Capitulo II
Paige McCullers conducía horriblemente. Si paraba o arrancaba, todo sucedía con una tremenda SACUDIDA. Volaba contra el cinturón del asiento de su camioneta Toyota cada vez que frenaba, y mi cuello caía hacia atrás cada vez que apretaba el acelerador. Podría haber estado nerviosa, con estar sentada en el auto de una extraña en camino a su casa, profundamente consciente de que mis pulmones de mierda complican los esfuerzos de defenderme de ataques no deseados, pero su manera de conducir era tan asombrosamente pobre que no podía pensar en nada más.
Habíamos conducido por lo menos por un kilómetro y medio en un silencio irregular antes de que…
Paige: Suspendí el examen de conducción tres veces.
Yo: No te creo.
Paige (se rió, asintiendo): Bueno, no puedo sentir presión en la vieja prótesis, y no puedo cogerle el tiro a conducir con el pie izquierdo. Mis médicos dicen que la mayoría de los amputados pueden conducir sin problema, pero... sí. Yo no. De cualquier manera, fui por mi cuarta prueba de conducción, y es como termina de esta manera —A casi un kilómetro frente a nosotros, una luz se puso roja. Paige hundió los frenos, lanzándome contra la abrazadera triangular del cinturón de seguridad—. Lo siento. Juro por Dios que estoy tratando de ser suave. Bien, entonces de todos modos, al final de la prueba, creí que fallaría totalmente de nuevo, pero el instructor fue como, "Tu manera de conducir es desagradable, pero no es técnicamente insegura"
Yo: No estoy segura de que concuerde —dije—. Sospecho del Beneficio por Cáncer. —El Beneficio por Cáncer son las pequeñas cosas que los chicos con cáncer obtienen y que los chicos "regulares" no: pelotas de baloncesto firmadas por héroes deportivos, pases libres para entregar la tarea tarde, licencia de conducción no ganadas, etc.
Paige: Sip.
La luz se volvió verde. Me aseguré. Paige hundió el acelerador.
Yo: Sabes que han inventado controles manuales para personas que no pueden usar sus piernas
Paige: Sí. Quizás algún día - Suspiró en una manera que me hizo preguntarme si estaba confiada en la existencia de ese algún día. Sé que el osteosarcoma es altamente curable, pero aun así.
Hay un número de maneras de establecer las expectativas aproximadas de supervivencia de alguien sin preguntar en realidad. Yo usé el clásico.
Yo: Entonces, ¿estás en la escuela? —Generalmente, tus padres te sacan de la escuela en algún punto si esperan que lo arruines
Paige: Sí —dijo—. Estoy en Rosewood High School. Sin embargo, voy un año atrasada, estoy en segundo año. ¿Tú?
Consideré mentir. A nadie le gusta un cadáver, después de todo. Pero al final dije la verdad.
Yo: No, mis padres me retiraron hace tres años.
Paige: ¿Tres años? —preguntó asombrado.
Le conté a Paige sobre la idea general de mi milagro: diagnosticada con cáncer de tiroides Estado IV cuando tenía trece. No le conté que el diagnostico llegó tres meses después de que tuve mi primer período. Como: ¡Felicidades! Eres una mujer. Ahora muere. Era, como nos dijeron, incurable.
Tuve una cirugía llamada disección radical del cuello, que es tan placentera como suena. Luego radiación. Luego trataron con un poco de quimio para mis tumores pulmonares. Los tumores se redujeron, luego crecieron. Para entonces, tenía catorce. Mis pulmones empezaron a llenarse con agua. Yo estaba luciendo bastante muerta: mis manos y pies hinchados, mi piel agrietada, mis labios estaban perpetuamente azules.
Ellos consiguieron esta droga que hace que no te sientas tan completamente aterrorizada sobre el hecho de que no puedes respirar, y tuve un montón de esta fluyendo hacia mí a través de un catéter, y más de una docena de otras drogas más. Pero aun así, hay una cierta incomodidad en ahogarse, particularmente cuando se produce en el transcurso de varios meses.
