Feliz Navidad y Año Nuevo! (algo tardio pero la intención es lo que cuenta)

He vuelto con un nuevo capítulo Yeiiiii, mi intención era publicarlo antes de navidad considerando que Mala Noche ya tiene un año de existir en internet wiiii! (Lanza confeti) ...ok al punto.

Muchas gracias a Vicky ket-sujen por su comentario y a aquellas agradables personitas que de una u otra forma me dicen que les gusta mi historia, muchas gracias y aunque no recibí ni un solo "hola, apestas" sigo estando con ánimos para escribir.

Sin más por el momento, disfruten el capítulo.


Kido's POV

Apenas habían pasado un par de horas desde que le lleve la comida a mi "amo". Es verdad que es muy molesto estar siendo chantajeado, pero hay ciertos días en los que a pesar de que me llame esclavo nuestra relación vuelve a ser la misma de siempre, dos amigos que hacen boberías juntos.

Me cuesta algo de trabajo sacarme de la cabeza la imagen de Fudou tirado en el suelo cubierto de sangre. Al verlo se me fue el alma a los pies, de inmediato empecé a gritar llamándolo una y otra vez llorando desesperado. Si Sakuma no me hubiese llamado en ese momento, no sé lo que hubiera pasado.

Seque una lagrima fugitiva, el susto aun estaba latente.

Después de hornear una cuantas galletas más termine de lavar la cocina y me dispuse a limpiar el resto de la casa, más específicamente el ensangrentado pasillo.

Fue difícil, pero finalmente el piso quedo reluciente. Una vez guardado todo en su lugar, le di un último vistazo a la casa buscando alguna suciedad que hubiese pasado por alto. Me preocupa un poco lo bien que me estoy adaptando a esta vida de esclavitud.

Al no encontrar nada más que limpiar me dirigí al cuarto de Fudou para recoger los platos sucios y de paso ver como seguía mi estimado amo.

Entrando a la habitación no pude evitar reírme al ver a Fudou dormido, parcialmente acostado con la mitad de una galleta en la mano y varios restos de la misma cubriendo su boca y torso. Parecía un niño pequeño que se quedó dormido después de asaltar la alacena de galletas.

Después recordé el incidente de en la mañana e inmediatamente corrí hacia Fudou tomándolo por los hombros y agitándolo fuertemente – ¡Fudou! ¡Despierta! ¡Por favor, despierta! –le grite desesperado sin dejar de sacudirlo.

Lentamente y sin aviso, los brazos de Fudou se aferraron a mi espalda haciéndome perder el poco equilibrio que tenía cayendo sobre él.

-Hueles como Kido –murmuro entre sueños. Suspire aliviado.

-Es porque soy Kido –le dije divertido.

De la misma forma que hay momentos en los que este tipo me vuelve loco, también hay momentos en los que no puedo evitar seguirle la corriente.

-Kido –repitió abriendo lentamente sus ojos encontrándose con mi mirada. Ambos permanecimos en silencio. Luego estando un poco más despierto, miro a su alrededor para nuevamente fijar su mirada en mi –mmm… Déjà vu –

-Un gran Déjà vu –dije un poco más serio –no me gusta andar repitiendo las cosas pero ¿le importaría soltarme? –

Al igual que aquella mañana, me soltó incorporándose parcialmente sobre la cama con un liguero sonrojo cubriendo sus aun pálidas mejillas.

Silencio. Un tedioso e incómodo silencio se apodero de la habitación.

-No… –aquel silencio me estaba sacando de quicio –no ha comido nada –dije finalmente.

Fudou solo asintió sin siquiera mirarme.

-Eso no está bien, debe comer si quiere sentirse mejor –

-Lo comeré –dijo casi en un susurro.

-S-su sopa se ha enfriado, iré a calentarla –dije tratando de ponerme de pie, pero la mano de Fudou se aferró a mi brazo obligándome a permanecer sentado en la cama.

-Así está bien –dijo mirándome fijamente.

-P-pero… –

- Aliméntame –

-¿eh? –

-Solo quiero que me alimentes –repetiste sin apartar tu mirada de mí.

No tenía otra opción, tome el plato de sopa y comencé a alimentar a mi amo.

