Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto. Afterschool pertenece a jumblegut-Lane
Maldito tiempo. En serio lamento la tardanza, pero ahora estoy peor que antes, entré en la época de exámenes. Espero puedan perdonarme.
Capítulo 3: Ramen
–Oye um… ¿muéstrame este? –preguntó Ino. Sakura levantó la vista del libro que estaba leyendo y miró alrededor de la habitación. De acuerdo, así que no hay nadie aquí, excepto yo.
¿Tal vez está en su teléfono?
Oh, ¡en su teléfono! Eso tiene sentido.
Ella sólo había bajado su mirada de vuelta a su libro cuando Ino volvió a hablar–Um, perra no pretendas que no me escuchaste. ¿Sabes qué? Jódete, lo averiguaré por mi mism…
–¡NO! –Sakura prácticamente gritó–Quiero decir… Supongo que podría mostrarte. Desde que me pediste–Ino le dio una mirada extraña– ¿De… acuerdo? Entonces el número treinta y cuatro de aquí está matándome. ¿Cómo iba a hacer eso?
Sakura empezó en el problema, comenzando con el logaritmo luego trabajando desde allí. Inconscientemente empezó a sonreír mientras trabajaba. No había nada más refrescante para el cerebro, luego, procesando algunos números difíciles. Ella miró a su espalda a una mirada vacía de ojos azules. –Oh– señaló, recordando para qué estaba ahí. –De acuerdo, entonces… um… Tú acabas de tomar el logaritmo de ambos lados, y hay un exponente aquí, entonces puedes convertir eso en un coeficiente aquí, y desde allí es bastante viento en popa.
Ino continuó mirando. Su boca se movía mientras articulaba los números, siguiendo los pasos de Sakura. –Lo que no entiendo es como… bien espera, ¿crees que puedas hacer el treinta y cinco? Es parecido y creo que si puedo verlo de nuevo entonces tal vez lo entienda– Sakura asintió y empezó el treinta y cinco, explicando mientras iba. Estaba en el número treinta y ocho cuando las campanas de alarma comenzaron a apagarse.
Ella sí que necesita ayuda en muchos problemas.
Supongo que ella es más como una aprendiz visual…
Ella está usándome ¿no es así?
Mira el titulo
Sakura lo leyó. Decía, "Tarea de Mate #34-40". Sakura sintió su respiración empezar a ponerse tensa, y su puño, comenzó a apretar y aflojar, una y otra vez, las uñas mordidas de sus dedos en su palma. –Oh, ¿así que ese es la regla del exponentes o algo así? ¿Lo mueves hacia la parte delantera? Pero ¿que si es un exponente como el treinta y nueve, aquí? – Ino miró fijamente a Sakura, sus ojos azul claro tan inocente como podían ser.
Demasiado inocente
–Eres una perra– Sakura respiró, la indignación evidente en su voz. –¿No es esta la mierda por la cual fuiste atrapada la primera vez? –Ino le devolvió la mirada con enojo, la expresión herida de alguien falsamente acusado. –¿Qué?
–¡Oh Dios mío! –Sakura gritó. –No puedo creer que intentaste hacer la misma mierda en mí, ¡como piensas que soy tan estúpida!
Sí, dile Sakura. ¡Te doy permiso para hacerlo!
–Bien que caíste en ella ahora ¿no es así? –Ino gruñó de vuelta, dejando caer toda pretensión de inocencia. Ella se echó el pelo con una mirada de desprecio en sus ojos. –No hay necesidad de hacer tal gran cosa sobre ello. –Sakura se congeló.
–Vete–Ino se giró para mirar, ojos azules con sorpresa. Sakura no esperó a que ella encuentre sus mordaces palabras o su lengua venenosa. Ella sabía que no ganaría en una batalla de palabras si ella perdía su momento. –Vamos–exigió. Ino resopló y agarró su bolso, saliendo muy enfadada con toda la dignidad que podo reunir. Sakura se paró hasta que escuchó el portazo de la puerta frontal, luego se hundió en su cama.
