Usualmente no tardo tanto, pero he estado teniendo unos problemas, así que espero que puedan perdonarme. De todas maneras ya les traigo el siguiente capítulo.
Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto. Afterschool pertenece a jumblegut-Lane
Capítulo 2: Vestuario
–Está bien–Ino reclamó por enésima vez, rechazando a Sakura. –Tengo esta– Sakura recordó donde estaba, flotando con ansiedad en el hombro de Ino. Ella estiró el cuello para ver el problema, pero fue bloqueada una vez más por el hombre de Ino y palabras confiadas. –Mira, ¿puedes retroceder de una puta vez? Estás haciendo esto más difícil simplemente dando vueltas como un puto buitre esperando por mí a joderlo.
Sakura, se mordió la lengua, absteniéndose de informar a Ino que ella no tenía que esperar a que eso suceda. Ino había hecho no uno o dos errores, sino al menos siete sólo en este problema hasta ahora. Mientras tanto, Ino estaba redondeando un decimal viéndose muy satisfecha de sí misma. –Ahí– dijo triunfante.
–No– contestó Sakura, tratando de contener una sonrisa. Maldición, nunca había visto a nadie tan malo en matemáticas, pensó.
Admitelo. Su yo interior indicó. Te gusta verle hacerlo mal en esto.
¡No! Sakura negó. Sólo es agradable verla bajada los humos.
–Perra– Sakura escuchó murmurar a Ino mientras deslizaba el papel de nuevo hacía sí misma. Empezó en el problema de nuevo y dentro de los primeros dos minutos hizo el mismo error que antes. Sakura se inclinó para señalarle– Tal vez si tú…–
–¡Lo tengo! –Ino espetó, las cejas fruncidas en concentración. Sakura suspiró.
–Ella no va a escuchar, al igual que, en todo, aunque ella completamente ¡apesta para las matemáticas! – Sakura se quejó. Hinata asintió y sonrió, una respuestas típica de Hinata. –Y encima de eso, ¡ella es una perra todo el tiempo que está ahí! –ella bajo su voz. Incluso si ellas estaban solas en el pasillo, ahí estaba la oportunidad de ser agarradas por Ino. Las paredes tienen oídos después de todo.
–¡Lo digo en serio! – Sakura continuó, abriendo la puerta del vestuario para Hinata antes de seguirla dentro. –Ya han pasado dos semanas, tres días a la semana y no hemos llegado a ninguna parte. Si tengo que hacer esto por más tiempo…
–¿S-Sakura? –Hinata preguntó tímidamente. Cuando Sakura se volteó ella se estremeció como si esperara un golpe. –¿Te vas a cambiar aquí dentro? –Las dos últimas palabras fueron susurradas con incredulidad. Sakura miró a su alrededor. Había pasado un tiempo desde que había estado en el vestuario debido principalmente a su destierro social del área, pero ella había hecho su parte del trato. –Sí–contestó. Un pensamiento la golpeó. –A m-menos que no estés cómoda, porque lo entiendería si…
–Está bien– Hinata la interrumpió. –Somos amigas. –Hinata le ofreció una suave sonrisa, que Sakura alegremente regresó. Hinata siempre sabía exactamente cuando ella necesitaba tranquilizarse. Ella había sido una de los pocos en su pequeño grupo que había aprendido las preferencias de Sakura, y continuó tratándola exactamente igual.
Las dos empezaron a cambiarse sacándose sus camisetas, y Sakura decidió dar un casual barrido al vestuario. Nada demasiado lascivo, solo una mirada casual alrededor para comprobar si hay peligro o amenazas u otras…otras…otras…otras…cosas que…otras…otras…otras, otras, otras…
Maaaaldición, ¡Hinata tiene unos enormes pechos!
…otras…um…otras…
¿Dónde esconde esas cosas?
Otras…otras…otras…
¡Tiene que haber algún tipo de vórtice espacial en su chaqueta o algo!
…comprobando por…um…otras…cosas…que…
Mira, si fuera tú, lo cual soy, iría allí, tendría a uno de esos bebes en cada mano y sólo…
¡Detente! ¡Ella sólo nos llamó amiga! Ahora aparta tus ojos de esos…um…
¿Tetas?
