Estamos a un par de capítulos de terminar está... introducción (no, no historia) Bueno, es grato saber que este escrito tenga sus lectores, agradezco todas sus visitas y comentarios, sin nada mas que decir, nos vemos.
Disclaimer: Pokémon no me pertenece
Dreams on a small daily
~ No hace mucho tiempo que esperamos el autobús de salida para Ciudad Petalburgo, el clima se siente cálido y a la misma vez fresco como siempre, mientras nos sentamos en una de las tantas bancas del lugar observó a los Wingull pasar por encima de nosotros en forma de delta, los miró por un largo rato. "Si tan solo no pasara el tiempo" Pienso en voz alta, por descuido mío ella me escucha.
— ¿Qué no pasara el tiempo?—se pregunta mientras se acomoda a lado mío en la banca de madera y de igual forma mira el cielo donde anteriormente pasaron los pokémon voladores— ¿A qué te refieres?
Solo atinó a rascarme la cabeza. Mientras le sonrió nerviosamente le respondo.
—No es nada —trató de evadir su pregunta, pero ella solo me mira de manera confusa—. En serio no es nada…—lo vuelvo a repetir, pero aquella respuesta no la convence, puedo sentir la mirada desafiante que tiene, se cruza los brazos, espera la verdadera respuesta—Por favor no hagas eso…no es nada. —odio o mejor dicho temó cuando tiene esa actitud, la mirada fija en mi rostro, una cara extremadamente seria, y además esa pose con los brazos, ella conseguiría todo lo que quisiera si actuara de esa manera…tengo miedo—. Veraz… solo recordaba cuando por primera vez estuve aquí…solo eso… ¿te convencí?
¿Por qué tuve que decir esa última palabra? Tal vez sea el miedo que me hace decir cosas sin sentido, si eso debe de ser. Ouch… ella se acerca lentamente, creo que debí decirle la verdad, pero ya está hecho.
— ¿Por qué tiemblas?—me pregunta, está a centímetros de mi cara—Solo te pregunté, no esperaba que te comportaras de esa manera. Hum…ya veo que mi madre tenía la razón: "Si quieres conseguir algo, solo haz lo que te enseñe"—Por alguna extraña razón imaginó la escena. Y esta en lo correcto, con aquella actitud intimidaría a cualquier hombre—. Si quieres ya no lo volveré a hacer.
—Claro…per…
—Siempre y cuando me digas todo lo que te preocupa, yo siempre estaré para escucharte—me habla, mientras su rostro vuelve a la normalidad— ¿Está bien?
Solo asiento con la cabeza, el sonido de la bocina del autobús impide que sigamos charlando, pasó mucho tiempo desde que hablé con ella como lo hice antes, de cierta manera parece que aún no cambié lo suficiente: si ahora me describirían dirían que soy todo un hombre excesivamente serio, con una mirada bastante gélida y llena de tristeza, porque aquella luz de esperanza y vigor que desprendían mis ojos desapareció hace mucho tiempo. Aunque tengo las justificaciones de mi repentino cambio radical. Pero eso es otra historia.
—Vamos, o se irán sin nosotros—replica Serena, dando su mano para que me levanté.
Bueno, no puedo estar pensando en mí mismo todo el tiempo, el pasado ya pasó, y solo nos queda vivir el presente y eso es lo que intento hacer, solo espero… soportar el dolor que seguro llegara a mi corazón. No hay vuelta atrás.
(…)
Subimos lentamente, solo hay pocos pasajeros, finalmente nos sentamos en la última fila, como siempre ella me quita el lugar privilegiado de la ventana mientras juguetonamente me dice un: "Te gané" no hay quien le gané, el conductor pronto enciende el motorizado, con cautela de no caerme trató de acomodar nuestras pertenencias en el pequeño portaequipaje arriba de nosotros, en el intento cae un pequeño cuaderno rojo de mi mochila, no hace falta explicar que es el Diario de ella, la razón por la cual lo traje es simple, lo quiero devolver a su legitima dueña, cuidosamente lo pongo en el bolsillo de mi chaqueta.
— ¿Se te cayó algo?—Serena me pregunta.
—Si solo es…
Paró de hablar, no me explicó lo que me detiene, debo ser cauteloso de no herir los sentimientos de ella, lo mejor será no decirle que traigo el diario, pero mi rostro delata mis intenciones, nunca olvidaré las palabras que me dijo en aquel instante.
—Está bien si no me lo quieres mostrar, pero debes comprender que yo también estoy preparada para todo lo que pasé en este viaje…
Es cierto, sigo siendo un idiota, jamás comprenderé lo que es exactamente el amor.
