Unlimited Denki Capítulo 6. Aokawa vs Satto [Satto]

Y sus piernas no detuvieron el disparo.

Satoru Keido cayó hacia atrás cerca del esférico, Sugimura, Hajime y Kyomi se acercaron a ver cómo estaba. El primero en llegar fue el grandullón que le ofreció su mano como ayuda. Tras aceptar, el defensa esbozó una sonrisa.

- No te preocupes Satto, te ayudaré en el siguiente JA, JA, JA.

''No debería necesitar ayuda –El portero se quedó pensativo por un instante-. Mis piernas deberían detener cualquier disparo, da igual cual sea… pero, ¿por qué no lo consigo?''. Recordó aquel último entrenamiento hace dos meses pero quiso borrarlo de su mente. Cuando volvió en sí, sus ojos se encontraron con los de la joven Kyomi, cara a cara. El chico sonrojado se echó atrás y se pegó un golpe con el póster derecho, la chica no pareció reírse.

- ¡Espabila Satto! ¿Por qué no usaste las manos? –Preguntó un poco enfadada-. Seguro que podías detenerlo.

Él no quiso contestar, aunque se tratase de Kyomi. Había quedado mal enfrente de ella y no estaba demostrando lo fuerte que era en el campo. Aun así no quiso contestar dada la situación pero de pronto Ryuma se acercó al grupo.

- No insistas Kyomi, él hará lo que vea oportuno –Como Satto se esperaba, Ryuma estaba serio.

- P-pero…

- No te preocupes Satto –Intervino Hajime de repente-. Sugimura y yo defenderemos.

El encuentro se reanudó. Satto lo podía ver todo desde atrás, había heredado una gran visión de juego, algo propio de la gran familia Keido. Kyomi y Ryuma atacaron con todo lo que pudieron, regateando y pasándosela entre ellos. ''Vamos, marcad, marcad -Satto quería que empatasen el encuentro para que se olvidasen del gol anterior, pero al instante reflexionó-. ¿Por qué insisto tanto en que ellos hagan bien su trabajo cuando yo ni siquiera hago bien el mío?'' Meditó por un rato hasta que de pronto se escuchó un grito: ''¡SATTO!'' Kyomi gritaba con todas sus fuerzas dado que Gerard, el delantero enemigo se acercaba con el balón a la portería contraria, que daba a ser la de Satto.

- ¡Eres mío! –Hajime arremetió una entrada casi perfecta que hizo desviar el esférico por la banda. Tras eso se dirigió al portero-. Estate atento, joder.

- P-perdón –Se había quedado sin palaras. ¿Qué le pasaba? Sentía mucha presión en las manos. Las apretó fuerte y subió la cabeza-. Estaré más atento.

El partido continuó con una intensa batalla en el centro del campo. Mientras Satto esperaba en la portería a que el esférico llegase, sintió una voz detrás de él.

- ¿Por qué no utilizas las manos? –Era un chico de cabello verde como las hojas, portaba una camisa morada y unos pantalones vaqueros azules. Sus gafas de sol no dejaban ver sus ojos y su verdoso flequillo abierto por la mitad tapaba más que nada su rostro izquierdo.

- Eh chico, estamos jugando –Satto no sabía que contestar-, será mejor que te largues.

- Que te lo has creído –Por la voz y la estatura parecía de primer año, Satto echó una mirada hacia el campo y al ver que el balón estaba en campo contrario se dio la vuelta. El chico se había quitado las gafas de sol y los ojos del portero se abrieron más de lo normal. Cualquiera podría darse cuenta de la heterocromía del chico. Su ojo derecho era de un color verdoso oscuro mientras que el izquierdo era morado con unos toques azulados por el centro. El joven se tocó la parte de abajo del ojo derecho y continuó su explicación-. ¿Has estado sin comer tres días alguna vez? Esas manos lo habrán estado por meses, tienen ganas de detener un balón, lo puedo ver –Hizo una mueca y se alejó del portero.

'' ¿Quién es este chico? –No entendía absolutamente nada, pero aun así se miró las manos y dobló simultáneamente los dedos como si fuera a cerrar el puño-. No entiende nada, no sabe nada…. No necesito las manos para ganar''.

