¡Hola! Lamento si he tardado, pero decidí entrar a un concurso de escritura de mi país, y estoy entusiasmada porque será el primero en el que me apuntaré (? ,así que estaré bastante ocupada durante todo el mes que viene y lo que queda de este. Así que, perdón si no he dejado review en algunos fics o algo, pero prometo que lo haré.

Al igual, este capítulo está recién terminado. Una parte (Más de la mitad) esta revisado, pero hay algunas cosas que no, entonces, cualquier cosa extraña que vean me avisan.

En este capítulo ya comienza a notarse el comienzo del Style XD. También está dedicado a LordKukuku por su cumpleaños. ¡Felicidades! (Atrasadamente) Espero que la hayas pasado muy bien.

South Park no me pertenece, es de los geniales Trey Parker y Matt Stone.


*Capítulo 3: "Tan cerca y tan lejos"

Kyle

Desperté con un dolor tan fuerte en la cabeza que incluso pensar en cualquier cosa me resultaba doloroso, como si fuese un gran problema matemático. Ni siquiera puedo decir si pensaba con claridad o no. Lo que sabía, era que dolía muchísimo. Tanto, que al intentar abrir los ojos veía manchas blancas.
Distinguí un bulto café, y casi estaba seguro de que aquel "bulto" en realidad era mi amigo que se había quedado dormido en una silla. Comprobé aquello al hacer un esfuerzo que a mí me resultaba sobrehumano y sentarme en la cama.

El dolor se incrementó y por instinto llevé mis manos a las sienes. En verdad, si la cabeza pudiera explotar, la mía ya lo hubiera hecho. No exagero al decir que, después de la hemorroide, este ha sido el dolor más fuerte que he tenido en toda mi vida.

Para hacer aún mejor las cosas, probablemente era de madrugada, no había medicamentos y mis padres no estaban en casa. Ni siquiera Ike para convencerlo de ir a buscar a algún medicamento, aunque tuviese que recorrer todo el pueblo en busca de alguna farmacia o mercado de veinticuatro horas abierto.

Pero estaba Stan. Mi vista se dirigió hacia el bulto café que seguía sin lograr distinguir bien. No sé si era producto del horrible dolor en mi cabeza, o la falta de luz en la habitación. Quisiera creer que es lo segundo, ya que, de ser lo primero esto ya sería más grave de lo que puedo imaginar.

El bulto café se movió y comprobé mi teoría. Bien, por lo menos estaba Stan. Vamos, no es por la situación, pero… Maldita sea, en realidad no sé que haría sin él. Probablemente todo apestaría.

No sé en qué momento los ojos comenzaron a arderme. Seguramente por el sueño. Aunque quisiera volver a dormir, el dolor es tan horrible que sólo pensar en quedarme dormido suena a algo lejano.

―¿K-kyle…? ― Movió lo que probablemente era su mano, tal vez para tallarse los ojos.

―Yo… La… Cabeza… ― Si no doliera tanto sólo pensar en darme un golpe en la frente, créanme que lo haría. ¿Cómo es que no puedo formular frases por lo menos un poco más coherentes? Las migrañas que suelen darme cuando no duermo estudiando para exámenes importantes no se comparaban al dolor que sentía. Era como si el cerebro se me hubiese enfriado. Algo parecido a las punzadas que dan cuando se toma algo helado de forma demasiado rápida. Eso, pero multiplicado por veinte. O quizás esa no es la expresión correcta. Nada era seguro.

Stan se levantó con rapidez de la silla donde se había quedado dormido en no-sé-qué momento y se sentó en la cama frente a mí. ¿Será exageración mía, o incluso el más mínimo detalle como el colchón hundiéndose aumentaba el dolor?

No lograba distinguirlo bien entre la oscuridad y mis posibles alucinaciones, pero sabía que estaba cerca. Se podía sentir su respiración chocar con mi rostro. También había un olor como a moras. Probablemente su champú se terminó y tuvo que usar el de su hermana. O tal vez incluso ese olor era producto de mi imaginación y comenzaba a alucinar. En caso de no ser así, entonces notaba cosas que no eran de tanta importancia, y las que sí, no las comprendía del todo. Genial, bravo por mí.

