3. El descubrimiento del milenio
- Hope, en serio que deberíamos aprovechar esta oportunidad.
- ¿De qué hablas, Bert?
- De una expedición a la Tierra a buscar más supervivientes. Ahora que tenemos una nave nueva, sería pan comido.
- Ya discutimos esto en su momento: no hay ningún otro superviviente más. Estamos solos y lo sabes. Somos los últimos que quedan.
- Pero…
- Fin de la conversación.
Disgustado, Hope se fue a su laboratorio. No era la primera conversación que tenía de este tema, sobre todo desde que descubrió la Promethean y algo le decía que no sería la última. Los chicos todavía se aferraban a su idea de regresar al hogar con todas sus fuerzas, quizá reencontrar lo perdido o que dejaron allí.
- Señor.
- ¿Eh?
- El químico se va a quemar.
- ¡Ah! Cierto, cierto.
- ¿Se encuentra bien?
- Si. Simplemente no estoy mucho como yo mismo.
- Es por el Promethean ¿verdad?
- Seguramente.
- ¿Qué va a hacer con los chicos?
- No hay nada que hacer.
- Eso no es lo que dicen ellos.
- No empieces tú también.
- Señor, muchos quieren volver a casa.
- ¡Ya no hay casa a la que volver! Esto es todo lo que tenemos.
- ¿Es eso o es que tiene miedo? ¿Miedo a que la sociedad humana vuelva porque esta le hacía infeliz antaño? Piénselo, por favor: si los padres de alguno de los niños siguieran vivos es su deber el averiguarlo.
- ¿Y de los que no? ¿Quieres que les diga que no van a volver?
- Muchos ya lo piensan así.
- Ya no tiene sentido escarbar en el pasado. Y no te olvides que yo también he perdido a seres queridos.
- Si, señor; lo sé ¿Pero y si siguieran vivos?
- Es imposible.
- ¿Tanto es imposible?
[Fin flashback]
- Hope… ¡Hope!
- ¿Eh?
- ¡Espabila, Hope!
Sin darse cuenta, el humano se había descuidado. Tal era la sacudida que le había provocado el descubrimiento de la nave. Ya habían pasado días desde su descubrimiento y él se había volcado de lleno en la investigación, aunque el descubrimiento era algo realmente espectacular para todos en Equestria. Tras mucho papeleo, documentación y trasteo aparentemente sin fin, las Princesas les habían concedido permiso a los humanos de conservar la USS Promethean para un análisis rápido antes de que fuera trasladada al museo de Manehattan, ya que el descubrimiento seguía perteneciéndole a la profesora A.K. Yearling y demandaba que fuera para allá a menos que los humanos descubrieran que era funcionable o poseyera algo importante para ellos y por tanto pudieran reclamarla, tal y como había acordado con el líder de los humanos de Rise. Asi que allí estaba: de frente ante una nave desaparecida convertida en un mito por Rise con sus viejos y nuevos amigos de aquel planeta distante.
- La USS Promethean- dijo Tifa- el mero hecho de volver a verla después de tanto tiempo me sacude el mero hecho de ver otra vez su chasis de ónice. Siempre creimos que éramos los únicos en llegar a destino.
- ¿Tanto os sorprende?- le espetó Rainbow Dash.
- Esta fue una de las naves que salieron de la Tierra, pero que se perdió de vista durante el despegue. Debió alterar su rumbo para huir del ataque masivo de los Huecos y consiguió llegar aquí por pura suerte.
- ¿Y llevaba a más niños que cuidar?
- Por supuesto.
- Imagina si hubiera más supervivientes- dijo Applejack- Los de Rise no estarían tan solos como creen.
- Lo dudo- la interrumpió Hope- Las cápsulas de los tubos de criogénesis están todas perdidas ¿Ves? No están ancladas como en la nuestra. Y aunque se hubiesen salvado, estos sólo tendrían un límite de uso antes de que se rompan y maten a sus usuarios, asi que lo más probable es que ya estuviesen perdidos hace mucho.
- ¿Tienes que ser tan negativo de verdad?
- No- interrumpió Tifa- Lo que le molesta a Hope es el hecho de que puede que pierda el liderazgo si hay un adulto abordo.
- Te haré saber, querida, que en Rise hay muchos otros "adultos" que podrían haber tomado el mando cuando lo votamos y aun así salí elegido yo como líder de la colonia. Asi que si crees que me importa el poder, estas muy equivocada.