Y aquel recuerdo amargo volvió. El último entrenamiento de su antiguo equipo, Shindai. Solo quedaban 5 jugadores en el campo: Sugimura, Hajime, Ryuma, Satto y Kitaru. No quería recordar su nombre, ni su rostro, nada. Ryuma se encontraba con Hajime y Sugimura hablando con un señor mayor mientras que él y Kitaru estaban en la portería. Kitaru hizo un simple disparo que marcó con facilidad en la portería.

- ¿Tus manos no pueden detener siquiera ese disparo? –Preguntó el rubio con aquellos fríos ojos azulados.

- ¡El próximo lo pararé! –En aquellos tiempos Satto tenía el cabello un poco corto por lo que solo tuvo que echarse atrás el flequillo.

- Este será el último, Satto –Kitaru se dio la vuelta-. Has sido el portero suplente en toda la temporada, solo jugabas algunos amistosos y aun así te marcaban gol. Esa hissatsu que haces llamar Muralla de sombras no vale para nada. Mis piernas detienen más tiros que tus propias manos. Elevó el balón y chutó de manera que el balón soltó unas pequeñas flamas anaranjadas.

''Si no puedo pararlo con las manos, lo haré con los pies –Pensó en aquel momento interponiendo su pierna derecha entre el esférico y la portería- ¡AHHG!''. Consiguió hacer que el chut chocase con el larguero y que el balón saliese disparado hacia el cielo.

- Parece ser que tus piernas son más fuerte que tus brazos… no me extraña –Se dio la vuelta para marcharse-. Mucha suerte el año que viene.

- ¡Kitaru! –Gritó el portero desesperado-. ¡La próxima vez que luchemos, defenderé tus tiros!

Juró no cortarse el cabello hasta entonces mientras veía como aquel delantero ardiente salía del último entrenamiento de Shindai.

''A partir de ahora mis piernas defenderán cualquier disparo''.

Pero no lo hicieron. De pronto, Aokawa se aproximó a la portería con el balón en los pies. Dio un salto y efectuó su disparo Falling Frost. El esférico rodeado de escarchas se aproximaba a Satto.

''Mierda, mis piernas no pueden detenerlo''. Antes de que el esférico llegase a la portería, Sugimura se interpuso ofreciendo su cuerpo como muralla defensiva. Consiguió detener el disparo, se dio la vuelta y soltó una pequeña carcajada… ya que su boca y nariz comenzaron a sangrar.

- ¡Sugimura! –Satto corrió hacia el grandullón.

- Pero, ¿a quién se le ocurre? –Aokawa se acercó también.

- Será mejor que lo llevemos a la enfermería –Rika se ajustó las gafas mientras llamó a un par de médicos. En todos los partidos de Drim siempre había como mínimo dos técnicos que se encargaban de recoger a los jugadores heridos. ''El fútbol es una guerra'' Decía siempre el anterior presidente de Drim.

Necesitaron ayuda de cuatro jugadores para elevar al gigante a la camilla. Cuando este estaba echado, miró a Satto y sonrió.

- La próxima vez lo harás bien… -Comenzó a toser otro poquito de sangre.

El portero volvió a su posición, miró a Tsubaki y le ordenó que entrara. Este obedeció colocándose en la posición del grandullón.

''Lo haré por Sugimura, defenderé la portería y demostraré lo que valgo –Apretó los puños con fuerza-. Le demostraré a Kyomi que puede confiar en mí.

El partido lo reanudó Hajime con un pase a Tsubaki. Este sonrío al defensa y se la volvió a pasar. ''¡Eleva el balón lo más alto que puedas!'' Decía el pelirrojo cuando se la devolvió a Hajime. El chico confuso hizo caso y elevó el esférico cerca del área de Takeshi, el portero enemigo. Tsubaki se abrió paso entre la defensa y saltó. Takeshi también saltó, y muchísimo antes con las manos bien abiertas para darle la bienvenida al esférico, pero no fue así. Tsubaki apareció dando un enorme salto y ofreciéndole un espléndido pase con la cabeza a Kyomi. La chica al tener la portería libre simplemente tuvo que tirar. Por supuesto marcó gol y todos dieron un salto de alegría.

- ¡Mi primer gol! ¡Sí! –Kyomi era la que más feliz estaba.

- Bien hecho, Tsubaki, Kyomi –Ryuma estaba realmente feliz-. Veo que sabes saltar muy bien, ¿no?

- Es mi especialidad –Tsubaki estaba orgulloso de su jugada. Se acercó a Kyomi para darle un beso en la mejilla pero esta le contestó con una bofetada que lo dejó K.O.

