Por donde comenzar... pues colocando todas las cartas sobre la mesa mi tardanza se debió principalmente a la escuela, los deberes y a la perdida de inspiración, pero ya que. Sin más que decir, disfruten la historia.

Advertencia: la ingestión de licores con cerveza puede hacerles circo cortito embriagándolos más rápido y aunque sea solo un rumor, puede darles la cruda de sus vidas.

Y no lo olviden si toman... invitan.


Un buen recuerdo

Fudou se encuentra caminando en un lugar completamente oscuro, pequeños fragmentos de luz pasan veloces bajo sus pies, curioso se inclina sobre uno de ellos y al hacerlo este se detiene y crece hasta iluminar todo el lugar.

Del resplandor comienza a divisarse un largo corredor lleno de estudiantes que charlan alegres, por ese pasillo camina un Fudou más joven con un corte de mohicana, que al igual que los otros chicos viste un uniforme que consiste en una chaqueta negra muy formal con detalles y adornos en rojo y dorado con pantalones del mismo color que la chaqueta pero a diferencia de los demás estudiantes lleva la chaqueta abierta mostrando una camisa blanca sin fajar.

'ya veo, estoy soñando con el pasado' –piensa el Fudou mayor mientras observa atentamente su recuerdo.

Al otro extremo del pasillo, un joven Kido con sus rastas recogidas en una coleta de caballo, usando unos pequeños lentes de lectura y vistiendo correctamente su uniforme camina despreocupado cargando un par de libros con la vista fija en un pequeño block de notas abierto en su mano izquierda y como era totalmente de esperarse, sin que ninguno de los jóvenes se percatara de la existencia del otro, chocaron cayendo al suelo.

-¡Es que no tienes ojos en la cara! –exclamo Fudou molesto sobándose la cabeza.

-podría decirte lo mismo –reclamo Kido sobándose la frente mientras recogía sus libros y se acomodaba las gafas.

-tú eras el que no veía por donde iba –dijo el oji-verde poniéndose de pie.

-si estabas viendo ¿Por qué no me esquivaste? –cuestiono el de rastas levantándose.

-¿Por qué habría de cambiar mi rumbo por alguien que lee mientras camina? –

-¿Por qué detendría mi lectura por alguien que solo puede caminar en una dirección? –

-solo los ñoños leen mientras caminan –

-solo los idiotas chocan con alguien a quien están viendo, ¿a no ser que lo hayas hecho a propósito? –

-¿Quién chocaría a propósito con un ñoño como tú? –

-no lo sé, dímelo tú –

-pedante –

-arrogante –

-chico fresa –

-marginado –

-hijo de papi –

-cabrón –

-bastardo –

-acosador –

-i…idiota –

-… ¿enserio? – cuestiono Kido sonriendo mientras se sacudía el uniforme.

-cállate –exclamo Fudou con un ligero rubor en las mejillas, nunca antes alguien se le había puesto a la par de esa manera.

Tras una intensa batalla de miradas, el oji-rojo suspiro, abrió nuevamente su cuaderno y comenzó a caminar, pero Fudou lo sujeto con fuerza por el cuello de la chaqueta obligando al de rastas a mirarlo de frente.

-si serás… –gruño Fudou.

Todos los estudiantes que observaban la escena se apartaron temiendo el inicio de una pelea.

Aún con la feroz mirada del oji-verde encima de él, la desagradable presencia de los curiosos y temerosos estudiantes que se negaban a interferir y el hecho de que esa situación empezaba a fastidiarle, la expresión de Kido no cambio en lo más mínimo.

-si vas a hacer algo que sea ahora, voy tarde a clase –dijo el oji-rojo aburrido.

-vaya que tienes huevos –dijo tranquilamente Fudou soltando al chico y arreglándole el uniforme –eres bastante raro, me agradas, mi nombre es Akio Fudou ¿y tú, quién eres y en qué curso vas? –concluyo el joven con una gran sonrisa en el rostro y con la mano derecha extendida hacia el de rastas.

Perplejo por el drástico cambio de actitud del chico, Kido comenzó a reír retrocediendo un par de pasos sujetándose el estómago.

-¿de qué te ríes? –

-jajaja tú también eres bastante raro –contesto Kido entre carcajadas –no te lo tomes a mal –agrego viendo como el mencionado comenzaba a molestarse otra vez –mi nombre es Yuto Kido, soy de primer ingreso –finalizo estrechando la mano de Fudou.

-vaya, así que eres un novato –

-¿y tú de que grado eres? –

-también soy de primer año –

-… ¿cómo puedes llamar a alguien novato si tú también lo eres? –

-por qué se me da la gana –

-sí que eres extraño –

-¿Qué dijiste novato? –

-¡lo que oíste novato! –

Volvieron a mirarse fija e intensamente, pasados unos segundos empezaron a reír totalmente entretenidos.

-me caes muy bien Kido-kun –dijo Fudou pasando su brazo derecho por los hombros del mencionado –y… ¿en qué salón es tu próxima clase? –

-creo que… –miro su cuaderno un momento –en el 4310 –

-¿enserio? Vaya coincidencia, mi próxima clase también es ahí –exclamo alegre Fudou

-¿coincidencia? ¿No serás realmente un acosador? –pregunto burlón Kido sonriendo cómplice al oji-verde

-jajaja algo me dice que tú y yo seremos muy buenos amigos –afirmo el castaño caminando hacia su salón sin soltar al de rastas dejando confundidos a todos los que presenciaron la escena.

'cierto, nos conocimos de una forma muy rara' –el Fudou mayor miraba entretenido su recuerdo y como este poco a poco volvía a ser un pequeño fragmentos de luz.

Sentándose en el inexistente suelo miro los pequeños fragmentos de luz que ahora giraban a su alrededor, estiro la mano derecha hasta tocar otro fragmento que al igual que el primero creció iluminando todo el lugar.

De la luz pudo vislumbrar su sala, un amplio lugar con una gran variedad de cuadros y pinturas adornando las paredes beige, una televisión no muy grande pero bastante decente, una pequeña mesa en el centro repleta de libros y hojas y en uno de los sillones un no tan joven Fudou cuyo cabello estaba un poco más largo ya sin la mohicana, se encontraba recostado boca arriba terminando una investigación para la universidad mientras fumaba un cigarrillo, podía ver las negras nubes a través de la ventana y como pequeñas gotas de agua daban aviso de la tormenta que comenzaba a cernirse sobre la ciudad, al poco tiempo el timbre sonó y sin muchas ganas el castaño se puso de pie haciendo a un lado todo su material de referencias para dirigirse a la puerta.

