Unlimited Denki Capítulo 2. Hissatsu Tamashi [Kyomi]
'' ¿Cómo que unirme a ellos?'' Kyomi se había quedado impresionada al ver aquella entrada tan ruda de estos cuatro. Uno de ellos, el que tenía el pelo largo y mostraba un lunar bajo su ojo izquierdo se acercó a la joven y se agachó ofreciendo su mano para ayudarla. Tenía las cejas un poco espesas pero proporcionaba un toque de seriedad. Sin duda ella agarró su mano, confiaba en el chico.
- ¿Estás bien? ¿Te han hecho daño? –Preguntaba el joven sin dejar hablar a Kyomi-. Me llamo Satoru Keido, pero todo el mundo me llama Satto. ¿Cómo te llamas?
- Kyomi Taylor… -Eligió responder primero su última pregunta. El chico era bastante educado y desbordaba un aura madura. Todo lo contrario al otro de pelo azulado, que se acercó al grupo de los tres chicos que estaban despertando a aquel gordo que recibió el balonazo. Cuando se dieron cuenta que el peli-azul se les acercaba, se levantaron y comenzaron a hablar.
- ¡Tú! ¿¡Quieres llevarte a nuestra chica!? –Gritaba el paletudo.
- ¡No soy vuestra chica! –Contestaba Kyomi. Se sentía como una pelota de tenis en mitad de un partido, cada vez en un lado diferente.
- ¡Es NUESTRA chica! ¡Está en NUESTRO equipo! –Decía el chico-. ¡Buscaos otra!
- ¡P-pero! ¡¿Qué he dicho?! –Nadie prestaba atención a las palabras de Kyomi. Cuando se puso de píe, soltó la mano de Satto.
- Tranquila, Ryuma es un poco cabezota –Comentó el joven-. Todo va a salir bien.
- Esto lo decidiremos en un partido de fútbol –Concluyó el peli-azul. Kyomi supuso que ese era Ryuma.
- ¿F-fútbol? Claro… fútbol. –Decía el enano.
- Si ganamos, nos llevamos a la chavala –Añadía el paletudo, mientras que el otro joven, el del pendiente seguía callado.
- Y si nosotros os ganamos, nos la llevamos nosotros.
Definitivamente Kyomi era una pelota de tenis.
- Jugaremos en este campo de fútbol –Señalaba el enano de la cresta. Tras esto, el gordo se despertó y sus amigos lo levantaron y se lo llevaron a su parte del campo.
Ryuma volvió y se acercó a Satto. Este le advirtió al peli-azul que se encontraban en una zona nula, por lo que tenían que tener cuidado. Kyomi no sabía que significaba aquello. Los otros dos chicos que quedaban se acercaron. Primero, el chico del pelo blanco y luego le tocaba al gigantón. El primero de los dos se dirigió a ella.
- ¿Eres nueva aquí? –Comentaba el más pequeño de los cuatro-. Una zona nula es aquella donde no hay cámaras de vigilancia, por lo que pueden dedicarse a hacer faltas a tutiplén… Es una putada –Kyomi se dio cuenta que era uno o dos centímetros más alta que el chico, pero dado los humos que tenía prefería no hacer señal de ello. Desde luego odiaba ser la más bajita siempre.
- Pero lo tenemos controlado, no te preocupes chica, JA, JA, JA –El grandullón no paraba de soltar carcajadas, era un poco ruidoso-. Soy Sugimura Gouda y este de aquí es Hajime Yuuma.
- Yo soy Ryuma Kuroheda, ¡Encantado!
- Soy Kyomi Taylor –'' ¿Encantada?'' Aún no le gustaba la idea de irse con el grupo de niñatos si estos perdían.
- Si estás pensando en que vamos a perder, será mejor que lo olvides. No tienen nada que hacer contra nosotros –Comentaba Yuuma.
