Disclaimer: Ni Harry ni Tom son míos... ¡qué más quisiera yo!

Traducción autorizada. El original pertenece a Dysperdis, y lo podéis encontrar en http : / www . hpfandom . net / eff / viewstory . php ? sid = 16775

Pareja: Tom Riddle (Lord Voldemort)/Harry Potter.
Advertencias: Violencia, lenguaje adulto, violación, incesto, OoC, situaciones sexuales.
Géneros: Romance, drama, universos alternos, angst, tragedia, hurt/comfort.

pensamientos

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LETTERED

Capítulo 6

Teorías

Tom miró al hombre que estaba entrando en la tienda y se quedó congelado. Remus Lupin, el padrino postizo de Harry Potter, estaba de pie a no más de metro y medio de él. Respirando profundo, Tom esbozó una sonrisa.

―Hola, ¿hay algo con lo que pueda ayudarle?

El hombre-lobo miró al hombre que tenía en frente. Parecía tener quizás dos años más que Harry y, a pesar de su sonrisa, parecía estar increíblemente nervioso.

―En realidad, sí. Soy Remus Lupin, ¿y usted es...? ―el hombre-lobo extendió su mano.

―Tom ―el que una vez fue el Señor Tenebroso aceptó la mano del profesor de Defensa, dándole un firme y profesional apretón de manos. El hombre-lobo pareció impresionado.

―¿Qué puedo hacer por usted, señor Lupin?

―Oh, Remus está bien. He venido a hablar contigo sobre un estudiante. Oí el rumor de que uno de mis estudiantes está saliendo con el nuevo dependiente de Honeydukes ―Tom tragó saliva. Esto no podía ser bueno.

―Harry.

―Sí. Fui amigo de sus padres, y ahora me siento algo responsable de él —el tono de voz del hombre-lobo era bastante neutral, pero había un decidido brillo salvaje en sus ojos.

―Sí, señor. Harry me habló de usted. También me contó lo que ocurrió el pasado junio.

―Ya veo. Harry ha sido herido demasiadas veces y con demasiada frecuencia. Espero que lo recuerde antes de que haga algo que pueda herirlo de nuevo ―al decir esto, el hombre ofreció una sonrisa, que Tom devolvió débilmente.

―Sí, señor ―Tom se sofocó. Remus asintió hacia él, y dejó la tienda.

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Tom miró como el hombre se marchaba de la tienda, sintiendo su corazón acelerado. Si es esto con lo que tengo que lidiar ahora, ¿qué va a pasar cuando se entere de quién soy en realidad?

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Harry había terminado de leer la última información sobre los Experimentos de Personalidad Múltiple, y tenía la seguridad de que su interpretación de la profecía era correcta. Antes de contárselo a Tom, pensó que quería tener otro punto de vista. Suspirando, recogió los archivos que había reunido detallando el experimento y sus resultados, así como las descripciones de Tom sobre la desintegración de la personalidad "Voldemort", y las declaraciones sobre lo que Westhover y Zephyrwilde le habían "enseñado". Era hora de hablar con Snape.

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Harry llamó a la puerta de la oficina de Snape. Abriendola, el Maestro de Pociones se quedó inmediatamente congelado. ¿Qué podría querer el Gryffindor ahora?

―Señor, necesito hablar con usted.

―Por supuesto, señor Potter. Pase —Severus se apartó del camino, indicando al chico que entrara en su oficina―. Bueno, ¿qué es? ―espetó.

―Es complicado, señor. Tiene que ver con la profecía y con el súbito cambio de personalidad de Tom ―sacó la carpeta de su mochila―. Creo que debería leer esto primero, antes de explicarle el resto.

―Bien, Potter. Vamos, siéntese, y le avisaré cuando haya terminado —Harry lo agradeció, se sentó y sacó un libro de texto para leer.

Severus abrió la carpeta y comenzó la lectura. Al menos esto parece más interesante que esos ensayos de Hufflepuffs de tercer año.

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Una hora y media más tarde, el hombre se echó hacia atrás, en shock. Las implicaciones que tenía ésto... ¿Y Dumbledore les había ayudado? ¿Por qué haría algo así?

Suspirando, se giró hacia el chico.

―Muy bien, Potter, ¿ahora cómo encaja la profecía en todo esto?

Harry se lo explicó al Maestro de Pociones, mirando como su ceño se fruncía cada vez más.

―Señor Potter, creo que su teoría puede ser válida. ¿La ha compartido con alguien más?

―Bueno, le conté lo básico a Ginny, cuando se me acababa de ocurrir; ésa fue la conversación que Nev oyó. Pero antes no tenía tanta información, así que no podía estar seguro. Pensé que, ya que ya que lo tengo todo figurado, usted sería la mejor persona para hablar sobre esto.

