¡Hey! Aquí el segundo capítulo, narrado desde el punto de vista de Stan. Lo acabo de terminar, y sólo una parte está revisada ya que son las 3:34 de la mañana (Sep, siempre actualizo en la madrugada.) y quiero ir a dormir.
Uhh... Veamos como va esto.
South Park no me pertenece, y como todos saben, es de los geniales Trey Parker y Matt Stone.
*Capítulo 2: "¿Qué nos está pasando?"
Stan
—Wendy... Tenemos que hablar. –Los que dicen que es fácil pronunciar esa frase están muy equivocados. Todos saben que eso nunca significa algo bueno. Nunca. Ella también, era lista, por lo tanto, al escuchar esas tres palabras, se mordió el labio inferior.
—Sí... En realidad, yo también quería hablar contigo. –Esperen, ¿Qué? ¿Me había armado de valor para terminar con mi novia ella dice eso? ¡Incluso había ensayado mentalmente lo que diría para ser delicado! —Las cosas no están funcionando. –Aquello no era una pregunta, lo afirmó. Y era verdad.
En otra ocasión me hubiera aterrado. Pero la razón por la que en primer lugar quise hablar con ella, fue justamente esa, ya no me aterraba escuchar esas palabras.
—Tienes razón. –Ella levantó la vista y me miró, sorprendida por mis palabras, pero en el fondo, aliviada. – Tenemos... Que terminar, y estoy seguro que piensas lo mismo que yo, ¿No? –No tenía mucho sentido adornar las cosas si pensaba igual que yo, pero no podía simplemente ser tan directo al hablar de esas cosas con la persona de la cual estuve enamorado toda mi vida desde la infancia. Estuve. Tiempo pasado.
—Me alegra que por fin hayas comprendido. –Soltó un suspiro aliviado y sonrió.
—¿A qué te refieres? –Pregunté.
—Es que... Seamos honestos, nosotros desde hace tiempo dejamos de sentir algo más que cariño por el otro. –Hice una mueca y ella siguió hablando. – Sabes que es verdad. Cancelabas nuestros planes por alguna salida con tus amigos, comenzamos a distanciarnos más, y eran pocas las veces que estábamos juntos.
Me sorprendí al escuchar sus palabras. ¿Realmente era así? Es decir, yo lo había notado hace poco y me costó admitir que definitivamente ya no podía seguir funcionando por falta de algún sentimiento más allá de la amistad, el aprecio o cariño.
—E incluso pienso que esto es desde hace mucho. No dudo que me hayas querido de alguna forma, Stan, pero estoy segura que por lo menos, amor no era.
—¡Eso no es verdad! –De acuerdo, me había enojado un poco. Después de tantas cosas que pasaron, ¿y dice que en realidad nunca sentí nada por ella? Era injusto.
—Desde la primaria o quizás la secundaria todos nos han visto como el modelo de la "pareja". Sabes que te encanta sentirte admirado por los demás, y estar conmigo te ayudaba a eso. Cuando rompíamos te ponías mal, pero no era por mí, tú odias estar soltero. –Seguía afirmando las cosas. Provocándome un poco más de enojo. Antes de que yo pudiera reclamar por alguna de esas cosas, ella continuó hablando. — Quizás hubo un tiempo en el que realmente estuviste enamorado, pero eso pasó rápidamente, porque desde hace mucho tiempo ambos dejamos de sentir algo.
Bien, era verdad que yo ya no sentía nada por ella, estaba seguro pero nunca me había planteado desde hace cuánto. De igual forma, no era momento para pensar en eso, seguía algo ofendido por sus palabras. En el fondo, quizás tenía algo de razón.
—¿Ambos? ¿Te refieres a que tú...? –Se mordió el labio inferior nuevamente, ganándose toda mi atención, pues sabía que volvería a hablar. Y no era nada bueno.
—Hay alguien más. –No pude evitar abrir la boca en gesto de sorpresa, ¿Me dice que hay alguien más y aún así seguía conmigo? Por lo menos yo me armé de valor para intentar hablar con ella. A pesar de esto me mantuve callado, tal vez por mi obsesión de siempre tratar de complacerla. Eso sí que era costumbre, había que admitirlo. – No me malinterpretes, jamás te fui infiel ni nada parecido. –Aclaró, alarmada.
—No pensaba eso... Pero, ¿por qué no lo dijiste antes? –Lo bueno de todo este asunto era que hablábamos de forma calmada.
—Te conozco, Stan. Si lo hubiera mencionado antes de que tú mismo te dieras cuenta del que las cosas ya no funcionan, te lo tomarías a mal. –Me sonrió levemente y había que admitir que eso era verdad.
—¿Y esa persona quién es? –Quise saber, ya que, tenía algo de derecho, ¿No?
—Eso es un secreto. –Me guiñó el ojo y alcé una ceja, preguntándome por qué tanto misterio en ese asunto. – Y estoy segura que para ti también hay alguien. –Abrí la boca para protestar, pero ella me calló con un ademán de su mano. – Entonces, quedamos como amigos, ¿No? Eh, sobre lo que dije, tú mismo te darás cuenta... En este momento me tengo que ir, después hablamos con más calma, ¿Te parece?
La miré confundido por unos instantes antes de reaccionar. O algo así, porque mi mente seguía sin procesar del todo la información que acababa de recibir.
—De acuerdo. –Le devolví la sonrisa y noté que el ambiente se había aligerado. Era bastante más agradable charlar simplemente así, en vez de fingir algo que no sentíamos.
Me extendió la mano y se la estreché en forma de despedida. Una vez hecho eso, volvió a mirarme.
