¡Volví de entre los muertos!
Mil perdones, la semana pasada empezó el nuevo semestre en la universidad y pues me traen cortitita de tiempo. Hoy pude dedicarle tiempo al fic, ¡gracias deus!
Capítulo nueve
~Truculenta es la justificación~
Kuroko se había quedado dormido, aferrado a sus ropas, después de llorar toda una hora. Y ahora, Makoto se encontraba en el umbral de su puerta con una extraña mueca dibujada en el rostro, que se asemejaba a una sonrisa.
Le pidió que pasara, sin pronunciar ninguna palabra, el silencio era brumoso y él no quería dar explicaciones a quien ahora era compañero de vida de su sombra.
Por su parte, Tachibana pudo percibir claramente el tono manzana bajo los ojos del muchacho pelirrojo, evidencia del persistente llanto que seguramente había derramado. No necesitaba preguntar las razones por las cuáles Tetsuya se encontraba allí.
— ¿Dónde está?— preguntó suavemente.
Él lo condujo a la sala y en el sofá más grande, permanecía el peli celeste recostado, algo agitado, durmiendo. El mayor se arrodilló, peinando el flequillo con delicada parsimonia, lo puso en sus brazos y Taiga lo auxilió para acomodarlo en su espalda. Agradeció le llamara, salió y le deseó una buena noche.
Le pesaba la cabeza, como si de piedra estuviera hecha. Vencida por esa exagerada sensación aterrizó con un golpe seco sobre la madera de la puerta. Haber podido explicarle la razón de su abrupto abandono le había liberado el alma, al menos en parte y experimentar la fuerza con la que le sujetaba, le había traído el calor que su ser había perdido, pero estaba inquieto, pues aquello no era garantía alguna de que podría ser perdonado y que regresaría a él.
— Al menos ahora sabe que nunca fue mi intención.
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Lo dejó en su cama, arropado. Tomó su celular y puso la alarma para la universidad, por muy mal que se sintiera, Tetsuya jamás faltaba, por eso lo hacía. Miró el reloj, aunque fuera tarde, él debía volver a la estación.
Le miró un instante más. Una desazón le hizo presa, sabía que también tendría que hacer frente a Haruka pronto.
Se resignó, apagó las luces y se marchó.
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Takao ya no sabía qué pensar, estaba confundido, molesto y triste, todo al mismo tiempo. Se rió con sarcasmo de sí mismo. Bien, él no tenía nada que ver en ello, al menos no directamente. Pero tampoco podía evitar sentirse desilusionado, él junto a Kise habían llorado de alegría cuando Kuroko les habías presentado a Makoto como su pareja. Y es que siendo ellos dos sus mejores amigos, habían estado contentísimos por el peli celeste. Era natural, ¿no?
Suspiró e hizo morritos, exasperado. En su campo de visión en el que sólo estuviera el techo, la base de una taza apareció. Buscó a quien la sostenía, encontrándose con Midorima.
— ¿Hace cuánto estás aquí, Shin-chan?— preguntó sorprendido.
— Lo suficiente como para preparar chocolate caliente. Toma la taza de una vez o te la tiro en la cara— el peli verde agradeció que Takao hiciera lo que le pidió, pero al verle tan serio y poco alborotador se dio cuenta que debía hacerle hablar. Tomando el lugar junto al moreno, se acomodó de tal manera que pudiera recostarlo contra su pecho.
— ¿Qué pasa?
— Nada grave— contestó con timbre apagado.
— Eres malo restándole importancia a las cosas. ¿Tiene que ver con Kise o Kuroko?
— ¿Por qué piensas que esos dos están involucrados?— rezongó con un mohín en los labios.
— Porque después de mí son las personas más importantes para ti, según tus propias palabras, Kazunari.
Midorima se permitió una diminuta sonrisa al ver los mofletes inflados del menor. Sus dedos vendados se deslizaron entre las sedosas hembras de su cabecita hueca. Verlo suspirar como si la vida se le escapara en ello provocaba una irremediable pérdida de matices en el mundo.
Si había algo que odiara más que perder en los partidos era ver a la razón de su existencia hecho una plasta grisácea de depresión o congoja en el sofá de ese apartamento.
— Sólo estoy lloriqueando como quinceañera que ha descubierto que la pareja de su telenovela favorita corre el riesgo de separarse— susurró Takao, dejando la taza vacía en la alfombra, rotando para poder ver al más alto.
Shintaro compredió de pronto a qué se refería.
— ¿Te preocupa que Kagami provoque la ruptura entre Tachibana y Kuroko?