- Bueno, tranquilo. Sólo bromeaba, no hace falta ser tan violento.
- Abramos ya esto y veamos qué hay dentro, ¿vale?
Dicho esto, el humano alicornio se puso a revisar los controles de emergencia de la nave, ocultos tras un panel. Por suerte aún le quedaba energía gracias a los motores de fusión fría, aunque temía que estos se acabaran destruyendo debido al frío intenso del espacio y la falta de oxígeno deteriorara el metal. Pero por suerte aguantaron bien. Podría haber sido peor: podrían haber estallado en el camino. En cuanto la puerta se abrió, todos se quedaron de piedra. Allí, en la zona de carga había siete tubos de criogénesis perfectamente alienados y colocados de manera segura y estable, asegurados con arneses de fuerza para las grandes cargas a las que estaba preparada la nave (mayormente alimentos para el viaje, medicinas, algo de ropa y demás necesidades básicas imprescindibles). Y sus portadores estaban intactos, lo cual desconcertaba a Hope; los tubos tenían un sistema de fecha para que los portadores no murieran durante el transporte, asi que cómo… Cuando miró los tubos, se quedó sin palabras.
Las fechas de descriogenización se habían quedado estáticas, ni se habían movido un centímetro o habían cambiado desde su programación. Pero ya habían pasado un año y varios meses desde que salieron al espacio profundo.
- ¿Están rotos?- teorizó Rainbow- Puede que hayan chocado con algo o…
- Eso no cambiaría nada en absoluto el destino de sus propietarios; sólo lo aceleraría aún más. Creo que es una cuestión de tiempo. En el espacio, el tiempo pasa de manera diferente al de un planeta. Para nosotros ha sido un año y varios meses, pero para ellos puede no haber sido nada, apenas unos días o instantes.
- ¿Pero siguen vivos?
- Según esto, sí.
- Libéralos, pues ¡Más compas para la colonia!
- Suerte que tenemos recursos de sobra…
Liberarles fue la parte fácil. Lo difícil fue lo que vino a continuación. Los humanos reaccionaron de manera exageradamente alterada, pensando algunos que habían sufrido daños craneales o que estaban delirando e incluso soñando despiertos. A Hope les llevó un tiempo ponerles al corriente a todos. Luego pasaron a presentarse individualmente para cerciorarse de su identidad y localización (un ejercicio mental hecho durante los viajes espaciales largos a petición de Hope temiendo que el viaje y la criogénesis les hubiera afectado de alguna forma y también para asignarles un rol en Rise). Pedro López era oriundo de Madrid (España), y junto a su padre llevaba una panadería en la Gran Vía, asi que él sería uno de los ayudantes de cocina. Augusto Espinosa, de México, dijo ser experto en mecánica, por lo que sería el técnico de reparaciones y mantenimiento de la colonia junto a Hope (por dentro agradeció profundamente el par de manos extras). Li Chiang, nacido en Pekín (China), era todo un genio de la lingüística en todos los idiomas, asi que sería el nuevo profesor de lengua de la colonia. Kamiki, rural de Tokio (Japón), era buena escribiendo en varios idiomas, asi que ayudaría en Literatura en las clases de Rise. Raymond Lytton, de Chelsea (Inglaterra), era de una familia de arquitectos y podía ayudar a construir toda clase de estructuras, asi que sería el encargado de ayudar en las posibles futuras remodelaciones de la colonia. Tanya Reznov, nacida en San Petersburgo (Rusia), era verdaderamente buena en meteorología, asi que sería la encargada de revisar los cambios del clima y mandar un informe climático cada cierto tiempo. Y Krasna Stasek, de Praga (República Checa), consiguió terminar su carrera de medicina al poco de empezar las Guerras Huecas y ayudó a tratar a los soldados heridos durante el conflicto, asi que habría otro médico a bordo de la colonia. Tras cerciorarse de que todos estaban bien, salieron hacia casa, donde fueron recibidos por todos con gran alegría y cariño (y también con Pinkie insistiendo todo el rato en hacer una fiesta de bienvenida OTRA VEZ).
