OMGOSH! OMGOSH! OMGOSH! Doble Update! (Corre por todos lados)
Quién lo diría, es la primera vez que sucede esto! Estoy tan feliz!
Cof cof cof. Ok al grano, legalmente estoy de vacaciones y que mejor forma de celebrarlo que actualizando, no?
Para todos aquellos que han seguido mis historias desde hace tiempo y para los recién llegados que me han demostrado de forma masiva su amor (owo) espero que disfruten tanto el nuevo capítulo de "Mala Noche" como de "Vida de Perros"
Ahora sí, lléguenle.
-No puedo creer que sigas molesto por eso –
-Ya te lo dije, no estoy molesto por eso, solo estoy molesto –
-¡Ohhh! ¿Entonces el hecho de que no tengas ni un centavo por algo que perfectamente pudiste haber evitado, no es el culpable de tu mal humor? –
-Como te acabo de decir, eso no tiene nada que ver –
-¿Entonces, porqué estás molesto? –
-No es de tu incumbencia –
-¡Es el colmo contigo! –
-¡Pues nadie te ha pedido que me soportes! –
-¡Claro que sí! ¡Tú y tu estúpido chantaje! –
-… Buen punto –
Llevaban horas discutiendo y aunque se habían prometido olvidar aquel fatídico día, las consecuencias monetarias de aquel pequeño incidente lo hacían difícil de olvidar.
-Sabes que, dejemos esto por las buenas ¿Quieres? –suplico Fudou recostándose sobre la barra de la cocina.
-Haz lo que quieras –acepto Kido yendo hacia el fregadero y lavando los platos que abandono durante la discusión.
Y era verdad, Fudou no estaba molesto por el hecho de que Demonio le hubiese cobrado casi tres veces más de lo normal por un poco de voyerismo accidental dejándolo en la quiebra por el resto de la quincena.
Lo que en verdad le molestaba al oji-verde era el haber perdido la oportunidad perfecta para confesarse a Kido de una buena vez. Lo había tenido entre sus brazos, necesitándolo, con sus miradas perdidas el uno en el otro y con sus cuerpos dispuestos a lo que pudiese pasar, hasta que un "Hola Demonio" significo un "Adiós oportunidad"
Y él no era el único, Kido, tras recobrarse del shock que le causaron los hechos acontecidos se volvió muy susceptible a cualquier cambio de humor, propio o ajeno. Y el principal culpable de tan difícil situación en la que solo había habido discusiones, órdenes y peleas, fue una llamada telefónica a primera hora de esa misma mañana.
Eran aproximadamente las 4:20 am. Cuando el celular de un adormilado Kido comenzó a sonar rompiendo el silencio de lo que había sido una tranquilo amanecer.
Sin muchos ánimos y con la cabeza aún oculta bajo las sabanas, el de rastas palpo con suavidad la superficie de la mesa de noche en busca del ruidoso aparato. Sin siquiera mirar la pantalla contestó aquella molesta llamada dispuesto a echarle bronca a quien se hubiera cometido el error de molestarlo tan temprano en la mañana.
-¿Quién? –pregunto de mala gana.
-[¡Buenos Días Hermanito! ¿Te desperté?] –respondió una alegre Haruna desde el otro lado de la línea.
Al segundo siguiente Kido ya se había incorporado sobre la cama con las rastas alborotadas, los ojos bien abiertos y con el corazón latiendo desenfrenado.
-¿H-Haruna? ¡B-buenos días! –Respondió tratando de no sonar muy sorprendido – ¿A-a qué se debe este milagro? –concluyo arreglando un poco su cabello como si su hermana estuviese presente en la habitación.
-[Jejeje solo llamaba para saludar, pero creo que fue demasiado temprano] –rio un poco y de inmediato las mejillas de Kido se encendieron.
Solo dos semanas habían pasado desde que su querida hermana se fue de luna de miel y aunque era poco el tiempo, para el oji-rojo había pasado muy lento.