Al abrirla, se sorprendió de ver a Kido completamente mojado llevando bolsas plásticas con latas de cerveza y chucherías.

-¿Puedo pasar? –se veía muy triste.

Preocupado por que pudiese coger un resfriado el castaño le cedió el paso dejándolo entrar a la calidez de la sala, tras cerrar la puerta fue a buscar un par de toallas, le entrego una a Kido y con la otra le ayudo a secarse.

Habían pasado unos tres meses desde que el oji-rojo le dejo de hablar por intentar "quitarle" a su hermana y verlo aparecer mojado en el pórtico de su casa era algo muy preocupante.

-¿Qué haces aquí? –hablo Fudou rompiendo el incómodo silencio –que no habías dicho que nunca…–

-lo siento –

-¿eh? –

-exagere, no debí haberte dicho nada de eso –con suavidad sujeto la playera de Fudou mirando el suelo -¿podrías perdonarme? – sus ojos se veían cristalinos.

-vaya que eres un sinvergüenza –cubrió la cabeza de Kido con la toalla que traía, tomo las bolsas plásticas y soltándose del agarre se dirigió a la cocina –ve a ducharte o cogerás un frio, en cuanto limpie la entrada te llevare algo de ropa seca.

-¿Por qué eres tan amable conmigo? Deberías estar enojado, ¡Deberías echarme a patadas de aquí!–el de rastas permaneció en su lugar con la vista clavada en el suelo.

-¿Por qué debería? Tuve suerte, ¿no crees? –Contesto Fudou desde la cocina colocando las bolas en el lavabo –solo me dejaste de hablar y no me rompiste la nariz como al pobre de Genda, venga, ve al baño ¿o ya se te olvido dónde está?- concluyo mostrando una amplia sonrisa.

A paso lento Kido se encamino hacia el baño no sin antes dirigirle a su amigo una pequeña sonrisa llena de agradecimiento y susurrando un inconfundible "gracias"

Tras limpiar todo y de dejarle ropa limpia al oji-rojo, el castaño recogió todo su material escolar dejando en su lugar las cervezas y los bocadillos, además de su botella de whisky para ocasiones especiales y/o de apoyo emocional de emergencia junto con dos vasos.

.

.

-¡Te lo digo, Haruna es muy chica para pensar en tener novio! –Se quejaba Kido empinándose la séptima cerveza –sabes a lo que me refiero ¿no?- decía mientras señalaba al oji-verde quien se encontraba sentado a su lado en el suelo entre el sofá y la mesa de la sala –debería preocuparse más por sus estudios –con cada trago su rostro se ponía más rojo.

-no deberías ser tan severo, ella está creciendo –hablaba tranquilamente su amigo tomando un poco de whisky.

-¡pero…! –

-además, conoces al tal Kogure ¿no? Que es lo peor que podría hacer ¿llenarle la bolsa de ranas? –

-¿estás de su lado? –

-claro que no –

-¿entonces por qué los apoyas? –

-estamos hablando de Haruna, dudo que vaya a hacer alguna tontería –

-…tienes razón, pero… –

-pero… ¿Qué? –

-¿Por qué tenía que ser él? ¿Por qué ahora? –gritaba Kido arrebatándole el vaso de las manos a Fudou y tomándoselo de un solo trago.

-Kido-kun… ¡es la segunda vez que me quitas mi vaso! –decía molesto mientras le quitaba el pequeño recipiente.

-¡es por qué no me has servido nada desde que llegue! –

-¿entonces qué diablos es eso? –dijo señalando la mesa.

Alrededor de unas latas vacías se encontraba abandonado un vaso lleno hasta la mitad de aquel suculento licor.

-pero está haciendo frio y le pusiste hielo –se quejaba Kido haciendo un puchero.

-en primera, el termino es "en las rocas" amigo y en segunda… –lentamente Fudou se acercó al oji-rojo con una sonrisa tomando el vaso y mostrándoselo, paso su brazo por los hombros del quejumbroso chico –todo el hielo ya se ha derretido ¿ves? Así que déjate de mariconadas y… ¡trágatelo de una vez! –exclamo vertiendo el contenido del vaso en la boca de Kido.

Una vez vacío el recipiente, el de rastas se recostó sobre la mesa con la cara más roja que un tomate.

-eres muy cruel Fudou –

-lo sé, lo sé soy malo muy malo –decía el oji-verde de forma sarcástica sirviendo más whisky en ambos vasos –y por cierto, la próxima vez trae botana, no aire empaquetado, ya ganan lo suficiente las malditas empresas multinacionales para aun querer exprimirle hasta el último centavo a la comunidad –

-jejeje que bobo eres –Kido reía inocentemente.

-y al fin cumplí mi objetivo en esta vida, hacer reír a un chico ebrio –decía Fudou recargándose en el sofá dándole una chupadita a su cigarro –ya puedo morir en paz –

-creí que ya no fumabas –

-estoy intentando dejarlo porque "alguien" me ha estado fastidiando desde el día que nos conocimos diciéndome lo malo que es el cigarro para la salud y bla, bla, bla y con ese "alguien" me refiero a cierto chico quejumbroso al que estoy viendo en este preciso momento –

-debe ser frustrante –dijo Kido sin percatarse del sarcasmo

-…bastante –

-oye Fudou… yo te estaba diciendo algo, pero no logro recordar que era ¿tú sabes? –la mirada del oji-rojo estaba perdida en dirección a la ventana.

-¿eh?... sobre el novio de Haruna, ¿no? –

-¡Ahhh! ¡Es cierto! ¡Ella es muy chica para eso! –el de rastas volvía a gritar agitando los brazos molesto.

-lo que tú digas Kido-kun –

El timbrar del teléfono llamo la atención de ambos, dejando a un lado su vaso Fudou de se puso de pie, pero antes de poder dar el primer paso Kido lo detuvo sujetándolo con fuerza del tobillo.

-prometiste quedarte a mi lado –

-y así lo hare, solo voy a contestar y regreso –dijo acariciando suavemente la cabeza de Kido.

