Disclaimer: Los personajes no son míos, lamentablemente.
La historia pertenece a Dysperdis y es, por supuesto, una traducción autorizada. Podéis encontrar la versión original en Inglés aquí: www (punto) hpfandom (punto) net /eff /viewstory (punto) php? sid =16775
Pareja: Tom Riddle (Lord Voldemort)/Harry Potter. Historia SLASH (relación chico/chico)
Advertencias: Violencia, lenguaje adulto, violación, incesto, OoC, situaciones sexuales. No sigue la trama de HP y el Príncipe Mestizo. AU de ahí en adelante.
Géneros: Romance, drama, universo alterno, angst, tragedia, hurt/comfort.
LETTERED
Capítulo 3 de 14
Confesiones
(1 de Septiembre)
Ginny suspiró y se sentó en un compartimento vacío en el Expreso de Hogwarts. Desde ese día en el que estuvieron en el Callejón Diagón, Harry había estado evitándola. Sabía que tenía algo que ver con lo último que Tom dijo sobre su tío. Había rememorado la conversación cientos de veces en su mente, y aún no podía entender por qué lo había callado. Chicos, pensó, ¿por qué me molesto siquiera? Miró hacia arriba mientras Luna y Neville entraban en el compartimento.
—Hey, Gin, ¿te importa si nos sentamos aquí? —preguntó Neville tímidamente.
—No, adelante. ¿Cómo estuvo vuestro verano? —Ginny sonrió, agradecida por la distracción.
Ron y Hermione estaban en la reunión de prefectos, dejando a Harry solo otra vez. Sin embargo, Harry estaba perfectamente conforme en este momento. Había estado con el alma en vilo durante semanas, esperando a que Ginny averiguara lo que Tom había estado a punto de decir. En realidad, no tenía ganas de estar en el lado receptor de la lástima. Se acurrucó en una esquina de su compartimento, preparado para pasar el tiempo durmiendo, cuando la puerta se abrió, y oyó una voz familiar.
—¡Hola, Harry!
Harry se sentó, aturdido.
—¿Profesor Lupin? ¿Qué está haciendo aquí?
Remus Lupin sonrió.
—Parece que Albus tuvo difícil el encontrar un nuevo profesor de Defensa, así que me ofreció el trabajo otra vez. Aún no estoy muy seguro de como lo consiguió, pero de alguna manera tengo el visto bueno por parte del Ministerio. Entonces, ¿cómo te encuentras? Últimamente has estado bastante solitario.
Harry trató de sonreír al hombre-lobo, pero no pudo conseguirlo.
—Bien, supongo. Simplemente no me sentía con ganas de tratar con gente. Y además, si me quedaba en mi cuarto, no corría riesgos de pillar a Ron y Hermione besándose —al decir esto, esbozó una sonrisa y se inclinó para susurrarle de forma conspiradora—. Da bastante miedo verlos. Sigo preguntándome si alguno de ellos va a desmayarse por falta de aire.
Cuando dijo eso, a Remus se le escapó un bufido.
—Bueno, esperaba poder echarme una siesta rápida antes de llegar. No te importa, ¿verdad?
—No, estaba pensando hacer lo mismo. Tal vez me mantenga alejado de los problemas de ese modo —bromeó el joven Gryffindor con una sonrisa traviesa.
—Hazlo entonces —murmuró el hombre-lobo mientras se quedaba dormido.
—Así que, ¿qué pasa entre tú y Ginny? —preguntó Neville mientras buscaba su pijama en el baúl.
Harry le miró desde su cama, donde estaba descansando.
—Espera, ¿qué? ¿De dónde ha salido eso?
—Oh, me senté con ella en el tren. Cada vez que salía tu nombre, se sonrojaba y se quedaba callada. En serio, yo creo que le gustas.
