¡Siento la tardanza! . Demasiado trabajo por estos días. Menos mal que pude librarme de parte de ello y no dejar que se me acumulase en el último momento. Aunque suelo hacerlo de la manera que acabo de describir XD
No creo que haga falta decir que Winx club no me pertenece ya, ¿no? Si no me repetiría como un disco rayado XD
Muchas gracias a todos los que me comentaron, de verdad, animáis. Para quien me está leyendo, también se lo agradezco, sino esta historia no avanzaría.
Un corazón atormentado
Otro día más, se le acababa la paciencia, supuestamente, iban a estar una semana fuera (dicho sin especificar). ¿Y si realmente les había pasado algo malo? ¡Debió haberse hecho cargo de todos los monstruos!
¿Por qué no pudo? Estaba agotada ya, abrirse paso en la barrera y volar toda la noche no fue plato de buen gusto. Todas sus fuerzas se desvanecieron en el primer intento, dado que manipular un hechizo hecho por la directora, dictaba poco de ser fácil.
Kiko saltó a su regazo, Bloom pudo volver a la tierra con el contacto sorpresa. Flora los observó cariñosamente. Acercándose con una maceta, sonrió a la joven.
─¿Qué nos traes?
─Un regalito para tu mascota. ─disimulados polvos verdes escaparon de sus dedos para implantarse en la tierra, del lugar, brotó una gran zanahoria─. ¿Te gusta?
El conejo, graciosamente, se pegó al vegetal como si quisiese abrazarla, posteriormente, comenzó a comer. Las chicas sonrieron mirando cada movimiento que hacía.
─Muchas gracias Flora.
─No es nada, me gusta ver la cara de felicidad que pone.
─Le encantan las zanahorias, pierde la cabeza por ellas.
─Lógico. ─dibujó una sonrisa amplia─. ¿Ya andas mejor?
─Nunca estuve mal...
─Bloom, te pasas las noches paseando o peinándote para evitar dormir.
─Ah... así que lo sabías. ─juraba que una gota estilo anime corrió por su nuca.
─Claro, no eres tan sigilosa. Hay noches que haces mucho ruido.
─Es que a veces tengo mucho sueño... y no veo ni para donde voy.
─Suerte para mí, que pude darme cuenta.
─Sí... qué bien... ─fingió la ironía dramatizándola más todavía.
─¿Y bien? ¿Te encuentras mejor?
─En parte sí, ahora ando muy preocupada por Sky y los otros...
─Tranquila, pronto volverán.
─¿Cómo es que siempre estás tan calmada?
─Mi trabajo me cuesta...
─Lo siento.
─¿Por?
─Seguramente, estés en el mismo lugar sentimental que yo y aun así peleas por verme sonreír. En cambio, por mi parte...
─No sigas Bloom, tienes más problemas que eso, es normal que se te acumulen. Me sorprende que aun no te hayas derrumbado.
─Gracias a ti, que siempre estás a mi lado.
─Para nada, ojala pudiera pasar tiempo pero... cuando estoy con Helia...
─No te sientas culpable, tienes derecho a estar con tu novio, si el mío no viene a verme, es su problema.
─¿Te has planteado por un momento que hacer si esto continua así?
─No... tampoco es que quiera.
─Bloom... ─su voz cambió a una entristecida, la mencionada estaba harta de que solo la mirasen con pena. Era algo más que eso.
─Voy a salir a dar un paseo, ahora vuelvo.
─Sí... te espero aquí...
La muchacha partió hacia el bosque que rodeaba la escuela, siendo hada, no tendrían ningún problema para defenderse. Lentamente, el paisaje fue enverdeciéndose, así como el camino se convertía en hierba. Descansó su cuerpo sobre el pasto, cerrando los ojos, se centró en miles de pensamientos.
¿Por qué ahora solo pensaba en su reino perdido? ¿Qué le pasaría a Sky? Y lo más importante de todo, ¿quiénes eran esos nuevos enemigos? Se les hacía vagamente conocidos.
A pesar de estar tan relajada, seguía teniendo el cuerpo en tensión. No conseguía confiar en la seguridad de los especialistas. Lo malo era que, si se marchaba ahora, todo el mundo le vería. Por eso, la última noche, optó por salir cuando menos personas hubieran.
─¿Qué puedo hacer? ─susurró acostándose de lado, acto seguido cerró los ojos tratando de desconectar. Sin darse cuenta, cayó en los brazos de Morfeo.
·········
─¿¡Ya se ha vuelto a ir!? ─por desconcentrarse, Stella perdió el hilo y acabó destrozando el vestido que trataba de arreglar─. ¡Maldición! ¡Lo he cosido a la mesa!
─¿Eso se puede hacer? ─cuestionó Layla sonriente.
─Es matemáticamente imposible.
─Ya volvió Tecna y sus números. ─tras el comentario de Musa, todas rieron, incluyendo a la mencionada.