―Por supuesto. Potter, Harry, creo que necesitaría enseñarle esto a alguien. ¿Le importa si me quedo esta carpeta?

―Siempre que no sea a Dumbledore, está bien. Tengo otra copia de todo en mi baúl, creí que usted podría querer una copia, así que todo eso es para usted.

A Severus le golpeó la consideración del acto, y la confianza que implicaba.

―Bueno, gracias entonces. Ahora, salga de mi oficina —la amabilidad del tono desmentía la dureza de las palabras. Harry sonrió al hombre, metió su libro en la mochila, y se encaminó hacia la torre.

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El hombre-lobo frunció el ceño mientras se sentaba en el escritorio. Conocía el olor del hombre, ¿pero de dónde? ¿Y qué quería con Harry?

El ruido de alguien llamando a la puerta le sacó de sus pensamientos.

―Está abierto ―dijo.

―Buenas tardes, Severus. ¿Qué puedo hacer por ti?

―Un estudiante acaba de pasarme alguna información. Creo que la encontrarás interesante.

Severus le pasó la carpeta a Lupin, quien levanto una ceja.

―¿Harry?

Severus sonrió.

―Sí. El chico si no es tenaz no es nada. Ahora, ¿no sé si Dumbledore alguna vez te informó del pasado de Voldemort...?

―Sí, lo mencionó. ¿Tom Marvolo Riddle? ¿Estudiante de 1940?

Severus asintió, y Remus suspiró abriendo la carpeta. Empezando con el primer documento, que explicaba la naturaleza de los experimentos. Remus siguió leyendo, cada vez más incrédulo. Estaba preparado para estrangular a Dumbledore cuando llevaba la mitad. Finalmente, llegó a la última página y se congeló. En ella había una fotografía de cuatro magos. Uno de ellos era Dumbledore. Dos se llamaban Westhover y Zephrywilde. La última cara, la del "sujeto de nombre desconocido" fue la que le sacudió. Remus miró la fotografía de Tom Riddle.

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Una vez que llegó a su dormitorio, Harry conjuró un rápido tempus, y, viendo que quedaban quince minutos para las cuatro, sacó un trozo de pergamino de su mochila y le escribió una nota a Tom, pidiéndole que se encontraran en el lugar usual lo antes posible.

Cogiendo su capa y mapa, Harry se encaminó hacia el pasadizo que le llevaría a Honeydukes. Prácticamente corrió durante todo el pasadizo, y para el momento en el que llegó al sótano, estaba sin aliento. Entrando en la oscura habitación, se dirigió a las cajas. Transformó rápidamente las pilas de cajas en algo más blando (un truco que Tom le sugirió después de la cuarta vez que fueron al sótano a acurrucarse y besarse) se subió y esperó. Unos cinco minutos después, Tom bajó, la varita iluminando delante de él.

―Hey. Has tardado bastante ―Harry sonrió al mayor. Tom rodó los ojos.

―Sí, había una bruja ahí arriba que quería treinta de cada cosa. Contadas individualmente, por supuesto, para que ella pudiera verlo. Es en días como estos cuando echo de menos la libertad para cruciar a la gente.

Harry rió disimuladamente mientras Tom se sentaba a su lado.

―Estoy seguro de que es difícil, tener que lidiar con los problemas como el resto de nosotros.

Tom ignoró el comentario y continuó.

―Y un tal Remus Lupin apareció hoy, y me dio una charla ―Harry chilló―. Fue bastante impresionante. Se preocupa por ti de verdad, ya sabes.

―Sí, lo sé. Se figuró que había algo raro en lo de Halloween, y nos abordó a Neville y a mí después de clase. Nos las arreglamos para convencerlo de que fue una pequeña broma, y que estábamos representando sobre hechos pasados para reírnos un poco. Siento que viniera y te amenazara.

―Oh, más te vale sentirlo. Se supone que soy un jodido Señor Tenebroso, ¡y él casi hace que me mee encima! ―Harry se rió, apoyándose en su novio. Inclinando la cabeza, capturó los labios del mayor en un beso que fue casi casto. Cambiando, se movió presionando sus labios de forma más firme contra los de Tom, con la boca ligeramente abierta. Pasó su lengua lentamente por los labios de su novio, causando que el mayor abriera la boca obedientemente.

