(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)

Capitulo 3.

Susana.

Ese momento fue el inicio de algo que nunca me hubiera gustado revivir. Por alguna razón yo les había dejado de llamar papá. Estaba dejando de sentir lo mismo que cuando me adoptaron, yo me vi forzada a tener que estar al cien con Candy, Dana descuido a Candy por completo, aunque la comprendía, nadie quería criar a un hijo que no fuera suyo. Cuando comenzó a trabajar, no salía del salón de belleza y se iba de fiestas cada vez que podía. Paul no se por donde debería comenzar, era una total replica de mi padre…

Simplemente se quedaba ahí, en su sillón, bebiendo cerveza. Eran insoportables y yo no quería que Candy vivera lo mismo que yo, no se lo deseaba a nadie, no me quedaría a ver como destruían la infancia de Candy.

Cuando llego de la escuela, la lleve directamente a la cocina. Ahora ninguno de los dos estaban en casa y tenía la oportunidad de hablar con ella seriamente.

-¿Qué hay para comer? –pregunto gustosa.

-mmm… hoy prepare hamburguesas y papas fritas.

-¿en serio?

-en serio -me alegraba verla contenta. Siempre me contagiaba de su alegría y era todo lo que tenia en aquel momento -¿está rico?

-¡Si! –dijo enseñándome sus dientes nuevos- ¡es lo mas rico que he comido en días!

-que bien que te guste –ella dejo de comer- ¿sucede algo?

-no lo se, tu estas toda rara desde que llegue.

-la verdad Candy es que yo quiero hablar contigo sobre algo…

-¿ah, sí? Pues dímelo.

-esto yo de todos modos planeaba platicártelo algún día y creo que ese día llego.

-dímelo, Susy. Tengo que ir a hacer mis deberes –espero y ella pueda comprenderlo.

-mucho antes de que tu nacieras, Candy, yo no estaba en esta casa, mmm… yo, Candy… no soy tu hermana.

Candy rio-. Eso no es cierto Susana, no me mientas así, siempre has estado conmigo.

-no te estoy mintiendo Candy, soy adoptada –sus ojos comenzaron a ponerse cristalinos- cuando yo llegue aquí tenia cuatro años, mi verdadero padre era un borracho y mi madre me abandono, así que fui a un orfanato porque nunca supieron de ella –me miro fijamente y las lagrimas rodaron por sus mejillas- no ¡no llores por favor! –la abrace- solamente no quiero que haya secretos entre nosotras.

-tu siempre serás mi hermana Susana.

-lo se, lo se. Ahora continúa comiendo, que si terminas rápido tus deberes iremos al parque antes de que anochezca.

-si, esa es una fantástica idea.

Después de terminar su comida, tal y como dijo, subió a hacer sus deberes. Yo por mi parte me quede lavando los pocos platos que habíamos ensuciado. Hoy tenía que hacer mi movimiento; llamar a la abuela Katherine.

Busque el número en su agenda- Ka-Ka-Ka ¡Katherine!

-vamos ¡contesta!

-diga.

-abuela.

-¿Susana? ¿Eres tú?

-abuela necesito tu ayuda.

-¿Por qué estas hablándome tan despacio? ¿Qué ocurre?

-por favor, necesito que… oh, no.

-¿A QUIEN LE LLAMABAS? –voltee rápidamente y me di cuenta de que tenia el cable del teléfono en la mano. El estaba con varios de sus amigos, uno de ellos y al que mas odiaba, nunca había oído su nombre, en una ocasión el me había tocado el trasero.

-aaaa… nadie…

-no me mientas Susana, sabes que no me gusta que me mientan.

-tu no eres nadie para decirme que hacer, Paul.

- ah, ya veo. Antes yo era "tú papá" ahora soy Paul –empezó a acercarse a mi lentamente- ¿Dónde esta Candy?

-¿Por qué? –se movió rápido y jalo de mi cabello.