─Me gusta pensarlo todo con pulcritud.
─¡No puedo soltarlo!
─Deja, yo te ayudo. ─entre Flora y la rubia, tiraron de la tela hasta que pudo separarse del mueble.
─Ha quedado para el arrastre... tendré que hacer otro.
─Lo siento Stella, igual no deberíamos...
─Ni te preocupes, no tardaré nada. ─le dedicó una sonrisa al hada de la naturaleza─. ¿Dónde te dijo que estaría Bloom?
─Según ella, se fue a dar un paseo.
─¿Y cuánto se puede tardar en hacer eso? ─automáticamente, todas miraron a Tecna─. Tu turno.
─Pues... depende de cualquiera, pero el estándar normal es de quince minutos aproximadamente.
─¡Pues ya se ha tardado mucho! ¡Vamos a buscarla!
─Tranquilízate Stella, ya es mayor, sabrá cuidarse sola. ─Layla se levantó─. ¿Hacemos algo para distraernos?
─¿Cotilleamos sobre chicos?
Suspiraron abatidas, no tenía remedio. Al menos, pasarían el rato con eso.
·········
¿Cómo había llegado a esto? Mandaba narices, él, que nunca había hablado con ella, ni coincidieron a pesar de que era amiga de su novia, ahora no paraba de encontrársela. Encima, puesto que después de su discusión, juraba que no querría ni verle en pintura y él a ella menos todavía.
Pues ahí estaba, sus cabellos rojizos se extendían sobre el césped como si de un abanico se tratase, tenía el rostro relajado, el cuerpo medio girado y un mano con el papel de almohada.
Riven suspiró cansado bajándose de la moto, tras quitarse el casco (a su manera modernizada) se acercó a ella. Evitando su cercanía, primero la zarandeó con el pie, al ver que no mostraba indicios de salir del sueño, se vio obligado a arrodillarse.
─Bloom, despierta. ─con más brusquedad, la movió de un lado a otro. ─Que sueño más pesado tiene...
¿Qué iba a hacer? Si se marchaba y fingía no haber estado aquí, nadie se daría cuenta. Seguramente, otra persona pueda encontrarla, ¿por qué tenía que ser él?
─Musa me mataría si la ignorase... ─sabiendo que tenía razón, la tomó en brazos, pasando una mano por su cintura y la otra bajos su rodillas, la pegó a su pecho.
Analizando su anatomía, era más delgada de lo que la ropa mostraba y ahora mismo, podría envolverla con una sola mano. Tal vez no estaba comiendo bien... Desvió la vista hacia la moto, ¿qué haría con el vehículo? Dejarlo aquí sería una opción, total, nadie pasa por un lugar así. Menos, tras la pequeña alerta que acaba de soltarse.
En ese momento, escuchó unos ruiditos apagados, al bajar la vista, comprobó cómo se abrían los ojos de la chica. Mostrando lentamente un azul tan intenso capaz de hacer competencia al mar.
Hasta ahora venía a darse cuenta de la hermosura que poseían sus orbes, de hecho, su color favorito era el mismo que tenía esa muchacha bajo los párpados.
─Buenas tardes. ─Bloom necesitó unos minutos para centrarse y verificar donde estaba─. No deberías dormirte en sitios peligrosos.
─¿Qué...? ─reparó en el pequeño detalle de que no pisaba suelo─. ¿Por qué me tienes sujetada en brazos?
─Si quieres te dejo caer.
─Lo prefiero antes que estar en tu contacto.
─Vale. ─apartó los brazos soltando toda extremidad que, incluso, estuviera rozando. Para su sorpresa, la joven se quedó suspendida en el aire─. ¿Lo tenías planeado?
─No. ─pisó el suelo tras enderezarse en el camino─. Simplemente eres demasiado evidente.
─Paso de hablar contigo, ya te has despertado, así que puedo seguir a lo mío.
─¿A dónde me querías llevar?
─A Alfea, ¿dónde sino?
─No lo sé, por eso te pregunto.
─¿Pensabas que te quería secuestrar?
─Que tortura más horrible, prefiero que me quemen.
─Lo supuse, ahí te quedas.
─Espera.
─¿Qué quieres?
─Aunque no te lo merezcas, te agradezco el detalle. ─Riven asintió pensando lo que dijo, la primera parte sobraba.
─No fue nada.
─¿Tú no estabas en esa misión?
─Ya se acabó.
─¿Cuándo?
─Hace minutos, si estoy aquí es porque nos han ordenado comprobar si hay peligro por los alrededores.
─Ya veo... ¿Y qué ha pasado con las bestias?
─¿Sabes? Para odiarme tanto, bien que me hablas.
─Nunca te dije eso.
─Me llamaste amargado e insoportable.
─Tú me dijiste cosas peores.
─Porque me provocaste.
