Feliz Año Nuevo!
verdaderamente muchas gracias a: Yuuniie Kuran, Xlarazondeser, osoqduerme y Blackover por sus comentarios
y por que ustedes lo pidieron he aqui la continuación
solo me gustaria aclaral algunos detallitos

-dialogo normal-

-susurro-

-"susurro indirecto"- (ya saben, el que uno dice mientras mira hacia otro lado para que se note la indirecta XD)

sin más preambulo la historia.


Mal Día

POV DE KIDO

-¿Esto va enserio?-

-Claro que si-

-Pero es ridículo, ¿Por qué debería hacerlo?-

-no tienes que hacerlo si no quieres Kido-kun - miro el reloj de la sala mientras se ponía de pie –creo que si me doy prisa todavía puedo alcanzar a Haruna en el aeropuerto-

-¡Espera! –creo que mi voz sonó demasiado desesperada

Recorrí la sala tan rápido como pude y tomándolo por el brazo lo obligue a sentarse de nuevo en el sillón, no tenía más opción que tragarme mi orgullo

-… -su mirada permanecía fija en mí

-la comida estará lista pronto… -la vergüenza me obliga a apartar la mirada de esos intensos ojos verdes.

-… olvidas algo, ¿no? –aun sin mirarlo es fácil adivinar que está sonriendo el muy cabrón

-…mi señor… -susurre sin quererlo

-jajaja ¡ves no era tan difícil! –verlo retorcerse de risa en el sillón es realmente molesto.

A desgana me dirigí hacia la cocina

-cabrón –susurre por lo bajo

-eh, ¿dijiste algo? –dejo de reír y me miro con severidad

Quitando mi expresión de "al diablo el mundo y todo lo que viva en el" me gire hacia él y mostrando mi más encantadora sonrisa.

-Nada mi señor, solo que la comida ya está lista, por favor tome asiento –dije mientras señalaba la barra de la cocina.

No puedo creer que realmente le esté siguiendo la corriente a este tipo.

-ya te estás acostumbrando, sigue así –contesto satisfecho

De camino a la cocina me detuve cerca de la puerta y lo mire fijamente, creo… que hasta un tipo como él puede sentir compasión, ¿no? decidí probar suerte.

-Mi señor Fudou –dije de la forma más dulce que pude- ¿podría pedirle un favor?-

Me miro con curiosidad mientras se apoyaba en el reposabrazos del sillón.

-esto suena interesante –dijo emocionado- adelante, habla-

Intente lucir lo más tierno y encantador que mi mal humor me permitiese.

-considerando que le obedeceré eternamente, "no por gusto" que lavare su ropa, "tus sucios calzoncillos" preparare su comida, "alégrate que no le he puesto veneno" limpiare su casa, "que parece chiquero" y hare todo lo que "TU cabrón bastardo" usted me diga sin quejarme, podría… podría permitirme hacer todo eso si usar este "ridículo y desagradable" lindo mandil que "TU infeliz mal nacido" usted tan amablemente me ha dado "¡me tomaste desprevenido y le pusiste un candado para que no me lo pueda quitar!" ¿Sería tan amable de quitármelo mi señor? –mi cara no podría estar más roja

Transcurrieron unos incomodos segundos de silencio, en los cuales tu expresión se mantuvo seria y pensativa.

-Pero te queda bien – contestaste mostrando una amplia sonrisa.

¡Qué demonios! ¡A quien podría quedarle bien un delantal ROSA con grandes holanes y encajes que tiene bordado "el esclavo del siglo" con corazoncitos por doquier! Olvídalo, mejor me reservo los comentarios lo que diga puede y será usado en mi contra… o más bien ya está siendo usado en mi contra.

-y bien, ¿en que estábamos? –inquiriste sonriente mientras te acercabas a la cocina.

-planeando tu muerte –

-¿disculpa? –

-que por favor tome asiento mi señor –di media vuelta y entre en la cocina- el menú de hoy es crema de zanahoria como entrada, para el plato fuerte tenemos un filete de res bien cocido y para el postre tenemos dos opciones tartaletas de chocolate "o un puñetazo en tu cara" o un helado de fresa "¡o un puñetazo en tu cara!"- creo que el odio que siento por este chico es obvio, ¿no creen?

-Que rápido te has acostumbrado a esto Kido-kun –sonreías sarcástico mientras te servía la comida.

-es el precio que tengo que pagar, ¿no? –conteste sin molestarme en ocultar el odio en mi voz.

-tu si sabes jajaja –reías conforme ibas devorando los platillos que acababa de poner frente a ti.

Se han de estar preguntando como yo, Kido Yuto, me he convertido en el esclavo de este desagradable sujeto conocido como Fudou Akio, ¿no es así?

Pues mi historia comienza mucho antes de una mala noche de alcohol, comienza poco después de la muerte de mis padres, cuando solo éramos mi hermana menor Haruna y yo.

