(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)

Capitulo 7.

Eleonor.

Después de mi desastrosa relación en el pasado, me había sentido muy sola… cuando abandone mi carrera como actriz, me sentí aun peor, porque pensé que tal vez seria aceptada en otro circulo y no fue así.

Decidí alejarme de la gran manzana, y me mude a Chicago, donde encontré una vieja amiga que me invito a varias reuniones, pero aun así me sentía, me sentía como si no encontrara mi lugar.

Una tarde caminando, vi a esta pequeña, aunque tenía un bonito rostro, su mirada lucia totalmente apagada, sin vida que miraba fijamente a la mujer que yacía a su lado como si le tuviera… miedo.

Continúe observándola hasta que se alejaron entre las personas y me fue imposible ver hacia donde se dirigían. Poco tiempo después la mujer que se la había llevado volvió y se sentó muy cerca de mí hablando con otra persona.

Sin querer involucrarme, ella menciono que era de parte de servicios sociales a la otra persona, mencionó su dirección de donde podría encontrarla y yo la memorice mientras ella se alejaba.

Al día siguiente dude en si ir a la dirección o no, por que me sentía con la verdadera motivación para ir y preguntar por aquella niña de ojos encantadores. Después de unas horas, ahí me encontraba yo, dudosa de entrar o no entrar en el edificio. Para mi mala suerte aquella mujer tenia que aparecer en ese momento.

-Sra. ¿se le ofrece algo?

-yo no estoy segura, vera…

Comencé a contarle y ella me ofreció entrar y hablarme en privado, le dije sobre mi situación y ella me explico algo sorprendentemente brillante.

-si usted quiere adoptarla hay varios procedimientos, pero debido a su forma de vida hay uno en específico que tal vez sea el más conveniente; -comenzó a decir-. La Adopción privada; es cuando persona puede recurrir a la ayuda de un abogado de adopción para concertar una adopción legal sin tener que recurrir a una agencia. Las adopciones privadas pueden ser más complicadas, pero, en muchos casos, evitan las largas listas de espera de las agencias de adopción.

Después continuo diciéndome que si no quería esperar mucho tiempo, esa seria la mejor opción. Me pidió varios requisitos, pero no me quiso dar más información acerca de ella.

Sabia su nombre; Candice White y antes de ser llevada al orfanato tuvo una familia disfuncional; su madre había muerto y su padre…

Al siguiente día, la Srta. Tara visito mi casa, donde estaba viviendo ahora. El abogado que trabaja para mi; George, estuvo durante la visita. Me hablo sobre los requisitos que necesitaban ser aprobados, pero ella señalo que era muy importante, más importante que cualquier cosa que yo necesitaba cumplir… Saber como Candy se comportaría conmigo.

Y yo rece para que esto sucediera.

La Srta. Tara me hablo sobre las reuniones que hacían en el orfanato para ganar fondos y también menciono que esa seria mi oportunidad de entablar una conversación con ella.

Mi vieja amiga Ann, residía no muy lejos de aquí y ella me había contado que le gustaba ir a ese lugar, no me resistí y le comente sobre lo que tenia planeado y ella acepto gustosa.

Pero mis planes se vinieron abajo, ella se mantenía alejada de las personas en aquel lugar, yo mire desde lejos cuando comíamos, Annie la miraba y cuando ella se dio cuenta se noto como sus mejillas se sonrosaban, era tan linda. Después vi como se alejo de todos y se fue debajo de un enorme árbol en una colina, poco tiempo después, Annie se acerco con ella con bastante cautela tal vez temiendo algún desaire por parte de Candice. Cuando vi que el pequeño cuerpo de Annie se instalaba a un lado de ella, me emocione mucho.

Cuando la vi descendiendo de la colina corrí lo más rápido que pude-. Annie… ¡Annie!... ¡ANNIE!

Ella por fin me escucho y se detuvo, cuando estuve un poco más cerca de ella tome un poco de aire antes de hablarle.

-Annie te hable desde que descendiste la colina. –dije con reproche.

-perdón –cono culpable- solamente estaba emocionada por hablarle.

-¿hablarle? ¿A quien?

-a la niña que estaba en la entrada.

-por eso quería hablarte, vi que te acercaste a ella.

-si, lo hice. –rodo los ojos- tal vez, sea mi amiga.

