Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto. Afterschool pertenece a jumblegut-Lane.
Este capítulo es un poco largo por eso me tardé un poco más de lo normal, a eso sumándole que unos parientes llegaron y no puedo entrar a la computadora. Espero que les guste el capítulo.
Capítulo 12: Fiesta en casa
Sakura levantó la cabeza del colchón. Algo pegajoso se deslizó a lo largo de su cara y cayó sobre la almohada en la que había estado tendida. Ella pasó un dedo por su mejilla y se la llevó a su nariz.
Mermelada de fresa.
¿Cómo llegó ahí?
No quieres saber.
Mierda, joder, ¡joder! Fui a esa maldita fiesta ¿no es así?
Sí… Y mientras estabas ahí tú-
–¡Mierda! –un latido obscenamente doloroso pasó por la cabeza de Sakura. Ella jadeó en unas cuántas respiraciones secas a través de su boca, la cual parecía estar confabulando con su cabeza. Finalmente, decidiendo levantarse, se empujó hacia arriba, sólo para encontrarse a sí misma medio detenida por el peso encima de su brazo.
Joder. ¡Por favor no dejes que esto sea una persona! Mierda, ¿por qué sigo dejando que esto me pase?
Ella miró por encima de la chica y retiró el largo cabello negro para revelar su rostro.
Gracias a Dios, es sólo Hinata. Ahora, ¿cómo voy a sacarla de mí encima?
Mejor piensa rápido porque necesitamos estar en el baño muy pronto.
¿Qu-? ¿Cuán pronto?
Ahora mismo.
–¡Mm! –se atragantó Sakura, poniendo una mano sobre su boca. Ella se levantó, golpeando a Hinata al piso sin gracia y corrió a toda velocidad al baño. Apenas llegando al inodoro, ella arrojó el vómito en el tazón de porcelana. El vómito inundando a través de su nariz y boca dejando un olor desagradable en sus fosas nasales.
Esto huele como mi baño. ¡Este es mi baño!
Hueles como mierda.
…Sabes, este podría ser como una propaganda contra el consumo de alcohol en menores. Como tú en el fondo y como, "Síp chicos. Estas es la realidad del consumo de alcohol en menores. ¿Esas películas que ves? No son la verdadera mierda, ¡esta es la verdadera mierda y es en serio jodido!"
Cállate. Por favor. Cálla- Ella arrojó nuevamente, manoseando su cabeza en un intento desesperado de mantener su pelo fuera del camino. Mientras se recuperaba, escuchó un quejido y pasos arrastrados. Sakura se alejó del inodoro justo mientras Hinata daba tumbos en el baño, tomó una mirada al vómito en el inodoro y empezó a vomitar ella misma. Sakura se arrastró hacia adelante y agarró el cabello de Hinata, los finos cabellos negros eran un poco más difíciles de manejar que los cabellos rosas de Sakura.
–Graci- ¿Sakura? –preguntó Hinata. Sakura hizo un gesto de dolor al sonido de su voz y asintió, arrastrándose hacia donde estaba el lavabo e intento apoyarse en una posición de pie.
Y ahí va el mareo otra vez.
Sakura se inclinó hacia adelante y se volteó al lavamanos, enjuagando su boca exhaustivamente antes de darse la vuelta hacia Hinata de nuevo.
–Hrgh–comenzó. Se detuvo, sorprendida por la aspereza de su propia voz. Hinata y ella intercambiaron una mirada de asombro y luego se echaron a reír. –Quiero decir, oye Hinata, um, ¿recuerdas lo que pasó anoche?
–No, no en realidad–confesó Hinata, agarrándose la cabeza. –Sólo recuerdo despertar en el suelo. No puedo creer que dormí ahí. Sakura hizo una mueca de dolor, decidiendo retener la información que ella había golpeado a la chica en el suelo.
¡Lo que ella no sabe no puede hacerle daño!
–Uh… sí, así que ¿puedes intentar re-?
–¿Chicas están bien?
La cabeza de Sakura se movió rápidamente al oír la voz. Sus orejas estaban en lo correcto. En la puerta no estaba otra más que Ino Yamanaka, bostezando y frotando el sueño de sus ojos.
Ella duerme sin sostén. Señaló Sakura interna.
¿QUÉ? ¿De qué estás hablando?
Quiero decir, ¡mira!
No, ¡no voy a mirar! ¿Qué está mal contigo?
Pero, como se da la circunstancia, las palabas de Sakura interna inconscientemente causaron que los ojos de Sakura empezaran a deslizarse hacia abajo hacia los considerables senos de Ino.
¿Ves? Pezones.
