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¡Hola a todos!
Muchas gracias por sus comentarios, me han ayudado a seguir con este fics. Mil disculpas por el retraso de este capitulo (2 semanas), pero estuve enferma en cama y sin poder tocar el pc. Pero en cuanto pude, escribí lo mas rápido posible…por la espera uní 2 capítulos, así que será mas interesante… lo que esta escrito en cursiva son recuerdos o pesadillas.
En este capitulo, veremos como los chicos siguen conteniendo a su hermano mayor y sobre todo sabremos el trauma de la fobia de Leonardo y la reacción de sus hermanos menores al saber la verdad.
Nota importante: este fics está hecho en el contexto de la serie del 2003 (con Casey y Abril adultos), la única diferencia es que tendrá a Spike, la tortuga mascota de Rafa de la serie del 2012.
Renuncia: las Tortugas ninjas y todo lo relacionado a su comic y dibujo animado no me pertenecen (que más quisiera yo).
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Capitulo 13: "Trauma"
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Leonardo abrió las ojos en la mitad de la noche, vio a su alrededor, pero no había nadie…
- ¿Chicos? – se levanto de la cama y camino afuera de su habitación – ¿Mike? – se empezó a angustiar al sentirse solo otra vez - ¿Rafa? – caminaba por el pasillo del segundo piso – ¿Donnie? –
El chico sintió un ruido en el elevador y se acerco…
- ¿Chicos? – se asomo con temor al ascensor, pero una fuerza lo empujo al interior - ¡NO! –
Leo se paro de inmediato en el elevador, pero el suelo cedió cayendo en un agujero negro, por mas que el chico intento tomarse en las paredes no pudo evitar la caída llegando hasta al fondo… Leo con miedo miro hacia arriba en donde se veía que la salida estaba alejada, sintió un ruido al lado de él… vio con terror como aquellos insectos carroñeros estaban jugando con pedazos de carnes y se acercaban a él amenazantes, cubiertos de sangre…
- No…aléjense - apenas decía – ¡ALEJENSE! -
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Leonardo despertó de aquella pesadilla, sentándose en la cama y dando un grito ahogado… pero fue recibido en los brazos de alguien.
- Calma, bro– lo tranquilizaba Mike, abrazándolo con fuerza - solo fue otra pesadilla…– Leo respiraba agitado en su hombro, abrazándolo también – calma, estamos aquí – le acariciaba con cariño su caparazón – solo trata de dormir otra vez – su hermano asintió y alejo su rostro cansado - pase lo que pase estaremos contigo – señalo el menor, provocando tal tranquilidad en el mayor que este le sonrío adormilado y se recostó en la cama durmiendo otra vez.
Miguelangel se sentó en la cama, suspiró un poco triste y arropo a su hermano mayor. Ya era de madrugada y habían pasado varias horas desde el ataque de pánico de Leonardo en el elevador, sus hermanos se habían preocupado de no dejarlo solo porque el mayor aun estaba intranquilo y tenia constantes pesadillas, pero los menores lo tranquilizaban de a poco.
Justo en el momento de esta pesadilla, Donatelo había ido por algo a la cocina y Rafael estaba en el baño. Sin embargo, ambos hermanos entraron a paso rápido a la habitación, el genio traía unas tazas en una bandeja.
- ¿Que paso? – señalo Don acercándose a la cama – oí gritar a Leo –
- ¿Otra pesadilla? – Rafa miro preocupado a Mike, este asintió – demonios, ya van como ocho en estas horas -
- Y seguirán – suspiro triste Don – hasta que sepamos que le paso cuando era niño y poder ayudarlo a sanar ese recuerdo –
- ¿Y que hacemos por mientras?-
- Por el momento, contenerlo cuando tenga pesadillas – señalo Don - que nos vea a su lado para que así se sienta mas tranquilo y las pesadillas disminuyan…podemos turnarnos –
- Yo no dejare a mi hermanito ni un momento – indicó Mike – él siempre estuvo conmigo cuando tenía pesadillas -
- Yo tampoco dejare a Leo – señalo Rafael cruzándose de brazos – si quieres ve tú a descansar Donnie – le dijo en tono amable
- Tengo que estar cerca en caso que necesite algún medicamento -
Los tres hermanos se miraron y sonrieron, sabían que ninguno dejaría a Leonardo esa noche por lo vulnerable que estaba.