A pesar de lo frio de la sopa, de lo raro del momento y de lo poco común de la situación, me sentía extrañamente cómodo. Era como siempre ha sido, si estoy molesto o deprimido siempre encuentro en Fudou un sentimiento de tranquilidad inexplicable, aun cuando intento alejarme de él siempre término volviendo a su lado.

Así paso el resto del día. Fudou se terminó la sopa y estuvimos charlando por un rato. Limpie la habitación un poco y discutimos otro poco, como siempre.

Al anochecer tome mi chaqueta y tras asegurarme que él estaría bien, me despedí.

Muchas cosas pasaron en muy poco tiempo. Cosas que me han hecho darme cuenta de lo mucho que dependo de Fudou.

Llegando a mi casa me fui inmediatamente a dormir, no tenía ganas de hacer nada, solo me saque los zapatos y me deje caer sobre el lecho.

Pensé un poco sobre lo último que me dijo Fudou antes de irme.

-"me alegro de que estés a mi lado" –dijo simplemente con una sonrisa.

Un agradable calor surgió en mi pecho y antes de poder pensar en algo más caí rendido, soñando con aquellos buenos momentos del pasado.

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Me desperté con los primeros rayos de luz que atravesaron mi ventana. Con mucha pereza me levante y me metí a bañar, me sentía cansado, pero no podía darme el lujo de descansar.

Una vez limpio y vestido tome un poco de café y salí a mi primera obligación del día como sub-director de un pequeño equipo de futbol de secundaria. Hay 2 entrenamientos diarios, en la mañana de seis a siete y el segundo de una a tres. Algo curioso es que tanto mi trabajo como mi vida de esclavitud están perfectamente sincronizados.

Después del entrenamiento matutino llegue a casa de Fudou con tiempo suficiente para hacer todos "mis deberes". Entré en la casa como si fuese el dueño, deje mi gabardina en el perchero y cerré la puerta tras de mí. Me encamine a la cocina donde me subí las mangas de la camisa y me coloque el sencillo delantal blanco que había logrado ganar tras 4 horas ½ de discutir con Fudou a cambio de darle masajes de cuerpo completo los fines de semana junto con una copia de mis fotos de pequeño (sinceramente no deseo saber para que las quiere). Me puse a cocinar.

Apenas estaba poniendo la mesa cuando a mis espaldas cuando escuche los pasos de Fudou acercarse con lentitud a través del pasillo.

-se ha levantado muy temprano mi señor –le dije sin mirarlo -¿a qué se debe ese milagro? –

Sin responderme Fudou siguió avanzando. Antes de darme cuenta ya estaba justo detrás de mí, apoyando su cabeza contra mi hombro.

-Kido –susurro con un tono que interprete como tristeza.

Algo preocupado me di vuelta, pero tan pronto como estuvimos frente a frente me abrazo fuertemente hundiendo su rostro en mi cuello.

-¿Qué paso? –pregunte asustado.

-¡No quiero ir a trabajar! –

-… –suspire aliviado. Vaya habilidad tiene mi amo para hacerme preocupar más de lo debido –tendrá más problemas si no va –le dije correspondiendo suavemente su abrazo.

Había olvidado esta cálida sensación. Desde que nos conocimos, Fudou siempre solía estar pegado a mí de esta forma, siempre abrazándome por el cuello o la espalda, siempre.

-ya lo sé –murmuro con fingida molestia mientras restregaba su rostro contra mi cuello haciéndome cosquillas.

Permanecimos así por un rato, hasta que Fudou rompió ese agradable silencio.

-oye Kido –dijo aun oculto en mi cuello -¿Por qué tu cabello huele tan bien? –

-¿eh? ¿Enserio? –Tome un mechón de cabello y lo acerque a mi nariz inhalando suavemente –a mí me huele normal –

-¡Mentiroso! ¡Huele muy bien! –Exclamo presionando su nariz con más fuerza sobre mi cuello respirando profundamente -¡dime tu secreto! –

-Jajaja B-basta Fudou –dije riéndome –m-me estás haciendo co-cosquillas jajaja-

Con Fudou siempre es imposible saber que actitud tendrá. Un día es tu mejor amigo y al siguiente un bastardo. Pero aun así, no puedo imaginar mi vida sin ese loco bipolar en ella.

