Abrí los ojos, al sentir los cálidos rayos del sol, me tape los ojos con la mano derecha, mientras me levantaba lentamente, al ya poder soportar la luz, me quite la mano de los ojos, y me encamine al baño para bañarme.

Después de salir del baño me vestí con un pantalón negro y una camisa de manga corta de color azul, voltea al closet o lo que quedaba de él, ya que por la pelea de anoche se había destruido una gran parte de este, dejando a la vista su contenido, el cual era unos cuantos shorts de color azul y unas camisas del mismo color, antes sin duda alguna me los había puesto pero ahora solo me daba tristeza verlos, tantas aventuras había tenido con ellos y todas habían sido con Jake.

Después de dar un suspiro, me encamine hacia las escaleras y por siguiente bajo por estas mientras pensaba en que iba a comer, no había mucho que elegir y por lo que vi ayer, la mayoría de la comida que ocupaba refrigeración estaba echadas a perder, dejándome solo con la opción de comer huevos.

Al llegar a la cocina tome una cazuela y la puse a calentar mientras tomaba unos cuantos huevos y los rompía para luego derramar su contenido en un plato hondo, al ver que ya estaba caliente la cazuela le vertí el huevo y espere a que se cociera, rápidamente el olor a huevo inundo la casa.

Al estar listo, puse la mitad del huevo en un plato y lo puse en la mesa mientras que con la otra mitad, lo puse en un molde con tapa y lo metí en mi mochila la cual estaba en la sala, mas al rato tendría hambre y ya de paso acomode todas las cosas que posiblemente iba necesitar, después de acomodar todo en mi mochila me dedique a comer el huevo.

Por una extraña razón siempre me quedaba el huevo desabrido, tal vez no le echaba la suficiente sal o tal vez no sabía cocinar, solté un suspiro mientras le daba el ultimo bocado al plato.

Al terminar de comer, tome mi plato y lo lleve al fregador, al estar cerca del refrigerador tome un bote de jugo de naranja y le di un gran trago, al sentirme satisfecho lo volví a meter al refrigerador.

Después de haber metido el jugo en el refrigerador, me senté en el sillón, si estaba en lo cierto Marceline tardaría un poco en llegar.

Me mantuve viendo la pared un buen rato tratando de hacerme el fuerte, lo cual me destrozaba internamente, todo se sentía tan tranquilo, tan solo, extrañaba tanto a jake y sus chistes, sus risas, su pelaje y sobre todo su voz, me dolía tanto saber que ya no lo podía ver ni oír, dolía tanto.

Al sentir como las lágrimas se deslizaban por mis cachetes, rápidamente me las quita con mi mano derecha, no quería llorar, hacía que me sintiera débil y estúpido.

Solté un bostezo al sentir presente el sueño, rápidamente me acosté en el sillón, el cual al no estar de mi tamaño dejo mis pies al aire, pose mi mirada en el techo de madera quedándome hipnotizado por este, quería olvidar lo más rápido posible esos horribles sentimientos que ya llevaban un tiempo agobiándome y destruyéndome, después de unos pocos minutos las preguntas se empezaron hacer presentes.

¿Cuánto tiempo tenía la casa del árbol?, ¿Quién la había construido?, ya me quedaba claro que la casa anteriormente era de Marceline pero ¿Quienes habían sido los dueños anteriormente a ella?, me quede un tiempo meditando en las preguntas, para que después de un rato siguiera sin encontrar una respuesta coherente.

Me era muy intrigante saber que pasado ocultaba la casa o que había tenido que soportar para estar aquí, pero lo único que podía hacer por la falta de información era elevar mi imaginación e imaginar miles de historias de cómo había sido construido.

Me saco de mis pensamientos un olor muy familiar, el cual era a fresas y manzanas, por fin había llegado, de un salto me pare del sillón y empecé a buscarla con la vista, al no encontrarla empecé a deducir que se estaba escondiendo para darme un susto, me sorprendía un poco que aun lo siguiera intentando sabiendo que eso ya no funcionaba con migo, no tenía ganas de jugar a las escondidas con ella así que empecé a olfatear el olor a fresas hasta donde provenía.

El olor el cual no estaba muy lejos, me había llevado hasta la sala para ser más específicos a la mesa en la cual comúnmente jugaba con Jake y Bmo antes de que murieran, aun que no había nadie, estaba seguro que se encontraba hay.

-déjate ver Marceline-le dije mientras me sentaba en la mesa.

-amargado-me dijo, mientras al instante se dejaba ver- estás listo-

-claro-le dije sin mucho ánimo, mientras caminaba a la sala y tomaba mis cosas- y cuál es el plan-

-plan… conseguir el gremario a toda costa- me dijo decidida y alegre, mientras me seguía.

-si lo pones así, está bien-le dije con una sonrisa, mientras salía de la casa y la observaba, se veía tan hermosa y llena de vida, en parte sentía una gran admiración por ella, por el simple hecho de seguir tan alegre y llena de vida a pesar de ser una no muerta y tener mil años, era tan…tan… típico de ella-en que dirección -

-por el norte, hacia el bosque maldito- me dijo mientras se ponía delante de mí para guiarme en el viaje.