¡HOLA A TODOS!
Siento la demora, pero aquí está el capítulo. Espero que lo disfrutéis.
Chapter 4: La soledad de la noche.
-Mello… Eres un estúpido…
Matt llevaba varios minutos sentado en la ventada de su cuarto observando el oscuro patio que rodeaba la Wammy's House. No tenía sueño y, seguramente, no lo tendría en toda la noche. Notaba el cuarto vacío, sin vida… Y eso que Mello no daba mucha alegría a la habitación pero, sin él, había un gran vacío. Era su mejor amigo y quería encontrarlo cuanto antes, aunque por otra parte se sentía frustrado… ¿Qué clase de idiota se escaparía del orfanato sin avisar a nadie?
-Cuando te encontremos no te librarás de una gran paliza…
Se sacó un cigarro del bolsillo y lo prendió. Hacía ya unos meses que había empezado a fumar y, la verdad, le gustaba mucho. Era un pasatiempo que le relajaba demasiado, y eso era lo que necesitaba en ese momento. Inspirar y espirar el humo que le hacía entrar en un estado de insomnio.
Tock, tock, tock…
Instintivamente apagó el cigarro e intentó que todo el humo saliera por la ventana, ya que nadie sabía que él fumaba, solo Mello.
Entonces se fue a la puerta y la abrió. Su primera impresión fue de asombro, pero poco a poco se transformó en comprensión y su boca surcó una pequeña sonrisa. Porque, quien tenía frente a él, no era más que una Linda adormilada vestida con su pijama y el pelo revuelto.
-Matt… ¿Puedo dormir contigo?
El pelirrojo no dijo nada y dejó que la chica pasara a su cuarto. De repente, parecía que esta se había desvelado.
-¿Has estado fumando? –dijo, mirando hacia la ventana-. Huele a…
-¡Tonterías! –interrumpió el chico-. Yo no fumo.
Este se tumbó en su cama, apoyando la cabeza en sus brazos. Mientras, Linda miró la cama de Mello y su cara se volvió completamente nostálgica. Matt no pudo evitar observarla con pena.
"-¡Linda, fuera de mi cama!
-Vamos Mello-chan, ¡déjame dormir contigo!
-¡Que no! ¡Fuera!
-¡Por favooooooor!
-Ag… ¡Pero solo esta noche, eh Linda!
-¡Sí! ¡Gracias Mello-chan!"
La chica dejó de mirar el mueble y se giró hacia Matt que le sacó una pequeña sonrisa. Linda se tumbó a su lado, sorprendiéndole ya que él pensaba que ella dormiría en la cama del rubio, pero esta se aferró a su cuerpo, escondiendo su cara en el pecho del mayor. Matt de la única forma que pudo contestar fue rodeándola con sus brazos.
"-Linda, si quieres hoy puedes dormir conmigo.
-¿Eh? Pero tú roncas por las noches, Matt…
-¿¡Qué?! ¡Yo no ronco!
-¡Pero si se te oye hasta desde mi cuarto!
-¡Que yo no ronco!"
Linda retenía como podía las lágrimas, pero los recuerdos se le iban acumulando en la cabeza y eso lo hacía más difícil. Hasta que al fin, las dejó escapar en pequeños sollozos. El pelirrojo, al oírla, solo pudo abrazarla más fuerte. Él no había llorado pero el dolor seguía en su interior, y ver a Linda, que era como su hermana, llorando, hacía que su corazón se encogiera.
-Matt-chan…
-¿Hm…?
-¿Crees que L y Watari nos estarán viendo desde el cielo?
Matt abrió los ojos sorprendido ya que nunca habría pensado ver a Linda en esta situación. Ella siempre parecía muy mayor y madura pero, al parecer, la pérdida de esos dos, junto la huída de Mello, la había afectado bastante.
-Eso creo…
-¿Los echas de menos?
-Claro –dijo convencido-. ¿Pero sabes una cosa?
-¿Qué…?
-Yo no pienso que se hayan ido… L y Watari siempre estarán con nosotros, aunque no los veamos.