-es jajaja el S-Shampoo jajaja –confesé ante la inusual tortura.

-¿estás seguro? –cuestiono entretenido mi amo, abrazándome de tal modo que no pudiese alejarme de él.

-n-no, no lo sé jajaja es jajaja Haruna quien compra esas cosas jajaja –ya no podía respirar.

De un momento a otro Fudou me soltó yendo a sentarse a la barra de la cocina, mientras yo me apoyaba sobre mis rodillas intentando recuperar el aliento.

-…ya veo –dijo repentinamente serio.

Una vez que logre calmarme me acerque a él nuevamente preocupado.

-¿S-se encuentra bien? –le pregunte consternado. Después de tantos años aun no me acostumbro a sus cambios de humor.

-sí, estoy bien –dijo estirando un poco el brazo hasta alcanzar su taza de café –pero tu deberías estar feliz Kido-kun –

-¿eh? ¿Por qué? –

-Después de platicarlo con la almohada he decidido darte el resto del día libre –dijo dándole un sorbo a su café.

-… –no podía creer lo que escuchaba – ¿podría repetir lo que dijo? –

-que te tomes el resto del día, no hace falta que limpies la casa o mi ropa, tampoco que prepares la cena o algo similar ¿haz entendido? Enserio Kido-kun, existen unos delgados y pequeños objetos con una suave punta de algodón en los extremos que se llaman hisopos, los colocas en tu oreja y los haces girar para quitarte toda esa cerilla que no te deja escuchar –rio brindándome una de sus singulares sonrisas.

-Pero… ¿Por qué? –creo que su cercano encuentro con la muerte le afecto bastante.

-¿Cómo que "por qué"? –Cambio su sonrisa por un curioso puchero –trato de ser amable dándote un día libre y ¿así muestras tú agradecimiento? Un cruel esclavo como tú hace que el corazón de su bondadoso, amable, guapo, genial, desinteresado, caritativo y humilde amo, yo, se rompa en miles de pedazos, además… –

-ya, ya entendí, es solo que, no creí que me fuese a dar un día libre –

-pues disfrútalo porque no tendrás otro hasta dentro de 2 meses –dijo riendo como si nada.

Vaya amo tan "especialito" tengo aunque tampoco iba a discutirle, lo que más necesitaba en este momento era un buen descanso.

-siendo ese el caso amo, yo paso a retirarme –le dije quitándome el mandil y acercándome a la puerta para tomar mis cosas –que tenga un buen día en el trabajo –.

-ni me lo recuerdes –rio levemente despidiéndome con la mano.

Ahora tenía la mayor parte del día libre, pero ¿Qué se supone que haría?

Me dirigí a mi casa, aun tenia algunas cosas que hacer. Ser el esclavo de Fudou solo me había quitado tiempo para atender mi propio hogar, la ventaja era que mientras Haruna permaneciera de luna de miel el aseo no importaba mucho.

Pase el resto del día tranquilo, tomándome mi tiempo para hacer cada cosa. Mientras limpiaba mi hogar después del entrenamiento de la tarde me di cuenta de que faltaban algunas cosas en la despensa. Sin mucha motivación fui a la tienda de conveniencia a unas cuadras de mi casa.

Compre lo que necesitaba, comida, papel higiénico, detergente y suavizante. Ya me dirigía a pagar cuando un impulso me llevo al pasillo de higiene. Tras meditarlo un rato, tome un bote de shampoo, similar al que tengo en casa y lo puse junto con mis demás compras.

Después de pagar volví a casa a guardar lo que había comprado, mire de reojo el reloj, quince para las ocho. Aún era temprano, tome la bolsa de shampoo y me subí a mi auto con dirección a casa de Fudou, no tarde más de 10 minutos en llegar.

Cierto era que me había dado el día, pero, llevarle una bolsa no contaba como trabajo ¿cierto?

Entre en el recinto en silencio, por la hora Fudou ya debería estar de regreso. Cerrando la puerta tras de mi me percate del par de tazas que yacían abandonadas en la mesita de la sala, por el vapor que salía de ellas no tenían mucho tiempo de haberse servido.

-"visitas" –pensé simplemente.

