Hola gente bonita! Y turba furiosa también! Como están? Yo bien, pero con MALAS noticias.
La cabeza plástica de un muñeco le ha dado en toda la madre a mi celular y yo sigo sin creérmelo... triste mi situación, no creen?
Pero ahora al tema. Comenzare agradeciéndole a Lucy Okumura por su encantador review.
Y sin más preámbulos los dejo con la historia, pero OJO al final del capítulo hay NOTAS VERDADERAMENTE MUY IMPORTANTES!
Nos leemos al final.
Casi se me olvida, este es un pequeño experimento con narraciones en primera persona de Kido y Fudou intercaladas! disfrútenlo.
Capítulo 7 – Ojos que se niegan a mirar.
El tiempo de pensar terminó, la semana ya ha llegado a su fin y yo aún no he encontrado la respuesta correcta.
Mi… "amo" y yo a duras penas hemos intercambiado un par de palabras desde que llego del trabajo. Solo me pidió que le diera una cerveza mientras él se sentaba en la sala a revisar unos últimos detalles de su trabajo en la portátil que estaba sobre la mesa.
Ni una mirada, ni un gesto, para mi amo este era un día como cualquier otro y eso no podía quedar así.
La semana finalmente ha terminado y aun bajo ese ataque de adrenalina después de una buena semana de trabajo que llegando a casa me dispuse a darle un último chequeo a la carpeta de archivos que le enviamos al cliente para asegurarme de que no hubiese ningún error o por lo menos ningún error mío.
Podía sentir la mirada de Kido sobre mi, posiblemente este esperando a que saque el tema de su esclavitud a discusión, pero me niego a hacerlo, en algún momento dejara de insistir, se arrepentirá de su elección y todo volver a la normalidad ¿no?
Mi pecho duele, la ansiedad esta matándome.
Si mi amo se niega a hablar de este tema pendiente no tengo otra opción más que seguir con la decisión que he tomado.
Armándome de valor avancé hasta la sala y permanecí de pie frente a mi amo impidiéndole continuar con lo que estaba haciendo.
-¿Que crees que estás haciendo? – me dijo algo molesto ante mis acciones.
Ya no había vuelta atrás.
-Y-yo… Nosotros tenemos algo pendiente, amo… -dijo Kido evitando verme a los ojos.
-¿Enserio? –fingí pensar por un momento, sabía perfectamente de que se trataba, pero preferí evadir el tema –No, no se de que me estas hablando –mentí.
Podía ver como un fuerte sonrojo se apoderaba de sus mejillas, era más que obvio que él no comenzaría a hablar, siempre ha sido demasiado anticuado cuando se trata de temas que tengan que ver con el sexo.
Su cuerpo esta temblando, en cualquier momento me pedirá que me olvide del asunto y regresara a la cocina a esconderse.
Esto es demasiado, mi corazón late con tanta fuerza que es solo cuestión de tiempo antes de que se escape de mi pecho. Solo quisiera irme de aquí y esconderme en cualquier lugar, pero ya había tomado una decisión ¡Este chantaje se termina hoy!
Respire profundo y di un pequeño paso hacia el frente, tome el rostro de mi amo entre mis manos, inclinándome al frente y cerrando los ojos con fuerza me acerque a él muy lentamente hasta plantar un suave y muy superficial beso sobre sus labios.
Está era mi decisión, si es correcta o no solo el tiempo lo dirá.
El contacto de nuestros labios duro muy poco, más nunca espere que después de separarnos apenas unos centímetros mi amo me tomaría por los brazos acercándome nuevamente a él, obligándome a sentarme de frente sobre sus piernas retomando y profundizando el beso.
No puedo creer que Kido realmente haya tomado esta decisión.
El suave contacto de sus labios sobre los míos es tan dulce y amargo al mismo tiempo que me daban ganas de gritar, aunque claro este no es momento para eso.
Aquel sencillo roce no duro mucho, era algo difícil de decir que sería más doloroso, el inicio del beso o su fin. Después de tantos años a su lado, sin duda esta es la gota que derramo el vaso.
Apenas lo sentí alejarse, lo tome por los brazos atrayéndolo a mí, si esta era su decisión no veía motivos por los cuales contenerme por más tiempo.
