Akemashite Omedetou Minna ~

¡Kanade ha aparecido con un extra de año nuevo!

Espero que le estén pasando mambo o luego la pasen así ¡porque es año nuevo:3!

Volviendo al tema, como es año nuevo quise hacer un especial, y más con mi primer fic ya terminado ¡espero que lo disfruten! Verán un mayor cambio en la escritura como en todo comparado anteriormente, pero preferí dejarlo como escribo nuevamente para que sea de su agrado. Obviamente dejare el ''T/N'' porque ya a estas alturas darle un nombre seria bien extraño. ¡Disfrútenlo!

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! Es propiedad de Akira Amano.

Aclaraciones:

T/N: Tu/Nombre

«Pensamientos»

—Dialogo.

Cambio de Lugar

(*) Este suceso ocurre después de la batalla con los Diconde y mucho antes del viaje de vuelta a Italia con Varia.

Advertencias: cero.


Capitulo

Extra

Año Nuevo.


Te encontrabas paseando en las frías calles de Namimori, después del otoño viene el condenado invierno que amabas y odiabas a la vez, tu vestimenta consistía en calzas de polar, unas simples converse color negra, un abrigo color negro, toda de negro ¿Por qué? Porque simplemente sabías que el negro por alguna extraña razón 'atraía' los rayos del sol, lo que te dijo Lussuria, te quedaste con eso y saliste a comprar con todo lo negó que tenías.

Suspiraste, hacía frio y te tocó ir a comprar comida y que Lussuria no se encontraba en estado de cocinar, nuevamente suspiraste por lo ocurrido hace varios minutos.

Flash Back

Saliste de tu cuarto con una gran sonrisa, el caliente aire de la estufa inundaba toda la gran extensa habitación del hotel, tatareando una canción caminaste hacia el living y al llegar, notaste como el gran living, estaba lleno de agua

— ¡¿Pero qué mierda paso a aquí?! —exclamaste al notar a todos arriba de las sillas, sillones y hasta mesas.

—Hola T/N. —saluda Mammon quien estaba flotando en el aire.

— ¡Nada de 'hola'! —gritaste—, ¿Qué paso aquí? ¿Una cañería se rompió? —preguntaste a la vez de usar tus llamas convirtiéndolas en forma de nube y hacerte sostener en el aire.

—Shishishi~ lo que se rompió fue Lussuria. —el rubio quien estaba en posición india encima de la mesa apunto a un rincón para ver al mismo extrovertido Lussuria agachado en un rincón.

— ¡Por dios Luss-nee! —quedaste impactada al ver al pobre.

—El corazón de Luss-senpai se rompió en dos. —informa Fran quien estaba en el sillón.

— ¿Qué le paso? —preguntaste sin comprender la situación

–Lussuria termino de leer un manga y se puso a llora –bufo Squalo–, ¡VROOI ESO NO ES SER UN HOMBRE!

—Ah, ya veo —ahora todo calzaba.

—Pero no es cualquier manga. —interrumpe Mammon.

—Shishishi~ es un manga BL.

—Se lo que es un manga, pero… ¿BL? —ladeaste tu cabeza sin entender.

—Quiere decir ''Boys Love'', T/N-senpai. —Fran aclaro todas tus dudas sacándote un gran sonrojo.

—Tch, inocente. —Squalo chasqueo su lengua.

—Ah… ya veo, entonces —miraste a tus compañeros—, ¿fue un final no esperado?

Preguntaste para no decir 'un final desgarrador'.

—Así es —asiente Mammon—. Al parecer era un triángulo amoroso y el protagonista se quedó con este —Mammon te mostro la imagen del tomo del manga donde salían los tres chicos–, y Lussuria quería que se quedara con él.

—Ahh… —no podías comprenderlo tanto, ya que los escasos mangas que te leíste, todos tenían un happy ending.

—En ese estado Lussuria no está dispuesto a cocinar —lo planteado por Squalo si era un gran problema—, y lo peor de todos es que…

— ¿Qué? —preguntaste notando la cara del capitán.

—Ya no hay carne. —finaliza la frase.

— ¡No puede ser! —imitaste la verdadera cara del grito original a la pintura

¡Si no hay carne… inocentes morirán! La carne era el tesoro más preciado para el jefe, la carne lo era todo y si pide carne… y se entera que no hay… ¡adiós mundo!

—Estamos en aprietos, shishishi~. —aunque tenían muerte asegurada, Bel seguía riendo.

— ¿Por qué no va usted a comprar Bel-senpai?

—Oh, buena idea Fran. —elogiaste al peli verde.

—Ni muerto —al instante el rubio rechazo la idea—. Un príncipe no tiene por qué ir de compras.

—A este paso vamos a morir… —te hiciste bolitas tratando de pensar.

—Ve tú, T/N. —Mammon estaba loca.

— ¡Pero no conozco donde vendan carne en Namimori! —apenas sabias llegar al hotel y a la escuela.

—Mammon-senpai puede saber la ubicación. —Fran tenía razón, Mammon podía averiguar dónde quedaba.

—Sería raro que una bebé vaya a comprar carne. —bueno, tenía razón la pequeña.

— ¡VROOI! Pero puedes volver a tu forma original. —y Squalo gano la competencia.

— ¡Eso es verdad! —animaste al peli plateado.

—No quiero. —contesto con la verdadera razón.

—Pues para ser todos sinceros, nadie quiere ir. —hablaste por todos.

Ninguno quería salir del hotel con el maldito frio que hacía, aunque tengan a un jefe amenazador que ama la carne, con nada de ella.

—Si el jefe pide carne sería un problema, alguien tiene que ir a comprar. —habla Squalo con seriedad.

—Es mejor decidir esto ahora. —dice Fran.

— ¿Qué sugieres rana? —pregunta Bel.

—Piedra, papel o tijera.

— ¡Oh! Eso es más que bueno ¡será una batalla de piedra papel o tijera!