-…ok –

.

-bueno –

-[Buenas noches Fudou-san] –

-¿Haruna? –

-[si, ¿como esta?] –

-todo bien, gracias por preguntar ¿sucede algo malo? –

-[no, no, yo solo… vera, mi hermano dijo que iba a hacer un proyecto de la escuela y que se quedaría con un compañero ¿me preguntaba si estaría con usted?] –

-…si aquí esta ¿quieres que te comunique con él? –Fudou se frotaba la frente con un ligera sonrisa en el rostro, "que mentiroso saliste Kido-kun" era su único pensamiento.

-[así está bien, me tenía algo preocupada eso es todo] –

-ya veo, relájate yo lo cuido –

-[muchas gracias Fudou-san y perdone las molestias] –

-no es molestia, que descanses –

-[igualmente, nos vemos] –

-adiós –tras colgar el teléfono se dirigió a la cocina no sin antes gritar – ¡Hey Kido! Pepe grillo llamo, si sigues diciendo mentiras jamás serás un niño de verdad –

-¿y yo para que quiero un niño de verdad? –el ebrio Kido miraba a Fudou confundido.

-…olvídalo –

-¡Fudou~! ¡Oye Fudou! Sabes, cuando Haruna era más pequeña solía correr de un lado a otro siempre detrás de mí sin importar a donde fuera, se veía tan linda y, también… –

-y también decía "GRRRRR" por todos lados mientras caminaba como un T-Rex –completo Fudou saliendo de la cocina con un tazón de fritangas sentándose nuevamente en el suelo –es la sexta vez que me lo cuentas Kido-kun y como no te has movido de aquí desde que llegaste te recuerdo que si tienes la necesidad de orinar o vomitar vayas al baño, es más barato de limpiar que re-tapizar la sala ¿ok? –

-sí, si lo que digas –

El tiempo pasaba y las latas vacías aumentaban cubriendo el suelo y la mesa, y al fin después de 6 horas y media de quejas, bromas y tonterías, Kido finalmente cayo rendido, apoyado sobre el sillón, abrazando uno de los cojines del mismo mientras continuaba quejándose entre sueños.

-debo admitir Kido-kun, que tu tolerancia al alcohol ha mejorado bastante –decía Fudou terminándose el licor que quedaba en su vaso –pero sigues siendo un novato.

Se puso de pie llevando el tazón y los vasos vacíos a la cocina, tomo una bolsa plástica y comenzó a recoger toda la basura para luego dejarla a un lado de la puerta principal, se dirigió a su habitación y saco del armario una manta no muy gruesa, regreso a la sala y con mucho cuidado recostó a Kido sobre el sofá para después cubrirlo con la manta.

Por un momento se quedó viendo la graciosa expresión de Kido, hasta que sus ojos se quedaron fijos en sus labios y como si estuviese bajo un hechizo se inclinó sobre el mientras le daba suaves palmaditas en el rostro.

-¿Kido-kun? Hey Kido ¿estás dormido? –En un movimiento casi inconsciente lo abofeteo con fuerza y grito en su oído -¡¿Hey Kido estás dormido? –Sin recibir señales de vida por parte del ebrio chico, continúo acortando las distancias entre ambos -creo que si está dormido –con suavidad presiono sus labios contra los de Kido en un dulce e inocente beso que rápidamente subió de nivel, introdujo su lengua en la boca del otro explorando cada rincón mientras saboreaba aquel prohibido sabor mezclado con la cerveza y el licor, hasta que un pequeño gemido por parte del bello durmiente lo saco de su trance, abrió los ojos como plato y retrocedió hasta llegar al otro extremo de la sala mirando como el chico de rastas continuaba durmiendo plácidamente; dándose cuenta de lo que había hecho se llevó las manos a la boca y recargándose en la pared más cercana se deslizo hasta llegar al suelo -¿en que estaba pensando? –toco sus labios con la yema de los dedos sintiendo la aún latente calidez de ese profundo y sencillo beso, oculto su rostro sonrojado entre sus rodillas repitiendo una y otra vez -fue culpa del alcohol, del maldito alcohol solo eso… solo eso… –

Poco a poco aquel recuerdo se convertía nuevamente en un pequeño fragmento de luz.

'aun me cuesta creer que lo bese de esa forma y él no se dio cuenta de nada' –Fudou miraba sus pies completamente sonrojado tocando sus labios con la yema de los dedos.

Temeroso del siguiente recuerdo Fudou se quedó contemplando los fragmentos de luz que danzaban a su alrededor, hasta que uno en especial llamó su atención, dudando un poco tomo el fragmento con ambas manos adentrándose nuevamente en sus recuerdos.

Una vez más pudo vislumbrar su sala y recostado en el sofá más amplio se encontraba Fudou cuyo cabello se encontraba más largo, pisaba con los pies descalzos la espalda de un encorvado y deprimido Kido quien conservaba solo la mitad de sus rastas ahora atadas en una media cola.

-se casa, Haruna se va a casar –decía el oji-rojo al borde de la histeria.

-relájate, solo va a casarse no se la van a robar para encerrarla en una torre lejana –Fudou había estado tratando de calmar a su amigo por más de 2 horas sin muchos éxito.

-aún es muy joven para casarse ¿Qué puedo hacer? –

Viendo que todos sus esfuerzos eran en vano Fudou pensó de qué forma podría conseguir distraer al celoso hermano mayor y finalmente tras meditarlo un rato encontró la solución perfecta.

-¡ya sé que hacer Kido! –El mencionado lo miro fijamente en espera del magnífico plan -¡tengamos sexo! –dijo el oji-verde con una sonrisa recibiendo como respuesta uno de los cojines del sofá directo en la cara.

-¿¡qué clase de plan es ese! Además ¿por qué querría acostarme contigo? –

-… ¡¿en qué momento dije que nosotros dos, idiota? –Contesto Fudou lanzando el cojín de regreso, molesto y algo dolido -¡me refería a buscar a algunas chicas! –

-es casi media noche ¿Dónde supones tu que vayamos a encontrar a una chica "real" a esta hora? –

-tú tranquilo que yo me encargo de todo –

Incorporándose un poco el castaño saco de sus pantalones un teléfono celular algo viejo y presiono rápidamente los botones esperando que no fuese muy tarde.