Pasaron unos cinco minutos y los ocho jugadores entraron al campo. Un campo que era bastante malo dado que el suelo era pedregoso y el balón no podría rodar perfectamente. Las porterías eran de un material pobre e insignificantes, parecía que de una patada podías derribar uno de los posters, es más, seguro que podías. Del equipo contrario, el portero pasaba a ser el gordo. Kyomi pensó que quizás se había quedado un poco confuso del balonazo y sería mejor ponerlo en esa posición, no estaba mal pensado. Por otro lado, el portero de nuestro arco era Satto, que se estaba poniendo unos guantes blancos y verdes. A Kyomi le gustaba esa combinación de colores, aunque ella no era de seguir las modas. Cambiando al equipo contrario, el enano se quedó defendiendo y terminándose su último pitillo mientras que el delgaducho y el del pendiente se colocaron en la delantera, más que nada para sacar. Yuuma y Sugimura se situaron en la defensa y Ryuma en la punta. Kyomi para no quedarse sola, se acercó a Satto y se colocó al lado del palo izquierdo de la portería, obviamente sin jugar la pachanga.
- ¿Por qué sacan ellos? –Preguntaba la chica de cabello anaranjado.
- Les hemos cedido el saque, queremos ver como se mueven antes de atacar nosotros. –Contestaba Satto que terminaba de ajustarse el último guante-. Sospecho de su manera de jugar.
- ¿Cómo?
- Verás, en Drim no todos juegan limpio. –Aclaró el portero-. Hay jugadores que simplemente están aquí para tener un buen expediente y un futuro prometedor. Cuando acaban las clases se vienen a este tipo de lugares a hacer el cafre.
- O sea, si este campo no tiene cámaras… -A Kyomi no se le daba mal deducir cosas-. Significa que lo han creado ellos. ¿No?
- Exacto.
Ambos dejaron de hablar ya que el enano silbó para dar comiendo al mini-encuentro. Las reglas eran sencillas, gana el primero que marque un tanto.
- ¿Preparados chicos? –Preguntaba Ryuma sin mirar atrás.
- No hace falta que preguntes –Contestaba Yuuma.
Yowa, el chico callado, recibió el pase de su compañero. Kyomi había escuchado el nombre antes aunque lo no tenía seguro pero lo confirmó cuando el paletudo le pasó el balón gritando: ''¡Yowa, tuya!''. Este avanzó con el esférico y Ryuma se interpuso en su camino. El peli-azul tenía un rostro de confianza pero a la vez centrada en la pelota. Obviamente no se dio cuenta de que el delgaducho se encontraba detrás, con su rodilla apuntando a su gemelo. Satto se había fijado pero no le avisó a tiempo y Ryuma cayó al suelo.
- ¡Ahg! No me he dado cuenta…
- ¡¿Estás bien Ryuma?! –Gritaba el arquero desde la portería.
- ¡Sí! ¡No te preocupes Satto! Yuuma y Sugimura, que no pasen.
Yowa salto muy alto para disponerse a tirar. Kyomi se quedó impresionada de aquello, no era tan alto como el de Kitaru pero se notaba el impulso que había cogido. El grande y el peli-blanco le iban a seguir el salto cuando Satto dijo que no hacía falta.
- De este me encargo yo –Decía el portero-. Ya verás Kyomi, puedes confiar en nosotros.
Y como dijo Satto, ocurrió. Yowa dio un giro sobre sí mismo y chutó con todas sus fuerzas dejando que el balón estuviese rodeado de una capa de arena que daba potencia al tiro. Era la segunda vez que Kyomi veía algo así. Se trataba de otra hissatsu, como con Kitaru, en vez de fuego era arena.
El balón zigzagueaba en el aire sin haber encontrado un hueco por el que entrar. Cuando por fin lo encontró, se aproximó hacia la escuadra izquierda, Satto se acercó a esta y con su pierna derecha consiguió empujar el esférico para que este chocase con el palo izquierdo impidiendo el gol. A Kyomi le pareció inteligente aquello ya que el chocarlo contra el poster conseguiría que el chut perdiese potencia. Para su asombro, el palo izquierdo no se rompió.
- JA, JA, JA
- No está mal Satto, pero vamos a continuar –Decía Yuuma con ganas de tocar el balón. Ryuma no abrió la boca.
Yuuma lo recibió y continuó hacia el campo contrario. El delgaducho y paletudo se dirigió hacia el pequeño cuando este la pasó a Sugimura. De pronto, el contrario cambió de objetivo y corrió hacia el grande. Sugimura no se complicó la vida y chutó por todo lo alto, a los pies de Ryuma. Este lo recibió y se encontró con el enano. Intento regatearlo pero el pequeño le soltó un codazo en el costado que estuvo a punto de hacer caer al peli-azul. En cambio, no se rindió y siguió adelante. Yowa, que estaba furioso por no haber marcado también se acercó a Ryuma asestándole un golpe en su brazo izquierdo. El chico consiguió mantener el equilibrio y continuó su camino. Kyomi estaba muy preocupada.