─¡Solo te ayudé!
─¡No te necesitaba!
Desesperada por esta conversación que le alteraba los nervios, dio media vuelta dispuesta a irse.
─Maleducada, te estoy hablando. ─Bloom se detuvo, estaba planteándose la posibilidad de atacarle, si ahora se transformaba... nadie la vería.
─Vete al carajo Riven, no te soporto.
─¿Así me agradeces el haberte despertado? Otro no habría sido tan amable.
─A saber que me hiciste mientras estaba dormida.
─¿¡Qué estás insinuando!? ─la muchacha observó el cambio de color, por mínimo que fuera, en la piel del chico.
No pudo esconder la sonrisa maliciosa, ¡lo tenía! Y pagaría caro su forma de hablarle, ¡ella solo le había ayudado y así saltaba! No lo permitiría, si se dejaba pisar ahora, nunca la respetaría.
─¿Yo? Nada, si te pones tan nervioso es porque no me he alejado de la realidad.
─No sé de qué estás hablando.
─¿Ahora me evitas? ¿No te habrás aprovechado del momento...?
─¡No! ¡Claro que no!
─Para...
─¡No lo digas!
─Violarme... ─entonó bien cada letra para que quedase más evidente, esta vez, el sonrojo de Riven fue mayor. Aunque ahora su piel estaba así por la ira, ¡no le había hecho ni caso y encima se inventaba calumnias sobre su persona! Eso le enfurecía.
─¿¡Qué te he dicho!?
─No lo sé, no te estaba haciendo caso. ─el hada sonrió victoriosa─. Hasta nunca Riven, espero no volver a verte, no quiero que te aproveches de mí otra vez.
Al decirlo, la chica dibujó en su rostro una mueca muy sensual, cosa que al especialista le estaba enfadando todavía más. ¿¡No pensaba parar con su juego!? ¡Él también sabía hacerlo!
Con la moto, consiguió cortarle el paso, sin embargo Bloom fue más lista, de un momento a otro su aspecto cambió, tomando el poder de volar gracias a sus alas.
─¡Baja ahora mismo!
─No quiero acosador, te he dicho que no volvería a verte. Cumpliré mi palabra.
─¡No me llames así!
─Pervertido. ─Riven sintió como le latía el ojo, ¿quería morir? ¡Porque al final lo conseguiría!
─¡Cállate de una vez!
─Está bien, violador...
¡Suficiente! Sacó una de sus armas, la joven pudo reconocerlo, era una cuerda que tenía una bola morada a cada punta, con ello, conseguía inmovilizar a sus víctimas. No se dejaría atrapar tan fácilmente.
─¿Qué estás pensado hacer?
─Sino bajas tú, me encargaré yo. ─afinando su puntería, el objeto fue volando hacia ella con una velocidad vertiginosa.
Nuevamente, sus reflejos la salvaron, solo consiguió rozar su cabello, era tan abundante que lo vio hasta normal, daba igual donde lo pusiese, su pelo casi abultaba más que ella.
─Paquete.
─¡Bloom! ¡Estás acabando con mi paciencia!
─¿Eso es una amenaza?
─¡Sí!
─Te fastidias, si me hubieras dejado ir, nada de esto habría pasado.
─¿Entonces era una venganza?
─Puede.
─¡Rencorosa!
─Viejo verde.
─¡Se acabó! ¡Ven aquí para que pueda matarte un poco!
─¿No pensarás que te haré caso verdad? Esa oferta no me interesa. ─la muchacha se elevó lentamente─. Adiós Riven, espero no volver a coincidir contigo.
─¡No he acabado!
─Yo creo que sí, además, tienes una misión que terminar. ─su figura se perdió entre las nubes, el chico observó el lugar con furia, entornando la mirada.
Nunca habían conseguido sacarle de sus casillas de esa manera. Bloom había jugado con él, lo llevó por el camino que a ella le pareció conveniente. Esto no quedaría así, nadie se reía de él y vivía para contarlo.
·········
No pudo pasar desapercibida, y menos con el brillo que desprendían sus alas. Aterrizó en el patio, donde, sus amigas la esperaban con los brazos cruzados.
─¡Bloom! ¡Nos debes una explicación!
─Stella, cálmate de una vez. ─Layla se acercó a ella y la tomó de la mano─. ¿Ha pasado algo malo?
─¿Eh? No, no que va.
─¿Entonces por qué estás transformada?
─Veréis, me quedé dormida en el bosque... y para llegar antes vine volando.
─¿¡Cómo!? ¿¡Sabes lo peligroso que es eso!? ─la rubia, parecía estar perdiendo el control.
─Lo siento...
Flora tuvo que insistir para que el hada del sol se calmase. Prometió no hablar hasta que se le bajara el enfado.
─¿Seguro que es solo eso? ─cuestionó Musa acercándose a ella─. ¿O es por Sky?