—No, sólo tenemos un pequeño desacuerdo. No hemos hablado mucho desde entonces. Ya sabes cómo es —se encogió de hombros y volvió a tumbarse—. Bueno, creo que me voy a dormir, ha sido un día largo. Buenas noches.
—Buenas noches, Harry —oyó que le respondían.
—Por lo tanto, vamos a necesitar dos cazadores y dos bateadores este año. Supongo que si hacemos las pruebas de selección a los de séptimo y empezamos a practicar... —Harry dejó de oír a su amigo. Escuchaba ese discurso cada día desde que Ron se enteró de que sería el capitán del equipo de quidditch. A estas alturas, lo podía recitar casi palabra por palabra—. ¿Me estás escuchando, Harry? —el pelirrojo frunció el ceño. Odiaba ver a su amigo desconectar de esa manera.
Antes de que pudiera responder, una bandada de lechuzas entró en el Gran Comedor, para dejar el correo. Harry levantó la vista justo a tiempo para ver que una lechuza familiar dejaba caer una carta. Atrapándola antes de que aterrizara en sus cereales, Harry frunció el ceño. ¿Qué cojones está haciendo, escribiéndome aquí, de entre todos los lugares?
—Hey, Harry, ¿de quién es? —Hermione se inclinó, preparada para arrebatarle la carta de las manos.
—De nadie en particular —respondió, metiendo la carta en su mochila—. Entonces, ¿Defensa a primera hora?
Defensa Contra las Artes Oscuras fue particularmente agradable, a pesar de estar compartida con Slytherin. El profesor Lupin decidió que ya era hora de que los estudiantes de Hogwarts aprendieran duelo correctamente. Viendo el desastre que fue el club de duelo de Lockhart, Lupin se propuso enseñar a sus alumnos los conceptos básicos de la conducta de duelo, antes de mandar las prácticas. Al salir de la clase, Harry se sintió mejor de lo que se había sentido durante semanas. Mientras estuvo encerrado en Grimmauld Place no había tenido muchas oportunidades de gastar la energía que tenía acumulada, y batirse en duelo le dio una oportunidad de desahogarse. Después de una comida rápida, Harry corrió hacia la torre Gryffindor para evitar el discurso de Ron sobre quidditch otra vez, bajo el pretexto de coger el libro de Cuidado de Criaturas Mágicas.
Una vez que estuvo en su dormitorio, decidió que ya era hora de ver lo que Tom había escrito.
Querido Harry,
¿Sigues enfadado conmigo? Siento que se me escapara, de verdad que lo siento. No quise mencionar nada en frente de tu amiga... ¿Ginny, era?
Sé que probablemente me des una charla acerca del riesgo que conlleva escribirte, pero tenía que hablar contigo. Ha sido muy aburrido estar aquí sin nadie con quien poder hablar a excepción de esos idiotas. Me imagino que Jasper puede entrar y salir sin llamar demasiado la atención, pero si sigues nervioso, estoy seguro de que puedo encontrar otras formas de ponerme en contacto contigo.
¡Oh, mi gran noticia! ¿Sabes qué? ¡Estoy en Hogsmeade! El próximo fin de semana en el que halla salida a Hogsmeade, tienes que venir y ver al ''nuevo tío guapo de Honeydukes'' (no son mis palabras, algunas brujas hablaron un poco alto). Sí, tengo que atender a los niños pequeños, pero al menos es algo que hacer. Nadie menciona nunca que la ocupación que he elegido es increíblemente aburrida, ya sabes. Te lo juro, habría menos de nosotros si la gente supiera lo increíblemente aburrido que es.
Un saludo,
Tu Amigo
P.D.: Comparte la segunda parte con tu amiga. Lo último que necesito es que se quede aterrorizada en medio de Hogsmeade.
Al leer la carta, Harry casi revienta de la risa. De hecho, Tom debía de estar aburrido para considerar venir a Hogsmeade, ¿y conseguir un trabajo allí? Era alucinante. Todavía sonriendo como un idiota, agarró una pluma y un trozo de pergamino para responder.
