Primero que nada perdón (nuevamente... Ah, mi mal hábito.) por la tardanza. Segundo, este capítulo va dedicado para Nayelly, Feriol y Ellie, gracias a ustedes tres no me he tardado más tiempo en tener esto aquí. Tercero... Muero de vergüenza por este capítulo. Mhm. Para qué mentirles, les diré de una vez, para que quede como una pequeña advertencia; hay lime. El punto es que hace mucho (hace como... ¿más de medio año?) que no escribía algo así y siéndoles sincera no sé como ha quedado. XD

Sin más, digo que los chicos le pertenecen a Trey y Matt.


Capítulo 7: *Mientes tan bien que ya no te creo.

Stan

Si alguien me preguntara en este mismo momento qué es lo que me cruzaba por la cabeza el día en el que todo y nada sucedió, no sabría cómo contestar. Porque ni yo mismo lo sé. Sólo sé que pasó, que no me arrepiento, y que estaría dispuesto a repetirlo.

Demonios, es que fue increíble. Cada segundo lo fue, excepto cuando Kyle terminó apartándome. Casi ha valido la pena, de no ser porque desde entonces Kyle me evita de manera indirecta. Quiero decir, él no se da cuenta de la forma tan descarada en la que trata de ignorarme, o en cómo me mira y desvía la mirada, como si creyera que en cualquier momento saltaré a violarlo o algo por el estilo.

Duele un poco que crea que sería capaz de hacer algo como 'eso' sin su consentimiento. Aunque si soy honesto, en este punto desconozco lo que podría salir de mis impulsos. Sé que le había dicho a Kenny que lo que buscaba con Kyle no era exactamente... Sexo. Pero después de ese beso, lo único coherente libre de delirios y pensamientos absurdos que llega a mi cabeza, es que de no tener interrupción, pongo en duda hasta qué punto podría haber llegado.

Antes algo así me sonaba perturbador. Ahora pienso en si lo repetiremos o si llegaremos a algo más alguna vez.

...Mierda, suena enfermo si lo digo de esa manera.

Por eso decidí hablar con Kenny sobre lo que ocurrió en el viaje. No pude callármelo más. Necesito hacer algo al respecto o terminaré explotando, porque sé que Kyle por su parte no mencionará nada del tema o de algo que se le relacione.

Pero cuando llegué al instituto decidido a actuar, noté algo extraño que me detuvo. Todos, quiero decir, todos, murmuraban sobre la nueva pareja que salió a la luz. Cartman y Wendy.

Sigo sin entender cómo es que yo fui el único que se sorprendió. ¡Son Cartman y Wendy! No comprendo qué sucedió para que llegaran a eso. Me pregunto si en realidad era Cartman la persona de la que habló Wendy en nuestra pequeña charla de hace no mucho tiempo.

Volviendo al tema, hablar con Kenny no resultó tan bueno como yo esperaba. Gracias a eso sólo obtuve una cosa, y fue empeorar las cosas. Digamos que tuvimos un momento de torpeza cuando menos debíamos. Nos tropezamos y terminamos cayendo fuera del closet en una posición 'extraña'. ¿Lo peor? Kyle nos vio, y nos dirigió la mirada. Esa mirada que aunque por fuera parezca indiferente y tranquila, sabes que en el fondo desea asesinarte con todo su ser.

Jamás me había dirigido esa mirada. Siempre era sólo de irritación o algo así, pero esta vez en serio está molesto, y no sé por qué. Lo mismo de siempre; hago alguna estupidez, él se molesta y yo no entiendo la razón. A lo que me refiero es que sé que se molestó por lo que vio. Pero no entiendo por qué. No es algo que deba molestarle, y sin embargo lo ha hecho.

O soy la persona más idiota de todo el maldito universo, o hay otra razón además de eso que está causando la molestia de mi mejor amigo. Quizás son ambas y estoy todavía más jodido.

Tal y como mencionó Kenny, el camino a casa también fue extraño. Porque cualquiera que volteara a ver a Kyle, Cartman y Wendy juntos se sorprendería.

Llegué a casa con la intención de dormir y sólo dormir. Maldita sea, ¿ya he dicho que esto va de mal en peor? Kenny tiene razón, debo hablar con Kyle, esta vez lo haré, no como cuando me prometí hacerlo y terminé acobardándome al final.

