Vriska pensó que le gustaría la "ambientación", pero el silencio se hizo entre ambos durante unos momentos hasta que Kurloz levantó la mirada de la tiza.

-((No se puede explicar la religión. Tienes que sentirla. Esto no es algo que se pueda enseñar, en esto se cree o no pero…)) –sonrió- ((Ha sido un bonito detalle))

La chica sonrió dándole la espalda.

-Quiero que me enseñes. Dices que hay que sentirlo. Pero no puedo sentirlo si ni siquiera entiendo los fundamentos.

-((Veamos… es una religión antigua)) –Kurloz levantó la tiza señalándola- ((En un principio sólo era una especie de ritual que hacían mis ancestros en honor de sus victorias))

Vriska se sentó en uno de los pupitres, en la primera fila y apoyó las manos en la barbilla y los codos en la mesa ladeando la cabeza ligeramente.

-((Supongo que has oído hablar sobre las paredes pintadas con sangre de las víctimas… En teoría era una forma de dar las gracias por esas muertes))

Ella asintió esbozando una sonrisa, atendiendo como la alumna más aplicada del mundo.

-((Ahora esos rituales están olvidados, tan sólo Gamzee cuando realmente es él los ha retomado en alguna ocasión. Vamos perdiendo las viejas costumbres. Aún así nuestra religión sigue viva, somos muchos los que creemos en la llegada del Mesías y trabajamos para que esta ocurra lo más pronto posible))

-¿Y cómo lo hacéis? La verdad es que yo sólo os he visto a vosotros ha8lar de ello y cuando te paras a pensarlo es algo muy interesante.

-((Sólo nuestra sangre sigue esta religión… no hay muchos seguidores de otras castas))

-Comprendo… ¿Y me admitirías en ese grupo?

-((¿Por qué no? Cuantos más seamos, más feliz será el Mesías ¿Y cómo que interesante de todos modos? Implica sacrificios, vives para ella. Es lo primero, por encima de amigos y seres queridos))

-Sé que está por encima de tus seres queridos, Kurloz –la joven le observó unos segundos en silencio como meditando si preguntar o no, pero finalmente se levantó dirigiéndose a la pizarra y cogiendo una tiza- ¿Cómo crees que es el Mesías?

Kurloz seguía dándole vueltas a su propia tiza entre los dedos, manchándolos.

-((Aterrador para aquellos que no creen en él. Compasivo para los que sí lo hacemos))

-Di8ujémoslo.

Él se acercó a Vriska delante de la pizarra y comenzó a dibujar una silueta como la de cualquier troll, pero sin cuernos.

-Vamos a di8ujar los dos y luego los comparamos –dijo Vriska mientras comenzaba a dibujar un enorme pulpo oscuro con miles de tentáculos aterradores- 8ueno en realidad no me da tanto miedo…

Kurloz siguió dibujando, dejando un hueco donde debería ir la pierna derecha. Ensanchó algo el torso de su figura, haciendo que la cabeza quedase ridículamente pequeña y algo encorvada. Al acabar se alejó unos pasos para admirar su obra: un troll pero más grande, fornido, de cabeza pequeña y sin cuernos. Y con dos brillantes círculos rojos en las mejillas. Vriska miró al dibujo, luego a él y después de vuelta al dibujo.

-Me gusta más el mío.

-((El tuyo se parece al lusus de Meenah))

-¿De verdad crees que es así?

Kurloz señaló su dibujo asintiendo.

-((Estoy bastante seguro, sí))

-Hummmmmmmm… No sé si me gusta pero acepto tu opinión porque… 8ueno al fin y al ca8o eres mi maestro –sonrió con ternura- Eres el experto.

-((No es necesario que te guste, ni siquiera estamos completamente seguros de que sea así. Sólo tienes que creer en él))

Vriska tocó el dibujo manchándose los dedos de tiza roja.

-Creo que tengo miedo.

-((¿Miedo? ¿Por qué?))