—Sólo... Una cosa más, Stan. Presta más atención a tus amistades.
Y se marchó de ahí, ondeando su cabello, dejándome algo aturdido por las dos últimas cosas que acababa de decir.
Los recuerdos de esa conversación no dejaban que yo me concentrara en la clase de ciencias. ¿Es que el maestro no lograba comprender que había asuntos más importantes en los cuales pensar?
No sabía si lo que Wendy me había querido decir significaba algo malo. ¿Acaso lo decía por la extraña amistad que llevaba con Kyle? Por más que ambos tratáramos de negarlo, en el fondo sabíamos que en realidad, poco a poco, comenzábamos a distanciarnos un poco. Y si se refería a eso, ¿Por qué decírmelo? Es decir, ¿Qué tenía que ver con el tema? Anteriormente no me atreví siquiera a pensar en la razón de la extraña distancia que comenzaba a formarse, pero ahora ese comentario que me tenía intranquilo, porque si incluso ella, quien no había pasado demasiado tiempo cerca de mí o mi círculo de amigos en los últimos meses, se dio cuenta fácilmente, significaba que era algo que no tenía remedio a menos que se tratase de hacer algo al respecto o lo habláramos ya.
Estoy seguro que Kyle ya se ha dado cuenta, mas no dice nada porque sabe que podría causar más problemas de los que ya hay. Tampoco es algo como lo que sucedió hace años con el puesto de hamburguesas de Cartman, ya que en esa ocasión mi amigo directamente me dijo que las cosas debían cambiar dando "un giro inesperado". No, era mucho más extraño que eso, debido a que sucedía más como… ¿Indirectamente? Ninguno decía nada al respecto, pero sabíamos que comenzaba a hacerse cada vez más notable. Algo extraño viniendo de Kyle, siendo que él es bastante directo. Esa sólo era otra prueba más acerca de que no era algo 'normal', y si no hablábamos y deteníamos esto, nos terminaríamos alejando para siempre, quedándonos con el recuerdo del otro como el amigo de la infancia perdimos al no solucionar los asuntos extraños que pasaban detrás de todo. Y yo no quería eso. Claro que no. Es mil veces mejor tratar de hablar con él, aunque termináramos discutiendo, era mejor arriesgarse a simplemente sentarse a esperar sin hacer nada al respecto.
Sí, Kyle puede llegar a ser algo cobarde para esos asuntos, aunque trate de negarlo y por increíble que parezca.
―Stanley, ¿Podría repetir lo que acabo de explicar? ― La voz de mi profesor me sacó de mis pensamientos. Aunque de todas formas, al contrario de mi amigo que me miraba de forma… ¿Extraña? Hey, un momento, ahora que lo noto, ¿Por qué me mira así? Esperen… No era sólo él, Kenny, Wendy, Bebe… La mayoría de mis compañeros me miraba de forma interrogante, a excepción de Cartman quien más bien soltaba unas cuantas risas.
¿Tenía algo o qué pasaba?
―Eh… Sobre…
Justo cuando iba a comenzar a dar mi intento de explicación acerca de un tema del cual sinceramente no recuerdo nada, el timbre que anunciaba el fin de la clase me salvó. Bendito sea ese timbre.
Además enseguida teníamos educación física, lo cual es aún mejor. Cerré mi libro y cuando me preparaba para salir junto a los demás que ya se dirigían a las canchas, el profesor me detuvo. Mierda. ¿Ahora qué querría?
Noté como Kyle se quedó afuera del salón, probablemente esperándome. Eso me alegró un poco y tomé aire para ir hacia donde estaba el profesor.
―Normalmente no te veo tan distraído, Stan. Dime, ¿Qué es lo que Broflovski tiene de interesante que mi clase no? ― Me miró con una expresión seria al decir eso y sin embargo yo quise asesinarlo con la mirada.
Un momento, ¿Qué? ¡Por eso todos me miraban de forma extraña, especialmente Kyle! Al parecer me había quedado mirándolo mientras pensaba y no entendía un carajo de lo que iba la clase. Los colores se me subieron inevitablemente al rostro al darme cuenta de mi descuido (o torpeza, como prefieran llamarle.) y contuve las ganas de contestarle un "Todo" al maestro. Porque vaya que Kyle era muchísimo más interesante que su aburrida clase.
Después de la profesora de literatura, el de ciencias era el peor maestro de todos en cuanto a humor. Sí, teníamos tanta suerte de tener tan buenos maestros.
―Lo siento. ― No quedaba más remedio que disculparse. Además, no tenía ganas de ir a detención. Suficientes veces me han involucrado en líos.
―Sabe que debe aumentar su desempeño en clase si quiere buenas notas, no servirá de nada si… ― Dejé de escuchar su discurso al ver algo que me dejó extrañado. Algo que era tan extraño, que no pude evitar girar completamente mi cabeza en dirección a la ventana que daba al pasillo. Por la forma en la que a lo lejos escuchaba la voz de mi maestro, pude deducir que estaba aún más enojado que antes.
La razón de mi sorpresa, era nada más ni nada menos que Bebe hablando animadamente con Kyle y por un segundo maldije que éste estuviera de espaldas de forma que no podía ver los gestos u expresiones que hacía. Fruncí el ceño de forma involuntaria.
Gracias al cielo, al ver que no le prestaba la más mínima atención, el maestro calló llevándose una mano a la frente con clara irritación y dio un suspiro.
―Bien, puedes irte…
No esperé ni un segundo y salí del salón rumbo al pasillo donde estaban mi amigo y… Oh, Bebe ya se encontraba yéndose. No pasó desapercibido para mí el que llevaba una expresión algo triste en el rostro, cosa que sólo logró aumentar mis dudas acerca de lo que sucedía.
