Disclaimer: Ni Harry ni Tom son míos... ¡qué más quisiera yo!
Traducción autorizada. El original pertenece a Dysperdis, y lo podéis encontrar en http : / www . hpfandom . net /eff /viewstory . php? sid = 16775 (quitando los espacios, claro).
Pareja: Tom Riddle (Lord Voldemort)/Harry Potter.
Advertencias: Violencia, lenguaje adulto, violación, incesto, OoC, situaciones sexuales.
Géneros: Romance, drama, universos alternos, angst, tragedia, hurt/comfort.
LETTERED
Capítulo 7
Navidad
El resto de Noviembre pasó sin incidentes. El grupo (que se había extendido para incluir a Neville y Draco, y, cuando podían colarle, a Tom) se encontraba cada pocos días en el despacho de Lupin y planeaba el ataque contra Dumbledore. Decidieron dejarlo hasta después de año nuevo, cuando Rita Skeeter encontraría "accidentalmente" un archivo detallando la participación de Dumbledore en el Experimento de Personalidad Múltiple. También discutieron cómo librarse de Voldemort, todos estuvieron de acuerdo en que era necesaria una batalla final, o si no habría demasiados rumores, y qué iba a pasar después.
Tom había encontrado a otro sujeto de pruebas, una vieja y solitaria bruja que vivía en Wiltshire. Afortunadamente, el procedimiento no había sido tan efectivo en ella, y la única diferencia entre su real personalidad y la artificial era como tomaba su té. Después de visitarla bajo el pretexto de ser un vendedor de escobas, Tom la obliviateó, llevándose sus recuerdos de la maravillosa tarde que pasó bebiendo té con ese agradable y joven hombre que le expuso los beneficios de una nueva escoba.
Una semana de Noviembre, Ginny recibió una carta de su madre, que ya estaba preparándose para las navidades.
—Hey, Harry. Mamá estaba pensando en preparar Grimmauld Place este año para las navidades, y quizás pasar una semana allí. Ya sabes, porque tiene más habitaciones y todo eso. Ella quiere saber que pensáis tú y Remus, ya que vosotros dos tenéis el mayor derecho sobre la casa. También quiere que me asegure de que vendrás.
Harry sonrió a la pelirroja.
—Sí, eso suena bien, Le preguntaré a Remus después de la clase de Defensa de hoy, pero no creo que tenga ningún problema. Y por supuesto que iré, ¿por qué no lo haría?
Ginny inclinó su cabeza para señalar a Ron y Hermione, que estaban sentados con un grupo de primer año, los únicos que los soportaban.
—Esos dos van a estar allí, lo sabes...
Harry bufó.
—No voy a dejar que una pareja de gilipollas me mantenga alejado de mi casa. Vamos, iremos a preguntar a Remus ahora, y le podrás enviar una nota a tu madre antes de clase —los dos se levantaron y se dirigieron a donde el hombre-lobo estaba sentado, en la mesa principal—. Profesor Lupin, la señora Weasley acaba de escribir. Ella quiere saber si a alguno de nosotros nos importaba que celebrase la cena de Navidad en Grimmauld Place.
Remus no tuvo objeciones, así que Ginny volvió corriendo a la mesa, escribió una respuesta rápida, y se fue a la lechucería para tomar prestada a Hedwig.
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Molly estaba eligiendo la lana para el jersey de Fred cuando Hedwig llegó a La Madriguera. Sonriendo, abrió el pergamino y lo leyó. Bajando la basura, se fue a la cocina, tarareando. Hacía ya tiempo que estaba realmente preocupada por Harry, en especial cuando Ron paró de mencionarlo en sus cartas. De verdad, ¡parece que la única persona sobre la que él habla últimamente sea Hermione! Quizás ya sea hora de que Arthur le de un poquito sobre la charla de "precauciones". Ginny, sin embargo, empezaba a habla más y más sobre Harry según pasaban las semanas. Cada carta contenía la frase "yo y Harry" al menos una vez, y normalmente más de una. Se preguntó distraidamente si los dos estaban saliendo, aunque la mayor parte parecía platónico, y envolvía a lo que solo se había referido como "el grupo", el cual, según lo que Molly podía decir, era un grupo de estudio que se reunía en la biblioteca algunas veces, y no incluía ni a Ron ni a Hermione. Todavía, suponía que debía decirle a Arthur que incluyera a Harry en esa pequeña charla.
