Estoy corto de palabras, y en verdad no quiero adelantar nada, pero… (Siempre hay un pero) Si de algo estoy seguro, es de no saber si a muchos le agradará esta parte; supongo que es algo repentino pero lo quise retratar así.

Bien, ya casi llegamos al final de esta parte llamada páginas.

Nos vemos.

Disclaimer: Pokémon no me pertenece.


Dreams on a small daily

~Bostecé, enderecé mi cuerpo para dejar descansar mis músculos, llevaba horas estando en la misma posición; era sabido que tendría varios dolores cuando despertara, sin embargo ese era el menor de mis problemas.

Otra vez mi mirada perdida se dirigía hacia él… No despertaba. Llegué a la conclusión que yo no podía hacer nada para ayudarlo, todo dependía de él.

Con desdén tuve que alejarme de su cercanía por unos instantes. La enfermera apresuradamente me pedía que saliera de la habitación. Tuve que obedecer, iría por algo de café para alivianar este estrés y cansancio. Sólo pasó un día y ya estoy así.

*Ring* *Ring*

Oí el sonido de mi teléfono; me olvidé por completo del trabajo que tenia para este día. Dudé en contestarlo, pero finalmente respondí a la llamada.

(…)

Pasaba el rato jugando con la cucharilla de mi taza de café, hacia pequeños círculos mientras veía como despedía el humo a gran velocidad. Ya me encontraba en la cafetería de la clínica, era la única allí, el reloj en la pared marcaba las 8 en punto; sentada en ese frío banco de metal aun no creía lo que le dije a mi compañera.


"¡¿Serena dónde estás?!" Fue lo primero que pude oír de ella.

Pensaba en la forma más razonable de explicarle lo sucedido, pero con el nivel de cansancio que tenía no tuve tiempo para aclararle mi situación.

—Lo lamento Sana, pero estoy ocupada, no podré ir al evento —respondí.

"¡¿Qué?! Serena es muy importante este evento para nosotras, no puedes dejarla así por así, por favor ven, aun tienes tiempo; si quieres vengo a recogerte. ¿Dónde estás?"

—No importa, estoy demasiada ocupada ahora mismo, ya me encargaré de explicarlo a los organizadores. Por favor no insistas —realmente debí colgarlo en ese momento.

"Sabes, yo como tu amiga jamás dejaré que dejes tus sueños abandonados. Dime, ¿en dónde te recojo?" Siguió insistiendo.

Basta Sana —murmuré, era cierto que sí iba a ese evento estaba a un paso más cerca de conseguir todo lo que he anhelado, pero simplemente ahora eso no me interesa.

"No digas eso Serena, por favor dime en dónde estás, ya verás que en unos segundos me encuentro allí, además, ¿no lo recuerdas? —Basta, nuevamente murmuré tratando de contener mi ira—. Ash siempre dijo que no importa lo que suceda, siempre debes perseguir tus sueños —fue la gota que derramó el vaso.

— ¡Tú no sabes nada sobre Ash, no digas esas cosas así a la ligera! Además es mi problema, no la tuya. Vete y no me sigas llamando. No sabes la situación que estoy pasando…—colgué bruscamente.


Huy, dejé de beber el espeso líquido negro. Me estremecí al recordar lo que dije, pero en estos momentos de nada sirve preocuparse si voy o no voy a ese acto de Pokévision.

Retorné a la habitación. Iba lentamente recordando esas palabras del pasado: "Yo seré un maestro Pokémon" En ese momento lo dijo tan claro y lleno de determinación, éramos aun jóvenes en ese entonces para comprender la verdadera realidad, decíamos cosas sin pensarlo con seriedad, era yo ignorante de lo que verdaderamente le sucedía a Ash.

Meditaba en silencio, y antes de llegar; mis ojos se quedaron viendo al hombre que me saludaba con una sonrisa, y su tan destacada forma de sobresalir de entre todos llamó mi atención.

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Fourth Page

August 4th

Esperarían unos 40 minutos más, estaba retrasado el inicio de la segunda contienda por el reto al Alto Mando de Kalos. El árbitro en el centro del campo miró su reloj por cuarta vez. El público aun sentado ahí pedía a gritos una explicación.

Otra vez el altavoz del stadium se pronunció: "Por favor, joven Ash Ketchum presentarse al campo número 2." Sin embargo ese llamado jamás lo escucharía, la inquietud de la prensa acorralaba a los organizadores. "¿Es cierto que el Campeón fue retirado?" "Ayer se supo que Ash Ketchum tuvo una trifurca en un conocido restaurante de aquí. Qué dice al respecto" "¿Se continuara con el combate o no?" Eran tantas las preguntas que los pobrecillos casi se desmayan.

