CAPITULO III
Me quedé levantada hasta tarde leyendo "El Precio del Amanecer". Alerta de spoiler: El precio del amanecer es sangre. No era una "Aflicción Imperial", sino que el protagonista, el sargento Max Mayhem, era vagamente simpático a pesar de matar, con mi cuenta a 118 individuos en 284 páginas.
Así que me levanté tarde la mañana siguiente, el miércoles. La política de mi madre es de nunca levantarme, porque uno de los requerimientos de personas enfermas profesionales es de dormir mucho, así que estaba confundida al principio cuando me desperté con un sobresalto con sus manos en mis hombros.
Mamá: Son casi las diez
Yo: Durmiendo peleo contra el cáncer—bromee—.Estuve hasta tarde leyendo
Mamá: Debió haber sido un buen libro —dijo mientras ella se arrodillaba al lado de la cama y me desenroscaba de mi largo concentrador de oxígeno, al cual llamaba Phillip, porque como que se parecía a un Phillip. Mi madre me conectó a un tanque portátil y me recordó que tenía clase.
Mamá: ¿Esa chica te lo dio?- Preguntó de la nada.
Yo: ¿Por eso, te refieres al herpes?
Mamá: Eres demasiado —dijo sin gracia—. El libro, Em. Me refiero al libro.
Yo: Sí, ella me dio el libro
Mamá: Puedo decir que le gustas—dijo con las cejas levantadas, como si esta observación requiriera de algún instinto maternal único.
Me encogí de hombros
Mamá: Te dije que el grupo de apoyo iba a valer la pena.
Yo: ¿Te quedaste esperando afuera todo el tiempo?
Mamá: Sí. Traje un poco de papeles de la oficina. De todas maneras, es momento de enfrentar el día, jovencita.
Yo: Mamá. Dormir. Pelea. Contra. El. Cáncer.
Mamá: Lo sé, amor, pero hay una clase que atender. Además hoy es... —El júbilo en la voz de mi mamá era evidente.
Yo: ¿Miércoles?
Mamá: ¿De verdad lo olvidaste?
Yo: ¿Tal vez?
Mamá: Es miércoles, ¡Marzo veintinueve!—Ella básicamente gritó, con una sonrisa demente en su cara.
Yo: ¡Estas muy entusiasmada por conocer la fecha! —grité en respuesta.
Mamá: ¡EMILY! ¡ES TU TRIGESIMO TERCER MEDIO CUMPLEAÑOS!
Yo: Ohhhhhh
Mi madre estaba súper metida en la maximización de las celebraciones. ¡ES EL DÍA DEL ÁRBOL! ¡VAMOS A ABRAZARLO Y COMER TARTA! ¡COLON LE TRAJÓ VIRUELA A LOS NATIVOS; ¡TODOS DEBERÍAMOS RECORDAR LA OCASIÓN CON UN PICNIC!, etc.
Yo: Bueno, feliz trigésimo tercer medio cumpleaños para mí
Mamá: ¿Qué quieres hacer en tu día muy especial?
Yo; ¿Venir a casa desde clase y establecer el record mundial de número de episodios vistos consecutivamente de Top Chef?
Mamá se estiró hacia esta plataforma por encima de mi cama y agarró a Bluie, el oso de peluche azul que había tenido desde que era, como, de una época en que era socialmente aceptable el nombrar a los amigos por su color.
Mamá: ¿No quieres ir a ver una película con Spencer, Aria o Hanna o alguien? —Quienes eran mis amigas. Esa era una idea.
Yo: Claro—dije—.Le enviaré un mensaje de texto a Hanna y veré si quiere ir al centro comercial o algo luego de la escuela.
Mi madre sonrió, abrazando el oso contra su estómago.
Mamá: ¿Sigue siendo genial ir al centro comercial?
Yo: Tomo mucho de orgullo al no saber que es genial
Le envié un mensaje de texto a Hanna, tomé una ducha, me vestí, y luego mi madre me llevó hasta la Universidad. Mi clase era literatura americana, una lectura sobre Frederick Douglass en un auditorio casi vacío, y era increíblemente difícil el quedarse despierto.