Ella yació quieta por un tiempo hasta que el creciente calor en su estómago fue demasiado para soportar. Se puso de pie. Se sentó. Se paró de nuevo. Sus puños empezaron a apretarse y a aflojarse como lo hacían cuando estaba enfadada y el calor se apresuraba hasta su cabeza.
Media hora más tarde colapsó de vuelta sobre la cama y reviso el daño. Wow.
¿Dónde has estado?
Fui por un poco de aire fresco. Tenía que refrescarme. Así que me llene; ¿por qué estamos en la oscuridad?
Puede que yo… haya roto la lámpara…
Muy bien genial, ese por eso qué nuestro nudillos están sangrando ¿supongo?
Eso sería correcto.
Estoy adivinando… ¿Ino?
Sip.
Esa perra.
–Bueno, mira quién decidió honrarnos con su presencia–una voz baja gruño desde el borde de la mesa. Sakura se quejó. Justo lo que necesitamos, otro idiota con el cual tratar.
Ella asintió en acuerdo y luego se volvió en una mirada exasperada hacia Kiba, junto con todos los demás en la mesa. –¿Qué?–preguntó él, levantando sus manos en posición defensiva. –Yo solo quería asegurarme de que no vamos a tener una lluvia de comida de nuevo. Extrañamente, eso sólo parece suceder cuando estás cerca– Echó su cabeza hacia atrás y se rio de su propia broma, brillando afilados caninos.
–Creo que estaremos bien, gracias– respondió ella con una sonrisa tensa. Ella había planeado en enviar unas cuantas duras palabras hacia él, pero había decidió que las miradas de Shikamaru y Neji ya eran más que suficientes. Sasuke solo se recostó con su característica sonrisa, como si él estuviera por encima de las interacciones mundanas.
–Me pregunto, algo te hizo tan idiota, ¿o sólo naciste de esa manera? –Shikamaru arrastró las palabras perezosamente. Kiba comenzó a levantarse, músculos tensándose bajo su camiseta de mangas largas. Él puede haber estado sentándose con los "fenómenos", pero todavía era un jugador de fútbol en el corazón. Así como se preparaba para atacar, Neji casualmente se adelantó y poso dos dedos en la frente de Kiba, fácilmente empujándolo hacia abajo en su asiento. –No lo hagas–Neji mandó, procediendo a comer su almuerzo. Kiba gruñó un poco más, para hacer un punto, luego empezó a comer también.
El resto del grupo hizo lo mismo, hablando fácilmente ahora que la tensión se había ido. Hinata se inclinó hacia Sakura. –S-Sakura, um ¿estamos s-seguras porque ayer dijiste que tú tal vez…?–Ella hizo unos gestos vagos. Sakura frunció el ceño. ¿Qué quiere decir?
Oh mierda, ¡llamamos perra a Ino ayer!
¡Aunque se lo merecía!
¡Justo como vamos a merecer ser golpeadas por comida hoy! Maldición, ¡es día de pastel de carne!
Pero eso rebota. ¡Al menos no es día espagueti y albóndiga!
Cierto, vaya manera de ver el brillante lad- ¡Joder es día de gelatina!
Hija de puta, estamos jodidas
Hinata miró como Sakura se retorcía y giraba, preguntándose que tenía que decir Sakura interna esta vez. Sin embargo, antes de que pudiera preguntar, todo el infierno se desató–¡NOOOOOOOOO!
El grito rebotó en las paredes, resonando contra los tímpanos de todos. La gente se giró a la fila del almuerzo, donde se había originado el grito, listos para romper al molesto hijo de puta en pedazos. Naruto se salió, tambaleándose, de la línea, viéndose mitad muerto. Era obvio que había sido su grito, y la cafetería volvió a la normalidad. Estaban acostumbrados a las travesuras de Naruto.
