Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto. Afterschool pertenece a jumblegut-Lane.
Aquí está otro capítulo, espero ponerme rápidamente al día.
Capítulo 9: Gran ciudad
El escritorio se sacudió cuando la muleta de metal chocó con él, mandando a una cabreada rubia, a toda velocidad, hacia el suelo. Temari fue hacia adelante y cogió a Ino, tirando de ella hacia atrás hasta una posición de pie. En este punto, ella estaba acostumbrada a coger a Ino, quien estaba teniendo problemas para conseguir el arte de caminar en muletas.
–¡Maldita sea! –Ino maldijo, pisando fuerte con sus muletas. –Pensé que estos suponían ser de ayuda para caminar, ¡no putas trampas mortales!
–¡En realidad no es tan jodidamente difícil, perra! –exclamó Temari, exasperada–¡Pon las putas muletas en frente de ti! ¡Balancea tu puto cuerpo hacia adelante! ¡Detén tu cuerpo con tu puto pie! ¡Repite! ¡Por el amor de Dios!
–Bueno tal vez si estas putas-
–De acuerdo, ustedes dos, en serio, relájense y paren de blasfemar–intervino Tayuya, levantando sus brazos para formar un bloqueo físico entre las dos– Hemos estado una cerca de la otra demasiado últimamente.
–Eso es porque la jodida Jennifer Lawrence aquí no puede estar sola por un maldito segundo sin jodidamente volverse a lesionar a sí misma–dijo Temari, apuntando un dedo acusador hacia Ino– ¿A dónde vas de todos modos?
Ino la miró, confusa–Estoy yendo a practicar. Necesitamos ponernos al día en nuestras rutinas para los juegos de baloncesto y carreras, y creo que deberíamos añadir un par de nuevas piruetas–ella notó las mirada en blanco de Temari y Tayuya.
–Bueno, la capitana no puede realmente perderse una práctica, ¿cierto? –preguntó frustradamente, sacando una polvera y retocando su maquillaje. Temari y Tayuya se miraron, luego a ella.
–Ino…–comenzó Tayuya– Uh…
–¿Qué? –preguntó Ino.
–Bueno uh… tú sabes, tú…–intentó nuevamente.
–¿Qué? –preguntó Ino–¡Escúpelo!
–¡No puedes ser capitana de las animadoras con toda esa mierda! –Temari estalló, haciendo un gesto hacia el reposapiés y muletas–El entrenador ya puso a alguien más.
–¿Qué? –jadeó Ino, girando bruscamente su cabeza–¿Qué perra está tratando de tomar mi puto lugar?
–Bueno por ahora la capitana es… esta perra–Temari rio torpemente, señalándose a sí misma.
–¿Qué demonios Temari? –escupió Ino.
–¿Qué? –respondió Temari, confundida.
–Debería haber sabido que eras una puta traicionera–se burló Ino–¿Es esto todo lo que putas querías? De hecho, ¿tú jodidamente planeaste esto? Supongo que eso es lo que pasa cuando confías en las putas de dos caras.
–¿Qué demonios? –Temari maldijo con incredulidad–Aquí estoy yo jodidamente salvando tu puesto como una perra en línea y- Sabes qué, jódete. Puta que no puedo ahora–ella se alejó enojada. Tayuya se volvió a Ino, la furia en sus ojos.
–En serio, ¿qué demonios Ino? –dijo, girándose y yéndose también, abriéndose paso entre la multitud que se había formado. Ino se giró alrededor para verla irse, luego se giró para mirar a la muchedumbre.
–¿Qué están viendo? –se burló–Tú, novato, sostén esto–le entregó las muletas al aterrorizado estudiante de primer año.
–Y ustedes cuatro, se ven atléticos–ronroneó a cuatro chicos musculosos–¿Les importa hacerme un favor?
–¡Eso es todo! –exclamó Naruto– ¡Tienes que detenerte!
Sakura levantó la vista de su sopa de pollo con fideos y se giró para ver con quién estaba hablando Naruto. Sus ojos permanecieron en ella mientras ella se señaló a si misma interrogante.
–¡Sí, tú! –aclaró, exasperado. El rostro de Sakura pasó rápidamente de la confusión a la ira.
–En ese caso, ¿de qué demonios estás hablando?
–¡Tú sabes exactamente de lo que estoy hablando! –susurró Naruto–Saltarse el colegio dos o tres veces a la semana, caminando alrededor del colegio como alguna especie de zombi, jodidamente bajando la mirada mientras ¡esos estúpidos hablan mierda sobre ti! ¡Eres mucho mejor que esto! Si no vas a dejar que nosotros hagamos algo sobre esto, ¡entonces tienes que hacerlo tú! –Sakura escuchó impasible, y luego se inclinó hacia adelante, su rostro tornándose en una mueca.