Llevó una de sus manos a mi frente y pude notar que aguantó la respiración por unos segundos.

―¡Estás ardiendo! ― Ah, así que era eso… Comenzó a palpar toda mi cara esta vez con sus dos manos. De haber estado completamente consciente de lo que sucedía, probablemente me hubiera puesto más incómodo de lo que me hubiera gustado. Y él no hubiera hecho eso si estuviera del todo despierto. Estoy seguro.

Quería decirle que buscara algún medicamento, o por lo menos buscara una bolsa de hielo, y en el último de los casos un paño húmedo para colocarme en la frente, pero, al parecer, ni siquiera era capaz de formar pensamientos claros, y por lo mismo me era imposible hablar.

―Espera un poco. No me tardo, lo prometo. ― El colchón volvió a la normalidad y observé el techo que para mí lucía como un fondo negro con miles de puntos y manchas en un tono blanco pálido como difuminado. ¿Cuándo había vuelto a recostarme en la cama? No lo sé.

Después de un rato más, escuchando a lo lejos casi como un eco el ruido en la cocina, donde probablemente Stan buscaba algo que me ayudara, las cosas comenzaron a hacerse más distantes y los pensamientos coherentes o con sentido fueron más difíciles de formular.

Entonces todo se volvió completamente negro. No más manchas blancas.

No sé si me desmayé o me quedé dormido. Cualquiera de esas dos opciones daba igual.


Cuando desperté, para mi suerte todo estaba claro. No más oscuridad ni imágenes distorsionadas. Los ojos tampoco me ardían. Al parecer todo estaba en orden.

Con sólo mirar el techo podía saber que ya eran aproximadamente las nueve o diez de la mañana. Después de soltar un bostezo caí en cuenta de algo. Se nos había hecho bastante tarde para la escuela.

Apresuradamente, esperando poder llegar por lo menos a algunas clases, volteé hacia la izquierda esperando ver a Stan en la silla o por lo menos dormido en el suelo. Y sí, definitivamente ahí estaba.
No exagero al decir que casi me da un infarto. La razón de esto es que no estaba en la silla. Ni en el suelo. Estaba en MI cama. A centímetros de mi propio rostro. Un poco más y puedo asegurar que nuestros rostros (O algo más) hubieran chocado.

Entonces las cosas volvieron a hacerse confusas de nuevo. La diferencia, es que yo ya no tenía migraña ni la fiebre hasta las nubes. ¿Y si no era por eso, entonces qué? No me interesa ni siquiera un poco averiguarlo, la verdad. 'Sólo si me acercara un poco más, entonces... ¿Entonces qué?'

¡No! Un momento, ¿Qué? Ese pensamiento fue formulado sin querer. Porque yo no quisiera que sucediera algo como eso. Quiero decir, traería muchísimos problemas y pensamientos confusos. Y eso no está bien. Para nada bien. Ni siquiera es bueno o sano pensar cosas como esas. De todas formas fue algo que pensé al azar. Todo está bien, nadie tiene por qué saberlo. Lo olvidaré y todo en orden. De todas formas, no es como si pensara cosas extrañas. Quiero decir, jamás me sentí extraño estando cerca de Stan. Era mi amigo, me gustaba ver que estuviera bien, trataba de ayudarlo con lo que estuviera a mi alcance y todo eso, pero de ahí en más, no había nada especial. Jamás traspasé la raya de las reglas permitidas en la amistad, y no lo haría ni aunque fuera en mi propia mente. Aún teniendo en cuenta esto, seguía estando eso que lo hacía diferente. No encuentro la forma de explicarlo, y ni siquiera tengo ganas de hacerlo.

De acuerdo, debo admitir que mi mente estaba aún más hecha líos que por la madrugada. Ahora es cuando deseo volver a tener aquel horrible dolor en la cabeza. Si fuera así, por lo menos podría decir que es a causa de alucinaciones. O tal vez siga delirando y todo es imaginación mía. Sí, eso tendría más lógica.

