Ilusiones Perdidas

Por Victoria Muinesva Black

V

Merope permaneció días sin probar bocado, quieta frente a la ventana, esperando ver a Tom aparecer. Con la certeza de que volvería, esperó pacientemente, hasta que un día se obligó a aceptar que estaba sola y que él la había abandonado.

Empezó a idear planes para traerlo de vuelta, pero pronto se dio cuenta que en verdad era una inútil como su padre y su hermano le habían dicho. No pudo realizar ni el más simple hechizo y solo entonces se dejó caer. Se hundió aún más de lo que ya estaba. Su autoestima, naturalmente escasa, desapareció por completo y entonces se vio a sí misma mendigando por las calles de Londres, buscando la manera de conseguir algo de alimento.

Había perdido la ilusión de vivir y, paradójicamente, trataba de hallar la manera de sobrevivir. Desesperada, vendió en el Callejón Knockturn lo único de valor que conservaba, sin embargo, no pudo pedir más de diez míseros galeones por él. Su padre le había recalcado toda la vida que aquel medallón era el símbolo de su nobleza, la muestra de que eran descendientes de Salazar Slytherin. Sin embargo, ahora, eso ya no le importaba en lo absoluto.

Para Merope, todo carecía ya de sentido.

La nieve caía sobre ella aquel último día de diciembre, caminaba con lentitud mientras su corazón latía dolorosamente, sintiendo más que nunca el peso de la condena con la cual había nacido. Había vivido con la desdicha como compañera y ahora era lo único que le quedaba.