- Supuse que pasaría esto – suspiro Don - por eso traje esto – les indico la bandeja con tazas – chocolate caliente –
- Por eso eres el genio – sonrío Rafael mientras tomaba una taza.
- ¡Que rico! – Mike daba saltitos de alegría mientras recibía la taza de Don – justo me estaba dando sueño –
- Bueno, tómatelo entonces zoquete – señalaba Rafa – esta será una noche larga – bebió de su taza
- Lo importante es que Leo no estará solo – sonrío Donatelo.
Así siguieron pasando las horas de aquella noche intranquila para los hermanos. Leonardo siguió teniendo pesadillas durante la jornada, algunas suaves que los chicos podían calmar sin que Leo despertara, pero otras eran tan fuertes que el intrépido se sentaba en la cama aterrorizado, sin embargo siempre algunos de sus hermanos lo calmaba, como lo había echo Mike anteriormente.
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A la mañana siguiente, Leonardo abrió los ojos de a poco, se sentía muy cansado y con un dolor leve en la cabeza… mirando el techo empezó a recordar la jornada anterior, el encierro en el elevador, sus ataques de pánicos y sus pesadillas.
El intrépido noto que alguien tenía tomada su mano, observo a su derecha y vio que era Mike, quien estaba durmiendo sentado en una silla y apoyaba sus brazos y cabeza en la cama, sin soltar su mano. Leonardo observo que al fondo de la habitación Donatelo dormía en un sillón con un libro apoyado en su pecho, tampoco el genio lo había querido dejar solo esa noche. Leo escucho un ronquido fuerte, vio a su izquierda y noto que Rafael, con los brazos cruzados, dormía sentado en un cojín en el piso y apoyado en la pared.
El mayor los observo con ternura, sus hermanos habían estado allí apoyándolo en todo momento. No pudo evitar moverse un poco, haciendo que Mike se sobresaltara y abriera los ojos encontrándolo despierto.
- Leo – decía el chico somnoliento – ¿como te sientes? – bostezaba mientras se estiraba
- Mejor, bro – señalaba mientras se sentaba pesadamente y le acariciaba la cabeza al menor – ve a descansar a tu cuarto… ya desperté, ya paso todo –
- Nada de eso, esto no ha pasado – señalo Rafael ya despierto – tú no cambias ¿eh? – sonrió cansado- otra vez te quieres tragar todo, haciéndonos creer que todo ha pasado y esta todo normal –
- Rafa… recién esta despertando, déjalo en paz – le reprocho Mike
- Esta bien, Mike – señalo Leo – Rafa tiene razón en que quiero volver a mis andanzas de esconder todo… pero creo que esta vez no me dejaran ¿no?-
- Por supuesto que no – dijo Rafael sonriendo satisfecho mientras se levantaba y estiraba – ¿como te sientes, Leo? –
- Con algo de dolor de cabeza, pero mejor – asintió cansado el mayor.
- Lo del dolor de cabeza es normal, bro – señalaba esta vez Donatelo estirándose en el sillón – por todo el estrés vivido, por eso hoy debes tratar de descansar -
- Gracias por no dejarme solo, realmente me sentí protegido – señalo un Leo agradecido, haciendo que sus hermanos sonrieran – pero bros, uds. también deben descansar –
- Hoy la prioridad aquí eres tú, hermanito – le sonrió Mike.
- Pero chicos, yo…- se escucho un ruido del estomago de Leo, quien los miro avergonzado.
- Ok, también tienes que comer – señalo Rafa divertido – voy por el desayuno para todos – salio rápido de la habitación
- ¿Y a este que le dio? – pregunto confundido Mike
- Supongo que debe tener hambre – rió Donatelo
- No sean malos, chicos – señalo Leo – Rafa también se preocupa por nosotros, pero a su manera – se recostó otra vez en la cama – es de mañana y estoy agotadísimo -
- Es normal que estés agotado – asintió Donatelo, levantándose y dejando su libro en el sillón.
- Tengo ganas de dormir una semana entera – decía Leo adormilándose
- ¡Hey! no te duermas – dijo rápido Don, sentándose en la cama – debes comer y después puedes seguir durmiendo –
- Pero si no tengo hambre – señalaba el mayor, pero se escucho un nuevo sonido de su estomago – no sé porque suena –
- Porque no has comido hace rato…-
- Supongo- decía el chico y sonó otro gruñido – ¡ohh cállate estomago soplón! – señalo avergonzado.