–¿Qué demonios estas mirando? –exigió Ino de repente. Los ojos de Sakura se cerraron de golpe hacia Ino. Ino cruzó sus brazos dibujando los ojos de Sakura de vuelta a su enfoque inicial.
–Um… ¿Sakura? –preguntó Hinata en voz baja. Sakura se volvió hacia Hinata, quién ahora estaba posada en el asiento del cerrado inodoro. Ella se vía absolutamente lívida. –¿Qué estás viendo?
–Yo- um, bueno, verás, uh…–chilló Sakura antes de desmayarse.
Anoche…
¿Realmente crees que debería vestir esto? –preguntó Sakura, trayendo un brazo hacia abajo para cubrir sus senos y el otro para cubrir su vientre.
–¡Sí! –exclamó Sarah, feliz de estar en la serena luz por una vez. –Es ajustado, muestra tus senos (y el hecho de que los tienes), y tus abdominales, los cuales debo decir que son muy buenos.
–Um, gracias–se agitó Sakura. Ella intentó tirar la camisa hacia abajo, sólo para que se suba aún más alto. –¡Mierda!
–¡Déjalo en paz! –respondió Sarah, abofeteando sus manos lejos. –Te dejé vestir esos abominables pantalones, ¿no?
–¡Ellos están bien! Los pantalones cargo son a la vez cómodos y eficientes. El número de bolsillos que tienen comparado con la cantidad de cosas que una chica adolescente promedio tiene que llevar es realmente proporcional-
–Lo que sea, ¿quién siquiera te dejo comprar esos? ¡Pareces un artista aspirante de hip hop! ¡O una realmente verdadera lesbiana! –interrumpió Sarah.
–Entonces… eso es bueno… ¿cierto? –preguntó Sakura con vacilación.
–Sí, claro, vamos abajo hacia el auto–gruño Sarah, a la cabeza. Mientras Sakura abría la puerta para ella, escuchó un fuerte silbido viniendo del auto de Naruto. Ella frunció el ceño y se dirigió hacia el auto, entrando con cautela.
–¡Sakura! –exclamó Naruto–Te ves, um- bueno- supongo que podrías decir, um, cómo… ¡Tienes senos! –hubo una naciente pausa en el auto mientras todos tomaban una mirada clandestina hacia los senos de Sakura.
–¿QUÉ DEMONIOS NARUTO? –Sakura gritó mientras Sasuke, Sarah, y Kiba se echaron a reír. Sasuke fue el primero en recuperarse, volviendo a caer en su comportamiento frío y casual.
–P-pero tus pantalones–Kiba logró balbucear a través de la risa. Sasuke lo perdió de nuevo. Naruto estaba prácticamente fuera del auto y Sarah que se ahogaba de la risa. Sakura los miró a todos.
–¿Podemos simplemente ir? –ella suspiró, cruzando sus brazos sobre su pecho.
–S-sí– Naruto balbuceó, terminando su risa. El viaje era cada vez más extraño, ya que cada dos segundos alguien recordaba lo que pasó y dejaba escapar una pequeña risa, lo cual causaba a los demás empezar a reírse fuertemente otra vez. Sakura sólo se volvió más y más molesta, su ira claramente mostrándose a través de su constipada mirada, lo cual desafortunadamente sólo causaba más risas reprimidas. Para entonces se acercaron a los rotundos graves que venían de la casa de Karin, Sakura estaba harta.
–Ustedes tres. ¡No me hablen por el resto de la noche! –ella advirtió, dando un portazo al auto tan fuerte que el auto se sacudió en su lugar. Desafortunadamente, esto ahora significaba que ella tendría que entrar a la fiesta sola. Ella respiró hondo y abrió la puerta. Todos los ojos, no importaba que tan fuera de foco, se volvían hacia ella.
–Um… ¿hey? –Sakura agitó la mano débilmente. Los ojos seguían mirando.
–Saakuraaa–Karin arrastró las palabras al oído de Sakura, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Sakura. El abrazó parecía más como una ayuda para mantenerse en pie que cualquier otra cosa. Ella olía a cerveza y vodka y un narguile de sabor pera.
–Uh, oye Karin, gracias por invitarme–sonrió Sakura, alejándose torpemente. Karin se movió con ella.
–¿Quieres besarte en mi cuarto? –ella susurró sensualmente.
–Um…–respondió Sakura. Ella todavía estaba en la puerta, y aun así había un montón de miradas sobre ella aunque algunos le habían dado la espalda.
–No podemos hacer eso, ¡alguien nos vería! –chilló Karin, inclinándose hacia atrás para dar una palmada a Sakura en el brazo y casi caerse.