Mis ojos no se cerraron por más que lo intenté.


Por la mañana creo que sólo conseguí que mi aspecto empeorara. Me desperté con todo el cuerpo pidiéndome más descanso, ojeras debajo de los párpados, y un agudo pero molesto dolor de cabeza que al levantarme de la cama se incrementó.

Sin mucho ánimo preparé y salí de casa rumbo a la parada de autobús sin haber desayunado.

—Eh, Stan... Hermano... ¿Me pasarás las respuestas del examen de física, verdad? —Kenny interrumpió mis pensamientos. Si es que se les puede llamar así... Momento, ¿qué-

¿Qué examen? ¿Física? —Pregunté, alarmándome. Mi amigo me devolvió una mirada aterrada.

—No me digas que tú tampoco has estudiado.

—No, ayer... —No terminé mi frase al ver que Kyle se acercaba hacia nosotros. Por lo menos no está acompañado de Cartman o Wendy, eso es un avance.

¿Y por qué tendría que importarme con quién va acompañado?

...

—¿Cuál es—

Al darse cuenta de su presencia, Kenny también calló. Se paró junto a nosotros a una distancia prudente sin voltearnos a ver. La piel se me heló, y no era por el frío matinal.

—¿Y, qué tal? —Ken y su intento de romper el silencio... Me hubiera gustado que funcionara, pero no fue así, porque Kyle lo ignoró olímpicamente tanto a él como a mí, y en cuanto el autobús llegó, subió a el dejándonos atrás.

Dentro, una vez todos subieron, me di cuenta de algo. Los asientos se terminaron. Sólo había uno vacío, y era al lado de Kyle. Kenny encontró lugar al lado de una chica rubia un grado menor que nosotros. Al dirigirle una mirada furiosa por dejarme en estas circunstancias, se encogió de hombros y me miró con preocupación. Hijo de puta, si descubro que lo ha hecho a propósito, lo mataré.

Me acerqué con la mayor cautela posible. O esos eran mis planes, pues parece que la vida quiere que me salga todo mal, ya que, cuando intenté sentarme discretamente, el autobús arrancó causando que casi le cayera encima a Kyle, quien volteó la vista con rapidez en mi dirección.

—¿¡Cuál es tu...!? —Se quedó callado al verme. Parece que tampoco estaba de buen humor. Creo que no se esperaba que fuera yo, a juzgar por cómo desvió la mirada. -¿Qué quieres? —Preguntó, de manera fría y distante.

—Ya no hay más asientos. —Murmuré, maldijendo que estuviéramos al final de las filas, donde no hay escapatoria alguna.

Kyle murmuró un "Ah" y volteó hacia la ventana, ignorándome de nuevo. Demonios, por lo menos él tiene hacia donde ver. Vamos, es tu oportunidad. Ahora o nunca.

—Lo siento. —Solté, con todo el coraje que tenía.

Dudé si fue lo más preciso que pude decir al ver como él volteaba el rostro con lentitud, pero no con el rostro exactamente feliz.

—¿Si quiera sabes por qué te estás disculpando, Stan? —Sus palabras sonaban lentas y calmadas. Pero para mí eran todo lo contrario.

—Claro, eh, porque estás molesto conmigo. —Fue mi torpe respuesta.

—¿Y por qué estoy enojado, según tú? —Cruzó los brazos y me miró a los ojos por primera vez en varias horas. O desde ayer, para ser precisos.

—¿Por lo que viste ayer? —Titubeé un poco. —Escucha, sólo has malinterpretado, Kenny y yo...

—¿De verdad crees que fue por eso? —Soltó una risa sarcástica.

—Quiero decir... —Antes de poder terminar, me interrumpió de nuevo con un gesto de la mano.

—No es como si fuera una puberta celosa. Deja de tratarme como tal y de ser tan egocéntrico. Olvidas que no es sólo sobre ti. —Su voz de a poco sonaba más molesta. Tenía el ceño fruncido y los puños apretados.

—Sea cual sea la razón, lo siento. —Intenté de nuevo.

—Primero date cuenta de tus errores, imbécil. —Murmuró lo último en lo que se levantaba de su asiento. Hice lo mismo, pero intentar alcanzarlo no funcionó.