Lo acerque a mi y volví a besarlo, está vez de una forma más sensual y profunda dejando que mis manos recorrieran aquel cuerpo que por mucho tiempo he añorado y que por temor a lastimarlo o asustarlo me había esforzado tanto en mantenerme como su amigo, aunque eso ahora no importaba en lo más mínimo.
Mientras sus labios me dejaban sin aliento, sus manos se movían sin descanso, acariciando mis piernas y muslos, desfajando mi camisa y desabrochando mi cinturón y pantalones.
Las caricias iban subiendo de tono, volviéndose más y más intensas, con cada segundo que pasaba me sujetaba con más fuerza de los glúteos juntando nuestras caderas con lentos y eróticos movimientos.
Su lengua se deslizaba cual serpiente entrando y saliendo de mi boca haciéndome perder la razón.
Permanecía con los ojos fuertemente cerrados sintiéndome avergonzado de mis acciones. Respirar cada vez que había oportunidad y corresponder sus besos y caricias era todo lo que podía hacer mientras intentaba inútilmente mantener una distancia mínima de mi amo apoyando mis manos sobre sus hombros.
En esta extraña situación, una abrumadora curiosidad me invadió, en medio de tan acaloradas caricias sentí la extrema necesidad de saber que clase de expresión tendría Fudou mientras devoraba mis labios.
Grave error.
Apenas abrí los ojos me encontré con la verde mirada de mi amo fija en mí. Entonces me di cuenta, desde el momento en que lo bese él no había apartado sus ojos de mí, observando cada gesto, cada acción, cada uno de mis movimientos sin perder detalle alguno. Asustado mordí sus labios apartándome de él de golpe permaneciendo aún sentado sobre sus piernas.
Otro grave error.
Apenas nuestras miradas se encontraron se alejó de mi mordiéndome el labio con una expresión de miedo y angustia reflejada en su rostro.
Se había arrepentido.
Permanecimos quietos y en silencio en lo que me pareció una eternidad sin movernos ni un centímetro de aquella posición mirándonos él uno al otro, sus labios temblaban en busca de las palabras.
-A-amo, y-yo… -fue todo lo que dijo antes de ser interrumpido por el molesto timbrar de la entrada que atrajo nuestra atención. Si me pongo a pensar un poco siempre hay algo que nos interrumpe en estos momentos.
Sin mirarlo o dirigirle la palabra tome a Kido por los hombros y lo derribe sobre el sillón para ponerme de pie y caminar tranquilamente hacia la puerta.
Apenas intente decir algo y el timbre sonó haciendo que mi pecho se agitase con fuerza ¿Quién podría ser a esta hora? Ni siquiera había terminado de pensar en lo que estaba sucediendo cuando Fudou me tomo por los hombros dejándome tirado sobre el sofá.
Mi camisa estaba abierta, mi pantalón desabrochado, mis labios entumecidos y en la comisura pequeños rastros de sangre y saliva.
Aun sin saber que estaba pasando vi a Fudou caminar hacia la puerta abriéndola solo lo suficiente para ver a quien había llegado sin que este pudiese ver el interior de la casa y mucho menos a mí en ese deplorable estado.
-¿Qué quieres? –preguntó mi amo al visitante con un tono de voz molesto.
-Vaya que tu carácter es un asco –contestó de forma despectiva una voz familiar y más que eso fácilmente reconocible… ¿¡SAKUMA!? ¿Qué estaba haciendo aquí? Ellos no se pueden ver ni en pintura sin que haya que separarlos y la única razón por la que salvo a Fudou fue por que yo le suplique que lo hiciera ¿Por qué de entre todas las personas que pudieron tocar la puerta tenia que ser alguien que me conoce? –Pero no estoy aquí para soportar tu carácter. Estoy buscando a Kido ¿lo has visto? – Mi corazón dio un vuelco y mi cuerpo se estremeció.
¿Acaso es una señal divina de que he tomado la decisión incorrecta?
¿Enserio? De entre todas las personas que pudieron interrumpirnos ¿¡Por qué tenía que ser la perra mal parida de Sakuma!? A veces pienso que Dios enserio me odia.
-Lo he visto muchas veces desde que lo conozco –le dije tratando de sonar lo más tranquilo posible.
-Idiota, me refiero al día de hoy, nadie contesta en su casa y su celular esta apagado -¿ok? Eso es raro, él nunca apaga su celular.
