-Estoy jugando sola.
Kurloz alzó una ceja molesto, pero sin hacer ningún comentario al respecto. No pensaba caer en su juego otra vez.
-Te estoy haciendo caso, ¿ves? Humm Kurloz… ahh. Sí Kurloz, hummm nmmm sí, sí… Justo ahí –la chica se mordió el labio sensualmente- Ah Kurloz…
Él se mantuvo quieto casi estoico, aunque su rostro dejaba ver su enfado, y harto, se levantó, saliendo de la habitación y dejándola sola. Ella abrió un ojo con una risita y al no verlo sacó las manos de la manta y se levantó. No estaba haciendo nada realmente, sólo quería picarlo, pero al parecer le había enfadado más de la cuenta.
Kurloz había ido a la cocina, por ser la habitación más cercana al salón y en la que podría sin duda darse golpes en la cabeza contra algo por lo que estaba ocurriendo en la sala contigua. La delgada figura de ella asomó por el marco de la puerta vergonzosa, temiendo la represalia por sus actos, pero no le vio moverse.
-Kurloz, lo siento… perdóname era una 8roma…
-((Esto no está bien, Vriska. Nada de esto))
-No empieces otra vez, sólo era una 8roma –le enseñó las manos limpias.
-((Por el Mesías, si ni siquiera te interesa mi religión, sólo lo haces por pasar más tiempo juntos)) –su voz dejaba ver un claro deje de dolor por ello.
-¡Claro que me interesa! Pero tam8ién tengo derecho a que me intereses tú.
-((No, no te lo tomas en serio. Nunca lo hacéis))
-Kurloz, ¿quieres que te pegue otra vez? Porque te aseguro que puedo hacerlo.
Vriska frunció el ceño mientras él suspiraba.
-((La mayoría de vosotros pensáis que los de mi casta somos unos jodidos locos por todo esto. Que los subjugglators somos todos como el Grand HighBlood y sólo queremos pintar las paredes con vuestra sangre o… no lo sé, la verdad…))
-QUE ERA UNA PUTA 8ROMA. Te quiero a ti y a tu religión y a lo que haga falta para que te des cuenta de lo maravilloso que eres en el fondo y lo que puedes ser. Porque para mí eres un jodido milagro, vale?!
Él seguía hablando por encima de ella sin prestarle atención.
-((Esto es demasiado importante para mí, Vriska, no quiero bromas con esto, no con mi religión de por medio))
-De acuerdo. Me voy al sofá.
Al verla marcharse, la siguió como por acto reflejo. Porque no tenía nada más que hacer en la cocina y porque por encima de su voz había alcanzado a escuchar algo que se negaba a creer que fuese verdad. Salió en su busca rápidamente y allí estaba, en el sofá enfurruñada como si fuese una wriggler con el pelo alborotado, y los labios azules fuertemente apretados. Maldita sea. Lo volvía loco esa chica. Ella le miró cuando entró y giró la cara, ofendida.
-Piensas que soy como Karkat o… yo qué sé, ¿cómo Eridan? No joder.
-((Vriska, la mayoría de vosotros sois iguales con estos temas, es comprensibl-))
- No sé nada sobre religión. Nunca he tenido una –le cortó ella- Nunca la he necesitado porque lo único en lo que necesita8a creer era en mí y en mi suerte. Pero a veces no puedo creer en mí y me siento horri8le. Como hoy.
-((Vriska…))
-¿Y qué si quiero aprender todo so8re tu religión porque mucho de eso tam8ién es so8re ti? Seguro que tu Mesías ha hecho que me gustes para que me enseñes. Así que cállate y enséñame de una vez.
La miró sonriendo, y acercó la mano a su mejilla acariciándola.
-((Tú sí que eres un puto milagro… Pero ponte en mi lugar))
Vriska le apartó la mano enfadada.
-¡Ponte *tú* en el mío! Me ofende que pienses eso de mí cuando nunca me he reído de ti. Es frustrante ha8lar contigo de esto –se encogió un poco en el sillón, protegiéndose con las piernas y el pelo.
-((Entiéndeme, llevo mucho tiempo soportando críticas y comentarios despectivos al respecto. No es que me importen demasiado, el Mesías vendrá y pondrá a cada uno en su lugar… pero a la larga molestan.))
El labio inferior de Vriska temblaba ligeramente, como si se fuese a echar a llorar en cualquier momento. Pero no lo hacía. Simplemente estaba frustrada, después de todo. La muchacha suspiró aún con la mirada triste en los ojos.
-N-no sé ni siquiera lo que es una religió no sé cuando estás de 8roma y cuándo es en serio y luego yo hago una 8roma y te enfadas y es como "oh joder me he metido con su religión y le he ofendido" pero no porque ugh, déjame.
