¡Buenas a todos! Estoy empezando esta historia en un sitio completamente nuevo para mí. Sé que la pareja principal no es la más vista, ni posiblemente la más exigida, sin embargo, siempre tuve curiosidad por ver qué pasaría si ellos dos se hubiera enamorado, así que quise crearlos y ver cómo desarrollarlos.

No sé muy bien cómo poner notas al principio y final de la historia, así que lo escribo todo en el mismo lado... No sé si está bien, una ayuda me vendría muy bien.

Winx Club no me pertenece, los méritos van para los respectivos autores, solo es una historia sin ánimo de lucro y hecha meramente por diversión de los lectores.

Con pie firme, bajó de la moto tras estacionarla. Tocando un simple botón camuflado en el casco, este mismo se deshizo hasta convertirse en una especie de diadema, mostrando bajo él una cabellera granate, con los pelos alborotados y prácticamente en punta. Unos ojos azules con un tono violáceo, observó los alrededores.

Una joven se lanzó sobre él, éste la recibió sonriente. Rodeándola con los brazos la levantó un poco del suelo.

─¡Riven! Te he echado de menos.

─Yo también Musa, ¿qué tal el día?

─Perfecto ahora que has vuelto.

Bloom seguía sin poder quitarse el mal presagio del cuerpo, ¿qué diablos era lo que sentía? Una mezcla de dolor y tristeza se mezclaban en su pecho, y no parecía querer marcharse de allí.

Cada hada, fue a saludar a su respectivo novio, o en algunos casos, amigo con derecho a roce. Salvo la chica de cabello rojizo, no veía a Sky por ninguna parte. ¿No había venido?

La joven se acercó a Brandon y Stella, la parejita feliz. No quería interrumpirles, pero siendo el chico el mejor amigo de su novio, seguramente sepa el paradero del mismo. Así lo esperaba al menos.

─Siento interrumpir, ¿puedo arrebatártelo un momento?

─Te lo permito porque eres tú, ¡pero recuerda que es mío!

─¿Cómo aguanta Brandon tus celos?

─Con mucha paciencia.

─¡Oye! ─ambos sonrieron, la rubia dibujó una mueca de enfado en la cara─. Está bien, si prefieres ir con Bloom...

─Sabes que no...

─Perdona, solo quería preguntarte por Sky, no meterte en un lío.

─Tranquila, Stella lo hace mucho, deberías saberlo conociéndola desde hace tiempo.

─Sí...

─¿Está todo bien?

─Últimamente anda en las nubes, ha olvidado a sus amistades.

─¿Tú no estabas enfadada?

─¡Ya no! ─el hada del fuego del dragón rodó los ojos con una mueca jocosa en la cara, su amiga era de otro planeta, tenía cambios de humor demasiado bruscos.

─¿Querías saber sobre Sky, verdad?

─Así es, ¿lo has visto?

─Se ha quedado allí, estaba entrenando.

─¿Otra vez? Hace tiempo que no le veo, ¿es algo importante?

─No, solo anda algo estresado, ya sabes, pronto será el rey de Eraklyon y...

─Sí, lo sé... Es una responsabilidad muy importante para la cual debe estar bien preparado...

─Veo que te sabes la historia...

─Mejor de lo que me gustaría.

─Bloom...

─Tranquila Stella, estoy bien. No te preocupes sin razón. ─una sonrisa afloró en sus labios, parecía bastante sincera─. Deberíamos decirles para que entren, aunque llueva poco, se están mojando.

─Ya las he avisado, pero ni me han escuchado. Están embobadas con sus novios.

─Mira quien fue a hablar...

─¡Por lo menos no le robo el chico a mi mejor amiga!

─¡Yo nunca hice eso!

Brandon solo atinó a sonreír, acto seguido, le siguieron las chicas presentes. Usualmente, estaban así, aunque, eso no quitaba que cada día que pasaba, estrechaban más los lazos.

·········

─¿Una misión?

─Sí, posiblemente estemos fuera varios días.

─¿Tan importante es?

─Se trata de reconocer el terreno enemigo, donde se dice que han avistado bestias que no concuerdan con ninguna existente.

─Los únicos datos que se asemejan son los del ejercito de la oscuridad.-informó Helia consiguiendo un asombro mayor.

─Eso es imposible, Bloom derrotó a sus líderes.

─Es únicamente una conjetura, por eso vamos a comprobarlo. Dado que es peligroso, nos han enviado a todos.

-¿A Sky también?

─Sí...

Ya estaba de nuevo ocultándole las cosas por no preocuparle, ¿tan ocupado estaba que no era capaz de sacar unos minutos para informarle de que se marcharía varios días?

─Podríamos preguntarle a la directora Faragonda para acompañaros... ─propuso Layla levantándose de la silla para ganarse la atención del grupo─. No os vendría mal un poco de magia.

─¡Tiene razón!