Rodeó con un brazo los hombros de Tom para levantarlo, buscó con su otra mano el primer botón de la túnica de Tom. Lentamente, hizo su camino bajando por su torso, desabrochando mientras tanto los botones. Cuando terminó con el último botón, empezó a mover su boca, dejando un rastro de besos a través de la mandíbula de Tom y de su cuello, parando para chupar justo debajo de la nuez, lo que provocó un gemido del más mayor. El sonido fue directo hacia la polla de Harry, que ya estaba tan dura como una piedra. A juzgar por el tamaño del bulto en los boxers de Tom, el mayor no estaba mucho mejor. Harry continuó con su tarea, moviendose hacia abajo para pellizcar la clavícula de Tom, y luego más abajo para chupar sus pezones. Pellizcó y succionó los pezones de Tom, fascinado por los sonidos que el hombre estaba haciendo.

Besando por el camino hacia el pecho de Tom, Harry le dio el mismo tratamiento al otro pezón, consiguiendo más sonidos maravillosos del mayor. Habiendo terminado allí, besó lentamente hacia el estómago de Tom, deteniéndose para introducir la lengua en su ombligo. Por último, al llegar al borde superior de los boxers de Tom, enganchó sus dedos en la cintura, exponiendo la longitud del mayor al frío aire del sótano. Tom siseó cuando la tela se deslizó por la sensible piel. Harry sonrió, y sopló suavemente sobre el miembro expuesto delante de él, causando que Tom gimiera y maldijera en una mezcla de inglés y pársel.

—¡Por favor, :Harry:, más!

Harry levantó la mirada hacia el mayor.

—Dime lo que quieres que te haga. Quiero oírte decirlo.

—:Oh, dios, Harry, quiero que me la chupes:.

Temblando, Harry hizo justo éso.

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Remus estaba paseándose por su despacho. ¿Harry estaba saliendo con Tom Jodido Riddle? ¿Ése hombre nervioso que había estrechado su mano asegurándole que no iba a herir a Harry era el mismo hombre que había asesinado a Merlín sabe cuanta gente? ¿Y Harry sabía éso? Era demasiado para poder asimilarlo. Necesitaba hablar con Harry. Ahora. Paró por un minuto, tratando de averiguar la manera más rápida para encontrarle. Elfos domésticos, eso es. ¿Cuál era el nombre de ése al que le gustaba tanto Harry? Él sabría donde buscar. Dobby, ¿no? Sí, eso sonaba bien.

—¡Dobby! —llamó el hombre-lobo. El elfo doméstico apareció a su lado, mirándole con sus grandes y redondos ojos—. ¿Puedes encontrar a Harry y decirle que necesito hablar con él en mi despacho inmediatamente?

—¿Harry Potter, señor? ¡Sí señor, Dobby lo encontrará! —chascó los dedos y desapareció.

Lupin sen sentó en su silla. Na había nada más que hacer salvo esperar.

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Media hora más tarde, y todavía no había señal de Harry. Remus estaba a punto de salir y buscarlo él mismo cuando Dobby apareció otra vez en su despacho.

—Dobby lo siente, señor, pero Harry Potter no está en el castillo, así que Dobby preguntó a la zeñorita Weasley si ella sabía dónde estaba Harry Potter. La zeñorita Weasley dice que Harry Potter parece estar con su novio, pero la zeñorita no le dijo a Dobby dónde.

—Está bien, Dobby. Creo que puedo encontrarlo. Gracias —Dobby hizo una reverencia, y desapareció.

Remus suspiró y conjuró un rápido tempus. 5:30, debería de ser capaz de llegar a Honeydukes antes de que cerrara. Poniéndose la capa, el hombre se encaminó hacia la tienda de dulces por segunda vez en el día.

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Harry estaba acurrucado en los brazos de Tom, dormitando cómodamente. Había sido una tarde increíble, después de haber hecho que Tom se corriera, el mayor quiso devolverle el favor, una experiencia que había dejado a Harry eufórico. Añadido al hecho de que ya no tenía esa profecía comiéndole la cabeza y que estaba en el cielo. Bostezó y se acurrucó con más fuerza a Tom. Tom, maravilloso Tom. El mayor, cauteloso con respecto al pasado de Harry, no tuvo reparos en cederle el control al joven Gryffindor, quien, aunque ansioso, todavía estaba nervioso. Solo había una cosa que le molestaba. No queriendo moverse, Harry le dio un codazo a Tom.

—¿Qué hora es? —Tom parpadeó, agarró su varita, y conjuró un silencioso tempus.

—Son casi las 6. Probablemente deberías volver pronto si quieres cenar —Harry se levantó, refunfuñando en voz baja, buscando su túnica. Casi había terminado de abotonársela cuando la puerta del sótano se abrió.

—Hey, Tom, ¿estás ahí abajo? Hay un hombre aquí, dice que necesita verte. Dice que traigas a tu amigo, también.