-oye Fudou, no creo que… –Kido fue interrumpido con el pie descalzo de Fudou en su cara.

-cállate que me distraes… eh, ¿Madam? Buenas noches ¿Cómo está? Habla Fudou Akio ¿me recuerda? –

-[¡Oh! Joven Fudou como olvidarle, ¿en qué le puedo ayudar?] –la voz atreves del teléfono no era muy grave y poseía un tono sensual.

-pues vera, mi amigo esta algo deprimido y me preguntaba si las chicas siguen despiertas para "alegrarle" la noche –

-[usted siempre buscando diversión jojojo, descuide, todas mis chicas esta despiertas y disponible y las que no, lo estarán al escuchar su nombre Joven Fudou] –

-me alegra escuchar eso, umm me podría permitir un segundo Madam –sin esperar la respuesta Fudou aparto un poco el teléfono de su oreja para dirigirse a su amigo –Hey Kido, ¿para aquí o para llevar? –

-¿Qué? –

-si serás, ¿que si quieres ir a donde están las chicas o que ellas vengan aquí? –

-mmm… lo mejor sería ir ¿no? Ya es algo tarde para que una chica ande sola en la calle –

-patrañas, solo te da miedo excitarte demasiado con mi magnifico aroma corporal –dijo burlescamente el oji-verde.

Nuevamente uno de los cojines le dio de lleno en la cara al oji-verde.

-¡¿quieres dejar de lanzarme el maldito cojín? –

-¡lo hare cuando dejes de hacer esas bromas de tan pésimo gusto! –

-[… ¿Joven Fudou? ¿Sigue ahí?] –

-Ah sí, lo siento mucho Madam, por cierto… –desvió ligeramente la mirada mientras un ligero sonrojo se apoderaba de sus mejillas – ¿esta akuma-chan disponible? –

-[mmm… lo lamento mucho Joven Fudou, pero akuma-san está de vacaciones, volverá dentro de un mes] –

-ya veo, es una lástima –

-¿Quién es akuma-chan? –

-ah como eres metiche Kido –decía Fudou mientras empujaba al oji-rojo con su pie descalzo.

-[entonces ¿a quién debería preparar Joven Fudou?] –

-mmm… déjeme pensar un momento… –

-ya estuvo que nunca salimos de aquí –

Ahora fue Kido quien recibió el cojinaso de lleno en el rostro

-creo que Leslie y Sasha serán la mejor opción –

-[muy bien Joven Fudou, ¿y para su amigo?] –

-jajaja esta vez no Madam, para mi Leslie y para mi amigo Sasha, con tanto trabajo estoy empezando a resentir los años y ya no tengo el aguante de antes –

-[ya veo, es una lástima escuchar eso Joven Fudou] –

-sí, lo sé, por cierto, ¿aun manejan la despedida de soltero De luxe? La hermana menor de mi amigo se casa en unos meses y me toco organizarle la fiesta del adiós al novio –

-[jojojo déjelo en nuestras manos ¿puedo preguntar cómo es la novia?] –

-pues es bastante linda, tiene el cabello azul y algo corto, sus ojos son verdes y suele usar gafas, no mide más de 1.70 y apenas llena una copa B además de… –

-¡Mas te vale no estar hablando de Haruna! –

Molesto Kido se lanzó sobre Fudou y comenzó a golpearlo con uno de los cojines del sofá

-¡Hey Kido… auch… basta…Hey! –Lo único que el castaño podía hacer era cubrirse con su brazo bloqueando solo un poco los ataques del de rastas –lo siento Madam podría… ¡ay!… esperar un segundo… auch –

-[…claro Joven Fudou] –

El oji-verde dejo el teléfono a un lado, tomo a Kido por los brazos y lo empujo hasta derribarlo sobre el sofá sentándosele encima de tal forma que no pudiese moverse.

-quieres calmarte un poco Kido, no todos lo que hablan de ella lo hacen en mal plan ¿ok? –

-… –en la mirada del oji-rojo se podía ver reflejada una gran ira, Fudou tristemente ya se había acostumbrado a ver eso ojos cada vez que el nombre de Haruna entraba en una conversación –ok –respondió derrotado.

-Bien –sin moverse de donde estaba Fudou volvió a tomar su celular –mil disculpas Madam ¿en que estábamos? –

-[en la despedida de soltero] –

-cierto, cierto ¿le parece que hablemos de eso después? No creo que Mr. Celos me deje hablar tranquilamente –

-[claro Joven Fudou, entonces avisare a Leslie y Sasha de su llegada] –

-excelente, estaremos ahí en 10 o 15 minutos –

-[lo estaremos esperando] –

-venga Kido, a divertirnos –

-ya era hora, podrías quitarte de encima –

Mirando la comprometedora posición en la que se encontraban un pequeño sonrojo por partes de ambos los hizo soltar una carcajada.

-creí que te gustaba la vista Kido-kun –

-uy sí, no sabes cómo me enciende esta situación, venga quítate de encima –

Aun riendo, ambos se levantaron del sofá, tomaron sus chaquetas del perchero y entre bromas subieron al auto de Kido, un accord rojo semi usado y siguiendo las indicaciones de Fudou llegaron hasta una elegante casa un poco descuidada, desde los grandes ventanales se podían ver a varias chicas que curiosas y emocionadas miraban al auto que acababa de llegar, sobre el pórtico del lugar había un letrero nada ostentoso que con brillantes luces de neón decía: "Secret Wishes".

-¿es aquí? –

-noooo para nada, ¿Qué te hizo pensar eso? ¿El hecho de detenernos aquí o las chicas que se están asomando a la ventana? –se burló Fudou dándole un ligero zape al oji-rojo – Claro que es aquí –

-el sarcasmo era innecesario –dijo Kido bajando del auto y sobándose la cabeza

-sabes que no puedes vivir sin mi sarcasmo –sonreía inocentemente el oji-verde cerrando la puerta del copiloto y caminando hacia el pórtico de la casa –antes de que se me olvide, aquí tengo una buena reputación que cuidar, no me hagas quedar mal ¿quieres? –

-si claro, lo que tú digas Fudou –

-hablo enserio, además tienes que tener cuidado aquí cobran por cada cosa, mantén las manos en los bolsillos o te vaciaran la cartera –

-¿de dónde sacaste este lugar? –

-por un conocido –

-no creo que… –

Antes de que Kido pudiese terminar de hablar la enorme puerta principal se abrió de par en par dejando ver una gran cantidad de chicas que alegres les deban la bienvenida, altas, bajitas, delgadas y rellenitas, con el cabello largo y corto, rubias, castañas, pelirrojas o con los colores del arcoíris, con elegantes vestidos o de enfermeras, con orejas de gato y de conejo, todas les brindaban una cálida sonrisa invitándolos a pasar.