Finalmente terminé en la UCI con neumonía, y mi mamá se arrodilló al lado de mi cama y dijo: "¿Estás lista, cariño?" y le dije que estaba lista, mi papá simplemente siguió diciéndome que me amaba en esta voz que no estaba rompiéndose tanto como ya estaba rota, y seguí diciéndole que también lo amaba, estaban sosteniéndose de las manos, y no pude recuperar el aliento, mis pulmones estaban actuando desesperados, haciéndome jadear, sacándome de la cama para tratar de encontrar una posición que les pudiera llevar aire, y estaba avergonzada por su desesperación, disgustada porque simplemente no lo dejaran ir, y recuerdo a mi mamá diciéndome que estaba bien, que iba a estar bien, que estaría bien, y mi padre tratando tan fuerte de no sollozar que cuando lo hacía, que era regularmente, era un terremoto. Y recuerdo no querer estar despierta.
Todos pensaron que estaba acabada, pero mi médico Wren logró sacar algo del fluido de mis pulmones, y poco después los antibióticos que me habían dado para la neumonía hicieron efecto. Me desperté y pronto empecé uno de esos tratamientos experimentales que son famosos en la República de Cáncervania por No Funcionar.
La droga era Phalanxifor, esta molécula diseñada para atacar por sí misma las células cancerígenas y disminuir su crecimiento. No funcionaba en cerca del setenta por ciento de las personas. Pero funcionó en mí. Los tumores se redujeron.Y siguieron reduciéndose. ¡Muy bien, Phalanxifor!
En los pasados dieciocho meses, mi metástasis apenas ha crecido, dejándome con pulmones que apestan en ser pulmones pero que podrían, posiblemente, luchar durante un tiempo indefinido con la ayuda de oxígeno y Phalanxifor diario.
Es cierto que, mi Milagro Cancerígeno sólo había resultado en un poco de tiempo comprado. Todavía no sabía el tamaño de ese poco. Pero cuando le dije a Paige McCullers, pinté la situación lo más rosa posible, embelleciendo lo milagroso del milagro.
Paige: Entonces ahora vas a volver a la escuela
Yo: En realidad no puedo—expliqué—, porque ya obtuve mi GED. Entonces estoy tomando clases en MCC (Que era nuestra universidad local)
Paige: Una chica universitaria —dijo, asintiendo—. Eso explica el aura de sofisticación.
Me sonrío. Empujé la parte superior de su brazo juguetonamente. Pude sentir el músculo justo bajo la piel, todo terso y sorprendente. Hicimos un giro que hizo chirriar las ruedas hacia una subdivisión con paredes de estuco de casi tres metros de altas. Su casa era la primera a la izquierda. Una colonial de dos pisos. Nos detuvimos en su camino de entrada
La seguí al interior. Una placa de madera en la entrada estaba grabada en cursiva con las palabras "Hogar Es Donde Está El Corazón", y la casa entera resultó estar adornada con tales observaciones. "Los Buenos Amigos Son Difíciles de Encontrar" e "Imposibles de Olvidar" decía una ilustración sobre el perchero. "El Verdadero Amor Nace de Tiempos Difíciles" prometía una almohada tejida en el antiguo mobiliario de su sala de estar.
Paige (me vio leyendo): Mis padres los llaman Estímulos —explicó—. Están por todas partes.
Su mamá y papá le llamaban P.G. Estaban haciendo enchiladas en la cocina, un pedazo de vidriera en el fregadero decía en letras burbujeantes "La Familia es Para Siempre". Su mamá estaba poniendo pollo en tortillas, que su papá después envolvía y ponía en un sartén de vidrio. No parecieron demasiados sorprendidos por mi llegada, lo que tenía sentido: El hecho de que Paige me hiciera sentir especial no necesariamente indica que era especial.
Quizás traía a casa a una chica diferente cada noche para mostrarle películas y animarla.
Paige: Ésta es Emily Fields —dijo, como a manera de presentación.
Yo: Sólo Emily
Papá de Paige: ¿Cómo va todo, Emily?- Era alto y delgado en una manera en que las personas mayores usualmente no lo eran.
Yo: Bien
Papá de Paige: ¿Cómo estuvo el Grupo de Apoyo de Toby?
Paige: Fue increíble - respondió con falso entusiasmo
Mamá de Paige: ¿Eres comediante ahora?
Paige: Emily, ¿lo disfrutas?- Me detuve un segundo, tratando de averiguar si mi respuesta debería ser calibrada a complacer a Paige o a sus padres.- La mayoría de las personas son verdaderamente amables
Papá de Paige: Eso es exactamente lo que encontramos con las familias en el Memorial cuando estuvimos en medio de éste con el tratamiento de PG. Todos fueron tan amables. Fuertes, también. En los días más oscuros, el Señor pone a las mejores personas en tu vida.
