CAPITULO IV

Me fui a la cama algo temprano esa noche, cambiándome a bóxers de hombre y una camiseta antes de trepar bajo las frazadas de mi cama, la cual era tamaño queen y estaba coronada con almohadas y era uno de mis lugares favoritos en el mundo.

Y luego comencé a leer "Una Aflicción Imperial" por millonésima vez, es sobre una chica llamada Anna (en el libro le dicen "A"), quien narra la historia, y su madre de un ojo, que es una jardinera profesional obsesionada con los tulipanes, y tienen una vida normal de clase media baja en una pequeña ciudad al centro de California hasta que "A" contrae este raro cáncer de sangre.

Pero no es un libro de cáncer, porque los libros de cáncer apestan. Como, en libros de cáncer, la persona con cáncer comienza una beneficencia que reúne dinero para luchar contra el cáncer, ¿no? Y este compromiso con la caridad le recuerda a la persona con cáncer la bondad esencial de la humanidad y le hace sentir amado/a y apoyado/a porque dejará un legado de curación de cáncer.

Pero en UAI, "A" decide que ser una persona con cáncer que comienza una beneficencia de cáncer es un poco narcisista, así que comienza una beneficencia llamada La Fundación de "A" para gente con cáncer que quiere sanar la cólera. Además, "A" es honesta sobre todo aquello en una manera que nadie lo es realmente: A través del libro, se refiere a sí misma como el efecto secundario, lo que es completamente correcto.

Los niños con cáncer esencialmente son efectos secundarios de la inexorable mutación que hace la diversidad de la vida en la tierra posible. Así que a medida que avanza la historia, se pone más enferma, los tratamientos y la enfermedad compiten para matarla, y su mamá se enamora de este comerciante de tulipanes holandés que "A" llama el Hombre Tulipán Holandés. El Hombre Tulipán Holandés tiene mucho dinero e ideas muy excéntricas sobre cómo tratar el cáncer, pero "A" cree que este hombre puede ser un estafador, posiblemente ni siquiera holandés, y luego justo cuando el posible holandés y su madre están a punto de casarse y "A" va a comenzar con este loco nuevo régimen de tratamiento que involucra hierba de trigo y bajas dosis de arsénico, el libro termina justo en el medio de eso.

Lo sé es una decisión muy literaria y todo y probablemente parte de la razón por la que amo tanto este libro, pero hay algo recomendable en una historia que termina. Y si no puede terminar, entonces al menos debería continuar en la perpetuidad como las aventuras del Pelotón del Sargento Max Mayhem.

Entiendo que la historia termina porque "A" murió o se enfermó demasiado para escribir y esta cosa de la frase a medias era para reflejar como la vida realmente termina y lo que sea, pero había otros personajes además de "A" en la historia, y parecía injusto que nunca supiera qué pasaría con ellos.

He escrito, encargándoselo a su editorial, una docena de cartas a Alison DiLaurentis, cada una pidiendo respuestas a algunas preguntas sobre que pasa después del final de la historia: si el Hombre Tulipán Holandés es un estafador, si la madre de "A" termina casada con él, qué ocurre con el estúpido hámster de "A", el cual su mamá odia, si los amigos de "A" se gradúan de secundaria, todas esas cosas.

Pero ella nunca respondió ninguna de mis cartas. UAI era el único libro que Alison DiLaurentis había escrito, y todo lo que se suponía que se sabía era que se había mudado de los Estados Unidos a los Países Bajos y se había vuelto algo solitaria. Imaginaba que estaba trabajando en una secuela ambientada en los Países Bajos, tal vez la mamá de "A" y el Hombre Tulipán Holandés se habían terminado mudando allá e intentaban comenzar una nueva vida. Pero han pasado años desde que Una Aflicción Imperial salió, y DiLaurentis no había publicado mucho más que una entrada de blog. No podía esperar para siempre.

Mientras releía esa noche, continuaba distrayéndome al imaginar a Paige McCullers leyendo las mismas palabras. Me preguntaba si le gustaría, o lo descartaría por pretencioso. Luego recordé mi promesa de llamarle luego de leer "El Precio del Amanecer", así que encontré su número en su portada y le mandé un mensaje.

TEXT: Reseña del Precio del Amanecer: Demasiados cadáveres. Insuficientes adjetivos. ¿Qué tal UAI?

Respondió un minuto después:

TEXT: Si bien recuerdo, prometiste LLAMAR cuando terminaras el libro, no enviar un mensaje de texto.