Una vez tuvo todo claro, Molly se subió las mangas y comenzó a fregar los platos del desayuno. Cuando Arthur venga a casa, le diré que saque las decoraciones y las coloque, y entonces tendré que empezar con las invitaciones, y necesito coger más lana marrón...
Molly sonrió. Parecía que tenía muchas cosas que hacer este año.
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Harry se levantó temprano el día en el que le darían las vacaciones de verano. Prácticamente saltando, Harry hizo el equipaje. A pesar de ser forzado a permanecer en un lugar cerrado con "la pareja feliz", como muchos estudiantes habían comenzado a llamar a Ron y Hermione, Harry estaba emocionado. Tom se había hecho con una casa cerca de la estación King's Cross de uno de sus mortífagos, y Harry estaba planeando escabullirse de Grimmauld Place tantas veces como pudiera para visitar a su novio. Con la ayuda de Ginny, Severus y Remus, por supuesto. Los cuatro incluso habían decidido (a pesar de las quejas de Severus) pasar el día 26 con Tom para un intercambio tardío de regalos y una comida de Navidad, bajo el pretexto de ir al Londres muggle para tomar ventaja de las rebajas de después de Navidad. Con todo, parecía que serían unas buenas vacaciones.
El viaje pasó rápido, con Harry y Ginny pasando la mayor parte del tiempo jugando al Snap Explosivo con Draco y Neville, quienes de alguna manera durante los últimos meses se habían hecho buenos amigos, en especial después de algunas sesiones en las que bebieron cerveza de mantequilla y charlar apasionadamente sobre la extrañeza de las mujeres en general. Cuando llegaron a la estación, Draco estaba compartiendo sus planes para librarse de Pansy de una vez por todas, presentándole al hijo de un acaudalado hombre de negocios de América que había empezado a llamar a su madre desde que su padre había ido a Azcaban. El chico era rico, apuesto, y tan insulso como Pansy, quien ahora estaba examinando fotografías de playas tropicales, habiendo decidido que una boda al lado del mar sería increíblemente romántica. Draco optó por no reflexionar sobre por qué el empresario había comenzado a llamar a su madre con tanta frecuencia, eligiendo creer que solo eran buenos amigos.
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Nada más llegar a Grimmauld Place, Harry corrió a deshacer el equipaje. Compartía habitación con Ron otra vez, ya que el resto iban a ser ocupados. Bill y Charlie le habían dicho a su madre que traerían amigos, les dijo Molly, con los ojos brillantes por la idea de bodas y pequeños nietos pelirrojos corriendo por la Madriguera. Molly puso a los cuatro a trabajar enseguida decorando la casa. Ella había pasado la última semana limpiando, y la casa prácticamente brillaba gracias a su esfuerzo, pero todavía seguía estando bastante vacía. Arthur, Remus y Tonks salieron a buscar un árbol de Navidad temprano, y ahora se erguía orgulloso en la sala de estar, esperando a ser recortado y decorado. Los gemelos llegaron después de cerrar la tienda, y fueron rápidamente puestos a trabajar decorando el pasillo de la entrada con decoraciones previamente aprobadas. Los gemelos se quejaron al unísono mientras su madre les decía exactamente lo que tenían que colocar. Al notar la creciente tensión entre Ron y Hermione, y Harry y Ginny, Molly había enviado a Ron y Hermione a trabajar en la cocina, dejando a los otros chicos y a Ginny trabajando en el resto de la casa. Después de que Molly dejara la habitación, Fred y George se giraron hacia Harry.
—Así que, tío...
—Mejor que estés tratando bien a nuestra hermana, ¿verdad?
—Comprarla flores...
—Llevarla a bailar...
—Y toda esa mierda —terminaron los gemelos al unísono. Harry y Ginny comenzaron a reírse.
—¿Qué es tan divertido? —preguntó George.
—¿Tú de verdad piensas...? ¿Yo y Harry? —Ginny se echó a reír.
—Entonces no estás...
—¿Saliendo con el mocoso? —interrumpió Ginny a Fred, todavía riendo.
—¿Quién, yo? Nah, sería un poco raro, nos conocemos demasiado bien el uno al otro. Además, ella está viéndose con alguien más —Harry se dio la vuelta, para buscar en la caja de decoraciones.