Quisiera que se aleje en este momento. Sólo de esa manera podría volver a pensar con claridad. Pero él sigue dormido. ¿Entonces por qué no me he alejado? Claro…

Antes de que pudiera moverme un milímetro siquiera, el muy bastardo hijo de puta abrió los ojos.

―Ky… ¿Estás despierto? ¿Cómo sigues…? Estás rojo, ¿se te volvió a subir la fiebre…? ― Preguntó, tallándose los ojos. Oh, pero claro que estoy rojo maldito idiota. ¿A quién se le ocurre en su sano juicio dormir a esa distancia en una misma cama que se supone es de una sola pieza? …Claro que no le diría eso. En primera porque sería extraño y en segunda, yo seguía paralizado sin poder moverme. Sin contar que muchísimas veces hemos dormido juntos, pero nunca tan cerca. Lo que me molestaba del asunto, es que él lucía muy tranquilo, como si fuera cosa de todos los días. ¿Por qué no podía estar tan calmado como él? No era para nada justo.

Incluso olvidé el asunto de que llegaríamos tarde a clases.

―Eh, no… Estoy bien y… Ya nos saltamos algunas clases, será mejor que nos vayamos ya. ― Como si todo hubiera golpeado mi mente, me levanté rápidamente de la cama a punto de aplastar a mi amigo en el acto. Reí nerviosamente por alguna razón que desconozco, tomé una ropa al azar que ni siquiera comprobé que estuviera limpia, y me encerré en el baño a cambiarme.

Ni siquiera entendía el por qué de mis actos. Tal vez me había incomodado tanto debido a que anteriormente me molesté con él al insinuar que me gustaba Bebe y que cancelaría nuestra salida al cine. Admitiéndolo, en realidad fue porque resentía el hecho de cuando, en la ocasión en la que salimos los cuatro y yo confesé mi desinterés por las chicas, él estuviera tan metido en su charla por teléfono con Wendy, que ni siquiera notó las burlas de Cartman o las insinuaciones de Kenny. Eso, en aquella ocasión, me había hecho detenerme a pensar, cosas que me molestaban, claro. Su insinuación simplemente me hizo recordarlo. Por eso odiaba darle tantas vueltas a un mismo tema. Terminaba descubriendo cosas que me desagradaban o que hubiera preferido no saber. Mi problema era que, aunque no me gustara pensar demasiado sobre cualquier tema, terminaba haciéndolo. Sin embargo nunca llegaba a nada con esto. Después de darle algunas vueltas a los hechos, decidía que lo mejor era dejarlo de lado y hasta ahí llegaba la cosa.

Me pregunto qué sería diferente o qué cosas cambiarían si dejara de lado ese tipo de comportamiento. O peor aún... '¿Qué tipo de cosas hubiera descubierto?' De todas formas, no intentaría cambiar. Sólo tenía curiosidad. Siendo honestos, lo prefería así ya que, si de por sí las cosas parecían estar empeorando cada vez más, de otra forma, lo único que conseguíamos era... Nada. No conseguíamos nada.

Mejor evitar posibles problemas. 'Más de los que probablemente ya hay'.

Recordar aquello tampoco me simpatizaba, y ni siquiera puedo decir qué me molesta más, si eso; o el hecho de que algo así como el que Stan me ponga por detrás de Wendy me moleste. Cartman seguramente se burlaría de mí diciéndome marica. Esa y muchas más eran las razones por las cuales jamás me permitiría admitir cosas como estas.

Pero sé que pensar cosas así era absurdo. También lo era el molestarme con él por cosas así. Era patético. Sin embargo no podía evitarlo, y lo mejor que podía hacer, era calmarme, dejar de analizar ese tipo de cosas, restarle importancia al asunto y hablar con Stan como si nada hubiera pasado, evitando que él se disculpara. Porque no era su culpa.

Desde niños siempre supe que él siempre me pondría por debajo de Wendy. Así que lo acepté. Recalco, lo acepté, pero eso no significa que no me moleste un poco, o que no pueda reclamarle por casos en los que me obligaba a hacer cosas que no quiero, como acompañarlo a ver aquel concierto de sus grupos emos de música. Después de haber comprado los boletos, me dejó plantado por ir a hacer sabrá-moisés-qué-cosas con Wendy. Tuve que pedirle a Cartman que me acompañara sólo para no desperdiciar los jodidos boletos. No la pasamos exactamente bien. Oh sí, aquella ocasión que me había molestado con Stan. En casos como esos, él sí tenía la culpa.