–¿Estas… estás hablándome a mí? –Sakura se señaló a sí misma.
–Bien, de acuerdo, pero quiero que me hagas sentir realmente bien, ¿está bien? –se quejó Karin, frotándose contra Sakura muy indecente. Sakura se estremeció. Karin continuó a poner una larga, y agonizantemente, lenta lamida a través de la concha de la oreja de Sakura. Justo cuando estaba a punto de no tener en cuenta sus modales y empujar a Karin lejos de ella, la puerta se abrió y golpeó a Karin fuera del camino. Sakura se volvió con una expresión de sorpresa hacia Naruto, su salvador.
–¡Naruto! –exclamó ella, tirando de él en un abrazo.
–¡Naruto! –la multitud hizo eco, dando la bienvenida a su jugador estrella de baloncesto a la fiesta. Se acercaba el final de la temporada, como también la elevación de la popularidad de los jugadores de baloncesto. Por supuesto, Naruto era popular todo el año, siendo la estrella de los equipos de futbol, baloncesto y béisbol. Por lo tanto él estaba en fiestas como los peces estaban en el agua.
–¡Hola chicos! –gritó Naruto a la multitud.
–Oye Naruto–Karin, que al parecer se había recuperado de su caída, ronroneó. Sakura hizo un rápido escape dejando a Naruto encontrar su propia manera de escapar del abrazo de la muerte de Karin.
–¡Sasuke! –Sakura escuchó a la multitud rugir mientras ella se deslizaba en la puerta de la cocina, pasando mayormente desapercibida por sus compañeros de clase. De repente, ella se dio la vuelta por un fuerte agarre.
–Oye–una voz profunda retumbó. Sakura miró arriba para ver quien estaba hablando con ella, y luego levantó la vista aún más y fue instantáneamente deslumbrada. Lo llamaban Zazuba, el eterno de último año. El rumor era que él había estado en el último año del colegio en la Academia Konoha durante nueve años. Sólo unos pocos cuantos son los que lo vieron porque él venía al colegio con tan poca frecuencia. Pero cuando él venía, él siempre ha hecho un punto para poner a los perdedores en su lugar. Incluyendo Sakura. A menudo incluyendo a Sakura. Su respiración se aceleró.
¿Qué carajos quiere él con nosotras?
¡Él nos pondrá de vuelta en nuestro lugar!
Mierda, ¡no quiero volver a nuestro lugar! ¡Nuestro lugar apestaba! ¡Me gusta este nuevo lugar!
Bueno, ¡pues dile adiós!
Debimos haber tocado más senos, maldecido más personas, ¡joder más perras!
A parte del lenguaje, estoy de acuerdo. Los tendría enterrándonos en el lado soleado del río.
¡Salgamos con fuerza!
–Oye–Zazuba gruñó mientras se aproximaba a la pelirrosa.
–Oh, hola–Sakura arrastró las palabras con un gesto vago. Una silla se volvió disponible y Sakura se cubrió en ella, arreglándose en una posición semi-digna. Acerca de la mitad de la multitud cercana estaba mirando con curiosidad, el resto también se distrajo notándolo, mientras el grupo de Sakura había llegado un poco tarde a la fiesta.
–¿Cerveza? –gruñó Zazuba, ofreciéndole la botella. Sakura abrió su boca para contestar, pero todo lo que salió fue un chillido. Ella cerró su boca y aclaró su garganta.
–Yah–dijo con voz ronca, aceptando casualmente la botella. Ella lo miró por un segundo, tratando de averiguar sus secretos. Zazuba la observó con atención.
¿Qué demonios significa esto?
A quién demonios le importa, ¡sólo bébelo! ¡Para no tenerlo encima!
Sakura se encogió de hombros y bebió un largo trago de la cerveza, sólo para escupirlo un segundo después, cuando Zazuba la golpeó en la espalda.
–Bebe–gruñó con una sonrisa depredadora– Tenemos mierda de la que hablar. Tal vez no seas tan débil como pensé que eras–Sakura sonrió inquieta y cambió su peso.
Si corremos hacia la puerta ahora, podríamos llegar a Naruto antes de que Zazuba nos mate.
¿Matarnos? ¡Sólo nos dio una cerveza!
¡Una cerveza abierta! Quién sabes que drogas podrían estar-
Cobarde. Alerta de una pequeña cobarde. Mis sentidos de pequeña cobarde están zumbando.
¡Bien! ¡Lo haremos a tu manera! ¡Sólo ten en cuenta que eso se escuchó realmente extraño!
Sakura cedió y tomó un sorbo, manejando para sólo hacer muecas un poco. –Sabroso–comentó a través de su disgusto.