―¿Sobre qué hablaban? ― Traté de sonar lo más indiferente posible, y al ver la expresión de Kyle cuando escuchó mi pregunta, pude darme cuenta que no era ni la forma, ni el lugar adecuado para preguntar algo así.
¿Quién pregunta eso de forma tan directa justo después de terminar de 'escuchar' un regaño del profesor? Yo, claro.
―Ella me pidió salir a un lugar el viernes. ― Se encogió de hombros restándole importancia al asunto y me alarmé aún más. ¡Se suponía que el viernes iríamos al cine y de una vez por todas trataría de hablar con él! ¿Me cancelaría? ¿A qué lugar irían? ¿Se besarían?
…
¿Por qué me hago tantas preguntas si ni siquiera sé si aceptó? Maldita sea, comienzo a parecer alguien que acosa a sus amigos cercanos. Si es que no lo soy.
―¿Y qué le contestaste? ― Le miré tratando de seguir actuando como si nada, a pesar de que con cada segundo que pasaba, esto comenzaba a parecerme cada vez más y más difícil.
―¿Crees que cancelaría nuestros planes sólo para decirle que sí? ― Arqueó una ceja y su voz sonó tan ofendida que me arrepiento de haber preguntado eso. Aún peor era caer en cuenta que él claramente no cancelaría nuestros planes para ir con Bebe, mientras que yo le había cancelado en varias ocasiones debido a mis salidas con Wendy.
Vaya que cuando me daba cuenta de detalles como esos, me comenzaba a sentir como la peor mierda y amigo del mundo. O quizás simplemente lo era.
―Y… ¿Ella te gusta? ― Supe mi grave error al decir eso por la mirada que me dedicó. Lucía enojado. Oh sí, Kyle estaba enojado. Soy un imbécil. Alguien debería callarme la puta boca alguna vez.
―Eres un imbécil Stan. ― Él mismo lo dijo. Rodó los ojos y se fue del lugar a paso rápido sin esperarme.
Ahora debía buscar la forma de disculparme. Pero, ¿Por qué? Sé que había dicho algo que estaba mal por la forma en que me miró, ¿Pero qué era y por qué le había molestado?
Me frustraba que para él fuera tan fácil darse cuenta acerca de lo que pensaba o sentía, mientras que a mí algunas veces me costaba como los mil demonios siquiera pensar qué podría estar pasando por su mente.
Comencé a caminar sin demasiada prisa hacia afuera, hasta que unas manos me sostuvieron de los hombros desde atrás. Sólo una persona hacía eso…
―Kenny… ― Dije, y al voltearme, pude comprobar que era mi amigo rubio mirándome con una sonrisa.
―¿Problemas de pareja, Stan? ― Suficiente, tenía ganas de golpearlo. Al ver mi expresión más irritada que de costumbre, Kenny carraspeó y se puso en una posición más seria. Él siempre sabe cuando dejar de bromear.
―Se enojó conmigo y no entiendo por qué. ― Soltó una leve risa sarcástica y me miró mientras comenzábamos a caminar a los vestidores.
―Lo sé. Olvidé algo en el salón y se escuchaba todo, ustedes ni siquiera notaron cuando yo pasaba por ahí… ― Lo dijo en un tono tan falsamente ofendido que casi me echo a reír. Lo más que hice fue soltar una leve risa.
―No me corresponde a mí decir esto, pero… A Kyle le gustan los hombres, Stan. ― Detuve mi paso y casi dejo caer mi mandíbula al suelo. Esperen, esperen, ¿Qué?
¿Por qué yo no sabía eso? ¿Desde cuándo? No sabía si estar ofendido porque Kyle no me lo había dicho, enojado conmigo mismo por lo que acababa de ocurrir momentos atrás, o sorprendido por la repentina noticia.
Era como una mezcla de todas esas cosas, y al ver que no lograba procesar muy bien la información, Kenny volvió a hablar.
―Sé lo que piensas… "Oh, ¿Por qué no me dijo él mismo?" Viejo, déjame decirte que sí lo dijo. A los cuatro, incluyendo incluso a Cartman, quien por cierto estuvo como media hora sólo burlándose exclusivamente de eso. ― Un momento, de nuevo, ¿Qué? ¿De qué me he perdido? ― ¿Recuerdas cuando hace como cuatro meses fuimos a comer pizza y después tuvimos que quedarnos en el local hasta tarde porque comenzó a llover de forma horrible? ― Asentí sin quitar mi expresión de asombro. Como olvidar esa ocasión. ― Esa vez, hablando sobre chicas Kyle dijo que le gustaban los hombres. Tampoco es como si se dedicara a ocultarlo, ¿Sabes? Me sorprende que no supieras.
―Pero yo estaba ahí, ¿Por qué no recuerdo eso? ―Miré a Kenny en busca de respuestas, y él soltó un resoplido en desaprobación antes de seguir hablando, probablemente debido a lo desesperado que debe verse mi rostro en estos momentos.
―Cuando él mencionó eso tú hablabas por teléfono con Wendy. No debes de recordar ni siquiera las bromas de Cartman porque aún después de cortar la línea, continuaste enviándote mensajes con ella todo el rato. En serio comenzábamos a hartanos de eso. Claro que quien más irritado estaba era Kyle. Con un humor de los mil y un demonios… ― Kenny rodó los ojos y comenzamos a caminar nuevamente. Terminaríamos llegando tarde, no hay dudas.