-¡Dime! –una risa vino de arriba –era de Candy claro estaba- siguió jalando de mi cabello y me arrastro hasta la habitación donde estaba Candy- esto es lo que consigues por desobedecerme, después de todo tu no eres mi hija.

Candy estaba lo bastante asustada como para moverse de donde estaba, no quería que ella me mirara así, no ella.

Su amigo se acero y dijo:

-no me había dado cuenta de lo bonita que estabas S-U-S-A-N-A, has crecido lo bastante bien…

-no se me acerque, se lo advierto.

Se agacho y tiro de mi pie, pero Candy se lanzo contra él y le encajo un lápiz en la pierna. Paul de un golpe, mando a volar a Candy y se golpeo en la cabeza.

-¡maldito!

El se acerco mas a mí –todas las mujeres son iguales.

Esto era asqueroso. Sus amigos me miraban con lujuria. Maldecía la hora en la que había llegado aquí, si Candy no estuviera aquí, esto no fuera así. Esta debería ser mi familia, debería ser mi cuento en donde soy la princesa.

Él comenzó a tocarme –que bella hija tienes, Paul.

-ella no es mi hija –contesto- ha de se hija de un bastardo que no la pudo mantener.

Candy abrió los ojos –no mires Candy… por favor.

Comencé a forcejear. El levanto su mano y me abofeteo. Mi cara ardía, las partes que el tocaban dolían, no quería esto, no lo quería.

Candy seguí mirándome, cada cosa que el me hacia, ella lo miraba y yo seguía odiándome.

Era una niña. Yo era una niña.

Durante dos semanas fueron los mismas noches de sufrimiento. Deje de ir a la escuela. Candy dejo de ir a la escuela. Dana había abandonado a Paul y eso lo había enloquecido por completo.

Durante la noche me asegure de que "el" no estuviera. Me cole en su habitación y me traje el dinero que pude y algo de maquillaje para cubrir los moretones. Pronto seria el cumpleaños número siete de Candy y ya tenia todo planeado para huir de aquí.

Al siguiente día, la abuela llego…

-Susana… ¿Qué te paso?

-por favor, llévenos de aquí –empecé a llorar, no podía contenerme ya- no quiero estar aquí, el se llevo todo de mi.

-cálmate, Susy. Yo me las llevare de aquí. Ahora.

Me aferre tan fuerte como pude a ella.

-¿Dónde esta Candy?

-no lo se, cuando me levante ella no estaba conmigo.

-después vendré por ella, ahora te voy a sacar de aquí.

El chofer de la abuela le abrió la puerta y ella me empujo para que entrara en el-. Susana ¿Qué ha pasado?

Yo comencé a llorar, tal vez era de alegría o de miedo, estaba feliz de salir de ese infierno-. Paul y Dana nos han estado tratando mal, pero la otra noche…

-¿Qué paso la otra noche Susana? –ella me miro con cara de preocupación- si no me dices, no puedo ayudarte.

-después de que te hable, Paul llego con sus amigos, luego un de sus amigos… me manoseo.

-oh mi niña, yo me encargare de que ellos pagen -me abrazo fuerte y ella lloro conmigo durante un rato. Llegamos a un gran edificio, tomo mi mano y me llevo hasta su habitación-. Descansa por ahora, si tienes hambre o se te antoja algo, pídelo, ellos te lo traerán –beso mi frente- ahora iré por Candice.

Ella salió de la habitación y yo me sumergí en un sueño profundo.

La abuela Katherine fue de nuevo a casa de Dana y Paul. En un alto, ella vio como Dana le gritaba a Candy.

-¿acaso no puedes mantenerte quieta un segundo?

-Dana, no quiero ir, quiero estar con Susana.

-¡Susana no es nada tuyo! ¡Tienes que estar conmigo! -Candy comenzó a forcejearse-

-¡tu tampoco eres nada mío! –eso la enojo y Dana la abofeteó.

-Dana –grito la abuela desde el otro lado de la calle-. ¿Por qué haces eso? ¡tu no tienes derecho a pegarle a la niña!

