Difícilmente podré aclararles la esencia de éste capítulo, aun así, espero que no los confunda en demasía, a veces llego a ser demasiado caprichoso al escribir; tomó en cuenta el ambiente que quiero para hacer una historia, ya lo hice con está, pero puede ser bastante raro.
Y bien, ahora la continuación de este escrito, y no solo de éste, también las otras, que por cuestiones académicas las dejé; no abandonadas, solo en mora.
Muy bien, gracias por su visita. Porque yo, ya regresé (que feo sonó eso) En todo caso, hasta la próxima actualización que será en pocos días, nos vemos.
PD: Me pregunto si aún se acuerdan de mí.
Disclaimer: Pokémon no me pertenece.
Dreams on a small daily
~ Dime ¿Por qué lo hiciste?... ¿Por qué? Pasaron varios años desde que me entregaste aquel diario y hasta ahora no lo soportó, tan solo el volver a recordarlo me provoca un gran dolor en mi corazón, ya veo que decidiste olvidar el pasado, ¡no, mentira! solo me olvidaste a mí. ¿Acaso nunca fui una persona muy importante para ti? Dime ¿Por qué lo ocultaste todo este tiempo? Pero a quien habló, soy patético.
En verdad me hubiera gustado encararte frente a frente, sin embargo lo único que hice fue escapar de la dura realidad, estaba cegado por mi miedo… ¡bien lo admito! No solo fue miedo, fue también suplicio, ya lo había sentido antes… Jajá… ¡Diablos! ¿Por qué me rió de esta forma? ¿Qué es gracioso?... Estoy tan agitado después de correr por tanto tiempo y lo único que hago es solo reírme de mi triste realidad, soy en verdad patético. Lo único que me rodea en estos momentos son los grandes edificios de esta ciudad, mi cabeza está aún estremecida por el impacto que recibí hoy.
¿May es madre? ¡No lo puedo creer! ¿Cuánto tiempo quería ocultarlo? Pero si ella es tan joven, apenas tiene 22 años ¿Cuándo fue qué sucedió esto? Miles de interrogantes azotan sin control mi débil mente, trataré de calmarme, ahora puedo identificar el lugar exacto en dónde me encuentro, estoy en una pequeña plaza de juegos ¡Qué irónico! Tan solo estar en este lugar provoca que deje caer una pequeña lágrima. Es tan fácil recordar a una persona cuando estás tan afligido que raramente se puede escapar de tus memorias.
— ¿Y cómo será el Líder de gimnasio de ésta ciudad?
—Pues…Mmm…Él debe ser apuesto, un gran hombre y sobre todo muy fuerte.
Si, lo recuerdo muy bien, pero… ¿Qué hago? ¿Vuelvo? No, me es imposible mirarla otra vez, ella ya rehízo su vida, es tan penoso de mi parte, pero yo también lo tengo que hacer. Simplemente llegue tarde ¡Ja!, qué manera tan ridícula de explicarlo, la oportunidad siempre estuvo ahí, no la aproveché, ¿me arrepiento? Claro que sí. ¿Puedo hacer algo? Si…tan solo necesito volver, sí, eso debo hacer, anteriormente dije que lo único que desearía fue verla feliz aun si no es conmigo, no me retractaré de mis palabras ahora, tal vez éste sea el verdadero significado del amor.
Odio, amor; estos dos sentimientos siempre están tan juntos que apenas puedo diferenciarlos ¿lo comprendo? No, pero aun así solo tengo que vencer mi miedo de despertar de este sueño que nunca se hará realidad.
(…)
Lento, no, el tiempo pasa lento aun si quisiera acelerar el paso no llegaría a tiempo, el sol se oculta lentamente, los tonos anaranjados del horizonte pronto serán reemplazados por la oscuridad que cubrirá todo el cielo, lo único que espero es el regreso de las estrellas y la luna. Pronto iré a verla.
(…)
— ¡Ash!… ¡Ash!
El eco de aquella voz estalla en todo el lugar; olvidadizo, denso, estúpido, tengo tantos defectos que quizás sea la única persona en este mundo que no merece amar.
— ¡Serena!