— ¡Te detesto Shin-chan!— chilló abrazándose a su torso.
— Tampoco estoy tranquilo, pero es algo que esos tres tienen que arreglar. Si sigues comportándote como una mezcla de mamá gallina y hermano menor celoso, explotarás.
— Es que no sólo es Kagami, ese Nanase tampoco me da buena espina— espetó, ahora con un semblante severo.
— ¿Quién?
— El ex de Tachi-chan, que también ha regresado "por lo que es suyo"— explicó entornando los ojos — ¡Qué necesidad de venir a perturbar la paz! ¿O es que acaso es el ataque de los ex?— dijo entre burlón y disgustado— ¿Qué harías si Miyaji-san volviera por mí, Shin-chan?— preguntó de pronto más animado.
— Te entrego en caja de regalo— respondió sin pensar, sintiéndose secretamente divertido por la indignación en la cara del moreno.
— Bien, entonces le llamaré para que me lleve consigo a Hokkaido.
Se paró y sacó el celular tecleando a la velocidad de la luz, Midorima lo observó primero con escepticismo, pero cuando claramente escuchó la voz del rubio al otro lado, se abalanzó contra Kazunari, quien sin problemas le esquivó, encerrándose en la habitación.
— Kiyo-chan, ven y llévame contigo, eres al único al que quiero— oyó a través de la puerta, los nervios se le acalambraron.
— Voy ya mismo, Kazunari. Espérame, ¿de acuerdo?— escuchó le contestaron, la vena le palpitó.
— ¡Ni se te ocurra poner un pie en esta casa, Takao es mío y conmigo se queda, Miyaji!— gritó por instinto, hubo unos segundos de silencio y después dos estridentes risas que bien conocía, la del moreno y la de Kise.
— Ya oíste, Ki-chan. No puedo correr a tus brazos, me aman demasiado aquí— apareció con el móvil aún en el oído y una sonrisa traviesa y contenta tirando de los labios.
El de lentes le miró ceñudo. Pero tenía la revancha perfecta. Acorraló discretamente al menor, sonriéndole ampliamente, Takao desconfió, pues presentía que nada bueno le aguardaba de un Shintaro que dejaba de lado su tsunderismo, tembló cuando sintió una mano fuertemente enroscada en su cintura y el aliento en el cuello.
— Múdate conmigo— susurró el mayor.
El corazón se le detuvo momentáneamente, escalofríos, impresión, ilusión, no supo.
— Es más fácil tener al esclavo en casa— agregó Midorima serio, aunque estuviera divertido de nuevo.
Takao se desarmó y enfurruñado volvió a entrar a su habitación azotando la puerta.
— ¡Que te den, Shin-chan!
Rió. Desde que había aprendido a molestarlo, no evitaba dar rienda suelta a ese pasatiempo. Retornó a la cocina, satisfecho con el hecho de lograr que pensara en otra cosa.
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Abrió los ojos con pereza, le escocía la piel alrededor de ellos. Se ubicó en cuestión de minutos, miró el reloj, ya había perdido la primera clase. Recordaba los hechos a la perfección y otra vez esa inquietud se anidó junto a su corazón. El cuerpo le dolía, como si estuviera resfriado, la mente la sentía opacada por una tribu de nubes amorfas. No estaba bien, le quedaba claro.
Había sido tanto, después de mucho y en tan poco. Por una parte deseaba volver junto aquél que fuera su luz verdadera y por otra, necesitaba meditar mejor la situación. Era ya un adulto debía elegir con sabiduría para no lastimar y no salir herido.
Se irguió con cuidado, estiró los brazos, la columna, el cuello. El estómago le exigió un aperitivo y antes de tocar el pomo de su puerta, escuchó cómo la principal era abierta.
Makoto-san.
Quería darle los buenos días, abrazarle y agradecerle. Pues nadie más le cobijaba de esa manera. Y oyó su voz.
— Pasa, Haru.
— Gracias.
Esa voz, que no le gustó. Rechazó la idea de salir, porque ahora era el turno del castaño enfrentar su pasado y a la persona que estaba en él. Se sentó en la alfombra, dándole la espalda a la puerta, escuchando a hurtadillas.
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Nanase estaba inquieto y procuraba mantener su expresión plana. Miró discretamente el apartamento que Makoto compartía con el niño bajito que le había amenazado. Era un lugar amigable y tranquilo, acogedor. Vio en una de las paredes algunas fotos de ellos dos y se sintió celoso. Estúpido y celoso.