Sonreí y le llamé

Paige: Emily Fields —dijo al contestar

Yo: ¿Así que lo leíste?

Paige: Bueno, no lo he terminado. Es de seiscientas cincuenta y una páginas y he tenido veinticuatro horas.

Yo: ¿Cuánto llevas?

Paige: Cuatrocientas cincuenta y tres.

Yo: ¿Y?

Paige: Voy a suspender el juicio hasta que termine. Sin embargo, diré que me siento algo avergonzada de haberte dado "El Precio del Amanecer"

Yo: No lo estés. Ya estoy en "Réquiem para Mayhem"

Paige: Una brillante adición para la serie. Así que, bien, ¿el Hombre Tulipán Holandés es un estafador? Tengo un mal presentimiento sobre él.

Yo: Sin adelantos

Paige: Si es algo menos que un completo caballero, voy a arrancarle los ojos.

Yo: Así que estás metida en ello.

Paige: ¡Suspendiendo juicio! ¿Cuándo puedo verte?

Yo: Definitivamente no hasta que termines "Una Aflicción Imperial"—Disfrutaba ser coqueta.

Paige: Entonces mejor cuelgo y comienzo a leer

Yo: Más te vale —dije, y la línea se cortó sin otra palabra.

Coquetear era nuevo para mí, pero me gustaba. A la mañana siguiente tenía Poesía Americana del Siglo Veinte en el MCC. Esta mujer mayor nos dio un discurso en el que se las arregló para hablar por noventa minutos sobre Sylvia Plath sin citar ninguna de las palabras de Sylvia Plath.

Cuando salí de clases, mamá estaba parada en la curva al frente del edificio.

Yo: ¿Esperaste aquí todo el tiempo? —le pregunté mientras ella se apresuraba para ayudarme a arrastrar mi carro y tanque dentro del auto.

Mamá: No, recogí la ropa de la tintorería y fui a la oficina de correos.

Yo: ¿Y luego?

Mamá: Tenía un libro para leer

Yo: Y yo soy la que necesita una vida —sonreí, y ella intentó sonreírme de vuelta, pero había algo endeble en ella. Después de un segundo, dije—: ¿Quieres ir a ver una película?

Mamá: Claro. ¿Algo que quieras ver?

Yo: Sólo hagamos la cosa en que uno va y ve lo que sea que esté por comenzar —cerró la puerta por mí y caminó hacia el lado del conductor.

Nos dirigimos hacia el teatro Castleton y vimos una película en 3D sobre jerbos que hablan. Era algo graciosa, de hecho. Cuando salí de la película, tenía cuatro mensajes de texto de Paige.

TEXT: Dime que a mi copia le faltan las últimas veinte páginas o algo.

TEXT: Emily Fields, dime que no he llegado al final de este libro.

TEXT: OH DIOS MÍO SE CASAN O NO OH DIOS MÍO QUÉ ES ESTO

TEXT: ¿Supongo que "A" muere así que sólo termina? CRUEL. Llámame cuando puedas. Espero que todo esté bien.

Así que cuando llegué a casa salí al jardín y me senté en esta silla de patio oxidada y lo llamé. Era un día nublado, típico en Rosewood: el tipo de clima que te encierra. En nuestro jardín de atrás predominaba mi columpio de la infancia, que lucía algo anegado y patético.

Paige respondió en el tercer tono.

Paige: Emily Fields

Yo: Así que bienvenida a la dulce tortura de leer Una Aflicción...

Me detuve cuando escuché un fuerte sollozo del otro lado de la línea

Yo: ¿Estás bien?

Paige: Estoy magnífica. Sin embargo, estoy con Toby, que parece que está descompensándose—Más gemidos. Como el lloriqueo de un animal herido. Paige dirigió su atención a Toby—. Amigo. Amigo. ¿Emily del grupo de apoyo hace esto mejor o peor? Toby. Concéntrate. En. Mí —Después de un minuto, Paige me dice—. ¿Puedes encontrarnos en mi casa en, digamos, veinte minutos?

Yo: Claro —digo, y cuelgo.

Si pudieras manejar en línea recta, solo tomaría como cinco minutos llegar de mi casa a la de Paige, pero no puedes manejar en línea recta porque el Parque Holliday está al medio.