Intento llamarla, ¿por qué solo pienso en mí? Ella posiblemente me estuvo buscando toda la tarde, y yo…no hice nada.
— ¡Serena!...Ser…
— ¡Ash! ¿Dónde estabas?
El repentino abrazo de ella impide que siga llamándola, ella me sostiene por detrás; sus cálidas manos sujetan mi cintura, su rostro reposa en mi espalda. Ahora solo puedo esperar el término de mi suplicio.
(…)
Noche, al fin llega la noche, en todo este tiempo ella no me deja, solo el sonido de algunos pokémon a nuestro alrededor impide que el silencio invada el lugar, puedo imaginar lo que está pensando, posiblemente ella pensó que yo la abandonaría, la olvidaría, ya lo hice una vez ¿por qué no lo haría de nuevo? Quizás por simple que parezca, la idea de abandonarla es solo una ilusión, ¡es imposible! La única persona que estuvo a mi lado todo este tiempo fue ella, el tiempo no pasa en vano y tampoco aquellos recuerdos impregnados en los hermosos sueños que tengo.
— ¿Podemos quedarnos así para toda la vida? —suavemente el susurro de aquellas palabras se refleja en mi rostro, compasión es lo que siento. Quizás quiera estar con ella por toda la vida, posiblemente mi corazón vuelva a demostrar que aun soy capaz de amar, pero… es imposible.
—Tengo que irme —Tosco, grosero, impaciente, además de egoísta, son uno de los tantos defectos que poseo, duramente podré redimirme algún día— Solo quiero que seas feliz, yo…— ¡Malditas lágrimas! ¿Por qué? Porque no soy capaz de alejarme; intenté tantas veces alejarme de la realidad para no poder sentir el dolor que lentamente envenenaba mi corazón, aun así fracasé. Pero solo yo, puedo hundirme en el propio abismo sin fin que creé— Serena…éste… es el fin de nuestro sueño…
(…)
Es tan solitario y penoso vagar por este lugar, que hasta los pokémon parecieran burlarse de mí, pronto llegaré a mi destino…pronto la noche será el único testigo de mi encuentro con la única y verdadera realidad. Pasos sigilosos pero precisos, no dudo, la ansiedad está controlada, al fin puedo enfrentarme con ella.
"Toc… Toc"
Fueron tantas veces las ocasiones en la que toque aquella puerta que apenas podía sentir el ambiente familiar y armonioso que se encontraba en aquel lugar, vagamente mis recuerdos me engañan una vez más.
— ¿Qué es lo que quieres Ash?
— ¡Vengo a pedirle la mano de su hija!
¿Cuánto paso? ¿3, 2 años? La verdad no me acuerdo perfectamente, pero aquel día fue el inicio de todo esto…pero ya había comenzado hace bastante tiempo.
No me di cuenta, aun evocado en mis tristes recuerdos no me di cuenta que ella me miraba fijamente, tan hermosa como siempre pero… aquella luz de esperanza que despedía sus dos brillantes orbes zafiros desaparecieron. Ahora solo ella espera mi escueto saludo de regreso, sin embargo no sucede, son tantas las ganas que tengo de abrazarla y sollozar en su pecho que yo...yo no tengo más remedio que abandonar mis esperanzas y sin saber lo que realmente digo, ahora solo es mi corazón el que habla.
— ¿Estás arrepentida? ¡Por qué yo si lo estoy! Apenas puedo dejar de pensar en ti…yo…
— ¡Basta! ¡No sigas más! ¿Para eso viniste? Sabes muy bien que todo acabo, ¡no más mentiras! Por favor veté de aquí, porque tú ya sabes mi respuesta.
—¡NO! —no me importa lo tanto que ella me odie, tan solo quiero devolveré lo que ella me dio. — ¿Te recuerdas del diario que me diste? ¿Te acuerdas lo que dijiste aquel día? ¡Por qué yo, ahora si lo entiendo!