-Y-ya veo ¿y qué tal va todo? –
-[¡De maravilla! Pero no puedo esperar para volver a casa] –
-¿¡Qué!? ¿Volver? ¿Cuándo? –el corazón de Kido se agito con fuerza.
Lo había olvidado por completo, aunque le molestara, el de rastas no tenía problema con ser el esclavo de Fudou para mantener a salvo su secreto, pero le aterraba la idea de que su hermana se enterara de lo que estaba haciendo.
-[Relájate hermanito ¿sabes? Ayer Yuya ganó unos boletos para un crucero, salimos mañana temprano y a finales de la próxima semana volveremos a casa ¿no es genial?] –exclamó Haruna completamente emocionada.
-S-sí, es increíble –dijo Kido respirando con cierto alivio.
-[Bueno, solo quería decirte eso, ya me voy hermanito ¡Nos vemos pronto!] –Haruna se despidió feliz de la vida sin saber lo que sus palabras causarían.
-S-sí, nos vemos –Respondió Kido a pesar de que la llamada ya había terminado.
¿Qué haría ahora? Se preguntaba el oji-rojo una y otra vez sentado al borde de la cama inmóvil.
¿Cómo podría librarse de su esclavitud sin arriesgarse a que Fudou revelase su secreto? Tras mucho pensar Kido llego a una única conclusión, que no sería nada fácil.
Y así volvemos a la actualidad, más específicamente a minutos después de que la principal discusión terminara.
Kido permanecía en la cocina esperando el momento idóneo para tratar de cambiar su destino, pero la suerte no parecía estar de su lado, con cada minuto que pasaba la situación empeoraba sin querer mejorar a futuro.
Respiro profundo y se quitó su blanco delantal mientras salía de la cocina dirigiéndose donde su molesto amo se encontraba.
-Mi señor Fudou ¿me permite hablarle de algo? –hablo con seriedad
-¿Ahora qué quieres? –pregunto el oji-verde incorporándose con la frase "Estoy de mal humor" escrito en el rostro.
-B-bueno, y-yo… –en un segundo la seriedad y la determinación del esclavo desaparecieron sin dejar rastro –y-yo quería… –
-Si quieres otro día libre, olvídalo, el último me salió muy caro –dijo el amo con cierto fastidio.
Kido enrojeció al recordarlo, más por sus desbordados pensamientos que por aquella depravada escena. Agito con fuerza la cabeza apartando sus traicioneras remembranzas.
-n-no se trata de eso –dijo finalmente ocultando su sonrojo.
-¿Entonces qué? –
-Y-yo, ya no quiero seguir con esto Fudou –su voz sonaba débil pero segura.
Al escuchar esto el castaño abrió los ojos de par en par sintiendo como una flecha atravesando su pecho.
-¿D-de que estás hablando ahora, Kido? –Fudou se puso de pie, riendo como si de un mal chiste se tratase –Ya te dije que no estoy molesto por lo de Demonio, así que… –
-no es por eso, ya estoy cansado de este juego tuyo del amo y el esclavo –poco a poco el oji-rojo recuperaba el valor en su voz –Debe haber otra forma de que guardes mi secreto –
Con cada palabra el corazón de Fudou se aceleraba con doloroso pesar.
-¿Ser mi esclavo de por vida no es suficiente para ti? –sonrió con fingido sarcasmo.
-¡Te equivocas! Yo, hare cualquier cosa, lo que sea con tal de que no le digas nunca a nadie que estoy enamorado de Haruna –ante tal declaración Fudou guardo silencio, herido, molesto, incapaz de creer lo que escuchaba –… por eso, tiene que haber algo que pueda hacer –
-No hay nada –serio, el oji-verde le dio la espalda a Kido.
-Por favor Fudou, hare cualquier cosa –suplicaba acercándose a su amo.