–¿Y qué? ¿Rendirme a esos bastardos y darles la reacción que quieren? ¿Estallar y sacarles la mierda a unos cuantos de ellos? ¿Empañar mi registro por el gusto de ellos? Estoy intentando con todas mis putas fuerzas para permanecer calmada hasta que pueda salir de aquí. Todavía tengo puros cienes e un inmaculado registro. Todo lo que necesito es unos pocos días lejos de esta mierda de lugar algunas veces y tú realmente ¿me estás dando pena sobre eso? Algunas veces es demasiado horrible que yo- tú sabes, no importa, no entenderías–se levantó y giró de la mesa para alejarse, pero fue detenida por la mano de Naruto alrededor de su muñeca.
–¿Qué no entiendo? –susurró duramente, tratando de no causar una escena. –¿Por qué? Porque estoy en el equipo de fútbol ¿y "populares" ahora? ¿Sabes cuánto tiempo me llevo? ¿Simplemente ser aceptado aquí? ¡Tú sabes cómo eran las cosas para mí antes! No estoy buscando la simpatía, sólo, cómo puedes decir que yo no- –se interrumpió, notando la expresión de dolor de Sakura. Él soltó su muñeca, dejando al descubierto una serie de marcas rojas en su muñeca y miró por un momento antes de irse enojado.
–De acuerdo, puedes ir, pero no olvides tu abrigo–le advirtió la Sra. Haruno, enviando a una Sakura de seis años rápidamente a su armario– Y no olvides que no te quiero cerca de ese chico Uzumaki.
–Pero mami el profesor dice que tenemos que ser buenos con Naruto porque él pasó por un montón–dijo Sakura con dulzura–Él no tiene una mamá o papá.
–Bueno… no me siento cómoda diciéndote esto–dijo la mamá de Sakura–Pero la mamá y el papá de Naruto se han ido por ese chico. Él tiene… problemas cariño y no te quiero cerca de él, ¿lo entiendes?
–Lo entiendo–asintió la pequeña Sakura, devolviendo la respuesta estándar.
Ella sacudió su cabeza, despejando su mente de pensamientos depresivos. Eso estaba en el pasado, antes de que ellos descubrieran la verdad detrás de la trágica historia de Naruto. Pero a pesar de que fue en el pasado, ella no tenía derecho a ignorar el dolor que él había sentido. Él había sido intimidado tanto como ella, o peor. Tenía que disculparse.
Salió corriendo por las puertas dobles, ignorando las miradas que su discusión había causado.
–Naruto–resopló mientras lo veía–Lo siento, lo que dije fue simplemente- –largos brazos la rodearon, interrumpiéndola.
–Lo siento mucho–murmuró Naruto en el pelo de color rosa.
–No, yo lo siento–replicó Sakura, sintiéndose incluso más culpable que antes.
–En serio, fui yo–argumentó Naruto, acercándola más.
–Fue mi culpa, fui demasiado lejos, lo siento–dijo Sakura– Bien podemos parar, por alguna razón me siento como una gran idiota ahora mismo–Naruto se rio y soltó a la chica más pequeña.
–Pero en serio, necesitas resolverlo–comentó Sasuke, apareciendo de la nada y poniendo un brazo sobre los hombros de Sakura–Todos lo pensamos–Sakura miró alrededor, notando que todos sus amigos se reunieron a su alrededor.
–Bien–ella suspiró–¿Y ahora qué?
El grupo intercambió miradas antes de decidir simultáneamente– ¡Nueva ropa!
–¿Qué hay de malo con mi ropa? –Sakura preguntó indignada. El grupo miró sus jeans hasta los tobillos y la blusa de Disneylandia de cuando ella tenía siete años.
Todo.
–Todo–Neji se rio. El resto del grupo se unió, a excepción de Hinata por supuesto. Sakura se sonrojó y se giró para volver al colegio.
–No, no, está bien–Sasuke consoló desapasionadamente–Iremos el sábado. Porque si Neji está hablando de tu ropa, es momento.
–¿Dónde mierdas está esa perra? –murmuró Temari en voz baja. Tayuya escuchó la pregunta y le sonrió a la chica más alta.
–Aww, estás preocupada–bromeó, tocando al costado de la rubia de cabello arenoso. Temari golpeó la mano lejos con enojo.
–Joder, no estoy preocupada, es sólo que tres es un grupo, ¿sabes? Dos personas son sólo una pareja de putos solitarios. Además, ¿cómo demonios llegará ella? –Temari preguntó en voz alta–Ella probablemente esté ahí afuera en el puto suelo en una bola de sangre chorreando de su cabeza y mierda-
–Tranquilízate–se rio Tayuya–Estoy segura que ella está- Dios mío.
–¡Esa maldita perra! –exclamó Temari, boquiabierta. Ino estaba situada en lo alto de lo que parecía como una alfombra extendida entre dos barras de madera mientras cuatro jugadores de hockey tocaban una bocina por encima de la gente.