Ouch. Eso ha dolido. Que tu mejor amigo te llame imbécil duele. Más cuando sabes que no lo ha dicho en broma, sino con toda la intención de ofenderte.

El bus llegó al instituto en el momento menos indicado, y al parecer, en vez de avanzar retrocedí gradualmente. Ahora Kyle está más molesto conmigo que antes, si es que eso es posible.

Intenté disculparme y terminé siendo insultado. He cometido otro error.

Ahora que lo pienso, su aspecto no es como si resultara el mejor del mundo, él también llevaba ojeras y se le notaba cansado.

¿Es tan malo lo que he hecho?

No mentiré. Ambos estamos total y completamente perdidos con respecto a esto, lo más seguro es que sea por mi culpa. Por eso, de la manera en la que haga falta, lo solucionaré. No puedo dejar pasar más tiempo.

¿Por qué no puedo hacer nada bien? Joder.

Seguiré intentándolo las veces que hagan falta, aún si eso significa mandar de paseo mi orgullo por un momento.


—Lo siento, de verdad.

—Que te den.

Intenté disculparme de nuevo tres veces. En resumen, todo sigue igual. Cada vez que pronunciaba "lo siento" Kyle me respondía con algún insulto que sonaba indiferente o como si estuviera pasando de mí.

Esto puede tardar más tiempo del que esperaba.

—¡Por lo menos dime por qué estás molesto! —Lo tomé del brazo antes de que lograra alejarse de nuevo. Es la hora del descanso y no puedo dejar pasar la oportunidad.

—Deberías de saberlo tú mismo. Ahora si me disculpas, necesito ir por... —Cuando intentó zafarse de mi agarre, le tomé con más fuerza de la manga. Me dirigió una mirada que logró ponerme pelos de punta. —¿Cuál es tu problema? —Habló nuevamente.

—Tú sabes cuál es mi problema. ¡Siempre es lo mismo! Te molestas conmigo, no comprendo por qué, y al final ignoramos el tema, dejándolo pasar. ¡Si seguimos así no podremos arreglar nada, y tú lo sabes!

—De acuerdo, ¿esto es lo que quieres? Te diré. Estoy harto de tus juegos, Stan. Para ti todo luce muy sencillo, ¿no?

—¿A qué te refieres con 'juegos'?

—Dímelo tú. ¿Quién es el que se enojó en primer lugar cuando me encontré con Rebecca en Denver? ¿Quién se comportó como crío sin razón alguna? ¿Quién me besó? —Con cada palabra que pronunciaba se acercaba más y yo retrocedía un paso atrás. Para cuando dijo lo último, casi en un susurro, me había acorralado en uno de los pasillos vacíos, en una de las esquinas.

Estábamos tan cerca que podía sentir su respiración, y no era capaz de responderle con coherencia. Me sentía mareado y con el cuerpo pesado, como si en cualquier segundo pudiera colapsar.

—Eso... —Está demás decir que no supe responder.

—Lo supuse. —Soltó un suspiro suave. Su aliento me rozó las mejillas y parte del cuello, causándome escalofríos por todo el cuerpo.

Antes de poder reaccionar con claridad, él se apartó. Se dio media vuelta y caminó en la dirección opuesta, dejándome sólo- ahí.

Me quedé pasmado y confundido, sin saber qué hacer. Era como si, a pesar de haberme explicado la razón de su molestia, mi cerebro aún no procesara la información. O simplemente no quería hacerlo...

Caminé sin prestar mucha atención al lugar donde me llevaran mis pies, pues era como si en realidad estuviera en una especie de nuebe. La "nube" sólo se desvaneció cuando, entre mi distracción, golpeé a alguien con el codo.

—¿We-wendy? —Parpadeé varias veces.

—¿Stan? ¿Qué haces aquí? —Preguntó ella, mirándome con un deje de curiosidad.

—Uh... Estaba hablando con Kyle, pero... —A juzgar por la mirada de ¿lástima? Que me dirigió, creo que notó un aura depresiva al rededor de mí o algo así. ¿Cómo detecta eso? Nunca lo he comprendido.

¡Discutir con Kyle siempre me pone de mal humor!

—¿Sucedió algo? Puedes contarme, seguimos siendo amigos, ¿recuerdas? —Me sonrió, comprensivamente. Oh, por favor, necesito hablar con alguien que no sea Kenny.