(…)
Ya llevamos dos horas desde que partimos del aeropuerto, si no me equivocó estaremos llegando a Petalburgo por la tarde, ahora solo necesito relajarme un poco, Serena aún sigue despierta, ella mira con gran asombro toda la naturaleza que nos rodea, esta es la primera vez que ella sale de su región natal, debes en cuando pregunta los nombres de los pokémon que desconoce, y yo le digo todo lo que sé.
Son las 1 PM. Aún falta dos horas para que lleguemos, es bastante cansador e incómodo viajar por auto, y esa es una de las razones por la que me gusta viajar a pie, pero no tengo tiempo para mis caprichos, el tiempo corre en mi contra, debo estar en Petalburgo antes del anochecer, siento miedo una vez más, pero la podré ver de nuevo después de 3 largos meses…
Lo último que logra conciliar mi mente antes de caer rendido por el sueño es aquel recuerdo que tuve aquel día, si, fue la última oportunidad que tuve para decir mis sentimientos hacia ella…pero, lo deje pasar.
Fifth Dream
Solo lo miraba con ternura, la suave respiración del muchacho y su peculiar forma de dormir en medio de la puerta, impedían a May hacerle despertar, si fuera por ella jamás lo despertaría, pero todo tiene un fin. De pronto un pequeño golpe se escuchó en la habitación.
—May, ya es tarde… ¿estás despierta? Tengo que decirte algo—preguntaba Max que golpeaba delicadamente la puerta.
—Sí, enseguida salgó, qué me tienes que decir —dijo ella, y escuchaba lo que decía su hermano—Ah…ya veo, gracias por decírmelo —agradecía a su hermano y con una sonrisa colocaba la punta de su dedo en la nariz de su amigo, curiosamente él dormía como un bebé en la puerta de entrada de la habitación—. Ash ya es tarde…—musitó con ternura.
— ¿May, a quién le hablas?—preguntó de nuevo Max que seguía parado detrás de la puerta y extrañado por lo que dijo su hermana, esperaba que le respondiera.
—No, no es a nadie…—rápidamente respondió—. Debes de estar imaginándote cosas hermanito, aquí no hay nadie más que solo YO.
— ¿Ahh…? Bueno, no importa iré a despertar a Ash, te esperamos en el comedor…
Y de esa manera el pequeño Balance fue al piso inferior a despertar a su amigo, claro que él no sabía que estaba a solo unos centímetros de su amigo. Había un montón de ideas que imaginaba ella, la pregunta: ¿Por qué Ash no durmió a su lado? Quizás fue que él pensó que ella no lo quería ver, pero estaba totalmente en lo incorrecto, era totalmente lo contrario, aunque había ocasiones en que la coordinadora quería ahorcar al entrenador por su lado tan denso y despistado, posiblemente hoy podía hacerlo cambiar.
—Ash despierta… ya es tarde —y de nuevo trató de despertarlo, solo recibió como respuesta el suave suspiro del entrenador, de en verdad que estaba profundamente dormido, sin embargo había un truco cien por ciento infalible para que lo haga despertar.
Pikachu desde hace varios minutos esperaba pacientemente en la cama las ordenes de la coordinadora, si, no era algo grato electrocutar a su propio entrenador cada vez que él no despertaba, pero alguien lo tenía que hacer, May señaló con su mano para que el ratón amarillo venga. Listo: 3-2-1 con un: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? … ¡Pikachu! El entrenador exaltado por fin abría los ojos, sus gritos fueron acallados por los pequeños intentos de risa de May, aun si lo viera más de mil veces a ella siempre le parecería divertido.
— ¿Así que ya despertaste? No sé qué haríamos sin Pikachu… sin él tal vez tu nunca despertarías—dijo May, empezando a alistar sus cosas para salir y aun conteniéndose las ganas de reírse.
—Eso no es cierto, anoche no pude dormir cómodo apenas hace un momento pude descansar —remarcó, sin quererlo eso le llevaría a una cadena de preguntas.
— ¿Por qué no dormiste a mi lado?—interrogó la coordinadora, por un momento se sentó en la cama con Pikachu en sus brazos.
—E-es solo que… yo pensé que no querías estar conmigo —dijo—. Lamentó lo de anoche, a veces no comprendo todo lo que me dices... yo…
—Dime una cosa —ella interrumpió a su amigo— ¿Qué significa que tú pensabas que yo no quería estar contigo?
Si, había acertado con la pregunta, Ash si o si le tendría que responder.
—Entonces…—ella esperaba la respuesta de su amigo.
—Yo…—pero otra vez fue interrumpido.
