Decidí girarme y…
-¿Eres imbécil o qué me has pegado un susto de muerte!-.
-Perdona prima es que estoy mal de la garganta y te recuerdo que al tío no le hace ninguna gracia que grites en el hospital-.
Esta chica es mi prima materna Linsaey. Es parecida a mí pero un poco más alta. Tiene una hermana pequeña llamada Reiko.
-¿Y cómo has llegado aquí?- Le pregunté.
-Es que nos mudaremos al pueblo, ya sabes, para ir las tres juntas al instituto y tal…-
-A propósito de eso ¿Dónde está Reiko?- Le interrumpí.
-Se fue a casa con papá ¿y qué hacías por aquí?-
-Pueeess….-
-Por fin os encuentro, ya pensaba que os habíais marchado del hospital.- Nos interrumpió Luis.
-¡Hola Luis!-Saludó Linsaey.
Estos dos por desgracia para mí se llevan demasiado bien.
-_, tú padre te está buscando.
-¿A mí? , ¿Por qué?-Pregunté
-Es que uno de los enfermemos se ha escapado y anda por hospital.-
-De acuerdo, vamos Linsaey.-
-Vale.-
Caminamos y hasta el despacho de mi padre y una vez allí vimos a mi padre como un loco, solo nos dijo que nos fuésemos lo más rápido posible allí él se quedaría hasta el día siguiente. Luis parecía decepcionado pero a decir verdad me da igual.
-Papá, ¿se pueden ir conmigo a casa Linsaey y Reiko?
-Está bien. Respondió.
Nos fuimos lo más rápido que pudimos de aquel manicomio hasta la nueva casa de mis primas, tuvimos que ir en un taxi pues el manicomio estaba en la ciudad y de vuelta al pueblo es una 1 hora y media. Al llegar curiosamente el taxista no nos cobró y entramos en la casa de mis primas.
-¡Reiko!- La llamó Linsaey.
-¡Qué!-Respondió gritando.
-¡_!, tenía ganas de verte. ¡Wiiiiii!-Dijo abrazándome.
Linsaey se nos quedó viendo con cara rara pero se unió al abrazo.
Abrazarnos y decir "¡Wiiii!" eran como nuestro acuerdo de amistad.
-Reiko ¿Te vienes a pasar la noche en mi casa?- Le pregunté.
-Por supuesto.-Dijo muy contenta.
Pronto recogieron sus cosas para pasar una noche juntas (pijamas, cepillos de dientes, mantas…)
Las esperé en la sala, a los 15 minutos ya estaban listas y fuimos a mi casa.
Entramos y directamente fui a mirar el reloj del salón. Era la una y cuarto.
-Chicas ¿y si pedimos pizzas?-Pregunté.
-Por nosotras vale.-Respondieron a unísono.
-Voy a pedirlas.-
Camino hacia la cocina para agarrar el teléfono.
Una vez en la cocina oigo el timbre de la puerta principal.
-¡Chicas! , ¡¿Podéis mirar quién es?!-
No contestaron.
-¡¿Chicas?!-
Siguieron sin contestar por lo que fui al salón.
-¡Coño chicas os llevo llamando y no hacéis ni caso!- Les grité.
-¿Eh? ¡Ah! Perdona es que estábamos viendo una película de terror.- Respondió Linsaey.
-¿Viendo una película de terror? ¿No sería mejor que la vierais a la noche?-
Insistieron con el timbre.
-¡Voy!-Grité.
Fui a la puerta principal, al abrir me encontré con un chico con una sudadera blanca que se cubría la cara.
-Necesito ayuda, me están siguiendo.-Dijo él.
-¿Y tú quién eres?- Dije con cierta extrañez.
-Me llamo Jeff.-Respondió.
-¿Jeff?-
Me extrañó bastante, se llamaba y vestía igual pero los creepypastas son imaginarios.
-¡Me dejas pasar o no! ¡No tengo tiempo!-Dijo gritando.
-Pasa.-Le respondí.