Kurloz soltó una risita grave. Estaba tan adorable enfadada. Como una niña pequeña. Casi tenía que resistir el impulso que le decía que la abrazase.
-Y ahora no vengas a 8esarme porque no quiero 8esarte… -se cruzó de brazos- Estás castigado sin 8esos.
-((Me encanta cuando te enfadas, estás realmente sexy…))
Ella le sacó la lengua volviendo a girar la cara con toda la dignidad de su casta. Él la cogió la barbilla con dos dedos y la besó a pesar de su negativa.
-((Supongo que no soy un buen predicador después de todo…))
-¡QUE NOH! ¡QUE ESTAF GASTIGADOF! –Vriska trataba de apartárselo de encima con las manos, empujando su cara. Pero su bracitos y su fuerza se quedaban cortos al medirse con los de Kurloz. Él metió los dedos entre su cabello, presionando su nuca. Finalmente después de todo el forcejeo inútil la dejó apartarle, aún más furiosa.
-¡CASTIGADO ES NO! ¡NO 8ESOS! ¡NOOOOOOOO! Pídeme perdón.
-((Pfff no voy a hacer tal cosa))
-Pues te quedas sin 8esos –alzó la barbilla con altivez.
-((No me importa))
-Hay gente que paga por mis 8esos y a ti te los doy gratis. Peor para ti.
-((Hay gente que pagaría por mis besos y tú te niegas a que te los dé))
-Eso se demuestra con pagos.
-((He dicho que *pagarían*, no que los vaya a vender, soy demasiado bueno))
En el momento en el que terminó la frase, Vriska abrió los ojos como platos sin creer lo que había oído.
-¿¡QUÉ ACA8AS DE INSINUAR!?
Kurloz sabía perfectamente dónde había estado el fallo pero tragó saliva decidiendo no dar su brazo a torcer esta vez.
-Me has llamado puta. Lo has hecho –le miró lanzando veneno por los ojos- No es como si no lo fuese pero no tienes ningún derecho a decirlo.
-((¿Y qué si lo he hecho?)) –no quería hacerlo porque sabía que ella se enfadaría aún más y que luego no sabría cómo arreglarlo, pero se cruzó de brazos frunciendo el ceño también. Vriska se quedó sin aire un momento y sacó el móvil.
-Se aca8ó, voy a llamar a William.
-((Perfecto, espero que bese mejor que yo))
-Al menos él puede a8rir la 8oca –escupió las palabras casi con odio- Duele que se metan contigo, ¿verdad?
-((Yo puedo abrirla, te lo he demostrado)) –su voz sonó irritada, molesto por la pulla.
-Y cada vez que la a8res la pifias, porque vamos… -el móvil vibró en su mano y una sonrisa se dibujó en sus labios- Dice que eres más im8écil de lo que él pensa8a. Y que cómo se siente que te castiguen sin 8esos.
-((Apuntaré el castigo para futuras ocasiones)) –alzó la cabeza torciendo el gesto, molesto.
-Ridículo. No me puedes castigar sin 8esos… -escribió algo en el móvil y le miró levantando una ceja- Yo *soy* los 8esos. Además tus 8esos no valen nada y los míos sí. Podría hacerme aún más rica sólo vendiendo mis 8esos –cruzó los brazos esperando su respuesta a los dardos- Pero según tú me vendo entera porque soy una puta, ¿no?
Él sólo la miraba, ya ni estaba enfadado. Ni quería hacerse el enfadado siquiera. Pero ella seguía en pie de guerra y con todos los cañones cargados y listos para abrir fuego.
-((Yo no he dicho eso.))
-Crees que no me merezco aprender tu religión. Por eso eres tú quien no me toma en serio. Porque si alguien tan pecador como yo se salva, eso sería como admitir que estás equivocado.
-((El Mesías decidirá quién se salva y quién no, yo no tengo elección ni opinión sobre eso.))
Vriska alzó las manos frustrada como diciendo "¿ves como no hay forma de hablar contigo?". Kurloz suspiró dejando caer los brazos a los lados y se sentó al otro lado del sofá.
-No pienso dejar que duermas conmigo… -murmuró echándose encima la manta azul y empezó a darle pataditas en el costado para que se levantase- Fuera de mi sofá, voy a ver la teletienda. Seguro que es más interesante que tu cara de idiota –le dio una patada más fuerte- ¡Mira! ¡A lo mejor hasta me hago de la religión de las pulseras Power 8alance o como sean!
-((Como quieras…)) –sonrió- ((Pero tenme presente la próxima vez que decidas darte una alegría))
Ella le tiró un cojín soltando un gritito agudo.
-¡Así se arregla, sí señor!
El cojín le dio en la cara, cayendo sobre el sofá a su lado, sin que él se inmutase, más que para mostrar una sonrisa socarrona.
-((¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a castigarme de nuevo?)) –dijo acercándose a ella.