—May…May… ¡algo ha pasado!
Rápidamente Max subía por las escaleras, al parecer no había encontrado a la persona que se suponía tenía que estar en la pequeña habitación de la recepción.
— ¿Max? —Ash se preguntó a sí mismo, bueno no era para tanto que él los encontrara a ambos en el mismo cuarto, si, ni que tampoco que Max supiera que él haya dormido con su hermana anoche… no eso si se podía malentender de varias maneras— ¿Dónde? ¿Dónde me escondo —Ash buscaba un lugar para esconderse, hasta que al fin lo consiguió.
—May… ¡Ash no aparece! —dijo exaltado Max, entrando sin siquiera tocar la puerta, una vez adentro de la habitación de su hermana, comenzó a hablar las conjeturas de la extraña desaparición de su amigo—. Tenemos que llamar a la policía lo más rápido posible, no sé, pero yo presiento que todo lo hizo el equipo Rocket…Auhhh eso dolió… ¿Por qué me pegas?
—Te lo mereces, Ash está bien, no le paso nada —dijo su hermana levantándose de la litera.
— ¿Qué? Pero como puedes estar segura, él no está en su habitación.
—El hecho de que él no esté en su habitación no significa que el equipo Rocket le haya secuestrado, posiblemente haya madrugado para entrenar a sus pokémon —sentenció la coordinadora, nótese que aun sostenía al Pikachu de Ash en sus manos.
—Humm… ahora que lo pienso creo que exageré un poco… si, con tantos intentos fallidos del equipo Rocket debo de estar alucinado cosas… bueno ya me voy.
—Sí, adiós Max.
Estaba a tan solo unos pasos de abandonar la habitación, pero de repente se dio cuenta de algo.
—May… ¿Ash habló contigo esta mañana? —interrogó el menor de los Balance con el rostro serio, ni siquiera giró para ver la respuesta de su hermana
—Nop.
—Entonces, ¿por lo menos lo viste salir del Centro Pokémon esta mañana? —preguntó de nuevo.
—Nop.
—Bueno, ya veo lo que sucede aquí…
— ¿Qué te pasa Max? estas actuando de manera extraña.
—No, no soy yo el que está actuando de manera rara, ¡eres tú la que está actuando rara!—gritó señalando con su dedo a su hermana—. Dime ¿por qué tienes el Pikachu de Ash?
—Eso es fácil de responder…
—No, no me digas nada, ya sé lo que ocurre, y no solo eso. ¿Qué hace la gorra de Ash tirada en el suelo? —Gritó de nuevo mientras recogía la gorra del entrenador que se encontraba en un rincón de la cama— ¡Aja! Ya sé lo que estas ocultando.
Inmediatamente el entrenador tragó saliva veía como los pasos del pequeño Balance se acercaban lentamente a la litera, justo en frente de él se paró. "Estoy muerto" pensó.
—May…yo sé…yo sé…—trataba de explicar mirando por un momento el catre.
—Ya no tiene caso esconderse, Ma…—se resignaba Ash empezando a salir, pero justo antes de que lo hiciera la voz de Max se volvió a escuchar.
—Sí, dime May ¿Por qué encubres al equipo Rocket? No importa lo que te hayan dicho, nosotros junto con la ayuda de Brock vamos a rescatar a nuestro amigo, te lo prometo—Y con una gran y radiante sonrisa Max se había convertido en una imitación del entrenador, que para nada le gustó a su hermana —Auchhh, eso duele May, no de las orejas, ¡no soy Brock para que me hagas esto! Por favor te voy a ayudar, confía en mí…—Y de esta manera Max era tirado a rastras fuera del cuarto de su hermana,
— ¡Tonto! —decía la coordinadora con una mirada seria y cerrando la puerta—Ash ya puedes salir, tenemos que irnos pronto.
—Eh…si claro —lentamente salía, hasta que se acordó de algo— ¡OH NO! Perdóname May, lo había olvidado.
En uno segundos Ash se alistaba velozmente ni siquiera espero la respuesta de su amiga.
— ¡Vamos May! Vamos a llegar tarde— sin notarlo había agarrado la mano de su amiga—Vamos —en un abrir y cerrar de ojos ambos ya estaban bajando las escaleras.
—Espera Ash, ¿Por qué estás tan apresurado?—le decía mientras llegaban a la salida, de alguna manera le agradaba como Ash le sujetaba la mano, pero también ella se había olvidado de algo— Ash olvidamos mi bandana roja.
—Eso no importa tenemos que apresurarnos.
—Mmm, creo que también olvidamos a Pikachu.