Querido Tom,
Sí, estamos bien. No he hablado mucho con Ginny (aunque ella ha intentado averiguar de lo que estabas hablando, y realmente he tenido ganas de contestar a sus preguntas). Creo que los medios de comunicación podrían ser mejores, aunque, ¿son los envueltos en los otros métodos de comunicación conscientes de las circunstancias? Si no lo están, deberías darles alguna pista.
Le diré a Ginny acerca del nuevo trabajo antes de la cena. Espero que sea más entretenido que el último, parece que necesitas algunos cambios.
¿Te veo en el próximo fin de semana, entonces? Trata de mantenerte alejado de los problemas hasta entonces. Te escribiré más tarde, tengo clase pronto.
Saludos,
Harry
Repasando la carta, decidió que sonaba bien. Tan pronto como la tinta se secó, enrolló el pergamino y salió corriendo a la lechucería, con la esperanza de llegar a tiempo a Cuidado de Criaturas Mágicas.
Le llevó dos días volver a oír hablar de Tom. Después de pociones (durante la cual Snape había estado inusualmente apagado, sin quitar ningún punto a Gryffindor durante toda la lección), el maestro de pociones le preguntó a Harry si podía quedarse un minuto. Permaneciendo en su asiento, Harry miró a Severus caminando, agitándose cada vez más, antes de pararse en frente del joven.
—¿A que tipo de juego están jugando? —preguntó el profesor, echando chispas por los ojos.
—No estoy seguro de lo que quiere decir, señor —respondió.
—Sé que no puede ser tan corto de entendederas. Intercambiando cartas con... ¡él! ¿En qué diablos piensa? ¿No se da cuenta de lo peligroso que puede ser esto? ¿Qué le ha poseído para hacer tal cosa? —llegados a este punto, Severus estaba casi gritando.
—Señor, ¡yo no quise que nada de esto sucediera! Sólo estaba frustrado... ya sabe, sus barreras oclumánticas tienen la costumbre de romperse cuando él... —Harry se detuvo, sonrojado.
—¿Cuando él qué? ¿Qué, Potter?
—Erm, bueno cuando él... ya sabe... está intimando... —murmuró el Gryffindor, volviéndose de un color rojo brillante.
—Cuando él... ¡oh! —el Maestro de Pociones estaba mortalmente pálido, dándose cuenta de lo que Harry acababa de decir—. Bueno, entonces, eso ya es... erm, un poco diferente —se paró, respirando profundamente unas cuantas veces, y pareció recuperar la compostura—. Eso no explica por qué parece ser su amigo ahora.
—No estoy muy seguro de cómo pasó, en realidad. Empezó como un intercambio de insultos, entonces empezamos a desahogarnos mutuamente, y después él vio un par de cosas que sucedieron y se puso realmente protector, y ahora, no tengo ni idea de lo que está pasando —Harry suspiró—. Créame, usted no es el único que está confuso.
—¿Y cree que el mejor modo de abordar esto es confiar en el maldito Señor Tenebroso? ¿Está loco?
—Confío en él tanto como podría confiar en cualquier otro. Al menos, con él, sé quien es, y lo que ha hecho —Harry miró hacia arriba—. Mire, profesor, sé que parece estúpido, y temerario, y simplemente idiota. Si me disculpa, tengo mejores cosas que hacer que escucharle decir lo que ya sé, señor —al decir esto, salió de la clase—. Maldito bastardo grasiento, se cree que soy un jodido idiota.
En la cena, Harry se sentó y atacó su comida. Todavía estaba cabreado con Snape por tratarle como a un idiota. ¡Puedo cuidar de mí mismo! Lo he hecho durante dieciséis años, después de todo. Harry resopló, removiendo su puré de patatas.
—Hey, Harry, ¿pasa algo malo? ¿Está todo bien? —Hermione preguntó, inclinándose hacia su amigo.