¡Por qué aun en mi cabeza existía el recuerdo de aquella tarde! ~
Sixth Dream
La llegada al pequeño pueblo de Terracota era lenta y tranquila, el ambiente cálido daba la bienvenida a las miles de personas que paseaban por todo el lugar, más aun, en todo ese contraste de personas, se podía diferenciar claramente al pequeño grupo de amigos que se encaminaban al fin de su travesía por Kanto, llenos de alegría para algunos, tristeza para otros, aquellas emociones se observaban en los rostros de todos ellos, pero aún más en la hermosa señorita del grupo, ella tristemente veía el paisaje cálido y amable que emocionaba a los miles de turistas a su alrededor.
Somnolienta y con ganas de dormirse ella aun trataba de verse lo más alegre que pudiese, sin embargo aquello no funcionó, el resto de sus amigos solo podía observar con pesar. Aun así todo tenía que terminar, al igual que empezaría una simple y sencilla promesa. Aquellas palabras danzaban por todo el aire, esperando ser pronunciadas.
Together We'll Make a Promise
Tristemente se iniciaba el último paso hacia el final, y así también, su primer y único amor que tendría en su vida. En sus manos sostenía un pequeño encuadernado rojo, unas pequeñas letras doradas adornaban la tapa. "Mi diario" eran las palabras escritas en aquel cuaderno que reflejaban las aventuras que alguna vez paso con sus más grandes amigos, aun en sus últimos días con sus amigos, ella pensaba si tal vez él lo pueda entender antes de que sea demasiado tarde.
(…)
¿Podía tan solo comprenderlo? No, era tan nuevo aquel significado que apenas sabia diferenciarlo, tan solo su ímpetu de querer seguir sus sueños a veces le detenía seguir creciendo como persona, Ash todavía era un niño; jugar con sus amigos, capturar pokémon, eran tantas cosas que alejaban a Ash del verdadero significado de crecer que apenas podía comprender el significado del amor.
Crecer no significa acaparar la mayor cantidad de experiencias que sean posibles, crecer significa más que eso, pero cada uno tenía que hallar su real significado, penosamente él lo aprendería más tarde, cuando todo ya estaba fijo.
No paso mucho para que llegaran al usual Centro Pokémon del pueblo, lleno de varios visitantes, entre los más destacados eran Coordinadores novatos; atraídos por el pequeño y peculiar concurso del pueblo, no había mejor forma de empezar su carrera en este mundo que ganar el concurso extra oficial de Terracota.
Viendo la gran caratula del Concurso, en unos cuantos segundos May realzaba sus ánimos, ella tenía las ganas de participar en dicha prueba, aun así, ella tenía una doble intención, ella tan solo quería una última batalla con él.
El entusiasmo de Ash no se hizo esperar.
— ¡¿Estamos listos no es así Pikachu?! —Más que una pregunta era una afirmación— ¡Por qué nosotros vamos a participar!
Tan solo faltaban unas pocas horas para el concurso, cada uno tomó su propio rumbo, Brock y Max se dirigían a la tienda de recuerdos, May por otro lado solo deambulaba por todo el pueblo buscando un lugar perfecto para dar el último toque a su diario, sin embargo no sería posible.
Sin nada más que hacer, Ash solo se enfocaba en su participación en el concurso, pensado y caminando a la misma vez, aquel chico pronto se acercaba a un pequeño bosquecillo que se encontraba a unos pasos de la plaza de la ciudad, alejado del tedioso bullicio de la ciudad ahora solo contemplaba el melodioso cantar de las aves que posaban en las copas de los árboles, pequeños Aimpom jugaban alegremente en las ramas de los árboles, y de vez en cuando unos cuantos intentaban asaltar las preciosas vallas Meloc colgados en éstos.
Su cara esbozo una sonrisa, caminó aún más tratando de seguir el paso de aquellos pokémon normales. En su intento frustrado, chocó contra la corteza de un gigante y centenario roble que se encontraba en medio del pequeño bosquecillo, la cual provocó que pequeñas hojas verdes cayeran lentamente al suelo, y a la misma vez atrayendo la atención de la hermosa niña que reposaba en el pie del roble.
—Auch, mi nariz —dijo Ash con una mueca de dolor, y frotándose su nariz. Su Pikachu de algún modo esquivó el choque, ahora ambos se encontraban recostados en el verde césped y contemplado el cielo azul, aun así no notaron que alguien los observaba.