Ginny interrumpió:
—Además, Harry es gay —Harry se giró hacia la menor de los Weasley.
—Ginny, ¿cuántas veces tengo que decirte que no soy gay? —se giró hacia los gemelos—. No soy gay, a pesar de lo que a vuestra hermana le guste contarle a la gente —dándose la vuelta—: ¿Por qué sigues diciéndole a la gente que soy gay?
—Harry, he visto tu colección de porno.
—No, tú has visto una pequeña parte de mi colección de porno. Guardo el resto en mi baúl —Ginny se sonrojó a pesar de sí misma—. Y ni siquiera lo compré yo. Fue un regalo de cumpleaños, alguien decidió que necesitaba "ampliar mis horizontes" o lo que sea.
—Harry, para ser un tío que no es gay, pasas demasiado tiempo besando a otro tío —señaló Ginny.
—¿No tuvimos ya esta discusión? Ya sabes, ¿en la que te lo expliqué todo? En serio, la próxima vez que me llames "gay", te voy a pegar en la cabeza con un jodido diccionario.
Los gemelos observaban, divertidos. Finalmente, interrumpieron:
—Harry, Harry, Harry...
—No es como si nos importase...
—Joder, siempre y cuando sea consentido,
—No es de nuestra incumbencia. ¿Verdad, Fred?
—Verdad, George —el par se giró para sonreír al moreno, que ahora se estaba volviendo de color rosa.
—Pero solo por curiosidad, Harry...
—¿Qué fue exactamente lo que le explicaste a nuestra querida hermanita?
Harry rodó los ojos.
—A Gin le expliqué, hace ya bastante, que el sexo de una persona no me importa. Llámalo igualdad de oportunidades, o lo que quieras.
Fred se giró hacia George:
—Bueno, parece que me debes un Galeón.
—Maldita sea, no vosotros también.
Fred y George sonrieron.
—Harry, ¿quién crees que empezó con las apuestas?
Harry les tiró una rama de acebo.
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Bill y Charlie llegaron el día de Nochebuena. Remus se había mantenido en su cuarto todo el día, ya que era luna llena, y el resto de los ocupantes estaban ocupados dándoles los toques finales a las decoraciones. Bill llegó alrededor de las 8 de la mañana, con nada menos que Fleur Delacour agarrada a su brazo.
Bill se acercó y le dio a su madre un abrazo de oso, levantándola del suelo.
—Fleur, ésta es mi madre, Molly Weasley. Mamá, ésta es Fleur Delacour. Estoy seguro de que la recuerdas del Torneo, ¿cierto?
—Hola, señora Weasley. Es un placeg conocegla. ¡Bill ha estado hablando sin parar sobre vegla otga vez!
—Es un placer conocerte también, cariño. Hermione, ¿le enseñarías a Fleur su habitación? Es la que está al lado de la tuya. Harry, ¿llevas su equipaje? Ginny, Ron, os necesito a los dos en la cocina. Bill, cariño, tu habitación está al lado de la de Ron y Harry, estoy segura de que Harry puede indicarte donde —habiendo finalizado el reparto de tareas, la matrona Weasley se dirigió a la cocina, con sus dos hijos menores a su espalda.
Charlie llegó unas pocas horas después, acompañado por un mago alto, con el pelo rubio a la altura de los hombros y ojos azul claro. Los habitantes de la casa (a excepción de Arthur, que trabajaría hasta la noche) estaban poniendo los toques finales a la habitación cuando llegaron.
Sonrojándose ligeramente, se giró hacia su madre.
—Mamá, éste es Miro Prohaska. Miro, ésta es mi madre —Molly miró al mago rubio, y luego a su hijo. El rubor de Charlie se hizo más intenso mientras su madre alzaba una ceja en muda pregunta—. Eh, sí. He tenido la intención de decirte, mamá. Soy un poco, erm, gay.
Fue Ron quien rompió el silencio.
—¡Qué demonios! ¿Eres un jodido maricón? —escupió el chico—. Malditos pervertidos, los dos.
Molly se giró hacia su hijo más joven.
—¡Ronald Bilius Weasley! Pensé que te habíamos educado mejor que eso. Ve a tu habitación, tu padre hablará contigo más tarde. Miro, lo siento, es un placer conocerte, de verdad. Er... oh, cariño. Creo que tendré que cambiar la disposición de los dormitorios, entonces.