Paige: Rápido, dame una almohada y algo de hilo porque esto necesita ser un estímulo- Su papá pareció un poco enojado, pero entonces Paige envolvió sus brazos alrededor del cuello de su papá y dijo: Sólo estoy bromeando, papá. Me gustan los jodidos estímulos. De verdad. Simplemente no puedo admitirlo porque soy una adolescente.
Su papá puso los ojos en blanco con una media sonrisa.
Mamá de Paige: ¿Te vas a unir a nosotros para cenar, espero? —preguntó su mamá. Era pequeña y morena, y vagamente tímida
Yo: ¿Supongo?. Tengo que estar en casa a las diez. ¿Además yo no, um, como carne?
Mamá de Paige: No hay problema. Haremos algunos vegetarianos —dijo.
Paige: ¿Los animales son demasiado lindos?
Yo: Quiero minimizar el número de muertes de las que soy responsable
Paige abrió su boca para responder pero luego se detuvo. Su mamá llenó el silencio.
Mamá de Paige: Bueno, creo que es genial.
Hablaron conmigo por un rato sobre cómo las enchiladas eran las Famosas Enchiladas McCullers y no debía perdérmelas, y sobre cómo el toque de queda de PG también era a las diez, y cómo estaban intrínsecamente desconfiados de cualquiera que le diera a sus hijos toques de queda diferentes a las diez, y si estaba en la escuela
Paige: "es una estudiante de universidad",—y cómo el clima era verdadera y absolutamente extraordinario para marzo, y cómo en primavera todas las cosas son nuevas, y ellos ni siquiera me preguntaron una vez sobre el oxígeno o mi diagnóstico, que fue raro y maravilloso, y luego
Paige: Emily y yo vamos a ver una película
Papá de Paige: El televisor de la sala es tuyo para que la veas
Paige: Creo que en realidad vamos a verla en el sótano.
Papá de Paige (rió): Buen intento. Sala.
Paige: Pero quiero mostrarle a Emily Fields el sótano
Yo: Sólo Emily
Papá de Paige: Entonces muéstrale a "Sólo Emily" el sótano y luego vuelve arriba y mira tu película en la sala.
Paige hinchó sus mejillas, se balanceó sobre su pierna, y retorció las caderas, tirando hacia adelante la prótesis.
Paige: Bien —murmuró.
La seguí abajo por las escaleras alfombradas a una enorme habitación en el sótano. Un estante al nivel de mis ojos alcanzaba a rodear toda la habitación, y estaba relleno sólidamente con recuerdos de natación: docenas de trofeos. También había muchas fotos firmadas y zapatillas.
Paige: Solía practicar natación —explicó.
Yo: Debiste haber sido bastante buena.
Paige: No era mala, pero todos los zapatos y fotos son "Beneficios del Cáncer".
Ella se dirigió a la televisión, donde un enorme montón de DVD ́S y videojuegos estaban organizados en una forma vaga de pirámide. Se inclinó por la cintura y tomó una película.
Paige: Era, como, el prototipo de chica blanca atleta. Trataba de resucitar el arte perdido del estilo libre, pero entonces un día estaba practicando mis tiempos, en la piscina de la escuela sola. De repente, no podía entender por qué estaba metódicamente tomando el tiempo en el que cruzaba la piscina. Parecía la cosa más estúpida que podría estar haciendo. De todos modos, por mucho tiempo, seguí hundiéndome y tomando aire, mientras llegaba de un lado a otro. Llegué a mi mejor de todos los tiempos, pero a medida que seguía, lo sentía más y más estúpido. Y luego, por alguna razón me puse a pensar en vallas. ¿Estás bien?
Había tomado asiento en la esquina de su cama sin hacer. No estaba tratando de ser sugerente ni nada; sólo me cansé un poco cuando me tuve que mantener de pie mucho tiempo. Estuve de pie en la sala de estar y luego había habido escaleras, y luego más estar de pie, que era estar mucho de pie para mí, y no quería desmayarme o algo así. Era un poco una dama victoriana, sabia en desmayos.
Yo: Estoy bien. Sólo escuchando. ¿Corredores de vallas?
Paige: Sí, corredores de vallas. No sé por qué. Comencé a pensar acerca de ellos realizando sus carreras con vallas, y saltando por encima de estos objetos totalmente arbitrarios que habían sido fijados en su camino. Y me preguntaba si los corredores alguna vez pensaban, tú sabes, esto sería más rápido si sólo nos deshiciéramos de los obstáculos.
Yo: ¿Esto fue antes de tu diagnóstico? —pregunté.
