*Se asoma ligeramente*. *Da un paso inseguro hacia el escenario*. *Le lanzan un tomate*. *Lo esquiva*. *Le lanzan una silla pero ésta le pega en la cabeza*. *Corre y se esconde detrás*. *Asoma el rostro con miedo*.

Sí, lamoco13 está viva. Yo. Eh, yo... Yo no sé qué decir ._. ¿Lo lamento? *Le lanzan un zapato*.

De verdad perdón T.T Sé que hace...oh Dios. Sé que desde hace más de siete meses que no escribo nada. Pero pues... Eh... Primero que nada. La escuela me mató el semestre pasado. Y en las vacaciones pues... Estuve haciendo otras cosas y luego me enfermé. ¿Y qué creen? Ya volví a la escuela ladrona, lo que me está robando todo mi tiempo n_n

Aun así vean el lado gracioso, les dije que iba a terminar esta historia para Navidad, pero ¿qué tal? Parece que la terminaré tres días después de San Valentín. Eso es bueno, ¿no? *Sacan una bomba*. ¡No! ¡Esperen! ¡Si me matan no sabrán en qué terminará este fic! ¡Ni ningún otro de los que tengo pendientes o ideados hacer! *Guardan sus armas*.

Fiu, gracias.

En otras noticas. Morí y reviví con el manga :'D Pero sigo necesitando mi dosis de Gajevy :c ¡MASHIMA NO SHIPEA EL GAJEVY! T.T

Disclaimer: Todo lo relacionado a Fairy Tail es propiedad del COMPLETO TROLL Hiro Mashima.


Fairy Valentine. Parte III

Lily había llegado a la casa hacía una media hora. Le extrañó encontrarla raramente silenciosa. Sabía que Gajeel no se encontraba ahí, así que no se molestó en buscarlo. El Exceed alzó vuelo para terminar sentándose en el sofá más cercano de la sala.

—Si no está aquí, ¿adónde demonios se fue? —se preguntó en voz alta, frunciendo el entrecejo.

Un par de minutos después, oyó cómo la puerta principal se abría con un leve rechinido. Bueno, ya no tendría que buscarlo. Cruzando ambas patas y con un suspiro, esperó a que el mago entrara. Sin girarse en su dirección, comenzó a hablar:

—Por fin llegas —dijo—. Pensé que no te aparecerías.

Escuchó cómo el pelinegro se detenía a mitad de camino entre el recibidor y la sala, lo que hizo voltear a Pantherlily. Arqueó una ceja al ver una expresión cercana a la sorpresa marcada en el rostro de Gajeel. Y después su vista se desvió a lo que el Redfox sostenía en una mano. Un ramo de flores de múltiples colores. Lily sonrió de lado, a sabiendas que parecía haber atrapado a Gajeel con las manos en la masa.

—¿Para quién son las flores? —preguntó con tono burlón.

—Eh… —el Dragon Slayer de Hierro se quedó callado unos segundos, hasta decir lo primero que le cruzó la mente—. Para ti —comentó extendiéndole el brazo.

La respuesta descolocó a Lily, haciendo que su sonrisa se borrara en menos de un segundo.

—Gracias, supongo —respondió con confusión—. ¿Por qué mejor no se las das a Levy? —inquirió con astucia.

—¿Y por qué demonios habría de dárselas a ella? —contestó con brusquedad.

—Admítelo Gajeel, ambos sabemos que esas flores no son para mí.

El Exceed cerró los ojos, esperando otra negativa por parte del mago. Pero para su sorpresa, escuchó lo que menos esperaba del pelinegro en ese momento.

—¡De acuerdo! ¡Sí son para la enana, maldita sea! —exclamó con furia a la vez que arrojaba el ramo hacia el suelo con fuerza.

Lily abrió los ojos de golpe y se quedó observando boquiabierto al hombre que sostenía su cabeza entre sus manos. Permaneció en shock hasta que Gajeel se sentó en el sillón más cercano. El Exceed sacudió la cabeza.