—Sólo... ¿Recuerdas lo que me has dicho hace poco? Eso de "prestar más atención a mis amistades", no sé, esa mierda me tiene la cabeza jodida. ¿Podrías explicarme a qué te referías?

—¿Quieres que vayamos a algún salón vacío? Podemos hablar mejor ahí.

—¿Cartman no se molestará contigo? ¿No intentará asesinarme? —Pregunté, dudoso. Si algo sé, es que Cartman es capaz de cualquier cosa si se lo propone.

—Por favor, antes lo asesino yo. —Una sonrisa divertida se le dibujó en los labios.

—Todavía no comprendo cómo es que son pareja... —Murmuré, mientras comenzábamos a caminar.

—Ni lo digas. —Respondió ella. Sin embargo, en su voz oí algo que nunca antes noté. Parece que esos dos pueden hacer buen equipo, a pesar de todo.

Cuando entramos en el salón, ella cerró la puerta detrás de nosotros, se sentó en una de las bancas, y me miró con sus enormes ojos azules que alguna vez en mi infancia consideré los más lindos que vi. Después de los de Kyle.

—Entonces, ¿qué ha ocurrido?

—Es una... Larga historia. Por favor no te espantes cuando la escuches, ¿sí?

—Está bien. —Enarcó una ceja, y eso me hizo dudar por unos segundos si en verdad quería contarle a alguien más. Porque antes ya le conté a Kenny, y que una cuarta persona se enterara... No sonaba bien.

—¿Sí sabes que movieron las fechas para inscribirse en el examen de admisión de la universidad de Denver, verdad? —Pero era Wendy, y confiaba en ella.

—Claro, ¿no se enteraron?

—No. Supimos cuando ya habíamos llegado ahí. Hicimos un pequeño viaje el fin de semana y... Las cosas se salieron de control. Primero estoy dispuesto a hablar con Kyle acerca del rumbo que toma nuestra amistad, porque vamos, la cosa está extraña. Luego aparece Rebecca y pierdo el control. Termino besando a Kyle, y ayer, cuando hablaba con Kenny en el armario de limpieza, nos tropezamos. Kenny cayó sobre mí, Kyle vio todo, y nos dirigió la mirada.

Wendy sabe a qué me refiero con la mirada. Kyle se la ha dirigido a ella varias veces y... Esperen, ¿¡por qué no me había dado cuenta de eso!?

—Déjame ver si entendí. Tuviste un ataque de celos, besaste a Kyle y ahora él se ha enojado porque te ha visto con Kenny saliendo de un armario de limpieza.

—No estaba ce...—

—Ni lo intentes, Stanley. —Oh, joder. Ella sólo me llama así cuando está molesta o se aproxima un sermón. —¿Has intentado disculparte?

—¡Un millón de veces! Él dijo que estaba harto de mis juegos y que yo era quien debía saber por qué está molesto, ¿pero cómo quiere que sepa a qué se refiere con eso?

—Dios mio, es demasiado sencillo, no entiendo cómo no te das cuenta. —Se talló las sienes como si estuviera tratando con un completo idiota. Pero eres uno, Stan, claro.

—¿Entonces?

—Mira, no puedo decirte todo porque Kyle tiene razón, tú debes de notarlo, a menos que él quiera hablarte sobre ello. —Asentí, impaciente —Se molestó porque creé que estás jugando con él. Primero vas, le armas un acto de celos, después lo besas, y finalmente te encuentra con Kenny. Imagínate lo duro que es para él todo esto, Stan. —Me miró con desaprobación — eres su mejor amigo.

—Pero quiero volver a besarlo. No me preguntes sobre eso, porque ni yo lo sé. —Sonrió con un poco de lo que puedo describir como nostalgia.

—Nunca te vi así cuando estábamos juntos, sólo... Piénsalo, eso ya debe de darte una idea. —La miré, confundido.

—¿No te molesta o algo así? Me refiero, terminamos hace tan poco.

—Para nada. Todo lo contrario, ¿no sientes la paz? Podemos hablar como buenos amigos sin preocuparnos. Y no te preocupes. Igual, llevaba sospechándolo mucho tiempo.

—¡Pero nunca te he engañado con otro tipo ni nada así! —Añadí, ignorando el hecho de que prácticamente admití que soy... Digamos, Adaptable.