-Y… ¿cómo para que lo buscas? –obviamente no pienso decirle que esta aquí.
-Eso no es de tu incumbencia –y se queja de mi carácter –cambiando de tema, parece que estas muy bien acompañado –dijo tocando mis labios aún sangrantes –salvaje, como te gustan ¿no? –
Debo admitir que me molesto su comentario, pero considerando la situación lo mejor es darle por su lado.
-Dudo que exista alguien más salvaje que tu –
-Oh vaya –Sin muchos miramientos se acerco a mi y poso su mano sobre mi entrepierna masajeándola superficialmente sobre la tela -¿Acaso me estas retando? –concluyo con una psicótica sonrisa.
-De ninguna manera haría eso y si tantas ganas tienes por revolcarte con alguien cerca del centro hay muchos transformers que posiblemente te hagan el favor – ¡punto para la tierra! Por la expresión de odio en el rostro de la perra mal parida me dicen que va a insultarme y a largarse cual diva.
-¡Eres un imbécil! –Aja, soy adivino. Y conforme a mi predicción la perra de Sakuma dio media vuelta emprendiendo su humillante retirada no sin antes dedicarme una ultima y odiosa mirada –Si vez a Kido dile que quiero hablar con él –
-Me niego –le dije con una gran sonrisa cerrando la puerta de golpe negándole la oportunidad de quejarse.
A duras penas se escuchaban las maldiciones de Sakuma a través de la puerta cerrada, Fudou en cambio no dijo nada, ni siquiera volteo a verme, solo camino como si nada hacia la cocina. Si todo iba a terminar así ¿por qué diablos me preocupe toda la semana?
-¿F-Fudou? –las palabras se estancan en mi boca negándose a salir –Y-yo… este… ¿q-qué es un transformer? – ¿¡Qué clase de pregunta es esa!?
Mi amo solo me miro, extrañado por mi pregunta y por mi expresión.
-Es otra forma de llamar a los travestis –rio quedamente mientras se recargaba en la barra de la cocina.
¿Qué debería hacer ahora? Apenas estaba pensando en ello cuando ya me encontraba nuevamente de pie frente a Fudou cuya expresión no podría describir.
-M-mi señor… -dije avanzando un paso y retrocediendo dos por el empuje de Fudou – ¿eh? –
-Déjate de tonterías, Kido –su voz sonó tan seria que me sorprendió –esto es imposible para ti, el trato era que te entregaras a mí en cuerpo y alma. El simple hecho de que aún lo estés dudando no forma parte del trato –
-P-pero… –
-¡Pero nada! Aceptar un trato como este sin quejarte va en contra de tu naturaleza Kido, mejor olvídalo y resígnate que si continuas insistiendo no me importara cuanto supliques, al final no me detendré –dijo mirándome tan fijamente que me estremecí.
Me costaba respirar, mis manos temblaban con fuerza y mi corazón se aceleraba dolorosamente, ya no había lugar para dudas… o eso creí.
Me acerque a él rodeando su cuello con mis brazos y mi vista dudosa fija en sus atrayentes ojos verdes acortando nuevamente la distancia entre nuestras bocas.
-¿Tanto me odias? –susurro quedamente antes de que mis labios se unieran a los suyos, no comprendí a que se estaba refiriendo, pero si quería terminar con mi vida de esclavo tendría que dejar de pensar y simplemente dejarme llevar.
¿Tanto era su desprecio y desesperación por alejarse de mi que estaba dispuesto a hacer esto? Pues bien, si es algo que él ya ha decidido entonces dejare de contenerme.
Le tome por la cadera apegándolo a mi e intensificando aquel cohibido contacto, pude sentir como sus gemidos se ahogaban el lo profundo de mi garganta, como sus manos se aferraban con fuerza a mi espalda y de como la temperatura de su cuerpo se elevaba rápidamente.
Paso a paso lo fui guiando al punto de no retorno, avanzando lentamente a través del pasillo directo a mi habitación.
Me sentía flotar, literalmente, Fudou me sujetaba con tanta fuerza por la cadera que mis pies a duras penas tocaban el suelo.