—¿Qué dijiste? —preguntó sin poder creérselo.

—¡¿Querías que lo admitiera, no?! —gritó, exasperado—. ¡Pues lo admito! Algo me está pasando y ese algo tiene ver con la enana. Haga lo que haga, no puedo sacarla de mi cabeza, ¡con un demonio!

El gato alado se quedó callado mientras el Redfox continuaba hablando.

—Debo estar bajo un hechizo o algo así. Estas estúpidas cursilerías sólo son para los idiotas sentimentales, no para mí. ¡Pero no puedo hacer nada! Cierro los ojos y ahí está. Trato de pensar en otra cosa y ella regresa. ¡Y estoy a punto de volverme loco! ¡¿Qué demonios me pasa?!

Lily, saliendo de su asombro, intentó responder con lo más lógico que se le ocurrió. Y con lo que era evidente que le sucedía a Gajeel en ese momento. Pero lo que no sabía es cómo él reaccionaría una vez que se lo dijera, y más en el estado en el que se encontraba. Tomando una bocanada de aire, decidió decirlo.

—Buenotúestásenamorado —habló lo más rápido que pudo.

—¿Qué? —Gajeel levantó la cabeza, mirándolo de frente.

—Que tú estás enamorado —repitió con mayor tranquilidad.

—¡¿Qué?! —exclamó poniéndose de pie en un salto—. ¡Eso es-...!

—Cierto —lo interrumpió Pantherlily—. Estás enamorado de Levy.

El Redfox soltó un improperio seguido de un rugido atronador, para después desplomarse de nuevo sobre el sofá. Lily vio su frustración.

—Has estado enamorado de ella desde hace tiempo pero no lo habías admitido hasta el momento. Me sorprendes.

—No me vengas con tus sermones ahora, gato.

—No es ningún sermón —aclaró. Pasaron unos segundos antes de que volviera a hablar—. Es sólo que me parece un gran paso que admitieras eso tan fácilmente.

—¡Pero no lo entiendo Lily! Todo pasó de la nada —murmuró mirando hacia el piso—. Primero me atacan en el parque, después juro que olí a la Primera merodeando por ahí, luego parece que un estúpido niño me clavó una maldita flecha en el trasero y al final-...

—¿Qué dijiste? —lo interrumpió con los ojos abiertos de par en par.

—Que me clavaron una maldita flecha en el trasero —repitió él con fastidio.

—No, antes de eso.

—Que olí a la Primera Maestra. De seguro viene por toda esta tontería de San Valentín. ¿Y eso qué tiene de importancia?

—Oh no, ninguna —mintió.

El pelinegro siguió hablando pero el Exceed ya no lo escuchó. En ese momento todas las fichas encajaron. Lily se dio cuenta de todo. Lo que le sucedía a Gajeel ahora comenzaba a cobrar sentido. Tal vez Laxus no había mentido con el hecho de que vio a Mavis Vermillion con un traje de Cupido. Pues parecía que ella misma había jugado el papel del ángel del amor.

—¿Y qué pretendes hacer? —cuestionó Lily después de unos momentos de silencio.

—No lo sé, con una mierda —respondió el mago con cansancio.

—Pues parece que has arruinado el regalo que planeabas darle —el Exceed miró hacia un destrozado ramo de flores—. Por cierto, ¿de qué jardín las robaste?

—¡Yo no robé nada!