— ¿Qué? —se detenía, miró su hombro y lo notó era cierto, su primer pokèmon no estaba a su lado, tan pronto como lo supo de la misma forma como bajaron, subieron….
— ¡PiKACHU YA ESTOY AQUÍ!—gritó entrando al cuarto, justo su ratón eléctrico esperaba ¿pacientemente? A su entrenador. Lo recibió con una gran impactrueno — ¡Ya ahora sí! Vamos —exclamó cuando se recuperó de la parálisis, ya tenía todo listo, pero cuando agarró la mano de May otra vez ella ya no se dejó.
— ¡No iré! —Refunfuñaba mientras con delicadeza se colocaba su particular bandana roja — ¡Te importa más tu Pikachu que yo!—musitó con la voz apagada, lo que sentía no era algo como envidia, es más, le agradaba esa actitud de él en querer ayudar a cualquier pokémon, pero a veces se olvidaba de cómo se sentían sus amigos.
—Necesito a Pikachu esta vez —explicó— Sin él no podíamos estar todo el grupo animándote, Te animaremos hasta que ya no nos quedé aire, Sé que ganaras hoy este concurso—dijo finalmente y su Pikachu asentía con un gran ¡Chaa!, luego le tendió la mano esperando que ella acepté.
—Ya veo, por supuesto que aceptó…pero…
—No tenemos tiempo —y de la misma forma, bajaron tan rápido que hasta un Rapidash se vería lento a lado de ellos, sin embargo ¿porque Ash tenía tanta prisa?
— ¿Ash…porque tanto el apuro?—preguntó, pero el entrenador estaba más ocupado en ir lo más rápido posible como sus piernas lo podían hacer y sin notar que su amigo de ciudad Plateada veía la peculiar escena sentado en la cafetería.
— ¿Por qué Ash esta tan apurado? —se preguntó Brock, viendo como ambos amigos salían del Centro Pokèmon.
— ¿Ya llegó May?—interrogó Max llegando a donde su amigo estaba, se sentaba a lado del moreno, sostenía en sus manos la bandeja con el desayuno—Toma —dijo entregando a su amigo una taza de té
—Gracias. Si, ella vino, pero se fue con Ash, se veían bastante apurados en salir —explicó mientras tomaba un sorbo de su té—Vaya, esta delicioso, le pregúntale a la enfermera Joy el secreto de su té—dijo mientras se levantaba, de inmediato miró el comportamiento extraño del menor— ¿Max pasa algo?
—No, no pasa nada, es solo que ya me di cuenta de algo —dijo y tenebrosamente se ajustaba las gafas.
Mientras tanto la corrida de Ash seguía tan rápido como podía, poco a poco la lluvia que azotó en la noche volvía a retornar, ya todo el lugar era cubierto por las pequeñas gotas que empezaban a mojar cualquier cosa.
—May ten esto—dijo el entrenador dando a su amiga un pequeño poncho que traía en su mochila para que ella se cubra de la lluvia.
—Ash yo no puedo —replicó ella, que devolvía la prenda al entrenador.
—Ten, no me perdónale si te resfrías por mi culpa— decía con una sonrisa— No te preocupes por mí, estaré bien.
May aceptaba el gesto de su amigo, y luego ambos reanudaban la corrida. En toda la ciudad ellos eran los únicos que corrían por las calles, tanto la gente como los pokémon que trataban de cubrirse de la lluvia solo veía pasar a un par de jóvenes; el muchacho irradiaba una gran sonrisa, mientras que la hermosa señorita veía con una gran sonrojo a su querido entrenador.
Pronto ambos llegaron al lugar donde se llevaría el próximo Concurso de la Coordinadora, pero había algo extraño.
— ¿Llegamos a tiempo?—dijo Ash entrando al recinto, le extrañaba que no había gente en el lugar, y a la misma vez miedo porque posiblemente habían llegado tarde para el concurso de su amiga. Buscaba a alguien que le informara, hasta que vio a una señora que estaba limpiando el piso.
—Disculpe, ¿llegamos a tiempo para el concurso? —preguntó Ash con algo de timidez.
La señora de la limpieza miraba de manera extraña al entrenador, él tenía un rostro algo nervioso, pero su amiga que estaba a su lado daba pequeños signos de querer reírse.
—Joven, el concurso se realizara mañana —respondió la señora, empezando a hacer su trabajo de nuevo.
—¡QUÉ! —El grito del entrenador se escuchó por todo el lugar —No, eso no puede ser, May me dijo que tenía un concurso hoy. ¿No es así May?
—Bueno, eso te lo dije anoche, pero esta mañana Max me dijo que se suspendió debido al apagón que hubo en toda la ciudad —explicaba ella, mientras trataba de no mirar a su amigo.