Avanzábamos con intensos besos y caricias chocando contra las paredes del pasillo hasta que me percate de un hecho que no había tomado en cuenta. Si íbamos a hacerlo seria obviamente en su habitación, lugar al que desde ese fatídico día no había podido entrar sin sentirme extraño y abochornado por lo que vi, pero más importante por lo que imagine, cosa que en ese momento se estaba volviendo realidad.
-Por… favor… a-amo… -intentaba decir mientras mis labios eran devorados sin piedad alguna –…no… a-q… -
¿Cómo decirle que no quería hacerlo en su habitación? ¿Qué estaba dispuesto a tener sexo con él en cualquier lugar menos ese?
Pero mis suplicas no eran escuchadas, ni siquiera comprendidas; solo conseguí que Fudou se molestase conmigo al grado de tomarme por los hombros y lanzarme con fuerza al interior del cuarto cayendo estrepitosamente sobre su cama.
-Creí haberte dicho que ya no me detendría ¿cierto? –dijo con severidad subiéndose a la cama y aprisionándome por las muñecas sobre el lecho.
-Y-yo… no… ¡ah! –tratar de justificar mis palabras era inútil y más con Fudou mordiendo mi cuello de forma tan lasciva.
Quería apartarle, pero mis brazos no se movían. Al mirar sobre mi cabeza vi con algo de horror como mis muñecas habían sido atadas juntas a la cabecera de la cama con mi corbata.
Mi respiración se volvió irregular y mí ojos empezaron a humedecerse. Esto debía ser una broma.
Verlo atados sobre mi cama, lloriqueando quedamente sin saber que decir y con las mejillas de un intenso color carmín, más que apelar a mi lado humano me excitaba de sobremanera. Mi conciencia había desaparecido y solo quedaba el instinto que me ordenaba poseer ese suculento cuerpo antes de que cualquier otra molestia se presentara.
Me dirigí nuevamente hacia su cuello mordiéndolo y besándolo con fuerza deleitándome con los sonoros gemidos que abandonaban sus labios. Poco a poco fui descendiendo por su torso dejando un llamativo camino de mordiscos y chupetones a mi paso, saboreando sus delicados pezones, sintiendo como se estremece al lamer su vientre, para finalmente deshacerme de la última prenda que lo cubre y observar orgulloso como, a pesar de sus quejas y negaciones, su miembro se encuentra completamente erecto y con un poco de liquido pre seminal escurriéndole por la punta.
Relamí mis labios y trague por completo aquel trozo de carne escuchando como sus gemidos se volvían cada vez más sublimes conforme aumentaba la velocidad de mi boca sobre su miembro hasta que finalmente su espeso y caliente semen se desbordo llenando por completo mi boca. Trague un poco, había añorado probar esa esencia por tanto tiempo, me enderece para observar su expresión, estaba completamente ido, ahogado por el placer y con un poco de saliva escurriendo sensualmente por la comisura de sus labios.
Ya no había marcha atrás.
Escupí en mi mano el resto del semen que aun mantenía en mi boca para comenzar a cubrir con ello su virginal entrada junto a mi ansioso miembro sintiendo como el latir de mi corazón se aceleraba a la par de mis músculos tensándose impacientes.
Al ver a Fudou engullendo mi pene era algo totalmente irreal de la misma forma que lo fue el verlo poner mi propio semen en mi ano y sobre su miembro.
-F-Fudou… p-por… favor –estaba atado, expuesto, mi cuerpo reaccionaba por instinto ante sus caricias sin que lo pudiese evitar. En ese lugar donde mis pensamientos se desbordaban incontrolables sofocados por ese intenso aroma que invadía mi nariz trayendo ante mis ojos cerrados su rostro sarcástico y el recuerdo de aquella obscena escena ocurrida en este mismo lugar.
Si tan solo no estuviese atado o alejado de ese asfixiante lugar yo… ¡AHHHHHHH! Mis pensamientos fueron abruptamente interrumpidos por un potente gemido salido de lo más profundo de mi garganta junto con un extraño calor que me cubría por completo.
Fudou acababa de penetrarme de una sola estocada y sin la más mínima pisca de delicadeza haciendo que un par de lágrimas abandonasen mis ojos, abiertos como platos, por el rudo acto.