—Todo bien. Sólo estoy cansado. Creo que me voy a la torre ahora —Harry se levantó para irse.
—Vale. Si quieres hablar de cualquier cosa, estaré allí en un momento, ¿vale? —Hermione dijo, mordiéndose el labio.
—Estaré bien, 'Mione. No estoy acostumbrado a tratar con Slytherins, eso es todo. Te veré en el desayuno —la sonrió y dejó el Gran Comedor.
Fue a mitad del camino hacia la torre cuando oyó una voz que le llamaba.
—Señor Potter, ¿podría hablar con usted un momento?
Harry se dio la vualta para mirar a su profesor de pociones, que estaba con una firme mueca en los labios. Exasperado, le siguió hasta la clase vacía más próxima, que fue cerrada y asegurada por el profesor.
—Me pidieron que le diera esto. Espero, por su bien, que sepa dónde se mete —Snape le miró con desprecio, pero no pudo ocultar la preocupación de sus ojos.
—Estoy seguro de que estaré bien, señor. Por cierto, usted no sabrá la fecha de la próxima visita a Hogsmeade, ¿verdad? —preguntó Harry, poniendo su voz tan neutral como le fue posible.
Severus alzó una ceja.
—Creo que será el 14. ¿He de suponer que no quiero saber por qué lo pregunta?
—Bueno, señor, probablemente no quiera, pero estoy seguro de que lo averiguará pronto, de todos modos. Ahora, ¿si no hay nada más...?
—Puede irse, Potter. Estoy harto de verle —el Maestro de Pociones frunció el ceño. Malditos Gryffindors con más agallas que cerebro. Idiotas, todos ellos.
—¿Qué? —gritó Ron en la sala común.
—Ya te lo dije, no jugaré al quidditch este año. Prohibición de por vida, ¿recuerdas? Te ayudaré a entrenar, si quieres, pero no puedo jugar —Harry respondió fríamente. Había hablado de esto cientos de veces con Ron, y cada vez el pelirrojo le dejaba con el ánimo por los suelos. Parecía que al final se había enterado.
—¡Pero te necesitamos! ¡De verdad, sin ti estamos perdidos!
—No, no lo estáis. Ginny es una buena buscadora. Y te he dicho que te ayudaré a practicar y todo. Saldrá bien, todo esto significa que tendréis que trabajar por la copa este año —con esto, Harry volvió a centrarse en su libro de pociones, en el que estaba leyendo sobre aquellas que alteran la apariencia.
''Si bien la poción más conocida para alterar la apariencia, la poción multijugos, le permite a uno tomar la forma de otro individuo, otras, como la poción abeovulto, permiten tomar la apariencia de una persona totalmente nueva, alterando sutilmente las características faciales, como el color de ojos y la estructura ósea, así como alterando el color del pelo y la longitud...''
Harry miró a tiempo para ver a un molesto Ron subiendo al dormitorio, dejando al resto de los Gryffindors aturdidos en la sala común.
Ginny, que estaba sentada frente a la chimenea, se giró para mirar a Harry.
—Bueno, supongo que tendremos que entrenar nuestros traseros este año —sonrió, y se levantó—. Hey, Harry, ¿tienes un minuto? Estaba pensando en hablar contigo.
—Sí, creo que sí. Todavía tenemos tiempo antes del toque de queda. ¿Vamos fuera?
—Por supuesto, suena bien —los dos se dirigieron hacia el agujero del retrato, ignorando los ruiditos que hacían algunos de sus compañeros de clase.
Una vez que estuvieron fuera, Ginny se giró hacia Harry.
—Así que, ¿por qué me has estado evitando? A penas te has detenido a decirme dos palabras desde agosto, y cuando lo hiciste, fue sólo para decirme que tu amigo estaba trabajando en Hogsmeade. ¿Qué está pasando?