A los cuarenta minutos de los noventa que son la clase, Hanna me respondió.
TEXT: Increíble. Feliz medio cumpleaños. ¿Castleton a las 3:00?.
Casi inmediatamente llego otro mensaje
TEXT: Les aviso a las chicas?
Luego de penarlo por un momento le respondí:
TEXT: Suena bien. Estaré en el patio de comidas.
Mi madre me llevó directamente de la escuela a la librería al lado del centro comercial, donde compre ambos "Midnigt Dawny Requiem de Mayhem", las dos primeras secuelas del "Precio del Amanecer", y luego caminé hacia el gran patio de comidas y compre Cocacola dietética.
Eran las é a esos chicos jugando en el barco del pirata dentro del patio del recreo mientras leía. Había este túnel por el que estos dos chicos seguían arrastrándose a través una y otra vez y parecía que nunca se iban a cansar, lo que me hizo pensar en Paige McCullers.
Mi madre también estaba en la plaza de comidas, sola, sentada en una esquina donde pensó que no la iba a ver, con un sándwich de solomillo y queso y leyendo algunos papeles. Probablemente, cosas médicas. El papeleo del trabajo había terminado.
A las 3:02 precisamente, noté a Hanna caminando con confianza pasando el Wok house. Me vio en el momento en que levanté mi mano, mostrando sus blancos dientes, y se dirigió hacia mí.
Llevaba un abrigo largo hasta la rodilla de color carbón que se ajustaba perfectamente y gafas de sol que dominaban su rostro. Las levantó hacia la parte de arriba de su cabeza y se agachó para abrazarme.
Hanna: Em, ¿Cómo estás?
Conozco a Hanna desde los 5 años aproximadamente, solíamos jugar a menudo mucho antes del cáncer, junto a Spencer y Aria, y a pesar de ser muy diferentes las cuatro siempre nos complementábamos de una forma muy especial, ellas estuvieron conmigo siempre y aunque deje la escuela eso no impidió reuniones como las de ahora.
Hanna tenía un hermoso rostro en forma de corazón complementado con penetrantes ojos azules de bebé, labios carnosos y sonrisa con hoyuelos. Ella tiene un marco curvilíneo con esbeltas y bien torneadas piernas. Su piel es blanca como la leche y rosa que resume su personalidad inocente y juguetona.
Hanna es ingeniosa, atrevida y algo picara, rozando lo descarado, pero también inocente, cariñosa y atenta. Ella siempre suele meterse en problemas a causa de su naturaleza impulsiva y rebelde.
Yo: Estoy bien. ¿Cómo estás tú?
Hanna: Ya ni siquiera lo sé. Aria está en camino y Spencer dijo que estaría a las 3:32
Aria siempre llega tarde, de alguna manera se las arregla para tener un millón de problemas antes de llegar a tiempo, mientras que Spencer constantemente equilibraba entre muchas actividades, tales como pasantías, trabajo de caridad, ser parte del equipo de hockey sobre césped, y los clubes después de la escuela, así que necesitaba ser programada hasta el último minuto.
Hanna: ¿Eso es de dieta? – pregunto de pronto señalando el vaso
Asentí y se la di. Ella tomó un sorbo a través de la pajita.
Hanna: Desearía que estuvieras en la escuela estos días. Muchos de los chicos se han convertido en absolutamente comestibles... bueno las chicas tampoco están mal - bromeo
Yo: Oh, ¿sí? ¿Cómo quiénes? —pregunté.
Ella procedió a nombrar cinco chicos y chicas con los que estuvimos en la elemental y escuela media, pero no podía acordarme de ellos.
Hanna: He estado saliendo con Caleb Rivers por un tiempo—dijo—, pero no creo que dure... aunque en verdad me gusta mucho, es solo que somos muy diferentes… pero bueno basta de hablar de mi ¿Qué hay de Nuevo en el Emilyverso?
