Laliho~ Lamento la demora, pero es que fue semana de exámenes.

Espero lo disfrutes. Let's go!


Capítulo doce

~Festejando el paradigma de tu sonrisa~

Su reacción había sido precisamente la que Kazunari había predicho, y ahora Ryota descansaba desmayado en las piernas de Kasamatsu, quien había cumplido con recogerle a su llegada, llevándolo sin dar detalles al hospital.

Cuando el moreno le explicó la razón, Kise exigió a gritos le llevara a la habitación del hombrecito fantasma. Entró azotando la puerta, encontrándose a todo el mundo incluso Kagami, a quienes ignoró olímpicamente. Se paró a los pies de la cama con los brazos en jarra, ojos llorosos y cejas fruncidas, Kuroko suspiró sabiendo lo que le aguardaba: un largo e intenso sermón. Cuando terminó, sin aire por cierto, el peli celeste dijo muy bajito:

— ¿Acaso eres mi mamá, Kise-kun?

Pero su amigo lo escuchó claramente, indignándose profundamente.

— ¡KUROKO TETSUYA ERES UN-

Antes de poder terminar, la carga emocional y la poca oxigenación fueron suficientes para hacerle perder la consciencia.

— Les dije, cuando se enterara, le iba a dar. — aseguró Takao tranquilamente, mientras Midorima y Aomine acomodaban al chico en el sofá de la habitación.

— Deberías ser más considerado con Ryota, Tetsu-chan. — reprendió Makoto con sutiliza.

— Lo pensaré— dijo el paciente con una diminuta sonrisa.

Ya se disculparía con Kise-kun otro día, pero Kazunari y él no podían lidiar con esa oculta necesidad de molestarlo. Además, sabía que cuando despertara estaría contento al encontrarse a merced de "su guapísimo policía".

Sonreía, pero la mirada fuego de Kagami no dejaba de ponerlo nervioso. Buscó instintivamente la mano del castaño a su lado y éste le estrechó brindándole apoyo.

¿Qué hacer?

.

.

.

.

.

.

.

— ¡Rei-chaaaan, las maletas! ¡Apura!

Ryugazaki suspiró y sonrió tranquilo. Muchas veces sus amigos de la universidad le habían preguntado de dónde sacaba tanta paciencia, no es que a ellos les desagradara Nagisa, por el contrario, pero todos coincidían en que el muchachito era demasiado intenso, él reía y no decía nada. Después de todo, sabía que ellos no comprenderían que era esa vitalidad la que lo enamoraba cada día, un poco más. Que en lugar de estresarlo después de un día tedioso, lo revivía y le traía paz.

El más bajo volvió a gritarle, así que tomó su mochila y le alcanzó. Emprendió la marcha en su compañía y le regaló un discreto beso en la mejilla.

— ¡Ya quiero conocerlo, Rei-chan!

— Tranquilo, no pasará más antes de eso.

.

.

.

.

.

.

.

Kuroko revisó su móvil una vez más, estaba indeciso. ¿Pedirle más tiempo o no? Se removió inquieto, ¿y si no terminaban antes de que Makoto llegara? ¡Sería un desastre! No podía encontrarlo en esas condiciones. Una leve tos le molestó y pidió al otro se detuviera un momento.

— ¿Qué sucede?

— Nada— un quejido.

— ¡Joder Kuro-chan! ¿Te trajiste el oxígeno?— Kazunari rebuscó en la mochila del otro, encontrando lo que necesitaba. Puso la mascarilla en la nariz y le hizo inhalar profundamente.

— Ya estoy bien, Takao-kun. Hay que terminar con esto.

— Es poco lo que falta, anda a ponerte el traje de baño, yo me encargo de recibirlos.

Tetsuya obedeció, miró el cielo despejado y agradeció que hiciera buen tiempo a pesar de la estación.

.

.

.

Cuando salió del baño, la gran mayoría ya se encontraba allí. Aomine lidiaba con la parrilla, Murasakibara terminaba de decorar los pasteles, Takao movía cubiertos y platos, siendo ayudado por Kise y Akashi. El cuerpo de bomberos, que recién llegaba, dejaba los obsequios a disposición de Riko y Satsuki (quien había llegado desde Roma el día anterior), Hyuga, Kasamatsu y Midorima se encargaban de la decoración como había ordenado Kazunari.

— ¿Tú eres Tetsu-chan?— preguntó una dulce voz.

Al voltearse se encontró con dos muchachos, uno rubio de ojos rosas y otro peli azul de ojos violetas.

— Soy yo. ¿Nagisa-kun y Rei-kun?

— ¡Uwaaah, eres tan lindo como Mako-chan nos había dicho!— gritó. Kuroko sintió unos poderosos brazos a su alrededor, ahora entendía a lo que su pareja se había referido cuando le contó sobre él.

¿Nagisa? Es como tener a Ryota y Kazu en un solo cuerpo. No le había mentido en absoluto.