—Lo sé. —Volvió a sonreír, cerrando los ojos por algunos segundos. Me alegra que me crea, pero aún así sé que lo que dice no es del todo cierto. Sé que en el fondo no le agrada que nuestra relación nunca fuese como hubiéramos querido, pero no ha dicho nada, ya que nos sucedió lo mismo. Ella se dio cuenta de que estaba enamorada de Cartman (por más raro que siga sonando) , y yo de mi atracción hacia nadie más ni nadie menos que Kyle. Decidimos cortarlo por lo sano, y eso es bueno, sin embargo, ahora que veo las cosas desde distintos puntos de vista, me doy cuenta que, desde hace mucho debimos haberlo hecho.

Tardamos bastante, y eso nos había estado afectando.

—Entonces, ¿qué sugieres que haga? —Le pregunté.

—Discúlpate de forma apropiada con él. Que sepa que tú sabes cuál fue tu error. Por lo demás que ha pasado, deben decidir ustedes.

—No sabes cuánto te lo agradezco. —Le sonreí y me acercé a ella para darle un abrazo. Un abrazo que se sentía mucho más agradable y cálido a las frías caricias que fingimos durante un buen tiempo.

—No hay de qué. Pero por favor, pase lo que pase, no pienses sólo en ti mismo, recuerda que esto también involucra a Kyle. —Susurró, sin romper el abrazo.

—Lo tendré en cuenta.

Y como por un acto de magia, el timbre que anuncia el fin del receso sonó. Se siente mucho mejor haber hablado con Wendy. Nos separamos y cada quien volvió a su sitio. Mientras los demás comenzaban a entrar al salón de clases, ella me miró una expresión que decía algo así como "Buena suerte", y se volteó para hablar con Bebe.

Durante todo lo que restó del segundo periodo, me la pasé pensando, no en lo que dijo Kyle o buscando la manera correcta de hablar con él, sino en la manera en la que se acercó a mí; cauteloso, suave, mezclado con la calidez que soltaba su aliento. Como si me envenenara cada respiración que él daba, causando que mi vista se nublace y sólo tuviera deseos de tirarle al suelo. Me maldije por ello, ya que no era lo más importante de todo esto.

Demonios, las hormonas joden mi capacidad para razonar con claridad y de decir las cosas sin sonar como un estúpido.

Vi a Kyle guardando sus cosas para irse y, si bien por mi mente cruzaban todo tipo de pensamientos excepto los que deberían, pensé que sería buena idea hablar con él ahora. Mi mayor prioridad debe ser no perder más tiempo. Con anterioridad ya lo hice y no me permitiría cometer el mismo error. Por trigésima vez.

—Amigo, espera. —Si no supiera de sobra que está molesto conmigo, pensaría que me estaba esperando, porque todos los demás han salido ya, excepto él y yo. —Uhh... Yo... —Intenté hablar. El sonido de su movil me cortó las palabras.

—Me tengo que ir a casa. No quiero discutir ahora, debo contestar, es mi madre, ¿de acuerdo? —Salió del salón dejándome con lo que diría en la boca.

Ahora tengo que buscar otra manera para hablar con él, fantástico.


Mis ideas o planes nunca son los mejores, recuérdenme eso siempre que quiera o deba hacer algo importante.

Al no ocurríseme nada, hice lo primero que mis pies me ordenaron. Ir a la casa de Kyle. Pero, por si no se ha notado, hay un (otro) problema. Es medianoche, si decidiera tocar la puerta, su madre me echaría a patadas y no quiero desatar la ira de Sheila Brofrovski contra mí.

De todas formas, Kyle seguramente está dormido. Pero estoy aquí, ya no hay manera de arrepentirse y volver a casa con resignación.

Trepé lo mejor que pude el árbol que está junto a su ventana. El único punto a favor que tengo hasta el momento: trepar árboles me es sencillo, por la edad de doce o trece años solía hacerlo, y me quedaba un buen rato observando hacia los alrededores mientras Kyle me esperaba abajo. Él nunca fue muy fanático de esas actividades, en cambio, yo sí.

Ya en el borde de una de las ramas más delgadas y que apenas podía sostener mi peso, estiré la mano todo lo que pude y toqué la ventana. En la habitación, vi como Kyle se levantaba apresuradamente, volteando hacia los lados. Cuando me vio, abrió los ojos, sorprendido. Es como si hubiera dejado de lado su molestia para reemplazarla por preocupación. Me resulta agradable ese gesto.