Y así, todos se juntaron en un círculo mientras Lussuria seguía en su rincón pasando las penas mientras ustedes estaban rodeados de un aura de concentración, Mammon dio el inicio diciendo 'piedra, papel o tijera', los cuales todos unísonamente alzaron las manos para colocar sus armas finales que decidirá todo.

Y al final, después de ese intenso momentos de segundos. Te encontrabas en el suelo preguntándote porque la vida era tan cruel llorando al estilo anime y golpeando el suelo.

— ¡¿Por qué dios?! ¡¿Por qué?! —preguntabas en el piso.

—Hoy no es tu día shishishi~. —ríe Bel por salvarse la vida por el frio.

—Maldita sea.

— ¡Que te vaya bien T/N-senpai!

— ¡VROOI! Regresa con una buena carne.

—No te prestare dinero, así que saca el de Lussuria.

—Shishishi~

Y así, condenada a la realidad. Fuiste a comprar la puta carne.

Fin del Flash Back

Ah, y eso que confiabas en tus habilidades de asesinas ¡por supuesto! Si eras clasificada como la segunda hitman más fuerte del mundo y aún con ese título ¡perdías un miserable juego de manos!

Y ahora mismo te encontrabas vagando con el frio del invierno, un lugar donde vendan carne y de la buena.

— ¿T/N-chan?

Volteaste al escuchar tu nombre de una cálida y gentil voz que reconociste al instante.

— ¡Tsuna! –sonreíste al encontrarte con el castaño—, ¿Qué haces aquí? Hace frio.

—Eso debería decir yo —sonríe—, deberías estar en el hotel con Varia.

—Ah —suspiraste a lo grande—. Me encantaría estar en el hotel pero… –recordaste el miserable juego—, me toco ir a comprar carne…

— ¿Carne?

—Sí, carne.

— ¿Para qué?

—Para el jefe, el jefe ama la carne…

—Oh —a esa medida, Tsuna ya te comprendía notando el miedo en su cara—, te admiro T/N-chan.

—Gracias —agradecías su admiración—, por cierto ¿tú que haces aquí?

—Reborn me mando a comprar algunas cosas. —explico añadiendo un gran suspiro.

—Que horrible es Reborn —dijiste.

— ¡Así es! —se anima Tsuna.

—Si yo fuera Reborn jamás te diría que fuera a comprar —niegas con la cabeza—, tú siendo el décimo necesitas más respeto.

— ¡Oh! ¿Lo crees así?

— ¡Por supuesto! si fuera Reborn tendría bien en cuenta que eres un estúpido y sensual uke (1) que necesita aprender teóricamente lo que es el bondage (2)… —poco a poco tu voz fue bajando mientras que tu sonrojo apareció junto tu mente perversa.

—A-ano… ¿Te encuentras bien T/N-chan? Tu nariz está sangrando…

—Ooojojojo ¡eso es natural! –seguías con la misma excusa de tu vida.

Así, ambos partieron juntos para buscar lo que tenían que comprar, charlaste animadamente con Tsuna como comúnmente lo hacían, observaste más alrededor las calles de Namimori y notaste como se veían más animados de lo normal, como luces colgaban y el famoso tempo estaba siendo más que decorado.

—Nee —llamaste al castaño—, ¿Por qué el templo esta tan adornado?

—Ah, eso es porque ya pronto será año nuevo. —dice Tsuna.

— ¡¿Año nuevo?! –tu noción del tiempo era pésima—. Waah, genial ¿y cómo es que lo celebran aquí en Japón? —sonríes animadamente sacando un leve rubor al décimo.

—Vamos al templo donde colocan hartas tiendas y vamos con nuestras ropas tradicionales, también rezamos en el templo. —te explica el chico.

— ¡Vaya! Asombroso –te entusiasmaste con la explicación empezando a dar vueltas—, Japón es verdaderamente interesante.

Seguías dando vueltas como loca cuando Tsuna se percató de un posible incidente y grito:

— ¡Cuidado T/N-chan!

— ¿Eh?

No alcanzaste a frenar cuando ya estabas en el suelo encima de la persona con quien habías chocado.

—L-Lo siento… —alzaste la mirada para encontrarte con chico.

— ¡Ten más cuidado por donde vas! —ese grito y voz te hizo aliviar un poco, no era un desconocido.

— ¡Pero si es Haya-chan! —sonríes al ver al albino.

— ¡T/N-chan! —tus ojos parpadearon al ver como a Gokudera le salían orejas de minino al escuchar la voz de Tsuna.

— ¿Serán reales? —te preguntaste tocando esas orejas y descubriendo la verdad de todos los tiempos—, ¡Son reales!

Tsuna llego un poco temeroso por personar con quien habías chocado pero al ver al famoso su alivio llego.

—Gokudera-kun. —pronuncio el nombre del peli pateado.

— ¡Juudaime! —sonrió para luego mirarte quien estaba con un aura de flores y una dulce sonrisa—, y estúpido mujer. —dijo tu nombre desanimado.

— ¡Oye! —golpeaste su cabeza, Gokudera quedo K.O—. Ten más delicadeza Haya-chan.

Gokudera te miro incrédulo y respondió:

—Tú necesitas más delicadeza estúpida mujer…

—Y-ya… —Tsuna se colocó nervioso por una posible pelea—, Gokudera-kun ¿Qué haces en las calles siendo que hace mucho frio?

—Ah —dejo la pelea entre ustedes dejándote con un mohín levemente tierno que noto, se ruborizo y tocio para retomar la palabra—. Vengo a comprar ingredientes para cocinar.

— ¿Sabes cocinar? —preguntaste interesada.

—Claro que lo sé, vivo solo. —respondió.

—Uhh~ maldito pulpo que solo sabe cocinar.

— ¡¿Qué dijiste?!

— ¿Qué dije que?

— ¡Lo dijiste!

—No he dicho nada~ —canturreaste colocando tu boca similar al número tres mientras silbabas.

— ¡Maldita! –apretó sus puños—, ¡te hare explotar! —saco de la nada unas dinamitas.

—G-Gokudera-kun… —a pesar de la advertencia de Tsuna, él no reacciono.