Él prácticamente se arrastró hasta la mesa, su cuerpo aparentemente sin vida con la conmoción, pero sus ojos llenos de furia justiciera. –USTEDES CHICOS NO VAN A CREER QUE- ¿Sakura por qué estas bajo la mesa? –Sakura miró hacia arriba con ojos cautelosos y desenroscándose de su posición fetal. –Oh– respondió ella. –Yo solo limpiaba mi- Derramé algo. Ahí abajo. Debajo la mesa. Así que um… fui a conseguirlo. De debajo de la mesa. Es el por qué yo estaba uh… bajo… la mesa… ¿Entonces qué está pasando con la comida Naruto? –Naruto se animó, ojos azules ardiendo.
–¡OH SÍ! ASÍ QUE, TEN ESTO, ¡YA NO SERVIRAN RAMEN NUNCA MÁS! –El resto del grupo levantó la vista de su comida, pero continuaron comiendo, sin sorpresa. Sasuke negó con la cabeza, frotándose las sienes como si solo hubiera obtenido un enorme dolor de cabeza. Sakura se encargó de ser la que explica.
–Naruto, ¿por qué dijeron que no lo servirían? –preguntó.
–Um… ni idea. Estaba gritando demasiado alto como para escuchar realmente– respondió tímidamente, frotándose la parte posterior de su cabeza. Sasuke soltó una exhalación ruidosa de aire y dejó caer su cabeza sobre la mesa.
–Está bien–Sakura continuó lentamente, como si estuviera hablando con un niño–¿Cuánto de ramen comes al día?
–No sé, ¿veinte o treinta tazones tal vez? –El resto del grupo hizo una pausa de su comida y miró hacia arriba.
–Exacto entonces- espera, ¿qué?
–Sí–Naruto afirmó, imperturbable–Llegué temprano aquí para el desayuno en la mañana y comí tal vez… siete. Luego al almuerzo, comí al menos diez. Luego tome algo para la casa, para la cena, y caliento cerca de seis de esos bebes. A veces más, a veces menos–Sakura y Hinata solo miraban, mientras Shikamaru, Sasuke y Kiba daban a Naruto miradas de éxito. Incluso Chouji parecía un poco asqueado por la descripción.
–Um bien, bueno de todos modos– Sakura procedió, quitándoselo de encima. –¿De dónde obtuviste todos esos tazones?
–De otros chicos–Naruto se encogió de hombros.
–Bien, ¿ahora qué es lo que ellos comen?
–Um…–Naruto pensó. Y pensó. Y pensó. –Nada ¿supongo?
–Por lo tanto, no más días de ramen– Sakura concluyó. Naruto, desinflado, dándose cuenta que él había causado su propia caída. Pero, siendo Naruto, se recuperó un par de minutos más tarde.
–SIN EMBARGO–Naruto bramó, ahora lo suficientemente confiado para volver a caer en gritar. Su voz, increíblemente era aún más fuerte que antes. Sakura podría haber jurado que vio a la chica sorda de la clase 7 taparse los oídos y hacer una mueca de dolor. –¡ALGO DEBE HACERSE! ¡ES POR LO CUAL ESTOY ORGANIZANDO UNA FIESTA DE RAMEN EN MI CASA ESTE SABADO! –Estaba claro no solo para los de la mesa, sino para todo el colegio. Alguien empezó a aplaudir y se extendió rápidamente hasta que toda la cafetería estaba gritando y gritando. Ellos solo quieren una excusa para ser ruidosos, Sakura pensó airadamente.
Las puertas dobles a la cafetería se abrieron de golpe y los estudiantes se tranquilizaron mediados de alegría. Tsunade apareció dando fuertes pisotones hasta Naruto, lo agarró por la oreja y lo arrastró fuera de la cafetería. – ¡…no tendré estudiantes causando disturbios en mi colegio! ¿Quién demonios piensas que eres, Martin Luther King? Causando turbas y mier…– Sakura agarró un poco de la vociferación de Tsunade, pero no estaba sorprendida por el lenguaje. Su directora era conocida por ser una exaltada.