Flashback

Aun siendo huérfanos nos teníamos el uno al otro, yo siempre la cuidaba de los otros chicos del orfanato y ella siempre cuidaba de mis lesiones y aunque intentase hacerse la fuerte aun había noches en las que la escuchaba sollozar en silencio y la abrazaba hasta que se quedara dormida sintiendo la enorme necesidad de protegerla a toda costa, luego vino el trágico día en que nos adoptaron diferentes familias, ella se convirtió en Otonashi Haruna y yo en Kido Yuto, fue bastante difícil el separarnos pero no tuvimos opción.

Al entrar a la secundaria me dijeron que si ganaba el campeonato de soccer tres años seguidos Haruna y yo podríamos estar juntos otra vez, tristemente no lo conseguí, pero aun así volvimos a estar tan unidos como antes, en la preparatoria fue cuando lo conocí, al que podría considerarse como el ser más vil y despreciable que el mundo allá conocido jamás, Fudou Akio al que en aquel entonces llamaba mi mejor amigo, no había nada que no le contase, claro excepto aquellos sentimientos que estaba descubriendo por mi hermana menor.

Cuando entre a la universidad conseguí permiso de mi padrastro para vivir por mi cuenta con Haruna, todos los días eran un sueño hecho realidad, volvíamos a aquellos nostálgicos días donde solo éramos los dos… bueno, los tres considerando que no había día en el cual Fudou no llegase de improviso a comer o dormir.

Al principio no hubo ningún problema ya que siempre me apoyaba en cualquier situación y momento, el problema vino cuando bromeando una noche dijo que podría enamorarse de Haruna e invitarla a salir, después de eso y de tres meses, no le volví a dirigir la palabra a Fudou.

Cuando un día Haruna me dijo que Kogure Yuuya, un chico algo bajo con el que solía jugar soccer en la secundaria le había pedido que fuese su novia y ella había aceptado, pude sentir como mi corazón se agitaba y comprimía y aunque con severidad le dije que la escuela iba antes que cualquier relación no logre hacerla cambiar de opinión, recuerdo que esa noche le mentí diciendo que tenía que hacer un trabajo en equipo y que me quedaría con un compañero de la universidad, en cambio compre cervezas y bocadillos y fui a casa de Fudou, me disculpe por mi mal comportamiento y le pedí consejo, acepto mis disculpas y durante toda la noche y hasta el amanecer escucho mis quejas sobre lo pequeña que era Haruna para pensar en tener novio mientras permanecía a mi lado burlándose de mis "celos de hermano mayor", después de eso el volvió a frecuentar mi casa y nuestra relación volvió a ser la de antes.

Años después, Kogure fue a pedirme la mano de Haruna, me sentí morir, ya era consiente de mi "no TAN fraternal amor" hacia ella y por alguna razón me llene de rabia e impotencia, si Fudou no hubiese estado presente posiblemente habría matado al pobre de Kogure por intentar apartar a Haruna de mí, tras una larga discusión no tuve más opción que aceptar y darles mi bendición, aunque solo fuesen palabras vacías.

En muchas ocasiones pensé "escapar con la novia parece una buena idea" pero viendo lo feliz que era Haruna, me hacía sentir el más miserable y repulsivo ser que jamás allá existido. El día de la boda fui yo quien la llevo hasta el altar y durante la fiesta pronuncie un discurso para los recién casados con una amplia y falsa sonrisa, en cuanto baje del estrado le pedí al mesero más cercano la mejor botella de licor y comencé a beber, Fudou estuvo a mi lado todo el tiempo intentando convencerme de dejar de tomar, le dije que solo podía hacer dos cosas o tomar o golpear al novio y ambos sabíamos que la primera opción era la mejor, desistió de detenerme y solo se sentó a mi lado contando bobas anécdotas de nuestra época de estudiantes y burlándose de lo mal que bailaban las personas, por un momento me sentí aliviado de que estuviese ahí.

Pero, unas horas más tarde todo cambio, después de que Fudou se ofreció a llevarme a mi casa estando yo totalmente ebrio y en un momento de estupidez le confesé mis verdaderos sentimientos hacia Haruna, cuando desperté a la mañana siguiente totalmente desnudo y sufriendo la peor cruda de mi vida, Fudou seguía a mi lado, esperando el momento justo para chantajearme.

Fin Flashback

Por eso tengo que venir todos los días a hacer la colada, la comida, el aseo y prácticamente todo lo que se le ocurra a este sujeto, esbozando siempre una sonrisa, usando este maldito delantal del "el esclavo del siglo" y llamándolo "mi señor".

Pero no hay opción, no podría seguir viviendo si Haruna se enterase de estos sentimientos que he ocultado por más de siete años, si una vida de esclavitud es suficiente para mantener a Fudou callado estoy dispuesto a pagar el precio.

-vaya Kido-kun, quien diría que cocinaras tan bien –dijiste sobando tu estomago satisfecho.