A pesar de que era una inconveniencia geográfica, realmente me gustaba el Parque Holliday. Cuando era una niña, caminaba por el Río Blanco con mi papá y siempre estaba ese increíble momento cuando me tiraría hacia arriba en el aire, solo lanzarme lejos de él y yo estiraría mis brazos mientras volaba y él estiraría los suyos, y luego ambos veríamos que nuestros brazos no se iban a tocar y que nadie iba a atraparme, y nos asustaría un poco de la mejor forma posible, y luego caería con las piernas en el agua y después saldría por aire completamente sana y la corriente me traería de vuelta a él mientras decía de nuevo, papi, de nuevo.

Me estacioné en el camino de entrada justo al lado de un viejo Toyota sedan negro y pensé que era el auto de Toby. Cargando el tanque detrás de mí, caminé hacia la puerta. Golpeé. El papá de Paige contestó.

Papá de Paige: Solo Emily. Qué bueno verte.

Yo: Paige dijo que podía venir

Papá de Paige: Sí, ella y Toby están en el sótano

En ese momento hubo un grito desde abajo

Papá de Paige (sacudió suavemente su cabeza): Ese sería Toby. Jen tuvo que salir. El sonido... —dijo, descarriándose—. De todas formas, supongo que te necesitan abajo. ¿Puedo cargar tú, uh, tanque? —preguntó.

Yo: Nah, estoy bien. Gracias de todas formas, Señor McCullers.

Papá de Paige: Nick —dijo.

Estaba algo asustada de ir abajo. Escuchar a la gente aullar en miseria no está entre mis pasatiempos favoritos. Pero bajé.

Paige: Emily Fields —dijo al escuchar mis pasos—Toby, Emily del grupo de apoyo está bajando. Emily, un recordatorio delicado: Toby está en el medio de un episodio psicótico.

Paige y Toby estaban sentados en el suelo en sillas de juego con forma de una perezosa L, mirando fijamente la enorme televisión. La pantalla estaba dividida entre el punto de vista de Toby en la izquierda, y el de Paige en la derecha. Eran soldados luchando en una ciudad moderna seriamente dañada. Reconocí el lugar de "El Precio del Amanecer".

Mientras me acercaba, no vi nada inusual: sólo dos adolescentes sentados bajo el resplandor de una enorme televisión fingiendo matar gente. Sólo cuando me puse en paralelo a ellos vi el rostro de Toby. Lágrimas corrían por sus enrojecidas mejillas en un flujo continuo, su rostro una tensa máscara de dolor. Él miro a la pantalla, sin siquiera mirarme, y aulló, todo el momento machacando su control.

Paige: ¿Cómo estas, Emily?

Yo: Estoy bien —dije—. ¿Toby?

No respondió. Ni siquiera el más mínimo indicio de que fuera consciente de mi existencia. Sólo las lágrimas cayendo por su rostro hacia su remera negra. Paige apartó la vista de la pantalla muy brevemente.

Paige: Te ves bien - Estaba vistiendo este vestido que justo pasaba las rodillas que había tenido siempre. - Las chicas piensan que sólo tienen permitido usar vestidos en ocasiones formales, pero me gusta una mujer que dice, tu sabes, voy a ver a un chico que está teniendo una crisis nerviosa, un chico cuya conexión con el sentido de la vista es débil, y cielos maldita sea, voy a usar un vestido para él.

Yo: Y aun así —dije—. Toby ni siquiera me va a echar un vistazo. Muy enamorado de Jenna, supongo —Lo que resultó en un catastrófico sollozo.

Paige: Es un tema un poco delicado —explicó —. Toby, no sabe sobre ti, pero tengo la vaga sensación de que estamos siendo desbordados. —Y luego de vuelta a mí—. Toby y Jenna ya no son una empresa en marcha, pero él no quiere hablar al respecto. Sólo quiere llorar y jugar Contrainsurgencia 2: El Precio del Alba.

Yo: Bastante justo

Paige: Toby, siento una creciente preocupación sobre nuestra posición. Si estás de acuerdo, dirígete a esa estación de energía, y te cubriré. —Toby corrió hacia un indescriptible edificio mientras Paige disparo con una ametralladora salvajemente en una serie de rápidas explosiones, corriendo detrás de él. - De cualquier forma, no hace daño hablar con él. Si tienes algunas sabias palabras.

Yo: Últimamente pienso que su respuesta es probablemente apropiada —dije mientras una explosión de disparos de Toby mató a un enemigo que asomó su cabeza fuera de detrás de la corteza quemada de una camioneta. Paige asintió a la pantalla.