Linda levantó su cabeza para mirar a Matt directamente a los ojos. Los dos sonrieron y, tal como estaban, cayeron profundamente dormidos. Porque no necesitaban decir más y, a lo mejor, las palabras del pelirrojo habían sido más correctas de lo que parecía…
Mientras tanto, unos cuartos más adelantes…
-No ha podido ir muy lejos… -se dijo Near a sí mismo mientras observaba por la ventana-. Unas cuantas manzanas más allá… Sabiendo cómo es Mello no ha caminado mucho y… Seguro que se sentó en algún sitio a pensar si lo que estaba haciendo estaba bien o mal… Además, como mucho, está durmiendo bajo un puente o en un banco…
El albino retuvo una risa ante ese comentario.
-Idiota… Siempre tienes que actuar de esta forma…
Este dejó de mirar por la ventana para tumbarse en su cama boca arriba, colocando sus manos en la nuca.
-Pero estoy seguro de que te encontraremos, Mello.
Extrañamente, Near no se había puesto a pensar mucho en la pérdida de L. Cierto era que le había dolido al igual que al rubio pero, como era de esperar, él reaccionaba de manera diferente. El al menos no había llorado ni se había cabreado, o algo por el estilo. Solo había recapacitado… Sí, en verdad echaría de menos al gran detective y al anciano, pero, por alguna razón, no podía expresar ese dolor mediante el llanto. El silencio siempre había formado parte de su carácter y, en esos momentos, lo era más que nunca.
Por otra parte, estaba la estúpida actitud de Mello. Si no fuera porque el albino era un chico inexpresivo, se habría echado a reír miles de veces cada vez que lo recordaba. ¿Cómo un chico como Mello, segundo en la sucesión, podía haber actuado de tal forma? Había sido una completa tontería. Aunque, por mucho que lo negara o no lo aceptase, Near quería encontrarle. Sabía que sin las discusiones del rubio, la Wammy's House se haría un lugar aburrido, además de que, muy en el fondo, los dos eran amigos.
-Sí… -suspiró, ya casi dormido-. Te encontraremos Mello, es lo que L y Watari hubieran querido…
Y, aunque él no lo sabía, sus palabras podían llegar a ser muy ciertas…
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En una casa abandonada de Winchester…
Debería haberme dormido ya, pero no. El sueño no me llegaba y empezaba a enervarme. Claire ya llevaba unas horas en su especie de cama con los ojos cerrados. Esa chica parecía no tener preocupaciones porque dormía con una pequeña sonrisa. La envidiaba, en cierta manera. Ahora que no podía hablar con ella solo podía dedicarme a pensar, y en mis pensamientos solo se encontraba la muerte de L…
-Deja ya de pensar en eso… -dije en un pequeño susurro.
Tenía algo de frío y era normal, aquí no había calefacción… Ni si quiera había paredes. A Claire eso parecía no importarle. Vale, la envidiaba mucho, ¿cómo podía dormir tan plácidamente? Bueno, quizás también tenía que ver su historia, es decir, seguro que ella tenía una familia, con madre, padre, e incluso hermanos… En mi vida no había de eso, lo único semejante era la Wammy's House. ¿Por qué ella se habría escapado de casa?
-Mello… Mello…
Giré la cabeza y la observé; al parecer hablaba de dormida. Aunque había algo que me llamaba la atención. Su sonrisa había desaparecido y dejaba paso a un ceño fruncido, ¿estaría teniendo una pesadilla conmigo? No pude evitar soltar una pequeña carcajada ante eso, pero en seguida me cubrí la boca para no despertarla. Espera un momento… Esta escena, ¿me recordaba a algo…?
*Flashback*
-J… j… j…
-¡Mello-kun! –gritó él susurrando-. ¡Deja de reírte!
-Lo siento… -contesté reteniendo otra risa y también susurrando-. Pero me estoy imaginando la cara de Roger o de Watari cuando vean esto…
-¡Jaja…! -oí como se tapó la boca-. Tsh, cállate.
Yo sonreí plenamente, era todo un privilegio para mí hacerle reír. Sobre todo porque era de los pocos que lo conseguía.
Vi como, a paso lento, me dirigía hacia la cocina, aunque con su oscuro pelo casi no le distinguía entre la oscuridad. Pero, pasados unos minutos, supuse que ya estábamos en frente de la nevera, y mi deducción fue acertada cuando la luz del refrigerador nos dio a los dos en los ojos.
-Y… ¡Voilà! –dije-. Te dije que habían sobrado muchos dulces del cumpleaños.
Lo miré y su cara de asombro fue un gran premio para mí.
