Vriska se quedó sin aire unos segundos, inmóvil al oír la inconfundible voz en su cabeza.
-Fuera –musitó- Estoy en mi límite. No quiero que me veas así.
-((Me da igual cómo estés, ábreme. Soy un idiota por dejarte sola, lo siento))
-No –dijo abrazándose a sí misma con fuerza.
-((Vriska... por favor))
-Estoy desnuda.
-((Me da igual. Te he visto desnuda y eres preciosa. Ahora abre))
-Desde que te fuiste me han follado 10 veces mientras tú esta8as tranquilito con Meulin en casa.
Kurloz golpeó la puerta con el puño.
-((¿Tranquilo dices? No he estado tranquilo. He estado preocupado por ti. Ábreme, necesito saber que estás bien))
-Vete con ella. Es tu matesprite, ¿no?
-((Y tú eres mi moirail. Ella no me necesita ahora))
-Yo tampoco te necesito, Kurloz. Estoy 8ien. Vete.
-((No me mientas))
-No te miento. Yo nunca miento.
-((Sabes que conmigo no vale hacerse la dura. Abre o echo la puerta abajo))
-12. Han sido 12 veces. Algunas, cuentan por dos…
-((¿Qué?))
-He tenido 12 tentáculos dentro de mí en el tiempo que te ha costado darte cuenta de lo que pasa- Vriska se calló durante unos momentos- Felicidades. Estoy orgullosa de ti, Señor Makara.
Otro error. Esas palabras resonaron en su mente.
-((Lo siento, de verdad Vriska. Siento todo esto ))
-No lo sientas. I8a a pasar, tarde o temprano- suspiró- Casi prefiero sufrir ahora, que luego cuando esté mucho más enamorada de ti –la chica se estiró emitiendo un quejido por el entumecimiento de sus músculos.
-((No puedo corresponder a esos sentimientos, pero me gustaría que siguiéramos siendo moirails. No quiero hacerte daño))
-No quiero. Odio tus sentimientos 8lancos y te odio a ti. Y tenías razón. Prefiero a mis clientes.
La máscara que Kurloz había llevado hasta entonces se rompió en mil pedazos, dejando su rostro desencajado y roto.
-((Me da igual)) –trató de parecer indiferente- ((Mis sentimientos hacia ti no van a cambiar))
-Los míos hacia ti tampoco. Ahora vete, estúpido.
El chico apoyó la cabeza en la puerta, conteniéndose, aguantando las ganas de romperla y llevársela de allí, desnuda o no. Reservando el llanto por el dolor físico y mental que sentía.
-((Vriska…))
Ella miraba fijamente las lágrimas silenciosas que resbalaban por su cara en el espejo. Seguía sin conocer a aquella chica, pero comprendía su dolor como si fuera el suyo propio.
-No quiero verte. Te fuiste. Sólo te pedí que te quedaras conmigo y no salieras por esa puerta. Ahora no te quejes si no eres capaz de a8rirla de nuevo.
-((Jegus, fui estúpido, lo sé. Tan solo abre, déjame arreglarlo))
-No quiero. No te voy a volver a dejar entrar… ni en mí, ni en mi vida. Hemos terminado, Kurloz.
-((Me tienes suplicando. ¡¿Qué más quieres que haga?! ¿Eh? Dímelo…))
-Tú me tuviste suplicando ¿y qué hiciste? Fuiste fuerte y resististe. Eso hago. En el fondo somos iguales, Kurloz… Demasiado iguales.
Él respiró profundamente, tratando de calmar su respiración. Cerró los ojos y para cuando los abrió no quedaba rastro de sentimiento en ellos.
-((Entonces esto es un adiós, supongo))- sonrió mirando al punto en el que creía que ella debía estar.
-Tú lo quisiste así.
-((Adiós entonces, no dejare de quererte, mi moirail))
-Adiós, señor Makara. La tienes a ella y eres genial, no te costará encontrar otro moirail. Se pelearán por ti, ya lo verás.
-((No voy a tener otro, tú eres única. Eres la única moirail posible para mí. No me voy a perdonar nunca esto))
Vriska comenzó a llorar más fuerte y se tapó la boca con las manos para contener sus quejidos ahogados.
-Deja de decir eso.
-((Es la verdad))
-KURLOZ. PARA. –se levantó furiosa apenas sintiendo su cuerpo y caminó decidida a la puerta- DEJA DE PENSAR QUE TODO LO QUE HACES NOS MOLESTA- abrió de repente- ERES A8SOLUTAMENTE PERFECTO Y MARAVILLOSO Y…
La marca de la bofetada que le dio comenzó a reflejarse ligeramente en morado por encima del maquillaje blanco.
-NO QUIERO VOLVER A ESCUCHARTE DECIR QUE ESTO O AQUELLO ES CULPA TUYA- le apuntó con el dedo enfadada- ERES UN IM8ÉCIL PERO NO TIENES CULPA DE NADA.
Kurloz se llevó los dedos al bofetón, sorprendido. Notaba su mejilla dolorida y un fuerte picor y escozor en la misma, pero no le importaba. Simplemente se limitó a abrazar a la enfurecida chica que tenía delante, sin dejarla decir nada más.
-Idiota…. –susurró Vriska ahogadamente. Su voz quedó ocultada por la tela de la camiseta. Estaba prisionera de sus brazos, pero no opuso resistencia- Nunca va a ha8er gente que piense que somos una pareja preciosa cuando vayamos por la calle. ¿Por qué me haces esto? Yo no quiero ser tu moirail. Deja de tratarme como algo que no soy.