Paige: El dolor demanda ser sentido - dijo, que era una línea de "Una Aflicción Imperia" - ¿Estás seguro de que no hay nadie detrás de nosotros? - preguntó a Toby. Momentos después, balas trazadoras empezaron a zumbar sobre sus cabezas—. Oh, maldita sea, Toby —dijo Paige - No pretendo criticarte en tu momento de mayor debilidad, pero nos permitiste ser flanqueados, y ahora no hay nada entre los terroristas y la escuela - El personaje de Toby se echó a correr hacia el fuego, zigzagueando en un callejón estrecho.

Yo: Puedes ir sobre el puente y haz un círculo de regreso —dije, una táctica que conocía gracias a "El Precio del Alba".

Paige (suspiró): Tristemente, el puente ya está bajo control insurgente debido a la formulación de cuestionables estrategias de mi cohorte privado.

Toby: ¿Yo?...¡¿Yo?! Eres tú quien sugirió que nos refugiáramos en la maldita estación de energía.

Paige se alejó de la pantalla por un segundo y le mostró su sonrisa torcida a Toby.

Paige: Sabía que podías hablar, amigo. Ahora vamos a salvar algunos niños de escuela de ficción.

Juntos, corrieron hacia abajo por el callejón, disparando y escondiéndose en los momentos adecuados, hasta que llegaron a esta escuela de un piso y de una habitación. Se agacharon debajo de un muro a través de la calle e interceptaron al enemigo uno a uno.

Yo: ¿Por qué quieren meterse en la escuela? – pregunté

Paige: Quieren a los niños como rehenes - respondió Paige. Sus hombros redondeados por encima de su control, golpeando botones, sus antebrazos tensos, venas visibles. Toby se inclinó hacia la pantalla, el control bailando en sus manos de dedos delgados - Consíguelo, consíguelo, consíguelo - Las ondas de terroristas continuaron, y acribillaron a cada uno, sus tiros asombrosamente precisos, como debían ser, con el fin de disparar a la escuela. - ¡Granada! ¡Granada! - gritó Paige mientras algo se arqueó a través de la pantalla, rebotando en la entrada de la escuela, y luego rodó contra la puerta.

Toby (dejó caer su control con decepción): Si los bastardos no pueden tomar rehenes, sólo los mataran y van a reclamar que lo hicimos nosotros.

Paige: ¡Cúbreme! —dijo mientras saltaba debajo del muro y corrió hacia la escuela.

Toby buscó a tientas su control y luego empezó a disparar mientras las balas llovían en Paige, que estaba disparando una vez y luego dos pero aún corría

Paige (gritando): ¡NO PUEDES MATAR A MAX MAYHEM! - y con una agitación final de combinaciones de botones, se giró hacia la granada, que detonó debajo de él. Su desmembrado cuerpo explotó como un geiser y la pantalla se puso roja.

Una gutural voz dijo: MISION FRACASADA - pero Paige pareció pensar de otra manera mientras sonrió a sus vestigios en la pantalla. Ella alcanzó su bolsillo, sacó un cigarrillo, y lo metió entre sus dientes

Paige: Salvé a los niños

Yo: Temporalmente. Toda salvación es temporal

Paige (disparó de nuevo): Les compré un minuto. Tal vez ese sea el minuto que compre una hora, que es la hora que compre un año. Nadie va a comprárselos por siempre, Emily Fields, pero mi vida les compró un minuto. Y eso es algo.

Yo: Vaya, bien. Estamos hablando sólo de píxeles.

Se encogió de hombros, como si creyera que el juego tal vez fuera real. Toby estaba lamentándose una vez más. Paige volvió la cabeza de nuevo hacia él.

Paige: ¿Alguien más va a la misión, soldado?

Toby sacudió la cabeza diciendo no. Se inclinó sobre Paige para mirarme y a través de las cuerdas vocales fuertemente engarzadas dijo

Toby: Ella no querrá hacerlo después.

Yo: Ella no querrá abandonar a un chico ciego

Él asintió, a las lágrimas no les gustan las lágrimas tanto como un tranquilo metrónomo, seguro, infinito.

Toby: Dijo que no podía manejarlo, estoy por perder mi visión y ella no podrá manejarlo.

Yo estaba pensando sobre la palabra manejar, y todas las cosas incontenibles que se manejan.