Deje mi chaqueta en el perchero y seguí caminando, no quería molestar a los invitados así que me dirigí directamente al baño, solo dejaría el shampoo y me iría a descansar.

Estaba a punto de llegar a mi destino cuando unos sonoros suspiros, provenientes del cuarto de mi amo, llamaron mi atención.

Bien dice el dicho "la curiosidad mato al gato" vaya que era verdad.

Al acercarme al lugar que permanecía con la puerta abierta, quede en shock ante el acto que se llevaba a cabo frente a mis ojos.

Fudou estaba acostado desnudo con los ojos cubierto por un grueso listón negro. Su pecho cubierto de sudor subía y bajaba al compás de sus suspiros. Sus manos se aferraban con fuerza a la cabeza de la otra persona que con lascivo deseo engullía el miembro erecto de mi amo saboreándolo por completo. Lo que más me impresiono de aquella persona, era su aspecto. Su delgada complexión la encontraba extrañamente familiar, de piel bronceada y de cabello castaño peinado con similares rastas que caían libres de ataduras cubriendo su rostro. ¡Era como si me estuviese viendo en un espejo!

Atrapado por esos pensamientos no me percate de en qué momento los negros ojos de aquella persona se fijaron en mí. Con nuestras miradas entrelazadas pude sentir un fuerte calor comenzaba a invadir mi rostro. Dedicándome una sensual sonrisa aquella persona continuo con su obsceno labor mientras apartaba tranquilamente su cabello de tal modo que no me perdiese detalle alguno de lo que hacía.

Era verdad que en otras ocasiones había visto a Fudou tener sexo con otras mujeres pero, esto era muy diferente, dado que la principal deferencia era que esa persona era un ¡HOMBRE!

Yo no podía hacer nada, no podía apartar la mirada o alejarme. De una forma involuntaria mi propio cuerpo estaba comenzando a reaccionar ante la situación.

-Fudou-san –dijo aquel chico con un tono de voz sumamente erótico –ya está listo –

Ante la declaración, Fudou, sin quitarse la venda, se abalanzo cubriendo de besos y lametones a "mi reflejo". Mi propia respiración se volvió más agitada conforme veía desaparecer el grueso miembro de mi amo desaparecer dentro del cuerpo ajeno.

Tanto la habitación como el pasillo se llenaron de potentes gemidos provenientes de los dos cuerpos desnudos que se movían de forma frenética sobre la cama.

-¡Ah! ¡Más profundo! –Gemía aquel chico –Fudou-san visualice ¡ah! A aquella persona ¡mmm! Separe el ¡Ahh! El deseo del amor que siente –decía sin dejar de mover sus caderas –guarde ese amor en lo más profundo de su corazón y ¡Ah! Libere todo ese deseo dentro de mi ¡Ah! –

No lograba entender de que estaba hablando, lo único que sabía era que entre más presenciaba aquella escena mi propia imagen se sobre ponía a la de aquel chico, siendo yo quien gemía bajo las fuertes embestidas de Fudou.

Esa idea mi hizo estremecer, no por miedo, más bien por la curiosidad de intentarlo.

-voy a venirme –gruño Fudou

Aumentando el ritmo y con unas cuantas embestidas más, ambos chicos frente a mi soltaron un último gemido, Fudou corriéndose dentro del otro chico y este a su vez esparciendo su blanquecina semilla entre sus torsos al tiempo que un escalofrió recorría mi cuerpo a tal grado que la bolsa con el shampoo que tenía en las manos cayó al suelo estrepitosamente.

Sorprendido por el ruido Fudou se apartó ligeramente de aquel chico quitándose la venda que cubría sus ojos.

Su cara de asombro al verme de pie frente a la puerta de su habitación solo podía compararse con mi propio rostro, avergonzado por haber sido "descubierto"

Durante unos segundos, que a mí me parecieron años, el silencio, únicamente destruido por nuestras aceleradas respiraciones cubrió el lugar.

-¿Kido? –hablo finalmente Fudou aun dudando de lo que veían sus ojos.

Al escuchar su voz mi rostro se volvió completamente rojo y lo único que atine a hacer fue inclinarme en una exagerada reverencia exclamando avergonzado -¡L-lo s-siento mucho! ¡No era mi intención interrumpir! –a la par que sujetaba la perilla de la puerta cerrándola de golpe.