Sakura seguía balbuceando e intentando no comerse con los ojos a una ajena Hinata cuando Temari, Tayuya, y Karin, se paseaban. Sakura, había olvidado completar su barrida al vestuario, no se dio cuenta hasta que Temari golpeó su espalda contra el vestuario. El dolor se disparó en la espalda de Sakura con un rápido escalofrío siguiéndolo por el frio metal. Temari encontró su mirada con la de ella, sus labios inclinados en una sonrisa oh-muy familiar de un torturador.
–¿Qué estás haciendo aquí fenómeno? – exigió Temari. Sakura frunció el ceño. ¿Qué había en ella que hacía pensar a la gente que era un "fenómeno"?
Es el cabello, ¿no es así? Especuló.
Ta vez es que te hablas a ti misma.
Otro empujón de Temari trajo a Sakura de vuelta a la realidad. Miró alrededor del vestuario, atrapando las miradas de varias chicas risueñas que habían formado un impreciso anillo alrededor de ellas antes de finalmente encontrar la mirada con Hinata que estaba prácticamente temblando. Sakura, mirando más de cerca, se sorprendió al descubrir que era la ira, no el miedo lo que causaba los temblores. Por fin levantó la cabeza para mirar, directo en los ojos de la rubia intimidante.
La ira brilló en los ojos de Temari cuando se encontraron con los de Sakura, pero la emoción fue rápidamente remplazada por la expresión de un gato vigilando a un ratón. –Mira– empezó con una voz dulce enfermiza– Simplemente no queremos que estés avergonzada, ¿de acuerdo? Nosotras no queremos que te sientas mal por tus costillas sobresalientes, o tu absoluta falta de curvas. –Sonrió mientras las chicas alrededor rieron disimuladamente. Sakura luchó contra el impulso de mirar abajo para evaluarse a ella misma o cruzar sus brazos. Ella ya sabía que lo que Temari dijo era verdad, pero no iba a dejar que estas chicas la vean dudar de sí misma.
Golpéala
¡No!... Todavía no.
–Y ya que estamos en el tema–Temari comenzó de nuevo. –No pienses que…–en medio de su oración, un enorme bostezo hizo eco por toda la habitación. Todos los ojos se volvieron hacia a Ino, que estaba apoyándose contra el vestidor observando fríamente la escena, muy parecida a la Reina de Hielo. –Estoy aburrida–dijo ella, volviéndose a abandonar el vestuario.
Temari la vio alejarse, vaciló, luego siguió con un "lo que sea" para acentuar su partida. Tayuya y Karin la seguían de cerca. El grupo de chicas que se habían juntado alrededor también se alejaron hacia la puerta del gimnasio, murmurando sobre lo que había sucedido. Pronto sólo eran Hinata y Sakura en el vestuario.
Sakura se giró para terminar de cambiarse sin una palabra. No estaba de humor para hablar y Hinata no era muy sociable cuando ella estaba enfadada de todos modos. Así que Sakura se sorprendió cuando unos brazos se envolvieron alrededor de sus hombros y la atrajeron cerca. Se puso rígida, luego, después de un momento, se relajó en el abrazo.
–¿Qué fue eso? – preguntó ella cuando Hinata finalmente la soltó, tratando de reírse de ello.
–Lo siento mucho– Hinata se disculpó, sus hombros empezando a temblar. Sakura dio un paso adelante y agarró a Hinata en un torpe abrazo. Hinata murmuró con ira en el brazo de Sakura, escupiendo frases como "perras" y "demasiado estúpida" y muchos "si sólo hubiera"
–No–Sakura murmuró en respuesta. –Vamos Hinata. Está bien. En serio, lo está. Mira, estoy bien ahora. Tal vez fue demasiado pronto para el vestuario de todos modos– recordó su espalda, la cual estaba indudablemente con moretones por ahora. –Además, prefiero que sea yo que tú. Y mira, ¡tengo protección imperial ahora! Incluso si ella apenas puede añadir. – Hinata se rio un poco ante eso. Era pequeña, pero suficiente para mostrar que estaba bien por ahora. Sakura se liberó agradecida, ella realmente no era de las del contacto físico.
–¡De acuerdo! ¡Vamos a educación física entonces! Será mejor que el Sr. Gai no intenté hacernos poner esas pesas encima cuando corremos porque no voy a…–Ella se dejó llevar en una perorata sin sentido mientras que interiormente se tranquilizaba así misma. Todo estaba bien ahora. Todo había caído en una especie de retorcido, precario balance. Ella suspiró con alivio. Todo estaba simplemente bien.
Tú deberías haberla golpeado hasta la mierda.