-Porque me has hecho pensar en algo y… no me han gustado las opciones que he visto. Quiero decir, ¿qué pasaría si fuese verdad? ¿Y si de verdad el Mesías aca8ase con los 8lasfemos? Yo soy insalva8le y lo sa8es. Moriría, y a ti… te daría igual porque sería la o8ra de tu Mesías. Pero… ¿Y si fuese mentira? Te sacrificarían y no tendría más que recuerdos y dream 8u88les en las que verte y no me gusta. Tengo miedo, Kurloz –apartó con rapidez los dedos de la pizarra y sonrió con tristeza rascándose el brazo- Supongo que el destino no quiere que haya un Kurloz y Vriska… -lo escribió lentamente en la pizarra, en mayúsculas- A pesar de todo, no puedo luchar contra el destino… -tachó la palabras-

-((No vas a perderme. Aún queda para que el Mesías venga. Además él *es* real, no vas a tener que llorar sobre ningún cuerpo porque no me van a matar. Y siempre podemos estar juntos, hasta que llegue la hora))

-No podemos estar juntos, no me entiendes.

-((No sé qué hay que entender, no hay nada que entender))

-Quiero estar contigo, cada día, cada noche, que cuando me despierten las pesadillas por todas las cosas horri8les que he hecho tú estés a mi lado dormido para poder a8razarte. Quiero ser la que siempre te recuerde tu wriggling day. Poder pasear de la mano sin que te dé vergüenza estar conmigo y sin tener que preguntarme si llorarías por mí. Quiero ser la única que pueda ponerte celoso y la que te dé el mayor placer… no lo entiendes.

Kurloz miró a la chica con infinita tristeza por sus palabras.

-((No puedo darte nada de eso))

-Lo sé.

-((Puedo ser tu maestro, tu amigo, pero nada más… no puedo traicionarla))

-Lo comprendo… y de todas formas… -dijo ella encogiéndose de hombros haciéndose la dura- Tengo a todos mis chicos. Puede que un montón de ellos puedan sustituirte, no lo sé.

-((Espero que encuentres un sustituto. Espero que seas feliz con alguno de ellos y que te den todo lo que yo no puedo darte))

-Tú ya me haces muy feliz, la verdad. Pero será duro. Porque no sé si estoy emocionalmente preparada para dejar de pensar en ti aún.

-((No seas tonta, eres una chica dura, Vriska. Puedes con cualquier cosa y lo sabes. Y créeme que me gustaría haber podido hacerte feliz como tú quieres))

-¿Sa8es lo qué es una 8lasfemia? –murmuró ella dejando la tiza y limpiándose las manos- Hoy un low8lood me ha azotado y sólo desea8a cerrar los ojos y pensar que eras tú, en serio –se rió como si fuese un chiste- Todo esto es muy estúpido.

-((No lo es, sólo estás confusa))

-¿Confusa por tu culpa quieres decir? Sí, 8astante. ¿Qué crees que ha8ría pasado si no hu8ieses conocido a Meulin? No so8re mí, me refiero en general.

-((Seguiría teniendo mi voz y ha8ría un Kurloz y Vriska))

Ella le miró fijamente ante el comentario.

-((No sé si sería más o menos feliz pero eso es algo que nunca sabré. Sólo estoy seguro de que no sería quien soy ahora mismo))

-No la ha8rías dejado sorda y no te ha8rías cosido la 8oca.

-((Quizá su vida hu8iese sido mejor sin mí))

Vriska se encogió de hombros torciendo los labios.

-Quizá le pueda pedir a Aradia que me traiga al Kurloz de una cronología en la que no conocieses a Leijon. Y tú podrías estar con ella y yo contigo. Y todos contentos.

-((Vriska, no sería yo. Soy quien soy por lo que he hecho. Él no sería yo. Sería una copia barata, y no creo que sea eso lo que quieres))

-No serías tú, pero sería lo más cercano, ¿no? Además, ¿Y si la copia eres tú? ¿No lo has pensado nunca? Hay miles de cronologías. ¿Qué te hace pensar que no eres tú?