-tiempo sin verle Fudou-san, esperamos que usted y su amigo pasen un buen rato –saludaron las chicas al unisón.

Y se lanzaron sobre los recién llegados presionando sus "atributos" sobre los brazos, pecho y espalda de un tranquilo Fudou y un sorprendido Kido.

-no seas tímido Kido-kun –dijo Fudou viendo como el de rastas era rápidamente acorralado entre varias chicas que lo abrazaban acariciando su torso preguntándole mil y un cosas diferentes.

-¿cuál es tu nombre? –preguntaba una

-¿hace cuánto que conoces a Fudou-san? –preguntaba otra

-¿estas saliendo con alguien? –preguntaba alguien mas

-¿quieres divertirte con nosotras? –preguntaban otras dos.

-es fácil para ti decirlo Fudou –se quejaba Kido alzando los brazos tratando de no tocar a nadie

-lo siento mucho damas, pero… –con gran agilidad Fudou se abrió paso entre las chicas llegando al lado de Kido y tomándolo por los hombros lo atrajo hacia el –él ya está reservado –concluyo con un tono sensual.

-no es justo Fudou-san nosotras también queremos divertirnos –reprocho una chica con uniforme escolar y coletas.

-es verdad, hace mucho tiempo que no nos visita y casi siempre solicita a akuma-san –se quejaba otra más alta, de larga y risada cabellera rubia con un vestido de noche negro y una boa de plumas rojas.

-¿Quién es akuma-san? –pregunto Kido con un serio semblante.

-que no seas metiche Kido-kun –decía Fudou comenzando a caminar arrastrando al oji-rojo.

Tras salir del mar de chicas Kido pudo apreciar el elegante decorado de aquel curioso lugar, desde el amplio lobby se lograba ver la gran sala tapizada de terciopelo negro, la refinada escalera que llevaba hacia el segundo piso, los exóticos adornos y pinturas que cubrían las blancas paredes, las largas cortinas escarlatas que adornaban los amplios ventanales y los enormes y lujosos candelabros que colgaban del techo.

Avanzando a tropezones entre la multitud la vista de Kido se posó sobre una chica en especial, una mujer algo mayor que las demás, llevaba su largo y negro cabello atado en una coleta alta del lado izquierdo dejando caer unos grandes caireles sobre su hombro, usaba un hermoso kimono carmesí con estampado de flores, era realmente una hermosa mujer y sus penetrantes ojos negros estaban fijos en ellos.

-Bienvenido sea Joven Fudou, es un honor recibirlos a usted y su amigo en mi humilde negocio –dijo dando una ligera reverencia.

-buenas noches tenga Madam –contesto Fudou inclinándose cortésmente para besar la mano de aquella mujer –al contrario, es un placer estar de regreso –

-no ha cambiado nada Joven Fudou –contesto aquella mujer riendo educadamente – y… ¿Quién es su amigo? –

-cierto, permítame presentarlos Madam, él es Yuto Kido nos conocemos desde la preparatoria, Kido-kun, ella es Madam Celia es la hermosa y amable dueña de este agradable lugar –concluyo con una sonrisa.

-siempre tan adulador Joven Fudou –dirigiendo sus profundos ojos negros hacia el de rastas extendió su mano a modo de saludo –Joven Kido, es un honor conocerlo al fin –

-el placer es todo mío –respondió el oji-rojo estrechando la mano de Madam – ¿eh? ¿Al fin? Oye Fudou ¿Por qué dice que al fin? –

-la curiosidad mato al gato Kido-kun –el castaño comenzó a empujar al de rastas hacia las escaleras –venga, no es de hombres dejar esperando a una dama –

-muy bien ¿Quién eres tú y que le hiciste a Akio Fudou? –reprocho Kido bromeando debido al "caballeroso" comportamiento nada común de su amigo.

-te dije que aquí tenía buena fama ¿no?, ahora cállate y camina –dijo el oji-verde con una sonrisa

Siguió empujando a Kido escaleras arriba y a través de un largo corredor cubierto de un refinado papel tapiz en rojo y negro pasando al lado de varias habitaciones, al final del pasillo había dos puertas negras con sencillos letreros colgados en ellas, en uno se leía 'Sasha' y en el otro 'Leslie'.

Tranquilamente Fudou dio unos cuantos golpes en la primera puerta, a los pocos segundos esta se abrió y una chica con el cabello corto y de un rojo intenso como el fuego al igual que sus ojos apareció tras la puerta, vestía unos entallados pantalones verde militar junto con una playera negra sin mangas, al mirar a Fudou su rostro se ilumino y dando un gran salto se colgó del cuello de este dando pequeños grititos de emoción.

-¡ha pasado mucho tiempo Akio-kun! –Exclamo alegre soltando a Fudou y alejándose un poco sin dejar de abrazarlo –no has cambiado nada, no tienes idea de cómo me alegra el verte aquí –

-también es un gusto verte y antes de que se me olvide –soltándose delicadamente del abrazo de la chica, jalo un poco a Kido quien se había echado atrás después del emotivo saludo –él es mi amigo Yuto Kido, es nuevo en estos rumbos así que se amable con él, Kido ella es Sasha no dejes que su apodo de caza-vírgenes te asuste es una buena chica y también… –tomo las manos de Kido y Sasha y las puso una sobre otra –será tu dominatriz esta noche, que se diviertan –concluyo con una sonrisa.

-claro… espera ¿Qué? ¿Dominatriz? –exclamo Kido sorprendido y asustado al mismo tiempo.

-no seas cruel Akio-kun que lo vas a asustar –dijo Sasha haciendo un ligero puchero –no tienes de que preocuparte Yuto-kun –hablo mientras lo abrazaba por el cuello y su voz se convertía en un susurro –seré buena contigo –concluyo dándole un ligero mordisco en la oreja.