-P-pues sí. A partir de ahora siempre que tenga un orgasmo pensaré en ti, para que te escandalices. Pensaré en ti haciendo cosas rojas y negras y así tu Mesías… *nuestro* Mesías pensará que eres un pecador… -la ponía un poco nerviosa la mirada del chico que cada vez la tenía más acorralada- Q-qué guarro eres… Pecador 8lasfemo indecente.
-((Estás muy sexy cuando te asustas)) –sonrió mostrando los dientes a través de los hilos- ((Puede que sí merezca la pena condenarse por ti…))
-No toques. No me toques –un gemidito se escapó de sus labios- Son 1000 8oondollars por mirarme así.
-((No me he movido)) –se dio la vuelta, sentándose en el suelo junto al sofá y cerrando los ojos con la sonrisa macabra en el rostro- ((No te estoy mirando))
-Así, muy 8ien.
-((Como no te puedo ver a partir de ahora será como si no existieras))
-Pues como no existo te vas de mi sofá… -dijo poniéndole los pies en los hombros, mirando tranquilamente la tele. Kurloz comenzó a pasarse las manos por la cara, arrastrando el maquillaje y manchando la camiseta y el pantalón de blanco- ¿Qué haces? –preguntó sin apartar la vista de la pantalla- Voy a comprarme uno de esos ro8ots que 8arren el suelo. Porque desde que Aradia tra8aja, la casa está hecha un 8asurero…
Terminó de limpiarse por completo y cogiendo los pies sobre sus hombros comenzó a masajearlos, dejándolos blancos. Ella soltó algún que otro gemidito sin dejar la tele.
-Oh… un aparato para repeler a los mosquitos… Qué idiotas, como si un mosquito terrícola pudiera picarle a un Troll. Qué asco de planeta –le miró con un poco de desprecio al tenerle a sus pies- ¿Me quieres dejar en paz o te doy una patada? Y los has dejado 8lancos. Ahora me los limpias con la lengua… ah no, espera…
Kurloz se levantó del suelo y se colocó entre ella y la tele, tapándole el campo de visión.
-Qué. No. Aparta. Eres opaco, ¿sa8es?
El chico alzó una ceja y se acercó a ella de nuevo, tratando de ser menos intimidante esta vez. Colocó cada una de sus manos a un lado de la cabeza de la chica y le besó la mejilla.
-((Nada de besos, ¿no?))
-N-no.
Se movió hasta su oreja, respirando suavemente sobre su piel y luego bajó a los labios.
-No pretendas que te lo diga en swajili porque yo no sé ha8lar ninguna de esas estúpidas lenguas humanas –murmuró quieta, sin ofrecer oposición.
-((Tienes razón, nada de 8esos)) –sonrió mientras continuaba besándola con delicadeza.
-Tienes suerte porque si yo no pongo de mi parte eso que estás haciendo ni siquiera cuenta como 8eso. Es más como… caricias con los la8ios, pero no 8esos, así que en teoría no estás castigado para eso…
-((Quejica…)) –se rió bajando por su barbilla y cuello- ((Deja de hacerte la dura, Serket. No podrías castigarme ni aunque quisieras))
-¿Qué no? ¿Quieres ver cómo lo hago?
-((No. Porque no puedes.))
-Recuerda lo desesperado que esta8as cuando no te a8ría la puerta. Me suplicaste incluso. Como uno de mis sumisos.
-((Puedo decir lo mismo de ti ahora mismo, suplicándome con los ojos)) –se separó para mirarla brevemente- ((Aunque al menos yo voy vestido))
-¡Wow! ¡Es increi8le como la cagas más según pasan los minutos! –le apartó un poco tratando de volver a mirar la televisión- ¡Oh, mira! Una máquina para perder grasa que no me hace ninguna falta porque soy un puto mito sexual andante.
-((Deja de mirar esa mierda y mírame a mí))
-…Aunque quizá de8ería ponerme tetas. Muchos me lo piden…
-((Yo no))
-Pfff no me i8a a poner tetas por ti, descuida.
-((Qué dejes esa mierda y me mires, Vriska. Me gusta tu pecho así, no quiero que tengas más.))
-Prefiero no ver nada a verte a ti… -dijo cerrando los ojos y dramatizando- Oh, Kurloz… me has dejado ciega, ooooooooh drama. No puedo mirarte… no podré nunca más –lloriqueó falsamente.
-((Eres idiota))
-No, que va. Imito a Terezi.
Se separó de ella volviendo a sentarse en el suelo, molesto.
-Sólo tienes que cam8iar "Kurloz" por "Vriska" y ya lo tienes. Imitación 888% perfecta – puntualizó abriendo los ojos.
-((Entonces, señorita Terezi, creo que se ha equivocado de Makara))
-Ya… supongo que es lo que tiene estar ciega.