En internet y en todos los libros que investigue en esta última semana decían claramente que la primera vez era dolorosa y más si no se tenia cuidado. ¿Por qué? Si se supone que debería estar sintiendo un terrible e intenso dolor entonces ¿Por qué mi cuerpo entero se estremece de placer?
¿Acaso hay algo malo en mí? ¿O es que acaso soy un masoquista? ¿Por qué a pesar de ser mi primera vez siento tanto placer en este violento acto sexual? Se supone que esto no debería ser así ¿O me equivoco?
-¡Ah! F-Fudou… -mi voz sonaba diferente de lo usual –…P-por… favor ¡Ahhh! E-es… Esto n-no esta bien ¡mmm! –trataba inútilmente de hablar entre indecorosos gemidos, pero todos mis intentos eran acallados por los labios de Fudou sobre los míos.
Si esto sigue así mi mente será devorada por la lujuria.
Quería escucharlo, pero a la vez no.
Deseaba seguir escuchándolo gemir mi nombre una y otra vez, pero al mismo tiempo deseaba que se callara, si continuaba escuchando sus suplicas algo muy dentro de mi se rompería.
Lo sujete con fuerza de la cintura y sin salir de su interior lo coloque boca abajo, con su cadera levantada y mi miembro algo torcido aun dentro de él viéndolo llorar por el brusco cambio de posición y por sus brazos que al permanecer atados a la cama se arqueaban dolorosamente.
Sus quejidos eran ligeramente sofocados por la almohada que había comenzado a morder con cierta desesperación mientras yo continuaba moviéndome dentro de el sin pausa alguna.
Por fin era mío, el cuerpo de quien he amado por tanto tiempo finalmente era mío, si tan solo también pudiese tomar su corazón seria simplemente perfecto.
Su cuerpo se retuerce bajo el mío, dudo mucho que lo este disfrutando, dado que lo que estoy haciendo tiene un único nombre y es "violación".
Le escucho murmura algo que no llego a comprender, tal vez sean más quejas y suplicas, aunque en lo más profundo de mi ser guardo la esperanza de que a pesar de lo brutal y salvaje de mis acciones mis sentimientos puedan alcanzarlo, con esa idea en mente me inclino ligeramente al frente para oírle mejor y encontrarle un sentido a sus palabras.
-… moriré… -
Es todo lo que ha salido de su boca con su mirada vacía cubierta de lágrimas.
Puedo sentirlo, algo dentro de mi se ha roto. Quiero llorar, pero mis ojos se niegan y antes de darme cuenta mi mano derecha se a alzado en el aire con la palma abierta y con una velocidad infernal cae en picada rasgando el aire que se opone a su trayecto hasta impactar con el trasero de Kido quien soltó un potente grito de dolor y sorpresa que solo fue sobrepasado por mi propia voz extrañamente más ronca de lo normal.
-¡Para de quejarte y acepta las consecuencias de tus acciones! –le dije gritando con rabia.
Cada vez que lo escuchaba sollozar le daba un nuevo azote más fuerte que el anterior creyendo ingenuamente que ese doloroso sonido callaría los gritos de mi alma hecha pedazos.
Unas cuantas nalgadas fueron más que suficientes para darle a entender que no quería seguir escuchando su voz.
Tras ser puesto boca abajo tan brutalmente y con Fudou embistiéndome una y otra vez intente callar los incansables gemidos que abandonaban mis labios mordiendo con fuerza asa almohada bañada con aquel poderoso afrodisiaco.
Aun me costaba creer que mi cuerpo estuviese reaccionando como el de una mujer en sus brazos, a pesar de que mis extremidades duelen, de lo crueles que son sus palabras y de lo salvaje de la situación yo… realmente estoy disfrutando esto y el ser consiente de este simple hecho me hace sentir peor de lo que ya me siento.
A este paso creo que yo –…moriré… –de vergüenza.
Lo siguiente que sentí fue la gran mano de Fudou impactando con fuerza en mi trasero obligándome a gritar de dolor.
-¡Para de quejarte y acepta las consecuencias de tus acciones! –Grito muy cerca de mi oído.
Con cada uno de mis quejidos y sollozos recibía un nuevo azote haciéndome estremecer, ahora podía comprenderlo todo, tanto la situación como mi lugar, yo solo era un remplazo barato de Demonio, el hombre al que Fudou buscaba a cada momento sin importarle el costo, el quejarme o llevarle la contraria a mi amo estaba fuera de lugar.