Pasaron unos minutos, en donde Mike y Don hablaban con Leo para que este no se quedara dormido.
Finalmente llego Rafael con dos bandejas llenas de cosas, sus hermanos observaron e identificaron de inmediatos sus desayunos favoritos
- ¡Me hiciste hotcakes con mermelada! – salto de alegría Mike – dame, dame…-
- No te apresures o tiraras todo – señalo Rafa un poco nervioso al pensar que el menor se le lanzaría encima – toma, te paso una bandeja entera para que no ensucies tanto – acomodo con cuidado la bandeja al menor – aquí tienes zoquete, hotcakes con mermelada y un vaso de leche…con cuidado, no vayas a botar la comida-
- Gracias hermanito lindo – señalaba feliz el menor, empezando a comer de inmediato.
Luego el de rojo se acerco a Donatelo y le paso un tazón con una cuchara, el genio le brillaron los ojos de alegría al ver lo que contenía.
- Yogurt con granola y fruta – señalo Rafa – tu desayuno favorito, Einstein -
- Gracias bro - sonrió Don - te pasaste-
- Y para el intrépido – Rafael se acerco al mayor y le paso la otra bandeja – un té y unas tostadas integrales con miel –
- Gracias, Rafa – señalo Leo – pero y tú…-
- Calma, no te preocupes - el de rojo saco de la esquina de la bandeja un vaso y un plato hondo – para mi prepare un jugo de naranja y ricos huevos revueltos – sonrío el chico acomodándose en un cojín del piso y apoyándose en la pared.
- Gracias Rafa – señalo Leo mirando su bandeja sin saber por donde comenzar…pero a pesar que el estomago le gruñía, él no estaba con mucho animo de comer.
- Y te comes el desayuno y punto, Leo – le dijo Rafael cortante sabiendo lo que pensaba el mayor – hace mas de 12 horas que no comes…además me esforcé mucho – señalo comiendo su desayuno.
- Te esforzaste en no quemar la cocina –
- Zoquete – miro el de rojo molesto a Mike
- Ok, me calló – dijo el menor inocentemente y volvió a comer – ¡ohh por Dios! es el mejor hotcake del mundo – señalaba el chico para distraer a Rafa.
Los chicos suspiraron, Miguelangel no cambiaria nunca. Después de unos minutos cada uno terminó su desayuno, dejando las bandejas con la loza junta en una mesita de la habitación.
- Excelente – señalo Don – muchas gracias Rafa, me sorprendió que sepas el desayuno favorito de cada uno –
- Algo que sirva observar – señalo Rafa
- Si…siempre observar – decía Mike – porque ayudar, nunca - recibió un zape – ¡Ay!-
- Te la estabas buscando hace rato – señalo Rafa – y no te hago mas el desayuno –
- No hermanito – le dijo Mike abrazando a la fuerza a Rafa – es una bromita…estuvo muy rico tu desayuno – se separo y lo miro feliz – gracias –
- Apártate, zoquete - lo empujo Rafael algo avergonzado, él no podía dejar de ser el chico rudo.
- Nunca cambias Rafa – señalo divertido Leo - gracias por el desayuno, es muy bueno saber que ayudas a los mas chicos en tiempo de crisis -
- Siempre – señalo el de rojo cruzando los brazos y mirando a otro lado.
Mike, Don y Leo se miraron y sonrieron, el de rojo siempre mostraba su cariño a su manera tan especial.
- Ahora creo que llego el momento de descansar un rato – señalo Leo cansado – y en la tarde tendremos un entrenamiento suave…-
Los hermanos menores se miraron preocupados, Leonardo quería seguir su vida cotidiana obviando todo lo ocurrido y sobre todo su pasado… pero los chicos notaban que el mayor se estaba conteniendo, se notaba en su rostro que mostrada cansancio y sobre todo tristeza.
- No, Leo – señalo Mike – esta vez no haremos como que nada paso-
- Pero chicos… - decía el mayor un poco afligido
- Lo que paso ayer fue grave – miro serio Donatelo - y algo te lo desencadeno-
- Algo que ocurrió cuando niño ¿no? – señalo Rafael, haciendo que el mayor se angustiara mas.