La escena era vista por Narciso un piso más arriba que ellos, estaba enojado. Detrás de él, sentados en lujosos sillones en una sala bastante elegante los miembros del Alto mando y la Campeona discutían el futuro de Ash.

—Podemos postergar el encuentro hasta mañana, no le veo tanto problema —añadía su sugerencia Malva, esta clase de competencias eran bastantes agotadores, no creía que las reglas especificaban retar a todo el Alto Mando en un sólo día.

—No creo que sea lo correcto, en todo caso eso dañaría la seriedad de nuestra liga —Drácena daba su punto de vista, en esos momentos no tenía una postura definida.

—Por mi parte estoy de acuerdo, yo creo que algo debió haber pasado; lo más conveniente es darle otra oportunidad en el caso que no se presente —hablaba con elocuencia Tileo, aunque fue derrotado por Ash anteriormente, él tenia un gran respeto a su vencedor— ¿Qué dices Dianta?

Ahora la mirada de los 3 sentados se dirigía hacia la Campeona. Ella era sensible a las causas de la ausencia del entrenador, podía haber sucedido algo; no obstante escogió la decisión más lógica posible.

—Lo mejor será que Narciso decida, al fin y acabo fue Ash quien decidió que fuera él que fuese su segundo contrincante. No podemos decidir por ambos, por ética y respeto al público ambos retadores serán los responsables de aplazar o no su batalla. Él que decide es Narciso.

Era bastante objetiva y precisa la declaración de Dianta, dejó caer todo ese peso en Narciso, sabía por demás que él tomaría la decisión correcta.

Dejó de mirar por la ventana, los reporteros acosando a los organizadores de alguna manera hizo despejar su mente. Volvió a mirar a sus compañeros, esperaban su pronunciamiento.

—Lo diré tan claro como el agua, el sólo hecho de llegar tarde a sus encuentros de manera consecutiva es una falta grave, sino fuera por la paciencia de Tileo, ya el joven Ketchum debió ser descalificado, además no encuentro un motivo para suspender la contienda, lo único que puedo decir es que…

— ¡No puedes hacer eso Narciso! —Exclamó Tileo levantándose de su asiento—. No sabes lo tanto que el muchacho estuvo trabajando para llegar a este punto. Sería una barbaridad expulsarlo por simples formalidades.

Tileo no podía permitir aquello, podía hasta colocar sus manos al fuego por Ash Ketchum, no todos los días te encuentras en tu vida con un digno oponente. Se había ganado su respeto de por vida, tal como juraban los caballeros en la antigüedad hacia su rey.

— ¿Dices formalidades? —inquirió sarcásticamente—. A mi entender esas reglas son básicas para llegar a ser un excelente maestro Pokémon, no, me equivoco, para llegar a ser una correcta persona en la sociedad, si dejamos pasar esto por alto, es como si aceptaríamos sus caprichos, yo de ninguna manera puedo aceptar ese atrevimiento. Lo lamento, pero yo jamás dejaré a alguien así ser parte del Alto Mando.

—Tienes razón en todo lo que dices, sí, yo soy el que osa contradecirte Narciso, sin embargo deberías comprender las causas de la ausencias del retador. No sabemos nada de sus razones, deberíamos…

— ¿Darle tiempo hasta mañana? —preguntó—. Disculpa, pero yo también soy sensible a las causas de su ausencia, sin embargo ese no es el punto, el punto es que él está desinteresado de la competencia, hasta este momento aun sigo esperando una nota, una explicación por parte de él. Ni sus amigos saben lo que sucede. Si le importaría tanto el campeonato por lo menos nos hubiera avisado de su situación. No tengo más remedio que eliminarlo.

Eran claras las palabras de Narciso; estaba decidido. Iba directo a la puerta mientras que sus compañeros asentían su decisión, sin embargo Tileo siguió desafiándolo.

—Sólo dame unos 40 minutos —habló alistando a uno de sus pokémon—. Sino regreso en ese tiempo, aceptaré como todo un caballero tu decisión.

Rápidamente se fue de la habitación.

—Realmente le tiene mucho aprecio a ese chico —dijo Narciso y aceptaba el reto. Sólo eran 40 minutos los que faltaban.

(OoO)

El sol abrazaba con todo esa cálida tarde, ya fue anunciado la decisión que se tomó. Sin embargo la angustia de los hermanos era evidente: "¿Dónde está?" Era la pregunta de ambos, el hermano mayor intentaba comunicarse con alguno de los dos, nadie respondía a su llamando. La pequeña niña a su lado intentaba alegrar al eterno amigo del entrenador.