Sentía mi corazón latir a mil por hora, quería irme, llegar a mi casa y ocultarme bajo las cobijas, pero no quería arriesgarme a conducir en este estado de nerviosismo.

Escuche como Fudou gritaba suplicándome esperar pero yo ya no podía pensar en nada, mis piernas temblaban, mi pecho dolía y mis ojos empezaban a humedecerse.

Retrocedí un paso y mire a mis espaldas, el cuarto de huéspedes, sin pensármelo dos veces entre en aquel lugar donde en más de una ocasión había sido huésped.

Esa habitación era ligeramente más pequeña que la de Fudou, a pesar de estar acomodadas igual no tenía baño propio y estaba pintada enteramente de blanco. Una cama individual junto con algunos muebles más era todo lo que había dentro del cuarto.

Por inercia corrí a refugiarme en el pequeño espacio vacío entre la cama y el armario. Sentándome de espaldas a la pared abrace mis piernas ocultando mi cabeza entre mis rodillas, deseando borrar la imagen que mi propia mente había creado.

Estaba a medio intento cuando unos acelerados pasos entraron en la habitación. Aun sin mirar sabía perfectamente que se trataba de Fudou.

-Kido –volvió a decir mientras se acercaba a mí.

Un temblor involuntario sacudió mi cuerpo por completo y el avance de mi amo se detuvo.

-¿Tanto asco te dio el verme tener sexo con otro hombre, Kido-kun? –su voz se escuchaba como un lamento.

Desconozco el por qué pero, mi propia voz se elevó sobre el silencio como una disculpa.

-N-no, no es eso –dije sin abandonar la posición en la que me encontraba.

Fudou no dijo nada, se acercó un poco más pidiéndome permiso para sentarse a mi lado, asentí en silencio, escuchando como mi amo se recargaba en la pared y se dejaba caer hasta llegar al piso.

Más silencio. Ambos permanecimos callados hasta que simplemente no pude aguantar más.

-S-si iba a hacer algo así debió decírmelo desde el principio –le dije aun avergonzado.

-no lo creí necesario –contesto –pensé que te molestarías si lo mencionaba –

-usted es mi amo, mi opinión no afectara lo que usted haga o deje de hacer –susurre aun sin mirarlo mientras estiraba mis piernas apoyándome un poco más en la pared.

-cierto, pero hay algo que no entiendo Kido, ya me habías visto tener sexo antes, si no te molesto que fuese con otro hombre entonces ¿por qué te pusiste así? –

Mi corazón dio un brinco y mi cuerpo volvió a temblar ¿Qué se supone que conteste? "Perdona por eso, lo que paso es que mientras te follabas a ese chico me imagine a mí mismo en su lugar gimiendo bajo tus caricias y me asuste porque me dio curiosidad por intentarlo."

… ¿¡COMO CARAJO SE SUPONE QUE VOY A DECIRLE ESO!?

-Y-yo… yo pensé, tú sabes, H-Haruna y Kogure podrían estar haciendo lo mismo ¿no? Después de todo están de luna de miel –vaya mentira más idiota.

Fudou no dijo nada, simplemente paso su brazo por mi espalda y sujetando mi cabeza me obligo a apoyarme sobre su hombro.

-casi olvido lo celoso que eres "hermano mayor" –dijo entre no muy disimuladas risas.

-¡no te burles! –le dije intentando sonar molesto. Dudo mucho haberlo logrado, puesto que ambos nos estábamos riendo como bobos.

-lamento si ver eso te hizo sentir mal –

-No tiene por qué disculparse, después de todo, es el deber del amo el atormentar al esclavo ¿no es así? –dije en son de burla para que la broma continuase y sacar aquella imagen de mi cabeza.

No sirvió de nada.

Al siguiente instante Fudou se encontraba frente a mí, de rodilla entre mis piernas abrazándome con fuerza haciendo que mi rostro quedase oculto en su pecho.

-escúchame bien Kido y escucha atentamente –su voz sonaba extremadamente seria –tu sabes que yo… yo jamás, jamás te lastimaría. Eres demasiado importante para mí –

En ese momento quería desconectarme de todo, no quería pensar en lo que había visto minutos atrás o en cómo había comenzado este problema solo quería permanecer ahí, rodeado por ese agradable calor.