—Mira, el verano pasado fue... complicado. Pasaron muchas cosas, y realmente no quiero hablar de la mayoría de ellas. No quiero responder preguntas sobre lo que pasó, y sé que tu estás pensando en preguntar —Harry se desplomó contra la pared—. No quise hacerte daño, ni nada de eso, Gin, tu eres mi amiga. Sólo estoy frustrado por todo lo que está pasando. Creo que tratar de aislarme no ha sido una buena idea a pesar de todo, ¿no? —Harry sonrió—. Entonces, ¿cómo ha tratado la vida a mi hermanita postiza?
—¿Hermanita? ¿Eso es todo lo que soy para ti? —Ginny preguntó, fingiendo indignación. Harry asintió con la cabeza solemnemente. Ginny le dió un empujón, y luego se recostó contra la pared a su lado—. Tu hermanita ha estado aburrida. Hermione es la única chica de por aquí que no es una cabeza hueca , y ahora que ella sale con Ronnikins, difícilmente puedo sacarle más de dos palabras. Así que he estado con el grupito de chicas superficiales. Ha sido muy aburrido en realidad —Ginny suspiró y se deslizó por la pared, quedando sentada abrazando sus rodillas. Después de un rato, Harry se deslizó hasta quedar sentado a su lado—. Y por supuesto, están los chicos. De verdad, ¿nunca has tenido la necesidad de meterles algo de sentido común? ¿Quizás podría decirle a Semus y a Dean que paren de fingir que no están saliendo juntos, y encierre a Neville y Luna en la sala de los menesteres hasta que uno de ellos le pida al otro salir. Es irritante, eso es lo que es. Y los chicos de mi curso, a ellos ni siquiera merece la pena mencionarlos. Quiero decir, ¡son simplemente horribles! En serio, tú eres el único chico en Gryffindor que vale la pena mirar, es una lástima que seas gay.
—¡Yo no soy gay! Maldita sea, ¿por qué la gente sigue diciendo eso? —farfulló Harry.
Ginny lo consideró durante un minuto.
—Bueno, puede que tenga algo que ver con el hecho de que revisaras completamente a tu amigo en el Caldero Chorreante, o el hecho de que encontré un libro bastante interesante no muy bien escondido bajo tu colchón —la chica sonrió maliciosamente mientras se levantaba de un salto esquivando las manos extendidas de Harry.
—¿Qué demonios estabas buscando debajo de mi colchón? —gritó Harry, agarrando de nuevo a su pelirroja amiga.
—Estaba aburrida. Si piensas que está mal, ¡deberías ver lo que tiene Ron escondido debajo del suyo! —chilló Ginny, mientras Harry la capturaba y empezó a hacerle cosquillas sin piedad.
—Oh, Dios, tengo miedo de preguntar. Por favor, no me lo digas. Estoy seguro de que no quiero saberlo —Harry paró, sin aliento. Había echado de menos vaguear, y pasar el tiempo con Ginny sólo le recordaba todo lo que se había perdido los meses anteriores.
—Hey, a las penas les gusta la compañía, y desde que estoy aterrada de por vida, tú también deberías estarlo —Ginny jadeó—. Tiene fotografías de Hermione. Sacadas en Grimmauld Place. En varios lugares.
Harry se quedó congelado; asombro grabado en su rostro.
—Oh. Bien entonces. Ya que estamos compartiendo nuestros traumas en la vida, ¿quieres oír lo que me provocó a escribir la primera carta? —se inclinó para susurrar en el oído de la joven.
La mirada en el rostro de Ginny no tuvo precio.
Era el primer fin de semana en Hogsmeade y Harry, como poco, estaba emocionado. No quería admitirlo, pero la perspectiva de ver a Tom otra vez era emocionante. Nada de cartas cuidadosamente codificadas, nada de miradas de parte de Snape, y nada de preocupaciones sobre que el viejo tonto lo descubriera y le pusiera fin (por el bien de Harry, por supuesto).