Cuatro horas y dos cervezas después, Sakura y un gran grupo de matones estaban riéndose a carcajadas fuertemente de otra de las desenfrenadas historias de "músculos y mujeres" de Zazuba.
–¡Mierda, n-no lo hiciste! –resopló Sakura.
–¡Lo hice! –insistió Zazuba, haciendo gestos amplios con su cerveza. –Yo jodidamente la alcé y luego malditamente la lancé sobre mi cama y dije, "Bueno, ¿estás jodidamente lista ahora perra?" ¿Y sabes lo que me dijo?
–Tengo que ir a orinar–Sakura anunció empujando su salida del grupo de Zazuba.
–Bueno, no–Zazuba frunció el ceño– ¡Claro que no dijo eso! Pero está única vez…–Sakura continuó su caminata para encontrar el baño más cercano, abriéndose paso entre la gente que claramente estaba muy borracha. Sakura sonrió. Después de la fiesta de Naruto, se estaba asegurando mantener la bebida bajo control. Sólo lo suficiente para entrar en calor.
–¡Sakura! –una voz la llamo por detrás. Sakura se volteó. Un brazo bronceado forzaba su camino entre una apegada pareja e intentaba liberar el resto de su cuerpo.
Mierda es… es un maldito brazo parlante. ¡Corre!
Sakura trató de escapar, pero la pared de cuerpos se negó a dejarla pasar y la mano unida al brazo parlante se pegó con ella y se arrastró a si misma por entre la pareja.
–Oh, eres sólo tú Temari–Sakura suspiró de alivio.
Estoy un poco más achispada de lo que pensé que estaba.
Temari se enderezó y se sacudió. Su mirada era feroz. Ella parecía totalmente sobria y centrada, a diferencia del resto de la multitud.
–Mira enana–comenzó Temari–Sólo quiero disculparme. Lo que hicimos fue bastante, malditamente jodido. Esa mierda era maldita, maldita um, perdón dame un momento–Temari miró hacia otro lado y se secó los ojos–Eso fue malditamente erróneo, ¿sabes?
Sakura se movió incómoda mientras Temari se echaba a llorar y la envolvía en un fuerte abrazo.
–Yo jodidamente- esta mierda- ¡mierda no! –Temari balbuceó en el cabello de Sakura.
Ella está más borracha de lo que pensé, demasiado.
–E-está bien–tartamudeó Sakura–Estamos bien.
–Bien, genial–Temari contestó casualmente, las lágrimas ya desaparecidas de sus ojos. –Pero hice algo para ti, sólo para esta segura–una sonrisa maliciosa empezó a extenderse por el rostro de la chica más alta. Sólo el tamaño de la sonrisa hacía a Sakura nerviosa.
–¿Qué hiciste? –preguntó Sakura, asustada de lo que se le venía.
–Robé a Ino–sonrió Temari–Y la encerré en un armario. ¿Lo entiendes? ¿En el armario? Tengo la llave justo aquí. Ten, tómalo. Puedes dejarla salir cuando quieras. Un par de horas, días, semanas. –Sakura miró la llave en su mano con horror.
–Bastamente malditamente genial, ¿no Rosadita? –Temari preguntó alegremente, colgando un brazo sobre los hombros de la chica más pequeña.
–Este armario, Temari–murmuró Sakura, sus ojos aún en la llave en su mano. –¿Es oscuro?
–Claro que sí, ¡es oscuro! –Temari se rio entre dientes–No estaría sorprendida si ahí dentro estuviera un gran multitud de gente. ¡No podía ver ni mierda! ¡No podía ni ver mi propia jodida mano en frente mío! Esa mierda estaba tan malditamente oscur-
–Sí, gracias Temari–Sakura murmuró hacia su nueva "amiga" mientras se quitaba el brazo de sus hombros. Ella partió hacia la multitud con un esfuerzo renovado, su vejiga temporalmente olvidada.
–¡Ino! –dijo entre dientes en el armario debajo de las gradas.
–¿Ino? –susurró en la puerta junto a la cocina.
–Iiiinoooo–cantó hacia el sótano, sólo por si acaso. Sakura maldijo en voz baja, dándose cuenta de que Ino debía estar en el piso superior, donde un número de "fiestas privadas" habían empezado.
Dios espero que Karin no esté allí. Ella probablemente me arrastre en alguna habitación oscura y trate de hacerlo a su manera conmigo. Ella cerraría la puerta y me jalaría dentro, luego me tiraría a la cama. Probablemente se sentaría a horcajadas sobre mí para mantenerme de correr. Entonces ella se inclinaría abajo hasta que sus s- ¡Mierda! ¡No!