— ¿Te encuentras bien Ash? —la pregunta causo sorpresa en el entrenador.
Rápidamente se levantó de un salto, intrigado de quien le hablaba, trató de identificar a la persona. Lleno de confusión, la persona a su lado le sonreía de manera amable, pero se podía notar la tristeza que tenía.
— ¡May! ¿Qué haces aquí? — Preguntó bastante alarmado, mientras trataba de enderezarse, su pequeña y particular gorra roja cayó, cualquiera otra persona lo recogería en el instante, pero él espero, su concentración era desviada al pequeño cuaderno rojo que sostenía su amiga en su mano derecha.
Se preguntaba porque él le miraba de manera tan curioso, quiso preguntar, pero tan rápido como lo intento ella se dio cuenta del pequeño objeto sostenido en su mano, trato de la manera más natural ocultarlo de los ojos del entrenador, pero fue tanto su nerviosismo que imprudentemente hizo caer su cuaderno, minutos de tensión se podía sentir en el entorno, nadie habló, nadie se movió; Pikachu solo miraba impasible la escena, quizás alguno de los dos esperaba que el otro actuara primero, pero la respuesta de ambos fue la más simple que hicieron hasta ahora.
Rieron hasta el cansancio, tanto que hasta tuvieron algunos dolores en sus vientres por tanta risa, luego ambos descansaron en el pie del viejo roble, veían de vez en cuando la gran cantidad de pokémon que pasaban por encima de ellos; alegremente jugueteando por las ramas, aquellas criaturas brindaban un pequeño espectáculo a los amigos, Pikachu también se unía a la pequeña exhibición, dejando así a ambos en completa alegría, aunque con claros signos de sufrimiento en el rostro de uno de ellos.
Lentamente después de algunos minutos ella se levantaba, cogió su pequeño cuaderno, ajusto su bandana roja y amablemente le tendía la mano a su amigo, él gustoso lo aceptó, olvidándose por completo lo sucedido anteriormente, retomaban su camino de regreso al evento principal del pequeño poblado de Terracota, no hubo más que silencio en el camino, de vez en cuando algunas personas miraban curiosas a la pareja, quizás fue el hecho de que May ya era una persona bastante conocida por el lugar, y no era en vano, sus brillantes actuaciones en el reciente Gran Festival de Kanto daban crédito a sus habilidades como Coordinadora Pokémon, sin embargo los murmullos fueron aumentando aún más conforme iban avanzando, Ash veía todo sin comprenderlo, su pequeño pokémon de su hombro solo afirmaba con un gran "Chaa" todo lo que la gente se preguntaba.
Simplemente ambos iban de la mano, tal pareja fueran.
(…)
Se inscribieron en el pequeño Concurso, ya sus amigos esperaban pacientes en las graderías del escenario, la llegada de varios Coordinadores colmaron por completo el pequeño cuarto de espera, Ash entre toda esa multitud solo esperaba el inicio del evento; fue así que el mismo hombre que les atendió en la recepción de inscripción, esta vez iba a funcionar como presentador y jurado junto con la enfermera Joy.
— ¡Muchas gracias por su asistencia al pequeño pero maravilloso Concurso de Terracota! —Anunciaba aquel hombre, lleno de felicidad por la multitud de gente aglomerada en las graderías — ¡Ahora, damos por iniciado el gran Concurso de Terracota!
Fue así entonces que daba por comenzado el Concurso, la gente vitoreaba a gritos cada espectáculo que veía; situaciones graciosas en ocasiones se presentaba, la gran mayoría eran novatos aspirantes a ser un Coordinador, pero aun así demostraban el verdadero significado de un concurso, sencillamente era deleitar al público con su espectáculo aun si a cambio recibían más risas que aplausos, pero era así este mundo a la que aquellos jóvenes y señoritas se encaminaban, era así el mundo de la coordinación.
Fue simple y fácil la participación de May, la gente se quedó maravillada con el espectáculo que presenciaron, su Eevee causo un gran revuelo cuando utilizó el ataque excavar que lleno todo el suelo de huecos, y de esos mismos orificios una bola sombra fue lanzada, creando hace una impactante ilusión de grandes y destellantes fuegos artificiales cuando salía en todo el escenario.