-solo déjate llevar –exclamo alegre Fudou dándole una palmadita de ánimo en la espalda.

Dio media vuelta y se dirigió hacia la otra puerta, apenas había dado el primer golpe cuando al otro lado se escuchó un grito de emoción y la puerta se abrió de golpe.

-hola Leslie, tiempo sin… waaaaa… –antes de terminar una larga y rizada melena verde pastel se abalanzo sobre Fudou mientras que unos delgados brazos, blancos como la nieve lo sujetaron firmemente y tiraron de él introduciéndolo en la habitación cerrando la puerta de golpe.

A los pocos segundos ya se podían escuchar suaves gemidos y jadeos provenientes de aquel cuarto.

-¿no es una ternurita? Realmente extraño mucho a Akio-kun –dijo Sasha hablando como una amorosa madre que veía a su hija crecer – ¡muy bien! No hay que quedarnos atrás Yuto-kun –tomo a Kido por el brazo y lo llevo al interior de la habitación.

.

.

El rechinar de la cama resonaba al unisón con los gemidos de Leslie, su largo cabello estaba esparcido sobre la almohada, sus delgados brazos se aferraban con fuerza a las blancas sabanas, sus ojos azules como el cielo estaban entrecerrados llenos de deseo, sus blancas y largas piernas envolvían posesivamente la cadera de Fudou quien le daba fuertes y profundas embestida mientras besaba y acariciaba los pechos copa C de la chica.

-Ahhhhh~ Si… más –los gritos de Leslie llenaban toda la habitación.

-Te has vuelto muy lasciva Leslie –hablaba Fudou respirando sobre el cuello de la peli-verde.

-es qué... ¡Ah! Quiero… quiero disfrutar al máximo… de… ¡Ahhh! La visita de Fudou-san ¡Ahhh! –la chica gemía a más no poder.

-siendo ese el caso, vamos a pasarla en grande –decía Fudou con una sonrisa maliciosa en el rostro.

Antes de que pudiesen decir o hacer otra cosa alguien toco a la puerta.

-ocupado –dijo Fudou y siguió penetrando a la chica.

-Fudou soy yo, date prisa –al escuchar la voz del oji-rojo al otro lado de la puerta una corriente eléctrica recorrió la espalda del castaño ocasionando que diera una fuerte estocada haciendo gritar a la peli-verde.

-¡Qué demonios! ¡¿Kido? ¡Estoy ocupado, vuelve en una hora! –

-¡No hay tiempo, es urgente! –Sin aviso alguno la puerta se abrió y Kido entro a la habitación como si nada – ¿quieres darte prisa? –

-¡¿Pero qué Demo…? –El oji-verde con las mejillas encendidas, tomo una de las sabanas de la cama e intento cubrir un poco su desnudez junto con la de la chica – ¿es que no sabes lo que es la privacidad? –

-es muy tarde, ya hay que irnos –la expresión de Kido estaba muy seria.

Conocía a Kido, lo más probable es que se tratase de algo muy serio y aunque no lo fuera, para el oji-verde era prácticamente imposible negarse o rechazar cualquier demanda hecha por el dueño de aquellos intensos ojos rojos.

-… está bien, sal de aquí y dame 30 minutos –contesto finalmente Fudou.

-quédese… Kido-san –dijo Leslie entre suspiros llamando la atención de ambos chicos –así… así será más divertido –

-¿estás segura? –

-¿no cree que será más excitante ser observados mientras lo hacemos? –contesto Leslie sujetándose con fuerza de los hombros de Fudou –siempre hay que estar abierto a nuevas cosas Fudou-san –

-… si así lo quieres, por mi está bien –acepto Fudou sosteniendo a la peli-verde por los glúteos, acomodándola encima él y dándole un profundo beso.

Nuevamente la habitación se llenó de gemidos, Leslie montaba a Fudou abrazándolo por la cabeza hundiéndola entre sus pechos, a su vez el castaño exhibía el poder de su cadera embistiendo con fuerza a la peli-verde, sujetándola por la cintura con solo un brazo y usando el otro como apoyo.

Fudou podía sentir la mirada de Kido clavada en su nuca, el hecho de que él estuviera ahí, en la misma habitación, viéndolo tener sexo con una prostituta, que escuchara los suaves e incalmables gemidos que salían de su boca, era la más placentera de las torturas.

-¡Ah! ¡Fudou-san! Ya no… ya no aguanto más… ¡Ahhh! –gritaba Leslie al borde del orgasmo.

-yo también… prepárate… –susurro Fudou sujetando a la chica con fuerza.

Con un último movimiento el castaño se corrió en el interior de la peli-verde quien soltó un último y potente gemido cayendo agotada y satisfecha sobre el lecho, al mismo tiempo Fudou se inclinaba sobre ella apoyándose en la cama tratando de recobrar el aliento y la compostura.

-si ya terminaste vístete –dijo Kido apartando ligeramente la mirada.

-qué mal genio… si tienes tanta prisa… coopera un poco y pásame mis bóxers –exclamo el oji-verde sin aliento haciendo una pequeña seña con la cabeza.

A un lado de Kido había una sencilla lámpara de pie y sobre esta se encontraban unos calzoncillos azules, con algo de disgusto tomo la prenda y se la lanzo a Fudou, quien saliendo del interior de Leslie se puso de pie y comenzó a vestirse.

-esto ha sido realmente una muy nueva y placentera experiencia ¿no crees Leslie? –la sonrisa satisfecha de Fudou cubría toda su cara.

-más de lo que hubiese esperado… Fudou-san –la chica seguía intentando recuperar el aliento mientras se cubría con las sabanas.

-oye Fudou, ¿no son esos tus pantalones? –pregunto Kido señalando la ventana cerrada del cuarto, al otro lado en las ramas de un gran árbol, estaban atorados unos pantalones verdes.

-oh vaya –Fudou aun en calzoncillos abrió la ventana y se estiro un poco hasta alcanzar aquella prenda.

-¿Cómo llegaron ahí? –

-uy Kido-kun si tan solo supieras los lugares donde suele aparecer mi ropa cada vez que vengo –se burló el oji-verde poniéndose los pantalones y abrochándolos.