- No quiero que uds se preocupen -
- Ya lo estamos, hermanito- dijo Mike - solo te queremos ayudar -
- Y para ayudarte necesitamos saber que paso - señalo Rafael.
- Pero…-
- Por favor, Leo – Donatelo lo miro preocupado - confía en nosotros, como nosotros confiamos en ti –
Leonardo los miro y solo vio preocupación en el rostro de sus hermanos, suspiro sabiendo que ya no podría ocultar más la verdad.
- Ok…- suspiró - esto paso cuando tenia 8 años más o menos - explicaba un Leonardo nervioso – cuando teníamos a "Inuki", un perro de un año mas o menos ¿recuerdan? – sus hermanos asintieron culpables – y por sus rostros recuerdan lo que le paso ¿no? –
- Si – dijo Donatelo bajo – mientras entrenabas con el maestro, lo sacamos sin permiso a darle un paseo por las alcantarillas -
- Pero se asusto con el ruido del metro y salio corriendo – señalo Mike.
- Y lo perdimos – susurro Rafael.
- Así es – señalo Leo – y por mas que buscamos nunca pudimos encontrarlo y solo esperamos que hubiera llegado a la superficie – suspiro haciendo una pausa – bueno, después de unas semanas, el maestro decidió darles un escarmiento por sacar a Inuki sin su permiso -
- Si - señalo Donatelo – el maestro como castigo nos llevo a un paseo de entrenamiento intenso por todo el día –
- Y como yo no había participado cuando perdieron a Inuki – decía Leo - el maestro me dejo en casa para que me relajara y me animara con los videojuegos… bueno…yo desobedecí al maestro – suspiro el mayor, sorprendiendo a sus hermanos – no me quede en casa y decidí ir a buscar nuevamente a Inuki por las alcantarillas… si hubiera sabido el infierno que viviría, jamás hubiera puesto un pie fuera de la guarida…-
Y así Leonardo comenzó a contar ese episodio oculto de su pasado…
…...
Un Leonardo de 8 años caminaba por las alcantarillas llamando a su mascota perdida, el niño a su corta edad sabía los peligros que Inuki podría estar viviendo en aquellos oscuros lugares.
- ¡Inuki! ¡Ven aquí1 – llamaba en vano – demonios ¿donde estará? – suspiro el chico, cuando vio la entrada de una alcantarilla en donde Splinter hace años había puesto unas tablas bloqueando el paso para darles a entender que no debían pasar por allí.
El chico se acerco y pudo ver que en la base había un orificio lo bastante grande para que el perro pudiera pasar.
- Solo será un momento para descartar este sitio – decía Leo adentrándose con sigilo en la sección prohibida – ¡Inuki! – gritaba el chico, pero nada.
A pesar que parte de él le decía que se devolviera, la otra parte le gritaba que la mascota podía estar allí…y esto se intensifico al notar mas adelante unas huellas de perro en el barro.
- ¡Inuki! –apresuro el paso con la esperanza de encontrar a su mascota.
Con el entusiasmo de tener a Inuki en sus brazos, no se dio cuenta que el barro estaba mas resbaloso…hasta que fue demasiado tarde.
El chico resbalo hacia atrás en un alcantarilla con una pendiente inclinada, siendo arrastrado hacia otro tubo en posición vertical, el chico no pudo evitar la caída libre y apenas pudo amortiguar el golpe del fondo por las técnicas que le había enseñado su maestro.
Leonardo se levanto cubierto de lodo, miro a su alrededor, estaba en un tubo vertical de cemento de unos 4 metros de ancho. No había salida en el piso, ya que estaba pegado en el concreto, el único posible escape era arriba de ese tubo en donde se veía la luz del día… pero a unos diez metros de donde Leo se encontraba.
- Tengo que salir de aquí – decía un poco nervioso pero sin miedo.
El chico trato de escalar las paredes de aquel tubo, pero el relieve de estas eran casi lisas, provocando que Leo no avanzara ni dos metros antes de caer. Así lo hizo muchas veces mas pero no daba resultado, se sentó agotado para recuperar las fuerzas.
