(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)

*LizCarter: sobre lo de Susana lo dejare en duda, ya lo sabrán más adelante. Candy se refería a su padre como el hombre rubio ya que no lo recordaba. Espero que eso haya aclarado la duda. Saludos.

Capitulo 5.

Candy.

Lo primero que pensé fue en tocar mi cabeza adolorida cuando abrí mis ojos. Examine mí alrededor pero no había nadie allí, recordé lo de la noche anterior, la abuela estaba gritando mi nombre y el hombre que me dijo algo extraño. Seguí examinando el lugar, era bastante frio. Olía raro y entonces vi luz que segó mi vista al contacto, cerré mis ojos como defensa, cuando la luz se fue vi al hombre que me dijo las palabras raras: no puedo compartirte con nadie, te pareces tanto a ella… no quiero que vallas con ella, pero si la dejo viva te buscara, perdóname hija…

¿A quien se refería? Mire a través de la habitación oscura y me tope con un par de ojos verdes que me miraban fijamente. Trate de esconderme pero fue imposible. El avanzo hasta el pie de la cama donde me tenia y se sentó en la orilla.

-no tengas miedo de mi Candice, tengo tantos años que no te veo ¿sabes que me hiciste mucha falta? Quiero que vengas y me abraces, soy yo tu padre, Paul White, no te are daño Candice.

Dude en acercarme. Pero el decía que era mi padre ¿Por qué la abuela estaba huyendo de el? Me deslice a través de la áspera colcha y me abrazo en cuanto estuve a su alcance. El entre sollozos dijo algo que no alcance a distinguir, no sabia que pensar acerca de el.

Mi estomago gruño y el soltó una leve risa-. Creo que estás hambrienta, iré por algo para que comas. Enseguida vuelvo.

El se aparto de mi y se fue. Cuando volvió entro con una bandeja llena de comida y la puso a un lado mío.

-come, que te hace falta.

No debí preguntar, pero lo hice de todos modos-. ¿Dónde esta la abuela? –y esa tal vez no fue la mejor opción ya que se quedo rígido como una piedra y el silencio se hizo más y más largo. El me miro con diferente a como lo había hecho antes.

-no quiero que la menciones nuevamente, ella no te merece. Ha sido muy mala nunca confíes en ella –me sujeto por mis brazos- ¿entendiste? Nunca. Ella no es de fiar –asentí con la cabeza- esa es mi niña. –beso mi frente y me dejo sola.

Después de una horas comencé a aburrirme y camine alrededor de la habitación, tropecé con algo y lo sostuve entre mis manos ¿una muñeca? Mire más cuidadosamente y entonces…

Candy

Era la muñeca que había traído desde que salí del hospital. La sostuve entre mis brazos y volví a la cama. No se cuanto tiempo volví a dormir, porque cuando me desperté nuevamente había gritos desesperados detrás de la puerta.

Me escondí debajo de la cama, por alguna razón me sentía segura, pero de haberlo sabido no lo hubiera hecho. Después de que los gritos cesaron "mi padre" entro muy enojado y grito mi nombre.

-¡CANDICE! ¡CANDICE! –el me vio y me grito- ¿Por qué haces esto? ¿Crees que puedes escapar de mi? Tú nunca saldrás de aquí ¿entiendes?

Yo no comprendía del todo bien. -¿Por qué lo dices? Yo no he tratado de salir de aquí, solamente he dormido.

-¡no quiero que pongas excusas tan baratas! Solamente debes de aprender a escuchar, así que no hables.

-pero no es justo –no pude contenerme- simplemente entraste aquí y comenzaste a gritarme. No he hecho nada malo.

-¡Basta! No quiero escuchar tus mentiras.

-¡no te estoy mintiendo! –dije elevando la voz, pero eso fue lo que colmo el vaso.

Me sujeto fuertemente por las muñecas y jalo de mi cabello sacándome bruscamente del lugar en el que estaba, aun sosteniéndome por el cabello me abofeteo varias veces. Después saco su cinturón y me golpeo hasta que estuvo sin aliento.

-debes de aprender a obedecerme ¿entiendes? Si escucho que tratas de salir de aquí te voy a amarrar. Tenlo por seguro.

No pude evitar y comencé a llorar.

Después de varias horas el se escurrió en la habitación y se instalo en mi lado vacío de la cama y me rodeo con su brazo.

-perdóname por lo de hace rato, Candice… yo no quise hacerlo, perdón.

-no te preocupes.

No pude dormir con el a mi lado, se sentía tan raro.

El tiempo se detuvo en esa habitación. El era un verdadero patán, como decía la voz con la que siempre discutía allá afuera. Solamente lo que hacían era gritar y gritar tanto como era posible. Cuando los gritos se calmaban, "mi padre" entraba siempre y se desquitaba conmigo, yo quería irme, pero cada vez me repetía lo mismo.