Yo: Lo siento

Él se limpió su empapado rostro con una manga. Detrás de sus lentes, los ojos de Toby parecían tan grandes que todo lo demás en su rostro de algún modo desapareció y sólo había esos desencarnados ojos flotantes puestos en mí, uno real, uno de vidrio.

Toby: Es inaceptable. Es totalmente inaceptable.

Yo: Bien, para ser justos, quiero decir, probablemente ella no pueda manejarlo. Ni tú puedes, pero ella no tiene que manejarlo. Y tú sí.

Toby: Me mantuve diciéndole a ella "siempre" hoy, "siempre, siempre, siempre", y ella sólo seguía discutiendo conmigo y no diciéndolo en respuesta. Era como si ya me hubiese ido, ¿sabes? ¡"Siempre" era una promesa! ¿Cómo puedes sólo romper una promesa?

Yo: A veces la gente no entiende las promesas que están haciendo cuando las están haciendo —Toby me lanzó una mirada.

Toby: Bien, por supuesto. Pero mantienes la promesa de todas formas. Eso es lo que es el amor. Amor es mantener una promesa de todos modos. ¿No crees en el amor verdadero?

No respondí. No tenía una respuesta. Pero pensé que si el amor verdadero existía, esta era una buena definición de este.

Toby: Bien, yo creo en el amor verdadero. Y la amo. Y ella hizo una promesa. Me prometió que un siempre.

Se paró y dio un paso hacia mí. Me levanté, pensando que él quería un abrazo o algo, pero luego sólo giró alrededor, como si no pudiera recordar por que se paró en primer lugar, y luego Paige y yo vimos rabia instalada en su rostro.

Paige: Toby.

Toby: ¿Qué?

Paige: Te ves un poco... perdón por el doble sentido, mi amigo, pero hay algo un poco inquietante en tus ojos.

De repente Toby empezó a patear fuertemente su silla de juegos, la cual hace un salto mortal para atrás hacia la cama de Paige.

Paige: Aquí vamos - Toby persiguió la silla y la pateó nuevamente. – Sí, consíguelo. ¡Patea hasta el cansancio esa silla!

Toby pate a silla de nuevo, hasta que esta rebotó contra la cama de Paige, y luego agarró una de las almohadas y empezó a golpearla contra la pared entre la cama y la estantería de trofeos que estaba por encima.

Paige me miró, con el cigarrillo aún en su boca y una media sonrisa.

Paige: No puedo parar de pensar en ese libro.

Yo: Lo sé, ¿cierto?

Paige: ¿Nunca dijo que pasó a los otros personajes?

Yo: No

Toby estaba todavía estrangulando a la pared con la almohada.

Yo: Se mudó a Ámsterdam, lo que me hace pensar que tal vez está escribiendo una secuela de "El Hombre del Tulipán Holandés", pero no ha publicado nada. Nunca fue entrevistada. No parece estar online. Le he escrito un puñado de cartas preguntado qué pasa con todos, pero nunca respondió. Así que... sí.

Paré de hablar porque Paige no parecía estar escuchando. En cambio, estaba entornando los ojos hacia Toby.

Paige: Aguanta - musitó hacia mí. Caminó hacia Toby y lo agarró por los hombros - Amigo, las almohadas no se rompen. Trata con algo que se rompa.

Toby alcanzó un trofeo de natación de un estante encima de la cama y luego lo sostuvo encima de su cabeza como si estuviera esperando por un permiso.

Paige: Si… ¡Sí! —El trofeo se estrelló contra el piso, Toby pisó fuerte el trofeo. - ¡Sí! ¡Tómalo! - Y luego de vuelta a mí. - Estuve buscando un modo de decirle a mi padre que últimamente estoy teniendo una especie de odio por la natación y deportes en general, y pienso que lo encontré. —Los trofeos cayeron uno después del otro, y Toby los pisó y gritó mientras Paige y yo estábamos parados a unos pies de distancia, dando testimonio de la locura. Los pobres, destrozados trofeos cubrían el suelo alfombrado. Toby se mantuvo atacando los trofeos, pisoteándolos con los pies, gritando, sin aliento, sudoroso, hasta que finalmente colapsó encima de los irregulares desechos de trofeos

Paige caminó hacia él y lo miró.

Paige: ¿Te sientes mejor? —preguntó.

Toby: No —masculló, con su pecho agitado.

Paige: Esa es la cosa sobre el dolor - y luego me miró - Demanda ser sentido