Un sustituto, un triste y simple sustituto. Eso es lo que soy ahora.
Minutos después pude sentir como mi amo eyaculaba dentro de mí y por un momento me sentí aliviado hasta que lo escuche susurrar en mi oído.
-No creíste que todo terminaría tras una ronda ¿o sí? –Le mire con miedo viendo mi propio rostro aterrado reflejado en sus ojos vacíos –la noche aun es joven, Kido-kun –dijo con un inexpresiva sonrisa lamiendo una lágrima fugitiva que recorría mi mejilla.
El dolor en mi pecho y el placer que siento era algo que nunca olvidaría.
Después de las tres primeras rondas mi mente se puso completamente en blanco, ya no podía pensar en nada más y mi cuerpo se había quedado inmóvil a la merced de mi amo.
Lo que pasara después era algo fuera de mi control.
Escoria, eso es lo que soy, un maldito imbécil que no encontró otra forma de atar a quien ama más que chantajeándolo y violándolo, tan patético que a pesar de ser consiente de las consecuencias de mis propias acciones no podía detenerme, continuaba penetrándolo sin importarme cuanto dolor le estaba causando.
Tras un rato Kido dejo de moverse, sus ojos inundados de lágrimas permanecían abiertos mirando al infinito, solo su boca se mantenía firmemente cerrada evitando que escaparan sus quejidos. Aun después de haber desatado sus manos él ya no ponía resistencia alguna. Permanecía quieto ¡Como una jodida muñeca inflable! No importa si lo azoto o lo beso, él simplemente ha dejado de reaccionar.
Durante toda la maldita noche continuamos teniendo sexo utilizando todas las posiciones habidas y por haber dentro del Kama Sutra y con la Luna como único testigo, iluminándonos silenciosa mientras se aleja lentamente conforme el Sol toma su lugar.
Al llegar a mi limite abandone el interior de Kido sintiéndome física y mentalmente exhausto, el verlo inconsciente sobre mi cama, con su piel marcada por moretones y mordidas, su culo desbordando sangre y semen y con sus ojos secos de tanto llorar me dieron nauseas, no por él sino por mi, me sentía asqueado por lo que había hecho.
Sin decir nada me puse de pie, me vestí únicamente con unos viejos y gastados pantalones de dormir y camine al baño, tome una pequeña toalla limpia y la humedecí con agua tibia, volví a la habitación y con mucho cuidado me dispuse a limpiar el cuerpo de Kido hasta el más mínimo detalle.
Después de dejarlo limpio, lo arrope procurando hacer el menor ruido o movimiento posible que lo pudiese despertar.
Al final me senté en el piso, recargándome a los pies de la cama, estaba cansado, pero no tenia ganas de dormir solo me quede ahí, quieto, en silencio maldiciéndome internamente, rogando por que el dios del Karma apareciera en ese mismo instante y acabase con mi vida de una ves por todas ya que todo ha terminado.
Es verdad, todo termino y todo ha sido mi culpa.
Qué tal? Les a gustado este capítulo?
VAMOS A LAS NOTICIAS
Pues bien les tengo que comentar 2 cosas.
La primera: Estoy pasando por una pequeña crisis existencial donde mi vanidad y egocentrismo salen a la luz y destruye todo a su paso como una mega botarga de dragón en una ciudad miniatura. Por eso mismo y como al final de cada capítulo les pediré amablemente (con pistola de agua en mano) que dejen un review diciéndome que les parece la historia hasta ahora, que les gusta, que no, si tienen alguna duda o queja. Créanme que hasta un simple "te estas tardando en actualizar" me sirve, pero enserio, para traerles mejores cosas a ustedes quienes leen mis historias, quiero que me ayuden a mejorar. :3
La segunda: Con el mismo propósito de mejorar estoy pensando muy seriamente conseguir un editor, alguien que me este apresurando para no tardarme tanto en terminar cada capítulo. De esta forma les pregunto a ustedes que leen, si les interesa o saben de alguien que pueda echarme una mano con este asunto no duden en mandarme un whatsapazo (entiéndase review o PM) ;P
Hasta otra actualización, que espero sea pronto.
Y ya me retiro que estoy empezando a ver doble jejejeje.