- ¡Qué pase el balón! ¿Por qué no lo hace?
- Verás… Kyomi, en verdad nosotros habíamos venido aquí con otro objetivo.
- ¿Qué objetivo? –Kyomi realmente quería saber el objetivo de Satto, quería saber por qué habían llegado aquí, un lugar apestoso y sucio.
- Ryuma tiene un poder en su interior inmenso. Pero no sabemos exactamente la forma de activarlo.
- ¿Qué poder?
- Se llama Hissatsu Tamashi aunque es conocida como Tamatsu. Verás, en ciertas ocasiones, tu nivel de concentración puede sobrepasar el 100% y tu propia alma puede unirse a tu propia afinidad. Esto quiere decir que el alma de Ryuma podría unirse a su afinidad de electricidad creando un nuevo Ryuma mucho más fuerte.
- ¿Y aquí va a lograr ese 100% de concentración? –Kyomi no entendía del todo por qué estaban aquí.
- Eso creemos… ¿has visto todos esos golpes? –Satto señalaba las bofetadas y zancadillas que recibía Ryuma-. Este tipo de cosas bajan tu concentración un 60% porque te centras más en el propio dolor que en el balón.
- Entonces si consigue concentrarse al 100% aun recibiendo estos golpes… conseguirá su Tamatsu –Concluyó Kyomi, como le gusta hacer.
- Veo que eres buena detective –Dijo Satto sonriendo-. Si te soy sincero, encontrarnos contigo es una casualidad… pero este partido ya lo teníamos planeado.
Ryuma comenzó a sangrar por la nariz y recibió otro pase de Sugimura. Respiró hondo y cerró los ojos. Los tres niñatos estaban harto de que siguiese intentándolo.
- Te vamos a dejar parapléjico.
- Bien dicho jefe.
El enano se deslizó para hacerle una entrada impactante en el tobillo. A su vez, el chico paletudo saltó para pegarle una patada en su espalda mientras que Yowa le iba a dar un codazo en el pecho. Ryuma se encontraba completamente rodeado. Seguía con los ojos cerrados y aspirando aire, hasta que en el último segundo antes del golpe de gracia, lo soltó todo y abrió los ojos.
- ¡Ahí está! –Gritaba Satto.
Además de soltar lo que había respirado, un aura amarillenta apartó a los tres rivales del campo tirándolos al suelo en una dirección diferente. Parecía una auténtica bomba aquello que había desprendido. Kyomi identifico a Yowa que estaba boca abajo en el suelo, cerca de Yuuma. El paletudo había chocado contra la pared, y bueno… ya no podía llamarse paletudo. El enano acabó chocando contra el portero gordo, amortiguando el choque con su barriga, era el único de los tres que no estaba desmayado.
Los ojos de Ryuma eran de un amarillo intenso. Era lo único que había cambiado de su cuerpo. Kyomi pensó que tendría el pelo amarillo o algo pero no era así, solo que quizás su cabello era más puntiagudo que antes. Una marca con forma de rayo le surgió de su ojo izquierdo y el aura amarillenta que soltaba a su alrededor desprendía una fuerza sobrenatural. Dio dos saltitos y chutó con tranquilidad pero aun habiendo chutado de esa forma, el balón no tardó ni un segundo en llegar a la portería y entrar. Ryuma dio media vuelta dirigiéndose a sus compañeros y levantó el brazo como símbolo de victoria. Aunque al instante se desplomó en el suelo, se había desmayado.
Kyomi se quedó anonadada pero corrió a socorrer al joven de cabello azul, que yacía cerca de Sugimura. Este grandullón lo cogió y lo cargó como si fuera un saco de patatas.
- Este chico cada vez está más cerca de conseguir sus objetivos. –Comentaba Sugimura que soltó una de sus carcajadas habituales.
- Desde luego… además ya somos cinco en el equipo. –Decía Yuuma que miraba a Kyomi un poco inconforme. Quizás sea porque ella es más alta.
''Es verdad, ahora formo parte de su equipo… Pero, ¿será una buena decisión?'' Había salido ya del callejón y Kyomi seguía dudando si continuar con esta gente. ''Aunque… pensándolo bien, ¿por qué quedarme con ellos? Creo que voy a dejarme guiar por este nuevo viento''.