─Esta vez no, en serio, me quedé totalmente dormida.
─Ten más cuidado a la próxima. ─Tecna la sonrió para tranquilizarla─. ¿Por lo menos has podido descansar bien?
─Mejor que a las noches.
─Seguramente por eso caíste rendida, estarías muy cansada.
─¡Ya está Tecna analizando! ─las chicas se rieron por el comentario de Stella, era ella la que siempre se quejaba de que debería usar más las reacciones y menos los números.
─Perdona, es mi manera de pensar.
─Eso está bien. ─Bloom sonrió agradecida de tener amigas así.
Flora se acercó a ella aprovechando el descuido de las demás, la joven de ojos azules escapó del círculo que crearon para obtener un poco más de privacidad.
─Quería pedirte perdón.
─¿Por qué?
─Por mi culpa saliste de Alfea deprimida y te arriesgaste a un peligro innecesario.
─¿Qué dices? Eso fue mi decisión, tú no tienes porque sentirte responsable.
─Claro que sí, sino hubiera sacado el tema de Sky... ─el hada del fuego del dragón calló sus palabras con un abrazo, tan cálido como espontáneo, la chica la correspondió.
─Cálmate, te preocupas por mí y es algo a agradecer. No tienes la culpa de nada, ¿vale?
─Bloom... gracias.
─No es nada.
─¡Ey! ¿Hay abrazo de grupo y no me ha avisado nadie? ¡Os maldigo a todas! ─Stella se pegó a ellas mientras berreaba sus supuestos maleficios.
Las demás también la imitaron, las dos que se quedaron en el medio, sonrieron para después fusionarse con las demás en aquella masa de abrazos. Solo se la reconocía fácilmente a Bloom por el hecho de estar todavía transformada.
·········
Faragonda fue a buscarlas personalmente, tras reunirse en un mismo lugar, alegró a las jóvenes con la noticia.
─¿¡En serio!?
─Sí, Saladino me informó, ya han regresado.
─¿Y por qué nos lo decís? ¿No era algo privado? ─preguntó Tecna mirándola de reojo.
─Valorando lo preocupada que estabais, me pareció justo informaros antes que nadie.
─¡Muchas gracias! ─Stella saltó en el sitio─. ¿Y podríamos ir a verles?
─Bueno... no creo que a Fuente Roja les importe que mis alumnas se paseen por ahí un ratito... ─las chicas asintieron emocionadas─. Pero os quiero ver de vuelta, ¿eh? Aunque tengáis que dejar a vuestros novios.
─¡Descuide directora! ¡Estaremos aquí antes de que pueda darse cuenta! ─respondió Musa muy feliz.
─Eso espero, cuidaos mucho niñas...
A la mujer, no le dio tiempo ni a salir de la habitación, para entonces, ya estaban surcando los cielos en forma de hada. Sonrió mirándolas desaparecer en la lejanía, comprobando antes, lo débil que se veía Bloom. Aquello era extraño...
·········
Las nubes rozaban sus extremidades, no sabía el motivo, pero la muchacha de cabello rojo se situaba detrás de sus compañeras. Debería ser quien encabezase la fila, teniendo en cuenta las ganas que tenía de ver a Sky, sin embargo, volvía a tener aquella sensación de malestar.
La última vez se hizo cierta, ¿qué pasaría ahora? ¿Un huracán amenazaba con derribarlas?
─¡Allí! ¡Fuente roja! ─Bloom observó el lugar, en el patio, esperaban seis chicos.
¿¡Podría ser que entre ellos se encontrase su príncipe!? ¡Al fin le vería! Aceleró el vuelo adelantando a las chicas, las cuales sonrieron felices ya que estaban algo preocupadas de su falta de alegría permanente, característica en ella.
Sus orbes azules dieron con el chico que buscaba, con rapidez, se lanzó a sus brazos. Éste tuvo que hacer bastante fuerza para poder mantenerse de pies y no terminar aplastado por el peso del hada.
─Ey Bloom tranquila, que te vas a abrir la cabeza.
─¡Te he echado de menos!
─¿Sí? Yo a ti también. ─la joven sonrió irónicamente, suerte que nadie la vio.
¿Si tanto la quería y la añoraba por qué nunca la visitó? Muy agudo Sky, ahí has estado muy creíble. Cada cual fue a su chico correspondiente, contentas de volverlos a ver, estaban realmente preocupadas por la misión.
─¿Cómo por aquí chicas? ─cuestiono Brandon envolviendo mejor la cintura de su novia.
─Faragonda nos informó de que volvisteis y quisimos haceros una visita. ¿Molestamos?
─Para nada amor. ─ambos jóvenes unieron sus labios.
─Id a otra parte, aquí no tenéis privacidad. ─respondió Helia a modo de broma.