―Entonces él se molestó por insinuar que le gustaba Bebe, cuando él mismo había dicho eso… Carajo. ― Me apreté el puente de la nariz sintiéndome más estúpido de lo que probablemente ya lo era.
―Y por creer que cancelarías su cita homosexual por esa salida. ― Agregó, y estaba tan concentrado pensando sobre ello que no le di importancia a su broma. ― Bien podría ser por dos razones, o cree que te estabas burlando de él al decir algo como eso, o recuerda que cuando él confesó sus preferencias tú no estabas escuchando un carajo. En cualquier caso las dos opciones son malas y debes hablar con él.
Genial, cuántos ánimos. Aunque era verdad, definitivamente debía de disculparme. Suspiré y Kenny colocó sus brazos alrededor de su nuca. Estábamos ya frente a la puerta de los vestidores de hombres, y antes de entrar volvió a tomar una posición seria.
―Amigo, sólo resuelvan las cosas de una jodida vez. Terminarás obsesionándote o volviéndote loco por los celos. ¿Acaso no notas el hecho que ya todos hemos notado? ― Me miró una vez más antes de volver a poner su usual rostro sonriente y abrir la puerta de los vestidores para que ambos pasáramos y de una vez por todas ir a la clase.
Igual que las palabras de Wendy, lo que dijo Kenny sólo logró confundirme un poco más de lo que ya estaba.
¿Es que las cosas no podían ser normales como antes? Joder, cuanto extrañaba tener nueve años en momentos como estos.
Para mi gran y grandísima suerte, Kyle sólo me ignoró por el resto de las clases antes de salir a receso. Ahora parecíamos no haber hablado sobre nada como lo que había pasado antes, y no sabía si tomarlo como algo bueno o malo. Debería ser bueno ya que significa que no sigue enojado conmigo, pero por otra parte es malo porque las cosas no se solucionan de esa manera. Siendo que lo que yo quería era hablar, esa era la peor manera. Y sin embargo, de momento no había hecho nada para sacar a flote ese tema. Personalmente ni quería. Pero debía.
Tampoco trataría diferente a mi amigo ahora que sabía lo que Kenny dijo. Eso estaría mal y con lo listo que es, él se daría cuenta y sólo causaría más líos. Es que, seguía causándome sorpresa y me preguntaba si habría alguien que le gustase a Kyle, pero no podía hacer nada. Después de todo y lamentablemente, eran temas que no me incumbían ni como su mejor amigo, a menos que él fuera quien comenzara una conversación sobre eso y me contara. Lo cual, probablemente no pasaría.
Ahora nos encontrábamos simplemente sentados hablando sobre cualquier cosa, con silencios repentinos a ratos, esperando que terminara el receso. Nada fuera de lo normal.
―Hey, marica, hippie. ― Cartman nos llamó por los apodos que usualmente usaba para nosotros y volteamos a verle con disgusto. ― Kinny dice que cuando salgamos le esperemos.
― ¿Qué pasa? ¿No se supone que siempre le esperamos? ― Preguntó Kyle, arqueando una ceja.
―No lo sé, judío. Sólo dijo que les avisara. ― Rodó los ojos y Kyle le miró de mala forma.
―Pero que no se entretenga demasiado con alguien, casi siempre pasa eso. ― Agregué yo.
―Eso ya tendrás que decírselo tú a él, no estaré como un puto mensajero todo el rato. ― Claro, debía vérmelo venir de Cartman, ¿No?
―Ya entendimos culón, ahora, ¿Puedes quitarte? No puedo ver nada si estás parado frente a mí. ― Bien, también debí verme venir algo así de parte de Kyle. Sus "discusiones" ya habían tardado en venir.
―Oh vamos, cállate Jewlieta. ― Cartman soltó una carcajada burlesca antes de irse de ahí, dejando a mi amigo con la sangre hirviéndole del enojo. Pero más importante aún, ¿Por qué le decía "Jewlieta"?
―Le patearé la cara… ―Murmuró, con los puños apretados y mirando en la dirección por la cual Cartman se había marchado.
Le di dos palmadas en el hombro tratando de tranquilizarlo y entonces me di cuenta de dos cosas.
La primera fue una clara prueba de que a pesar de ser tan hijo de puta con todos, Cartman aceptaba a Kyle a su manera. ¿Cómo? Simple, siguiendo con sus bromas normales. De otra forma, si las hubiera parado, eso ya sería tratarlo diferente. Era algo así como el asunto que sucedió con Token cuando éramos niños, la vez en que mi padre dijo la palabra "negros" en ese estúpido programa. Yo traté de disculparme con Token creyendo que estaba enojado, cuando la verdadera razón por la cual se enojó fue por la disculpa. Lo estaba tratando diferente al disculparme por algo que no hice.
La segunda, era que Kyle se había enojado tanto porque Cartman le llamó Jewlieta haciendo una clara referencia a Julieta. Si había algo que Kyle odiara más que la mala higiene y los plátanos, era que lo compararan o lo trataran como a una niña. Le irritaba demasiado.
―Ky, sobre lo de hace rato cuando… ― Él negó con la cabeza y volteó a verme con el ceño levemente fruncido.
―Mira, dejemos eso de lado y ya, ¿Sí? ― Se suponía que le dijera "No" y que hablara con él. Se suponía que no debía dejarme llevar por la forma en la que me miraba.
―De acuerdo... ― Se suponía que no debía tratar de complacerlo en todo lo que él dijera. "Se suponía…" Pero todo eso era imposible. Más aún cuando seguidamente me regaló una sonrisa calmada, claramente complacido.