— Muchas gracias por haber venido, Makoto-san estará feliz de verlos.

— Muchas gracias a usted por invitarnos— expresó Rei, un poco avergonzado al ver la delicada sonrisa del mayor.

— Ni se te ocurra engañarme, Rei-chan.

— No, yo no…

Dejó salir su risa sin preocupaciones, los amigos de su novio eran sin lugar a duda, agradables.

— Ellos son Hazuki Nagisa-kun y Ryugazaki Rei-kun, los amigos de Makoto-san.

Un hola general les recibió con calidez. El rubio estaba contento porque el castaño había encontrado allí una bonita y numerosa familia. Sin Haru-chan ha abierto sus horizontes… y su corazón.

Jamás lo había dicho a nadie, pero siempre se sentía feliz al escuchar a Mako-chan hablar del peli celeste, lo adoraba sin conocerlo por el simple hecho de levantar y querer a su amigo.

— Rei-kun, ¿por qué no te unes al club de los Megane Boys? Están por allá— dijo Takao señalando hacia Shintarou, Imayoshi y Hyuga.

— ¡Ya no estarás solo Rei-chan!

Kise y Nagisa explotaron en carcajadas cuando Kuroko le hizo segunda al formar círculos con sus dedos sobre la cara.

— ¡NAGISA! / ¡KAZUNARI! —

— ¡Ryota-ssu!

— ¡Tetsuya-desu!

Una nueva ola de risas y aplausos se elevó hasta el cristalizado techo de la piscina.

¿Cuándo había sido la última vez que había visto a Kuroko hacer payasadas? No lo recordaba con exactitud, pero seguía siendo refrescante. A pesar de su habitual plana expresión, cuando estaba enfermo, cansado o triste, Tetsuya hacía bromas hasta hacerlo llorar de risa, en seguida, le besaba delicadamente y le dedicaba animadas oraciones.

Cómo extrañaba esos días.

— ¿Ya han hablado?

— Sí— susurró— Al menos ya le conté mi "excusa" si a eso te refieres.

— Supongo que te ha perdonado si también estás aquí— dijo Daiki, tomando asiento junto al pelirrojo.

— Eso hizo… podría decirse.

— Estás hablando con demasiados rodeos— se quejó el policía.

— Sólo le dije la razón de por qué no hablé antes con él. No le he pedido que vuelva conmigo, no directamente. Además él está ahora con Tachibana-senpai, si ellos se quieren yo no tengo razones para interponerme a menos que sea decisión de Tetsuya— bebió un poco más de su cerveza, sin apartar la vista de su antigua sombra.

— Eres un anticuado— se burló Aomine tratando de aligerar el ambiente.

— Llámalo como gustes. Sólo lo veo desde ambos lados. Mi principal objetivo era hacerle saber que a pesar de todo no dejo de amarle.

El moreno no dijo más. Con sólo verlo ahora se daba cuenta de que quizá las causas de esa lejanía habían estado fuera de su control. Si ese era el caso, Tetsu se estaba reprimiendo por el bien de Tachibana, quien también tenía que lidiar con su pasado.

Quisiera poder enamorarme de Makoto-san, pero Kagami-kun sigue aquí, en lo más profundo.

Le había confesado una vez, en unas de esas tantas pijamadas que acostumbraban en los días libres. Cerró los ojos y suspiró profundo. Ya empiezas a enamorarte, Tetsu. Pero no te das cuenta. Había querido decirle, pero eso sólo hubiera representado un peso más para su mejor amigo. Y él no estaba para dañarlo, sino para protegerlo.

— Díselo de frente. Haz las cosas más fáciles para los tres.

Kagami le miró sorprendido. Primero le había amenazado y ahora sólo le decía eso. Jamás comprendería a Aomine, era un hecho.

.

.

.

.

.

.

Estacionó el coche y se bajó para sacar sus cosas del maletero.

— ¿Dónde estamos, Teppei?— preguntó sumamente intrigado.

— Ya lo verás, sólo camina— dijo, restándole importancia con una sonrisa conciliadora.

Kiyoshi lideró el recorrido por los pasillos pintados con alegres colores, escuchó risas infantiles en alguna parte y su curiosidad no hizo más que engrandecerse. Cuando finalmente se toparon con una puerta, el castaño la abrió, y él quedó cegado por el reflejo del sol en el agua.

— ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

— ¡Chicos!— exclamó sorprendido.

— ¡Felicidades Mako-chan!— aulló Nagisa, corriendo hacia él y abrazándose a su cuello— ¡Te extrañé tanto!

— Y yo a ti, ¿cómo te está yendo?— preguntó respondiendo al brazo del pingüino con complejo de koala.

— Perfectamente. Pronto tendré que viajar a algunas zonas arqueológicas de Egipto. — contó aún más emocionado.

— ¡¿De verdad?! ¿Y tú Rei, estás bien con ello?

— Es algo inevitable, Makoto-senpai. Por cierto, muchas felicidades. — dijo el muchacho de gafas rojas sonriente, tomando en sus brazos a Nagisa.