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Media hora más tarde, los invitados fueron colocados. Molly había admitido al final que sus dos hijos mayores, ahora adultos, eran lo suficientemente maduros como para dormir en la misma habitación que sus seres queridos, y había enviado a Hermione a ayudar a Fleur a mover sus cosas al dormitorio de Bill. Charlie y Miro fueron asignados a la habitación que estaba al lado de la de Ginny y Hermione. Ron todavía estaba en su cuarto, y Molly siguió lanzando miradas de disculpa a su hijo y a su novio. Muy a pesar de Molly, Hermione se negó a abordar a ninguno de los dos hombres, eligiendo ignorarlos en su lugar. Cuando la chica salió del cuarto por un encargo de la mujer mayor, Molly se giró a su hijo.
—Lo siento, de verdad que no sé por qué están actuando de ese modo.
Ginny se acercó y soltó un bufido.
—Hermione ha estado actuando así durante todo el año, los dos lo han hecho. Ron trató de echar a Seamus y a Dean del dormitorio cuando se enteró de que estaban saliendo. Entonces Hermione comenzó a dar charlas a la gente sobre lo que era "inmoral" y "pervertido" o cualquier mierda de esas. Creo que los dos se debieron golpear la cabeza durante el verano, ambos actúan como idiotas.
Se volvió hacia Harry, que estaba pelando zanahorias.
—¿Qué fue lo Hermione intentó decirte? ¿Todo eso de "permanecer unidos" y hacer frente a los malvados homosexuales? —Harry empezó a reírse.
—Seh, solo que ella se refería a ellos como ellos. Me costó toda mi fuerza de voluntad no mandarla a la mierda; lo siento señora Weasley.
—Harry, llámame Molly. La señora Weasley es mi suegra. Además, eres de la familia. Hablando de eso, ¿cuánto tiempo llevas saliendo con Ginny?
Harry se congeló y Ginny se echó a reír.
—¿Yo, y Gin? ¿Qué? ¡No! Eso sería... raro. ¡Y tú —dijo mirando a la muchacha que se reía—, te lo juro, si lo dices, iré a la biblioteca a buscar un diccionario con el que pegarte! —eso fue demasiado para la chica, que cayó al suelo, riéndose a carcajadas.
—¿Decir qué, Ginny? —preguntó Charlie, con un brillo en sus ojos.
Más calmada, Ginny se puso de pie, todavía riendo un poco.
—No, Harry, no iba a decir eso. Aunque, estoy segura de que tu novio me mataría si hubiera algo entre nosotros —Harry se puso rojo.
—Bueno, bueno, Harry, ¿quién es el chico afortunado? —Ginny bufó, ganándose un codazo en las costillas de parte de Harry, que deseaba poder volverse invisible.
—Oh, Harry se está besa con el nuevo dependiente de Honeydukes. Son realmente adorables juntos —Ginny respondió por Harry.
Harry rodó los ojos.
—Sabes, solo le he dicho a dos personas que me gustan los tíos, y sin embargo, la mitad de la gente que conozco lo sabe. Me pregunto por qué, Ginevra querida.
Ginny se inclinó sobre su amigo.
—Oh, vamos, Harry. Yo solo se lo dije...
—A la mayoría de los Gryffindor, Luna, un puñado de Slytherin, y a cuatro miembros de tu familia. ¿Eso es todo? —Harry fulminó a la chica con la mirada—. Mira, se que solo tratas de ayudar, pero no es asunto de nadie hasta que yo decida lo contrario —cogiendo aire profundamente, se giró hacia la señora Weasley—. Molly, lo siento, necesito salir de aquí durante unos minutos —Harry se volvió y salió de la cocina.
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Harry llevaba andado la mayoría del camino hacia su dormitorio antes de recordar que Ron estaba allí. Haciendo una pausa, decidió que mientras él estuviera ahí arriba, bien podría coger los deberes que le habían mandado para vacaciones y terminar algunos. Entrando en la habitación, se dirigió hacia su baúl para sacar sus tareas, ignorando la mirada de Ron. Saliendo de allí, se marchó a la biblioteca.
Acababa de empezar su ensayo de pociones (60 centímetros de venenos que reaccionaran negativamente a los bezoars) cuando alguien entró a la biblioteca. Harry le ignoró, suponiendo que era solo Ginny persiguiéndole para pedirle disculpas. Se sorprendió cuando escuchó la voz de Snape.