El timbre que anunciaba el fin de nuestro descanso de 10 minutos sonó, y por segunda vez sentí que amaba ese sonido. De no ser por eso, seguramente me hubiera quedado mirando por aún más tiempo a Kyle. Lo malo, es que él lo notó debido a su clara cara de incomodidad que llevaba cuando comenzamos a dirigirnos a nuestro salón de clases. Donde la siguiente hora era Literatura. Genial…
Esto comenzaba a matarme. Era imposible, no podíamos seguir así. Debía lograr hablar con mi amigo, y debía ser pronto.
Al entrar al salón, la maestra ya se encontraba ahí. Me senté en mi lugar que estaba justo atrás de Kyle y con Kenny en la mesa de al lado. Por su lado, Cartman estaba del otro lado del salón, en una esquina contraria rodeado de Butters, Wendy, Pip, y otras personas con las cuales no se llevaba bien. Por claras razones lo colocaron ahí, tal vez con la intención de que no hablara durante las clases, pero era peor. Se la pasaba molestando a los otros. Aunque, hubiera sido un gran error de nuestro tutor colocarnos a los cuatro juntos. Si yo estaba tan cerca de mi mejor amigo, era porque él no hablaba tanto en clase a menos que alguien más le hablara.
Kenny era otra cosa. Yo hablaba bastante con él. Hay que decir que nuestra amistad se estrechó más con el tiempo, pero él seguía llevándose más con Cartman, a pesar de todo.
Actualmente tenía una novia. ¿Cuál era su nombre? ¿Amy? ¿Tammy? ¿Alice? El punto era, no logro recordarlo porque seguramente en dos semanas ya estará saliendo con alguien más.
Algunas veces también salíamos ir a las fiestas que nos invitaban los compañeros de instituto. Cuando había eventos así, aunque me gustaría poder ir con Kyle, siempre éramos Kenny y yo. Kyle prefería quedarse y normalmente cuando algo así se presentaba, él se quedaba con Cartman jugando videojuegos o viendo la televisión. Al gordo tampoco le encantaba ir. O tal vez sí, pero para él nada era mejor que ver televisión o jugar videojuegos mientras comía Cheesy Poofs.
Ya que todos se encontraban dentro del salón, la maestra se levantó de su silla y nos miró con una sonrisa. Una sonrisa aterradora, disfrazada de un gesto 'dulce'
―Hoy les leeré ejemplos de textos que son como los que me deberán entregar por el trabajo, y anotarán en su cuaderno qué es lo que creen que el autor quiso decir. ― Esta será una clase larga. Y aburrida, claro…
La maestra comenzó a leer y yo con dificultad le prestaba atención.
―Tssk, S-stan… ―Jimmy, que estaba detrás de mí me tocó el hombro y yo moví mi mano en señal de que lo escuchaba. No iba a voltear debido a que si lo hacía, me ganaría un regaño de parte de la profesora. Y uno al día era suficiente para mí.
―¿H-harás el tr-trabajo insp-pi-irándote e-en We-wendy? ― Ahora que lo pienso, pocos son los que saben que ya no estoy con ella. Por lo menos de los chicos, porque seguramente todas las chicas ya lo escucharon de ella.
Jimmy era quien, cuando Kyle se negaba a hablarle a Wendy de mi parte, lo hacía. Muchas veces le pidió disculpas por mí, y muchas otras las cosas salieron mal debido a su tartamudeo.
Vi que aunque Jimmy había tratado de hablarme en voz baja, al parecer Kyle escuchó algo y dejó de escribir unos instantes.
―No, ella y yo terminamos. ― Admití. No servía de nada fingir que no fue así, y de todas formas escuchar eso ya era normal para todos en la escuela.
Después de eso, Kyle siguió escribiendo como si nada. ¿Por qué fue eso? No lo sé y probablemente no lo averigüe. De momento, por lo menos no. A menos que sólo hayan sido ideas mías y Kyle sólo no sabía como continuar la actividad.
―Oh, de-de-acuerdo. ― Murmuró al final.
Yo seguí fingiendo que escuchaba a la maestra y escribí en mi cuaderno cualquier cosa sólo para tener la actividad. Sí, definitivamente esa clase sería muy aburrida.
―¿Sabes? Kenny quería ir con nosotros el viernes a algún lugar. Fue a mi casa a buscarme sólo para decirme eso.
Las clases habían terminado. Kyle y yo esperábamos a Kenny y Cartman que seguían dentro. Ellos dos siempre eran los que más se demoraban.
―¿Enserio? ¿Qué le dijiste? Si quieres podemos ver la película otro día. ― Me sentí patético en todos los sentidos. Cuando yo lo invité no pude decirle que sólo quería que fuéramos los dos para poder hablar, y terminé diciendo una mentira. Él se dio cuenta al instante, pero no lo tomó mal.
Vergonzoso era que Kenny propusiera algo ese mismo día cuando él fue mi excusa. Si Kyle no se hubiera dado cuenta de mi mentira en ese mismo momento, seguro pasaba algo peor, ya que igualmente lo descubriría por Kenny.
―No, le dije que ese día no podía. Entonces él dijo que sería el sábado y les avisaría a ti y a Cartman luego. ― No podía evitar sentirme feliz al escuchar eso. A pesar de que dos personas le propusieron algo a mi amigo para ese mismo día, los planes seguían en pie.
―Tal vez es de eso que quería hablarnos. ― Sonreí y al voltear a verme, Kyle también sonrió.
―Eh, lamento interrumpirles, pero… ¡Chicos, lo he conseguido! ― Kenny apareció con una sonrisa y Cartman venía detrás de él riéndose, probablemente de notros.