El punto es, seguramente me puse incómodo debido a eso. No había nada de que preocuparse. Comenzaba a estar tan paranoico como Tweek. Aunque, el chico rubio había dejado de tener tantos ataques de nerviosismo desde que comenzó a salir con Craig. Eran, oficialmente, la primera y única pareja de hombres en el instituto, desde la secundaria. O por lo menos los únicos que no se preocupaban de lo que dijeran. Nadie se metía con Craig, eso era seguro.

Pensando todo eso, terminé de vestirme y enjuagué mi cara para despejarme. La cabeza me había quedado algo adolorida. Nada grave, por suerte.

Después de estar preparado para las clases, salí del baño rogando que Stan ya estuviera preparado para irnos. No me apetecía perder más clases, ni tampoco esperarlo. Para mi fortuna, él ya se encontraba preparado, por lo que no había necesidad de detenerse y perder aún más tiempo de clases.

―Hey, ¿Seguro que estás bien? Ayer tenías la fiebre tan alta que incluso creí que tendría que llevarte al hospital de urgencia. Por suerte, después de colocarte paños húmedos por el rostro se te bajó un poco la temperatura. ― Las ojeras debajo de sus párpados no pasaban desapercibidos. Era claro que no durmió lo suficiente. Incluso existía la posibilidad de que él no hubiese dormido prácticamente nada. Además, no me creía del todo lo que decía. Quiero decir, no soy médico, pero no necesitaba serlo para saber que con un par de paños húmedos en la cara no bajaba la fiebre ni curaba un horrible dolor de cabeza. Podía calmarlos, pero no casi desaparecerlos. Era casi seguro que él hiciera algo más, pero haya sido lo que fuera, no quería contarme. Eso no me agradaba ni un poco. Lo inevitable era que no me sintiera un poco mal al observar sus ojeras.

―¿Bromeas? Mis padres me matarán si saben que falté a la escuela cuando no estaban. ― Levanté una ceja y él rió de forma nerviosa.

―Por lo menos toma algo, volverá a darte eso si no desayunas. ― Asentí y ambos bajamos en dirección a la cocina. No era nada nuevo ni para él ni para mí el que mi salud fuera tan mala. Siempre, de los cuatro, quien más enfermedades pescaba era yo.

Tenía curiosidad por preguntarle si había logrado dormir, y si se había quedado dormido accidentalmente en mi cama. Era sólo curiosidad. Curiosidad que me terminaría matando, y por más que sintiera intriga por las respuestas, no preguntaría ya que no merecía la pena.

―De todas formas, no podemos tardarnos demasiado. Sólo porque debe ser hora del almuerzo y tenemos tiempo para llegar al segundo periodo. ― Si soy honesto, no sabía ni con exactitud cuál era la hora. Sólo me excusé con eso porque sabía que Stan no me dejaría en paz durante el resto del día si no comía algo.

―Tus padres casi nunca hacen ese tipo de viajes. Si a tu papá le va bien, seguro vendrían con tan buen humor que ni lo notarían. ― Reí levemente por el comentario mientras sacaba el jugo de naranja, mermelada y un par de tostadas. A una le quité el borde. Stan la prefería sin la orilla, y por lo que pude alcanzar a notar, sonrió levemente al ver que automáticamente se la había quitado. Costumbres del otro que habíamos aprendido con el tiempo, nada especial.

Era verdad lo que él decía. Mis padres, al contrario de muchos otros, vigilaban a Ike el doble de lo que a mí. A pesar de, a sus cortos doce años, sacar calificaciones perfectas, era lo que llaman, más rebelde. Por mi parte yo obedecía y cumplía con los castigos que llegaban a sentenciarme. Bastante patético a la vista de algunos, en especial para alguien de dieciocho años a punto de ingresar a la universidad. Sí, esa es mi familia.