—¿Estás loco? ¡Puedes fracturarte e incluso quebrarte algunos huesos si caes de ahí! —Me reprendió. Abrió la ventana y me ayudó a pasar a su cuarto.

—Tenía que hacerlo. No puedo permitir que sigamos así.

—Dime que no volverás a disculparte patéticamente sin saber ni siquiera por qué lo haces. —Claro, ahora al ver que estoy sobre el suelo, el enojo regresa.

—No, esta vez va enserio, sé que me equivoqué, sé que mis acciones se pueden malinterpretar, pero déjame explicarte. Lo de Kenny fue un accidente. Estábamos en el armario de limpieza porque lo arrastré ahí para poder hablar con él. Estaba confundido por lo que pasó durante el viaje, maldita sea. ¿Sabes lo que es tener ganas de que se repita eso y no poder hacerlo? Le estaba contando, porque sentía que me volvería loco y cometería una estupidez si no lo soltaba.

—Querrás decir, otra estupidez... —Murmuró.

—Ah, claro. Otra —corregí— Como decía, sólo estaba hablándole de eso porque ya no lo soportaba. Nos caímos por accidente cuando íbamos a salir.

—Creo que no te ha quedado claro que no me molesté por celos, que seas de los más populares en la escuela no debería de hacerte un patán engreído, amigo. —Soltó, desafiándome.

—¡Ya lo sé! ¿Bien? sé que te molesta creer que haya sido por una broma tonta de mal gusto, quiero decir, un simple juego. Porque no lo fue.

—Entonces —hizo una breve pausa— ¿por qué me besaste? —Después de eso, me observó con la mirada dura y expectante clavada en mí. No sé cómo hace para no inmutarse incluso al haber preguntado eso. Se me erizó la piel de tan sólo oírlo.

—No lo es algo de lo que esté seguro, ¿está bien? verás —pensé en cómo decir lo siguiente— últimamente estoy extraño. Tengo repentinos deseos de cualquier tipo de contacto físico contigo. Cuando tuviste fiebre nuestros labios accidentalmente chocaron, creo que eso tuvo algo que ver. Fueron segundos, y un pequeño roce, pero es como si hubiera detonado algo.

—¿Crees que para mí no es difícil? Estoy cansado de no parar de pensar en ello, y a pesar de esto no llegar a ninguna conclusión, porque no te comprendo.

—¿Lo dices enserio? —Hice una pausa dramática y continué— porque desde hace años, es como si tú pudieras leerme a la perfección, mientras que yo no tengo la menor idea de lo que se te cruza por la cabeza.

—Esto es diferente, y sigues sin comprender la gravedad de...

—¿Por qué tiene que ser "grave"? —Lo interrumpí— ¡No necesitas tantas teorías, excusas, o suposiciones! Si lo pensamos bien, la respuesta es simple, ¿Quieres saberlo? —Me aventuré a preguntar.

—No. —Hice caso omiso a sus palabras porque sabía que en realidad su respuesta era "sí".

—Te deseo —Me fui acercando de a poco. Él no retrocedió. —Y puede que no tenga ni idea de lo que tú piensas sobre esto en general, pero sé que tú también.

—Esto está mal.

—Puede que tengas razón. —Murmuré, ya estando tan cerca que mis labios rozaban su cuello al hablar.

Alcé la cara y le di un rápido beso sobre los labios.

—¿Qué dices? —Seguí, sin retroceder, buscando contacto con sus ojos para encontrar una respuesta.

—Hay una condición. —Se estremeció, evitando mirarme. — seguiremos siendo amigos, pase lo que pase. Y esto no significará nada. —En un movimiento suave, y hasta casi cauteloso, recorrió con la yema de sus dedos mi torso por debajo de la camiseta. Aunque la noche era fresca, su tacto se sentía cálido en mi piel.

—Ni siquiera hacía falta aclararlo. —Sonreí.

Le tomé de los hombros y nuestros labios se unieron una vez más. Volvió a hacer eso con mi cabello que me volvía loco.

Sentía que me arrastraba al abismo de mi propio ser, esa parte que se encuentra entre lo más profundo de mis pensamientos y resulta incomprensible. Estar así, de esta manera, hace que me olvide de todo lo demás.