Ash fue el siguiente, quizás ahora se revertía la situación, él tomaría las enseñanzas de May; fue así que eligió a su Pikachu para esta primera ronda, lleno de confianza, ordenó a su pokémon que utilizara el ataque impactrueno y a la misma vez que utilizara ataque rápido, al combinar ambos ataques se formó unos grandes anillos compuestos básicamente de electricidad que revotaban por todo el campo, para controlaros el entrenador mando a su Pikachu que utilizara cola de hierro, y de esta manera llegó a controlarlas.
Después, todo se nublaba.
(…)
No importaba lo tanto que intentaba recordarlo, esa pequeña escena de alguna manera fue olvidada, pasaba el tiempo apresuradamente, lo único que ahora recordaba era que estaba sentado en un pequeño banco bajo las sombras de un árbol admirando el medio listón que recientemente acababa de ganar. Esperaba pacientemente la llegada de las 5 de la tarde, miró por última vez el reloj de su pokédex, 4:57 se levantó y se dirigió rumbo al viejo roble donde anteriormente se encontró con ella, camino solitariamente, no traía consigo a su Pikachu, no entendía la idea de May de que ellos tendrían que estar completamente solos, intuía de algún modo que se trataba del diario que alguna vez ella le contó, un diario que jamás le dejaría leer, ya que sus aventuras no tendrían un final.
Caminaba lentamente, el sol se ocultaba obligadamente por la noche que se acercaba, en sus vagos recuerdos por alguna extraña razón, recordaba la noche del baile en Portual, todo lo que paso después del baile, la noche que alguna vez él tuvo que dormir en la habitación de May, el día en que ambos fueron al cine, además de este día en que su calvario empezaba.
Se detuvo por algunos minutos, creyó que se perdía en la gran cantidad de recuerdos que tenía, frotó su frente con suavidad y reanudo su paso, esperando que esto nunca más le vuelva a suceder.
Al llegar, contempló sin decir una sola palabra al pequeño ángel en frente suyo, May vestía un gran vestido blanco cual fuera una novia esperando en el altar, vaciló un poco, Ash se encontraba perplejo, dudo un momento, pensaba si era bueno interrumpir a su amiga, ella se encontraba sentada en el verdoso césped, su espalda reposaba en la corteza del centenario árbol, su cabello se alzaba victorioso sobre las pequeñas ráfagas de aire que atravesaban el lugar, sus manos empezaban a ojear las páginas de su encuadernado, ella estaba sumida en la lectura, de pronto el sonido de una pequeña rama rompiéndose la despertó de su pequeño letargo.
Y ahí estaba, parado con la expresión nerviosa, parecía que maldecía mentalmente a la pequeña rama debajo de su pie, no había sentido tanto nerviosismo en su vida como la tenía ahora, simplemente dijo lo primero que se le vino a la mente.
—H-Hola —saludo con dificultad.
Ella hizo caso omiso al escueto saludo de su amigo, y de nuevo se sumergió en la lectura.
—Hola —se volvía a escuchar, pero sucedió lo mismo.
Ash meditaba la siguiente acción que iba a realizar, se acercó un poco más a su amiga, tanto que tuvo la osadía de estar codo a codo con ella, May solo veía entre risas opacadas por ella misma la actitud de su amigo. Con el rostro totalmente enardecido, las manos temblando, y tartamudeando de vez en cuando, Ash por primera vez había caído bajo los encantos de una chica.
Pronunciaba con dificultad, quiso decir un simple "Te ves bien" Brock siempre le decía que halagar a una chica es lo primero que se debe hacer, pero para Ash este era un nuevo concepto. Jamás se había sentido así, su corazón latía con más fuerza de lo normal, pero como cualquier otra persona que no conocía lo extraño, él solo trataba de huir.
—P-Para que me llamaste —finalmente iba al grano del asunto.
Levemente soltó un suspiro, miró a su amigo con una sonrisa, se levantó, y lo primero que hizo fue entregarle el pequeño diario a Ash.
— ¿Por qué me lo entregas? —preguntó con timidez y a la misma vez negando que le entreguen el diario.