Ella volvió a sus sentidos mientras doblaba la esquina en lo que parecía una sale de estar en un piso superior. Y luego todo lo demás dejó de existir.
E-ella es tan hermo-
¡Candente! ¡Lo sé!
No, ella es tan h-
¡Malditamente sexy! ¡Se a lo que te refieres!
–No, ¡ella es hermosa! –Sakura siseó de frustración. Unas pocas personas en la habitación, incluyendo a la hermosa criatura que había llamado la atención de Sakura, se voltearon para ver con quien estaba hablando. Ellos voltearon después de unos segundos, obviamente creyéndola demasiado borracha para darse cuenta que ella no estaba hablándole al delgado aire.
¡Ve a hablarle!
¡No puedo!
Entonces ¿por qué estás caminado hacia ella?
¡Joder!
–Um, hola–chilló Sakura. La chica tomó un paso atrás torpemente y la miró. Era obvio que Sakura estaba demasiado cerca para su comodidad.
–Mierda, lo siento, estoy demasiado cerca, sólo estoy en lo más mínimo, un poco, dipsómana–Sakura se rio entre dientes, esperando aliviar la tensión en el aire. La chica tomó otro paso atrás y la mirada, que se había suavizado al principio de la disculpa, se endureció aún más.
–Mierda, ¿acabo de decir dipsómana? ¡Quise decir borracha! Lo siento es una palabra española antigua es- bueno yo sólo… quise decir borracha–Sakura finalizó sin convicción. Ella suspiró y dejó caer la cabeza.
Madre de Dios, soy tan estúpida.
Oye, todo el mundo hace el tonto a veces. Larguémonos de aquí.
Ella se preparó para irse, sus ojos escociendo con lágrimas no derramadas, lagrimas ebrias de la vergüenza, cuando un brazo rodeó su cuello. Sakura se tensó, luego reconoció el aroma y se relajó en el abrazo.
–Hey Sakura–susurró Sasuke en su oído. –Hey sexy lady–él ofreció una sonrisa derrite-corazones, la cual la chica enseguida devolvió con una amable sonrisa.
–Tal vez no me conozcas–continuó Sasuke mientras Sakura lamentaba cuán rara era comparada con él. –Soy Sasuke Uchiha. ¿Quieres ir a algún lugar más… privado? –él levanto una ceja. Sakura se estremeció, su mirada seductora atravesaba incluso su lesbiano corazón.
–Um, no gracias, yo estaba en medio de una conversación, idiota–la chica respondió. Su tono era suave, pero las chispas volaban de sus ojos. Sasuke se encogió de hombros, imperturbable, y se alejó. Sakura lo escuchó a unos metros de distancia– Hey sexy lady.
–Lamento hablarle a tu amigo así–la chica se disculpó. –Soy Hana–Hana le tendió la mano para un apretón de manos. Sakura parpadeó un par de veces, luego se recuperó y agarró su mano con la suya.
Ella nos habló. La estamos tocando. Esta es su mano.
Le gustamos. Quiero decir, un minuto es un apretón de manos, lo siguiente cosa que sabes es que están durmiendo juntas en la habitación de los padres de Karin con una antigua pala de fraternidad en la mano, ¿me equivoco?
Una… ¿una pala? Te refieres a mí, como, golpeándola en el trasero con o- ¡Mierda! ¿Qué es lo que dijo? ¿Qué le decimos? ¿Eh?
–Soy Sakura. Yo, um, ¿están las palas en tu, uh, repertorio sexual o…?
¿Acaso acabo de decir eso?
Hana se inclinó más cerca.
–¿Qué fue lo último que dijiste? Lo siento, ¡la música está muy fuerte!
–Dije que siento que él te hablara así. Él está acostumbrado a salirse con la suya.
–Me doy cuenta–Hana rio. –¿Supongo porque él es tan candente? –la palabra resonó en la cabeza de Sakura.
¿Candente?
¡Ella es malditamente heterosexual!
¿Candente? ¿Ella piensa que lo es?
¡Aborten la misión! ¡Aborten la misión!
Candente… Ella es candente. ¡Ella es hermosa! ¡Se lo voy a decir!
¡Al menos se encantadora al respecto!
Lo intentaré, pero mi boca no está realmente trabajando conmigo ¡justo ahora!
–Él no debió haberte llamado sexy lady–murmuró Sakura, pateando un zapato con el otro.
–¿Qué? –preguntó Hana. –Sakura se movió un poco más cerca.
–Dije, que él no debería haberte llamado sexy lady–dijo, en voz baja, perdiendo sus nervios.