Sí, Harry estaba extasiado. Eso fue, por supuesto, hasta que trató de salir.
—Lo siento, señor Potter, pero su autorización no es válida —la profesora McGonagall miró a Harry, con los labios apretados.
—¿Qué? Pero, Sirius la firmó.
—Ése es el problema. Por desgracia, legalmente la autorización ya no es válida. Lo siento, señor Potter, de verdad, pero no puedo dejarle marchar. Quizás podamos encontrar alguna manera de solucionarlo para el próximo viaje.
Ginny agarró el brazo de Harry:
—Maldita sea, Harry, lo siento. ¿Quieres que lleve un mensaje o...?
Harry se volvió hacia Ginny, y se la llevó a parte.
—Ve a Honeydukes, y envíale al sótano. Estaré allí tan rápido como pueda —con los ojos abiertos de par en par, Ginny asintió.
—Ten cuidado, Harry.
—Lo tendré, Gin. No te preocupes por mí. Vete, ahora, diviértete. Estaré bien —Harry sonrió a su hermana postiza.
Despidiéndose con un asentimiento de cabeza, se fue de camino hacia la torre, donde cogió su capa y el mapa del merodeador. Con una rápida comprobación del mapa, se dirigió hacia la anciana tuerta.
Tom paseaba por el sótano. ''¿Dónde está? ¿Le habrán pillado?'' Estaba a punto de volver arriba y preguntarle a Ginny si estaba segura de que Harry vendría cuando oyó un ruido en la oscuridad.
—¿Harry? ¿Eres tú? —preguntó tentativamente.
—No, Tom, es otro de sexto año que ha decidido coger el pasadizo secreto a Honeydukes —Harry negó con la cabeza, antes de darse cuenta de que todavía estaba bajo la capa de invisibilidad, que se quitó y escondió en su bolsillo.
—Em, ¿podrías dar un poco de luz, Tom?
—Oh, claro. Lo siento —Tom sonrió tímidamente. En su interior, pudo oír una voz gritando: ¿Qué está mal contigo? ¡Eres un jodido Señor Tenebroso, por el amor de Merlín! ¡No se supone debas desmoronarte cada vez que te cruces con una cara bonita! Sacudiendo la cabeza, se dio la vuelta hacia el joven y sonrió.
—Por lo tanto, el símbolo de la luz, todo lo que es bueno, y mono y adorable, ¿escapándose del colegio? Tsk, tsk. Creo que alguien ha sido una mala influencia para ti.
Sentándose en una caja, Harry le devolvió la sonrisa.
—Sip, y ni siquiera puedes atribuirte el mérito de este. Aprendí sobre este particular pasadizo de los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta.
—¿Colagusano, no es esa maldita rata? —preguntó Tom, dejándose caer al lado del joven.
—Por desgracia.
Los dos hombres se quedaron en silencio, sin saber que decir a continuación.
Fue Harry quien rompió el silencio primero:
—Verás, sólo me estaba preguntando, y no tienes por qué responder a esto pero, ¿qué fue exactamente eso entre Snape y tú?
Tom se ruborizó.
—¿Honestamente? El resultado de demasiado Whisky de Fuego. De lo que recuerdo de esa noche, estábamos los dos sentados, quejándonos acerca de cuanto tiempo había pasado desde que nos acostamos con alguien, cuando uno de nosotros señaló que los dos estábamos solteros, calientes, y éramos gays, así que, ¿por qué no?
Harry bufó.
—Y te metías conmigo acerca de mi vida sexual. Maldito imbécil.
—Hey, puede que sea un imbécil, pero todavía he tenido más sexo que tú. Y soy jodidamente odiado —replicó Tom, fingiendo sentirse herido.
—Sí, sí, todos tienen más sexo que el pobre Harry. Restriégamelo por la cara, ¿por qué no?
—¿Por qué no sales con Ginny? Parecéis muy cercanos.