—Señor Potter, asumí que estaría desocupado con la señorita Weasley haciendo... lo que sea que los dos hagan —Harry bufó.
—Bueno, normalmente, probablemente lo estaría, señor. Pero, de nuevo, Ginny no me deja fuera de la mitad de su familia.
Severus sonrió.
—No esperaba otra cosa. ¿Sería mucho esperar que le estuviera dando a su tiempo libre un buen uso?
Harry se recostó en su asiento.
—Estaba comenzando con ese ensayo que mandó usted.
Severus asintió hacia Harry, y se acercó a una estantería. Encontrando el libro que estaba buscando, se dirigió a la mesa, sacó un trozo de pergamino y una pluma, y empezó a copiar algo.
—Um, ¿señor? —el Maestro de Pociones le miró.
—¿Sí, Potter?
—Um, sé que es un poco tarde, pero me acabo de dar cuenta, en realidad yo nunca me disculpé por mirar en su pensadero el año pasado. Solo quería decirle que lo siento de verdad. No era asunto mío, y fui un completo idiota. Así que, er, sí, lo siento —Harry bajó la vista hacia su pergamino. Después de lo que pareció una eternidad, Severus habló.
—Ya veo. Dime, ¿tiene esto algo que ver con la última intrusión de la señorita Weasley en su privacidad? —Harry asintió.
—Me llevó un tiempo darme cuenta de lo muy imbécil que fui, señor —Snape resopló.
—Muy bien, Potter. Acepto sus disculpas —hizo una pausa—. ¿Sabes?, en realidad eres diferente a tu padre. James no se habría disculpado si su vida dependiera de ello —con esto, volvió a su libro. Harry siguió sentado por un largo minuto antes de volver a su ensayo.
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El desayuno de Navidad estuvo dividido, Ron y Hermione sentados en una esquina de la mesa y susurrando entre ellos, y el resto del grupo en la otra. Ginny había estado dándole la lata a Harry durante horas la noche anterior hasta que al final aceptó sus disculpas. Ahora, ella se sentaba a su lado, haciendo comentarios ofensivos a cargo de Ron y Hermione. Los gemelos habían encantado muérdago para que flotara sobre las cabezas de todos durante el resto del día, indicando que estaban probando un nuevo producto de la temporada. Miro se llevaba bien con el resto de los Weasley, haciendo bromas y contando historias sobre su infancia y vida en la reserva de dragones, los últimos de ellos generalmente envolvían el beber grandes cantidades de Whiskey de Fuego.
Después del desayuno, Molly dirigió al grupo a la sala de estar, donde estaba el árbol, y se precipitaron a por los regalos. Harry recibió el usual jersey de parte de Molly, que agradeció profusamente antes de ponérselo. De parte de Ginny, recibió un impactante libro sobre la seguridad sexual en hombres gay, que se negó a sacar del envoltorio, sonrojándose y negándose a responder las preguntas acerca del contenido. Los gemelos le regalaron el set usual de bromas, y Remus le dio chocolate. Pero el mejor regalo vino de parte de Hagrid, la moto voladora de Sirius, que había sido encogida para que entrara en la caja. Con ella venía una nota que explicaba que se la había encontrado no hace mucho y sentía que Sirius hubiese querido que él la tuviera. Excusándose a sí mismo, Harry se fue a su dormitorio y se tiró en la cama, pensando en las Navidades del año anterior, y echando de menos a su padrino.
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Harry se paseaba frente a la puerta de Grimmauld Place, con cuidado de guardar silencio para no despertar a la madre de Sirius, que había estado afortunadamente en silencio durante los últimos días. Lanzando un tempus rápido, se dio cuenta de que no llegaban a ser las 6:00 am; esperaban salir lo suficientemente temprano para evitar preguntas. Era una suerte que la mayoría de los adultos había sentido la necesidad de una dosis extra de brindis de Navidad, y no parecía que se fueran a levantar pronto. Suspiró mientras Remus y Severus bajaban finalmente las escaleras, seguidos por Ginny, quien se había hartado de esperarlos y había ido en su busca. Aparentemente, habían discutido y ahora se ignoraban el uno al otro. Esto estaba bien para Harry, quien en realidad no quería oír como se atacaban el uno al otro, de ningún modo.
