Notas: Hola, soy Luki, la otra autora de este fic y la culpable de que el fic hubiese quedado abandonado por tanto tiempo, ¡lo siento! Tuve una crisis de inspiración y me costó mucho escribir esto. Aún no me convenzo, pero se los dejo.
Les recuerdo que el capítulo está narrado desde la perspectiva de Kise Ryouta.
Kuroko no Basket no nos pertenece, es propiedad de Fujimaki Tadatoshi.
Amarillo~
Capítulo 2: Como si estuvieses enamorado.
Estaba exhausto, ese día apenas se había levantado de su cama, aún le dolían los músculos de sus piernas, sin olvidar que ayer apenas podía caminar. Sin embargo lo que más le molestaba era su mente, que solo giraba y giraba en torno al partido y aunque en la noche anterior estaba muy exhausto, no pudo dormir demasiado, por no decir que no había dormido para nada.
A pesar de que su senpai le había dicho que hoy simplemente descansara, Kise no tenía pensado hacer eso, no podía quedarse sólo en su casa, solo con su mente y sus recuerdos del día anterior que iban y venían en su cabeza. Tenía que salir, respirar aire fresco quizás le ayudaría a aliviar y despejar el sentimiento de la derrota, a intentar olvidar un poco todas aquellas palabras y promesas que no pudo cumplir, aquello que tanto le dolía recordar. Pero había algo, algo que era lo que más le dolía y esto era el hecho de que nuevamente no había alcanzado a Aomine, seguía demasiado atrás de él, demasiado lejos… Había perdido de nuevo contra él, como en muchas otras tantas ocasiones que ahora parecían tan lejanas.
Copiar los movimientos de Aomine implicaba una gran carga para su cuerpo y para sus piernas, tenía que aguantar el dolor para no cojear demasiado. Recordó el momento en el que no pudo levantarse del suelo y debió necesitar la ayuda de su senpai para poder caminar y enfilarse, en ese instante el dolor de sus piernas era mísero comparado con la frustración que sentía por la derrota, su cuerpo temblaba, pero esto le parecía más debido al sentimiento de haberlo dado todo en el partido y aún así haberlo perdido, que al dolor que también estaba presente en su cuerpo.
Respiró profundamente para intentar calmar la amargura que sentía, escuchó con atención el sonido de los pájaros que parecían discutir en algún árbol cercano del parque en el que se encontraba. Estaba solo, sentado en una banca, sintiendo como el suave viento acariciaba su rostro y hacia que sus cabellos se movieran levemente. Tenía que ir a visitar a alguien o seguiría con el mismo problema que tenía en su casa. Decidió sacar su celular y empezar a buscar en la agenda a la persona que sería su salvadora en ese día tan amargo. Kasamatsu-senpai sólo lo regañaría si se enteraba que no estaba descansando. Si llamaba a alguna de sus fans, solo se preocuparían más. Por último se quedo un buen rato mirando el numero que llevaba el título de "Kurokocchi", realmente seria agradable ir a ver a esa persona, pero luego recordó que el equipo de Kuroko estaba en un campamento de entrenamiento o algo así.
No encontraba a nadie, nadie que ese día pudiera sacarlo de sus pensamientos y de aquellos frescos recuerdos que estaban tan presentes. Suspiró cansado y observó el parque repleto de gente; niños jugando felices, las infaltables parejas que le muestran su amor a todo el mundo, alguno que otro estudiante que había tenido la mala suerte de tener clases recuperativas en las vacaciones y de vez en cuando alguna muchacha que le echaba una mirada tímida o coqueta, sin conseguir llamar su atención.
—…Creo que tendré que regresar a casa. — Kise se quejo para sí mismo, aún pensando a quien podría ir a ver, ya había descartado a varias personas, que a pesar de que fueran vacaciones seguro no tenían el día libre como lo tenía él. Siguió pensando y pensando, su mente muchas veces jugándole malas pasadas, haciéndole que volvieran las imágenes frescas del partido anterior…. Algo paso velozmente por su mente y es que era seguro esa persona si tenía el día libre.
Volvió a mirar la pantalla de su celular y esta vez prestando atención en uno de los números que todavía seguía ahí: "Aominecchi". ¿Hace cuanto tiempo que no lo llamaba? O ¿aunque sea mandar un mensaje? Pero es que Aomine se había puesto difícil incluso para él, pero eso tampoco era una buena escusa, Midorima también era difícil de tratar, pero a él todavía le seguía mandando sus alegres mensajes, aunque pocas veces fueran respondidos y las veces que si le llegaba una respuesta fueran un simple "muere" o un "no me interesa".