La desesperación del de rastas por conseguir su libertad no le permitía darse cuenta del daño que sus palabras causaban en el castaño y de la misma triste forma, sin querer comprender la situación, alentado por esas palabras junto con un indescriptible sentimiento de enojo, Fudou decidió cambiar el juego para tomar desprevenido a Kido y obligarlo a retractarse.
-Deberías cuidar mucho tus palabras, Kido-kun –hablo Fudou viendo de frente al oji-rojo –Recuerda que la boca es la entrada a las calamidades –con paso firme y temerario arrincono a su amigo contra la barra de la cocina aproximándose peligrosamente a su rostro –Además "cualquier cosa" implica muchas posibilidades ¿no lo crees? –
Comprendiendo casi de inmediato el nuevo rumbo de la conversación, Kido intento apartar a su amo completamente indignado.
-¿¡Cómo puedes estar pensando en eso!? –con un evidente sonrojo en sus mejillas y con el ceño fruncido intento mantener apartado a Fudou –Si tanto quieres hacerlo ¿¡Por qué no vas con alguna de tus prostitutas!? –
Ocultando perfectamente su dolor y su enojo tras una traviesa sonrisa Fudou continuo acortando la distancia entre él y su esclavo a pesar del gran esfuerzo que hacia Kido para detenerlo.
-Respondiendo a tus preguntas en orden Kido-kun, no tiene nada de malo el pensar en "eso" y te recuerdo que gracias a ti, no podré ir con ninguna de "mis prostitutas" hasta el próximo mes, así que… –destruyendo la poca distancia que los separaba, apego su entrepierna a la de Kido en un lento y provocativo roce, susurrando –toma la responsabilidad de tus actos –
-¡Ah! –un involuntario gemido abandono los labios del oji-rojo perdiéndose rápidamente en el aire dejando a un muy avergonzado Kido que molesto se esforzaba por ganar una batalla perdida al intentar alejarse de su captor –¡Ya fue suficiente, Fudou! ¡Apártate! –
-¿Por qué debería? Fuiste tú quien dijo estar dispuesto a cualquier cosa ¿no es así, Kido-kun? –Intensificando la fuerza del roce, Fudou comenzó a respirar suavemente en el cuello y oreja de Kido tentándolo.
En ese instante, lo único que pasaba por la mente del oji-verde eran muchas y muy severas reclamaciones contra su persona por estar llevando a tan insulsa broma a tales extremos, solo esperaba el momento en que pudiese ver a Kido a los ojos para sonreírle diciendo: "Tranquilo, solo es una broma, jamás te obligaría a hacer algo como esto" pero ese momento no llegaba y la situación se estaba saliendo de control.
-Y-yo… Ah… no m-me estaba refiriendo ¡Ah! Eso –Kido se esforzaba por mantener la compostura, pero era imposible, su mente y la sensibilidad de su cuerpo estaban jugando en su contra –P-por favor Fudou, detente –suplico finalmente aferrándose a los hombros de Fudou, con lo ojos llorosos y siendo presa de la lujuria del momento.
Tal respuesta sorprendió un poco al oji-verde, pero en lugar de calmar sus deseos solo consiguió alentarlo aún más.
-Vamos, Kido-kun, deberías admitir que tienes curiosidad por hacerlo conmigo –ahora las manos del castaño vagaban libres y sin control alguno por debajo de la camisa de Kido, acariciando su espalda, delineando su marcado abdomen y explorando las zonas sensibles de su pecho.
-E-eso no es v-verdad –gimoteaba el oji-rojo intentando justificarse y darle la suficiente fuerza a sus palabras para detener aquella situación fuera de control.
Ambos chicos querían detenerse; uno por vergüenza ante aquel acto prohibido, el otro por miedo a lastimar a su amado amigo, pero simplemente no podían parar, sus cuerpos se buscaban sin descanso anhelando en secreto el calor de la pasión oculta.