— ¡Vamos si puedes Bakadera! —por tu parte, seguías provocando a la tormenta.

— ¡Ah! —y el como resultado exploto dando a 'activar' a la dinamita.

— ¡Oye! ¡¿Enserio?! —en verdad no pensabas que era realmente capaz de activar una puta dinamita.

— ¡Vamos a morir! —Tsuna ya estaba imaginándose su muerte gritando desesperadamente.

— ¡Estúpido Haya-chan! —tenías la dinamita en tu mano haciéndola saltar.

— ¡Tú me provocaste! —se defiende.

—Oh, veo que están animado hoy. —Yamamoto apareció en escena con algunas bolsas en sus manos.

— ¡Takeshi-kun! —gritaste el nombre del aparecido.

— ¡Yo! —saluda este.

— ¡Yamamoto ayúdanos! —Tsuna corrió al lado de su amigo—, ¡la dinamita explotara!

—¡Ah! —una idea apareció en tu gran cabecita—, ¡Aquí vamos Takeshi-kun!

Le lanzaste la dinamita mientras el fondo se alucinaba a una cancha de béisbol, tu siendo la bateadora con tu anormal fuerza y Yamamoto el pitcher con su gran habilidad desde tiempos inmemorables.

— ¡Rápido friki del béisbol! —gritaba Gokudera por el tiempo.

— ¡Cállate Haya-chan, Tsuna todavía no encuentra con palo para golpear esa cosa! —apuntabas a la dinamita.

Tsuna se encontraba buscando desesperadamente un palo al tiempo que Yamamoto se ponía en posición colocando sus ojos de asesino que solo lo ocupa en el béisbol.

— ¡Tsuna date prisa! —apurabas al castaño, si no lo hacia tu serias golpeada con esa dinamita.

Yamamoto ya estaba levanto la pierna como cualquier pitcher.

— ¡Ahhh no encuentro! —se desesperó Tsuna mientras que Gokudera seguía ayudándolo.

— ¡Maldita sea! —gritaste cuando Yamamoto ya lanzo la dinamita.

Rápidamente agarraste lo primero que tocaste y ese fue a Gokudera, este se quedó tieso y aprovechaste la oportunidad de usarlo como bate gracias a tu fuerza, la cabeza de Gokudera sirvió para hacer volar la dinamita al gran cielo que en ese mismo exploto.

—Misión cumplida. —te sentías más que satisfecha quitándote el sudor de la frente, dejaste caer el 'bate', pero así viste un adolorido Gokudera quien se sobaba el chichón de su frente.

— ¡Gokudera-kun! —el décimo fue corriendo a su auxilio.

— ¡Mira lo que hiciste Takeshi-kun! —podías ser bien descarada en estos casos.

— ¿Yo? —se preguntaba inocentemente.

—Por supuesto. —asentiste, pero no pudiste notar que Gokudera ya estaba detrás de ti con más de ocho mil dinamitas.

— ¡Gokudera-kun! —grito Tsuna para que este no cometiera un asesinato.

Por tu parte volteaste y te encontraste con la escena de un demonio apunto de matarte.

— ¡Noo ten piedad! —gritaste para esconderte detrás del pelinegro—, Takeshi-kun. Dependo de ti.

— ¿Are? —y Yamamoto como siempre no tenía idea de lo que pasaba—, esta bien. —simplemente sonrió.

— ¡Te matare! —al escuchar la declaración de Gokudera temblaste y abrazaste a Yamamoto por atrás pegando sin querer tus pechos en su espalda.

—T-T/N… —trato de separarte con un gran sonrojo en su rostro, pero te vio más que sujetada.

—T/N-chan ¡corre! —te dijo Tsuna quien tenía sujetado a Gokudera.

— ¡Gracias, Tsuna, Takeshi-kun! —agradeciste al escuchar las palabras del castaño, y como dijo corriste hecha viento donde sea que sea.

No miraste hacía atrás, solo agradecías eternamente la ayuda de esos dos chicos, rezarías una vez al año solo por ellos, le harías un altar ¡eternamente agradecida!

Al ya estar a una gran distancia requerida paraste jadeando, por el frio salía aquel malito aliento congelado. Te apoyaste en tus rodillas y trataste de respirar un poco. Al ya estar bien miraste a tus alrededores y te diste cuenta que estabas en un callejón, genial.

Vagaste por aquellos lugares peligrosos, o sabias donde estaba la salida. Por lo cual pretendías que tus llamas hicieran el trabajo de ayudarte a salir pero no pudiste ya que sentiste una gran mano en tu hombro, te volteaste y viste a tres típicos chicos.

— ¿Estas perdida señorita? —pregunto con una sonrisa de querer hacerte cualquier cosa.

—No. —respondiste en seco.

—Vamos no seas tímida, ¿quieres que te acompañemos a la salida? —pregunto el de la izquierda.

—No, gracias. Estoy bien. —respondiste nuevamente.

—Te ayudaremos a salir. —el de la derecha tomo tu brazo sin delicadeza para hacerte estremecer.

—Dije que no. —con tu mano derecha soltaste el agarre, los miraste seriamente.

—Parece que eres terca. —el de al medio se acercó—, me gusta.

En verdad no te gustaba estar en ese tipo de situación, ibas a dejarle bien en claro que no eras de esas 'damiselas en aprietos', con una gran patada pero no fuiste la única quien pensó eso, y la patada ya había llegado.

— ¿Eh? —te preguntaste al ver una sombra totalmente negra golpeando a esos tipos—, Kyoya-kun…

Al ya decir su nombre, los tres chicos temblaron y salieron huyendo. Hibari sin duda era de temer. Al ver a esos chicos huir, Hibari volteo a verte.

— ¿Qué haces aquí? —pregunta.

—Me escape de una situación de vida o muerte y llegue aquí. —explicaste con una sonrisa.

—Hmp. —musitó para darse la vuelta y caminar.

—Ah, espera. —lo agarraste de la mano—, ¿sabes cómo salir de aquí?