Comimos en silencio. Por razones que desconozco, cada vez era más difícil volver a tener conversaciones largas como las de antes con Stan. No puedo decir con seguridad si él igualmente ha notado estos detalles. Lo que es seguro, es que comienza a ser deplorable. Vaya mejor amistad teníamos, ¿Verdad?

Repetidas veces me he preguntado si se podrá hacer algo para volver a actuar como lo que éramos antes. Este tipo de silencios comenzaban a quitarme las esperanzas de pensar que aún es posible. Debíamos de ser realistas, así, para cuando suceda el distanciamiento definitivo entre los dos, no nos tome por sorpresa. Pero vaya que era difícil siquiera pensarlo. A veces pienso que me gustaría hablar con Stan sobre esto, pero traería demasiados problemas y más dudas. De momento, ninguno hacía nada, lo que indicaba que las cosas se quedarían así por algún rato más. Por lo menos, hasta que todo se aclarara lo suficiente como para poder hablar con calma. Y desde lo más fondo de mi ser, deseaba, por alguna razón que no me interesa descubrir, que eso no fuera pronto. Sin embargo, de forma inevitable, un mal presentimiento volvía a invadirme, como si me avisara que algo estaba a punto de suceder. Entonces lo tomaba como alguna paranoia mía y trataba de restarle importancia.

Seguramente eso me sucedía en estos momentos. Nada nuevo, excepto que la extraña sensación parece ir aumentando conforme avanza el tiempo. Y no hay nada que pueda hacer para detenerlo, pues, de existir la manera, ya lo hubiese hecho desde que sea lo que sea que esté sucediendo comenzó. Sea lo que sea...

Es como un auto a toda velocidad, sin frenos e imposible de detener. Y cuando todo llegue al límite, el auto se estrellará contra algo. Ya que es lógico que eso suceda, ¿No?


Si hay algo que odio de llegar tarde a clase, es que todos, absolutamente todos te observan como a lo más interesante del puto mundo cuando estás en la puerta a punto de entrar al salón. Déjenme darles una recomendación: cuando esto suceda, nunca, jamás, se debe de ir acompañado. Menos con un grupo de compañeros como los míos.

La suerte no estaba de mi lado, por lo que, además de los para nada agradables comentarios insinuadores de los demás, ahora tenía que soportar a la maestra de literatura. Lo peor de esto no era que me desagradara la clase. En realidad, literatura siempre ha estado entre mis materias favoritas. Lo que no me agrada es la maestra. Y claro, sus jodidos proyectos.

En vez de enseñarnos algo más interesante, se la pasaba contándonos viejas experiencias que usaba "como ejemplos". Después nos leía algún fragmento cursi y nos pedía que en base a eso comenzáramos los borradores de nuestro trabajo. Por mi parte esto me resultaba bastante difícil escribir cosas como las que ella pedía. Incluso para Stan lo era, aún con lo empalagoso que podía llegar a ponerse con temas así. Tampoco ayudaba que, cuando íbamos a revisar con la profesora, ella lo leía y nos decía que estaba bien, pero siempre, siempre tenía algo qué corregir. Entonces teníamos que volver a hacer casi todo el trabajo.

Todo sería más fácil si nadie nunca hablara de amor. Fuera del que fuera, ya sea entre familiares, amigos, pareja, cualquier cosa. He ahí uno de mis problemas, al parecer, para mí, era algo difícil diferenciar entre estos. Por eso mismo, había decidido no complicarme tanto y, como teníamos la libertad de elegir entre "el tipo de amor", elegí la amistad.

Grave error.

Se suponía que lo había escogido porque, según yo, era el que me resultaría más fácil para el proyecto. Pero terminó siendo todo lo contrario. Era todo un tormento intentar hacer el trabajo sin distraerme gracias a los confusos pensamientos de la mañana. Sé que trataría de no pensar en eso, aunque si no quería reprobar la materia sería imposible.

'Mátenme, por favor, que alguien me mate.'