-((Que por ahora no estoy muerto…))

-Yo sé que no soy la Vriska Alpha, ¿sa8es?

-((No sé si soy el Alpha o una copia condenada y tampoco tengo ninguna intención de descubrirlo))

Vriska suspiró encogiéndose de hombros de nuevo. Un plan se empezaba a urdir en su mente. Algo que sería definitivo tanto si salía bien como si no.

-Después de esta charla –se rio- no estoy segura de querer quitarte el castigo. Pero en fin, puedes creer lo que quieras.

-((Es lo que hago)) –rio él también señalando la pizarra. Esperaba que la chica hubiese dejado esa actitud tan pesimista al reír, pero la cara que tenía cuando se deshizo las largas coletas, le decía que Vriska estaba muy triste en el fondo.

-8ueno… -comenzó- Supongo que se aca8ó la clase. Tengo otra sesión en la sala 8lanca –se dirigió pesadamente a la puerta- ¿Te gustaría venir?

-((Sabes que no me gusta tu trabajo)) –negó.

-En realidad no es mi tra8ajo después de todo. Es un ho88ie.

-((Un hobbie muy lucrativo))

-Dicen que es como ver una peli porno. Según me han dicho –se giró alzando una ceja.

-((¿Qué te hace pensar que quiero ver una película porno con mi moirail como protagonista?))

Ella alzó las manos a la defensiva.

-Sólo pensa8a que tendrías curiosidad. No sé por qué sigues siendo mi moirail si nunca te hago caso y sa8iendo lo que hago con todos esos tíos.

-((No sé por qué no habría de hacerlo))

-Es una pena que no vengas, te dejaría pasar gratis. Cortesía de la casa –soltó una risita y abrió la puerta de la clase echando a andar por el pasillo. Kurloz se quedó mirando los dibujos en la pizarra y negó sabiendo que se iba a arrepentir mucho. No sentía demasiada curiosidad, pero ella tenía razón en algo, esa sería la única forma que tendría de verla sin cometer más traición a su cuadrante rojo de la que ya estaba cometiendo. Además si no la tocaba no contaba como infidelidad, ¿no? Quizá así se acabaría aquella sensación incómoda que se había instalado entre Vriska y él de una vez por todas. Se apresuró a seguirla y la paró cogiéndola del hombro.

-((Espera, creo que… te… acompaño))

Vriska sonrió satisfecha al oírle.

-Les diré que te traten como a un príncipe. Como a mi príncipe.

Kurloz se limitó a seguirla por los pasillos sin hacer un comentario más hasta que llegaron a una puerta conocida, una con una estrella azul, en la que Vriska se preparaba siempre y donde casi habían cometido un gran error días atrás. La vocecita de Vriska lo sacó de su hilo de pensamiento.

-Tengo que cam8iarme y todo eso. Sólo tienes que su8ir por aquellas escaleras –señaló al final del pasillo- Es la primera puerta a la derecha. Se supone que se ve muy 8ien desde arri8a. Si necesitas algo no dudes en pedírselo a las som8ras, están allí para servirte.

El chico asintió y antes de separarse de ella depositó un casto beso en su frente. Ella le guiñó el ojo.

-Siéntete como uno de mis clientes.

-((Hago esto porque quiero arreglar las cosas, Vriska. No lo olvides. Lo hago por ti))

-Toooooooodos lo hacen por mí –dijo mirando el pomo de la puerta entre sus dedos- No es un gesto demasiado especial.

-((Si me quedo a verte es porque me lo has pedido, no porque yo quiera))

-Y porque es gratis –soltó una carcajada y entró cerrando la puerta.

Él subió las escaleras entrando en la habitación que le había indicado. Pero no se sentó ni se puso cómodo como los otros dos hombres que había allí. Se limitó a permanecer de pie con la vista clavada en la habitación que se veía a través del cristal oscurecido. Una sombra se acercó ofreciéndole unas copas burbujeantes que rechazó y se dio cuenta de que los otros dos le miraban de reojo mientras bebían y comían, amortizando la gran suma de dinero que habían pagado para estar ahí.