— ¿Y por qué no me lo dijiste antes?
—Te lo quería decir, pero no me dejaste hablar, pero velo por el lado positivo tendremos los asientos de primera fila para el cine.
— ¿Qué? No entiendo.
—Como no tengo que participar hoy; Max y Brock propusieron ir al cine, es por eso que te quería levantar de prisa.
—Ah… creo que dé en verdad nos falta hablar más —gruño por un momento, pero luego sintió la calidez de la mano de May que tocaba su hombro.
—Ash gracias, yo no sé qué haría sin ti, de en verdad que te importó demasiado —y sin esperar la reacción del entrenador, le plantó un beso un su mejilla —Vamos, ahora me toca llevarte al cine… ¡qué esperas vamos! —y de la misma manera como él la trajo a ella, May llevo a Ash hasta el cine.
La lluvia no era un obstáculo para ambos, corriendo por las desoladas calles de la ciudad, una hermosa joven de ojos zafiros llevaba a rastras a un embobado y atontado entrenador que aún no se recuperaba del beso…pero para ella era su tierno y despistado entrenador.
—Ya llegamos Ash
~ Lentamente abro los ojos, ella me mira con una sonrisa pero a la misma vez con una cara de preocupación, con suavidad roza un pequeño pañuelo por mis ojos, al parecer estuve llorando.
—Lo lamento no quise preocuparte—respondo tratando de acomodarme mejor en el asiento, y agradeciendo el gesto de ella.
—Está bien, no te preocupes, ¿aun sigues teniendo esas pesadillas?
La verdad le quiero decir que no son pesadillas sino son sueños, pero solo afirmó su duda, empiezo a ver todo, las pocas personas del auto empiezan a bajar del motorizado, miró por un momento la ventana, es cierto, llegamos a Petalburgo parece que aun el sol no se oculta por el horizonte.
—Bien, vamos a alistarnos—me levantó y alistó nuestras pertenecías, estoy a minutos de encontrarme con ella.
(…)
Alguna vez deseé que el tiempo pase tan rápido como quisiera, pero esta vez quiero que pase tan lento como sea posible, mis pasos son lentos y temerosos, para ser sincero apenas puedo moverlos, estoy temblando cada vez más, estoy acercándome a su hogar. ¡Carajo! ¿Por qué no puedo seguir vagando por este lugar para siempre? Sin darme cuenta llegamos hasta el portón del gran gimnasio y a la misma vez hogar de ella, mi mano tiembla para tocar la puerta, espero unos largos y eternos segundos para que de una vez me decida. Pero no pasa.
—Ash, yo estoy a tu lado, no importa lo que pase, lo puedes hacer.
Ella me da ánimos, si, no puedo estar escapando toda la vida, lo tengo que hacer, empiezo a tocar la puerta, pasa algunos minutos y nadie abre.
Sigo intentando, pero es en vano, tal vez hayan salido me digo a mi mismo, no sé pero extrañamente la hermosa canción que nos unió esa noche empieza a tocar en mi cabeza
…Juntos vamos a hacer una promesa
Para no olvidar nunca que todos estamos unidos
Sólo hemos arañado la superficie
De los mundos vamos a llegar a conocer
Juntos avanzando
A pesar de que estamos lejos
Por lo sano y salvo dentro de nuestros corazones
Mantenemos nuestra palabra hasta que estemos juntos de nuevo…
Si, una promesa que yo nunca quise romper pero lo hice, ¿ahora que haré para remediarlo?
— ¿Ash?
No, esa voz la escuchó perfectamente conozco a la persona de esa voz…May. Me volteó lentamente para mirarla, pasaron 3 meses desde que la última vez que nos vimos estoy algo impaciente, pero…AHORA COMPRENDO QUE LA PERDÍ PARA SIEMPRE.
Juntos vamos a hacer una promesa
— ¡Ash, espera, espera!
¡No puede ser!… rápidamente Ash se aleja, lo tengo que perseguir, la verdad no me esperaba esto, no lo puedo creer. Lo sigo pero ella me habla.
— ¿Por qué no le dijiste? —ella me pregunta.
— ¡Yo no tengo que darte explicaciones…May, ya te lo había dicho, NUNCA TE PERDÓNALE TODO EL DOLOR QUE LE CAUSAS A ASH!
Le digo mientras le miró fijamente el rostro, antes de correr tras Ash, puedo ver a la pequeña niña en sus brazos y al extraño hombre a lado suyo…
Todo esto ha terminado.
Capítulo editado ¡Gracias por su visita!