-…prefiero no saber… –

-buen chico –sentencio Fudou y continúo con la labor de encontrar su ropa.

-Nee Fudou-san ¿podría conservar su camisa hasta su próxima visita? –pregunto Leslie envuelta entre las sabanas abrazando aquella prenda de rayas blancas y negras.

-lo siento pero no, esa es mi camisa favorita y no sé cuándo vaya a volver –respondió el oji-verde tomando la prenda de entre los brazos de la chica.

-¿ya terminaste? –el de rastas se comenzaba a impacientar.

-aún no, faltan mis zapatos y mi chaqueta –

-¿y dónde están? –

-si lo supiera no estaría buscándolos ¿o sí? –

-tu sarcasmo es innecesario –

-más que innecesario, inevitable, cada vez que estas preocupado haces preguntas muy obvias y tontas –Fudou se agacho a mirar bajo la cama -¡ah! Ya encontré mi chaqueta –estiro su brazo hasta tomar aquella prenda morada –bien solo faltan mis zapatos –

Tras unos cuantos minutos de búsqueda intensiva Fudou finalmente volvió a estar completamente vestido y presentable.

-si ya estás listo vámonos –con cada minuto que pasaba Kido se desesperaba más y más.

-qué poca paciencia Kido-kun –el oji-verde guardo su celular y su cartera en los bolsillos del pantalón y salió de la habitación junto con Kido, no sin antes dirigirle una última pícara sonrisa a Leslie –nos vemos y gracias por la nueva y placentera experiencia –

-vuelva pronto Fudou-san –dijo la peli-verde acurrucándose lista para dormir.

-Yuto-kun, espero verte nuevamente por estos rumbos –la voz de Sasha salió desde la otra habitación donde la chica se encontraba recostada sobre su cama fumando un cigarrillo y con una expresión de satisfacción en el rostro.

-parece ser que eres toda un fiera Kido-kun –decía Fudou con una sonrisa burlesca mientras se despedía de Sasha con un gesto.

-que creías ¿Qué era impotente o algo así? –Kido continuo caminando a paso veloz dejando atrás al oji-verde –deja de perder el tiempo que es tarde –

-eh… ¿pues qué hora es? –Fudou corría intentando seguirle el paso a Kido.

-las 4:26 –

-¿¡de la mañana! –El castaño se detuvo en seco y tras unos segundos retomo el paso dándole alcance a su amigo y sujetándolo por el brazo lo detuvo obligándolo a mirarlo de frente-¿entonces, cuál es la emergencia? ¿Haruna está bien?–la preocupación invadía rápidamente al oji-verde.

-Haruna debe estar preocupada porque no estamos en tu casa –dijo Kido con seriedad.

-¿eh?…. ¿es enserio?... –todo rastro preocupación dentro de Fudou desapareció dejando en su lugar enojo e incredulidad –déjame entender esto Kido… me detuviste a la mitad de la tercera ronda alegando que era tarde siendo las 4:30 de la madrugada y todavía me dices que la gran emergencia es que tu hermanita podría preocuparse por que no estamos en mi casa… ¿¡lo dices en serio! ¿Qué clase de idiota eres? –ante tales palabras el rostro de Kido se tiñó de rojo y antes de que pudiera decir algo, el castaño continuo –tu hermana sabía de antemano que te quedarías en mi casa así que a esta hora ella debe estar ¡DORMIDA! ¿En qué diablos estabas pensando? –

-… pero… –

-pero nada Kido, te lo acabo de decir, cuando te preocupas piensas, dices y haces puras pendejadas –la paciencia de Fudou se estaba agotando –es el colmo contigo, más te vale que sea la última vez que haces algo así –le reprochaba señalándolo con el dedo –el hecho de que Leslie lo disfrutara no quiere decir que puedes ir por la vida interrumpiendo a las personas de esa forma ¿entendiste? –

-… si –la seriedad de Kido se convirtió en vergüenza.

-eres un dolor en el culo Kido-kun –el oji-verde viendo el rostro de su amigo, suspiro y lo tomo por el cuello comenzando a caminar –pero ya ni modo, por esta vez te perdono solo porque fue muy divertido –concluyo con una de sus características sonrisas.

-no lo volveré a hacer –dijo el oji-rojo devolviéndole tímidamente la sonrisa.

-quien sabe, a la próxima podrías unirte a la fiesta, siempre he tenido curiosidad por participar contigo en un trio –dijo el oji-verde riendo.

-…creo que pasó… –

Siguieron riendo a través del corredor que poco a poco iba desapareciendo y aquel recuerdo volvía a convertirse en un fragmento de luz.

'por más genio que sea, a veces suele ser muy idiota' –el castaño continuaba observando aquellos recuerdos sentado aun en el inexistente suelo con una mirada llena de pesar.

¿Cómo habían terminado así las cosas?

Lo que se suponía que sería solo una broma de la que podrían reírse en el futuro, término convirtiéndose en la peor pesadilla y eterna condena de aquel chico.

"Pon el precio, no tengo nada que perder"

"… Siendo ese el caso, una vida de esclavitud será más que suficiente"

Esas palabras continuaban rondando por la cabeza del oji-verde torturándolo.

El solo buscaba permanecer al lado de la persona más importante en su vida, aquella que con solo una mirada de sus rojizos ojos logro en unos instantes cautivar el corazón del castaño como nadie nunca lo había hecho antes.

'si me disculpara sinceramente, ¿me perdonaría?'

Fudou se encontraba tan perdido en sus pensamientos que no se percató de que los fragmentos de luz se alejaban de él y comenzaban a unirse formando un único resplandor.

'Fudou'

Aquella voz tan conocida para el oji-verde lo obligo a ponerse de pie en un segundo fijando su vista en tan brillante luz.

'¿Kido? ¿Eres tú?'

Sin pensar en lo que estaba sucediendo, Fudou empezó a caminar en dirección a la luz, extendió sus manos intentando alcanzarla, pero era imposible, entre más se acercaba, más se alejaba el resplandor que ahora tenía la silueta de Kido.

'Fudou, aquí estoy' –declaro la luz

'Kido yo, yo en verdad siento mucho todo lo que ha pasado' –suplicaba Fudou empezando a correr intentando en vano darle alcance a aquella luz –'solo quería jugarte una broma, no esperaba que todo terminara así'.

