(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)
Capitulo 6.
Candy.
Dorothy me miro fijamente y dudo en responderme. -Bueno veras, Candice…
-es mejor que yo se lo explique –dijo la otra mujer poniendo su mano sobre el hombro de Dorothy- Candice me presento, mi nombre es Tara Miller y pertenezco a servicios sociales, yo me ocupare a partir de ahora.
-¿Dorothy?
Ella se acerco a mí. –Candice ella te va a llevar a un lugar en el que vas a poder convivir con muchos niños igual a ti ¿te acuerdas lo que platicamos ayer? –asentí- Tara solamente está aquí para ayudarte, yo se a donde te van a llevar, así que prometo irte a visitar, incluso llevare a Jimmy.
-esta bien…
-no llores pequeña –limpio unas lagrimas que rodaron por mi mejilla- se fuerte, el tiempo lo cura todo –beso mi frente- ahora ve con Tara.
Tara extendió su mano para que yo la tomara.
-adiós, Dorothy.
-adiós, mi pequeña Candice.
Tara me subió a su auto y condujo hasta un parque.
-Candice yo te voy a explicar un par de cosas, primero escúchame y después aras las preguntas que tu quieras ¿de acuerdo?
-si.
-bien, ahora ¿recuerdas lo que dijo Dorothy? Al lugar que vas a ir, vas a encontrar muchos niños como tú, que no tienen padre o que los abandonaron. En tu caso, tu padre está en un lugar mejor ahora, aun no es tiempo de que te lo cuente, quiero que en ese lugar te portes bien. Al principio a lo mejor no te va a gustar o te vas a sentir incomoda por que no conoces a nadie, la Srta. Ponny y la Hermana María son las encargadas del lugar en el que te vas a quedar así que trata de obedecerlas en todo. Durante el tiempo que estés ahí vas a conocer mucha gente, se respetuosa con ellos. Yo te visitare cada quince días para saber como estás –ella tomo mi cara entre sus manos- vas a vivir una etapa difícil Candice, en veces te vas a sentir preocupada, con ansiedad, con mucha tristeza, cuando te sientas así acude con alguna de ellas.
-yo… ¿volveré a ver a mi padre?
-aun no lo se Candice, no tengo respuesta para eso.
-¿comenzare a recordar lo que no se?
-tal vez, pero siempre hay que pensar positivamente y ser entusiasta.
Después de varios minutos de platicar con Tara, subimos de nuevo al auto y condujo hacia el lugar llamado el Hogar de Ponny. Estaba bastante alejado de la ciudad, ya que los edificios ya no eran tan concurridos, había demasiada cosa verde o césped como lo llamo Tara. Cuando pasamos el lago de Lakewood, Tara tomo una vereda y ahí detuvo el auto.
-solamente caminaremos un poco y estaremos ahí.
Comencé a preguntarme que clase de lugar era ese, se veía totalmente solo y no había muchas personas alrededor al principio. Caminamos un poco más y unos niños estaban jugando alegremente, ya que sonreían mucho. Cuando nos acercamos más ellos me miraron fijamente y uno de ellos me sonrió, yo fui bastante tímida así que mire hacia el frente.
Cuando llegamos al lugar, había más niños que corrían alegremente alrededor de un pequeño… pequeño…
-Tara –ella me miro atentamente- ¿Qué es eso? –señale a los niños jugando- ¿sabes que es?
-bueno Candice ese es un perro.
-¿un… perro? ¿Qué es un perro?
-es un animal Candice, tal vez, muy pronto conozcas otros diferentes animales –me guiño el ojos- ya lo veras.
Continúe mirando al perro, antes de entrar al Hogar de Ponny y dos mujeres vestidas casi iguales nos esperaban casa una en sus asientos tal vez esperando por mi.
-Me alegra que haya venido tan rápidamente Srta. Tara –dijo una de ellas, antes de cerrar la puerta.
-bueno, es lo mejor que podía hacer por ella. –menciono ella sentándome a su lado- Candice ellas son la Hermana María y la Srta. Ponny, mientras que estés aquí, te cuidaran.
-es muy linda –dijo sonriéndome- me alegro que podamos ayudar en esto Srta. Tara, aremos todo lo que este a nuestro alcance para que ella este cómoda con nosotras en su estancia aquí.
-también espero lo mismo, ella es un poco tímida debido al cambio que ha estado presentado drásticamente en su vida últimamente… pienso que, viviendo aquí ella pueda relacione más con alguien de su edad.
-no parece una niña tímida, sin embargo, estaremos alegres de tenerla con nosotras.
-¿Candice? A partir de ahora, vas a vivir con ellas –paso una mano por mi cabello- ellas te cuidaran muy bien, y te enseñaran cosas que no sabes, trata de aprender todo lo que puedas, se buena niña.
No podía decir nada, que podía decir… simplemente las personas venían, dejaban algo en mi y se iban, como si yo no existiera o les importara.