Un día me dejo salir de la horrible habitación en la que me había tenido, el exterior era bastante amplio, aunque no muy colorido.

-Candice –dijo él de repente- te he dejado salir porque eres una buena niña, pero si te portas mal, va a ser una historia diferente.

Continúe examinado el lugar por mi misma y me encontré una habitación llena de objetos curiosos mire a "mi padre" y le pregunte que eran.

-son juguetes hija. Puedes jugar con ellos.

Sin que lo dijera dos veces me lance sobre ellos.

Durante la noche me encerraba en la habitación y me dijo que al siguiente día me dejaría jugar con ellos nuevamente, pero no fue así. Había transcurrido mucho tiempo ya que mi estomago no para de rugir, bebí el ultimo sorbo de agua que tenia y me recosté nuevamente en la cama. Cuando abrí los ojos, aun no había señales de "mi padre" y era realmente frustrante, me sentía mareada y veía borroso, intente llegar a la puerta pero mis piernas eran lo bastante frágiles como para moverse así que caí al suelo inmediatamente impidiendo moverme.

Segundos después se escucharon ruidos extremadamente fuertes y comenzaron a golpear la puerta que pertenecía a la habitación en la que estaba y gritaron:

-¿hay alguien aquí? Si es así respóndame.

Pero yo no podía hablar, mi boca estaba demasiado seca.

-¡Por favor responda! ¡Haga una señal!

¿Una señal? ¿Qué tipo de señal?

Lo único que se ocurrió fue golpear la puerta. Cuando la golpeé, aun había mucho ruido, después ellos guardaron silencio y volví a golpearla.

-por favor –dijo la voz- aléjese de la puerta lo más que pueda.

Rodé sobre mi cuerpo hasta la pared y me mantuve en silencio. Comenzaron varios golpes estremecedores y la puerta cayo.

Varias personas entraron y examinaron el lugar. Un hombre se acerco a mi, pero no me toco, volvió a alejarse.

-¿estás seguro de que no es un hombre? –dijo la voz de antes- entonces entremos.

Y entonces alguien más entro con el y se acerco a mi lo bastante como para tocarme.

-ya veo a lo que te referías. –quitaron el cabello que estaba sobre mi cara- preguntaría si estás bien, pero creo que no es necesario, tu cuerpo lo dice todo.

Sonreí.

-es fuerte –dijo el hombre.

-no tengas miedo, niña ahora estás bien.

Después el hombre me levanto entre sus brazos y me saco de ahí envuelta en una manta. Cerré los ojos por un momento y cuando los abrí estábamos afuera y el aire frio se encontró con mi cara e hizo que me estremeciera.

-nuestro trabajo está hecho aquí ¡vámonos chicos! –dijo la mujer y los demás hombres comenzaron a marcharse- tú te iras conmigo en el auto, quiero vigilar a la pequeña hasta que servicios sociales sepa que hacer con ella.

-no me gusta. Siento como si fuera un objeto ¿sabes? Si ella fuera mi hija no la trataría así.

-tal vez, pero no lo es así que sube al auto ¿de acuerdo?

-si jefa.

Después nos subimos a un "auto" como ella lo había llamado y permanecieron en silencio durante el trayecto a algún lugar. Cuando paro salimos del "auto".

-lleva al comedor en seguida te alcanzo.

Ella se alejo de nosotros y caminamos en dirección opuesta.

El me miro y sonrió. –Veo que ya despertaste. Iremos por algo de comer, parece que lo necesitas.

Se acerco a una señora y le entrego un plato de comida.

-no sabia que tenias una hija.

-mmm… bueno… ella no es…

-¡no seas penoso! Aunque deberías de cuidarla más, ella no se ve…

-tal vez lo haga. Gracias por la leche chocolatada.

Nos alejamos de ella y nos sentamos en medio del lugar.

-puedes comer cuanto quieras.

-gracias... –mire la comida y comí poco a poco. Disimuladamente lo observe: su cabello era castaño, algo corto y tenia unos bellos ojos cafés-. Yo… -dije en susurro.

-¿si?

-¿Cómo te llamas?

-¿yo? Ah… ¡pero que descortés de mi parte! –se llevo su mano a la frente- Debió ser extraño que un desconocido te lleve para todas partes y no sepas su nombre –aclaro su garganta- mi nombre es Jimmy Cartright, por ser tu puedes decirme Jim –me cerro su ojo- ya que me presente, espero que puedas darme el placer de conocer tu nombre.

-mmm… Can… Candice.

-¿Candice? –el me miro por un tiempo- es muy bonito, te queda.

-creo…

-no seas tímida, a ver di Jim.

El era intimidante.

-vamos, dilo una vez.

-Jim…

El se emociono. -¡Genial! No es tan difícil.

Sonreí.

-¡Si!

El estaba sonriendo conmigo, de repente el me miro fijamente y deje de sonreír.