Pikachu sentía que algo malo sucedía, sabia perfectamente que Ash aun con los brazos rotos vendría para esta batalla, sin embargo su entrenador engañó a todos.

—Sera mejor ir a buscarlos —Lem se levantó de su asiento dispuesto a buscar a sus amigos—. Clem por favor quédate aquí.

—No quiero hermano, yo también quiero ir —hizo un mohín de disgusto.

—Está bien, pero no te alejes de mí.

Ambos pronto se alejaron del escenario, entre la multitud de personas que los veían, sólo uno de ellas pudo reconocerlos, pero en vez de acercarse, se alejó aún más.

(OoO)

Aquel deseo de estar a su lado retornó, pero fue más fuerte su timidez de acercarse que impidió regresar.

Aquella angustia nublaba toda su vista.

Las calles le parecían más solitarias que nunca, vacías del calor humano nunca imaginó estar así. Jamás lo pensó ni lo soñó. Serena aun trataba de entender lo que sucedía, sostenía a su amiga en su regazo ahogando sus lágrimas en ella.

Sentada bajo las faldas de un alborcillo soñó despierta.

Una simple felicidad recorría su ser, aquel día de la final del campeonato apoyó a Ash con todas sus fuerzas. Gritó, aplaudió y rogó.

Sintió la desesperación cuando él también lo hacía, se alegró cuando él lo hacía. Creyó que compartían todo.

Serena era una chica risueña y alegre. Agradeció a sus amigos cuando ganó su primer Torai Pokémon pero aún más a esa persona que conocía desde la niñez. Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Aquella aventura terminaba este día. Ya lo había dicho él anteriormente: Gracias a todos por estar a mi lado, la verdad es que no sé cómo me ira ahora, pero lo haré lo mejor posible, quizás gane o pierda pero… Yo… Yo…

—Nunca me daré por vencido —completó Serena abrazando a su novio.

Esa misma mañana comenzó la verdad.

Terminó de pensar, el pequeño pokémon zorro lamia la mano de su ama. La tempestad en su corazón empezaba a aplacarse quedando en el olvido. Lo prometió; estaría a su lado por siempre. "En las buenas y en las malas." Pensó.

No divagó más, los recuerdos negativos que existían los reemplazarían por otros más hermosos, lo lograría junto con él. Dejó esa penuria atrás.

Empezó a buscar, aun cuando no sabía su localización siguió intentándolo, no dejaría de hacerlo, esa determinación era pasajera como el soplido que arrebataba las hojas de los árboles.

Tanto Clem y Lem buscaban por todos lados, Tileo lo hacía por los aires y Serena también lo hacía, era inevitable el encuentro de los amigos y aún más cuando los Lideres de gimnasio de Kalos se sumaron a la búsqueda, fueron ordenados por nada menos que Narciso, aun en contra de sus principios apoyaría a Tileo.

Sin embargo esa escena no era vista por él, desde hace varios minutos que estaba en su habitación, ofuscado y confundido el muchacho de Kanto sufría nuevamente uno de sus trastornos, empacó la poca muda que tenía, iba a irse dejando todo atrás.

Pero antes dejó tirado en el bote de basura esa preciada cinta. Nunca más lo volvería a ver. Aunque implorase y rogase ese día no retrocedería. Marcó su destino.

Eran abstractos e irrealistas sus movimientos, cualquiera que lo haya visto en ese estado no dudaría en decir que él no es Ash Ketchum. Sin embargo aun con su inconfundible gorra roja en su cabeza recorría las calles en silencio, esta era la primera huida de varios que tendría en su ya nueva existencia.

Las calles le parecían más anchas y largas, interminables, alejando al entrenador de su destino. Sus ojos firmemente veían el rígido pavimento. Sus pasos eran calculados y mecanizados, no retrocedería.

Vio su último atardecer en Kalos, lo finiquitó, nunca más regresaría a perseguir sus sueños vanos e inalcanzables. Pretendió que nada sucedió, faltaban unas pocas calles más. Dejó caer una lágrima en secreto.

Justo cuando se paró en medio de la avenida, miró el cielo, se teñía de tonalidades rojas y anaranjadas, no se movió más. El estruendo de las bocinas aturdió sus oídos, enmudeció sus palabras y cegó sus ojos parcialmente.

Unos segundos después los volvió a abrir, lleno de dolor en su pecho y cabeza, un hilo rojo atravesó sus ojos. Vio como la gente curiosa se aglomeraba hacia él, escuchó su nombre varias veces, un grito de auxilio era enviado.

Antes de cerrarlos por segunda vez, juró que vio el último brillo de vida de los ojos negros de su amigo. Deseó que fuera una pesadilla.