Mientras la multitud, o más bien la "turba", había empezado a calmarse cuando Sakura cruzó miradas con Ino. La rubia estaba sentándose en el extremo de su mesa, la mejilla apoyada en su puño. No se veía enrojecida y no estaba respirando con dificultad como la mayoría de la gente en la cafetería. De hecho, no parecía como si hubiera participado en la improvisada manifestación en absoluto. Sakura observó todo esto curiosamente, al mismo tiempo que estaban en una especie de concurso de miradas con Ino. Después de un par de segundos más Ino miro hacia otro lado, una expresión en su rostro que Sakura no podía reconocer.
Ding-dong. La cabeza de Sakura subió rápidamente, la mirada desgarrando desde la tarea que ella había estado trabajando. No hay manera de que sea…
Se acercó a la puerta y miró por la mirilla. Si era. Ella abrió la puerta con incredulidad, permitiendo a una Ino con aspecto impaciente entrar como si nada junto a ella.
–Te tomó bastante–dijo Ino, volviéndose hacia Sakura. Su mueca cambió rápidamente en una sonrisa. –Buen atuendo– Sakura se miró a sí misma. Ella estaba en tan solo un sostén deportivo, junto con algún corto viejo de basquetbol y un par de genéricos y sucios calcetines.
–¡No esperaba a nadie! –protestó ella defensivamente– Yo…–se detuvo y miró a otro lado, esperando a Ino para hablar. Ino se movió incómodamente. –Mira, no debí haber intentado hacer que hicieras mi tarea, incluso cuando ese acuerdo habría sido mucho más sencillo para nosotras–ella pausó aquí, dando a Sakura una mirada significativa. Sakura le devolvió la mirada. Ella había hecho clara su posición.
–Pero realmente necesito aprender estas cosas así que ¿podemos hacer esto? –concluyó Ino. Cruzó sus brazos, retando a Sakura a oponerse.
¡Esta perra! ¡Dile que puede tomar su arrepentido trasero y su disculpa y metérselo por el culo!
–Bien–Sakura accedió. Ino parecía sorprendida que ella hubiera aceptado tan fácilmente, pero se limitó a asentir y fue a la habitación de Sakura. ¿Qué demonios? Sakura interna gruñó. ¿Qué estás…? Oh lo entiendo, atráela a la habitación, tenla toda cómoda, luego ¡golpea su trasero hacia el suelo!
Sakura ignoró la voz, en lugar de ello escogiendo sentarse en su cama y preocuparse a sí misma como siempre lo hacía. Era casi la hora de irse cuando Ino habló– Hey– ella llamó. Sakura se acercó a ella. –¿Por qué no son estas las cosas que llevan a ésta parte de la ecuación? –Sakura le explicó el concepto, luego la vio hacer otro problema por su cuenta. Ella regresó a su cama sintiéndose de algún modo realizada cuando Ino la llamo nuevamente. ¿Ella necesita ayuda tan pronto? Pensó.
–Toma esa silla y siéntate aquí–demandó Ino. –Me molesta, simplemente merodeando alrededor como una idiota. –Sakura no respondió, sólo cogió la silla y se sentó junto a Ino. El escritorio no era muy grande, y si Sakura deslizaba su pierna un poco más a la izquierda, sus rodillas se tocarían. Se preguntaba porque se había percatado de ello por un segundo, luego lo ignoro a favor de corregir un error. Sakura interna estaba en silencio, confundida por la falta de palizas en la habitación…
–La estropeaste por aquí–apuntó al papel.
–Perra– escuchó a Ino murmurar mientras ella se inclinaba para borrar el error. Sakura suspiró. Ellas aún tenían un largo camino por recorrer.