Tom y Harry se miraron. ¿Quién podría ser? Harry lo descubrió primero.

—Remus —Tom se encogió de hombros dentro de su túnica, y la abotonó rápidamente.

—Oh, bien, entonces. Ya que probablemente va a matarme, ha sido un placer conocerte.

Harry rodó los ojos.

—Deja de ser tan melodramático. Lo peor que puede hacer es mutilarte.

Tom resopló en respuesta al terrible chiste de su novio.

—Desearía tener tu confianza, amor —respiró profundo, y empezó a subir las escaleras, con Harry a sus talones.

Emergiendo a la tienda, Tom mantuvo cuidadosamente los ojos en sus zapatos. Harry se las arregló para mirar a su padrino postizo, pero su cara estaba de un carmesí brillante. Remus echó un vistazo a su cabello despeinado, y captó un soplo de esencia que se aferraba a ellos, y sacudió la cabeza. Girándose al propietario, rodó los ojos.

—¿Tiene una habitación privada que pudiera prestarme? Necesito hablar con ellos dos —el hombre asintió, y le hizo un gesto a Tom, quien suspiró y comenzó a andar.

—Hay una oficina aquí —abrió la puerta, sujetándola para Harry y Lupin. Entrando , cerró la puerta con firmeza—. Hay barreras de privacidad ya puestas —sin todavía mirar hacia arriba, arrastró los pies hasta quedar al lado de Harry.

—Verás, Harry, tuve una interesante visita por parte de Snape no hace mucho —los ojos de Harry se abrieron.

—Así que tú eres la persona con la que quería hablar... —se apagó, pensando en qué exactamente había en la carpeta. Entonces recordó la fotografía—. Oh, mierda.

—Oh, mierda, por supuesto. ¡Casi me da un ataque al corazón cuando vi la fotografía! Y, cuando no pude encontrarte después... —Remus ahora caminaba, pasándose la mano por el pelo—. ¿Qué es exactamente lo que está pasando, Harry? ¿Qué fue todo éso?

Harry miró por encima del escritorio, vio una silla frente a el, y se sentó.

—Bien. Profesor, ¿has leído la carpeta en realidad? —Remus asintió—. Ok, eso lo hará más fácil. Tom, ¿recuerdas cuándo dije que tenía una teoría sobre el experimento? Bueno, es sobre la profecía. Verás...

Harry explicó su teoría, contándoles a los otros dos hombres, desde lo que podía contar que ya se había cumplido. Los ojos de Tom se abrieron cuando se enteró de la profecía completa por primera vez, y Harry, viendo su incomodidad, se inclinó para tomar su mano y darle un suave apretón, que fue devuelto sin demora. Incluso en trance a causa de la teoría de Harry, Remus de dio cuenta de esta pequeña señal de afecto, presentación de la futura referencia. Harry le explicó a Remus sobre el vínculo, señanlando que podía decir si Tom le estaba diciendo la verdad o no.

—Y fui con Snape porque necesitaba a alguien con un punto de vista diferente, y si había cometido un error, él lo habría encontrado de inmediato, es bueno en éso, ya lo sabes —hizo una respiración profunda—. Y lo siento si te asusté, Remus, pero es que estaba tan feliz de haberlo descubierto, que quise ir a pasar el tiempo con Tom. Siempre enredo las cosas por el estilo.

—Harry, tu no enredas nada. Solo estaba asustado. Tú eres mi familia, cachorro, la única familia que me queda. Si algo te ocurriera... nunca me lo perdonaría. Y es un poco difícil de asimilar, incluso habiendo visto toda la investigación —resopló—. Entonces, ¿quién más lo sabe?

Harry recitó la lista para él.

—Ya veo. ¿Y Draco y Neville se están llevando bien realmente?

—Aterradoramente, sí. Por supuesto, Draco sigue teniéndome miedo, lo que ayuda, pero...

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—Entonces, ¿qué vamos a hacer con lo de Dumbledore? —Harry miró al hombre-lobo, quien estaba ojeando el archivo, una vez más. Había pasado una semana desde que Remus Lupin se enterara de lo de Tom, y él, Harry y Ginny, estaban sentados en el despacho de Lupin, bebiendo cerveza de mantequilla. Snape también estaba presente, pero declinó la oferta de la cerveza de mantequilla con una mirada helada.

—No estoy seguro todavía. Tiene un montón de cosas por las que tiene que responder, eso seguro. ¿Alguien sabe siquiera dónde está?