-¡Claro! Es por eso que la trato como yo quiero.

La abuela cruzo la calle y se acerco lentamente a Ángela-. Solo suéltala y deja que venga conmigo. Es lo mejor para ella.

-¿cree que la dejare a su cargo? Ella se convertirá en la misma imagen que su hijo, bastante he tenido que lidiar con el. Si usted no lo hubiera abandonado no estuviera así.

-no estoy aquí para hablar de como eduque a mi hijo, estoy aquí para llevarme a Candice, ya se a por las buenas o por las malas ¿tu eliges?

Katherine se acerco más a Dana. Cuando estuvo lo demasiado cerca de ella, la sujeto a Dana por el brazo.

-¡suelta a la niña! ¡Es mejor que este conmigo! No tienes nada que perder si ella se va conmigo.

Pero nadie se llevaría a nadie.

Dana no se había fijado que el semáforo se había puesto en siga y fueron golpeadas por un coche.

Haba sangre por todos lados, la persona que conducía bajo del carro y huyo. El chofer corrió hacia Katherine.

Ella aun estaba viva.

Otro hombre se acerco a Candy.

-es mejor que llames a una ambulancia, ella aun está viva.

Unos minutos después llego la ambulancia, Dana había muerto, el impacto le había provocado una muerte inmediata. Candy había perdido demasiada sangre y tenia varios huesos rotos. Katherine perdió el conocimiento y sus latidos eran irregulares.

Los médicos la atendieron rápidamente. Varias horas después el Dr. Se acerco al chofer.

-¿Cómo está Candice? ¿Cómo está la Sra. Katherine?

-es mejor que hablemos en privado –el Dr. Le indico el camino hacia su oficina. Mientras tomaba asiento ella pregunto.

-¿es muy grave?

-me temo que ella entro en estado de coma Srta. White, el impacto ha causado un gran problema –el chofer se le seco la boca- aun hay que tenerla en observación no sabemos que pueda pasar en las próximas setenta y dos horas, ella puede responder, tenemos que hacerle varias pruebas aun, no quiero decirlo de esta manera pero este preparada para lo peor. Sobre la Sra. White ella tiene una conmoción cerebral, también estará en observación, le recomiendo que valla a casa y avise a algún familiar sobre su estado.

-muchas gracias doctor.

El chofer se dirigió hacia la salida cuando se encontró a Paul.

-¿Qué haces aquí?

- me avisaron que Dana…

-si ella murió, espero que te encargues de ella como es debido –continuo caminando.

-¿Cómo puedes ser tan frío?

El se volvió.

-¿frío? –rio- no pensé que fueras ese tipo de hombre, hoy olvídate de su madre y de tus hijas también.

Subió a su coche y se fue de ahí.

Al llegar al hotel donde se hospedaba, camino lentamente hasta la habitación y después la escuche que abría la puerta. Corrí hacia ella pensando que traía a Candy con ella, en cambio el estaba llorando.

-¿Por qué estas llorando? –camine hacia el- ¿Dónde esta Candy? ¿Dónde esta la abuela?

-ellas… vamos a sentarnos ¿de acuerdo?

El chofer me guio hasta la cama queen size y ella me miro fijamente.

-Dana, Candice y la Sra. Katherine tuvieron un accidente Susana.

-¿Qué?

-Dana falleció y Candy entro en estado de coma, la Sra. Katherine tiene una conmoción, aun le hace falta que le hagan unos cuantos análisis…

Mi corazón comenzó a latir cada vez con mas velocidad ¿de verdad estaba pasando esto? De repente algo apareció en mi mente. Pasado mañana seria el cumpleaños de Candy y yo le había comprado una muñeca. No pude contener las lágrimas y comencé a llorar.

AHORA NO TENIA MIEDO DE LO QUE ME PASARA… SI NO DE LO QUE PODÍA PASARLE A CANDY.

¿ESTARÍA A SALVO…?

Continuara…