Sonrieron todos a la vez, pasaron el tema de conversación a uno más serio. Los enemigos andaban al acecho, y parecía ser que eran nuevos. Por lo que Bloom comprobó, comían motos y atacaban a la gente que se le acercaba.
Típico de ellos.
─¿Entonces se ha dado alerta roja en todas partes?
─Sí, de noche está prohibido salir sin permiso expreso ni compañía. ─Sky se cruzó de brazos pensativo─. Esto no me gusta nada.
La muchacha de cabello rojo estaba convencida de que esas bestias podían atacarles en cualquier momento, un simple aviso no valdría. Habría que pasar a la ofensa, dicen que la mejor defensa es un buen ataque.
─¿Bloom? ¿Estás bien? ─el hada de las olas de acercó a ella susurrando para ganar privacidad.
─Sí Layla, descuida, no me pasa nada.
─Cualquier cosa, me la puedes contar.
─Lo sé, solo andaba pensativa por el tema.
─¿Te preocupa lo que ha pasado?
─Sí, que de repente salgan enemigos de la nada, me deja descolocada.
─¿Ya estás comiéndote la cabeza? ─Stella se acercó volando a ella─. Tienes que dejar de analizar las cosas Bloom, eso es de Tecna.
─¡Te he oído! ─las chicas sonrieron tras la respuesta, felices.
En medio de esa maraña de emociones, la muchacha de cabellos rojizos sintió sus fuerzas flaquear, todavía no se había recuperado de aquella salida nocturna. Disimuladamente, bajó al suelo para no forzar más sus alas. No debía olvidar que también se obligó a transformarse para escapar del idiota de Riven.
Ahora que pensaba en él... ¿dónde estaría? Buscó con la mirada encontrándolo junto a Musa, ¿cómo se le ocurría hacer esa pregunta? Era evidente con quien se encontraría. Ya le valía... Al menos no la molestaba, era algo...
─¿Queréis pasar dentro chicas? ─sugirió Brandon sonriendo cálidamente.
─Nos vendría bien descansar, ¿no creéis? ─asintieron a la propuesta de Layla, lentamente, se desplazaron al interior. Salvo Bloom, quien se quedó atrasada para intentar hablar con Sky.
─¿Vamos? ─el rubio señaló la entrada por donde pasaron todos hace algunos minutos.
─Antes tenemos que hablar...
─¿Qué ocurre? ─la chica le lanzó una mirada certera, ¿en serio todavía se lo preguntaba? ¡No la visitó ni un puñetero día y aun tenía dudas!
─¿No lo sabes? ─negó con la cabeza─. Últimamente estas muy ausente Sky, no me respondes llamadas ni apareces por Alfea.
─Bloom, se está cociendo algo muy gordo en la oscuridad.
─Lo sé, ¿eso te quita tiempo para mí?
─Claro que no.
─¿Entonces?
─Perdóname, he estado demasiado ocupado... ─sus brazos la envolvieron, el hada sintió vacío en sus palabras. Sin embargo, le daba igual. Al fin estaban juntos...
·········
Muy bien, solo se había despistados un poco y Sky desapareció de su campo de vista. Sí que tardó en decir adiós. Tanta palabrería hace un momento para dejarla ahí tirada como si nada. Vale, en parte había sido su culpa que se le fue la atención en uno de los entrenamientos por parte de varios especialistas. Pero él podría haber estado sobre ella un poco, ¿no?
No se había quitado la transformación, juraba que la mejor manera de recuperarse era obtener esta forma sin hacer nada. Algo parecido a dejar algún aparato electrónico en modo ahorro de energía. Bloom suspiró, ¿a quién quería engañar? Si seguía en esa forma era por mantener el brillo que la misma le daba, así no sería tan difícil que alguien la encontrase, ¿no?
Porque si fuera por ella... encontrarían su cadáver deambulando todavía por esos pasillos en busca de alguien que la salve. Alguna mano amiga que le tienda una salida a...
─¿Qué...? ─sus reflejos la volvieron a salvar de un ataque, el boomerang morado se clavó en la pared, nuevamente, había rozado sus cabellos. Al final se quedaría calva─. Ese arma...
─¿Siempre lo esquivas todo? ─apoyado contra la pared, cruzado de brazos con los ojos cerrados y esa sonrisa maliciosa se encontraba Riven.
─¿Y tú? ¿Acostumbras atacar por la espalda?
─Repito que solo lo hago cuando estoy seguro que no voy a acertar.
─¿Será porque nunca consigues dar en el blanco?
─¿Quieres que haga la prueba? ─sacó el arma que usó anteriormente con ella, de hecho, todavía tenía algunos de sus pelos enredados en la cuerda─. Esta vez no fallaré, ya que se te nota exhausta.
─¿Cómo lo...?
─He visto tu degradación de fuerzas, desde que llegaste totalmente renovada al campo de batalla hasta hoy, que pareces un muerto viviente.