Recuerdos pasados volvieron a surgir en su mente, pero estos no eran aquellos sobre el partido reciente, eran recuerdos de las muchas veces que había marcado ese número de teléfono o había enviado mensajes. Aquellos recuerdos de Teiko, aquellas veces en donde podía decir que Aomine estaba un poco más cerca de él… Todo ya había desaparecido.
Se quedo mirando por un buen rato aquel numero, pensando ¿si teclear el botón de llamado o no?, suspiro y volvió a guardar el celular, enfocando su vista en el paisaje y sintiendo la agradable y refrescante tarde que estaba haciendo, cerró los ojos y tiro su cabeza hacia atrás. Aquel parque le relajaba, pero no lo suficiente como para despejar su mente. Sin embargos aquellos nostálgicos recuerdos eran mejores y más alegres que el recuerdo de la reciente derrota.
—En un parque como este…. —Cerró los ojos y empezó a evocar un recuerdo que creía tener olvidado.
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Ya no recordaba demasiado bien el rostro de aquella muchacha y apenas podía recordar su nombre, sin embargo aquellas palabras que le había dicho en aquella tarde, habían quedado muy grabadas en su mente. Una tarde después de sus primeras practicas en el club de baloncesto de la secundaria Teiko.
— ¿Qué tiene de divertido el club de Basquetbol? Vamos Ryouta-kun eres un modelo, no necesitas ir a esa clase de club —La muchacha se sujetaba fuertemente del brazo de Kise, mientras le miraba atentamente, aunque sin disimular el rostro de aburrimiento que tenia.
— ¿Qué tiene de divertido? — repitió la pregunta, pensando en una respuesta que pudiese expresar el entusiasmo que esos momentos sentía. — Hace unos meses atrás los deportes me parecían bastante aburridos, ya que la mayoría de las veces que había practicado alguno terminan siendo demasiado fáciles, no habían retos, no habían desafíos…
—Entonces ¿qué tiene de diferente el basquetbol? — Le preguntó casi reclamando una respuesta, mientras se aferra con mayor fuerza al brazo de Kise.
— Es diferente…—Se produjo un breve silencio, mientras Kise pensaba entusiasmado que respuesta dar. — En ese lugar hay personas geniales… Yo me uní porque quería jugar contra Aominecchi…. ¡Él es tan sorprendente! Nunca había conocido a alguien tan genial, no he podido copiar ninguna de sus jugadas, es frustrante, pero a la vez emocionante porque…. —Se detuvo al notar el aburrido rostro de su acompañante. — ¿Ocurre algo? ¿Quieres irte?
—Otra vez Ryouta-kun….me hablas siempre de ese tal "Aominecchi". —suspiro aburrida. — Es como si…. —Detuvo su hablar por unos segundos. — Es como si te gustara…— La muchacha se quedo viendo fijamente a Kise, hasta que luego cambio su expresión aburrida, para largarse a reír. — Hablas y hablas como si estuvieses enamorado de él… — Siguió riendo. — Incluso cuando me contaste de cómo lo conociste, suena como sacado de una historia romántica.
—Oye no digas eso… y ya para de reír, no lo encuentro muy divertido. — Kise se quejo nervioso, mientras intentaba calmar la risa de su acompañante. — ¡No es verdad!
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¿Por qué había recordado aquello? ¿Por el parecido que tenía el parque? O simplemente porque al igual que aquella vez, lo único que estaba pasando por su mente era Aominecchi. Kise suspiro cansado, luego forjo una leve sonrisa y es que ahora le parecían un poco divertidas las palabras que le había dicho esa chica. —Parece como si te gustara…. —repitió aquellas palabras y luego simplemente sonrió para sí mismo, no importándole mucho si es que la gente le miraba, ahora le parecía gracioso que en aquella época hubiese dado aquella impresión. Por supuesto que todavía creía que no era verdad y que eso simplemente había sido una simple broma.
Ahora se sentía un poco mejor, tenía ánimos para volver a levantarse y buscar algo que hacer. Se levantó para salir de aquel lugar y aunque los pasos que daba eran dolorosos, no dolía tanto como ayer, aunque de todas formas el dolor seguía presente.