En ese efímero momento solo existían ellos dos, la cercanía de sus cuerpos y la elevada temperatura del ambiente que los rodeaba.
Un oportuno timbrar arruino el momento regresando a ambos jóvenes a aquella cruda realidad donde permanecieron inmóviles mirando en silencio al culpable que repetía nuevamente su timbrar.
-¿Qué no piensas contestar, Kido? –hablo finalmente Fudou buscando una forma de salir de tan embarazosa situación.
Con las mejillas al rojo vivo Kido asintió en silencio y con la mirada baja se apartó de su amo avanzando hasta el teléfono, levantando el auricular y silenciando de una vez por todas a aquella molesta melodía.
-Residencia Fudou ¿Quién habla? –Kido se esforzaba por mantener una calma que no poseía con un par de lágrimas cayendo silenciosas por sus mejillas.
-[¿Eh? Buenas… ¿Tardes? ] –la voz al otro lado del teléfono sonaba tranquila, totalmente ajena a las emociones desbordadas del de rastas – [¿Se encuentra Fudou? Habla Fubuki] –
Por un segundo las desenfrenadas inquietudes de Kido se desvanecieron en el olvido.
-¿Fubuki? ¿Shirou Fubuki? –un sentimiento de nostalgia invadió al oji-rojo quien de inmediato limpio sus lágrimas.
-[mmm… ¿sí? ¿Y tú eres?] –
-¿No me recuerdas? Soy Yuto Kido, fuimos compañeros en la universidad –exclamo lleno de júbilo.
-[¿¡Enserio!? ¿¡Kido!? ¿¡Gran genio todo lo puede Lord Kido!? ¡Woah! Años sin verte… bueno, escucharte, como sea ¿Cómo has estado?] –la voz de Fubuki ahora se escuchaba alegre ante el "re-encuentro" de un viejo amigo.
-Vaya que ha pasado mucho tiempo, ya había olvidado ese apodo –rio aliviado –he estado bien ¿y tú? No sabía que mantenías contacto con Fudou –
-[Algo así, trabajamos en la misma empresa ¿no lo sabías?] –
-no, no sabía nada al respecto –la alegría que sentía se perdió momentáneamente.
La conversación continúo por un rato más, recordando viejas y divertidas anécdotas de su época de estudiantes junto con algunos temas más actuales.
Fudou solo miraba desde la barra calmando sus instintos sumamente molesto consigo mismo, sí Fubuki no hubiese llamado, muy probablemente él ya habría tirado a Kido al suelo, desvistiéndolo y preparándose para devorarlo.
Cerró los ojos con fuerza, negándose a pensar en lo que pudo haber pasado. Suspiro abriendo los ojos recordando un asunto de suma importancia, el motivo de la llamada.
Con paso decidido avanzo hacia donde Kido permanecía de pie dándole la espalda, sin aviso alguno le arrebato el auricular de las manos y le dirigió una muy severa mirada ante la expresión de reproche del oji-rojo.
-Prepárame más café –ordeno el amo negándole a su esclavo la oportunidad de discutir.
Recordando lo acontecido minutos atrás, Kido camino veloz a la cocina con un fuerte sonrojo cubriendo su rostro, siendo seguido por la fija mirada del oji-verde.
-¿Qué es lo que quieres Fubuki? –hablo Fudou con seriedad dirigiéndole un último vistazo a Kido que se ocultaba avergonzado en la cocina.
-[¡Vaya mal humor! Por cierto, ya te he descubierto. Así que él es el pequeño petirrojo que atrapaste ¿no? ¡Que dulce de tu parte!] –Fubuki reía cómplice desde el otro lado del teléfono.
-Eso no es de tu incumbencia ¿Y bien, para que llamaste? –hablo Fudou arrepentido de haberle pedido consejo a su compañero de cubículo.