Harry corrió rapidamente a la cocina y escribió una nota vaga mencionando las rebajas en las tiendas muggles, y añadió que Ginny estaba con él, al igual que los dos profesores, así que no había razón para preocuparse. Entonces corrió de vuelta al pasillo de entrada, donde Ginny estaba fulminando con la mirada a los dos maestros, quienes cuidadosamente miraban a todos lados menos al otro. Rodando los ojos, Harry salió por la puerta y comenzó a caminar por las calles hacia el hogar temporal de Tom.
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Tom se estaba sirviendo una taza de café cuando llamaron a la puerta. Se dirigió hacia allí, sujetando su taza con cuidado para no derramarla. Abriendo cuidadosamente, casi fue arrollado por Harry, quien parecía ir vestido para una expedición en el Ártico. Le siguió un pequeño borrón pelirrojo, que murmuró algo sobre la necesidad de encontrar el cuarto de baño, y dos profesores de Hogwarts, quienes deliberadamente no se hablaban el uno al otro. Tom suspiró. Iba a ser uno de esos días.
Tomó un sorbo de su café, que milagrosamente no había derramado, y se estremeció, volviendo a la cocina en busca de más azúcar. Indicó a los profesores que se dirigieran al salón (Ginny había desaparecido) y buscó el azucarero, añadiendo unas pocas cucharadas grandes a su café. Una vez que había echado unas cuatro cucharadas más o menos (y el café había ganado un poco de viscosidad), tomó un sorbo y se apoyó en la encimera. Harry lo observó con una ligera sonrisa en sus labios.
—¿Suficiente azúcar, entonces?
—Nunca. No hay suficiente azúcar en el mundo para esta cosa. Te lo juro, esto sabe como un espresso colado por un calcetín viejo. ¿Sería demasiado pedir que ese gilipollas de Amycus comprara una mejor marca de café?
Harry miró la cafetera. Parecía contener un lodo espeso y negro; el intento de hacer café de Tom. Estremeciéndose, miró a Tom con una ceja levantada.
—El té está en el armario de allí —señaló a un armario situado en el otro lado de la habitación. Harry lo abrió y encontró un montón de varios sabores de tes de hierbas: menta, mora, manzanilla, rosa mosqueta y de hibisco... pero ningún paquete a la vista de nada con cafeína. Cerrando el armario, se sirvió media taza de café, llenando el resto con leche. Añadiendo azucar, se lo bebió y se estremeció.
—Tom, ¿cuánto café has añadido?
—Lo creas o no, Harry, puedo leer las instrucciones. Más o menos una cucharada por cada taza, y he hecho para seis. Este café es simplemente una gran mierda —Harry sacudió la cabeza y sonrió.
—Entonces, vengo andando hasta aquí para verte, a esta intempestiva hora, el día después de Navidad, ¿y ni siquiera consigo un beso? —Harry hizo un mohín. Tom rodó los ojos, dejó su café y apretó sus labios contra los del más joven. Harry inmediatamente profundizó el beso, dejando su propia taza y pasando sus brazos alrededor de los hombros de Tom. Estaba empezando a enredar sus manos en el cabello del mayor cuando oyó a alguien aclarándose la garganta.
Remus Lupin estaba en la puerta, ligeramente rosa.
Harry se dio la vuelta para mirar a su profesor.
—Oh, mierda, lo siento señor.
Tom miró al hombre tímidamente.
—Er, hay café si quieres, pero no te lo aconsejaría —señaló a la cafetera con la cabeza. Mirando al desastre semi-líquido que había en ella, Remus no se habría sorprendido si tuviera alguna forma de inteligencia.
—Creo que paso. En realidad nos preguntamos si vais a venir a abrir los regalos en algún momento cercano.
—¡Oh, sí! ¡Sabía que se me estaba olvidando algo! ¡Vamos, Tom! —Harry medio arrastró a Tom fuera de la cocina.
Abriendo su abultada chaqueta, Harry sacó varios paquetes de los bolsillos interiores. La chaqueta, ahora mucho más fina, se colgó en el respaldo del sofá.
—Ginny quería que llevara los suyos —admitió con timidez.
Tom sonrió, y cogió uno de los regalos del montón.
—Bien, Harry, éste es el tuyo —Harry lo miró pensativamente.
—Es mejor que no sea porno esta vez, Tom —advirtió.
Remus alzó una ceja.
—¿Quiero siquiera saber sobre que va esto?