-un hombre incapaz de cocinar para sí mismo no sobrevivirá solo mucho tiempo –conteste mirándote con superioridad.

-¡Muy listo Kido-kun! –Dijiste mientras sonreías de forma burlesca- aunque no creo tener que recordarte en qué posición te encuentras –sin dejar de sonreír cruzaste las piernas y señalaste tu zapato- límpialo –ordenaste así sin más.

Sentí un escalofrió recorrer mi espalda, tenías razón yo no tenía derecho a quejarme, reclamar o contradecirte.

-enseguida mi señor –dije tomando un trapo y saliendo de la cocina.

Me arrodille ante ti y cuando estaba por limpiar tu zapato lo quitaste y sujetaste mi mentón con fuerza para luego mirarme con severidad.

-aun tienes mucho que aprender Kido-kun –tu voz sonaba feliz, se notaba que lo estabas disfrutando- para estas cosas debes usar tu lengua –concluiste mientras me mostrabas la tuya.

No pude evitar dar un largo suspiro y mire el suelo impotente dejando caer el trapo que llevaba en las manos, ampliaste tu sonrisa y soltaste mi mentón, por un segundo mire fijamente tu zapato y cerrando fuertemente los ojos comencé a lamerlo, era repugnante tanto el sabor como mi existencia, tu estruendosa risa taladraba mis oídos y me hacía sentir aún más miserable de lo que ya me sentía, al grado de no poder evitar derramar un par de lágrimas silenciosas.

Pasados unos minutos dejaste de reír, retiraste tu zapato y con el mismo me empujaste hacia atrás, haciéndome quedar sentado mirándote muy sorprendido.

-¿q-que sucede Fudou? –sentía mi lengua entumecida y con un asqueroso sabor.

-ya fue suficiente –exclamaste molesto.

Y poniéndote de pie te dirigiste hacia la sala donde comenzaste a buscar algo en los bolsillos de la chaqueta que habías dejado ahí.

Me incorpore como pude y tras frotar mis ojos en caso de que hubiese alguna lágrima fugitiva me acerque a ti preocupado.

-¿Sucede algo malo mi señor? –pregunte nervioso.

Cuando volteaste a verme había un gran odio reflejado en tus ojos y por un segundo tuve miedo de lo que pudiese pasar.

-date vuelta –dijiste finalmente.

-¿eh? –Estaba confundido- ¿Por qué?

Si algo he aprendido de la vida, es jamás darle la espalda a alguien sospechoso.

-solo hazlo –insististe mientras sujetabas mi hombro izquierdo.

-¿pero? Que es lo que…-

-¡Es una Orden! –exclamaste nuevamente molesto.

Ratas, obedecí asustado y cerré los ojos en espera de lo que podría suceder, pero nada, solo se escuchó un ligero Clic y como un pequeño objeto caía, mirando de reojo me sorprendí, el candado que me impedía quitarme el maldito mandil se encontraba abierto y tirado en el suelo.

-Vete a casa –dijiste aun estando detrás de mí.

Al oír esto me gire lo más rápido que pude, para verte de frente, estando de pie tenías las manos en los bolsillos y la vista fija en otro lado.

-Fudou ¿de que estas hablando? – por alguna razón esa actitud tuya siempre hacía que me preocupara.

-fue todo por hoy –respondiste aun sin mirarme- quítate el mandil y vete a casa, tengo trabajo que hacer-.

-Fudou...-

-PERO, quiero verte mañana temprano sin falta, uniformado y con un rico desayuno para comenzar bien el día –me miraste fijamente sonriendo otra vez.

-¿¡Que! –exclame sorprendido.

-ya me oíste Kido-kun –dijiste mientras sacabas un juego de llaves de tu bolsillo y lo ponías en mi mano- no llegues tarde, ¿ok? –concluiste con una gran sonrisa.

Este sujeto, siempre se las ingenia para sacarme de quicio, sin decir nada que pudiese empeorar mi situación, me quite el condenado mandil dejándolo en el sillón, tome mis cosas y salí de ese lugar completamente cabreado y con nauseas, en algún momento definitivamente lo matare a golpes, hasta entonces tendré que soportar todas sus tonterías.

FIN DEL POV DE KIDO

En la casa de Fudou tras escuchar la puerta cerrarse el castaño se dejó caer sobre el sillón y tomando el rosado mandil lo acerco a su nariz aspirando profundo, disfrutando del aroma que tenía impregnado.

-Nee Kido-kun –susurraba el oji-verde perdido en sus pensamientos- ¿crees que esto haya sido una buena idea? Yo… no se cuanto más podré contenerme, ¿Qué es lo que debería hacer? –concluyo cerrando los ojos y quedándose dormido.


¿que tal? ¿les gusto el final de la historia?

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naa es chiste, en cuanto tenga tiempo subire el siguiente capitulo =w=
nuevamente muchas gracias
y recuerden que dudas, criticas constructivas, y toda clase de comentarios son bienvenidos.