-[¡Que cruel! Y yo que venía con la solución a tus problemas de pobreza] –la voz de Fubuki pasaba a través de la línea con fingido reproche.
-¿De qué se trata? –el castaño no pudo evitar sentirse interesado.
-[Una Death Week] –dejando las bromas de lado, Fubuki hablo tranquilo atrayendo toda la atención de su compañero – [un cliente en el extranjero solicito un trabajo de emergencia, pagara más del doble de lo usual] –
-¿Y sobre que es el trabajo? –
-[Aun no lo sé, pero como el cliente nos proporcionara todos los datos, solo participaran 3 departamentos: desarrollo, arte y obviamente el mejor departamento del mundo…] –
-El de programación, obviamente –completo Fudou riendo entretenido –suena interesante, le entro –
-[Supuse que aceptarías. Muy bien, comenzamos mañana y para que veas lo amable que soy yo invito los primeros 3 Red Bull] –agrego Fubuki complacido.
-Supuse que supondrías que aceptaría Jajaja gracias por el aviso, entonces nos vemos mañana y no te vayas a olvidar tu amabilidad ¿de acuerdo? –se despidió Fudou más tranquilo y con una sonrisa en sus labios.
-[Ok, nos vemos] –fue lo último que sonó antes del molesto tono del teléfono.
Fudou aguardo unos segundos antes de colgar, tenía que hacerse a la idea de que a partir de mañana tendría mucho trabajo que hacer. Al darse media vuelta se encontró con una humeante taza de café esperándolo sobre la barra y a un oji-rojo mirándolo fijamente dentro de la cocina.
-No era necesario que me arrebataras el teléfono de esa forma –se quejó en un susurro.
-¿Quién te manda a entretener a las personas que llaman a mi casa buscándome? –Fudou no tenía ganas de discutir, solo quería que ese día terminase, para mañana todo volvería a la normalidad y Kido se olvidaría de esa tonta idea de alejarse de él.
Se sentó junto a la barra y le dio un largo sorbo a su bebida manteniendo la vista fija en algún lugar irrelevante de la sala.
-Aún no hemos terminado de hablar, Fudou –dijo repentinamente el de rastas.
-Esa conversación ya se acabó, Kido –
-¡No, aún no! Por favor Fudou, tiene que haber algo –suplicaba una y otra vez –Haruna pronto volverá de su luna de miel y yo no… –
-¿No, Qué? –Fudou mantenía la mirada distante escondiendo el gran enojo que lo carcomía por dentro.
-¡No quiero que me vea siendo tu esclavo! –exclamó con fuerza apoyando ambas manos sobre la barra.
Esa fue la gota que derramo el vaso.
-¡Ohhh! Ya veo, así que de eso se trata todo este inusual alboroto tuyo –la ira comenzaba a impregnar su palabras con ironía– te preocupa tanto que tu querida hermanita te vea como mi fiel y orgulloso esclavo que prefieres mandar al diablo tu dignidad para evitar que ella se entere, me gustaría decir que me sorprende tu actitud, pero conociéndote era de esperarse –se burló.
-¡Estoy hablando enserio! –
-¡Yo igual! Mira, ninguno de los dos. Si tanto insistes en el asunto te daré dos opciones –dijo levantando ambos dos dedos de su mano derecha y mostrándoselos a Kido quien guardo silencio y escucho atentamente, luego mostrando solo su dedo índice continuó –la primera es que te calles de una vez y sigas siendo mi esclavo, si tanto te preocupa tu hermana ya le inventare un excusa para que no ande de metiche –Kido tenía cara de querer quejarse, pero la fría expresión en el rostro de Fudou se lo impidió, quien levantando su dedo medio siguió hablando –la segunda es que te entregues a mí en cuerpo y alma una sola noche –doblo ligeramente su dedo índice dejando visible una seña obscena muy común en el castaño –en pocas palabras, pierde tu orgullo y gana tu libertad –exclamo mirando de forma intimidatoria a su esclavo.