Suspirando, lentamente rodeé la cintura de Fudou correspondiendo su abrazo, aferrándome con fuerza a su espalda.

-lo entiendo –es todo lo que salió de mis labios.

Suavemente mi amo me tomo por los hombros apartándome ligueramente de él. Una de sus manos sujeto mi barbilla, elevando mi rostro hasta que nuestras miradas quedaran frente a frente mientras escuchaba un casi inaudible "ahora o nunca"

Podía ver mi reflejo en sus ojos, tan firmes, tan penetrantes, tan llenos de ese algo que me hipnotizaban y me dejaban sin palabras.

-Kido yo, por mucho tiempo, siempre… –comenzó a decir mientras se acercaba a mí rostro, se escuchaba nervioso, sumamente nervioso –siempre, desde que nos conocemos… –

No sé por qué, pero al escuchar las palabras de Fudou me lleno un fuerte sentimiento de gozo. De la misma extraña e inexplicable forma cerré mis ojos dejándome llevar por el momento.

-yo siempre –podía sentir su aliento cada vez más cerca –siempre te he… –

-Joven Fudou, ya voy de salida –una voz desconocida se escuchó en la habitación.

Abrí muy lentamente mis ojos mirando, al igual que Fudou, a la persona que estaba de pie en la entrada del cuarto.

Vistiendo unos simples pantalones oscuros, tenis deportivos y una sudadera azul grisácea mi "reflejo" nos regresaba la mirada lleno de curiosidad.

-Con un… ¡Maldita sea Demonio! ¿No pudiste esperar un poco más o largarte si avisar? –

Fudou estaba molesto, discutía con aquel chico haciendo caras y gestos sin soltarme o alejarse de mí.

-ok, ok perdón por molestar –dijo encogiéndose de hombros –tomare mi paga y me iré –

El silencio volvió y permaneció por un rato aun después de que aquel "Demonio" se fuese.

Y yo continuaba sin entender mucho de lo que acababa de pasar.

-Fudou… ¿Q-qué, qué era lo que iba a decir? –

-¿eh? ¡Ah! ¡Sí!, yo, yo te… –podía ver como mi amo fruncía el ceño con las mejillas encendidas y sudando ligeramente –yo te quería decir que… b-bueno tu sabes, yo… ¡ARGHHH! ¡Olvídalo! Ese estúpido de Demonio se llevó mi inspiración –concluyo haciendo caras mientras se rascaba la cabeza con ambas manos completamente frustrado.

Reí por lo bajo hace tiempo que no lo veía actuar así. Aunque aún había algo que me molestaba.

-¿D-demonio? –

-¿mmm? –Asintió desviando la mirada –Demonio Strada, trabaja en Secret Wishes –

-… así que él es el famoso "akuma-san" ¿no? –

Volvió a asentir. Baje la mirada, no sabía que más decir pero creo que no era necesario.

-Hey Kido, Borremos este día de nuestras memorias ¿te parece? –dijo muy serio.

-sería lo mejor –pensé en voz alta. Verdaderamente quería olvidar este día junto con todas aquellas perturbadoras imágenes.

Nos pusimos de pie y fui a preparar un poco de café. Me sentía mareado, con una fuerte presión clavándose en mi pecho sofocándome. Palabras que no escuche, momentos que no viví, la sensación de que me faltaba algo y ese algo dolía, muy profundo dentro de mí, pero creo que es solo por todo lo que ha pasado en los últimos días, no quiero darle más vueltas al asunto. Seguramente mañana estaré mejor.

O eso es lo que quiero creer.


Qué tal? bueno, malo, regular?

Muy simple, muy raro o fuera de contexto?

Se lee bien, se lee mal, han encontrado algún error? *¡Si había errores! ¡Y muchos! ¡Mendigo FF que borra párrafos enteros! òAó*

Su opinión es importante para la historia y para mí. Que no les de pena y dejen algún comentario. Se los agradeceré mucho.

Creo que eso sería todo por el momento, nos estamos leyendo, que tengan un lindo día que yo ya me voy a dormir.