Esa tarde, sin embargo, Hope no se había movido del lado de la nave porque quería revisar una vez más todos sus aspectos para ver si había algo útil en ella para la colonia. Se ensimismó tanto que sin darse cuenta había llegado la noche y él todavía estaba revisando por undecimoquinta vez consecutiva el funcionamiento de los motores. Y habría llegado hasta la veintena de no ser porque una repentina llegada de Fluttershy le descentró.
- ¿Hope?
- Ah, hola ¿Cómo tú por aquí?
- Estaba preocupada. No has vuelto a Rise en toda la tarde.
- ¿Ya es tan tarde?
- Hope, Luna hace tiempo que despejó el cielo estrellado.
- Oh, no me di cuenta. Diles a los chicos que vuelvo ahora mismo.
Hubo un incómodo silencio previo a la gran pregunta que atemorizaba a Fluttershy.
- ¿Cielo? Tengo una duda
- Dime, cariño.
- ¿Tú y los chicos…? Bueno, ¿todo Rise…? ¿Tenéis pensado volver a la Tierra?
- Otra vez con lo mismo. Todos estáis siempre con lo mismo ¿Por qué íbamos a volver a una gran roca muerta? Es imposible que haya nada en la Tierra más que desolación y muerte y a saber cómo habrá evolucionado la poca vida restante allí o si incluso será todavía habitable o dispuesta para los humanos. Lo más probable es que ahora que no estamos el planeta sea un lugar mucho más saludable, nos lo estábamos cargando incluso antes de empezar.
- ¿Y si los chicos quieren volver?
- Me lo han comentado algunos, pero no cambiaría nada ¿Qué íbamos a hacer en un planeta tan grande y deshabitado nosotros solos? La Tierra tiene 1,08321×1012 km ¿Qué narices íbamos a hacer con todo ese espacio diseñado para abarcar hasta siete mil millones de humanos cuando apenas somos un puñado del total de la población mundial? Sin mencionar que luego vendrían los problemas raciales, las tradiciones, las costumbres ajenas… Pero aquí podemos estar todos juntos sin necesidad de todo eso y por tanto sin guerras ni conflictos de ningún tipo… Salvo pequeños encontronazos, claro. Aquí estamos mejor.
- Entonces ¿no te irás?
- Y dale. Claro que no ¿Me vas a decir ahora que estabas preocupada por eso?
- Bueno, es el hogar donde naciste…
- Pero no es de dónde vengo. De dónde vengo es donde está mi familia y eso es lo que tengo aquí.
- Entonces ¿por qué…?
- Ya veo por dónde van los tiros: ¿por qué tengo tantas dudas sobre lo nuestro? ¿Es eso a lo que querías llegar?
- Entiéndeme: estoy preocupada por lo nuestro.
- Y yo también, cariño. Pero no es por ti o por mi deseo de volver a la Tierra. No tiene nada que ver con eso.
- Entonces dime qué es.
- (suspiro) Vale… Sinceramente, no me parece bien que tu familia viva al margen de lo nuestro. Sé que tienes problemas con ellos y tengo pensado dejar que lo hagas a tu ritmo y no te estoy culpando de nada o señalándote sobre algo, que conste, pero… Simplemente no creo que debamos mantenerles alejados. Quizá algún día tengamos una familia por nuestra cuenta y no me parece bien que ninguno de tus padres lo sepa o viva al margen de esto.
- Ya sabes que mamá está deseando conocerte, pero no quiere dejar solo a papá. Y menos ahora, que está todavía más cabezota que nunca.
- Siento haber sacado, pero…
- No te preocupes, entiendo que quieres decir, pero de verdad no deberías darle tanta importancia.
- ¿Y tú no lo haces?
- Papá dejo claro que no soy su hija, asi que por mí bien.
- Algún día lo harás. Y entonces te preguntarás por qué no insistí más en el tema.
- ¿Tan importante es?
- Lo es para ti. Aun si no quieres reconocerlo.
Sin nada más que decir, ambos se dirigieron a casa. Pero a mitad de camino…
- Hope.
- ¿Si?
- Ven conmigo.
- ¿A tu casa? ¿De verdad? ¿Segura? Es decir… Bueno…
- Sólo ven conmigo.
- Vale, vale… ¿Quieres que me vuelva alicornio?
- No. Así estás bien. Quiero compartir cada momento de mi vida con mi chico. La persona de la que me enamoré sin importar si eres una cosa u otra. Sólo ven conmigo.