Aquella silueta continuaba alejándose más y más mientras una cálida sensación se apoderaba del cuerpo del castaño.

'Fudou, deprisa'

Amor, deseo, prepotencia, culpa, todas estas emociones se mezclaban dentro de Fudou dificultándole el seguir avanzando.

'la verdad es Kido… que yo… desde el primer momento en que te vi… yo siempre' –el corazón de Fudou se aceleraba a cada segundo oprimiéndole el pecho dificultándole el respirar –'yo te am…'

'¡Mi señor Fudou despierte de una vez!'

La voz de Kido resonó por todo aquel oscuro lugar cubriéndolo de una blanca y cegadora luz.

Sus ojos verdes se abrieron de golpe encontrándose ante la rojiza mirada de Kido a escasos centímetros de él.

-¿no me escucho? Se le hará tarde para ir a trabajar –decía el oji-rojo mirándolo muy fríamente.

Recuerdos revividos, sentimientos encerrados, despertar sintiendo la respiración del ser amado, todo era demasiado para Fudou quien, quedándose sin habla y con un fuerte calor subiendo hasta su rostro opto por decir lo único que le venía a la cabeza.

-¿eh? –

-veo que sigue dormido –Kido soltó un liguero suspiro –hay que ponerle orden a las prioridades y en mi opinión, si no es mucha molestia mi señor Fudou, diría que primero debería soltarme –exclamo el oji-rojo enderezándose ligueramente dejando ver la curiosa posición en la que se encontraban.

Fudou perplejo totalmente sentado sobre la cama sujetando firmemente la corbata y camisa del serio Kido que hacia su mejor esfuerzo para no caer sobre su indeseable amo.

Después de procesar la información el oji-verde soltó las ropas de su cautivo esclavo y desviando la mirada se apartó unos centímetros.

-¡Ah!... perdona –soltó Fudou intentando controlar el rubor que invadía sus mejillas.

-Descuide mi señor –dijo Kido mientras arreglaba su corbata –y como le iba diciendo –continuo mirando con cierta molestia a su amo –si no se da prisa se la hará tarde y si me lo pregunta mi señor, debería de encargarse de "eso" en el baño cuanto antes –

Sin comprender a que se refería, por inercia Fudou bajo la vista hacia su entrepierna, notando como su no tan pequeño amigo se encontraba totalmente despierto.

Con el rostro completamente colorado Fudou intento pensar en algo que pudiera servir en su defensa, puesto que no podía decirle: "¿Qué esperabas? Acabo de soñar con el pasado, más específicamente con día en que desvergonzadamente entraste al cuarto cuando estaba teniendo sexo con una prostituta, que por cierto se sintió increíble, porque estoy enamorado de ti desde el primer momento en que nos vimos, por cierto, me arrepiento de haberte chantajeado, espero que me perdones y aceptes salir conmigo"… ¿Qué clase de idiota diría eso?

Su cerebro estaba más que perdido dándole al instinto oportunidad de tomar el control.

-Al parecer tres días de esclavitud no ten han enseñado lo suficiente –dijo finalmente tomando y tirando del brazo del desprevenido Kido haciéndolo caer de rodillas sobre el lecho –encargarte de "eso" sería una de tus tantas obligaciones –concluyo mirando fijamente los aterrados ojos de su inalcanzable amado.

-Basta Fudou –suplicaba el oji-rojo intentando alejarse, pero la mano libre del oji-verde lo mantenía firmemente sujeto por la cintura comenzando a indagar bajo sus ropas –esto no es divertido, detente –

-relájate Kido-kun –decía el oji-verde acercándose peligrosamente a los labios del de rastas – ¿por qué no te imaginas que soy tu pequeña hermana? Aunque claro, será algo difícil considerando que yo tengo algo que ella n… –un fuerte dolor en su mejilla derecha lo hizo callar de inmediato dejándolo en shock.

Kido, molesto por las palabras de Fudou, reunió toda su determinación para darle una fuerte bofetada al oji-verde.

-¡Eres un maldito bastardo! –exclamo furioso aprovechando el momento para zafarse del agarre del castaño y salir corriendo de la habitación.

Unos segundos fueron suficientes para que Fudou se diera cuenta de que había metido la pata y bien metida.

-¡Kido espera! –Grito Fudou levantándose lo más rápido que pudiese –yo no quería decir eso –

Intento seguir al oji-rojo sin percatarse de que una de sus piernas seguía enredada entre las sabanas, haciéndolo perder el equilibrio golpeándose la cabeza contra el filo de la puerta.

Aturdido y adolorido salió del cuarto escuchando vagamente el azotar de un puerta indicándole que su amigo ya no se encontraba en el lugar, aun así no quería rendirse, avanzo un poco más a través del pasillo sintiendo como un espeso liquido descendía lentamente por su frente.

Al llevar su mano hasta su cabeza confirmo su temor mirando su mano cubierta por aquel líquido vital que ahora fluía en abundancia por su rostro.

-lo siento tanto Kido –decía apoyándose en la pared más cercana –pero creo que ahora podrás ser libre –susurro cayendo al suelo que poco a poco comenzaba a teñirse de carmín –aunque… me hubiera gustado decirte... cuanto te amo… y cuanto lamento… el haberte lastimado… pero no deberías preocuparte… tu secreto muere conmigo… –

Lentamente cerró los ojos con una triste y melancólica sonrisa cubriendo su rostro en espera de lo inevitable.


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Y que tal, ¿les gusto?

Yo casi lloro al final ¿por qué escribo cosas tan crueles? ya que, me gustaría aclarar algunas cosas, todas las chicas de Secret Wishes son personajes random, que quiere decir esto, que no pertenecen a la serie y que no son OC, solo akuma-chan rompe esta regla y bien ¿tienen idea de quién es? ¬w¬ si los saben... shhhh es secreto XD

Me está costando algo de trabajo plasmar mis ideas en papel así que posiblemente a la mera me tarde un poco en actualizar, además de que si me concentro en una idea, salen 2 más y así consecutivamente, hay una eterna fiesta pagana en mi cabeza Yeiiii!

A todos los que me han dado su opinión se los agradezco bastante y a los que no... PUES TAMBIÉN! XD

Y ya saben, opiniones comentarios, críticas constructivas o negativas son bien recibidas.