Harry negó con la cabeza.
—Probablemente no. Por mi cumpleaños, Tom decidió que necesitaba más porno, y aparentemente, alcohol, y se encargó de proporcionármelo. Y ni siquiera empieces, Sirius me dijo como pasasteis el verano anterior a vuestro sexto año —Remus se sonrojó. De lo que él recordaba de ese verano, que no era mucho, realmente no tenía nada que decirle a Harry.
Harry volvió a la tarea de abrir su regalo, que resultó ser una copia de El Profeta de esa mañana.
—¿De qué va esto?
—Simplemente léelo, Harry.
Harry desdobló el periódico, y se encontró cara a cara con Colagusano y Bellatrix.
"Un ataque Mortífago se vio interrumpido la noche pasada. Aparentemente, la casa elegida como objetivo no fue otra que el hogar de Nymphadora Tonks, quie fue anfitriona de la fiesta de Navidad del Departamento para la Aplicación de la Ley. Bellatrix Lestange, que escapó de Azcaban al comienzo de este año, fue detenida.
También fue capturado, por sorprendente que pueda parecer, Peter Pettigrew, al que se creía muerto desde 1981. Pettigrew hizo una confesión completa en el momento de su captura, clamando la responsabilidad de la explosión que mató a 12 muggles. Con su confesión, el Ministro ha perdonado postumamente a Sirius Black, quien fue sentenciado a Azcaban por el asesinato de Pettigrew y los transeúntes muggles, y de quien se dice que murió a principios de este año durante el incidente ocurrido en el Ministerio de Magia.
Ambos, Pettigrew y Lestrange, han sido sentenciados al Beso del Dementor, la fecha aún es desconocida. Curiosamente, tanto Petigrew como Lestrange, clamaron ser enviados con otros tantos Mortífagos, sin embargo, no había signo de nadie más en la escena."
Harry levantó la mirada hacia Tom, sin palabras. Le entregó el periódico a Remus, sus ojos se agrandaron al leer el artículo. Ginny leyó sobre el hombro de su profesor.
—¿Pettigrew? ¿Ése no es el que pasó 11 años como la mascota de Percy y Ron? —Harry asintió. Ginny se estremeció—. No puedo creer que esa... criatura viviera en la misma casa que yo durante la mayor parte de mi vida. ¿Sabes cuántas veces me mordió? —Harry cerró los ojos. Finalmente el nombre de Sirius estaba limpio... y él ni siquiera estaba por allí para disfrutarlo. Apoyándose en Tom, se enjugó los ojos.
—Gracias —susurró, incapaz de hablar más alto que eso.
Un gran silencio descendió sobre la habitación. Remus, quién había entregado el periódico a Severus, intentaba contener las lágrimas. Severus no estaba seguro de como reaccionar. Sin Colagusano y Bellatrix, de verdad parecía el fin de una era. Finalmente, se excusó, murmurando algo sobré café. Al entrar en la cocina, miró al lodo que llenaba la cafetera, antes de decidir que lo que realmente necesitaba ahora mismo era un vaso de agua. Tomándose su tiempo, llenó un vaso y lo apuró. Cuando volvió al salón, los dos hombres habían logrado reponerse.
Sentándose, respiró profundamente. Tomando eso como señal, Harry buscó el primer regalo en el montón que había sacado de su chaqueta.
—Bien, um, este es de Ginny para Tom —Tom cogió la bolsa que le ofrecían, y mirando en ella, se rió. La mantuvo abierta para que mirara, y le hizo un guiño a la pelirroja. El joven moreno se volvió con un brillante tono escarlata—. ¡Ginny!
Remus miró a la pelirroja, que había comenzado a temblar de la risa. Se giró a Tom y dijo de modo coloquial:
—Sabes, seguramente él pasa muchísimo tiempo sonrojándose —Tom bufó.
—Bueno, esta vez tiene una buena razón —Tom sacó un par de esposas. Severus se rió, mirando a la chica. Bueno, ella tenía agallas.
—De todas formas —cortó Harry, todavía con una sombra de rojo poco saludable en su cara—, es hora del siguiente regalo. Aquí tiene, Profesor, éste es de mi parte —le entregó un paquete a Snape, quien lo abrió con cautela. Dentro había varios libros caros de pociones—. Son los mismos que tiene prestados de la biblioteca de la casa. Creí que querría tener sus propias copias —Severus se sintió tocado de una manera extraña. No esperaba que el chico se diera cuenta de lo que miraba, y mucho menos que le comprara las copias.