-¿enserio? Es una maravillosa noticia. ¿Por qué quiero proponerte algo?

-¿de que se trata?-pregunto curiosa-. Tiene algo que ver con ella.

-de hecho, ya sabia que ella estaría aquí, así que por eso contacte a tu madre y acepto traerme aquí, Annie. Pero ahora quiero que le digas esto… -ella se acerco a mí y le susurre el plan que tenia en mente-. Hazle saber, Annie, esperare su respuesta.

Después de tomar algo del auto de su padre, volvió con Candice esperando que el plan funcionara.

-veras Annie, quiero que le digas a tu nueva amiga que si no le gustaría ir a comer un helado, además creo que seria una buena idea para que se conocieran más ¿no lo crees?

Después de unos minutos –que me parecieron horas- Annie y Candice. El aire hondeaba los rizos de sus coletas y el viento le pegaba en la cara haciendo que se tornara rosa. Reí un poco ante su expresión, mi corazón se acelero, mientras ellas se acercaban, más y más hacia mí.

Debía calmarme o morirá de felicidad.

-Candy, ella es Eleonor Baker –dijo Annie tratando de controlar su respiración- Sra. Eleonor ella es Candy.

-hola Candy.

-hola.

Ella me miro con nerviosismo. Movió sus ojos de un lado a otro, pero nunca los fijaba en mí. Me acerque más a ella y la mire y después mire a Annie-. Le dije a Annie que si querías acompañarnos a comer un helado tal vez… mañana, ¿te parece mañana?

-si, eso estaría bien.

-¿también está bien para ti Annie?

-Sí, además, mañana es domingo –dijo con gran entusiasmo- ¡Sera un gran día! –tomo las manos de Candy y comenzaron a girar- ¡vamos a ir!

Candy.

Eleonor era más hermosa de cerca, me había hablado amablemente, pero una parte de mi creyó o quería creer que había sido por que Annie estaba ahí.

Cuando todos comenzaron a irse Eleonor, se acerco a la Srta. Ponny y a la hermana María. Mientras yo me despedía de Annie ellas estuvieron un rato en su oficina.

Por alguna razón me sentía ansiosa de saber que pasaba ahí, pero me distraje cuando un niño de cabello marrón se acerco a mi.

-¿quieres jugar o que? –dijo francamente algo cubierto de lodo.

Lo mire fijamente a sus ojos y el se sonrojo un poco. Tal vez se sintió… -cómo había dicho la Hermana María- intimidado.

-¿no o si? –balbuceo.

-está bien.

Me levante y corrí detrás de el. Encima de la colina, pusieron una tabla y se sentó. Palmeo el lugar vacío detrás de el y dijo;

-vamos y sujeta fuerte de mi –aunque casi no me miro pude ver su sonrojo y me reí- ¿Qué es gracioso?

-nada.

Aunque no quedo muy conforme sujeto mis manos alrededor de él y yo me sentí un poco apenada, cuando alguien nos empujo por detrás cerré los ojos, pero después comencé a reírme como loca y… me divertí por primera vez desde que desperté.

Después de que salieran la Srta. Ponny y la hermana María de hablar con Eleonor ella se despidió de mí alzando su mano y yo la imite. Aunque no podía verla con claridad, quise hacerme la ilusión de que ella sonreía a causa de mi y eso hacia que mi corazón se acelerara.

Cuando Eleonor se retiro, ellas me llevaron a su habitación y comenzaron a hablarme.

-Candy –pregunto la hermana María con cierto entusiasmo- ¿Qué te parece la Sra. Eleonor?

-es muy amable –conteste muy entusiasmada- ella se siente… bien.

-¿bien? –cuestiono mi respuesta la Srta. Ponny y después rio- ¿Qué clase de respuesta es esa?

-bueno… yo, yo creo que es una buena persona.

-¿te agrada Candy? –note ternura en su voz.

-si, ella me agrada.

-entonces, después de la cena quiero que te vallas directo a la cama y duermas tanto como puedas. Mañana por la mañana, la Sra. Eleonor vendrá por ti después del medio día.

-¡Genial!

Las dos mujeres rieron ante mi respuesta y después continúe jugando con Tom, que se podría decir que ahora yo era su amiga, al igual que Annie.