Bloom analizó cada palabra, Riven no era tan idiota como creía, al contrario, había hecho un razonamiento altamente complejo. No todo el mundo se fija en esos detalles, aunque él contaba con la ventaja de que se había encontrado a la muchacha durmiendo en el césped por culpa del cansancio.
─Sky no se dio cuenta...
─¿Te sorprende? ─alzó una ceja sonriendo de nuevo maliciosamente, la joven frunció el ceño─. ¿Por qué tan enfadada? Hace unas cuantas horas estabas más segura.
─¿Qué quieres Riven? No tengo intención de estar aquí perdiendo el tiempo.
─Entonces me gustará ver como lo haces para encontrar el camino, ¿estás demasiado cansada para volar, cierto? ─¡maldita sea! ¿Cómo era posible que acertase en todo? ¿Tan evidente era ella?─. ¿A qué viene esa cara? ¿Me he equivocado?
─Riven, mi paciencia se acaba, ¿qué quieres?
─¿Has olvidado lo que me has hecho?
─¿Yo? ¿El qué?
─¿Te estás haciendo la boba o naciste así?
─Insúltame otra vez y necesitarás piernas de plástico para andar.
─Uh ─extendió la burla con la última sílaba─, la gatita saca las uñas...
─Voy a sacar otra cosa como no me dejes en paz.
─¿Te ves capaz? Estás para el arrastre.
─No tendré problemas en librarme de ti.
─Adelante, muéstrame lo que el hada del fuego del dragón sabe hacer.
─¿Estás hablando en serio?
─Sí, venga...
─Ya, tú lo que quieres es que me despiste para que me veas la ropa interior, ¿verdad cochino?
─¡Se acabó! ─cerró el puño alzando el mismo─. Pienso hacer que te arrepientas.
─¿Me vas a violar?
─¡Cállate! ─consiguió esquivar varias armas que le lanzó, parecían estrellas ninja. ¿Cuánta variedad poseía este joven? ¡Sky solo usaba una espada!─. Me estás empezando a hartar.
─¿Por qué no eres capaz de darme nunca? Tranquilo Riven, algún día mejorarás tu puntería.
─¡Será hoy! ─le lanzó otro boomerang con la velocidad que llevaba no podría detener, así que se vio obligada a destruirlo, dándose cuenta de que sus poderes mermaban. No podía entretenerse con este tipo─. No está mal.
─Tu turno... ─lanzó una minúscula bola de fuego que el muchacho no tuvo problemas de esquivar, sin embargo, cuándo esta impactó en el suelo extendió un gran abanico de humo por la zona. Riven activó unas gafas preparadas especialmente para eso, aun así, no pudo ver el golpe que le tiró al suelo.
─Maldita... ─escuchó los pasos de la joven, al parecer no quería volar. Sonrió maliciosamente, en ese caso él tenía ventaja, llevaba muchos más años que ella corriendo─. No escaparás.
Por suerte, el brillo de sus alas (juraba que era mayor las suyas que las de su novia) la delataban. Sin mencionar los obstáculos que iba dejando por el camino, aun se preguntaba porque no disolvía la transformación, así pasaría desapercibida para él. Aunque ese cabello naranja también era difícil de ocultar.
Bloom sentía a Riven cada vez más cerca, ¡mierda! Si ahora volaba, caería, no se notaba fuerzas, ¿cómo lo iba a hacer? Tras dos hechizos y una carrera no estaba en condiciones óptimas para pelear, menos teniendo en cuenta la cantidad de energía que utilizó para acabar con esos monstruos y abrirse paso en la barrera.
No tenía otra, debía salir a la desesperada y plantarle cara. Estaba segura, si ahora volvía a su forma humana, no podría cambiar tras descansar un rato y sus amigas sospecharían. Ni quería contarle el encuentro tan desagradable con este chico, ni mucho menos que escapó aquella noche incumpliendo algunas normas.
Desbarató su idea de enfrentarlo cuando vio una habitación donde esconderse, entró sin pensarlo encontrándose con un joven semidesnudo que se estaba cambiando. Ambos gritaron al verse cara a cara, el muchacho, por inercia, se tapó entero con la toalla.
─¡Perdón! ─Bloom se dio la vuelta avergonzada, ¡se la había visto! Últimamente todo le pasaba a ella─. No sabía que esto era... Lo siento.
─Tranquila, no pasa nada... ─se notaba su voz entrecortada, estaría nervioso. Era lo más lógico, ¿cómo se reacciona cuando entra un hada atropelladamente para verte desnudo? Era totalmente irreal.
─Mejor me marcho, perdóname.
─Espera... ¿te estaba persiguiendo alguien? Parecías fatigada. ─¿todo el mundo se daba cuenta de su estado de ánimo salvo Sky, su propio novio?
─No tranquilo, estoy bien. Cuídate mucho. ─escuchando antes tras la puerta, salió con precaución─. No parece estar por aquí.