Sus aventuras no tienen qué terminar de esta manera.
Trató de no llorar, lo había imaginado tantas veces en su cabeza que ahora no podía dar marcha atrás, minutos después de que ambos ganaran el festival, ella preguntó sin miedo a Ash si ambos podrían estar juntos para toda la vida. La respuesta del entrenador fue bastante sencilla. "Solo quiero que no te detengas en cumplir tus sueños" Fue tan concisa su respuesta que May no preguntó más. Todo término, Ash aún seguía siendo un niño, lo único que ella dijo antes de irse fue que le esperaría en el viejo roble a las 5 de la tarde, y luego se fue corriendo tratando de contener las lágrimas de sus ojos.
Se dio la vuelta para que su amigo no le viese llorar, y habló con la voz entrecortada y apagada.
—Quiero que recuerdes todas nuestras aventuras —dijo entre lágrimas sofocadas, lo dijo engañando a su corazón, provocando cicatrices que difícilmente sanarían, tenía miedo, pero ya lo había decidido, se volteó y encaro directamente a su amigo.
—Pero tú dijiste que nuestras aventuras jamás terminarían —respondía, recordando la primera vez que vio el diario. Perturbado por lo que pasaba él creyó que esto era el fin de su amistad; la cual no quería perder, lo entendía así, o eso creía.
—Solo quiero que me recuerdes, nada más, yo siempre seré tu amiga —volvió a mentir, pero que más podía hacer, era difícil admitirlo, se enamoró de un amante de los pokémon y todo eso era su mundo, nada más le importaba.
Mostrando una sonrisa falsa, solo agradeció a Ash por su presencia, no añadía nada más, después, cruzo los pies, inclinó levemente su cabeza, sus manos levantaban su hermoso vestido, esperaba un último baile. Con el rostro pálido, él aceptó, puso aquel diario en su mochila, se acercó, colocó una de sus manos en la cintura de ella, la otra la puso en su cuello, ambos danzaban silenciosamente, más que alegría había cierta pena.
Susurros por parte de ella se escuchó, aquellas palabras eran ahogadas por las repentinas ráfagas de aire que abatían a ambos, hojas llorosas del viejo roble caían una vez más, alrededor de ellos una gran cantidad de pokémon se reunían, componían melodiosamente un bella canción que ahuyentaba al silencio, él tan solo se quedó callado, enajenado del verdadero sentimiento del amor, solo agradecía el último baile que tendría con ella en su vida.
(…)
La noche se acercaba, al igual de la gran nave que llegaba al puerto, la gran cantidad de pasajeros esperaban pacientemente la llegada de su transporte, pero un poco más lejos, un grupo de amigos se acercaban lentamente, ya Max se dio cuenta de lo egoísta que había sido al intentar seguir alargando su viaje con sus amigos; May también comprendía lo equivocada que estaba, no quería perder la hermosa amistad que tenía con Ash, era así que ambos se iban a su región natal.
Recibían con asombro el pequeño paquete de alimentos que Brock les dio, subían las gradas de acero del barco, no había marcha atrás, lo último que ella recordaría seria la gran sonrisa en su rostro que él le mostro ese día.
Entre recuerdos nublados por el olvido se escuchaban claramente una promesa.
—Prométeme que siempre seremos amigos.
— ¡Claro! Siempre lo seremos
—Es una promesa.
—Nuestra promesa.
(…)
Lo recordaba perfectamente, había pasado un año y medio desde que la vio la última vez, se sentía alegre que ella vendría a la región de Sinnoh "Siempre es bueno encontrarse con viejos amigos" decía, pero él comprendería que ya no era como antes.