–¿QUÉ? –gritó Hana. –VEN MÁS CERCA– Sakura se movió hacia adelante hasta que sus zapatos estaban casi tocándose.
–Dije, que él no debería haberte llamado sexy lady–dijo ella directamente al oído de la otra chica.
–Oh–Hana se sonrojó, y tomó un paso atrás. –Sí, realmente no soy sexy, quiero decir-
–No, ¡no! –Sakura se golpeó la frente. –¡Soy tan estúpida! Eres sexy, eres súper sexy, quiero decir, básicamente he estado imaginando tus senos ¡desde que he estado hablando contigo! Es sólo que él no debería haberte llamado sexy porque bueno, se supone que diría "Él no debería haberte llamado sexy lady" y luego tú serias como "¿Por qué no?" a lo cual yo hubiera dicho "Porque tú eres más que sexy, eres hermosa", entonces luego-
–Hey sexy lady–Sasuke se abalanzó, agarrando la cintura de Sakura y atrayéndola hacia él. –Puede que no me conozcas. Soy-
–¡DÉJALO! –Sakura y Hana gritaron al unísono, mientras Sakura lo golpeaba en la cabeza.
–¡Bien! –gruñó Sasuke–Mierda. Joder. ¡Vete a la mierda, Sakura! ¡Maldición! –Sakura se giró hacia Hana, sonrojándose. Ella se sorprendió de nuevo cuando Hana tomó los brazos de Sakura y los envolvió alrededor de su cintura. Luego procedió a envolver sus brazos alrededor del cuello de Sakura.
–Déjame reiniciar el ambiente para ti. –Hana sonrió–¿Qué es tan hermoso acerca de mí?
Sakura se rio. –Um, tu cabello. Es como, um, un muy bonito rojo, no como el de Karin el cual es tipo sangriento y violento, pero como suave y eso. Y tus ojos, son de color marrón, lo cual no ves mucho por aquí. Realmente son bonitos de cerca. Y tus, um… tus…–la divagación de Sakura se apagó, no estando segura si hacer un cumplido de los labios de alguien era muy sugestivo.
¡Hazlo!
¡Ella pensará que estoy desesperada como rogando por un beso o algo!
¡Estamos desesperadas! ¡Y tú literalmente podrías rogar por un beso en este punto!
–Tus ojos y tus lab- –y luego los de ella estaban sobre los de suyos, suaves pero insistentes. Y Sakura inmediatamente se congeló. Hana retrocedió con el ceño fruncido.
–Y-yo pensé que tú querías que, um- –ella comenzó a ruborizarse y Sakura instintivamente tiró de ella en un abrazo.
–No, ¡lo hacía! Confía en mí… Estoy segura que quería que me beses, yo solo, uh, ¡olvidé como besar! –ella se encogió ante su excusa.
Diciendo que olvidaste como besar implica que una vez sabías cómo.
¡He besado a personas!
Sí. ¡Si por personas te refieres a Naruto! ¡En segundo grado!
¡Eso cuenta!
–Estás tan borracha… que tú ¿olvidaste cómo besar? –cuestionó Hana, su cara escéptica.
Esa es mi historia y ¡me apegaré a ella!
–¡Sí! ¿Qué acaso nunca te pasó antes? –las risitas de Hana fueron creciendo a una risa hecha y derecha ahora.
–¡No! –ella exclamó–Pero en serio sólo no quieres besarme o-
–¡Quiero! –interrumpió Sakura apasionadamente. –Yo simplemente quiero, sólo empujarte contra esa puerta y como, besarte harto. Yo sólo no puedo realmente recordar cómo ir exactamente a eso en el momento.
–Bien entonces–Hana sonrió, tranquilizada–Ven a buscarme cuando lo recuerdes–se alejó, y salió de la habitación, un cierto balanceó en sus caderas.
¿Ir a buscarla?
¡Ella nos quiere ver de nuevo! ¡Posiblemente cuando ella esté sobria!
¡Oh felices días!
Tal vez ella-
Un fuerte golpe vino de la puerta que Sakura había mencionado hace unos momentos.
¿Qué demonios es eso?
–¡Maldita Sakura déjame salir! –una llorosa voz gritó desde adentro. El resto de la habitación se volteó con miedo en sus corazones, seguros de que estaban a punto de presenciar, el surgimiento de algún espíritu vengativo o un demonio malicioso de algún tipo. Sakura buscó a tientas la llave y luego la puso en lugar correcto. Ino salió corriendo y se arrojó a los brazos de Sakura, escondiendo su rostro el hombro de Sakura.