— Pero él se irá a Suiza la misma semana, así que no se quedará solo en casa.

El castaño rió ante las palabras de Hazuki, los veía después de todo ese tiempo y ahora tenían un aire más maduro, en especial Rei, por supuesto. Sin embargo Nagisa se tomaba muy en serio sus estudios. Estaba orgulloso de ambos.

El resto de sus invitados hicieron fila para felicitarle con abrazos y apretones de mano. Las únicas señoritas que estaban presentes le advirtieron que se alejara de la mesa de los regalos, que ya después tendría oportunidad de verlos.

— ¿Por qué no vas a cambiarte, Makoto-san?— le dijo Tetsuya, que le había dado su espacio para disfrutar de la algarabía en su honor.

— Fue tu idea, ¿no es así Tetsu-chan?— preguntó enternecido.

— Tal vez, pero no lo hice solo. Todos los que te queremos ayudamos, así que siéntete libre de disfrutarlo por completo— le aseguró, guiñándole un ojo, coqueto.

— ¿Me acompañas?

Una sonrisa traviesa y otra dulce se perdieron en el camino empedrado hacia los vestidores, mientras tres jóvenes suspiraban encantados ante la escena, para después dibujar sonrisas maliciosas.

— ¿Deberíamos encerrarlos, Ki-chan, Nagi-chan?

— Yo creo que deberíamos encerrarlos, Kazu-chan, Ryo-chan.

— ¿Y qué esperamos, Kazucchi, Nagicchi?

— Ustedes tres no van a ningún lado— sentenciaron tres voces a sus espaldas, arrastrándolos uno muy lejos del otro.

— ¡Moooooh!

.

.

.

.

.

.

— ¿Cómo te sientes, Tetsu-chan? Por la mañana estabas tosiendo mucho— interrogó desde el interior del vestidor.

— Estoy mejor, lamento haberte preocupado. De todas formas traje el inhalador.

— Menos mal— su voz sonaba sinceramente aliviada—Por cierto, Kazu también cumple años pronto, ¿cierto? ¿Qué le tienen preparado?

— Ambos lo sabrán cuando llegue la hora de partir el pastel, no seas impaciente Makoto-san.

— Está bien— rió— Estoy listo. ¿Cómo supiste?

Al salir modeló apacible el traje de baño, exactamente igual al que usaba en Iwatobi. Kuroko levantó el pulgar aprobando lo que sus ojos veían. No obstante, cuando ascendió por las piernas hasta el vientre marcado, sintió el rubor acumularse en sus mejillas. No importaba que lo viera una y mil veces, jamás podría dejar de sentirse nervioso ante tal cuadro.

— T-te ves fantástico, Makoto-san. — le aseguró para después mirar a cualquier otro punto de la habitación.

Makoto era más que consiente de lo que provocaba en el menor cuando se exponía así ante él y secretamente le hacía feliz, pues le daba la ilusión de que Tetsuya le quería a él más que a nadie. Quizá… ¿empiezo a ceder ante esto que siento? Se preguntó.

— Tetsu-chan, ¿no me darás mi abrazo?— dijo, abriendo los brazos para recibirle e inmediatamente le sintió contra su pecho, más estrechamente que en ninguna otra ocasión.

Badump. Badump. Badump.

Había una sensación diferente.

Badump. Badump. Badump.

Un cosquilleo intenso en el estómago, un nudo en la garganta y un deseo inexpresable. Hipnotizados de repente, impulsados instintivamente, se unieron en un beso verdadero, atrevido y urgente.

Badump. Badump. Badump.

Espontáneo.

Un abrazo alrededor del cuello, unas manos sujetas a una delgada cadera, respiraciones agitadas y un puente de dulce saliva, pupilas dilatadas y mejillas enrojecidas, necesidad de un nuevo ósculo.

Badump. Badump. Badump.

La vuelta a la realidad, difusa, paulatina.

Ensoñación.

— C-creo que deberíamos volver con los demás— sugirió Tachibana, sin moverse un ápice en realidad.

— Sí… creo que sí.

Se desprendieron lentamente, y entrelazaron sus dedos para retornar así, olvidando dos nombres que por ahora sonaban lejanos; sus corazones galopaban salvajes y entusiasmados.

Badump. Badump. Badump.

¿Será esto…?

Badump. Badump. Badump.

¿Amor?


Ta-da~ ¿Les gustó? Yo dudo un poquito de su calidad, pero espero sea de su cierto, ahora sí en el siguiente capítulo reaparecen Rin y Sou, ¿alguien los vio en el capítulo más reciente? Yo me quise tirar a llorar junto a RinRin xDD.

Es que tuve que recortar el capítulo, por eso no salieron, en serio, sorry u.u

Sin más que decir por el momento, sólo que muchísimas gracias por sus hermosos comentarios, me despido. Espero poder escribir pronto el siguiente y subirlo.

Mil besos.