-Hermana María, Srta. Ponny, vendré casa quince días a visitar a Candice, para ver como sigue. –me miro y después se levanto- por ahora me retiro, pórtate bien Candice.
-si, Tara.
-Candice –dijo la mujer más joven- ¿te parece si acompañamos a la Srta. Tara a la entrada?
Solamente asentí.
Una de ellas camino junto a Tara y la más joven me tomo de la mano y camine junto a ella. La observe mientras descendía por el sendero hacia donde había estacionado el auto, pero ella no me miro simpáticamente como lo había hecho Dorothy o Jim, tampoco me sonrió antes de irse y eso me entristeció un poco.
-más tarde te presentaremos a todos, ahora sígueme te mostrare donde dormirás.
Las seguí en silencio, y aun tomada de la mano de la Hermana María entramos a un cuarto, no más grande que donde me tenía "mi padre" hace algunos días.
-este será tu cuarto, eres la primera después de que lo remodelaron, así que estarás sola por un tiempo, pero si tienes miedo, puedes venir con nosotras, a la puerta, al final del pasillo.
-Si.
En eso se escucharon gritos de afuera llamando a la Srta. Ponny. –Enseguida vuelvo.
El silencio se hizo en la habitación. No me atrevía a hablarle a la Hermana María, tenia miedo de decir algo que no estuviera bien, y que ella me tratara mal por mi mala conducta, pero hubo algo que me llamo mucho la atención. Atreves de la ventana, se veía, no muy lejano un árbol, como los había llamado Dorothy, con sus tronco bastante grueso y sus hojas se extendían lo que provocaba que se viera imponente en aquella montaña.
-Candice –llamo mi atención la Hermana María llamando mi nombre- ¿te puedo decir Candy? Ya que Candice se escucha muy formal.
-si… -dije con timidez- aunque solo Jim me ha llamado así.
-ya veo, ¿Jim es tu amigo? –asentí vigorosamente- eso es genial, la Srta. Tara me conto sobre ti… no estoy segura si debería preguntar, pero quiero saber más de mi.
-yo también quisiera saber más de mi –dije con resentimiento.
-la Srta. Tara menciono que no recuerdas nada, sobre tus parientes o familia –excepto por "mi padre" pensé incoherentemente- quiero que sepas que aquí, conocerás a muchas personas con diferentes historias, se que va a ser difícil porque perdiste casi toda tu vida vivida, pero eso no significa que debas de darte por vencida, velo por el lado bueno, hay personas viviendo allá afuera peor que tu y debes de saber eso, siempre habrá personas buenas y malas, tal vez te quieran mucho o sentirán ese horrible sentimiento llamado odio, en este mundo tu tendrás que elegir por lo que quieres Candy, nadie va a luchar por ello si no eres tú, sonríele a la vida Candy, y veras que a veces la vida tiene algo especial para ti, tal vez no en este momento llegue, pero llegara, tienes que esperar por el, si no llega a ti, ayúdate tu misma y lo encontraras.
Sin embargo, ya no confiaba en nadie.
-lo tendré en cuenta.
-te dejare un momento a solas, si te parece… ya sabes donde encontrarme.
Después de un beso en la frente, ella salió por la puerta y me dejo sola.
Tenia muchas ganas de llorar, decir que no me gustaba estar aquí con muchas personas que no me conocían, o que sabían antes de ser YO pero en este momento me era imposible pensar sobre lo que me sucedería, sentía que debía pensar en algo más importante… pero mi mente estaba en blanco.
Durante las siguientes horas, la Hermana María y la Srta. Ponny me hicieron presentarme ante los demás niños del Hogar de Ponny que me prestaban atención de más cuando comencé a hablar, una niña de ojos marrones me sonrió cuando me siente junto a ella, pero sin embargo, no pude devolverle la sonrisa.
Sentía que yo también ería a las personas si no les hablaba o era miedo hacia como seria su reacción cuando me tuvieran cerca. Después de cada clase como la llamo la Srta. Ponny que me enseño muchas cosas, sobre animales, letras y leer, que no se me complico mucho, aunque no recordaba nada. Tome un libro con dibujos y me senté debajo del árbol.
Los demás niños corrían de un lado al otro, persiguiéndose entre ellos hasta alcanzarse y tumbarse. Varios de ellos me invitaban a jugar –como lo llamaban- pero yo me negaba.
El fin de semana, vino personas nuevas e hicieron una increíble comida, que tenía muchos colores y sabores, pero hubo algo que siempre me mantuvo alerta.
Una niña de cabello oscuro y ojos azules, me miraba fijamente al otro extremo de la mesa, me sentía intimidada, ¿Por qué? No lo sabía. Después de la abundante comida, fui al árbol y mire desde ahí a todas las personas, la niña misteriosa tenia rato que no la veía y eso me desconcertó.
Pero unos minutos después ella se acerco y se sentó a mi lado en silencio. Ella no decía nada y yo no decía nada.