Yo(sonriendo): Nada, realmente…
Me disponía a contarle sobre el grupo de apoyo cuando una agitada morena con mechos rosados y de ojos color miel, vestida con un vestido morado corto que dejaba ver sus piernas muy trabajadas y unos tacones los suficientemente altos para cubrir su baja estatura, llegó hasta nosotros hablando apresuradamente disculpándose por la tardanza. Ella era Aria Montgomery.
Aria: Lo siento me demoré en clase y luego no encontraba mis llaves
Mientras tomaba aire, aprovecho para acercarse y nos saludó con un abrazo. La personalidad de Aria resulta muy curiosa pues a pesar de su baja estatura es una persona de temer, pues aunque es amable, puede ser muy protectora de aquellos a quienes quiere.
Yo: Tranquila Aria
Hanna: Si no te preocupes no es algo que no esperábamos
Aria: ¿Qué significa eso exactamente?
Se hizo un silencio antes de que estalláramos en carcajadas, pues las tres estábamos conscientes de ese mal hábito de Aria, esta solo se encogió de hombros y se sentó
Aria: ¿Cómo están?
Y aunque la pregunta fue lanzada para la dos, sabía que me lo preguntaba a mí así que aclare mi garganta y musite
Yo: Todo bien ¿y tú?
Aria: Bien creo. Terminé con Noel
Yo: bueno eso es….
Hanna: Una grandiosa noticia- me interrumpió- realmente él es un completo idiota
Aria: Si, bueno
Continuamos hablando algunos minutos sobre los defectos interminables del ahora ex novio de Aria, cuando a las 3:32 exactamente apreció Spencer Hastings, caminando muy elegantemente hacia nosotras, es imposible que Spencer no cause impresión, pues su presencia es suficiente para llamar la atención de los presentes. De cara muy delgada complementado con pómulos salientes, labios delgados y ojos almendrados oscuros, tiene cabello largo marrón con ondas. Spencer tiene una figura muy delgada y atlética por jugar hockey sobre hierba, tenis y otros deportes que mantienen su imagen y la figura intacta.
Si tuviera que describir Spencer Hastings, probablemente diría que ella es muy inteligente, obsesiva hacia sus metas, y muy rica, es muy segura de sí misma, calculadora y se ponía de pie ante cualquiera cuando nadie más puede, mostrando su determinación y coraje. Aunque puede ser muy mandona e intimidante.
Nos saludó con un abrazo y procedió a las preguntas de rutina, pues veras de todas mis amigas Spencer es siempre la que hace referencia al cáncer, pues ni Hanna ni Aria tocan el tema e intentan llevar las reuniones lo más "ordinario" posible pero no Spencer Hastings
Spencer: ¿Cómo estás?
Yo: bien
Spencer: ¿La salud está bien?
Yo: Lo mismo, ¿creo?
Spencer: como se llama la nueva medicina
Yo: Phalanxifor – respondí sin entusiasmo
Spencer: Phalanxifor, exacto, leí mucho sobre ello funciona perfecto en ti así que estarás estable —dijo ella con su acostumbrado tono como si recitara un texto medico
Hanna (siempre entusiasta, sonriendo): Así que vivirás por siempre, ¿verdad?
Yo: Probablemente no para siempre—dije.
Hanna: Pero básicamente—dijo—.
Spencer; ¿Qué más hay de nuevo?
Pensé en decirles que estaba viendo a una chica, también, o al menos que había visto una película con una, sólo porque sabía que las iba a sorprender y maravillar que alguien tan desaliñada, torpe y raquítica como yo podría brevemente ganarse el afecto de alguien.
Pero no tenía mucho que decir, así que solo me encogí de hombros.
Spencer: ¿Que en el cielo es eso? - preguntó, gesticulando hacia el libro.
Yo: Oh, es ciencia ficción. Me he metido en eso. Es una saga.
Hanna: Estoy alarmada. ¿Deberíamos ir de compras?
Mientras Aria se encogía de hombros, Spencer simplemente rodaba los ojos y yo no podía menos que sonreír.