Volvió a sacar su celular, esta vez sí tenía pensado llamar a alguien, no era momento para titubear, era el momento para actuar, simplemente moverse sin pensar, además eso era algo que no le resultaba muy difícil. Marco el numero y se dispuso a avanzar.
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— ¡Enormes escaleras! ¿Por qué a Aominecchi tiene esa manía de ir siempre hasta lo más alto? — Fue lo que el rubio pensó en voz alta, cuando vio todo lo que tenía que subir para llegar donde él suponía que estaba Aomine, aunque la verdad no estaba demasiado seguro. Kise había llamado a Momoi para saludarle y de paso preguntarle dónde estaba Aomine, ella había dicho que estaba en clases ¿En clases? ¿Quién estaba en clases en las vacaciones? Bueno, resulta que Aomine no había tenido muy buenas notas. Cuando llegó al instituto Touou, el rubio se había encontrado con la sorpresa de que según Momoi, Aomine ya se había ido a su casa, saltándose la última de sus clases.
—Uno, dos…— Se puso a contar los escalones que iba subiendo, para al menos no prestarle demasiada atención a sus piernas. —Tres, cuatro…—El dolor era horrible. —Cinco, seis…—Lo estaba matando. — siete, ocho… — ¡Y no avanzaba nada! Se termino aburriendo y empezó a correr a toda prisa, intentando olvidarse del dolor o de lo que fuera. Por alguna extraña razón se estaba entusiasmado, por alguna razón su mente le trajo agradables recuerdos de Teiko, recuerdos valiosos en los que estaban tan cerca de Aomine y de los demás, a pesar de que Kise había entrado un poco tarde al club de baloncesto, el año en que ingresó estaba repleto de hermosos recuerdos. Sonrió al recordar que gracias a Aomine, había ingresado a jugar baloncesto, era gracias a la persona que ahora iba a ver, gracias a él. — ¡Aominecchi! — Grito de golpe mientras abría la puerta de la azotea del instituto Touou.
Buscó con la mirada a Aomine, antes de empezar a caminar por el lugar, mientras el fuerte viento golpeaba su rostro. Siguió caminando hasta que finalmente encontró al mencionado en medio de la gran azotea que había en la escuela. Aomine estaba recostado, con los ojos cerrados ¿quizás dormido?
— ¿Aominecchi? —le preguntó para asegurarse de que este estaba dormido y no simplemente con sus ojos cerrados. — ¡Aominecchi! — Levantó su voz, para estar completamente seguro de que el moreno dormía, mientras Kise se ponía de cuclillas a su lado. — oye tengo unas revistas de Horikita Mai en mi bolso ¿las quieres? — No hubo ninguna reacción, Kise ya estaba completamente seguro de que Aomine dormía. — Completamente dormido…. —Le quedo observando por un momento, fijando su mirada en el rostro de su antiguo compañero. — Mo… Aominecchi te vas a resfriar aquí…— Con su dedo índice acaricio levemente la mejilla morena, tentado en tocar la piel de Aomine, comprobando de que esta estaba helada. Suspiró y luego se quito su chaqueta para ponerla sobre Aomine. — ¡Me la devuelves! — Se recostó al lado de él, manteniendo un poco la distancia, observando el cielo que estaba cubierto con algunas pocas nubes. Muy pronto iba a oscurecer y él se encontraba justo al lado de la persona que había ocupado casi todos sus pensamientos el día de hoy. Kise no podía creer que se había atrevido a venir hasta aquí, a la escuela del equipo ganador, era una locura, una completa locura, pero él ya estaba acostumbrado a actuar sin pensarlo demasiado bien y ahora no estaba para nada arrepentido de estar en aquel lugar.
—Aominecchi, yo no creo que debas dormir aquí. — dijo, a pesar de que sus palabras quizás no llegaran a los oídos de Aomine. — Está haciendo frío… — El rubio se mantuvo mirando al cielo atardecer, se quedo en silencio por unos minutos sin notar de que la nostalgia y la pena estaban volviendo a surgir. — Aominecchi, yo volví a perder contra ti, a pesar de que al comienzo del partido te dije que ganaría y a pesar de que puse todo de mi esfuerzo, yo simplemente sigo siendo demasiado débil….— Su voz sonó algo triste al pronunciar aquellas palabras, mientras en su mente volvían a aparecer las imágenes del día anterior — Aominecchi, yo todavía no puedo alcanzarte, a pesar de que me propuse dejar de admirarte, yo aún…. — Se detuvo, si continuaba hablando, no sabía en que terminaría aquello. Decidió levantarse e ir por algo para beber, mientras intentaría ocupar su mente pensando en alguna otra cosa. Respiro hondo y luego salió del lugar.