Golpeé mi cabeza contra la mesa de mi banco. ¿Qué no se suponía que los maestros debían tomar en cuenta lo que opinan sus alumnos? ¿Acaso no pensaron en la posibilidad de que, tal vez para algunos resultaría demasiado? Volteé hacia los lados y pude ver que todos se encontraban concentrados en su propio trabajo. Observando sus cuadernos, escribiendo y corrigiendo. ¿Sólo a mí es que se me complica tanto esto?

Yo que creía que la amistad iba a ser la opción más fácil...

Veamos, comenzando por el principio...

...
...

Faltando cinco minutos para la siguiente clase, finalmente pude terminar. El primer borrador... De muchos que seguramente tendría que hacer. Que bien... Nótese que después de que mi mente casi explota, no me entusiasma para nada tener que reescribir lo que hice. La profesora leía lo escrito en mi cuaderno, mientras yo esperaba impacientemente el comentario que ella estaba a punto de hacer. Me miró y se acomodó sus gafas rojas.

―Es una de las mejores redacciones que he visto en este salón… Pero, tu problema es que, aunque comprendes de que va esto, no podría ponerte una "A" si lo que expresas ahí ni tú mismo lo tienes del todo claro. ― Ella sonrió de tal forma que me dieron escalofríos. O tal vez en ese momento lo confundí con eso, ya que, lo que más me aterraba era lo que decía.

―¿Qué quiere decir eso? ― Pregunté.

―A lo que me refiero es, el propósito de este proyecto es justamente eso. Que aprendan a distinguir lo que sienten y lo sepan plasmar en palabras. Y, aunque lo que tú haces está bien escrito, no estará completamente bien si no distingues los conceptos. Por ejemplo, tú decías que elegirías el tema de amor entre amigos como base. ¿Verdad? ― Asentí, arqueando levemente las cejas sin entender a dónde quería llegar. Es decir, si la clase se supone que es literatura, no de habilidades emocionales, maldita sea. ― Lo que tú escribes aquí no parece hablar de la amistad. ― Soltó una risa que me hizo querer golpearla. De no ser maestra, lo hubiera hecho. ― Tienes una idea, pero tus ideas lucen... Um... Confusas.

―¿Entonces qué debo de hacer? ― Mi paciencia comenzaba a acabarse. Sólo quería que tocaran el timbre y poder alejarme de esa maestra.

―En resumen, como dije, estás confundiendo los conceptos. Lo único que tienes que hacer es aclarar tus ideas y lo que sientes, de esa forma podrás plasmarlo perfectamente. Sólo presta más atención a lo que realmente sientes, Kyle. ― Justo entonces el timbre sonó y la maestra se despidió, saliendo del salón.

Volví a mi lugar sin haber terminado de asimilar lo que acababa de escuchar. Como pensé, esto me resultaba difícil debido a que no me parece fácil explicar como es que veo cada 'concepto'. ¿Pero qué estaba mal? Para mí la amistad era algo como ahí lo describía y punto. Por mí la maestra podía joderse.

'¿Qué habrá querido decir cuando dijo que mi trabajo no parecía hablar de amistad?'

Basta. Esto terminará ocasionando que mi mente realmente explote. Además, ¿La maestra qué sabía? Exacto, nada. Entonces sería mejor si nos hiciera el favor a todos y se metiera sus diferentes conceptos por el culo.


Para ser las cinco de la tarde, las calles comenzaban a llenarse que chicos y chicas que ya se preparaban para salir por la noche. Con Stan habíamos acordado vernos a las cinco treinta, así que no era tan tarde, tenía tiempo para llegar al cine a tiempo.

Si el día favorito de la semana para muchos era el viernes, a mí no me agradaba. Bastante extraño, ¿No? La razón es porque me parecía el día más aburrido de la semana. Stan y Kenny usualmente salían a las fiestas que les invitaban, y no es como si yo fuera un antisocial al que ni siquiera le dicen de ellas, en realidad. De hecho, lo hacían, pero prefería no ir. Entonces jugaba videojuegos con Cartman, ya sea en su casa o en la mía. La diferencia era que él no iba porque no lo invitaban, así de simple.