Fuimos a esta tienda de zapatos. Como si estuviéramos comprando, Hanna siguió escogiendo todos esos tacones de dedos abiertos para mí y diciendo.
Hanna: Estos podrían lucir lindos en ti
Lo que me recordó que Hanna nunca usó tacones de dedos abiertos ya que odiaba sus pies porque sentía que su segundo dedo era muy largo, como si el segundo dedo fuera la ventana al alma o algo así.
Por eso cuando apunté a un par de sandalias que quedarían bien con su tono de piel, ella estaba como
Hanna: sí, pero... —
Ese pero era un, pero van a exponer mis horribles segundos dedos en público, antes de que pudiera decir algo, Spencer me interrumpió expresando lo que todas pensabamos:
Spencer: Hanna, eres la única persona que he conocido que tiene dismorfia de dedo específica
A lo que estallamos en carcajadas las tres mientras Hanna nos miraba confundida
Hanna:¿Qué es eso?
Spencer (con su típico tono de voz): Ya sabes, como cuando te miras en el espejo y lo que ves no es lo que realmente hay
Hanna: Oh. Oh—dijo—.¿Te gustan estos?
Me pregunto directamente, veras la situación con Hanna es que muy a menudo se distrae con facilidad, levantó un par de unos lindos pero no espectaculares Mary Janes, y asentí, encontró su talla y se los probó, paseándose de arriba abajo por el pasillo, observando sus pies en los espejos de ángulo hasta la rodilla.
Aria caminaba entre las estanterías y veía los zapatos de pronto agarró un par de zapatos con tiras, de prostituta y dijo:
Aria: ¿Acaso es posible caminar en estos? Quiero decir, solo moriría... —y luego paró en seco, mirándome como diciendo lo siento, como si fuera un crimen la mención de la muerte a los moribundos
Sonreí de lado mientras las chicas intercambian miradas, de pronto Hanna cogió un par de zapatos y me los dio, tratando de tapar la incomodidad
Hanna: Deberías probártelos
Yo: Preferiría morir—le aseguré.
Las tres se miraron y yo solo reí. Terminé solo escogiendo unas sandalias para así tener algo que comprar, luego me senté en una de las banquetas opuestas a una banca de zapatos y observé a Hanna serpentear su camino por los pasillos, comprando con el tipo de interés y concentración que uno usualmente asociaría con ajedrez profesional.
Spencer explicaba a Aria las desventajas de usar tacones altos todo el tiempo mientras Aria pretendía escucharla.
Tenía muchas ganas de sacar Midnight Dawnsy leer por un rato, pero sabía que eso sería grosero, así que solo observé a Hanna.
Ocasionalmente ella regresaba agarrando una víctima de tacón cerrado y decía:
Hanna: ¿Este? —y yo intentaba hacer un comentario inteligente sobre el zapato, y luego finalmente trajo estos tres pares de zapatos, y me compró mis sandalias.
Spencer: ¿Antropología?
Que es una librería y es por tanto la tienda favorita de Spencer, y antes de que Hanna se queje y Aria pretenda estar muy lejos, dije.
Yo: De hecho, tengo que volver a casa, estoy cansada.
Spencer: Claro, por supuesto
Hanna: Tengo que verte más seguido, amiga - Puso sus manos en mis hombros, me besó en ambas mejillas,
Aria: eso es verdad te extrañamos Em – me abrazo fuertemente
Spencer: cuídate mucho Em. Si necesitas algo no dudes en llamarnos
Sin más se alejaron y yo las vi partir, sin embargo, no fui a casa. Le había dicho a mi madre que me recogiera a las seis, y aunque sabía que ella estaba en el centro comercial o en el parqueadero, igual quería las próximas dos horas para mí. Me gustaba mi madre, pero su cercanía perpetua a veces me hacía sentir nerviosamente rara. Y también me gustaban las chicas. De verdad lo hacía. Pero con tres años retirada de una exposición escolar de tiempo completo de mis compañeros, sentía una cierta distancia insalvable entre nosotras.