La noticia se expandió rápido, a la mañana siguiente todos los diarios hablaban del accidente: "Trágico accidente provoca la muerte del pokémon del Campeón". Uno de los encabezados lo retrataba así.

Por orden del consejo supremo de la Liga se suspendió hasta nuevo aviso la contienda contra el Alto Mando, la prioridad estaba en el estado del entrenador. Aun corría riesgo.

A estas alturas la atención estaba en Ash Ketchum dejando de lado a su amigo fallecido.

Era imposible predecir lo que iba a pasar, inevitable la muerte es. Aquel pokémon aun en sus últimos segundos de vida quiso acercarse a su amigo. Lo salvó a tiempo, observó como él se detenía en medio de la calle. Ignorante a los avisos de los hermanos que corrían rápidamente.

Pero aun con su esfuerzo no llegarían.

Saltó de los brazos de Clem, avanzó fugazmente, aun con el pequeño cuerpo que poseía logró empujarlo unos cuantos centímetros; suficientes para salvarlo. Luego su cuerpo cayó al suelo.

El único familiar de Ketchum fue avisado, prontamente llegaría.

El silencio era asfixiante en el cuarto blanco, la pequeña niña lloraba en los brazos de su hermano, no entendía lo que acontecía. A su lado Serena tenia claros signos de no haber dormido toda la noche, aun no sabía cómo actuar a lado de Ash y aun más, cuando él pregunte a su Pikachu.

Era inevitable.

Abrió los ojos.

Pensó haber tenido un sueño, sin embargo notó las vendas en su cabeza. ¿Tuve un accidente? Preguntó cómo si de un simple corte se tratara.

Quiso levantarse como de costumbre. Lo impidieron. "Necesitas descansar más" Le dijeron.

Tuvo que obedecer, no recordaba nada de ayer.

Miró el calendario… 4 de Agosto, pasó la fecha de su contienda. Confundido interrogó lo que pasaba, desatendía a lo que decían. Soltó un suspiro y se recostó. Recordó el sueño que creyó tener. Trataba de alejarse de la realidad, pero las lágrimas de Clem le advirtieron, no era una ilusión de su mente. En un fugaz movimiento volvieron esas memorias.

Ese día era uno de varios que vendrían para él. Llenos de tormento.

Rompió todo lo que estaba a su alrededor, casi masacró a Lem quien trataba de detenerlo. Pronto llegaron los médicos para tranquilizarlo.

Y fue avisada Serena; por fin sabía lo que sucedía, cayó de rodillas, imploró al cielo que lo perdonase, hizo sufrir más a Ash. Y a causa de ese sufrimiento se alejó de él

Ese día se separaban tal como lo dijeron días atrás, transcurrió años para que se volvieran a encontrar.

Ambos se miraron fijamente, la alegría de Ash desapareció para siempre, pero la de ella era contraria.

2 años.

Ese día se volvieron a ver, como aquella vez en el campamento, sin embargo ahora era él el que necesitaba ayuda.

Tendía su mano. Lo abrazó después.

Ahora, ella estaría a lado de él los últimos meses que le quedaba de vida, tal como lo prometió; no lo abandonaría. Vivian un sueño inalcanzable, sin embargo de sueños esta hecho el hombre.

4 de Agosto

Sueños

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No importaba lo tanto que le dijese que estaba bien, él firmemente decía que no. Tileo en verdad era un caballero de esos que sólo aparecían en los cuentos de Dragones.

La noche estaba a punto de llegar, estaba acompañada en todo momento de Tileo en ese cuarto silencioso, nadie habló hasta que nos sorprendió la noche.

Él mencionó que se quedaría toda la noche al cuidado de Ash, le objeté, no quería causarle más molestias, no obstante siguió con su propuesta. No tuve otra que aceptar.

Recogía mi cartera, observé por última vez en este día a Ash.

Mientras conducía en el auto, los frágiles recuerdos vinieron hacia mí.

— ¿Me enseñas a conducir? —alguna vez le dije a él.

En los meses que vivíamos juntos, convivíamos como una pareja de recién casados. La tranquilidad del bosque era perfecta para mantener a raya el trastorno de él.

Él trabajaba con Tileo y yo tenía asuntos como Artista Pokémon, todas las mañanas iba y regresaba por las noches. Los lunes y los viernes eran bastantes agotadores pero en los fines de semana ambos nos alejábamos de la rutina.

Siempre quise que esto jamás se terminara, esos días eran preciados para mí, pero…

No todo fue fácil, en esos dos años que estuve separada de él tuve que hacerme más fuerte. Crecer no es sencillo y menos cuando no estás a lado de la persona que más amas~