Bueno era obvio, era Namimori y él conocía perfectamente toda de ella.

Por su parte, el azabache no respondió y siguió su paso pero aun con las manos tomadas, tu por la fuerza lo seguiste, las manos de Hibari estaban frías pero las tuyas estaban cálidas por lo que te reconforto.

Te quedaste en silencio, podías notar la gran silueta del chico al frente tuyo. Al ya salir se pudo ver todo tipo de gente.

—Gracias, Kyo-tan. —sin pensarlo dijiste el nombre prohibido que el nombrado odia.

La respuesta de él fue simple, un gran apretón de manos.

—A-a-ah... Kyo-tan duele. —te quejaste con una cara monótona al igual que la de Fran.

Por otra respuesta, el apretón fue más fuerte.

— ¡Okey K.O! ¡T/N K.O! —gritaste, sentías tus huesos quebrar.

Y al fin, Kyoya soltó tus manos.

—Ah, eres una bestia. —susurraste moviendo tu mano para que acostumbrara al frio.

Hibari te quedo mirando y se acercó para agarrar la herida mano, la cubrió con sus frías manos y la acerco a sus labios para besarla suavemente. Por el acto del mayor, te sonrojaste bruscamente dejando que él viera tu cara avergonzara lo que hizo también efecto en él.

—Ten cuidado. —fue lo último que dijo para soltar tus manos y salir de tu vida.

« ¡¿Qué fue eso?! »

Te preguntabas internamente tocando tu mano.

Maldita nube que te dejaba en las mismas, giraste tu cabeza varias veces para no distraerte y seguir con tu misión ¡comprar la famosa carne!

Seguiste con tu paso para mirar todas las tiendas que se encontraban abiertas si había una con existencia de carne. En verdad estabas perdida, no podías encontrar ningún lugar con carne, cuando viste por la multitud visualizaste una piña ¡era una piña!

No negabas que tenías demasiada hambre y ahora te imaginabas una piña caminando entre la multitud.

Te encontrabas babeando y como toda tímida Tsumiki (3) saltaste con la boca abierta para morder aquella deliciosa piña que sabía a… ¿shampoo?

—Oya, oya.

Oh, oh. Al parecer no era una jugosa y deliciosa piña. Era un peinado de piña y no de cualquiera, te separaste de la cabellera y abriste los ojos al notar como estos te miraban con una sonrisa y una venita en su sien.

— ¡Mukuro!

—Estas animada, ¿no, Kaze-chan? —sonríe un poco molesto por la mordedura.

—L-lo siento, pensaba que eras una deliciosa piña. —respondiste sin saber las consecuencias.

— ¿Dices que mi peinado se asimila al de una piña? —pregunta, Mukuro sin duda no quería aceptara la realidad de su peinado.

—A-ajajaja, no quería decir eso… para nada. —negabas por completo mientras una gotita corría por tu sien.

—Hm… —Mukuro solo te observó divertido con la escena—, ¿Qué haces en pleno invierno saliendo del hotel?

—Me obligaron a comprar carne —imitaste un leve puchero—. ¿Y qué hay de ti, Mukuro?

—Kufufu —rio como siempre—, vengo a comprar dulces.

—Ho~m —canturreaste sin creértelo—, eso me huele a mentira. Tú nunca sales y menos para comprar dulces.

—Veo que me pillaste. —se rinde.

—Vamos, dime la verdad. —suspiraste.

—La verdad es que —al decir aquellas palabras, Mukuro se acercó a ti peligrosamente agarrando sumamente tu mentón sacándote un pequeño pero visible rubor—, presentía que ibas a estar por aquí, por lo que salí.

Tenías todo planeado: golpeas a Mukuro y decirle que era un estúpido don juan.

Pero todo se vio afectado por un balazo sin sonido que él logro esquivar.

— ¡¿Reborn?! —preguntaste al ver al asesino con una pistola en su mano—, ¡¿estas loco?! —preguntaste, ¡por poco y el pobre de Mukuro moría!

—No lo estoy —se acercó dónde estabas—, Mukuro está loco. —responde.

—Kufufu, te ves molesto arcobaleno. —sonríe el chico.

—No lo estoy, pero te ves divertido. —responde él de vuelta.

—Hubiera sido más divertido sin tu presencia. —eso estaba mal, olías ¡lo sentías en el ambiente! Una atmosfera de rivalidad nivel dios.

—Amm… —no podías calmar el ambiente hasta que algo se te ocurrió—, ¡no puede ser! ¡¿Es una mujer con pechos enormes desnudándose en pleno invierno?!

Aunque sonaba estúpido, y lo era.

—Kufufu ¿Dónde? —Mukuro fue el primero en voltear con un ya pequeño derrame nasal.

Por otro lado, Reborn miro, pero disimuladamente.

—Malditos pervertidos. —ya tenías tu puño listo para golpearlos.

Antes de Mukuro hablara, ya lo habías mandado volando a los cielos. Por ser el primer pervertido en mirar. El salió volando y Reborn solo una risita.

—Tú tampoco te salvas Re-chan —miraste al chico—, te vi. ¡Te vi!

—Tú eres la pervertida que dice eso. —desvía la mirada.

— ¡Y tú me hiciste caso! —le reclamaste.

—No importa —tocio un poco—, ten.

— ¿Eh? —te preguntaste.

Observaste la pequeña carta que Reborn tenía en su mano, te acercaste y la tomaste examinándola por si las moscas.

—Es una invitación. —aclara tus dudas.

— ¿Para qué? —preguntas.

—Ya lo sabrás, ábrela cuando llegues al hotel. —sonríe el mayor.

—Pero… —lucia sospechoso pero Reborn cayo toda duda alguna.

Tal acción te hizo morir, se acercó a tu cara colocando tu dedo índice en tus labios, dando una clara señal de 'silencio', la cual con ojos grandes por la sorpresa entendiste.

—Así esta mejor. —sonríe satisfecho separándose de ti, te miro y no hubo respuesta, por lo que se acercó—, ¿T/N?