Comenzaba a parecer que tenía más cosas en común con Cartman que con Stan, mi supuesto mejor amigo. Sonaba incluso extraño decirlo, pero así de mal estaban las cosas entre nosotros. No es como si hubiera dejado mi rivalidad con Cartman o ya no lo odiara. Eso jamás desaparecería, sólo nos reuníamos algunos fines de semana cuando nuestros amigos salían.

En esta ocasión, no había fiestas de por medio. Sólo una salida entre amigos como las que solíamos hacer. Era agradable que por este día las cosas fueran así. Aunque lo viera de esa manera debido a que había pasado bastante tiempo desde la última vez que salimos, daba igual. Me permitiría no pensar demasiado las cosas y simplemente disfrutar la película en compañía de mi mejor amigo, como en los viejos tiempos.

'Con tal de que no sea de terror...'

Claro que las reuniones en la casa de Stan o en la mía para hacer las tareas o explicarle algún tema no contaban. Eso era diferente, pues para ese tipo de cosas seguíamos reuniéndonos seguido. Pero una salida como tal, como ir al cine, hacía mucho tiempo que no teníamos.

Tal vez lo anterior sucedía ya que yo soy lo que muchos llaman, aguafiestas. Quizás era verdad, pero vamos, no es tan grave, si yo quería, podía divertirme, ¿No?

También estaba el que mi personalidad fuera tan diferente a la de Stan, eso también influía bastante.

Kenny era un caso aparte. Con él las cosas no eran y nunca fueron tan complicadas. Hablábamos de forma normal ente nosotros, siempre con bromas de su parte de por medio, eso nunca faltaba, pero también tenía un límite. Kenny es– como la clase de persona que te escucha sin importar nada más. Pensándolo bien, no sé como lo soporta. Es decir, carga con sus propios problemas y además trata de ayudar con los de otros. Eso suena bastante agotador de forma emocional. Sin importar que algunas personas como los Stotch digan que es mala influencia porque bebe, fuma de vez en cuando, y ve revistas pornográficas... Él valía muchísimo. Se esforzaba demasiado, aunque a simple vista esto no se notara, quienes lo conocían desde siempre, sabían bien que a lo que tenía que hacer frente no eran cosas sencillas.

Apenas divisé a Stan traté de esfumar todo de mi mente. Trataría de pasármelo bien sin hacer todo tan complicado.

Conforme me fui acercando pude notar en su cara un gesto que conocía bien y no me agradaba para nada. Esa mueca que hace cuando está a punto de decir algo que sabe no me agradará. Maldita sea, sólo quería pasármela bien con mi amigo un día, un jodido día. ¿Es demasiado pedir?

―Eh… Kyle, la película que teníamos pensado ver está agotada, aunque compré boletos para otra y…-

―Por favor dime que no es de terror. ―Le interrumpí.

No es que me asustaran las películas de terror, no, nada de eso… Bien, tal vez un poco. Sólo- no son de mi agrado, es todo.

Al ver los ojos de cachorro que Stan ponía, supe que estaba en lo cierto.

―Vamos amigo, no luce tan mala… ― Sinceramente no me importaba nada de lo que dijera. Yo no entraría a ver esa película. Ni con su maldita cara que usa para sobornar a las personas.

―No, Stan. Ni siquiera te molestes en poner esa cara, sabes que no funciona conmigo. ― Me crucé de brazos tomando una posición seria para darle crédito a mi mentira. La verdad es que, cuando él hacía eso, siempre terminaba accediendo a lo que pedía. Menos en esta ocasión.

―Kyle, amigo… ― Me tomó de los hombros aún con esa mirada. Como odiaba que hiciera eso, joder. Fruncí el entrecejo y gruñí.

―Sabes que ese género no es de mi agrado. No-Veré-La-Puta-Película, ya lo dije. ¿Entendido? Es mi última palabra.


¿Recuerdan cuando dije que en esta ocasión mi amigo no me sobornaría con su estúpida mirada suplicante? Pues bien, al parecer logró lo que quería. Terminé, no sé de que forma, accediendo. Porque él siempre de alguna extraña forma lograba convencerme... Incluso de niños, en pequeñas cosas como convencerme de nadar en el horrible 'agua' (agua que era más bien el 80% orines) de las piscinas, o traicionar a mi bando del Xbox One en el black friday para tratar de conseguirle su PS4 cuando me sentí mal al haberle engañado.