Al siguiente día, ayude a la hermana María a llevar la leche a la cocina antes de bañarme y desayunar. No podía mantenerme quieta, Tom me enseño a como lanzar la cuerda y atrapar a un becerro que se había tratado de escapar. Fui muy emocionante debo recalcar.

También me había prometido enseñarme a subir a los arboles, dijo que había bonitas vistas desde los lugares altos.

Hubo un momento en los que solamente miraba el reloj. No podía dejar de sentirme ansiosa sobre cuando y como seria mi día junto a Eleonor y Annie.

Cuando escuche el motor de un auto corrí rápidamente hacia la puerta y encontré a un hombre sosteniendo la puerta y de ella salía Eleonor, que cuando me vio sonrió alegremente y yo no pude evitar sentirme melancólica.

Me recordaba a la abuela. Aun me dolía la cabeza cuando trataba de recrear su cara, raramente podía verla con claridad. Pero, ahora, esperaba que Eleonor pudiera llenar el dolor que sentía en mi pecho.

Ella se acerco a mi y se agacho para mirarme fijamente, tomo una de mis manos y dijo-: ¿estás lista?

Yo asentí rápidamente y ella sonrió.

-diviértete mucho Candy –dijo desde atrás la Srta. Ponny- cuide de ella Sra. Baker.

-seguro, volveremos antes de que se ponga el sol.

No sabia lo que significaba eso, pero pasaría mucho tiempo con ella.

Después, nos encontramos a Annie en la heladería y pedimos un enorme helado, aunque era la primera vez que recordaba probarlo, era delicioso, era muy cremoso y se derretía en mi boca con cada cucharada que llevaba a mi boca. Eleonor y Annie parecía como si estuvieran viendo algo divertido, no dejaban de mirarme desde comencé a comer el helado y trate de reír junto con ellas.

También probamos lo que Annie había dicho que era "Hot-Dog" y no podía haber cosa más deliciosa.

Annie se acerco a un señor que tenia pintada la cara con globos no muy lejos de donde nos encontrábamos, Eleonor llamo mi atención y la mire sonriente.

-Candy yo quisiera saber, ¿Qué piensas de mi?

¿Qué pensaba de ella? bueno, muchas cosas. Para empezar era bastante amable conmigo, no porque me compre cosas, si no porque la forma que me mira como si quisiera protegerme de lo malo, ni yo misma entendía lo que decía… lo había escuchado de la hermana María esta mañana cuando hablaba con la Srta. Ponny. Cuando salí de mis pensamientos la mire y trague saliva-: yo… yo creo que es una hermosa mujer, y bueno… me ha tratado muy bien, también es amable…

-gracias por lo de hermosa –cubrió su boca cuando rio y después volvió a mirarme- Candy ¿Qué piensas acerca de que yo fue algo así como una mamá para ti?

-¿una mamá?

-se que no conoces a tu mamá o que probablemente no la recuerdas –en ese momento yo no entendí sus palabras o que tan profundas eran, no me afectaban, porque ella tal vez me abandono o la olvide- pero quiero que formemos un hogar juntas ¿Quieres volver a empezar conmigo?

Yo no entendía sus palabras, pero por alguna razón hicieron que mi corazón se acelerara y yo simplemente la abrace.

-oh… Candy, ¡Me haces tan feliz!

Después de ese momento pase cada día, junto a ella. Tara me llevo al medico varias veces y Eleonor había dicho: que se encargaría de todo. Tom se hizo cada vez más amable conmigo y me había regalado una figura de madera en forma de media luna, se había puesto muy rojo, pensé que iba a explotar. Después de ponérmelo alrededor del cuello el dijo:

-no se te valla a ocurrir quitártelo –ahí estaba otra vez sonrojándose- ¿lo prometes?

-lo prometo –nuestro sello consistía en enroscar mi perna con la suya, al igual que el brazo y el dedo meñique.

Habían pasado casi dos meses cuando se había hecho oficial la adopción. Legalmente, Eleonor era mi tutora o mamá. Tara había traído a Dorothy y a Jimmy a despedirse de mi, los había extrañado mucho a Jimmy, era como un papá y el se puso sentimental y me abrazo muy fuerte. Dijo que siempre me mantuviera en contacto con él y siempre lo haría.