Más calmada, caminó con tranquilidad llamando la atención de quienes se la cruzaban. En Fuente Roja no solía haber muchas hadas, y cuando había alguna visita, frecuentaban las aprendices. Alguien que todavía no había dominado el Believix.
¿Dónde estarían todos? Parecía mentira que se hubiera cruzado con toda la escuela salvo con quien buscaba. Juraba que hasta el director la vio. Sería mejor ir saliendo, tal vez la esperaban en el lugar por donde entraron.
·········
Riven frunció de nuevo el ceño, pensar que estaba tan cerca y la perdió. ¡Casi la tenía! Hasta que torció a la izquierda y la perdió de vista, totalmente. ¿Existían los conjuros de invisibilidad? No, su grito delató su posición, algo le habría pasado. Sonriente, pensando en que había capturado su presa, estaba dispuesto a atraparla cuando Musa apareció preguntando por Bloom. Al final ambos se fueron de allí a buscarla, ya que él no dijo dónde estaba.
Ahora estaban a punto de marcharse y la chica no daba señales de vida, ¿siempre tenía que buscar como destacar? También era la única que seguía transformada, seguramente, todavía no se deshizo de esa forma. Le podía el afán de protagonismo.
─¿¡Dónde estará!? ¡Ya no nos avisa nada! ─Stella estaba al borde de un ataque mental.
─Tranquilízate, pronto vendrá.
─Flora, ¿nunca te preocupa nada?
─Claro que sí, pero puedo meditar y llevarlo. No hay que llegar a esos extremos.
─Eres demasiado pacífica... ─la rubia sonrió agobiada, ¿qué le pasaba a Bloom? Andaba ida en su mundo últimamente, ya le comentó su compañera de cuarto que lloraba cada noche frente al tocador. Salvo aquel día que desapareció por completo.
Riven atisbó un haz de luz al final del pasillo, fue imperceptible mas lo notó. Y, al parecer, debió ser el único, ¿cómo sería capaz de verlo tan fácilmente? Siempre había estado rodeado de hadas, sin embargo, juraba que las alas de Bloom brillaban más que las de ninguna.
─Creo que viene. ─el muchacho se ganó la atención de los presentes.
─¿Quién?
─Vuestra amiga.
─Cierto...
─¡No puede ser! ¡Tecna se ha despistado! ¡Se acaba el mundo! ─Stella exageró la dramatización alzando los brazos mientras rogaba al cielo.
─Como te gusta el teatro... ─Layla sonrió divertida, siempre se encargaba de dar vida al ambiente.
─Un poco... ¡Casi nada!
─¡Huy que no!
─¡Musa!
─Aquí es. ─una voz varonil salió a flote por el cielo, los presentes observaron al joven que acompañaba a Bloom aun transformada.
─Muchas gracias, sino fuera por ti aun andaría perdida...
─No fue nada, ¿has irrumpido en más cuartos?
─No me he atrevido, tras lo tuyo... ─desvió la vista sonrojándose levemente, ¡qué momento más bochornoso!
─¡Era broma! ─negó exageradamente con las manos en el aire.
─¿Yo era la dramática? ─susurró Stella al hada de las olas.
─Sí, éste no se queda atrás.
─Gracias por todo, adiós. ─se despidió animadamente de él encontrándose con la mirada maliciosa de Riven yendo hacia sus amigos─. Cuídate.
─Igualmente.
─¡Bloom! ─Stella se acercó a ella─. ¿¡Dónde estabas?!
─Me perdí por el camino, lo siento. No conseguía encontrar a nadie.
─¿Era eso? ¡Me has dado un susto de muerte!
─Perdón...
─Déjala ya Stella. ─Flora sonrió a la portadora del fuego del dragón─. Espero que estés bien.
─Sí, claro. ¿Qué me pasaría aquí dentro? No es que hubiera algún tarado mental que me atacase, ¿verdad?
─¿Eh? S-sí, claro... ─nadie había entendido la respuesta de Bloom, salvo Riven, quien había captado perfectamente el mensaje oculto. ¿¡Le había llamado retrasado!?
─¿Estás bien cariño? ─cuestionó Musa a su chico al verle de tan mal humor, era lógico en él que tuviese esa cara pero hoy parecía diferente.
─Sí, sí tranquila.
─Chicas, tenemos que volver cuanto antes. ─anunció Layla─. Hemos perdido mucho tiempo esperando a... ¡Quiero decir! Nos ha llamado Faragonda.
La aludida sonrió dándose cuenta del despiste de su amiga y el intento desastroso de arreglar el mismo. Lanzó una risotada al aire para calmarla y comenzó a elevarse dándose cuenta de que sus alas estaban pletóricas de energía. Agradeció internamente que no se paralizasen a la hora de trabajar, siempre había sentido que parecían estar vivas y la ayudaban en los peores momentos.