–Amigo, ¿esa chica tiene dos chicas? –algún chico murmuró.
–Um, tal vez deberíamos salir de aquí–murmuró Sakura en el pelo de Ino. Ino asintió.
–Genial, sólo déjame encontrar a Hinata y luego nos-
–¿Hinata? –preguntó Ino, quitando la cabeza del hombro de Sakura.
–Bueno sí, ella se está quedando en mi casa porque su papá es realmente estricto así que ella no puede venir a casa como mareada–respondió Sakura.
–Lo que sea–respondió Ino, la máscara de perra reina en su lugar. –Estaré junto a la puerta–y ella se había ido.
–Um, ¿de acuerdo? –Sakura respondió a la nada.
Ino está actuando raro.
Bueno, ella estaba encerrada en el armario.
¿Ella estaba "en el armario"?
¡Oh, ahora lo entiendo! ¡Eso es gracioso!
¿Cierto? ¡Cuán irónico!
¡Hazme recuerdo de decirle a Temari que eso fue gracioso!
Después de una extensa búsqueda, ella encontró a Hinata teniendo una animada conversación con Tayuya, mientras estaba parada muy cerca de las animadoras. Sakura se interpuso entre ellas protectoramente. –Hinata tenemos que irnos–ella dijo con cautela.
–Um, b-bien–Hinata le sonrió a la animadora.– Gracias Tayuya, me has ayudado bastante.
–No hay problema–respondió Tayuya. –¡Recuerda escoger al que te hace feliz!
–¿Chicas de qué estaban hablando? –preguntó Sakura con curiosidad mientras ellas tejían su manera de salir a través de los borrachos cuerpos. Hinata se sonrojó y miró hacia otro lado.
–Helado–respondió rápidamente–Chicle y limón son mis favoritos, pero ella me dijo escoger cualquiera que me hiciera más feliz, pero lo que ella no entiende es que ambos me hacen tan feliz, no puedo- ugh, no importa–Sakura la miró. Ella nunca había visto a Hinata tan exaltada sobre nada, y mucho menos de helado.
–Um, así que iremos a mi casa–empezó ella, decidiendo ignorar el estallido completamente–e Ino viene con nosotras.
–¿Qué? –gritó Hinata.
–Quiero decir, no es gran cosa, es sólo, bueno ella estaba en el armario así que tuve que sacarla, porque Temari me lo dijo, y entonces ella pasará la noche con nosotras, eso es todo–explicó Sakura sin sentido.
–¿Estás ayudando a Ino a salir del armario pasando la noche con ella? –susurró Hinata.
–Bueno, cuando lo dices así…
–Ella sólo tendrá que irse sola, ¡ella no puede quedarse! –ordenó Hinata.
–En primer lugar, ¿quién eres tú y que has hecho con Hinata? En segundo lugar, es mi casa y cualquiera que yo quiera que se quede puede quedarse. Y cualquiera que no quiera que se quede no puede. Será mejor que tú no seas de los últimos. Y por último, pero no menos importante, ¡dejemos de discutir porque pienso que tenemos un malentendido!
–No quiero oírlo–replicó Hinata–Si estoy "permitida", yo aún necesito quedarme en tu casa, pero si no, o bueno. ¡Tal vez sólo pasaré la noche con un chico y lo ayude a salir de su armario!
–¡Eso no tiene sentido! –gritó Sakura–Necesitas-
–¿Ustedes chicas han acabado aquí? Porque estoy cansada hasta el infierno–Ino intervino. –Ella tomó las llaves de la mano de Sakura y se dirigió hacia la calle. Sakura y Hinata intercambiaron una mirada y luego corrieron tras ella.
–¿Dónde está el auto? –preguntó Ino cuando le dieron alcance.
–Ese de ahí, ¡pero yo conduzco! –exclamó Sakura. –No puedo arruinarlo.
–Ni en broma, este es el auto de Naruto–Ino estuvo de acuerdo. –Pero si tú manejas, definitivamente se arruinará. Has estado bebiendo.
–¡No estoy ebria! –protestó Sakura.
–¡No podías ni pensar en una explicación que no sonora como si fuéramos a dormir juntas! –argumentó Ino. Hinata asintió a su argumento. No hace falta decir que fue un viaje tenso a casa. Una vez que llegaron a la casa, las tres inmediatamente subieron a la habitación de Sakura y empezaron a cambiarse, cada una evitando con cuidado no mirar a la otra por varias razones.
–¿Necesitas que te muestre dónde es la cuarto de los invitados, o tú ya lo sabes? –Sakura le preguntó a Ino, quién levantó la mirada en estado de shock.