-¡Genial Mello-kun! –gritó, al tiempo que acercaba sus manos a la nevera-. ¡Gran trabajo!
Entre los dos cogimos un gran botín de dulces que los llevamos pesadamente hacia su cuarto, ya que en el mío estaba el dormilón de Matt. En unos segundos ya nos encontrábamos allí y pusimos la comida sobre la cama. Yo fui el primero en cogerme la gran tableta de chocolate mientras él cogió la bolsa de bollos rellenos de crema.
-¿Sabes en qué he pensado, L?
Él me miró, al tiempo que tragaba un bollo.
-Que, con nuestra inteligencia, podríamos crear un portal mágico que nos traspasara directamente a la cocina para coger directamente la comida y no ser pillados.
Me quedé en silencio esperando su respuesta. Mi sorpresa no tardó en aparecer cuando L empezó a atragantarse con el bollo y después una gran carcajada se produjo de su boca. Por una parte estaba enfadado por esa contestación, pero oírle reír me hacía sentir bien; sabiendo lo serio e inexpresivo que era… Ese gesto era un gran lujo.
-Para tener nueve años eres muy ocurrente… Además de la gran imaginación que tienes.
-Pero lo digo enserio… -dije, frunciendo el ceño-. ¡Es una buena idea!
L llevó su mano a mi cabeza y empezó a revolverme el pelo. No sé por qué pero eso hizo sonrojarme levemente, muchas veces eran las que hacía ese gesto, y me hacía sentir muy bien. Me sentía afortunado, conmigo era con el único que se portaba de manera diferente. Además, sus manos eran frías, pero estaban cálidas…
-Y yo no he dicho que no lo sea… -contestó mientras mantenía su mano en mi cabeza-. Pero… ¿Esperemos un poco para llevarla a cabo, vale?
-Que te parece… ¿Cuándo tenga quince años? –dije, mirándole a los ojos-. Es la edad en la que me puedo ir del orfanato, pero con esta apuesta tendré una razón por la cual quedarme.
Observé cómo se quedaba un rato en silencio, hasta que al final sonrió.
-Está bien, cuando cumplas quince años haremos un portal mágico.
-¡Perfe…!
De repente, las luces del pasillo se encendieron de golpe. Malas noticias, porque eso significaba que Roger o Watari estarían merodeando por allí. L escondió rápidamente los dulces debajo de la cama y nos tapó a los dos con las sábanas de esta.
-Hazte el dormido… -suspiró.
-Vale… J…j…j…
-¡Que no te rías!
-J…j…j… ¡Es difícil retenerse!
*Fin flashback*
No me había dado cuenta, pero las lágrimas habían invadido por completo mis ojos. Maldito L… ¿Por qué tuvo que ser tan especial para mí? ¿Por qué tuvo que ser tan buen amigo? Y es que, todavía no me creía que él se había ido para no volver. Aunque pequeñas fueran, seguía teniendo esperanzas de que algún día aparecería diciendo que todo había sido una broma… De que su muerte nunca sucedió. Pero era algo estúpido, de verdad que lo era. Mis lágrimas lo afirmaban; nunca podría volver a ver a mi gran ejemplo a seguir, a mi gran compañero, a mi gran… Amigo.
-¡No!
Mis pensamientos se rompieron en un segundo y, aún con lágrimas, giré mi cabeza hacia la que acaba de gritar.
-¡Por favor, papá…! ¡No me dejes! ¡Por favor!
Mi corazón empezó a latir más rápido que de costumbre, ¿Claire estaba gritando en sueños? Y no parecía estar teniendo una pesadilla común. No pude evitar el seguir mirando cómo se retorcía en la "cama" y apretaba sus ojos por el fuerte sueño que estaba teniendo. Me daban ganas de despertarla, así que lentamente me levanté y me senté a su lado, notando su agitada respiración.
-¡No te aguanto! –gritó, haciendo que por un momento creyera que me lo decía a mí, pero seguía dormía-. ¡No quiero seguir viviendo contigo! ¡Déjame en paz!
Esos gritos empezaban a hacerme encajar algunos datos del por qué esta chica se había escapado de casa.
-Estaré mejor sola… -siguió, ya más tranquila-. Pero la soledad… No me gusta…
-Claire… -dije en un susurro-. Ya no estás sola.
Y hasta aquí el capítulo.
¡Un saludo! :D