Olvido que somos dos chicos. Olvido que es Kyle, el chico que es como mi hermano, mi mejor amigo. Olvido que es medianoche y mañana hay clases. Olvido que estamos en su casa y, que si hacemos algún movimiento en falso, provocando ruido, su madre podría entrar en cualquier momento y descubrinos.

Cuando entreabrió los labios supe que me estaba dando autorización de avanzar mucho más de lo que pudimos durante el viaje. Nos separamos por breves segundos, suficientes como para trasladarnos hacia la cama.

Y es aquí cuando pienso que ya nada de lo anterior importa.

Sus manos se dirigieron hacia mis muslos, logrando que me sobresaltara. No me lo esperaba de su parte, más tomando en cuenta que en primer lugar, era él quien se negaba.

—Recuerda... Que no soy una jodida chica. Te patearé en la entrepierna si me tratas como tal.—Murmuró con la respiración entrecortada.

—Lo sé. — Aún con la falta de luz, es suficiente el tenúe brillo de la luna que se cuela por la ventana para alcanzar a ver la expresión de Kyle. Con el rostro rojo por el calor del momento, los ojos fuertemente cerrados y los dientes apretados.

Esa imagen la conservaré de ahora en adelante en mi cabeza para siempre.

Hizo un movimiento accidental con la cadera, que generó fricción entre nuestros cuerpos. Causó que soltara un alardido, y me morí el labio inferior.

—R-recuerda que mi madre está en la misma casa. No podemos hacer demasiado ruido o— Lo silencié con un rápido beso y mordisqueándole el labio inferior un poco. La razón fue simple; por ahora no quiero saber de nada ni de nadie más.

—Ahora cállate, ¿sí? —Me sorprendió que no replicara ante esto. Mas bien, sus manos buscaron mi nuca y se colocaron ahí. Fue él quien, entonces, comenzó a frotarse contra mi cuerpo, y no pude resistir más ante eso.

No puedo creer que antes Kyle era quien se negaba.

Más aún, no puedo creer lo mucho que deseo esto. Más de lo que yo mismo imaginaba.


Lo que sucedió, sólo diré que nos hacía falta. No entraré en detalles. Y por qué no, diré que fue genial. Lo que no diré es que fue perfecto, porque está claro que en la vida real nadie es actor pornográfico como para que el sexo pueda ser así de perfecto como lo muestran. Además, mi única experiencia previa fue con Wendy. Con ella era diferente, muy diferente.

Con Kyle fue excitante, emocionante, despreocupado, sin tener que pararse a pensar en si se fijará o no en cosas irrelevantes acerca del físico u otra cuestión.

Es la ventaja de ser amigos, así uno no se debe preocupar por los defectos, puesto que es algo que la otra persona ya conocía. Ya conocía los puntos sensibles de Kyle y lo que no le gustaba gracias a nuestras tantas charlas. Fue una ligera ventaja.

Tampoco nos acurrucamos, abrazamos ni nada por el estilo una vez terminamos. Sólo- cada quien se quedó en su espacio. Dormimos varias horas, cada quien volteando hacia la dirección opuesta.

Al despertarme eran quizás las seis de la mañana. Seguía en la habitación de Kyle, faltaba poco para las clases y no quería toparme a su madre durante mi huída, así que de manera perezosa salí de la cama de mi amigo y me puse la ropa que se hallaba tirada en el suelo. Recogí también la de Kyle y se la dejé en la cama.

No lo despertaría, se veía demasiado tranquilo durmiendo, con la respiración a un ritmo acompasado. Casi puedo afirmar que luce más feliz, pero eso debe de ser por el sueño que debe estar teniendo.

Sin poder evitarlo, le acaricié el cabello antes de salir. Y es que el cabello de Kyle es muy lindo.

'Maldita sea, eso suena extraño... Pero es verdad.'

Ya no es el mismo afro de hace algunos años. Al entrar en el instituto Sheila finalmente permitió que lo cortara, pero los rizos no desaparecían nunca. Es una suerte, porque aunque a él siga sin agradarle su cabello, a mí me encanta tocarlo cada vez que puedo.

No es algo reciente, sino una costumbre que he tenido desde tal vez los trece años. Cuando alguno de nosotros se quedaba a dormir en la casa del otro, él era quien terminaba rendido ante el sueño primero, y eso me permitía jugar con su cabello por un buen rato antes de terminar dormido.