Creo que mis amigas querían ayudarme a través de mi cáncer, pero eventualmente se dieron cuenta que no podían. Por una razón, no hay un a través. Así que me excusaba por motivos de dolor y fatiga, cuando a través de los años tenía seguido que ver a Hanna, Spencer o Aria. De verdad, siempre dolía. Siempre dolía no respirar como una persona normal, innecesariamente recordándole a tus pulmones el ser pulmones, forzándote a aceptar como algo sin solución el arrastrante dolor raspante de dentro a afuera de la oxigenación. Así que no estaba mintiendo, exactamente. Solo estaba escogiendo ente las verdades.
Encontré una banca rodeada por una tienda de regalos irlandesa, la Fountain Pen Emporium, un outlet de gorras de basquetbol, una esquina del centro comercial en la que incluso Hanna nunca compraría, y empecé a leer "Midnight Dawns".
Apareció una frase de cadáver cerca al 1:1, y pasé a través de eso sin ni siquiera mirarlo. Me gustaba el Sargento Max Mayhem, aunque él no tenía mucho de una personalidad técnica, pero más que todo me gustaban que sus aventuras siguieran pasando. Siempre había más chicos malos para matar y más chicos buenos para salvar.
Nuevas guerra empezaron incluso antes de que las viejas las hubiera ganado. No había leído una serie real como esa desde que era una niña, y era excitante vivir de nuevo en una infinita acción. A veinte hojas del final de "Midnight Dawns", las cosas parecieron ponerse poco prometedoras para Mayhem cuando fue disparado diecisiete veces mientras intentaba rescatar una rubia americana rehén de los enemigos. Pero como lectora, no me desesperé.
El esfuerzo de guerra podría seguir sin él. Podría y va a haber secuelas protagonizadas por sus compañeros: El especialista Manny Loco, el Soldado raso Jasper Jacks y el resto.
Estaba a punto de terminar cuando una pequeña niña con unas trenzas abrochadas apareció enfrente de mí y dijo
Niña: ¿Que hay en tu nariz?
Yo: Um, se llama cánula. Estos tubos me dan oxígeno y me ayudan a respirar
Su madre (se abalanzó hacia ella): Katie – dijo desaprobadoramente,
Yo: No, no, está bien — Porque lo estaba totalmente
Katie: ¿Me ayudarían a respirar también?
Yo: No sé. Probemos.
Me lo saqué y dejé que Katie se pusiera la cánula en la nariz y respirara.
Katie; Hace cosquillas
Yo: Lo sé, ¿cierto?
Katie: Creo que estoy respirando mejor.
Yo: ¿Si?
Katie: Sí.
Yo; Bueno, desearía poder darte mi cánula pero como que de verdad necesito la ayuda.
Ya sentía la pérdida. Me concentré en mi respiración mientras Jackie me devolvía los tubos. Les di una rápida limpiada con mi camiseta, até los tubos detrás de mis orejas, y la puse en su lugar.
Katie: Gracias por dejarme probarlo
Yo: No hay problema.
Su madre: Katie — dijo de nuevo, y esta vez la dejé irse.
Regresé al libro, donde el Sargento Max Mayhem estaba lamentando que sólo tuviera una vida para dar por su país, pero seguí pensando en esa pequeña niña, y en lo mucho que me gustaba.
La otra cosa sobre Spencer, Hanna o Aria, creo, que era que nunca me podría volver a sentir natural hablando con ella. Cualquier intento de simular una interacción normal era depresiva porque era tan notoriamente obvio que cualquiera con el que hablara el resto de mi vida se sentiría incómodo y consiente de sí mismo mientras me rodeara, excepto tal vez niños como Katie quienes no conocieron nada mejor
De todas maneras, de verdad me gustaba estar sola. Me gustaba estar sola con el pobre Sargento Max Mayhem, quien oh, vamos, no va a sobrevivirá esos diecisiete balazos, ¿lo hará?
Alerta de spoiler: vive