Al preguntar y escuchar tu nombre, álzate la mirada con un tierno rojo en tus mejillas, y con tú boca tapándote la boca y parte de tú sonrojó.

—No hagas eso —dijiste suavemente desviando la mirada—, es vergonzoso. —murmuraste dejando K.O al hitman número uno del mundo.

—E-está bien —desvió la mirada ocultando su furor rubor que amenazaba con ser revelado—. Solo era eso… puedes seguir con lo que hacías.

—Ajám… —murmuraste para dirigirte a otra parte.

Oh dios mío, estabas más que avergonzada ¡tal mirada de Reborn debería ser tabú! ahora perfectamente entendías porque tenía muchas amantes.

Tuviste que admitir, después de volar, atravesar viento y marea, cruzar caminos congelados, resistir el frio ¡Al fin! ¡POR FIN HABIAS CONSEGUIDO CARNE! Y de la buena, estabas jodidamente feliz, llorabas de la felicidad estilo anime.

Regresarías como una jodida campeona al hotel demostrando tu autoridad por comprar una carne buena según instintos que nunca fallan.

Caminaste sumamente feliz para llegar al hotel, al llegar abriste la perta escuchando los murmullos de Mammon.

—Ya Lussuria, por algo paso. —escuchabas como Mammon trataba de consolar al sol.

— ¡Ya llegue! —abriste la puerta con una sonrisa. Todos se quedaron en silencio observándote—. ¡Y con carne!

— ¡Wuuw! —ahora sí, se escucharon los gritos de tus fans.

—Shishishi~ sabía que podías hacerlo. —Bel mentía claramente, tenía cero esperanzas de que regresaras.

—Bel-senpai es un mentiroso. —murmura Fran.

— ¿Qué dijiste? —pregunta con tres cuchillos en la mano.

—No es nada~ —responde monótonamente.

—Hm. —bufa el rubio.

—En verdad son crueles. —comentaste dejando la carne en la mesa (obviamente con una gran bolsa)

—Es común. Aun que si T/N-senpai se hubiera demorado más, Bel-senpai no hubiera dudado en ir a buscarla. —aquel comentario de Fran te hizo sonrojar, no solo a ti. Si no también a Bel.

—Maldita rana. —al instante, Fran ya tenía cuatro cuchillos en su cabeza.

—Duele.

—No solo Bel, Fran y Squalo también hubieran ido. —comenta Mammon viendo la carne.

— ¡Oh! —te sonrojaste un poco mirando a Squalo quien ya estaba explotando.

— ¡VROOI! —grita avergonzado.

Fran se quedó en silencio con tres rayitas en sus mejillas de color carmín leve.

— ¡Son tan tiernos! —soltaste con una gran sonrisa.

Cuando se sonrojan, todos los varia son malditamente tierno y apapachables… a excepción de Levi… que tiene su don anti sonrojos.

— ¡Mocosa! —Squalo seguía ocultando su vergüenza.

—Ah, por cierto… —cambiaste el tema sacando la carta que guardaste en tu bolsillo.

— ¿Qué es eso? —pregunta Mammon acercándose.

—Es una invitación que Reborn me dio. —sonríes.

— ¿El arcobaleno? —insinúa Bel.

—Sí, me lo encontré cuando fui a comprar y me dijo que la abriera cuando llegara al hotel.

— ¡Vroi! Entonces ¡¿Qué esperas?! ¡Ábrelo! —ordena el gruñón.

—Está bien, calma —dijiste para abrir el sobre teniendo todas las miradas en ti, lo abriste y consigo la hoja y leíste: —. Querido Varia, les invito a pasar un año nuevo ¿al estilo Vongola?

— ¡Oh! ¿Estilo Vongola? —de la nada, de la tremenda nada. Lussuria volvió a ser el mismo, como si el llano de antes hubiera sido… nada.

—Luss-senpai está vivo. —festeja Fran, significaba comida. ¡No era el único happy!

—Bienvenido, shishishi~

— ¡Estoy de vuelta! —responde cariñosamente—, ahora la invitación.

—Ah, Reborn no las dio. —respondes.

—Si estaba escuchando, pero no creo que podamos ir. —duda él.

— ¿Por qué? —preguntas.

—El jefe no querrá ir. —responde Squalo.

—No le gusta estar cerca de Sawada Tsunayoshi. —comenta Bel apilando unos cuchillos.

—Eso lo sé. —suspiras.

—Es uno total. —esta vez, Fran comento.

— ¿Pero no hay forma de ir? —preguntas, teniendo las ganas de ir.

—Solo si hablas con el jefe. —opina Mammon.

—Sera suicidio… —murmuras.

—Es la única opción. —dice Squalo.

—Hm… entonces… supongo ¿Qué tengo que ir yo? —preguntas lo obvio, sus miradas te decían un si súper ultra afirmativo—, Ah… malditos. —murmuraste para ir a la cabina del jefe.

Caminaste perezosamente hasta llegar donde Levi había cerrado la puerta.

—Levi-san… —murmuraste.

— ¿Qué haces aquí? —pregunta al cerrar la puerta del jefe.

—Vengo a entregarle una carta al jefe, me la dio Reborn.

—Ah —pensabas que diría algo como 'se la doy yo' pero no—, suerte.

—Gracias, Levi-san…

Suspiraste, y te acercaste para quedar frente a la recamara del temido Xanxus, giraste el pomo de la puerta y consigo las palabras:

—Con permiso…

Escuchaste un rudo y a la vez suave 'pase', seguiste las instrucciones y entraste cerrando la puerta, la habitación era iluminada por la ventana consigo el sol.

— ¿Qué quieres basura? —pregunto.

Xanxus tenía sus pies en la mesa, en su trono y con un vaso de vino en su mano derecha.

—Reborn me dio una invitación, para que se la entregara a todos. —mostraste dicha carta.

—No iremos.

— ¡¿Eehh~?!

— ¿Algún problema? —responde a tu queja.

—Pero ni siquiera sabe lo que dice. —bajaste la voz con un dulce puchero.