La Srta. Ponny me obsequio un hermoso colguije y le agradecí a ellas dos y les prometí que volvería cuando me fuera posible. Eleonor me llevaría a vivir con ella a Nueva York.

Ese fue el momento más difícil, comencé a aprender un montón de vocabulario nuevo, lugares, países, comida, animales… todo lo que debí aprender durante los ocho años que había perdido. El lugar era muy bonito, tenia una hermosa vista hacia Central Park, que era donde pasaba el mayor tiempo.

El doctor le recomendó a Eleonor que me contratara instructores para mi educación, ya que tenía miedo que comenzara a tener trastornos, debido a que comencé a tener horribles pesadillas durante las noches. Sobre todo de aquella niña que me dejaba, yo le rogaba porque no lo hiciera pero ella siempre me dejaba en un rincón donde solamente había oscuridad.

Varias noches despertaba a Eleonor y la veía asustada, su expresión era de preocupación y aunque le dije que podía controlarlo, ella insistió en que sabia lo que debía pasar al haberme adoptado y aunque tuviera mis miedo ella siempre me iba a querer.

Eleonor tenia su propia línea de ropa y eso le causaba cambiar de lugar de vez en cuando, pero decidió no hacerlo hasta que yo no fuera lo suficiente mayor como para poder cocinar por mi propia cuenta; eso es lo que ella había dicho.

Ahora tenía una basta colección de palabras en mi enciclopedia como podía recordar. El Doctor me dijo que avanzaba bastante rápido y que no sucedía la mayoría de las veces era lo contrario a mi caso y se sentí orgulloso de mi.

Un día después recibí una carta de Annie que decía que se iba a Los Ángeles durante un tiempo y que traería recuerdos cuando volviera.

No supe que tan rápido pasaron los años, vivir con Eleonor había cambiado mi vida, él no volvería nunca más y eso me aliviaba aunque seguí en mis sueños atormentándome cada cuando podía. Aunque disminuyeron, siempre estaban ahí, pero en ese momento no debía pensar cosas tristes.

Hoy celebraría el cumpleaños de Eleonor. Yo misma había preparado el pastel y eso me ponía muy contenta, Eleonor y yo tomamos clases de cocina juntas durante un tiempo y no dude en utilizar mis habilidades para hacerlo.

Había esperado mucho tiempo y eso me preocupo, trate de localizarla en su celular pero ella no atendió mi llamada. Estaba decidida a salir a buscarla al trabajo cuando escuche un fuerte golpe y corrí escaleras abajo y vi a Eleonor en el sillón con la mirada llena de preocupación y lagrimas.

Cuando mire hacia la puerta vi a un hombre, bien vestido, un esmoquin más caro que todo este lugar junto. Cerro la puerta y camino hacia ella.

No pude soportarlo más, me acerque a el y tome una sombrilla.

-¿Quién es usted? –él alzo una ceja y me miro de arriba abajo. Aun a mi edad, el era más alto que yo, sus facciones eran extremadamente refinadas, más que las mías y eso hizo que mi boca se curvara- le hice una pregunta.

-Candy… -susurro Eleonor- vete a tu habitación.

-No lo creo. Este señor debe salir de aquí.

-usted es aquí la intrusa señorita –dijo. Su tono de voz era increíblemente gruesa, pero eso no me intimidaría- esto es entre mi esposa y yo.

Me sorprendí. Valla si lo hice. Durante los siete años que he estado con Eleonor no me hablo mucho de ella. no sabia si tenia hijos y menos un esposo.

-lo lamento mucho –le apunte con la punta de la sombrilla- si desea hablar con ella será en otra ocasión y cuando usted esté en sus sentidos, no permitiré que dañe a mi madre.

-¿Madre? ¿Madre, Eleonor…? –se rio y yo frunció el seño ante su reacción- ella no pudo criar a su hijo, pero si a ti… vaya que novedad.

-es mejor que te vallas. AHORA.

-lo se esposa mía. Volveré después, por que quiero muchas explicaciones –antes de girarse me miro y se fue, dejando un fuerte zumbido en mis oídos por el portazo que dio.

Mire a Eleonor curiosa y algo molesta-. ¿Me puedes decir de que me perdí madre?

Continuara…

Perdón por la tardanza, espero actualizar más seguido.

Saludos a todas.