Paige: Bien, bien, estaba eso, también. —Sonrió con la mitad de su boca—. El día de los existencialmente tensos tiempos en el que cruzaba la piscina, fue casualmente también mi último día con ambas piernas. Tuve un fin de semana entre el momento en que se programó la amputación y cuando ocurrió. Mi pequeña visión propia de lo que Toby está pasando.
Asentí. Me gustaba Paige McCullers. Realmente, realmente, realmente me gustaba. Me gustó la forma en que su historia terminó con otra persona. Me gustaba su voz. Me gustó que tomara tiempos en existencialmente tensos. Me gustaba que era un profesor titular en el Departamento de Sonrisas Ligeramente Torcidas con una doble especialidad en el Departamento de tener una Voz que Hacia que Mi Piel Se Sintiera Más Como Piel.
Yo: ¿Tienes hermanos?
Paige: ¿Eh? — Parecía un poco distraída
Yo: Dijiste eso de ver jugar a los niños
Paige: Oh, sí, no. Tengo sobrinos, de mis medias hermanas. Pero son mayores. Tienen como... PAPÁ ¿CUÁNTOS AÑOS TIENEN JENNY Y DANI?
Papá de Paige: ¡Veintiocho años!
Paige: Tienen como veintiocho. Ellas viven en Chicago. Ambas están casadas con tipos abogados muy elegantes. O tipos banqueros. No puedo recordar. ¿Tienes hermanos?
Negué con la cabeza.
Paige: Entonces, ¿cuáles tu historia? —Preguntó, sentándose a mi lado a una distancia segura.
Yo: Ya te dije mi historia. Me diagnosticaron cuando...
Paige: No, no tú historia de cáncer. Tú historia. Intereses, aficiones, pasiones, extraños fetiches, etcétera.
Yo: Um
Paige: No me digas que eres una de esas personas que se convierte en su enfermedad. Conozco a tanta gente así. Es desalentador. Como que, el cáncer es el negocio en crecimiento, ¿verdad? Lo que toman las personas sobre negocios. Pero seguro no has permitido que esto tenga éxito antes de tiempo
Se me ocurrió que tal vez lo había hecho. Luché con la forma de lanzarme a Paige McCullers, que entusiasmo aceptar, y en el silencio que siguió, se me ocurrió que no era muy interesante.
Yo: Soy poco extraordinaria.
Paige: Rechazo eso totalmente. Piensa en algo que te gusta. La primera cosa que venga a tu mente.
Yo: Um. ¿Leer?
Paige: ¿Qué lees?
Yo: Todo. Desde, como, romance repugnante a la ficción pretenciosa a la poesía. Lo que sea
Paige: ¿Escribes poesía, también?
Yo: No. No escribo.
Paige: ¡Ahí! - Casi gritó - Emily Fields, eres la única adolescente en Estados Unidos que prefiere leer poesía a escribirla. Esto me dice mucho. Lees una gran cantidad de libros con G mayúscula, ¿no?
Yo: ¿Supongo?
Paige: ¿Cuál es tu favorito?
Yo: Um —dije. Mi libro favorito, por un amplio margen, era "Una Aflicción Imperial", pero no me gustaba decirle a la gente al respecto. A veces, lees un libro y te llena con este fervor evangélico raro, y te convences de que el mundo destrozado nunca se pondrá de nuevo junto a menos que y hasta que todos los seres humanos lean el libro. Y luego están los libros como "Una Aflicción Imperial", de los que no puedes decirle a la gente, libros tan especiales y raros, y tuyos que la publicidad de tu afecto se siente como una traición. Ni siquiera era que el libro fuera tan bueno ni nada; era sólo que la autora, Alison DiLaurentis, parecía entenderme de maneras extrañas e imposibles. "Una Aflicción Imperial" era mi libro, en la forma en que mi cuerpo era mi cuerpo y mis pensamientos eran mis pensamientos.
Aun así, le dije a Paige:
Yo: Mi libro favorito es probablemente, sea "Una Aflicción Imperial"
Paige: ¿Tiene zombis?
Yo: No
Paige: ¿Tropas de asalto?
Yo (negué con la cabeza): No es esa clase de libro
Paige sonrió.
Paige: Voy a leer este libro terrible con el título aburrido que no contiene tropas de asalto, —prometió, y de inmediato me sentí como que no debería haberle dicho al respecto. Paige se dio la vuelta a una pila de libros debajo de su mesa de noche. Tomó un libro de bolsillo y una pluma. A medida que escribía una inscripción en la página del título, dijo—. Todo lo que pido a cambio es que tú leas esta novela brillante y obsesiva de mi videojuego favorito.