...

Demonios, ahora queda la parte difícil. Salir sin hacer ruido, no dejar ningún rastro y entrar a casa sin ser visto.

¿Por qué nunca puedo esperar al momento adecuado? No, tenía que venir justo a medianoche.

No obstante no me arrepiento.


Había logrado llegar vivo a casa. Nadie se cruzó en el camino. Agradecí infinitamente que los adultos de South Park no tuvieran el hábito de levantarse temprano.

Lo normal es que Cartman y Kenny lleguen primero a la parada de autobús, sin embargo, el día de hoy he sido yo quien ha llegado temprano. Me quedé recostado en uno de los árboles con los ojos cerrados hasta que escuché pasos. Al abrir los ojos, vi a Kyle caminando con un poco de dificultad hacia mí.

—Pff... —Tenía que intentar contener la risa si no quería que me fulminara con la mirada.

Pero fue imposible, cuando se detuvo a mi lado estallé a carcajadas.

—¡Cállate! ¡No es gracioso! Duele como el infierno, maldición.

—¿Y qué dirás? Las personas te preguntarán al verte caminar así. —Seguía intentando contener la risa.

—¿Qué me caí y me lastimé? Yo que sé, inventaré algo —Pasaron unos cuantos segundos de silencio hasta que Kyle volvió a hablar. —Sobre lo que ha pasado. —Carraspeó— ¿qué pasa con eso?

—Seguimos siendo amigos, pero algo así como...

—¿Con "derechos"?

—No, no, eso suena como a una de las películas porno que Kenny ve. El punto es que podemos repetirlo, pero no habrá ataduras. Si nos llegara a interesar alguien lo detenemos, y es todo.

—Lo mantendremos en secreto, ¿verdad?

—Claro. No sería conveniente que alguien se enterara.

—Bien.

—¿Esto significa que me has perdonado? —Pregunté, dirigiendo la vista hacia él.

—¿Tú qué crees, Stan? —Hizo una pequeña pausa— No te perdoné, te dejé hacerlo porque quería. —Eso hizo alarmarme un poco. — Claro que te perdoné, idiota. —Agregó, al ver mi rostro preocupado.

—¡No juegues, casi lo creo! Me costó demasiado dar con tus motivos de estar molesto conmigo.

—No es culpa mía que te cueste tanto ver las cosas. Demasiado, diría yo. —Dijo lo último en voz baja. Creo que fue más bien dicho para sí mismo, por lo que no comenté nada al respecto.

—¿Qué hay de Kenny? ¿Has hablado con él? No paraba de joder con que ahora lo odiabas. —Pensándolo bien, no sé por qué digo eso de Kenny si yo me quejé aún más acerca de lo mucho que supuestamente Kyle me odiaba.

—Oh, mierda, me olvidé de Kenny. Ayer recibí como mil llamadas de su parte y no le respondí ninguna.

—Lo sé, a mí tampoco me respondiste. —Le reclamé.

—Estaba bastante molesto.

—Deberías hablar con él, ayer se preocupó bastante cuando vio que regresaste a casa con Cartman y Wendy.

—¿Eso qué tiene que ver?

—Amigo, estamos hablando de Cartman, Wendy y tú juntos. Sin armarse una guerra, yendo a casa.

—No quería venir con ustedes, es todo. —Se encogió de hombros.

—Bueno, por lo menos ya todo está bien, ¿no? —Sonreí.

—Claro. —Sonrió de medio lado.


Intenté hacer el capítulo desde el punto de vista de Stan más largo, lo juro. Pero me es imposible escribirlo igual que los de Kyle, porque él como que... Um... Analiza más cosas y es el que aclara algunas dudas de la historia, porque si bien Stan (claro) que también es importante, aún no ha dicho algo de tanta (recalco, aún.) relevancia, porque vamos, él es quien realmente no tiene idea de lo que sucede XD.

Eso sí, a como yo tengo las cosas planeadas en mi mente, puedo decirles que el siguiente capítulo da para ser largo. No sé cuándo lo termine, sólo espero tenerlo antes... Ya he empezado, llevo... Um, un párrafo. XD

¡Nos leemos, yo me retiraré aún con vergüenza! (?)