- ¡Padre, Mike, Rafa, Don! – gritaba con algo de esperanza – es inútil, estarán todo el día afuera – se dijo aun mas nervioso – esto solo dependerá de mi ahora –
El chico se levanto dispuesto a seguir con el intento de escape, cuando noto algo en la parte donde no daba luz. Leo se acerco con cuidado y abrió grandes los ojos cuando noto una silueta tirada en ese sitio…la silueta de un perro.
Leonardo se acerco rápidamente, el perro estaba muerto y casi en los huesos por desnutrición, se notaba que había estado atrapado allí durante semanas sin alimento ni agua…al chico se le acelero el corazón cuando noto un collar en el cuello del pobre animal, el collar que el mismo había hecho un año atrás.
-I..Inuki – Leo cayó sentado al lado con los ojos llenos de lagrimas al darse cuenta en la cruel muerte de la mascota… - moriste de hambre…moriste atrapado aquí… - el chico comenzó a llorar con el corazón destrozado – me imagino que gritaste mucho… y yo no... ¡yo no estuve allí! – grito llorando como nunca antes en su corta vida.
El niño lloro solo durante largos minutos, la tristeza de perder a su mascota se acrecentaba al saber que había muerto de la manera más agónica y cruel del mundo…morir de hambre y sed, sin ser auxiliado.
- ¿Que le diré a los chicos?…- decía sollozando – cuando salga de aquí…- Leo se dio cuenta de algo.
Leonardo miro ahora asustado al cuerpo inerte de la mascota…él estaba en la misma situación…solo y sin poder salir… intentaba concentrarse en que su padre y hermanos lo buscarían si no llegaba, pero ellos no ingresarían a un área que Splinter le había prohibido, simplemente porque no creerían que él hubiera roto las reglas…el corazón del pequeño empezó a latir agitado.
- Debo salir de aquí…- miro el cuerpo de Inuki – no quiero morir así…- el chico comenzó a trepar nuevamente – debo salir de aquí…- se repetía una y otra vez, pero cayo nuevamente.
Cuando estaba en otro más de sus intentos en donde había trepado cerca de 5 metros, hizo un movimiento en falso y cayó pesadamente justo al lado del cuerpo de la mascota…el golpe había provocado que el cadáver se moviera un poco. Leonardo vio con horror algo que la tristeza anterior no le había dejado ver… habían partes del animal que estaban comenzando a descomponerse.
- No – el chico se levanto desesperado – ¡Rafael, Miguel, Donatelo!…¡por favor alguien! – gritaba el chico desesperado – ¡no quiero morir solo!… ¡no quiero morir de hambre!…¡por favor alguien responda!… –
Leonardo nuevamente comenzó a trepar las paredes, pero con el miedo y la desesperación en que se encontraba no podía concentrarse en sus movimientos y cayó varias veces más…
- ¡Por favor alguien ayúdeme! – gritaba el chico levantándose luego de una nueva caída - me quedare sin oxigeno – se decía dentro de su desesperación – no quiero morir como Inuki…por favor…-
Mientras decía esto, empezó a sentir ruidos extraños…noto como unos insectos que jamás había visto, salía de las grietas del tubo y se acercaban al cuerpo inerte de Inuki.
- ¡No! – Leo intento espantar a los insectos con las manos – aléjense de él – pero fue en vano, los insectos se incrementaron como plaga, cubriendo completamente el cuerpo de la mascota – ¡Basta! ¡basta!…¡es mi amigo! ¡BASTA! – gritaba desesperado sin poder hacer nada- ¡DEJENLO! –
El chico se apoyo en la pared contraria y vio impotente y aterrado como aquellos insectos se llevaban la poca carne que quedaba de Inuki, dejando solo sus huesos.
- Inuki…- decía llorando – lo siento…no pude hacer nada por ti…- bajo la miraba triste y noto como la luz estaba mas tenue.
Leonardo miro arriba como la luz del día se empezaba a apagar, estaba a punto de anochecer…
- No… no quiero morir…en la oscuridad… - apenas dijo Leo aterrado – debo salir de aquí…- vio lo que quedaba de su mascota - no quiero que me coman los insectos…- miro alterado a su alrededor, sentía como todo se achicaba mas - no quiero morir en este lugar tan estrecho…¡NO QUIERO MORIR SOLO EN LA OSCURIDAD!- grito desesperado con el miedo mas grande que había sentido en su vida.
