"¡Egoísmo amargo éste del amante: Querer ser uno donde hay dos; querer luchar con el espacio, con el tiempo y con el límite!" -Fernando González
Sostén
El mar debe tener límites, pero ella nunca los alcanzaba a ver: por lo tanto, el mar es infinito. Si ella pudiera volar, iría de un extremo al otro del mar, para comprobar en dónde empezaba y por qué terminaba. No perdería el tiempo comoél,consumiendo esa habilidad inútilmente. Ella aprovecharía para ir de una ciudad a otra, con mayor libertad que la que le ofrecían los vehículos en los que escapaba. Ojalá tuviera un barco super veloz, o una nave de Bulma, ojalá tuviera esos tres ojos enfrene suyo ahora mismo, mirándola. Lo asesinaría.
Cuando se dio cuenta que meditar sobre la extensión del mar era una ridiculez, se provocó el estornudo y apareció su atontado alter ego. Ella pudo hacer lo que la rubia se resistía: se cubrió el rostro con ambas manos y se permitió llorar por varias horas. Era un sentimiento de soledad que le invadía a ambas y que la rubia no podía manejar sola, así que le había dejado el trabajo sucio a ella.
-Lunch, preciosa, Uulon ya trajo lo que le pediste para la cena -escuchó la voz amable del anciano con quien pasaría las fechas, cocinando. No pudo responder debido a las lágrimas, así que emitió un leve sonido y después guardó silencio. El maestro Roshi no insistió, se retiró de ahí como si adivinara lo que ocurría en la habitación ¿Cómo puede un anciano saber más de lo que ella siente que el joven que causa tales sensaciones?
Eventualmente el llanto disminuyó, para su gran alivio. Se lavó la cara y después de mirarse al espejo, compuso una sonrisa. La suya era sincera, pero no podía sostener la amargura de la otra, la que sufría, no podría hacerlo por más tiempo. Era injusto que le obligara a soportar la tristeza que no era suya ¡Ella no había disfrutado lo que la rubia sí! Ella siempre había permanecido oculta cuando la rubia se divertía con él, la rubia era la que había decidido enamorarse de un hombre que no la querría jamás ¿Por qué tenia que ser ella la que permaneciera despierta en los momentos de mayor dolor? No era suyo, pero compartían el mismo cuerpo y no podía, por más que deseara, quedar inmune ante los efectos de las emociones negativas.
Tras asegurarse de que su cabello estaba en perfectas condiciones y de que el dolor de la otra le permitía respirar con normalidad, salió de la habitación y bajó junto a los invitados a la fiesta navideña. Él no estaría esa noche y era una lástima, quería enseñarle a la rubia cómo se recupera la dignidad frente a quien, queriéndolo o no, hizo todo lo posible por arrebatártela.
Abrazos fuertes para las Lunchs del mundo que luchan por sobrevivir a amores enfermos