—Léela. —toma un sorbo de vino.

—No es necesario, es una invitación para pasar un año nuevo al estilo Vongola. —sonríes.

—No iremos —repitió—, somos los Varia y no Vongola.

—Pero somos el escuadrón asesinos independientes de los Vongola. —recalcaste la última palabra.

—No. —él no quería ir.

— ¡Vamos jefe! —te acerca a la mesa apoyando tus manos—, ¡será divertido! Piense como una manera de matar el tiempo ¡abran muchas personas que puede intimidas! —exclamaste, hallando la mejor forma para que este aceptara.

Xanxus dirigió sus ojos color carmín a los tuyos, te observo. Tus ojos junto expresión facial mostrabas cien por ciento de emoción para celebrar ese año nuevo, además en Japón.

—Solo hasta que me aburra —comenta, tu felicidad aumento nivel dios—, basura.

— ¡Oye! —pero disminuyo al escuchar la palabra prohibida—, ¿acaso el jefe quiere provocarme? —preguntaste con las miradas que únicamente tenías tú intimidando al mayor dejando el viento fuera tu aliado.

—Hmp. —mascullo para desviar la mirada.

—Eso suponía —sonríes angelicalmente—, por cierto. Mañana ¡por eso, tiene que estar listo jefe! —sonríes rápidamente para cerrar la puerta y esquivar el balazo.

—No me des órdenes, basura. —gruñe.

Después de terminar convenciendo al jefe, fue una aceptación para todos por lo cual te venias enterando que en dos días más era año nuevo. Tuviste que hacer muchas cosas, lo cual no esperabas, saliste nuevamente para ir a comprar un kimono junto Lussuria, Chrome, Haru y Kyoko quienes también asistirían. Compraron algunos sujetadores para el cabello y todo lo demás.

Al ya terminar las cosas siendo el día anterior de año nuevo, los Varia también tuvieron que hacer sus movidas con los trajes. Belphegor se negaba a usar un kimono pero fue convencido por temas misteriosos, estando tu involucrada, consigo todos aceptaron. También convenciste a Mammon quien la sobornaste con cierto pelinegro.

Al Día Siguiente

Por fin era el famoso día, fuiste desertada por Lussuria quien estaba más emocionado que tú.

Te despertaste perezosamente para darte una ducha y tener a Lussuria con toda la ropa lista, te la colocaste en el baño, menos mal que Haru y Kyoko te enseñaron a como colocártela, pero saliste con unos cuantos toques de más.

—Luss-nee —pediste ayuda al nombrado al salir del baño.

—Entendido. —sonrió el acomodándote algunas partes junto el Obi (4). Al ya estar listo también arreglo tu cabello tomándotelo con un tomate quien dejaba salir algunos cabellos, según el 'sensuales', y todo sujetado con una dulce orquídea color negro con rosado.

Tu kimono tenía el color negro de fondo con variedad de flores junto una cierta cantidad de tamiz rosa, acompañado con una escasez de mariposas las cuales se veían solo el contorno. Aunque se descubriera un kimono 'infantil', era más madura de lo que parecía.

Al ya estar lista te colocaste de pie.

— ¡Te ves hermosa! —te alago el chico ya listo como los demás.

— ¡Woow! —te miraste al espejo—, como se esperaba de la madre de Varia ¡quedo sensacional! —guiñaste el ojo con una gran sonrisa.

—No es nada —se ruboriza el mayor.

Te colocaste las sandalias que se acompañaban con todo el vestuario tradicional japonés. Seguiste a Lussuria que este ya salió primero.

—Lussuria ¡¿Dónde está la mocosa!? —gruñe Squalo.

—Allí viene. —sonríe el chico.

Llegaste parando y acomodando con el pie tus sandalias, después de eso visualizaste a la población masculina con un sonrojo en sus mejillas, lo cual también adorno las tuyas.

—A-ah… ¿Cómo me veo? —preguntaste tiernamente.

—T/N-senpai se ve hermosa. —comenta Fran.

— ¡¿Enserio?! —preguntaste emocionada, el asintió—, que bien. Bueno, a ustedes les gusta. Eso ya es un alivio.

—No hagas esperar a un príncipe —Bel se colocó de pie tapando su rubor.

—Pero si ustedes también se ven bien. —los miraste a todos, tenían también una Yukata.

— ¡VROOI! —grito Squalo avergonzado (como siempre)

— ¿Ya nos podemos ir? —pregunta Mammon en sus formas adultas quien llevaba puesto una yukata del mismo color de tu típico traje, si no fuera por sobornarla con un chico y dinero, mucho dinero. Se hubiera quedado en el hotel.

— ¿Y el jefe? —preguntas mirando por todos lados.

—Ya está en el templo con Levi. —dice Squalo.

— ¡¿Ya llego?! —preguntas impactada.

—Sí, tuvo que venir a recogerlo un helicóptero. —suspira Fran.

— ¡¿Helicóptero?!

—Al jefe no le gusta subir las escaleras, shishishi~

—Por dios. —suspiraste.

Juntos salieron del hotel encontrándose con la inmensa variedad de personas paseando por las calles, al llegar al templo aguantando tus quejas, junto con la de Bel ya que por él un príncipe no sube escaleras, los gritos de Squalo, más Mammon que ya no quería ir y se quería transformar en bebé.

Con todo eso ¡al fin llegaron!

—Ahh —suspiraste apoyándote en el peliverde—, mis piernas ya no pueden más.

—No eres la única. —bufa Bel.

—Ahí está el jefe. —apunta Lussuria.

Este se acercó bien enojado con Levi a su lado teniendo grandes variedades de carne ¿Por qué carne? Nadie sabe, a él le encanta la carne, solo le dejan ser.

—Se demoraron, basuras.

—Las escaleras. —responde Mammon apoyada en Bel.

Xanxus en respuesta ignoro y siguió se quedó en silencio, tu observaste alrededor y visualizaste al grupo Vongola quienes también estaban acompañados juntos los demás arcobalenos.