Seguramente nos habíamos quedado viendo a los ojos formando una escena de lo más homosexual. Pero para nosotros no tenía ese significado… Solía haber momentos 'extraños' de ese tipo entre nosotros, que ya nos parecía normal. Aunque definitivamente a los ojos de los demás no lo era.
―¿Qué pasa? ―Pregunté.
―Amigos… ¡Nos vamos a Denver el fin de semana!
―Espera, ¿Qué dices? ¿Es ahí donde querías que fuéramos? ― Kyle miró a Kenny con una ceja levantada.
―Hey, aguarda, niño pobre. ¿A qué te refieres? ¿Piensas que podremos ir volando o qué carajos? Te recuerdo que tú no tienes auto.
En ese sentido Cartman tenía razón. No teníamos quien nos llevara y el único de los cuatro que tenía licencia de conducir era Kenny. Eso estaba bien, pero el problema era que no tenía auto.
―¿Estás loco? Es muy repentino, ni siquiera tenemos con quien quedarnos. ― Kyle trataba de hacerlo entrar en razón, pero Kenny respondió con una sonrisa.
―Te dije que les diría cuando tuviera todo listo, Ky.
―No me llames así, por favor. ―Irritado, se llevó una mano a la frente. Esperen, ¿Por qué si no le gustaba que lo llamaran así, a mí nunca me reclamaba nada? Yo solía llamarlo así de cariño, tal vez era porque Kenny lo dijo más en forma de burla. Quien sabe. Nunca llegaré a entender del todo a mi amigo, por más que me esfuerce.
―Miren, un amigo de mi hermano tiene un auto y accedió a prestárnoslo, sólo tenemos que pagar el combustible, ¿¡No es genial!?
―Oh, no. Yo no pienso pagar por eso, si fue tu idea, tú pagas. Además, ¿Dónde nos quedaríamos? ¿Debajo de un puto puente? ― Claro que Cartman fue quien dijo eso.
―No seas tacaño, culón. A eso iba, resulta que su madre tiene departamentos de renta en Denver, ¡Y accedió a prestarnos uno para ese fin de semana! ― Kenny se veía tan emocionado que ni siquiera respondió con enojo el insulto que le dio a Cartman.
―Bien, pero, ¿Para qué iríamos a Denver, exactamente? ― Kyle me miró y abrió más los ojos de lo normal, al parecer recordando algo.
―¡Cierto! Escuché que a partir de este viernes se puede sacar turno para los exámenes de admisión, y siempre te toman más en cuenta si eres de los primeros en presentar el examen. ― Ahora mi amigo también lucía igual de emocionado que Kenny.
Pensándolo bien, aunque era algo apresurada la noticia, no sonaba tan mala idea. En la universidad de Denver se tenía que pedir un turno para el examen de admisión, antes que nada. Sólo había que dar unos datos y después avisaban en qué fecha debías ir a hacer el examen. Y siempre tomaban más en cuenta a los que iban con puntualidad.
Tal vez la idea de Kenny ya no sonaba tan disparatada.
―Bien, ¿Cuánto daremos para el combustible? ― Daba por hecho que sí iríamos ya que no podía hacer nada más. Kenny seguía luciendo animado, y la razón por la cuál Kyle aceptó fue por su gran deseo de sacar su pase para el examen. Cartman no lucía tan convencido, pero estoy seguro que terminará aceptando.
―Con treinta y cinco dólares en total es suficiente. No es como si estuviera tan lejos. ― Explicó Kyle, sacando las cuentas mentalmente. Al escuchar esto Cartman bufó.
―Bien, bien. Daré mi parte. Sólo porque en Denver venden un juego de vídeo que no he podido encontrar. ― Rodó los ojos y la sonrisa de Kenny se ensanchó.
―¡Entonces está decido! Esto será genial, chicos. ― Ken le pasó un brazo a Cartman por el hombro en señal de agradecimiento, a lo que éste le empujó murmurando algunos insultos o reclamos acerca de que le pegaría su herpes. Kyle y yo los veíamos mientras reíamos un poco.
Oh sí, aunque nuestro destino no estuviera exactamente lejos, sería un fin de semana largo. Y yo debía encontrar la forma de hablar con Kyle antes de el sábado.
―Hasta mañana maricas. ― Sí, esa era la forma tan 'dulce' en que Cartman se despedía de nosotros.
―Nos vemos culón. ― Se despidió igualmente Kyle. Ya era tan normal escuchar esto día tras día, que incluso sería extraño no hacerlo.
Éramos un grupo extraño de amigos. Nos insultábamos y peleábamos a morir entre nosotros. Pero jamás nos alejamos, y sería extraño si alguien más se nos uniera, a pesar de salir algunas veces con el famoso cuarteto de Craig. Desde el jardín de niños juntos… Quién lo diría. Algunos pensarán que es increíble por soportarnos (especialmente a Cartman), y otros que es aburrido estar siempre con las mismas personas. Para mí, aún después de todo lo que pasamos, sentía que estaba bien.
Ninguno sabía la razón por la cual siempre seguíamos juntos. Tampoco es que interesara demasiado. Es decir, sí, daba algo de curiosidad averiguar sobre esto, pero conociéndonos los unos a los otros, sería más que extraño preguntar algo así de sentimental.
Pero era inevitable, por lo menos para mí, no sentir algo de nostalgia. Tal vez por estas razones era considerado el más sensible o sentimental de los cuatro. O en palabras de Cartman, el más marica.