-¿quieres probar? –dijo de repente, enseñándome un pastelillo de chocolate. Había escuchado de el, ya que la Hermana María lo menciono una vez. Tome un trozo con bastante lentitud que ella rio. –me alegra compartirlo contigo, lo estuve guardando desde el desayuno. –ella miro mi expresión- ¿está rico?
–¡Si! Nunca lo había probado.
-me alegro. Por ciento mi nombre es Annie Briter y ¿el tuyo?
-Candy White. –conteste de golpe. Apenada por mi reacción, me sonroje.
-¿Candy? Bonito nombre, te queda.
-igual el tuyo.
-gracias. –dijo levantándose. En un principio pensé que se había molestado, por que mi cumplido no se escucho con tanto entusiasmo. Pero después que hablo fue diferente- iré por otro, espera aquí, no te vallas a ir.
Antes de que pudiera contestarle, ella se había ido.
Annie.
Al principio pensé que ella se alejaría de mi. Cuando llegamos al Hogar de Ponny la note enseguida y le pregunte a mi mamá quien era y ella contesto diciendo que tal vez era una niña nueva que había llegado al orfanato. Dude en acercarme en cuanto llegamos porque ella se veía distante a comparación de los demás niños, no la había visto sonreír desde que llegamos.
No me atreví a hablarle mientras comíamos y me dio un poco de vergüenza cuando me descubrió que yo la observaba, así que deje de mirarla porque se sentiría incomoda y yo no quería que pensara mal de mi.
Cuando recordé que mi nana había hecho pastelillo de chocolate y los aguarde, pensé que seria un buen pretexto para hablarle, y resulto que ¡funciono! Ella no me ignoro o se fue corriendo, así que estuve muy feliz.
Saliéndome de mis pensamientos, antes de llegar a el auto de mi papá, escuche que alguien grito mi nombre, mire de donde provenía y recordé que hoy había venido una amiga lejana de mi madre, la ex-actriz Eleonor Baker.
Antes de poder ir a ella, Eleonor se había acercado lo bastante hacia mi algo, sonrojada y sosteniendo su sombrero que la protegía contra el sol, seguro por haber estado corriendo tras de mi. Tomo un poco de aire, antes de hablarme y decirme cualquier cosa…
-Annie te hable desde que descendiste la colina. –dijo en reproche.
-perdón –me sentí culpable- solamente estaba emocionada por hablarle.
-¿hablarle? ¿a quien?
-a la niña que estaba en la entrada.
-por eso quería hablarte, vi que te acercaste a ella.
-si, lo hice. –rodé los ojos- tal vez, sea mi amiga.
-¿enserio? Es una maravillosa noticia. ¿Por qué quiero proponerte algo?
-¿de que se trata?-pregunte curiosa-. Tiene algo que ver con ella.
-de hecho, ya sabia que ella estaría aquí, así que por eso contacte a tu madre y acepto traerme aquí, Annie. Pero ahora quiero que le digas esto… -me acerque a ella y me susurro el plan que tenia en mente-. Hazle saber, Annie, esperare su respuesta.
Emocionada, corría hacia el auto de mi padre y tome el pastelillo y volví tan rápido como pude junto a Candy.
Candy.
Ella tropezó un poco antes de llegar hasta donde estaba yo, trate de ocultar mi risa. Volvió a partirlo por la mitad y lo disfrutamos en silencio.
-Candy ¿Qué pensarías si yo te invitara a ir a la ciudad a comer helado?
¿Helado? ¿Qué era un helado?
-mmm… ¿Qué es un helado? –balbuce, esperando que no se riera de mi- perdón si te parezco rara.
-no me pareces rara, solamente me sorprendió que no lo supieras –dijo evaluándome- es como una bola fría con hiela, no se como describirlo… una veces puede ser cremoso o de agua.
-si la Srta. Ponny y la Hermana María están de acuerdo, no tengo por que oponerme… parece buena idea probar el helado.
-¡Eso suena estupendo! –se levanto de repente- ¿no seria ningún inconveniente si la Sra. Eleonor nos acompaña verdad?
Encogió los hombros-. Supongo que no, si tu la conoces.
-entonces –me levanto- vamos a presentarte a Eleonor.
Corrimos colina abajo y una mujer –bastante hermosa debo decir- nos esperaba, pacientemente, traía un vestido y zapatos bajos, sosteniendo un enorme sombrero, tal vez el más grande que haya visto en mi vida. Su rostro se ilumino al ver a Annie y a mi juntas.
-Candy, ella es Eleonor Baker –dijo tratando de controlar su respiración- Sra. Eleonor ella es Candy.
-hola Candy.
-hola.
Esta vez será diferente.
Continuara…
Hola…!
Sobre cuando aparecerá Terry, faltara un poco, así que no desesperen por que no me quiero brincar ningún detalle.
Saludos.