Dos tazas, una azul y una verde en la encimera que separaba la cocina del comedor, descansaban, una muy junta a la otra.
Había vuelto a perder el valor para hablar. Pero no quería marcharse sin siquiera poder decirle.
El amor de su vida le sirvió el té y esperó paciente, como era su naturaleza, pero sin sonrisas, sin dulces miradas, sólo le observó. Desvió la mirada inequívocamente intimidado. Y permaneció taciturno por quince minutos.
— Makoto…
— Sólo tenías que haberme dicho que era para ayudar a Rin, Haruka. — intervino el más alto, dejando fluir todos sus sentimientos— Igual no me hubiera gustado, pero hubiera comprendido. Y lo sabes. Aún así preferiste no explicarme nada y simplemente me dejaste. — dolía, ardía como el infierno, su boca, su garganta, el pecho y las lágrimas.
— ¿Desde cuándo…?
— Prácticamente desde el principio. Aunque era una historia un poco trillada— admitió Tachibana con gracia.
El moreno no dijo nada, él estaba de acuerdo con ello. Recordó cómo es que se había metido en eso. Rin le había rogado como nunca se hubiera atrevido de estar en otras circunstancias. Aunque no lo pareciera, había sido un plan más o menos elaborado.
— Fingir ser su novio para quitarle de encima una prometida impuesta por su padrastro, con lo cual éste evitaría que Rin consolidara su sueño como nadador profesional…por puro odio — recitó Makoto— Es algo difícil de creer, Haru. Pero supe que era cierto, tiempo después, claro. Sé que recurrió a ti porque Sousuke-kun acababa de irse por el reclutamiento, Nitori-kun tampoco podía ayudarle, y aún así, tú eras su mejor opción— evidenció, sabía— Si me hubieras dicho todo eso en su momento, lo hubiera aceptado aunque me molestara porque mi amor por ti siempre fue más grande. Y sé que eres débil cuando se trata de él, aunque lo niegues. Sólo pude sentirme aún más celoso de Rin.
— ¿Por qué nunca me reclamaste? Lo merecía — susurró Haru, avergonzado.
— No ganaba nada con ello y la verdad es que… también fui débil, fui cobarde y huí.
— Lo siento tanto, Makoto— musitó lacrimoso— Siempre di por hecho que pasara lo que pasara te quedarías a mi lado y pensé que me perdonarías. Lamento ser tan egoísta.
— Yo también lo creí. Lo cierto es que allí conocí mis propios límites. Eso es algo que agradezco, de alguna manera— el castaño miró con tristeza su té intacto.
— No he dejado de amarte— dijo, miró directamente hacia los orbes jade, aguantando un llanto que ya se había hecho más que cotidiano.
— Te perdono. No soy alguien que guarde rencor y aún eres la persona más importante para mí, pero… quiero disfrutar de esta vida un poco más. Quizá más adelante.
Haruka no dijo nada, simplemente asintió. Sabía que no podía sencillamente expresarle su deseo de tenerlo a su lado de nuevo. Se levantó y se despidió con un casi inaudible: gracias.
Escuchó sus pasos alejarse hasta no oírlos más. Recargó los codos sobre la mesa y ocultó el rostro húmedo en las manos. Unos brazos delgados le abrazaron con cariño por detrás y él por instinto le buscó para sujetarse al pequeño cuerpo y llorar oculto en su pecho.
Tetsuya abrazó ahora su cabeza y le peinó mimosamente, para consolarle. Oír sus sollozos le encogía el alma. El menor detestaba a Nanase incluso antes de conocerlo.
— Seguiremos adelante, Makoto-san. Estaremos bien.
Le ayudó a pararse y lo llevó hasta su cuarto, tumbándose con él en la cama, sin dejar de resguardarle entre sus brazos. Así como él mismo la noche anterior, Makoto se durmió después de agotar su tristeza.
Rondaba el mediodía, pero eso a él le dio lo mismo.
El público queriendo desaparecer a Haru en 3...2... 1, no odio a Haru, lo digo en serio. Es obra y sugerencia de las musas, jaja. Una disculpa si quedó un poco cliché D:
Y quiero disculparme de nuevo por la maldita tardanza, estuve toda la semana escribiendo el capítulo en el celular, a ratitos de ida o regreso a casa. Intentaré actualizar al menos dos veces por semana, así que please no me abandonen *drama queen*
Espero ansiosa sus opiniones. Besos a todos y cada uno. Dudas y quejas, aquí ando como ninja.
[Aún hay MakoTetsu para rato, eh ;) ]