Al entrar Cartman a su casa, quedamos Kyle, Kenny y yo. Para 'mala' suerte de nuestro amigo, vivía al lado de Butters. Un poco más alejaba estaba mi casa, aunque en ese espacio que separaba nuestras casas no había ningún otro edificio. Para buena suerte mía, Kyle era mi vecino. Kenny vivía calle abajo, pero seguía sin estar tan alejado.
Una vez frente a mi casa y cuando estaba a punto de despedirme, mi mejor amigo habló antes que yo.
―Stan, espera. ¿No se quedan en mi casa un rato? Mis padres salieron.
―¿No hay adultos? ¡Genial! Me apunto. ― Kenny sonrió y Kyle me miró a mí.
―Eh, claro, sólo préstame el teléfono de tu casa para avisarle a mis padres. ― Al escuchar esto, nos sonrió a ambos y casi por instinto sonreí yo también.
Kenny nos miraba a mí y seguidamente a Kyle, como analizando algo.
―Eh, chicos, no quiero romper su atmósfera rosa y llena de brillos, pero muero de hambre, por lo mismo espero que Kyle tenga comida. ― Ya debí imaginarme que diría algo así. En realidad, lo sabía, por lo tanto ya ni me sorprende.
Kyle bufó y seguimos caminando hacia… La casa de al lado. Una vez llegamos Kenny se echó al sofá como si estuviera en su casa y caí en cuenta de una cosa.
―¿A Cartman no le avisaste? ― Pregunté, más por curiosidad que por otra cosa.
―Sólo olvidé decirle. ― Se encogió de hombros y dejó su mochila de la escuela junto al sillón donde Kenny se había recostado. ― Prepararé algo de comer, ya vuelvo. ― Caminó rumbo a la cocina y me senté en el otro sillón.
―Ahhh… Olvidé que Kyle no sabe cocinar… ― Se quejó Kenny, haciendo una mueca.
―Tranquilo, seguro sólo preparará un par de sándwiches o algo así. ― Le animé yo. Y no traté de negar lo que dijo, pues era verdad. De nosotros, quien mejor cocinaba, era Cartman. Aunque rara vez lo hacía. Y quien peor, lastimosamente era Kyle. Eso definitivamente no se le daba mucho.
Él soltó una risa y cerró los ojos. Ninguno dijo nada más después de eso, nos dedicamos sólo a esperar hasta que Kyle volvió con sándwiches y refrescos de lata. Nos sentamos a comer mientras hablábamos sobre cualquier cosa y Kenny de vez en cuando haciendo bromas. Sinceramente prefería los sándwiches de mi amigo a las comidas judías que solía preparar su madre. No, no era fanático de la ensalada de arenque o los latkes de manzana.
Después de comer nos pusimos a jugar videojuegos. Yo perdí contra Kenny, y por eso él se encontraba jugando con Kyle, quien iba ganando. No era nada nuevo, puede que no supiera cocinar bien, pero nadie le ganaba cuando jugábamos con la consola.
―Ahhh, perdí… De nuevo. ― Se quejó.
―Kyle, por cierto, ¿Dónde está Ike? ― No había visto al pequeño niño genio desde que llegamos. Algo extraño considerando que a veces le gustaba sentarse en el sillón para vernos jugar.
―Decidió ir con mis padres. De todas formas se fueron hoy y regresan mañana por la tarde, sólo salieron por un caso que le dieron a mi papá en un… ¿Pueblo? cercano. No es como si viajaran mucho, creo que por eso Ike quiso ir. ― Ah, claro, el padre de Kyle era abogado… Pero no por eso salía seguido, lo que significa que seguramente debe de ser algo importante, como para que Sheila Broflovski lo acompañe…
―Ya veo. ― Le contesté. A Kyle lo dejaban quedarse porque su madre confiaba en él. Ya que, por supuesto, si se tratase de Kenny, ya hubiera armado toda una fiesta.
―Ehhh… Oigan… ¿Qué hora es? ― Preguntó Kenny desde el suelo. Kyle se observó el reloj de muñeca. Ese reloj yo se lo había regalado cuando él cumplió quince años. Me hizo sonreír levemente que aún lo tuviera y que lo usara.
―Las cinco con diecisiete. ¿Por? ― Al oír eso, nuestro amigo pareció alterarse.
―Mierda, debía ir al café de Tweek a las cinco y media si quería trabajar ahí. Lo lamento chicos, me tengo que ir. Inviten al gordo o algo, aunque bien pueden quedarse solos. ― Se levantó y al decir lo último guiñó un ojo. Kyle le asesinó con la mirada. ― Ya, ya, lo siento. Nos vemos. ― Tomó su mochila y salió de la casa alzando la mano en forma de despedida.
Kenny se esforzaba más de lo que cualquiera creería. Iba a la escuela, trabajaba para pagar los estudios y trataba de ayudar la situación de su familia. Además de todo esto siempre nos escuchaba aún cuando él tenía problemas más grandes. Sigo sin entender como es que puede trabajar y a la vez hacer las tareas o proyectos que nos piden. Más bien, creo que es por eso que algunas veces los entrega fuera de tiempo.
Kyle se llevó las manos a las sienes y fruncí el ceño, mirándolo.
―¿Te sientes bien? ― Oh vaya que era una pregunta estúpida de mi parte. Pero tenía la esperanza de que mi amigo dijera "Sí".
―¿Quieres que te diga la verdad o mienta? ― Preguntó. Como imaginaba. Me mordí levemente el labio inferior y me arriesgué.
―La verdad.
―Terriblemente mal. Me dolía un poco la cabeza desde la mañana, pero al parecer jugar videojuegos no ayuda y ahora siento que me va a explotar. ― Soltó un gemido de desagrado y me molesté un poco con él al oír eso.