─No chicas, no podemos permitirlo. Va a ser peligroso.

─Pero...

─No insistáis, no va a poder ser.

─Bueno...

·········

─Llámame cuando termine todo, ¿vale? ─Tecna se abrazó a Timmy con cariño.

─Lo haré, y no te preocupes. Para cuando lo pienses, estaremos de vuelta.

Bloom observaba desde las escaleras, no tenía de quien despedirse, así que, simplemente decidió retirarse para no molestar a nadie. Seguramente, Stella se sintiese mal por ella y hubiera dejado a Brandon antes de lo previsto. No quería eso para ninguna de sus amigas.

Desde la distancia, veía las reacciones de todos. Ahora venía a darse cuenta que, tomando distancia, se vislumbraba desde una perspectiva diferente y había caras que no le agradaban nada. Si pudiera leer pensamientos ajenos...

Era irónico que la magia no se lo permitiese, si podían hasta volar... ¿Tiene gracia la cosa, eh?

─¿En qué piensas? ─la joven dio un bote, ¿quién estaba ahí?

─¿Musa? ¿Cuándo...?

─Al final va a tener razón Stella, andas en otro planeta. ─la expresión no se alejaba mucho de la realidad.

─De vez en cuando desconecto un poco, nada más...

─Ya lo veo. ─dibujó una sonrisa amarga, parecía completamente falsa.

─¿Qué ocurre?

─Estamos preocupadas por ti, ¿qué te pasa? Puedes contárnoslo.

─No es nada, solo ando perdida por Sky, hace tiempo que no le veo.

─Así que es eso... No te preocupes Bloom, tarde o temprano aparecerá.

─Ese es el problema, sino ha sido capaz de venir aquí para despedirse de mí, no sé cuando lo hará.

─Bueno... Yo...

─Musa, apreció mucho tus intentos de animarme. ─le abrazó agradecida realmente─. Mas sabes que no es aquí donde debes estar, tienes a alguien que se va a marchar lejos una temporada, ve con él.

─Ya sabes cómo es Riven, solo se despide y se marcha enfadado.

─Sí, parece que odie la vida.

─No, solo está un poco amargado.

─Que bien le hablas a tus amigas de mí... ─se separaron para verificar que quien estaba frente a ellas era el novio del hada musical.

─Sabes que estábamos bromeando. ─disimuladamente, Bloom dio unos pasos para atrás y así darles más intimidad─. ¿Pasa algo?

─Me dijiste que venías a ver como estaba tu amiga, tardabas así que vine a echar un ojo.

─No es nada, gracias Riven.

─No hice nada. ─giró su cuerpo dando la espalda─. Pronto nos tendremos que ir.

La chica sonrió, era tal y como dijo Musa, ahora llegaba la etapa donde se marchaba enfadado.

·········

La humareda producida por el arranque de las motos se despejaba, permitiendo ver cinco chicos alejándose bajo el cielo grisáceo, la lluvia no paraba de caer.

─Menudo día tenemos, ¿qué podemos hacer?

─Vamos a quedarnos en el cuarto a cotillear sobre los chicos.

─Stella, ¿no te cansas de eso?

─Claro que no Flora, es el motor de vida para cualquier chica. ─las presentes suspiraron, cada quien miró a su compañera para terminar riendo─. ¿He dicho algo gracioso?

─¡Sí!

─¡No le veo la gracia!

─Ya empieza a dramatizar...

─¿¡Me estáis llamando exagerada!?

Todo el camino, hasta el cuarto de Tecna, pasó con los teatros de Stella, que, a pesar de ser algo diario, eran divertidos. Nada más llegar, cada uno se estiró encima de lo que pillaron.

─Que ordenado está esto... Se me hace raro, siendo de Layla.-la compañera del hada de la tecnología.

─¡Te he oído!

─¡Estaba bromeando!

─Bloom, estas muy callada, ¿algo te preocupa? ─cuestionó Tecna mirándola fijamente.

─Tengo muchas dudas en la cabeza.

─¿Sobre Sky? ─esta vez, habló Musa.

─Antes sí, ahora estoy más preocupada por el ejercito de la oscuridad.

─¿Crees que pueda ser verdad?

─Me cuesta creerlo, pero... si hay enemigos similares, significa que todavía estamos en peligro.

─Cierto, hay que tenerlo en cuenta.

─Siento interrumpir...

─Dinos Layla.

─¿Qué es todo eso del ejercito de la oscuridad?

─¿No te contamos nunca?

─Igual sí, ahora no recuerdo.

─Verás, las Trix le arrebataron a Bloom el poder del dragón, o al menos, eso creíamos. En realidad, siempre estuvo escondido bajo nuestra amiga.

─Sí, e intentaron usar esa magia para invocar a estas bestias que estuvieron a punto de arrasar todo.

─Había escuchado algo en Andros... Aunque nunca pensé que hubieran ido a por ti.