—Ese es el maldito problema. Ella es como mi hermana pequeña. A pesar de que ella estaría feliz de emparejarme con alguien; ya tiene a todos los de mi dormitorio emparejados.
Tom se echó a reír.
—¿Y con quién crees que te habría emparejado? —Harry miró al cielo.
—Sólo Dios lo sabe. Tengo miedo de preguntar. La quiero, de verdad, pero no quiero darle otra excusa para que se entrometa en mi vida amorosa. ¿Sabes que decidió mirar debajo de mi colchón, para ver que tipo de porno guardo? Por supuesto, se las arregló para encontrar tu regalo de cumpleaños, el cual adoro, por cierto, no me malinterpretes. Pero ahora está tratando de encontrar un buen chico para mí, y eso no es buena idea en un lugar como Hogwarts. No creo que encontrarme en la portada de El Profeta sea el modo en que quiera que la gente equivocada se entere.
—Ah, sí, me olvidaba de tus fans. Si no tuvieras que preocuparte por todos esos idiotas del mundo, ¿con quién estarías?
—En serio, no tengo ni idea. De hecho, he estado evitando ese tema por razones obvias. Tendría que ser alguien que fuera sincero conmigo. Alguien que no viera ''al jodido chico que no morirá''. Alguien que no me obligue a hacer lo que la gente en general quiere de mí. Aparte de eso, lo demás no me importa —Harry suspiró y se recostó en la pila de cajas que había detrás de él—. Bueno, ya sabes lo que quiero. ¿Qué hay de ti?
Tom miró a Harry, y después miró a sus pies.
—Eso es difícil. En este momento, diría que alguien que me hiciera luchar por él. Alguien que no quiera follar conmigo sólo por el poder que pueda conseguir. Alguien que se preocupe por mí, no alguien que tenga miedo de lo que pueda hacer. Por desgracia, creo que he fastidiado eso. Es jodidamente deprimente a veces, ¿sabes? Te lo juro, es como si hubiera pasado años andando a través de la niebla. Mirando al pasado, sólo quiero volver atrás en el tiempo y patear mi propio culo. Siento como si todo por lo que he pasado desde que tenía 15 le pasó a otra persona, mientras yo estaba dando un paseo. Y esa parte de mí, la que quería poder, la que quería gobernar el mundo, la que quería hacerte daño, empezó a morir en el momento en el que recuperé mi cuerpo. Sólo quiero ser Tom Riddle, ¡maldita sea! No un jodido Señor Tenebroso, sólo un tipo normal —Tom suspiró—. Lo siento. No quería pagarlo contigo. Sólo estoy frustrado. No estoy muy seguro de lo que hacer. Tengo que mantener la imagen del Señor Tenebroso, o locos como Bellatrix se desenfrenarían. ¿Te acuerdas de lo que escribiste en esa carta, lo de que creías que había un Dios al que le gustara verte sufrir? Bueno, así es como me sentí durante el último año.
El mayor se apoyó en las cajas y cerró los ojos. Joder, yo no quería decir todo eso. Probablemente lo he ahuyentado. No puedo culparlo si de repente se da cuenta de que tiene que marcharse. Después de todo, nadie quiere estar con alguien tan jodido como yo, y aunque me crea, que es probable que no... Detuvo su monólogo interior cuando sintió una mano sobre su brazo. Mirando hacia arriba, vio que Harry se había vuelto hacia él. Los vibrantes ojos verdes se encontraron con un azul pálido. Harry rodeó a Tom con su brazo libre y lo atrajo hacia sí mismo.
—Está bien, Tom. Estoy aquí para ti, y estaré aquí para ti cuando me necesites.
Con eso, Tom Marvolo Riddle hizo algo que no había hecho desde que tenía 15 años. Lloró.
Editado 4 de Noviembre de 2014: Corrección de diversos errores y mejora en el formato.