Levantó el libro, que se llamaba "El Precio del Amanecer". Me eché a reír y lo tomé. Nuestras manos quedaron liadas juntas en la transferencia de libro, y luego estaba tomando mi mano.
Paige: Fría —dijo, presionando con un dedo mi muñeca pálida.
Yo: No tan fría como bajo oxigenada
Paige: Me encanta cuando me hablas de forma médica —dijo. Se puso de pie, y me llevó con ella, no soltó mi mano hasta que llegamos a las escaleras
Vimos la película con varias pulgadas de sofá entre nosotros. Hice la cosa totalmente de la escuela media donde puse mi mano en el sofá a mitad de camino entre nosotros para hacerle saber que estaba bien sostenerla, pero ella no lo intentó.
Después de una hora en la película, los padres de Paige entraron y nos sirvieron las enchiladas, que nos comimos en el sofá, y eran bastante deliciosas.
Continuamos viendo la película y en los créditos finales, dijo:
Paige: Bastante genial, ¿eh?
Yo: Bastante genial —estuve de acuerdo, aunque no lo fue, en realidad.
Era una especie de película de chico, aunque ella no lo era, resultaba obvio que estaba bastante atraída a todo ello: videojuegos y películas de acción. No sé por qué esperaba que me guste ese tipo de películas, después de pasar unos minutos con ella definitivamente no esperaba que le guste las películas de princesas.
Yo: Debo llegar a casa. Clase en la mañana
Me senté en el sofá por un momento mientras Paige buscaba sus llaves. Su madre se sentó junto a mí y dijo:
Mamá de Paige: Me encanta esta, ¿a ti no?
Supongo que había estado mirando hacia el estímulo encima de la televisión, un dibujo de un ángel con el título "Sin Dolor, ¿cómo podríamos conocer la alegría?"
Esta es una vieja discusión en el campo del pensamiento sobre el sufrimiento, y su estupidez y falta de sofisticación pueden ser sondeados por siglos, pero basta decir que la existencia del brócoli no afectará en modo alguno el sabor del chocolate.
Yo: Sí. Una idea maravillosa.
Conduje el automóvil de Paige a casa con ella controlando las estaciones, me hizo escuchar un par de canciones que le gustaban de una banda llamada El Brillo, y fueron buenas canciones, pero como no las conocía aún, no eran tan buenas para mí como lo eran para ella.
Seguí mirando a su pierna, o el lugar donde su pierna había estado, tratando de imaginar cómo lucia la pierna falsa. No quería darle importancia, pero lo hice un poco.
Ella probablemente se preocupaba por mi oxígeno. Rechazos de enfermedad. Me enteré hace mucho tiempo, y sospechaba que Paige lo había hecho, también. A medida que me detuve delante de mi casa, Paige apagó la radio. El aire se espesaba. Probablemente estaba pensando en darme un beso, y yo estaba sin duda pensando en besarla. Preguntándome si también lo quería. Besé chicos y chicas, pero había pasado mucho tiempo. Pre-milagro.
Puse el automóvil en neutral y la miré. Era realmente hermosa.
Paige: Emily Fields —dijo, mi nombre nuevo y mejor en su voz—. Ha sido un verdadero placer conocerte.
Yo: Lo mismo, Srta. McCuller —dije.
Sentí vergüenza mirándola. No podía igualar la intensidad de sus ojos cafés.
Paige: ¿Puedo verte de nuevo?—preguntó. Había un entrañable nerviosismo en su voz.
Yo (sonreí): Claro.
Paige: ¿Mañana?
Yo: Paciencia, pequeña saltamontes —aconsejé—. No quieres parecer demasiado ansiosa.
Paige: Correcto, por eso dije mañana —dijo—. Quiero volver a verte esta noche. Pero estoy dispuesta a esperar toda la noche y gran parte de mañana.
Puse los ojos en blanco.
Paige: Lo digo en serio.
Yo: Ni siquiera me conoces.
Tomé el libro de la consola central
Yo: ¿Qué tal si te llamo cuando termine esto?
Paige: Pero ni siquiera tienes mi número de teléfono
Yo: Tengo la firme sospecha de que lo escribiste en el libro.
Ella (estalló en esa sonrisa tonta): Y estás diciendo que no nos conocemos….