─En ese caso, será mejor no hacer esperar a la directora.
─¡Sí! ─las cinco restantes comenzaron con su evolución, aprovechó el momento para lanzarle una mala mirada a Riven y articular la palabra pervertido sin llegar a decirla. El receptor de dicho mensaje frunció el ceño todavía más. ¡Estaba jugando con su paciencia!
Las muchachas se despidieron de su novio, exceptuando a Bloom. Realmente estaba muy molesta, si es Sky estuviera con ella no habría estado tan despistada este tiempo, si la hubiera hecho un poco más de caso (no pedía toda su atención, solo mendigaba un poco) no habría tenido ese encuentro tan desagradable con Riven, ni el accidente bochornoso con aquel chico quien, agradablemente, le acompañó hasta la salida.
El rubio se dio cuenta de que su novia no le dijo nada, ni a dirigirle la mirada se dignó. Fue la primera en perderse entre las nubes siendo Stella la última. No quería separarse de Brandon.
─¿Ha pasado algo entre tú y Bloom? ─aventuró Helia a preguntarle a Sky tras ver lo ocurrido, todo el mundo reparó en ella.
─Nada, ¿por qué lo preguntas?
─Pues... ─ante la mirada de todos, entró de nuevo a Fuente Roja, impertérrito. Parecía que nada le importaba. Los chicos se miraron entre ellos, confusos.
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Bloom estaba algo asustada. Nada más volver a sus habitaciones, una profesora fue a buscarla para acompañarla a dirección. ¿De qué querría hablar la señorita Faragonda? ¡De repente todos los pelos de su nuca se erizaron! Fue peor todavía cuando las puertas del lugar chirriaron a la hora de abrirse, la mujer indicó con un movimiento de mano que entrase.
─Bloom querida, debemos hablar.
─¿Ocurre algo malo?
─Siéntate.
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Timmy observó seriamente a Riven, éste le espetó enfadado el evidente acoso y cuando le tendió la duda se quedó sin saber que responder.
─No sé de qué me hablas.
─Entonces se lo preguntaré a Sky.
─No me toques la moral... ¿qué narices quieres?
─Una explicación.
─No la tengo, no puedo razonar a algo que no comprendo.
─¿Y ahora? ─el muchacho sacó de su equipamiento el boomerang de Riven, el cual todavía tenía pelos naranjas enredados. El joven estiró el brazo tratando de recuperarlo pero el otro fue más rápido y lo apartó. Riven lo maldijo─. ¿Bloom estaba así de rara por tu culpa?
─Yo no hice nada.
─¿En serio? ¿Y qué dirías respecto a lo que pasó?
─Nada, no es mi problema.
─¿No? Al principio estaba encantada de verle, después de un supuesto encuentro contigo, ya no quería. Se marchó enfadada.
─Yo no...
─He analizado los cabellos, son de ella. Aunque tampoco era muy difícil de averiguar por el color.
─Eso no dice nada.
─Por si fuera poco, he encontrado restos de otra de tus armas, envueltas en fuego. He sido incapaz de cogerla.
─Paquete.
─Estoy hablando seriamente, ¿qué ha pasado?
─Nada, solo me la encontré por el camino y le propuse pelear un poco. Por entrenar...
─¿En serio?
─Sí, ¿no me crees?
─Lamentablemente no.
─Ese ya es tu problema. ─Riven le arrebató el arma, suya por derecho, y se marchó de allí enfadado. No le convenía que alguien tan inteligente le rondase con preguntas.
Estaba seguro de que Bloom no quería comentar nada sobre su encuentro, de hecho, cuando estaban entre todos parecía que hasta fingía no conocerle. Así que él tampoco tenía por qué preocuparse. No le seguiría la contraria si así se ahorraba los líos.
Aun así, eso lo tenía intranquilo. Conjeturaba malas sensaciones para un futuro en torno a ellos. Ojala solo estuviera desvariando.
Cereza Prohibida: Me respondiste muy rápido, ¡gracias! Veo que estuviste pendiente y eso me alegra. Creo haber entendido lo de fanfiction... que esté en inglés no me ayuda mucho XD
No sé porque, me encantan las relaciones de amor-odio y esta no va a ser la excepción, por eso han estado así. Y posiblemente, prosigan interactuando por varios capítulos de esta manera. ¿Otro capítulo? ¿Ya lo has sacado? No he podido verlo, me paso ahora mismo.
Te deseo éxito también, muchas gracias.
Flora4ever: ¡Muchas gracias por comentar! Y por el halago claro... me has sacado los colores / Llevo ya algunos años escribiendo, es mi sueño y esto me ayuda a practicar. Aquí tienes el capítulo, espero que lo disfrutes.
Nos vemos la semana que viene o la siguiente, no tardaré más. ¡Un gran abrazo a todos!