―Amigo, ¿Acaso estás loco? ― Lo miré con desaprobación y se encogió de hombros. ― ¿No tienes medicamentos o algo así?
―En mi habitación, el cajón de la derecha en mi escritorio. ― Claro, él ni siquiera se molestó en preguntar si iría yo, porque sabía que eso haría. Pero eso no me molestaba. De hecho, me parecía hasta gracioso.
Asentí y me dirigí hacia arriba. Giré la perilla y entré. El cuarto de mi amigo no era tan diferente, lo único nuevo era un estante de pared donde tenía algunas figuras de acción coleccionables que guardaba desde la infancia y libros.
En el escritorio había varios cuadernos, bolígrafos, lápices, borradores y… Fotos. Tres fotos en un marco. La primera era una donde estaba él con su hermano, pero no era reciente, sería tal vez de cuando Kyle tenía unos doce o trece años. En la segunda aparecíamos los cuatro comiendo helado y en poses extrañas. Recuerdo bien esa ocasión. Fue el cumpleaños número quince de Cartman, y extrañamente sólo festejamos yendo a comer helado y pizza. Después nos la pasamos jugando videojuegos en su casa. Bastante agradable, y hubiera sido mejor de no ser porque como era costumbre, él fue quien eligió qué le regalaríamos.
El último marco contenía dos fotos y fue la que más llamó mi atención. La primera éramos Kyle y yo a los nueve años, con nuestras guitarras de juguete en las manos y sonriendo. A un lado había una reciente, de hace algunos meses atrás, en año nuevo. Nuestras familias habían decidido reunirse pero nosotros nos aburrimos tanto de escuchar hablar a nuestras madres, que salimos al patio aunque estuviera nevando. La foto la tomó Kyle, y curiosamente en esos momentos comenzaron a lanzar fuegos artificiales. Sí, nos perdimos la cuenta regresiva de año nuevo, y nos ganamos una buena reprimenda de parte de nuestras madres. Vaya que valió la pena.
No pude evitar sonreír y dar un suspiro nostálgico. Me hubiera quedado más tiempo contemplando las fotografías, si mi amigo no estuviera abajo con un terrible dolor de cabeza esperando a que yo bajara con el medicamento. Así que abrí el cajón y tomé la caja de pastillas para el dolor.
Tomé una y salí de la habitación nuevamente.
―Ten. ― Una vez de regreso y frente a Kyle, le tendí la pastilla. Él la tomó y me miró.
―¿Acaso no me traerás agua también? ― Arqueó las cejas y yo solté un bufido.
―A eso iba… ― Murmuré mientras me dirigía a la cocina, escuchando una leve risa de su parte. Maldita sea, así era imposible enojarme con él.
Habiendo hecho eso le tendí esta vez el vaso. Él lo tomó con la mano que tenía desocupada, se echó la pastilla a la boca y le dio un trago al vaso, con el agua escurriéndole levemente de la comisura de sus labios hacia su barbilla. Cuando dejó el vaso de lado, se limpió con la manga de abrigo.
¿Desde cuándo me fijaba en ese tipo de detalles? Ni yo lo sabía, así que no tenía caso preguntarme eso.
―¿Ya le has avisado a tus padres que estás aquí? ― Me preguntó.
―…No, eso haré, sólo… ― Tomó el teléfono y extendió su mano para pasármelo, como leyéndome el pensamiento. ― Gracias. ― Asintió y se recostó en el sillón mientras yo marcaba.
―¿Papá? …Sí, ¿puedes decirle a mamá? …De acuerdo. Ahá. Sí, nos vemos. ― Tan rápido como marqué ya había colgado. Para estas cosas nunca necesité hablar demasiado con mi padre, algo que agradecía, ya que, de contestar mi madre, seguramente me tendría en el teléfono por cinco minutos aunque fuera sólo para avisar que estaba en la casa de al lado.
―¿Qué dijo? ― Curioseó mi amigo.
―Adivinó que estaba aquí. Luego preguntó si me quedaría a dormir, es todo. ― Me encogí de hombros y a pesar de que mi rostro lucía relajado, en el de mi amigo se formó una expresión bastante curiosa.
―¿Y qué le dijiste?
―¿Cómo que qué dije? Claramente me quedaré, no puedes quedarte solo estando así. ― Fruncí el ceño y él rodó los ojos.
―Puedo cuidarme solo y lo sabes, no hay necesidad de que pierdas tiempo quedándote aquí. ― En realidad no era así, Kyle se enfermaba bastante seguido, y cuando no lo trataba a tiempo, terminaba poniéndose muy mal. Es por eso que quería quedarme.
―Entonces por lo menos te haría compañía. ― Seguí tratando de convencerlo.
―De acuerdo, de acuerdo, sólo basta de insistir. ― Suspiró y no pude evitar sonreír un poco.
Oh bien, terrible forma de acabar el capítulo ._. Lo que pasa es que yo tenía planeada otra escena para el final, sólo que 6,952 palabras me pareció mucho y decidí cortarlo hasta aquí, por lo que la escena que falta la pondré el capítulo que viene desde el punto de vista de Kyle. (Y creo que así queda mejor...)
Sinceramente me gusta más escribir con Kyle, se me hace más fácil que con Stan XD
Y aquí acaba el capítulo 2 :v Como siempre digo, no me odien y espero no haya quedado mal ._. (Entiendan que es mi primera historia por estos lados y estoy de paranoica siempre pensando que no gustará a nadie :c)
Nos vemos y gracias por reviews, follows y favoritos :D