— ¡Chicos! —gritaste alzando la mano.

Tsuna junto todos giraron al ver a la poseedora de aquella voz.

— ¡T/N-chan! —sonríe Tsuna siendo el primero en acercarse, siendo seguido de los demás.

—Chaos. —sonríe Reborn.

— ¡Yo, T/N!

—Estúpida mujer…

—T/N… —Verde no se veía muy agradado, solo si no fuera por experimentos que podía realizar.

— ¡Hola T/N al extremo!

—Herbívoros…

— ¡Hola, kora!

—Kufufu~, kaze-chan ha llegado.

—Ni hao, T/N. —saluda Fong.

— ¡T/N! —se acerca Skull.

— ¡T/N-chan! —saludan Kyoko, Haru, Yuni, Chrome y Lal.

—Yahoo~ —devolviste los miles de saludos a tu manera.

—Shishishi~ todos lamentablemente están aquí —los comentarios de Bel hicieron encender a la tormenta.

— ¡¿Qué quieres decir?! —pregunta este enojado.

— ¿Cómo estas Hibari? —pregunta Fon quien él mismo se acercó al azabache.

—Hm. —respondió positivamente para el pelinegro.

— ¡Yo Squalo! —Yamamoto saludo al tiburón acercándose a él.

— ¡Vroo~i mocoso! —saluda este a su manera.

— ¡Al extremo! —Ryohei por su parte se acercó a Lussuria.

—Veo que tus músculos siguen mejorando. —aquel comentario hizo temblar un poco al sol de Vongola, pero era Lussuria después de todo.

—Kufufu, el renacuajo también vino. —comenta Mukuro con tono burlón.

—El hada piña está contento de que llegara. —responde él recibiendo un evidente tridente en su cabeza como respuesta.

—A-ano… g-gracias…. Por… venir… —Tsuna fue el que más tuvo miedo de acercarse hacia el temible Xanxus que demostraba con todo su ser el odio profundo que le tenía.

— ¡Viejo de barba! —exclama

— ¡Grupo arcobaleno! —sonríes acercándote a tu grupo.

—Chaos. —vuelve a saludar.

—Todos vinieron, kora. —comenta Colonello.

—Es porque a todos nos obligaron venir. —bufa Mammon.

—Estoy de acuerdo. —Verde no se oponía.

—Wow ¡te ves inda Lal! —observaste a la chica.

— ¡¿D-de que hablas?! —se ruboriza.

—Es verdad, kora. —apoya a lluvia.

— ¡Cállate!

—Lal-onee-san se sonroja rápidamente. —suelta Skull.

— ¡OYE! —la pobre no podía más.

—Tú también te ve bien. —se acerca el de fedora.

—Hm, gracias —sonríes—, tú también.

—Lo sé. —te arrepientes de haberle dicho eso.

Después de los grandes encuentros, tu vista se puso pendiente en todo lo nuevo (para ti) que había, puestos de distintas comidas todas japonesas, hartas personas con y sin yukatas, familiares, parejas y amigos.

Todo estaba hermoso y vaya que lo disfrutaras, al caminar todos los grupos que se habían formado se mezclaron.

— ¡Woow! ¡COMIDA! —tus ojos brillaron al encontrar más de ocho mil puestos de comida.

—Arrasará… —murmura Verde.

— ¡Al extremo! —agrega Ryohei.

— ¡Yo quiero eso! —corriste hacia el puesto de comida.

— ¡Espera!

No escuchaste ningún advertido de nada y seguiste con los tuyo, legaste a un puesto de comida con algodón de azúcar.

— ¡Yo quiero uno! —sonreíste al pedir.

El vendedor te lo entrego y tú el dinero que ya sacaste anteriormente por precaución. Te tragaste al algodón de azúcar para encontrarte con la cara sorprendida de Tsuna quien estaba junto Gokudera.

— ¡Estúpida mujer eres una bestia!

—D-de un bocado… —pestañeo el castaño.

—Es que tengo hambre. —respondiste.

—Aquí hay muchos puestos. —sonríe Tsuna saliendo del trance.

— ¡Es verdad, vamos a ese! —gritaste para cuando ellos parpadearon, ya estabas desaparecida.

Ahora mismo, te encontrabas en el puesto de Yakisoba, estabas babeando por aquellos fideos. Se veían tan delicioso.

—Jaja, sí que te ves con hambre, T/N.

Volteaste a ver la gran sonrisa de Yamamoto.

— ¡Es que se ven dan deliciosos! —le dijiste.

—Y lo son. —confirma tu intuición.

— ¡Ahh ya lo sabía! —observaste el puesto—, quiero uno…

—No deberías comer tanto. —te reprocha.

— ¡Ya te dije que tengo hambre! —te acercaste hacia el pelinegro con un leve puchero—, vamos… cómprame uno, por favor…

Si es que era inocente la acción o con malas jugadas, igual todo salió a la perfección ya que Yamamoto se sonrojo y sin remedio, te compro aquellos fideos.

— ¡Gracias Yamamoto! —abrazaste al chico antes de devorar la comida.

—N-no es nada… —rasca su nuca con nerviosismo.

— ¡Wooo! —y al decir eso, Yamamoto al cerrar los ojos vio que habías desaparecido.

— ¿Are? —se preguntó ladeado la cabeza.

En estos momentos te encontrabas al frente de una tienda en las cuales vendían máscaras, habían de diversas figuras tradicionales o algunas de anime ¡de todo tipo!

—Que lindas… —pensaste en voz baja.

—Son solo mascaras. —observaste al dicho por eso, Hibari se encontraba también observándolas.

—Pero son lindas —repetiste—, ¡mira! Ahí hay una de canario. Al igual que Hibird.

Al decir el nombre, de inmediato el canario salió para revolotear un poco contento y después volver a la cabellera de Hibari.

—Es linda. —volviste a decir.

Hibari te observo y suspiro, para sacar un poco de dinero y comprar la máscara.

— ¿Te gusto? —preguntas inocentemente.

Hibari te observo y él mismo te puso la máscara, dejándola a un lado de tu frente.