Nuevamente comenzó a subir las paredes, no sabia si era por el terror, tristeza o desesperación, pero estaba escalando rápidamente…vio hacia abajo y noto como los insectos nuevamente estaban encima de los restos de su mascota…el chico elevo la mirada más alterado pensando en que si caía, se lo devorarían a él también. De a poco siguió escalando, escapando de todo el terror vivido en ese lugar.
Con mucha dificultad, un Leonardo agitado salio por fin de aquel tubo, en ese momento sintió que temblaba y vio como las paredes del tubo se destrozaron cayendo pesadamente y cubriendo con grandes rocas todo en su interior.
El chico dio unos pasos hacia atrás aterrado, si se hubiera demorado unos minutos mas, él hubiera sido enterrado vivo en las ruinas de aquel viejo tubo.
Simplemente dio media vuelta y salio corriendo de aquel lugar como si su vida dependiera de ello, entro a la guarida y observo que no había llegado nadie aun. Corrió rápidamente al baño, y por el terror vivido vomitó todo lo que podía. Luego se dio una larga ducha en donde llorando trataba de sacarse todo el barro, olor de pudrición o simplemente si había quedado algún vestigio de un insecto carroñero.
El chico salio pálido del baño y caminando lento llego a su habitación, se recostó en la cama y antes de quedarse dormido juro que no diría nada de esto…
...
En la actualidad, Leonardo terminaba angustiado el relato de su horrible recuerdo de niñez, el mayor sentado en la cama se tomaba las rodillas sumamente afligido al solo recordar aquellas imágenes. Por su parte sus hermanos lo veían tristes al saber aquel terrible episodio de su hermano mayor y se sentían frustrados al no haber podido evitarlo.
- Hermano – Mike le tomo la mano con cariño - ¿porque no nos dijiste?…-
- Te hubiéramos podido ayudar…- se sentó Don al lado.
- Éramos unos niños, no hubiéramos ayudado nadita – suspiro Rafael sentándose preocupado a los pies de la cama.
- O bueno el maestro – respondió Don al comentario de su hermano – la cosa es no tragarte eso por 12 años, te provoco una fobia, bro –
- No sabia que todo esto me provocaría una fobia…- señalo Leo
- Deberías habernos dicho – dijo Mike -¿porque lo escondiste?-
– Bueno…- señalaba el mayor - por una parte porque no quería defraudar al maestro por haberlo desobedecido-
- Pero Leo – dijo Rafael en reproche, pero se callo al ver que Leonardo seguía hablando.
- …pero principalmente no dije nada por uds…- sus hermanos los miraron confundidos – no quería que uds siendo tan pequeños sufrieran al enterarse como había muerto de Inuki… quise evitarles esa tristeza – bajo la mirada.
Sus hermanos lo miraron sorprendidos, nuevamente Leonardo se había sacrificado por ellos…aun a los 8 años, su hermano mayor había querido protegerlos de una tristeza, aguantándose todo él solo con tal que ellos estuvieran bien.
- No debiste haberlo hecho – Donatelo se acerco a Leo y lo abrazo - yo hubiera preferido mil veces saber la verdad cuando niño, en vez que tú sufrieras por tantos años esto -
- Pero debía protegerlos – apenas decía triste en los brazos de su hermano genio.
- Pero no a tal punto, hermanito- Miguelangel abrazo a sus dos hermanos y apoyo su rostro con cuidado en el hombro de Leo.
- Pero lo de Inuki…-
- Fue horrible su muerte, lo sé - señalaba algo afligido Mike – pero hubiéramos podido enfrentarlo, sin consecuencias en ti -
- Pero…-
- ¡Todo esto fue nuestra maldita culpa! – señalo de pronto Rafael sentado a los pies de la cama.
Sus tres hermanos se separaron de su abrazo y miraron a su hermano de rojo que veía sombrío y frustrado al piso.
- Rafa…-
- ¡Si no hubiéramos sacado a Inuki, no se hubiera perdido y no habría pasado nada de esto! – alzo la voz frustrado, miro a Leo – no se como demonios nuestros errores siempre recaen en ti, Leo –
Miguelangel y Donatelo suspiraron tristes encontrándole toda la razón a su hermano rudo, si no hubieran perdido a la mascota, nada hubiera pasado y su hermano mayor estaría bien… además siempre sus errores tenían consecuencias en Leonardo.