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Cuando Kise regreso a la azotea, se encontró con que Aomine ya había despertado, sintió un alivio al saber que ya no debía ser él que tuviera que despertar a su antiguo compañero de equipo. Aomine parecía molesto, pero eso era algo que Kise había esperado, ya que ¿Quién se esperaría que el perdedor fuera a visitar al ganador justo el día después a la derrota?
—A ti es a quien menos quería ver. — Le reclamo Aomine, mientras parecía no estar demasiado contento con tener a Kise cerca de él.
Kise solo se quedo en silencio y es que aquellas palabras le habían dolido un poco, por algún extraño motivo y es que al escucharlas, Kise se sintió como un tonto al haber ido a aquel lugar, él si tenía ganas de ver a Aomine ¿Por qué? ¿Por qué razón quería ver al ganador del partido anterior? Se quedo callado pensando en lo tonto que era, hasta que nuevamente las palabras de Aomine lo sacaron de aquel extraño trance…. Pero Aomine también parecía bastante pensativo y las pocas palabras que intercambiaron solo demostraba el tenso ambiente que había entre los dos.
El moreno se levantó, dispuesto a irse y Kise pudo notar como el cansancio también había afectado bastante a Aomine. — Tus piernas…— Había soltado sin siquiera pensarlo, pero realmente le preocupada el estado de Aomine, él tenía otros partidos por delante. — ¿Jugaras así? No crees que si juegas así, contra Akashicchi o Murasakicchi te lastimaras… — Noto como Aomine le miraba con molestia, como diciendo que no necesitaba su compasión….Esa mirada de Aomine también era dolorosa.
— ¿Crees que yo, soy cómo tú? Si tus piernas no funcionan bien no es mi problema, pero no me mezcles contigo, yo no me lesiono tan fácil. — Kise se resigno a aquellas palabras, le dolieron, pero recordó que Aomine no era el de antes, recordó además las muchas palabras y frías miradas del partido anterior. Era demasiado tonto aferrarse a la nostalgia de antiguos recuerdos…
Kise se apresuro en levantarse, tenía pensado acompañar a Aomine. Iba a conversar con él, aunque él no le dijese ninguna palabra o aunque él intentase burlarse, daba igual, Kise todavía quería pasar un tiempo con su antiguo compañero, aunque fuese solo por un pequeño momento.
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Aomine había caminado directo a la estación de trenes, Kise simplemente le siguió, tratando de evitar que su cojeo se notara demasiado. Tal como lo espero, Aomine no estaba demasiado interesado en hablar con él, a pesar de que el rubio le hablara y le hablara, Aomine solo respondía secamente. Todo el camino hasta llegar a la estación, continúo ese ambiente tenso, aunque Kise se esforzara por hacer algo más agradable aquel momento.
—…Y Moriyama-senpai insiste en molestarme, llamándome "Ryouko"…. — Se detuvo al notar que el moreno no estaba prestándole nada, pero de nada de atención y eso le resultaba demasiado frustrante. — ¡Aominecchi! ¿Quieres volver a este mundo? voy a comenzar a preocuparme. — Se puso en frente de Aomine, bastante cerca para poder ser escuchado y atendido. Aomine le miro, por fin parecía prestarle algo de atención.
Aliviado Kise se propuso seguir hablando, pero una cálida mano lo detuvo, una mano que estaba sosteniendo la suya... ¿era posible que fuese….? Antes de que Kise siquiera pudiera formular completamente aquella pregunta, Aomine le había empujado, para luego sostenerlo con sus brazos… ¿un abrazo? ¿Un abrazo de Aomine? Kise no estaba seguro que estaba pasando, inclusive empezó a dudar de que estuviese despierto, quizás todo era un extraño sueño… aunque el dolor de sus piernas le indicara que estaba completamente despierto, pero ¡Todo era tan confuso! Y ahora ni siquiera sabía porque su corazón estaba latiendo tan fuerte.