–¿El cuarto de los invitados? –preguntó ella. –¿Pero por qué?
–Porque ahí es donde los invitados se quedan–respondió Sakura con una sonrisa helada. –Gente a quién no conoces lo suficiente para dejarlos quedarse en tu habitación. Hinata y yo compartiremos la cama aquí arriba. –Hinata se sonrojó desde donde estaba, en la esquina de la habitación.
–Sakura, es malditamente oscuro ahí abajo–gruño Ino, dando un paso hacia Sakura de modo amenazador, o tan amenazador como podía con la cojera que aún tenía de la lesión en el tobillo.
–Claro que lo es, ¿no es así? –Sakura sonrió, sin retrocer ni un centímetro. Hinata se rio entre dientes desde la esquina.
–Sakura, por favor–susurró Ino, tomando otro paso adelante. Ellas estabas casi nariz con nariz ahora. Hinata no se reía más.
–Hm… bueno ¿qué lo vale? –Sakura rio.– ¿Un calzón chino? ¿Tal vez un vergonzoso baile en el colegio?
–¿Qué tal una disculpa? –Ino le susurró al oído.
–Hm. Tentador–Sakura susurró de vuelta. –Pero tengo el presentimiento que no recordaré esto cuando despierte.
–Cuando estés sobria entonces.
–Trato–anunció Sakura. –¡Y el piso de la habitación va para la mujer en ajustados cortos púrpuras! Oye, ¿dejaste esos en mi casa?
–Sí, la última vez que me quedé a dormir aquí era como "por si acaso", ¿sabes?
–Supongo–respondió Sakura. ¡Hinata metete! ¡Quiero el borde!
–Cerca de Ino–gruño Hinata, frunciendo el ceño a Ino mientras entraba a la cama.
–Tranquilízate, ella siempre duerme en el borde–Ino llamó a Hinata desde el suelo.
–¿Qué? ¿A quién le hablas? –Sakura se preguntó en voz alta.
–¿Cómo sabe eso? –Hinata murmuró para sí misma.
–Lo que sea–murmuró Sakura, soltando una almohada del borde la cama. –Ino. Almohada.
–¡Mierda! ¡Un poco de advertencia la próxima vez!
–No hay problema–respondió Sakura. Dejó caer una manta fuera del borde. –Ino. Manta.
–Bien, ¡vete a la mierda! –gritó Ino después de desenredarse de la manta. ¡Eso fue a propósito!
–¡Es frío sin la otra manta! –se quejó Hinata, acurrucándose en una bola.
–Bueno, puedes venir más cerca–sugirió Sakura, luego se corrigió a sí misma–No como, en una manera lesbiana, ¡sino como en la manera "está frío"!
–Está bien–respondió Hinata arrastrándose más cerca. Ella respiró hondo y lanzó un brazo sobre el estómago de Sakura, justo debajo de sus senos, y se acercó más. Sakura sacó su brazo de entre Hinata y ella y la puso debajo de la cabeza de Hinata, permitiéndola usar como una almohada.
–Gracias–susurró Hinata y cerró los ojos. Sakura esperó hasta que la respiración de Hinata se igualara. Luego, poco a poco, y casualmente soltó su brazo sobre el borde de la cama hasta que su mano rozó el suelo. Ella escuchó las mantas moverse en el suelo. Luego ella sintió una suave, vacilante mano rozó su dedo. Entonces, finalmente su mano fue atrapada en un total agarre. El agradecimiento en esta ocasión se intercambió en silencio. Luego la respiración de Ino se igualó también.
Sakura bostezó, y dejó que sus parpados se cerraran y se quedó dormida, sintiéndose más caliente que nunca.
En la actualidad…
–¡Sakura! ¿Estás bien? ¿Estás. Bien? ¿Estás jodidamente bien? –exigió Ino, sacudiendo a Sakura atrás y adelante.
–¿Qué? Sí, estoy genial–Sakura arrastró las palabras, sosteniendo su cabeza.
–Bien–contestó Ino. –Hinata tuvo que irse, ella dice lo siento.
–Oh, bueno, bien, así que ¿qué pasa entonces?
–Bueno, necesitamos hablar ¿de acuerdo? –preguntó Ino.
–Claro, eso es- ¡MIERDA! –gritó Sakura, agarrándose la cabeza.
–¿Qué es? –Ino entró en pánico, jalando a Sakura más cerca para mirar su cara. Sakura corrió a través de su memoria, tratando de averiguarlo.
–¡Ninguna de esas memorias corresponden para la mermelada de fresa! –exclamó.
El rostro de Ino se endureció de nuevo. –De todas modos. Necesitamos hablar.