—Bueno, gracias, señor Potter —Harry rodó los ojos.
—¿Podría llamarme simplemente Harry? Cada vez que dice "señor Potter" pienso que estoy en problemas por alguna cosa —Severus sonrió, lo que conmocionó tanto a Ginny que casi se cae del sofá.
—Muy bien, entonces... Harry —sacó una pequeña caja de su bolsillo—. Esto es para ti.
Harry desenvolvió el paquete, revelando un pequeño vial, solo un sorbo, que contenía un líquido que parecía oro fundido.
—Eso, Harry, es Felix Felicis, la poción de la suerte. Me encontré ese vial hace unos días y sentí que tú probablemente lo necesitaras más que yo —Harry levantó la mirada y frunció el ceño ante las miradas atónitas que tenían Tom y Remus.
—Erm, gracias, señor. Le daré un buen uso —Harry colocó el vial con reverencia en la mesita del café, donde no pudiera caerse por el borde.
Giny procedió a entregar su regalo a Severus, que por desgracia había sido comprado a los gemelos, y tuvo el efecto de volver verde el pelo del hombre, con vetas en plateado. Ella tenía el Kit de personalización del color, que se comprometía a durar 48 horas. Harry le pasó a Tom una caja que contenía su regalo; levantando la tapa, Tom alzó una ceja y cerró la caja de nuevo ignorando las miradas que recibía por parte de los otros ocupantes de la habitación.
El regalo de Tom a Severus fue una botella de Whiskey de Fuego y un libro del tamaño de una revista, con doce ranuras en la encuadernación. El Maestro de Pociones fulminó con la mirada al que una vez fue el Señor Tenebroso, quien se estaba riendo con Harry, que había recibido el mismo regalo por su cumpleaños, y Ginny que reconoció el libro de debajo del colchón de Harry. Severus le dio a Tom un vial lleno de un fluido viscoso azul oscuro, que causó que Tom se sonrojara, pero no fue ofrecida ninguna explicación. Ambos hombres tenían un regalo para Ginny; Tom, un libro titulado El Fino Arte de Guardar Secretos, y Severus, una poción que le dijo que echara en la comida de su hermano cuando su ego se hiciera demasiado grande. Finalmente, Remus le dio a Tom una botella de una bebida alcohólica no identificada, que Tom pareció reconocer, y que venía con una firme advertencia para que la mantuviera alejada de Harry hasta que cumpliera 18 años. Una vez que el grupo terminó de intercambiar los regalos, se sentaron para un brunch relajado, durante el cual Harry y Tom hicieron un enfermante despliegue de mimos, que Ginny proclamó como "una digna mordaza". Al final, los cuatro tuvieron que volver a Grimmauld Place. Harry pasó los siguientes 15 minutos besando a Tom y le aseguró que se dejaría caer por allí en cuanto fuera capaz de salir a escondidas, hasta que Ginny se hartó de la exhibición y empujó a Harry hacia la puerta, gritando de a Tom sobre su hombro que lo habían pasado bien, y que volverían a visitarle pronto. Y que traerían café.
Notas Finales:
La verdad es que me encanta este capítulo, en especial esta parte:
... Y ni siquiera empieces, Sirius me dijo como pasasteis el verano anterior a vuestro sexto año —Remus se sonrojó. De lo que él recordaba de ese verano, que no era mucho, realmente no tenía nada que decirle a Harry.
Ese Remus... Parece calladito y tan formal... ¡pero luego es una bestiaa! Jajaja ¡A saber como pasó ese verano! Vale, me hago una idea de como fue, y ojalá hubiera estado ahí... Joder, tendría que ser una pasada salir con los Merodeadores (echando a Peter primero, las ratas no me van). Ya estoy desvariando... antes de que comience a fantasear con Sirius, Remus y James (que seguro que no queréis saber lo que pasa por mi mente perversa. ¿O sí?) solo deciros que nos leemos en el próximo capítulo: 08 Reuniones.
Y os recuerdo que podéis pasaros por mi perfil para votar en la encuesta sobre la pareja que protagonizará mi próximo reto: una serie de 100 minifics o drabbles sobre HP. ¡Votad vuestra preferida!