Sinceramente, ni siquiera me encontraba prestándole suficiente atención a la película como para saber de qué iba la trama. Stan, por el contrario, no despegaba la vista de la pantalla, como si estuviera totalmente concentrado.

En la pantalla apareció una escena donde la protagonista estaba atrapada en un callejón sin salida. Tenía una especie de espejo en el que parecían reflejarse personas muertas que la perseguían. Un hombre apareció detrás de ella con un cuchillo, tratando de atraparla. Estaba a punto de apuñalarla cuando en el espejo se observó algo que, de alguna forma, hizo cambiar de escenario.

Moví un poco el brazo de forma que mi mano terminó chocando con la de Stan. Un gesto descuidado de parte mía, sin embargo mi amigo se sobresaltó dando un pequeño brinco. Probablemente debido a la tensión de la película.

La mujer de la película al parecer fue poseída y ahora apuñalaba a cada que se encontraba cerca. Ya no estaba en un callejón sin salida, sino en una especie de pasillos que parecían de… ¿Hotel? ¿Departamentos?

El hombre que anteriormente llevaba un cuchillo apareció nuevamente, siguiéndola de cerca. Parecía como si estuviera a punto de pasar algo horrible.

Decidí tomar algunas palomitas de maíz sin despegar la vista de la pantalla, con algo de curiosidad en lo que pasaría. Stan las tenía casi en el asiento que estaba enseguida de él, por lo que tuve que estirarme bastante para poder tratar de alcanzarlas.

Me encontraba tanteando al azar con mi mano. No se podía ver mucho en la oscuridad, por lo que era lo único que podía hacer.

Justo en ese momento, en la película ocurrió algo que hizo que diera un brinco del susto. Habían asesinado a un niño de forma horrible, una escena para nada bonita.

Fue hasta entonces que me di cuenta lo cerca que estaba de mi amigo, y… Que tenía mi mano en su pierna.


Para mi defensa, no lo había notado y mucho menos lo hice a propósito. Me pregunto cuanto tiempo habré estado así. En cualquier caso, él tampoco lo había mencionado.

Rápidamente retiré la mano, olvidándome que mi objetivo era alcanzar las palomitas de maíz.

―Lo siento. ― Fue todo lo que dije, pero, al parecer no sirvió de nada, ya que Stan no contestó, y de hecho ni siquiera daba signos de haberme escuchado. Eso era extraño.

No podía saber si le ocurría algo debido a la poca visión que tenía en la oscuridad. Pero se veía lo suficiente como para saber que seguía ahí, inmóvil.

No hasta que me di cuenta como se levantaba y pasaba frente a mí, corriendo hacia la salida de la sala… Tapándose la boca con ambas manos.

Me levanté para seguirlo, confundido por su extraña actitud, dejando toda la comida que habíamos comprado tirada en los asientos, pero mierda, mi amigo salió corriendo demasiado rápido, como si fuera el fin del mundo o algo así.

'¿Qué carajos acaba de pasar?'


¿Quién adivina lo que le sucedió a Stan al final? Regalo chocolates virtuales a quien lo diga :DD ...Esperen, ¿Todos? Okay :c ,es muy obvio, pero, aún así, no se verá directamente hasta el siguiente capítulo, que ya será narrado desde el punto de vista de Stan...

Otra cosa como dato curioso, es que la maestra de literatura de los chicos está basada en mi maestra de segunda lengua. Con decirles que hace poco dejó una tarea extraña de describir a nuestro chico/chica ideal, con la excusa de que es por el tema de los adjetivos... (Y los leyó enfrente de toda la clase... Sí, no fue bonito...) Ejem.

También, pensé en poner el borrador del trabajo de Kyle, pero decidí que quedaría mejor si eso se ve hasta los últimos capítulos, porque, de ponerlo, serían algo así como... ¿Spoilers? XD

En fin... Siento si este capítulo estuvo corto, pero el siguiente sí que será bastante largo, entonces, veremos como piensa Stan que están las cosas.

¡Nos vemos!
PD: Gracias por los reviews.