- ¡Gracias por el pase, pero no te voy a dejar que hagas eso!

Satto estaba aliviado, pero de todas formas su concentración no había cambiado. Llegaron al minuto treinta y el árbitro añadió tres más. En aquel momento Gerard tenía el balón. Regateó a Tsubaki y se la pasó a Aokawa, este se paró delante de Hajime.

- Mmm, Hajimi –Aokawa esbozó una pequeña sonrisa-. Siempre me ha gustado tu carácter pero creo que nunca me has gustado como defensa.

- ¡Deja las tonterías, Aokawa! –El peliblanco aceptó la provocación y Aokawa solo tuvo que saltar por encima de él, con una elegante caída-. ¿¡C-cómo!?

- Ahora el plato principal, mi porterín favorito –Su sonrisa estaba llena de hambre por marcar. Aunque seguro que no más que las manos de Satto. Volvió a hacer su hissatsu shoot pero esta vez el balón iba más rápido y con más dureza.

''Si mis piernas no pueden detener el tiro, mis manos lo harán. Sí, confío plenamente en ellas y en mi potencial. ¡Por Sugimura, por Kyomi!''

Satto cruzó los brazos hacia adelante. Al segundo chasqueó los dedos a la vez que echaba su brazo izquierdo hacia atrás dejando el derecho hacia delante. Aquel oscuro poder fluía por sus venas intentando salir de una maldita vez. Cuando su brazo izquierdo estuvo hacia atrás, abrió la mano y una explosión de aura oscura salió de esta. Gritó lo más fuerte que pudo mientras conseguía estirar hacia delante aquel brazo izquierdo que volvía a la carga esta vez rodeado de oscuridad. Una enorme mano apareció. Era oscura y en la palma unos pinchos de acero se asomaban. El esférico chocó contra esta y tanto delantero como portero gritaron con todas sus fuerzas.

- ¡Shadow the hand! –Gritaba Satto más fuerte.

- ¡AAAAHG! –Aokawa intentaba aumentar su poder, pero no fue lo suficiente ya que el balón terminó en la mano izquierda de Satto. El humo que emanaba el esférico era impresionante.

- ¡Ryuma te toca! –El portero gritó y disparó el balón hacia adelante. Ryuma lo recibió sin problemas.

El chico no tuvo complicaciones para regatear a Rika y quedó cara a cara con Takeshi. El portero enemigo gritó fuerte mientras abría los brazos con todas sus fuerzas.

- ¡Aquí me tienes chico!

- Aquí tienes el balón, grandullón –Ryuma elevó la pelota y esta en el aire recibió cuatro patadas del joven. A la quinta el balón estaba rodeado de un aura que emanaba electricidad. Ryuma chutó mientras el esférico bajaba y destruía todo lo que se encontraba a su paso.

- ¡Electro Counter!

Takeshi no tuvo oportunidad de detener el tiro. Quedaba solo un minuto pero de ninguna manera se acercaron a la portería. El colegiado pitó el final del encuentro.

La alegría no era una expresión que Satto usase a menudo, y menos Hajime. Ambos saltaron de felicidad y se acercaron a los otros tres.

- ¡Lo conseguimos chicos! –Tsubaki sonreía como cualquier otro.

- No puedo creerme que hayas usado las manos al final, Satto. –Ryuma parecía orgulloso-. Ahora toca entrenar y entrenar.

- Sí, creo que este disparo lo he detenido porque hice salir todo mi poder, pero aún me queda mucho para controlarlo.

- Satto, esa parada ha sido genial –Kyomi se acercó al portero-. No sabía que tuvieses esa técnica bajo la manga.

El joven se sonrojó un poco mientras reía con los demás pero al darse la vuelta vio a lo lejos al chico peliverde. A lo lejos, el joven de la heterocromía le hizo una seña levantando únicamente el dedo pulgar.

- Hay que ir a ver a Sugimura, eh. –A Hajime nunca se le olvidaban las cosas importantes.

- Me despido de Aokawa y vamos –Ryuma se fue del grupo y se acercó al del contrario.

- Perdonad chicos –Satto se volvió a dar la vuelta y volvió a ver al chico peliverde. ¿Cuándo llegó aquí?

- Eres tú, ¿qué pasa?

- Creo que debería unirme a vuestro equipo.