1:16pm y ya era oficial, lo odiaba. Era increíble pensar como en la fiesta de nueve días atrás había logrado conseguir tener una conversación estable con él. Claro, el alcohol la había ayudado.
En ese momento, tenía una lista mental de las cosas que odiaba de él. Odiaba, por ejemplo, como podía tomar cervezas sin marearse, como vestía, y como cepillaba su cabello diferente cada día. Odiaba sus ojos sin brillo alguno, y en resumen, todo su ser. Era lo que alguna vez quiso repeler de su vida, y aún sin conocerlo bien, sabía que no era bueno interesarse en él para tratar de llevar una conversación, y quizá, una amistad.
"¡Camila!, no debes pensar así." Se susurró a si misma mientras miraba el cielo, completamente despreocupada. Sintió que alguien se sentaba a su lado, pero ignoró el hecho.
—Hey— El chico frunció sus labios mientras la miraba con atención.
La mente de Camila estaba llena de la preguntas, como "¿Qué debería hacer?". Quizás quedarse quieta y así él se iría. Sí, eso haría.
—Escucha, no hagas perder mi tiempo.— Michael rodó sus ojos al ver que ella no prestaba atención y tomó su mano. —Eres chillona y debes admitirlo. Sí, puede que no me agrades, pero Ashton me matará si ve que regreso a la cafetería sin ti. Podemos hacerlo por las buenas o las malas, tú decide.—
Camila sólo se encogió de hombros y sintió como el otro la miraba confuso. Ella podía ser un caso perdido, pero él no podía considerarse un chico con encanto, o estaría mintiéndose.
—Bien, camina. No perderé mi comida y menos recibiré un golpe— Comenzó a caminar, sin soltarla. Una vez que Camila tomó el ritmo de Michael, intentó soltar su mano, no lográndolo.
—¿Puedes soltarme?, no te agrado, lo has dicho. Puedo caminar sola. Fin del tema.— Murmuró, deteniéndose a mitad del pequeño jardín trasero de la escuela.
—Es cierto, pero no me arriesgaré.— Michael le sonrió forzadamente. —Hazlo por Lauren y por Ashton. Admito que ella tampoco me agradaba, pero hace feliz a Ash.— Soltó un suspiro y la miró de reojo. —Tú... eres muy brillante, como un sol. Eso me irrita.— Acomodó la bowtie de Camila y se encogió de hombros. —Podría seguir todo el día diciendo cosas que no me agradan, y no llegaríamos a nada, ¿no es cierto?—
Ella lo miró con discreción y comenzó a caminar al sentido contrario, volviendo al lugar donde estaban antes. Se sentó en el pasto y obligó a Michael a hacer lo mismo.
—Comienza a hablar, tengo todo el día.— Le sonrió dulcemente antes de sacar su teléfono.
—¿Qué?...— Soltó un bufido, irritado por la actitud que ella tomó a último minuto.
—Quiero saber. Lo que... no te agrada, claro. Y luego yo te diré qué es no me agrada de ti. Tienes 30 minutos, ya.— Dijo sin despegar la mirada del mensaje que escribía y soltó un suspiro —Si lo haces, te compraré algo para comer. Es un buen trato, ¿no?—
—¿A quién le escribes?— Levantó una ceja y miró a su alrededor —Hagamos esto rápido. Los chicos me matarán.—
Camila sonrió ampliamente y le mostró la conversación que tenía abierta en el momento: Luke Hemmings. El chico —que ahora llevaba su cabello de color castaño— no tendría más excusas para huir, pese a haber aceptado.
—Que empiece el juego, Clifford.—