-((Supongo que en el fondo lo hago por mí, porque soy un egoísta)) –besó su coronilla aliviado por tenerla entre sus manos- ((Yo te diré qué eres. Eres una luchadora y sé que no vas a abandonar esta batalla))
-Pensa8a que sería suficiente con ser tu amiga… -se agarró a la tela que cubría su espalda, frotando su mejilla con el pecho del chico- Pero no puedo.
-((¿Qué no puedes?))
-Todo. Nunca me verás como yo te veo. Y nunca podré demostrarte lo maravilloso que eres…
-((Encontrarás a alguien mejor))
-No. No quiero a alguien mejor. Estoy harta. Harta de pasar de una mano a otra. Y cada vez que me hacen daño me prometo a mí misma que no volveré a caer… pero no puedo evitarlo.
-((Pues quédate conmigo. Deja esto)) –la separó de él, mirándola- ((No quiero hacerte más daño, pero puedo protegerte de los demás. Y de mí mismo. Puedo ayudarte a encontrar a tu matesprite ideal))
-Pero cómo voy a dejarlo… -rió con tristeza- No. Esto es lo único que me llena. Es lo único en lo que puedo ser realmente yo. La verdadera Vriska. Y son… sólo clientes. Unos y otros… -ladeó la cabeza a cada lado- No necesito crear lazos con ellos. Y me puedo acostar con quien quiera. Me niego a seguir creyendo que la gente me puede querer. Deja de intentar cam8iar eso –le apartó del todo, esquivando su mirada- No puedes y no quiero estar contigo.
-((No quiero cambiar nada, yo te quiero))
-Gracias por pedir perdón, pero vete –musitó rascándose el brazo como siempre que estaba incómoda o nerviosa o simplemente no tenía el control total de la situación- No me sirve que me quieras así. Aunque al menos no me quieres por mi cuerpo.
-((Te quiero por quien eres. No como ellos. Yo no quiero nada tuyo. Te quiero a ti entera. Tal cual. Con tus defectos y tus virtudes))
Kurloz la cogió de la barbilla alzando su rostro, obligándole a mirarle y clavó sus ojos en los de ella.
-((Mírame, y dime que no me quieres.))
Vriska le miró.
-No te quiero.
Tragó saliva ruidosamente antes de volver a hablar.
-No quiero que estés en mi vida. Nunca más. Me agotas más que ellos 12 –se llevó la mano a la frente, suspirando- Creo que tengo fie8re.
-((Vámonos a casa)) –intentó agarrarla del brazo para que dejase de rascarse- ((Déjame llevarte))
-No.
-((Me da igual que no me quieras. Yo sí lo hago y pienso cuidarte aunque no me veas como moirail. Aunque me eches mil veces de tu vida))
-No me toques. Kurloz, no te atrevas a tocarme. Sólo yo elijo quién me toca y tú perdiste la oportunidad.
-((Te tocan a diario, no finjas que no lo sé))
-Lo hacen.
-((Además, si no me quieres qué más da, puedo pagarte para que me dejes cuidarte))
-No quiero tu dinero.
-((Ahora mismo me da igual lo que quieras)) –le acarició la mejilla con ternura- ((Vámonos a casa. Te cuidaré))
-N-no sé ni siquiera cuantas manos sucias me han tocado esta semana pero… las tuyas eran… especiales. No sé. Cálidas. Y creía sentirlas mientras otro me folla8a y cerra8a los ojos deseando que fueses tú de verdad. Pero… -la voz se le quebraba por momentos- No eras tú.
Kurloz la atrajo hacia sí, abrazándola de nuevo y besó su frente. Pero ella le apartó suavamente.
-Deja de hacerme daño. O tendré que empezar a echarte la culpa de verdad.
-((Vriska)) –un par de lágrimas rodaron por su rostro, sin ser capaz de aguantar más todo lo que le acusaba en su interior, como una bomba.
-Kurloz.
-((Perdóname, siento el daño que te he hecho. Lo siento de verdad))
-Yo tam8ién siento ha8erte hecho daño. Eres un high8lood orgulloso y altivo, un tío duro y mírate… -se rió triste poniendo la mano en su mejilla- estás llorando como una larva. Pero no quiero ser tu moirail. No voy a engañarme así. Tú… tienes sentimientos 8lancos. Y los míos son rojos y pasionales. Am8os sa8emos que los 8lancos pueden llegar a ser rojos algún día… pero los rojos despechados sólo pueden aca8ar en kismesis. Y no quiero odiarte.
Kurloz acarició su mano antes de separarla y la sujetó unos momentos, apretándola entre sus propios dedos para después dejarla. Se dio la vuelta, esta vez sí, dispuesto a marcharse para siempre.
-((Te quiero, no lo olvides)) –la miró por última vez- ((Espérame))
Vriska se quedó allí, mirando cómo se iba hasta que su alta silueta se perdió en las sombras. Volvió apenada a la habitación y cogió un vestido blanco. Se mordió el labio, sopesando la tela en sus manos.
-No puedes pedirme que te espere. No estoy dispuesta a morir esperando por ti- se metió el vestido por la cabeza y se lo alisó, poniéndose unos zapatos bajos rojos y unas braguitas azules. Suspiró antes de coger la chaqueta azul y se acercó a la puerta.
-Me voy a casa a ser una 8uena chica hasta mañana… -susurró apagando la luz.