— ¿Ao-Aominecchi…?— Todavía confundido, intentando poder reaccionar, aunque parecía no molestarle demasiado estar rodeado por los brazos de Aomine. — ¿Estás bien? —Kise se había olvidado por completo de que en aquel lugar había un montón de personas, el abrazo era tan cálido, que ya no quería separarse de él, aunque este deseo fue velozmente esfumado, ya que Aomine rápidamente le dio un empujón a Kise, arrojándolo al suelo y haciendo que el fuerte dolor de Kise volviera a florecer. —¡Ay! ¡Aominecchi! Eso me dolió…. ¿por qué me arrojas? — Adolorido le miro desde el suelo, mientras Aomine le tendía una mano para ayudarle a levantarse.
Cuando se levantó del suelo, su corazón seguía acelerado y en su mente no encontraba respuestas a los actos de Aomine ¿Por qué había hecho eso? Miro a Aomine, pero no pareciera que fuera a darle respuestas y cuando se iba a disponer a preguntar, el murmullo y las miradas que había alrededor empezaron a surgir, como si el tiempo hubiese vuelto a correr y este le mostrara la situación a Kise.
—Te dije que eran dos hombres y no una pareja de novios. —La voz masculina no parecía intentar ocultar la conversación que mantenía.
— ¡Wo! Pero ¿se abrazaron o es idea mía? — La muchacha que le acompañaba si parecía hablar con una minúscula timidez.
—Eso es raro, por supuesto que no…
Esa conversación venía de alguien que estaba muy cerca de ellos, Aomine no pareció notarlo y Kise intento no darle mucha importancia, sin embargo esas palabras se grabaron en su mente sin notarlo y sin quererlo, junto con las sensaciones provocadas por el abrazo, su corazón aun estaba alterado por algo que parecía tan minúsculo.
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Cuando Kise se despidió de Aomine y se bajo del tren, todavía tenía en sus pensamientos el supuesto abrazo y es que realmente fue tan extraño, que ahora iba a ser difícil no tener aquello en su mente. Dio un suspiro mientras caminaba en dirección a su casa, todavía podía notar que su corazón estaba yendo algo rápido, pero ya no tanto como en el momento en que Aomine lo había abrazado, porque eso había sido un abrazo ¿cierto? … Volvió a suspirar, mientras ahora en su mente suplicaba que Aomine no se hubiese dado cuenta de lo nervioso que lo había puesto el supuesto abrazo… Esperaba no tener ningún sonrojo en su rostro.
Cuando llegó a su casa lo primero que hizo fue arrojarse a su cama, estaba demasiado cansado. Aunque ahora su mente ya no estaba dando vueltas y vueltas en torno al partido de ayer y a la derrota contra Aomine, ahora sus pensamientos solo estaban girando en torno al "abrazo" de Aomine… Nuevamente suspiro al notar que sus pensamientos todavía tenían el factor "Aominecchi" en común.
¿Por qué Aominecchi había hecho aquello? Era un misterio… ¿Por qué lo había arrojado? Tampoco lo sabía, pero lo que menos sabia era el ¿por qué se había puesto tan nervioso por ese pequeño abrazo? Debía tomarlo solo como un abrazo de antiguos compañeros, además como si Kise no hubiese dado otros abrazos ¡había dado miles! Y realmente nunca había prestado atención en lo conllevaba un abrazo, eran solo abrazos…Aunque este… este había sido bastante diferente, en primer lugar el abrazo se lo había dado Aomine, en segundo lugar había sentido una extraña sensación por aquel acto.
Kise se cubrió el rostro con uno de los cojines de su cama, mientras cerraba los ojos para intentar dormir, el día había sido bastante extraño y ahora debía calmarse y dormir, descansar al fin y no pensar en nada…
"…como si estuvieses enamorado de él."
La voz de la muchacha se repitió en su mente, con aquella frase que hizo que Kise se levantará de golpe de su cama, tirando lejos el cojín que estaba tapando su rostro y con una sonrisa nerviosa se repitió para sí mismo…
— No es verdad… —
"Eso es raro, por supuesto que no…"
—Por supuesto que no es verdad…—La sonrisa nerviosa había desaparecido rápidamente de su rostro, ahora la segunda frase estaba rodeando su mente…
Al menos ya no estaba tan deprimido por el resultado del partido anterior….
Notas Finales: ¡Gracias por leer!