Vriska se recogió el pelo, aunque sabía que nunca le duraba mucho así. Sobre la mesa estaba la ropa que debía llevar: solamente un conjunto azul marino con pequeños lacitos blancos aquí y allí.

-Es 8onito, ¿no? –dijo colocándoselo sobre el cuerpo desnudo. Miró el reloj y resopló, al parecer iba a llegar tarde a todas sus citas ese día. Se vistió y preparó su mejor sonrisa respirando profundamente antes de abrir la puerta que la llevaba a la habitación blanca. En el centro, junto a una cama blanca circular la esperaba un chico en bóxers de brazos cruzados. En un primer momento pensó que era un lowblood, quizá un midblood. Y la miraba con gesto enfadado.

-Hola –sonrió levantando la mano para saludar como hacía siempre- Soy Vriska.

-Llegas tarde, puta. No he pagado para esto. ¿Tienes idea de lo que cuesta?

"Teniendo en cuenta que yo misma puse los precios, me hago una ligera idea…" pensó. Pero en lugar de decirle eso sonrió aún más dulce y se sentó en la cama agachando la cabeza.

-Lo siento mucho, señor. Puede compensar el tiempo que he perdido después.

Kurloz observaba la escena a través del espejo, burbujeante por la ira. ¿Cómo se atrevía un lowblood a hablarle así? Apretó los puños con fuerza, conteniéndose aunque deseaba bajar y darle una paliza a ese payaso.

-¿Qué le gustaría hacer? –dijo suavemente. El chico se lanzó sobre ella besándola, lamiéndola, arañándola y quitándole la ropa a tirones. Vriska rio ante la efusividad- Relájese, no co8ro por tiempo… puedo estar aquí hasta que se agote. O hasta que me reclamen. El lowblood le dio una sonora bofetada para que se callase. Era todo tan basto, tan sucio. Kurloz se revolvía incómodo sobre sí mismo. Los trolls a un par de metros comenzaron a silbar y reír, haciendo comentarios subiditos de tono contando con detalle lo que le harían a la chica si pudieran. Asqueado, trató de ignorar sus comentarios porque aún recordaba la cara de Vriska la última vez que había empezado una pelea. Volvió a mirarla y vio como la tenía agarrada del pelo tirando de él con fuerza. La obligaba a lamer una y otra vez a un ritmo cada vez más rápido. Podía ver cómo le faltaba el aire y tragó saliva al verla apartar la cara para llenar sus pulmones de nuevo.

-Qué poco aguante tienes para ser una profesional –se carcajeó el otro volviendo a empujar su tentáculo dentro de su boca, retomando el ritmo. Le bastaron unas cuantas estocadas más para llenar su boca de líquido viscoso- Trágatelo. Todavía tengo mucho para ti.

Vriska trató de sonreír con la baba amarilla colgando de sus labios.

-Como desee, señor.

La tumbó en la cama empujándola por los hombros y subió sus piernas hasta que las rodillas de la chica rozaron su pecho. Kurloz miraba la escena en silencio. Le recordaba tanto a ellos. La cara de ella cubierta de morado, el sabor de Vriska en sus labios y por un segundo cerró los ojos dejándose llevar por sus propios recuerdos, pero los gemidos sordos de los dos trolls de la habitación le devolvieron a la realidad. Habían sacado sus propios tentáculos, uno azul y el otro turquesa y no hacían más que comentar las bestialidades a las que someterían a la chica si pudieran. Apartó la mirada de ellos, centrándose en la escena que se desarrollaba más allá del espejo. Tenía el corazón partido en mil pedazos que le hacían sangrar y pensó que aquel era un magnífico castigo por todos los crímenes que había cometido.

Sus pupilas se dilataron y la saliva que bajó por su garganta fue perfectamente audible en el momento en el que con la primera embestida, aún completamente seca y sin lubricar, Vriska gritó un nombre.

Un solo nombre.