–Como la puta realeza–susurró Temari–¿Quién demonios se cree? No sé porque incluso me moleste preocupándome por esa zorra.
–Así que estabas preocupada–presionó Tayuya, sonriendo.
–Cállate de una puta vez–murmuró Temari.
–Me gusta este–ofreció Neji, sosteniendo una camiseta blanca drapeada de mangas largas.
–Por última vez Neji, ¡de ninguna manera! –exclamó Naruto –¡Todo lo que coges parece como algo que un monje budista o un hippie retirado vestiría!
–¡Naruto! –jadeó Sarah.
–Tenía que decirse–dijo Sasuke, calmándola con una mano en su hombro.
–Este es jodidamente sexy–sonrió Kiba.
–Bien, pero no todo el mundo es un idiota que viste camisas sin mangas todo el tiempo tratando de mostrar sus tatuajes–gritó Naruto, lanzando sus manos al aire. Empezó a hojear unos jeans–Necesitamos que sea segura, pero sutil.
–Bien, entiendo todo la parte de segura-pero-sutil, pero mi pregunta es, ¿por qué estamos en la tienda de los hombres? –preguntó Sakura con enojo, pasando una mano por su pelo. Los chicos la miraron con sorpresa.
–Porque eres lesbiana–indicó Sasuke, sin decir un "obviamente" rotundo a través de la tienda.
–Sí, una lesbiana, no un chico–argumentó Sakura. Se volteó hacia Hinata. –Bien, ¿prefieres verme engalanada como un chico, o vestida con algunas buenas ropas de chica?
Hinata se movió extrañamente y se sonrojó, deslizándose detrás de un perchero de pantalones– P-pienso que tú te v-verías bien de cualquier manera–susurró.
–Sakura, ¡ni si quiera te gustan las ropas de chicas! –indicó Naruto.
¡Me gustan en las chicas!
Me gustan fuera de las chicas.
¿Dónde has estado?
–Y además–continuó Naruto, interrumpiendo la conversación interna de Sakura–no sólo estamos tratando de hacerte ver bien, estamos tratando de hacer un punto.
–¡Exacto! –Kiba estuvo de acuerdo.
–Entonces ¿cuál es el punto? –Sakura le preguntó a Kiba.
–Uh…
–El punto es–Naruto se hizo cargo–que cuando alguien indique una imperfección, tú o bien te deshaces de él, o lo haces en algo que es simplemente ¡una parte de ti! Ahora, ¿puedes renunciar a ser una lesbiana?
Sakura pensó en ello. Y pensó un poco más. Sus ojos se movieron hacia atrás y adelante desde los senos de Hinata a la entrepierna de los pantalones de Sasuke. ¿Podría renunciar a los senos… para siempre?
¡Claro que no!
–No…–Sakura admitió en voz alta–Bien. Pero al menos busquen jeans en la tienda de mujeres. Me niego a ceder. Eso es simplemente no atractivo –Naruto y Kiba, ambos se agacharon para tirar de sus pantalones, sonrojándose.
–Lo tengo–dijo Sasuke. Todos los ojos se giraron a la pared en la que estaba apoyado, el epítome de lo genial–Sakura necesita ser yo– Todos en el grupo, menos Naruto, lentamente comenzaron a asentir.
–¿Estás bromeando? –resopló Naruto–Eres tan engreí-
–Es la mezcla perfecta de lo genial y casual–agregó Sarah con ojos enamorados.
–Sí, sólo afemínalo un poco e incluso esa perra podría ser un poco sexy–Kiba asintió con la cabeza.
–Oye "esa perra" está justo aquí, idiota–gritó Sakura–Pero en serio, creo que eso es todo. Esta es la apariencia.
–Pero no puedes simplemente vestirte como yo–continuó Sasuke– Tienes que mostrarles a esos bastardos que estás por encima de eso. Que eres jodidamente imperturbable. Debes convertirte en Sasuke.
–Bien, sí, sí, lo que sea, pero entiende Sakura–empezó Naruto dramáticamente–esto no se trata de la ropa o cuan bien te veas, esto es acerca de tu actitud. Es acerca de demostrar a esos putos que ellos no te molesten. Así que aunque en la vestimenta puedes ser Sasuke, tú no necesitas serlo. Sólo se la nueva Sakura. La nueva No-jodan-conmigo-Sakura.
–La actitud, la ropa, la sensualidad, sí. Para sobrevivir lo necesito todo–repitió Sakura, ignorando a Naruto completamente. –Me convertiré en Sasuke Uchiha.
–Parece como que estos bastardos se metieron con la lesbiana equivocada–sonrió Naruto, creando un punto final perfecto para el capítulo. El grupo lo ignoró.
–Cuidado Academia Konoha, aquí vamos–sonrió Sasuke.