Kido permaneció callado, deseaba librarse de las cadenas que lo ataban, pero no quería sacrificar su dignidad en el proceso.
¿Vivir una vida de humillación o una única humillación que lo seguirá toda su vida? la decisión no era fácil, una mala elección lo marcaria eternamente.
Fudou lo contemplaba en silencio, el tiempo en el que todo se podía tomar como una simple broma ya había desaparecido, suspiro pesadamente y se puso de pie.
-No es necesario que respondas de inmediato –miro de reojo a Kido que tenía una expresión confundida –a partir de mañana estaré trabajando en una death week, es algo así como un trabajo exprés donde el cliente nos pide hacer en una semana lo que haríamos con tranquilidad e meses. Es algo pesado, pero la paga es muy buena –dijo rascándose la cabeza de forma despreocupada.
-Y-ya veo… –fue todo lo que atino a decir Kido.
-Así que desde mañana no prepararas ninguna comida, solo mantén limpia la casa, al final de la semana escuchare tu respuesta –Kido solo asintió y eso era todo lo que Fudou necesitaba, tiempo. Una semana sería más que suficiente para que el oji-rojo pensara lo suficiente y recapacitara –por cierto, considerando lo inoportuno que sueles ser, si llegas y me encuentras tirado, dígase en: la sala, la cocina, a la mitad del comedor, en el pasillo, sobre el retrete, dentro de la regadera o a medio camino para subir a mi cama ¡No me despiertes! Cada minuto de sueño es importante en una death week ¿ok? –dijo con una curiosa expresión de seriedad en el rostro –Y ya vete a tu casa que tengo muchas cosas que preparar –
Kido nuevamente asintió, salió de la cocina, tomo su chaqueta del perchero de la entrada y se marchó. Ya no había nada más que hacer solo quedaba esperar, pensar y esperar a que la respuesta que escogiese fuese la correcta.
Aquella seria en definitiva una semana muy larga que comenzaba como cualquier otra.
Los primeros días Kido se dedicó a pensar, recostado en el sillón donde Fudou solía tomar sus siestas. Enlistaba los pros y los contras de cada opción y meditaba sobre ellos por horas.
En los siguientes días busco en internet y librerías sobre el sexo anal y el sexo entre hombres, su rostro se teñía de rojo ante tanta y tan explícita información, aunque ni siquiera quería considerar esa opción, de algo estaba seguro, tal y como lo decían todos y cada uno de esos libros y páginas web "La primera vez duele"
¿Realmente estaba tan desesperado como para entregarse a Fudou solo para liberarse de su esclavitud?
Sí veía el lado positivo, ese estilo de vida no estaba tan mal, quitando el hecho de que el castaño lo hubiese obligado a lamer su zapato, una vez, que se burlase de él metiendo a su hermana en conversaciones inapropiadas, que casi lo hubiese matado de un susto por esas mismas conversaciones y que no le avisase que tipo de "visitas" vendrían. Kido no había hecho otra cosa que no hiciese normalmente en su propio hogar, la comida, la colada y el aseo, tareas sencillas que a su querida hermana no se le daban del todo bien.
¿Entonces, por qué siendo cosas tan simple le molestaba tanto hacerlas para Fudou? ¿Era acaso porque se trataba de un chantaje? ¿O que otro motivo podía haber?
La semana casi había llegado a su fin y la respuesta correcta seguía siendo un misterio para el oji-rojo.
Taran! Que tal, les ha gustado?
Consideran oportuna la intervención de Fubuki?
Qué tantas aventuras habrá tenido el Gran genio todo lo puede Lord en su época de estudiantes?
Por qué un petirrojo en lugar de un conejo?
Por qué tantas preguntas fuera del tema?
Pata obtener las respuestas no dejen de leer Mala Noche!
Y no se les olvide dejar un, review, comentario, critica, MP o lo que se les antoje!