—No, no lo ha dicho. Envió una nota diciendo que estaría de vuelta después de Navidad, sin embargo también añadió que no nos preocupáramos. Ya sabes, es bueno que tengas a Tom enredado alrededor de tu meñique, Harry, no me gustaría tener que hacer frente a Voldemort en un momento como éste —Harry bufó.

—¿Por qué no? La única vez que intervino para ayudarme fue en el Ministerio. En otras ocasiones se limita a dejarme hacer frente al gran y malvado Señor Tenebroso. Ésa es otra de las cosas por las que tiene que responder.

Ginny interrumpió:

—No olvides el hecho de que aparentemente estaba vigilándote mientras te encontrabas con los Dursley.

—Espera, ¿qué es eso de los Dursley? —Harry frunció el ceño, pero fue Ginny quien respondió.

—Bueno, cuando Harry vino a Grimmauld Place, le vi accidentalmente cambiarse de ropa, y su espalda estaba cubierta de moratones.

—Estaba bien, Ginny. Y, sigue sin ser asunto tuyo.

—Tonterías, tu espalda parecía una jodida puesta de sol, Harry. Así que, de todas formas, escribí una carta a Dumbledore contándole que estaba preocupada por la seguridad de Harry, y él me envió una respuesta diciendo que Harry estaba perfectamente a salvo allí, que había estado vigilando de cerca a Harry, y que me metiese en mis propios asuntos. Me pregunto si era la misma estrecha vigilancia que en segundo año, cuando estabas encerrado en tu habitación con barrotes en la ventana y una puerta de gato por la que te deslizaban la comida. O como antes de que recibieras tu carta y los muggles fueron tan amables de cambiarte de la alacena a tu propia habitación, o como cuando te trataban como a un jodido elfo doméstico —los ojos de ambos profesores se abrieron al oír ésto. Severus miró abajo, pensando. Sabía que no era la casa más agradable, vi eso cuando fui a buscar al chico. Pero ser tan malo... ¿En qué diablos estaría pensando Dumbledore?

Lupin prácticamente explotó.

—Espera, ¿qué? ¿Por qué nadie me lo contó? Dumbledore —el hombre-lobo escupió el nombre—, me contó que tú estabas bien y que eras feliz, que se preocupaba por darte una infancia normal. ¡Voy a arrancarle el cuello a ése hombre!

Harry miró a su padrino postizo:

—Va a tener que esperar la cola, señor. Creo que Tom tiene el privilegio desde que Dumbles le metió en el experimento. De todas maneras, todavía hay más. ¿Sabías que Sirius me hizo su heredero? El querido Dumbles no se molestó en decírmelo. Uno de los duendes me lo contó cuando estuve en Gringotts, habían estado intentando contactar conmigo durante meses, aunque creo que ése duende en particular estaba simplemente exaltado, ¿quizás está relacionado con Flitwick de algún modo? De cualquier modo, el punto es que, Grimmauld Place me pertenece, además de otras cosas, y el viejo estúpido no planeaba decírmelo. ¿Quién sabe? Quizás temía que echara a la Orden o algo así. Además, estaba todo eso sobre la profecía, él lo sabía y al parecer había estado provocando a Tom con ella, a través de Snape —asintió hacia el Maestro de Pociones—. Por supuesto, se aseguró de implantar la idea de atraerme al Ministerio. Y estoy seguro de que hay mucho más por ahí. Quiero decir que, ¡ése hombre está ajeno a la mayoría de los asuntos del colegio durante todo el tiempo que he estado aquí! ¿Cómo es que Quirrel consiguió el trabajo, exactamente? ¡Tenía a Voldemort en su nuca, por el amor de Merlín! ¡Y Lockharrt! —Severus resopló al oír el nombre. Harry asintió hacia el hombre—. ¡Exacto! ¡El hombre era más inútil de unas tetas en un tablero! —Ginny empezó a reírse ante la imagen que se le vino a la cabeza. Remus, que solo conocía al hombre a través de su reputación, rió, y se preguntó donde el pequeño Harry habría aprendido frases tan coloridas. Incluso Severus sonrió.

—Sí, señor Potter, entendemos. Dumbledore es una amenaza. Ahora, ¿qué vamos a hacer con él?

Harry se recostó en su silla.

—Creo que podría tener una idea — todo el mundo miró a la chica, expectante—. Todos sabemos que la mayor cosa que tiene a su favor es su reputación, ¿verdad? Un poco raro y excéntrico, quizás, pero también indudablemente bueno y completamente de la luz, de lo contrario no sería tan imprescindible. Así que, ¿por qué no echamos una sombra sobre su reputación? —los otros sonrieron. Oh sí, Dumbledore iba a pagar.


Próximo capítulo: Navidad