-no lo hagas, sonríe, eres muy bonita cuando sonríes.

-¡Cartright! –dijo una voz detrás de nosotros-. No puedo creer lo que estoy viendo.

-no he hecho nada malo –contesto él- además, la hice sonreír. ¿No es así Candy?

-si…

-entonces ¿Qué fue lo que paso?

-¿ahora te importa lo que pase con Candice?

-es mi amiga ahora –me sostuvo entre sus brazos- ¿verdad?

-es, verdad Jim.

-bueno Candice, mi nombre es Dorothy y a partir de ahora vamos a pasar un tiempo de montón juntas.

-¿juntas? ¿Eso fue lo que dijo servicios sociales?

-si, ellos aun no saben donde ubicarla debido a que la mayoría de los lugares aptos para ella están llenos y dije que me podía hacer cargo de ella. Así que ¿te gustaría ir a descansar? Parece que lo necesitas.

-te acompañare.

-ni hablar, necesitas terminar tu turno, la cuidare bien -ella se acerco a nosotros y extendió sus brazos-. Pareces muy liviana, así que ven te abrazare.

Envolví mis brazos alrededor de ella y me abrazo con fuerza. Dorothy era bastante cálida.

-bueno, entonces vámonos.

Después de despedirme de Jim, nos fuimos a casa de Dorothy. Al día siguiente, Dorothy me platico y me hizo saber cosas que no recordaba o que no sabia, había un montón de preguntas pero no sabia si realmente debía preguntarlas. Ella me llevo con el doctor y me hicieron varias cosas. Después de terminarlas me sentaron con él.

-bueno Candice te voy a hacer un autoinforme para ver que tal estas mientras obtienen tus resultados.

Yo solamente asentí con la cabeza.

El comenzó a preguntar; había cosas que no le respondía, otras que no sabia. Al decir verdad me daba un poco de miedo, ellos me miraban… ¿Cómo lo había llamado Dorothy?

Lastima.

Ellos me miraban con lastima.

-ten –me entrego un caramelo- enseguida vuelvo.

Mire hacia la ventana, había muchas personas afuera con sus vidas, sin embargo, ¿Por qué yo no recordaba nada acerca de mi mamá? ¿Tenía hermanos? Sacudí mi cabeza, no quiera pensar en ello. Comencé a acercarme a la puerta cuando escuche a Dorothy y al doctor hablar.

-ella está presentando un trastorno cognitivo.

-¿Qué es un trastorno cognitivo, doctor? –pregunto Dorothy.

-bueno, Los trastornos cognitivos son comunes después de una lesión cerebral traumática. Una lesión cerebral traumática puede causar muchos tipos de problemas cognitivos y síntomas. Los signos y síntomas se pueden mejorar, quedarse iguales, o empeorar con el tiempo. Es posible que desaparezcan y regresen más adelante. Sus síntomas relacionados a una lesión cerebral traumática pueden ser diferentes a los síntomas de otra persona con una lesión cerebral traumática. Es posible que se le haga difícil hacer las mismas cosas que hacía antes de sufrir la lesión cerebral traumática. Los tres grupos más comunes de trastornos cognitivos son mentales, físicos y emocionales.

-el padre de la niña no quiso dar razón alguna –dijo una voz que no conocía- al parecer ella sufrió un accidente y estuvo en coma durante 3 años, aun seguimos investigando a la familia, pero no hay nada que podamos hacer.

-hay muchos puntos que debemos tener en cuenta, ya que está en una etapa totalmente evolutiva, dentro de unos años entrara a la etapa de la adolescencia. Sin la prueba de conciencia es difícil saber que tan grave fue su lesión, es posible que necesite tomar medicamentos y hacer ejercicios para ayudarlo a recuperarse. Su lesión cerebral cambiará con el tiempo. La mayoría de la gente con una lesión cerebral traumática leve se recuperan dentro de los primeros seis meses después de sufrir la lesión. Algunas personas tienen problemas mentales, físicos y emocionales por un largo tiempo. Sus signos y síntomas podrían disminuir o desaparecer en los años después de una lesión cerebral traumática. Pero esto es en la mayoría, no puedo saber que probabilidad tenga que esto se presente en ella.

-ya encontré un lugar alejado de la ciudad, hace unos momentos hable con el otro doctor y me ha dicho que es mejor que este en un lugar tranquilo, pero debe de hacer todo lo que este al pie de la letra para que ella pueda recuperarse.

-ella… ¿ella se ira a un orfanato? –pregunto Dorothy.

-así es, el padre se niega a darnos información, tal vez deba omitir lo que el dijo, en este momento estamos haciendo todo lo posible por encontrar a alguien relacionado, nunca doy ilusiones a nadie. Hoy mismo se ira al orfanato.

¿Un orfanato?

-Dorothy –pregunte- ¿Qué es un orfanato?

Después de todo nadie me quería…

Continuara…