─Sí, esas brujas de poca monta siempre van tras nosotras. ─respondió Stella enfadada─. ¡Las odio!

─Lo dice la que se está haciendo la pedicura.

─¿Acaso el sentimiento y la apariencia van juntas? Una tiene que verse bella siempre.

Al final, como casi siempre pasaba, terminaron envueltas en risas con un chiste tras otro, tratando de amenizar el ambiente.

─¿No creéis que los chicos realmente necesitarían nuestra ayuda?

─Nos dijeron que no Layla...-espetó Flora algo preocupada, intuía lo que se cocía en el caldero.

─A mí me pareció que sí.

─Vayamos a hablar con la directora, seguro que se pone de nuestra parte.

─¿Por qué tenéis esas ganas de ir? ─preguntó Tecna tocando una pantalla creada por su poder en el aire─. Las probabilidades de conseguirlas son casi nulas.

─Tienes que dejar de ser tan matemática, vamos a intentarlo.

─Esperad, aun no he terminado de pintarme las uñas.

─Puedes ir andando como un pingüino hasta allí.

─¡Muy graciosa Bloom!

·········

─Lo siento mucho Winx... No podréis.

─¿Por qué directora?

─Es una misión de Saladino, en la cual se ha prohibido cualquier tipo de acompañamiento, incluso se ha hecho una minuciosa selección de los especialistas.

─Pero... podemos ser de gran ayuda.

─Lo siento Bloom, no hay vuelta de hoja posible.

─Está bien Faragonda, sentimos las molestias.

─No os preocupéis, entiendo vuestro interés.

─Ya...

Las jóvenes salieron del lugar algo deprimidas, no había conseguido nada, las puertas estaban más lejanas y completamente cerradas. Les había dejado en claro que si marchaban, estarían en grandes problemas.

─¿Qué hacemos entonces?

─Solo nos queda confiar en ellos.

─Que remedio...

·········

Una vuelta más, sentía los pelos de punta, su frente estaba bañada en una capa delicada de sudor, no conseguía quitárselo de la cabeza. Uno a uno, todos los chicos desaparecían en una niebla más negra que la propia noche. Ella escuchaba los gritos de cada chico mas no podía moverse.

Tuvo que levantarse de golpe, el mal presagio parecía estar acertando. Usualmente, cuando soñaba, solía aproximarse a la realidad en todo lo que veía. Tenía que buscarlos, ir en su ayuda. Si lo hacía rápido, podría comprobar el estado de los especialistas y volver antes de que amaneciese.

Estaba decidido, solo tenía que salir de aquí sin despertar a Flora. Lentamente, así, bien... No había problemas. Suspiró completamente relajada cuando pudo poner pie en el pasillo.

─Creía que me pillaría... ─recuperó la compostura, dibujó un arco con los dedos en el aire, donde se quedó dibujado un halo de fuego. ─¡Bloom, Believix!

Un haz de luz la cubrió completamente, cuando éste se desvaneció, la muchacha ya estaba transformada. Sus ropas habían cambiado, así como su peinado y, lo más característico en un hada, sus alas enormes.

Salió volando tratando de no chocar con nada y hacer ruido, sino, todo su trabajo de salir en puntillas habría sido en balde. Pudo salir victoriosa de allí, hasta que la barrera que protegía a Alfea de ataques exteriores, la detuvo.

─Maldición... No me acordaba de esto. ─frunció el ceño, ¿cómo podría traspasarla sin dañar la estructura de la misma?─. Solo Griselda lo sabe.

Cruzada de brazos, siguió haciéndole trabajar a la mente, hasta que la bombilla pudo encenderse. ¡Podía empequeñecer su tamaño! Si en su forma Enchantix lo consiguió, ahora también podría. Así, no dañaría nada, solo tendría que hacer un agujero minúsculo que al de unos segundos, se cerraría.

Dicho y hecho, tras encoger, concentró su fuego en la barrera, lugar que se fue derritiendo lentamente, cuando vio una abertura pasó por ella sin dudarlo. Una vez recuperado su tamaño original, se detuvo a comprobar que seguía todo igual.

Efectivamente, el orificio se cerró del todo, ni siquiera había pruebas visibles de que se dañase. Por si acaso, buscó un punto neutral, ni muy lejos de donde se convocó, ni muy cerca. Así se aseguraba de no dañar ninguna pared especial que originaba el poder del escudo.

Contenta, partió hacia el cielo, entre las nubes concentró su poder en rastreas vidas humanas por la zona. Tenía toda la noche para encontrar a seis chicos perdidos, ni siquiera sabía el paradero exacto del lugar.

─Espero llegar a tiempo...

Hasta aquí el capítulo de hoy, suelo hacerlos más largos, pero dado que todavía está empezando, los hago más cortitos. Los iré alargando a medida que avance la historia.

Cualquier comentario es bienvenido, un abrazo a todos.