La Copa Wallace iniciaba, los tres amigos participaban, pero Ash se mantenía algo confuso, la actitud de May hacia él había cambiado, un pequeño regalo de May hacia él, una pequeña muestra de que ambos aún tenían sus listones juntos fue lo único que ellos hicieron juntos, más esas pequeñeces le molestaban un poco, pero desde ese momento siempre mostraba una actitud falsa y mentirosa con sus amigos; siempre alegre y decidido, aparentaba serlo, sin embargo nadie notaba que era todo lo contrario, desde que ella se fue ese día de Kanto, él jamás volvió a ser el mismo, curioso que él trataba de ser un ignorante en el amor, se engañaba a sí mismo, pero a la misma vez buscaba desesperadamente afecto, y lo encontraba en sus amigos y pokémon, más nunca supo cuando fue que verdaderamente se enamoró de May, lo extrañaba con todo su ser, lloraba todas las noches esperando a que ella viniese; en una ocasión tuvo el valor de llamarla, le mencionó del gran torneo organizado por Wallace, además que su preciado listón era oficial para todas las regiones, no lo dudo, ella pronto vendría. Fue así que un día cuando Brock, Dawn y Ash esperaban en un Centro Pokémon de paso, ella llamó, dando así los detalles de la hora de llegada, todos creyeron a excepción de Ash que May vendría por su propia cuenta pero era una simple equivocación.
El campeonato se daba con tranquilidad a excepción de una noche, él lo escuchó, era tan claro y verdadero que difícilmente lo negaría.
—Dime May, debe haber alguien que te espera en Johto ¿no es así?
—Puede que sí o puede que no.
— ¡Mentira! Dime, te guardaré el secreto.
— No lo sé Dawn, es un secreto, él no quiere que nadie sepa de nuestra relación.
— Te prometo que no se lo contare a nadie.
— Está bien. Es Drew.
Cayó lentamente al suelo, apoyo su espalda en la pared, trató de aguantar el impacto emocional que venía, más solo se quedó en completo silencio, aquella noche comprendió que todo lo que alguna vez tuvo entre sus manos lo perdió, y sus ganas de sollozar fueron aplacadas en las hojas de un diario. Aquella noche no durmió, sus ojos aun cansados leían hasta la última página de aquel diario, y justo al llegar a la última hoja, fue cuando lo descubrió todo.
Al final solo resolvió que llorar no le serviría de nada, no, ahora se trataba de otra persona esperando a que un día todo vuelva al principio, esperaba que su sueño se haga realidad, aun sabiendo la dura realidad que enfrentaría.
Al día siguiente con una personalidad falsa, Ash y sus amigos daban la despedida a May, al igual que hace un año, la misma sonrisa aparecía en su rostro, ahora solo esperaba que dé inicio a su sueño.
Lentamente él volvía a la realidad.
DOS DÍAS DESPÚES
Quise alguna vez remediar mis errores del pasado, tuve el descaro de ser alguna vez el héroe de mi propia historia aun sabiendo que yo era el villano, jugué a placer con los sentimientos de mis amigos, los manipulé a gusto y también los boté como trapos sucios cuando ya no los necesitaba; siempre pensé que llegar a ser maestro pokémon era mi sueño, pero en realidad me engañaba a mí mismo, traté de todas formas conseguir mi sueño utilizando a mis pokémon, pero tarde o temprano todo esto iba a explotar, y lo hizo; me descontrolé por completo, perdí mi cabeza, mandé al diablo todo lo que alguna vez tuve entre mis manos, lo perdí todo: amigos, pokémon, a ella, pero por alguna razón tú no me abandonaste.
Serena, tú fuiste la luz que me dio la esperanza de seguí viviendo, sufrías en silencio todos los días después de mi encierro en vida en aquella pequeña cabaña que compramos, tan solo yo no quería hablarte, pensaba que no era merecedor de tu cariño, es por eso que cada vez que me iba solo esperaba que te fueras y dejaras en paz a este pobre desgraciado, pero paso todo lo contrario, seguiste perseverando, y aun peor, me volviste a encontrar con aquel diario.
Aun recuerdo el día en que te hice esa promesa.
—Si ella no viene, entonces yo me casaré contigo.
Promesa que duramente podré cumplir lo lamento pero…
— ¡Ash!
¿Qué fue eso? ¿Tan solo fue una pesadilla? Me asusté demasiado, espero que jamás pase eso, él lo prometió, y confió en él, quizás solo deba dormir un poco más, mañana me casaré con él, sé que él llegará, y pronto todo terminara en un final feliz… para nosotros dos.
Ash… te amo…
Capítulo editado ¡Gracias por su visita!
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