— ¡¿Enserio?! —entendiste el mensaje.

—Hm. —respondió.

— ¡Gracias Kyoya-kun! —sonreíste tiernamente mientras Hibari suavemente revolvía tus cabellos—Hmm~

Después de aquel acto Hibari se retiró con toda la multitud dejándote sin palabras, caminaste un poco guiándote por tu olfato, llevando a tiendas de puestos de comida.

Compraste miles de cosas ¡en verdad la comida japonesa era deliciosa!

No negabas que te gustaba Japón y ahora más con esto.

En la mano tenías un taiyaki; te veías como un gato ya que aquello tenía forma de pez.

—El príncipe encontró un gato. —escuchaste la risa de Bel en tus oídos.

—Yo también. —y el de Fran en el otro.

Te estremeciste al sentir su aliento en ambas orejas, volteaste y viste a Belphegor con una sonrisa de Cheshire y a Fran como siempre.

—No me asuste así.

—Tú estabas desprevenida. —sonríe Bel.

—Bel-senpai me obligo~

—Oye… —a Bel le salió una venita en su sien—. ¡Mentiroso!

Y le clavo los cuchillos que tenía.

—Duele.

—No se ve que te duela. —observaste de reojo al peliverde.

—Si duele.

—Hm… —te acercaste más a él.

Al ya estar cerca, tu comida también lo estaba por lo que Fran aprovechado de darle un mordisco a tu comida.

— ¡Oye! —alejaste el taiyaki de su boca.

—Esta delicioso. —observándote, se relamió los labios tragando las pocas migajas, por la acción te ruborizaste y frustrada mordiste el taiyaki sintiendo como la comida venía a tus mejillas.

—Shishishi~, deberías aprender a comer bien. —Bel se acercó a tu cara, tragaste la comida y sentiste la lengua de Bel en tus mejillas, demasiado cerca de tus labios.

—A-a-ah…. —apenas podías hablar por lo de recién.

—Es verdad estúpida rana —seguía mirándote—, esta delicioso.

—Huum. —tocaste tus mejillas sintiendo el calor te dominaba, maldito príncipe y maldita rana.

— ¡VROOI! ¡No se pierdan! —pero de la nada, llego Squalo con sus gritos junto Lussuria.

— ¿Qué estaban haciendo? —pregunta animado.

—N-nada… —tartamudeas desviando la mirada.

Squalo quedo observando a los chicos mientras ellos silbaban como si nada.

— ¿En verdad? —sentías la presión de Lussuria.

— ¡Nada! —saliste corriendo, sentías que ibas a explotar.

—Huyo. —hablo Fran.

— ¡Por tu culpa mocoso! —acusa Squalo.

Huiste de la escena para correr a otra parte del largo lugar, jadeando te detuviste apoyándote en un poster observando a personas desconocidas, para agachar la mirada y al alzarla encontrándote con la mirada carmín del jefe de Varia.

— ¡Jefe! —exclamas sorprendida.

—Basura… —responde a su manera.

— ¿No esta con Levi-san? —preguntas, no veías al chico.

—Se perdió. —explica él.

—Qué pena —sonríes un poco—, ¡la comida esta deliciosa! ¿no ha comido algo?

—Nada.

— ¿En verdad? —preguntas sin creértelo—, Jefe debería comer algo.

—No hay nada que me llame la atención. —al decir eso, sabía que lo único que le 'llamaba la atención' era un salvaje y sensual pedazo de carne.

Observaste las tiendas y leíste una que decía 'ramen', observaste el plato y era sopa, con fideos y no sabías que más. No era carne, pero el jefe tenía que comer.

—Vamos a probar eso —tomaste la mano del moreno para guiarlo a la tienda y pedir un gran plato—, di 'ahh~

Xanxus te miro con una mirada de 'ni muerto hago eso', eso ya lo sabias pero querías fastidiar a tu jefe, y más que dejándolo en vergüenza. Toda la gente los quedo mirando como una dulce pareja, Xanxus no soportaba las miradas pero tampoco podías sacar su arma, siendo él lo haría pero estando tú, eso le reprimió hacerlo.

Con ultra mega vergüenza y a la vez ira abrió la boca cerrando los ojos dejándote más que sorprendida.

— ¿Qué esperas? —pregunta abriendo el parpado derecho.

—A-ah, es solo… que no pensé que lo harías. —dijiste en estado de sorpresa.

Antes de que Xanxus cerrara la boca, le metiste la cuchara quien ya saboreo el ramen.

— ¿Y?

—Normal. —comenta limpiándose la boca con un pañuelo.

—Me alegro. —sonreíste, ese no era un mal comentario.

Entre la multitud que tanto se llenó tuvieron que seguir derecho hasta llegar al templo donde se encontraban todos reunidos.

— ¡T/N-chan! —saluda Haru.

— ¡Yaho!

— ¡Menos mal que llegaste, solo faltan veinte segundos! —te informa Kyoko.

— ¡Ya tenemos que contar! —sonríe Yamamoto.

— ¡Diez segundos! —chilla Tsuna.

—Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno…

Hubo un mini silencio de menos de un segundo.

— ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Sin duda, el mejor año nuevo vivido hasta ahora.

Fin del Extra.


(1) Significa que es el pasivo en las relaciones homosexuales.

(2) es una denominación aplicada a los encordamientos eróticos ejecutados sobre una persona vestida o desnuda, se les atan con cuerdas.

(3) Personaje principal del anime Acchi Kocchi, quien tiene una personalidad tímida y cuando hay escena que le insinúan más muerde al chico que le gusta en la cabeza.

(4) Cinturón largo y muy ancho, principalmente de seda, con que se sujeta el Kimono.


¡FELIZ AÑO NUEVO!

Alcance actualizar una hora antes ¡vivaaa! Espero que este año esté lleno de bendiciones y energías positivas para todas, que todos sus proyectos se cumplan, que jamás duden de que lo hagan, ¡miles de cosas buenas para ustedes! Nos leemos en otras historias

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