- Y por como piensan, siempre seguirán siendo los hermanos menores – suspiro Leo - no es culpa de nadie esto… simplemente paso…-
- Pero Leo…-
- Nadie tiene la culpa y punto, ¿ok?- el mayor los miro serio, sus hermanos asintieron -y sobre lo de la protección hacia uds… para los hermanos mayores es nuestro deber proteger a los mas chicos…-
- El deber no debe exigir sacrificio – lo miro serio Rafael – no es justo para ti –
- No queremos protección de nuestro hermano mayor, si no podemos protegerte a ti – asintió Donatelo.
- Y ahora llego el momento de protegerte a ti – lo miro decidido Miguel – porque ya no estarás solo con esto –
- Tenemos que ayudarte a sanar - asintió Donatelo – ahora que sabemos que provoco todo esto -
- No quiero…- Leo los miro atemorizado y mas afligido – no quiero volver a recordar…no quiero…-
- Calma Leo…- señalo Don preocupado – será de a poco… no ahora…-
- A tu tiempo…- indico Mike
- Y no te dejaremos solo…- asintió Rafael.
- Se que estarán conmigo – señalaba el chico mas angustiado pero…-
- Tranquilo Leo… -
- Sé que será distinto porque estarán conmigo para enfrentar todo esto…pero retomar el miedo de quedar encerrado…el miedo a morir de una manera tan horrible….– señalaba Leo mas alterado - y sobre todo las imágenes…– las lagrimas volvían a caer por sus mejillas - el de Inuki, el de verlo pudriéndose y como…como se lo comían los….-
- Ya no recuerdes eso ahora, maldita sea – Rafael se acerco rápidamente y lo abrazo con fuerza – enfócate en que estas aquí – el de rojo noto como Leo temblaba – por favor Leo… estamos aquí – señalo Rafa asustado de un nuevo ataque de pánico de parte del mayor
Sin embargo, el mayor se puso a llorar con fuerza…
- Tenia tanto miedo, los necesitaba tanto – apenas se escuchaba en su llanto.
Rafael y Miguelangel miraron preocupados a Leo y luego a Donatelo, quien veía los movimientos de su hermano mayor, el genio negó tranquilo con la cabeza.
- No es un ataque de pánico – susurro – solo esta botando el llanto retenido por años…-
Sus hermanos suspiraron tranquilos, Rafael lo abrazo mas dándole mayor protección.
- Tranquilo Leo – señalaba Rafael – estamos aquí…llora todo lo que quieras…-
- Los necesitaba tanto…-
- Estamos aquí…- Mike le acariciaba el caparazón a su hermano mayor.
- Siempre lo estaremos – decía Donatelo apoyando su mano en el hombro de Leo.
Después de un largo rato de aquel llanto necesario por parte de Leonardo, el chico comenzó a calmarse con las palabras suaves de sus hermanos, terminando en un sollozo. Rafael sintió como su hermano mayor comenzó a relajar su cuerpo, miro con cuidado y suspiró al ver que Leonardo dormía tranquilo en sus brazos.
- Creo que necesitaba dormir – susurro Rafael recostando con cuidado a Leo en la cama
- Descansó de todo – decía bajo Donatelo arropando al mayor – nos dijo su pasado y boto todo el dolor retenido-
- Ahora llego la hora de sanar todo eso, aunque nos demoremos mucho tiempo –
- Será lento, Mike – indico le genio - el curar el estrés postraumático lleva su tiempo –
- Bueno, pero tiempo tenemos de sobra – susurro Rafael.
Los hermanos asintieron sonriendo y miraron mas tranquilos como Leonardo dormía mas relajado al haber botado toda esa angustia… ahora Leo solo necesitaría tiempo para superar su fobia…
Pero había un personaje en Nueva York que no estaba dispuesto a dar más tiempo a los hermanos mutantes... ese personaje que era dueño de unos ojos rojos…
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Fin del capitulo, por fin se supo el trauma de Leonardo, pero por lo menos los hermanos ya saben que fue lo que le paso.
En el próximo capitulo, sabremos como los chicos ayudaran a Leo a superar su trauma, pero también sabremos que tiene planeado el dueño de aquellos ojos rojos... ¿será para bien o para mal?…
Gracias por leer mi fics :)
Espero sus review
Cloeh.
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