Fuimos juntos a la sala donde estaban mis primas, se extrañaron al verlo.
-_ ¿Quién es este chico?- Preguntó Reiko.
-El es Jeff lo están persiguiendo o algo así.-
-¿Se llama como el creepypasta?-Preguntó Linsaey.
-¿Así que me conocéis?-Dijo destapándose la cara y dejando ver se piel blanca junto a su sonrisa tallada.
Ambas gritamos y corrimos a escondernos.
-Narra Jeff-
Una noche entré en una casa para mandar a dormir a una maldita familia. Al entrar en la casa fui uno por uno empezando por los padres y acabando por sus hijos. De repente sentí alguien detrás mía. Me giré y vi a esa petarda de Jane.
-Ahora pagarás por lo que hiciste Jeff.-
-Eso ya lo veremos (Empecé a reír).-
Comenzamos a pelear, logré darle en el hombro me distraje con el ruido de ambulancias y policías.
-Mierda.-
La muy petarda aprovechó mientras me descuidé y me dejó inconsciente en el suelo.
Me desperté a la noche siguiente con el sonido de gritos.
Estaba en un cuarto blanco con una camisa de fuerza. Solo podía ver unos carteles, uno con el nombre de "sujeto 14 B" y otro que ponía hospital psiquiátrico.
No podía moverme debido a una camisa de fuerza que llevaba puesta.
Un hombre con bata entró junto a unos hombres muy musculados.
-Bienvenido a este hospital psiquiátrico.-Me dijo el hombre.
-(Me reí), no duraré aquí mucho ya veréis como salgo de aquí.-
-Mmm… Creo que estás muy nervioso. Chicos pasadme la jeringuilla y agarradlo.
-¡Ni se os ocurra os mataré a todos, no me toquéis!-Grité mientras me clavaban ese somnífero.
A la mañana siguiente desperté, estaba bastante molesto. Oí como alguien hablaba me asomé a una pequeña ventana que tenía la puerta y vi a una chica caminando sola e iba otra detrás de ella.
Forcejeé para quitarme la camiseta de fuerza, al final tras mucho esfuerzo lo conseguí, descubrí que se les había olvidado quitarme mi cuchillo; lo usé para romper la ventana y escapar sabía que si tomaba un rem nadie me podría detener y luego la mataría, pero al romper la ventana y salir me percaté de una cámara de vigilancia.
-Mierda tengo que salir de aquí.-
Huí con éxito sin que nadie me descubriera.
Al rato me escondí y vía que las dos chicas salían de allí, por casualidad las oí hablar.
-Deberíamos parar un taxi.- Dijo la más alta.
Me escabullí y maté a un taxista (fue verdaderamente fácil). Me subí en el conductor a pesar de que no sé conducir averigüe como hacer pasé junto a ellas y se subieron, cuando nos alejamos y estábamos cerca de un pueblo antes de que hiciese nada se bajaron y preguntaron cuanto me tenían que pagar.
No les respondí y dejé el coche donde me pareció.
-¡Soy idiota podría haber parado y acabar con ellas!-
Volví y las vi acompañadas de otra chica de pelo moreno y ojos oscuros.
Las seguí y vi que entraron en una casa enorme, pensé como podría entrar.
Tras pensarlo, decidí tocar el timbre y esperé un poco. Me asusté por un grito que hubo dentro de la casa. Luego de eso abrieron y me tapé enseguida la cara y le dije que me seguían.
Me preguntó quién era y le dije que me llamaba Jeff, se quedó pensativa, me empecé a preocupar podría haber me descubierto. Le pregunté que si me dejaba entrar a lo que dijo que sí y me presentó a las demás.
Ellas si me descubrieron al decirles que las matarían huyeron gritando al parecer son muy rápidas y muy buenas escondiéndose.
-¿Dónde estáis?, no os haré nada solo quiero que vayáis a dormir.-
Antes de nada corté el cable del teléfono y bloqué la puerta.
Subí al piso de arriba y entré en un cuarto.
Revisé por todas partes, no encontré nada
Y de repente…