Mavis Vermillion, la Primera Maestra de Fairy Tail, y ahora alias Cupido Mavis, estaba paralizada. Completa y ulteriormente paralizada. Su rostro se encontraba pálido y posaba una mirada perdida sobre el suelo de la calle, sentada y recargada contra un edificio, con las personas caminando a su alrededor, ignotos a su presencia. No podía ser verdad. No podía. Tenía unas inmensas ganas de llorar. Hacía tan solo unos cinco minutos se dirigía de nuevo hacia Fairy Tail, esta vez con la intención de hacerse presente y unirse a la celebración. Pero ahora lo dudaba mucho. Se había topado con Lucy y Wendy a un par de cuadras después de Fairy Hills. La maga celestial se veía especialmente decepcionada. Mavis se acercó unos pasos para oír su conversación, pero se detuvo con horror al escuchar algo que no esperaba; Levy no iría al festival. Al parecer, se había negado a asistir después de que Gajeel le dijo que no estaría en Magnolia. Y había perdido todo interés en celebrar el día de San Valentín.

Lucy y Wendy intentaron convencerla, pero la peliazul se había mantenido firme en su decisión. Dejó que las dos se alejaran y lo último que oyó fue que la Heartifilia esperaría a mañana, tal vez para entonces Levy cambiaría de opinión. Mavis había presenciado la pequeña discusión que Levy y Gajeel habían tenido. Sabía que la maga de Solid Script estaría deprimida, pero no esperaba que prefiriera no presentarse en el festival. No sólo le habría dejado a Gajeel una marca permanente en el trasero para nada, sino que sus planes, y todo lo que había hecho hasta el momento, se iría a la basura.

Se quedó estética en su lugar y el llanto comenzó a acumularse en sus párpados. No, no, no. No. No lo permitiría. De pronto frunció el ceño y poniéndose de pie de un salto, se limpió las lágrimas de los ojos con la manga de su vestido. Cambió de rumbo hacia Fairy Hills. Si Levy no quería asistir al festival, ella misma se encargaría de obligarla a ir. Cuando divisó el dormitorio de las chicas, entró de inmediato y buscó la habitación de la peliazul. La encontró al final del corredor del primer piso del edificio.

—¿Levy? —preguntó dando un par de golpes a la puerta—. Levy, ¿estás aquí?

Oyó cómo varios objetos parecían caer al suelo del otro lado. Unos segundos después, el muro de madera dio paso a una pequeña maga con el cabello recogido y un par de lentes sobre la cabeza. Parpadeó varias veces antes de reaccionar.

—¡Maestra Mavis! —exclamó con sorpresa—. ¿Qué hace aquí?

—Iba hacia el gremio —respondió la rubia con una sonrisa—, pero decidí pasar por aquí antes.

Con torpeza Levy se hizo a un lado y la dejó entrar, cerrando la puerta tras de ella.

—¡Wow! —gritó la Primera con los ojos iluminados—. ¡Tienes muchísimos libros!

—Sí, algo así —dijo rascándose la nuca.

Mavis recorrió el lugar con entusiasmo, intentando no caer en las decenas de libros que se hallaban apiladas por todo el suelo. Finalmente, con un gesto infantil, se lanzó sobre la cama de la McGarden, haciendo rebotar en el transcurso algunos tomos que se hallaban desparramados sobre el colchón.

—Primera, no quiero sonar grosera pero, ¿necesita algo?

—En realidad quiero hablar contigo —la rubia se incorporó, la mirada seria—. De camino hacia Fairy Tail escuché de Lucy que no irías a la celebración de San Valentín de mañana, ¿se puede saber por qué?

Levy se quedó pasmada unos momentos. Abrió la boca para contestar, pero la cerró al instante. Suspiró y dirigió inconscientemente la mirada hacia un objeto metálico que descansaba sobre la cómoda a lado de su cama. Mavis también lo vio.

—Es por Gajeel, ¿cierto?

La maga de Solid Script se sobresaltó, mirando con rapidez hacia la Vermillion.

—¿Cómo lo sabe? —habló por fin.

—No es muy difícil averiguarlo. Además de que Lucy también lo mencionó —mintió.

—Bueno sí, en realidad yo… Ya no tengo muchas ganas de ir —indicó con tristeza.

—No hay día más perdido que aquel en el que no hemos reído* —dijo Mavis con sabiduría—. No dejes que algo como eso arruine todo tu día —Levy intentó hablar pero la rubia continuó—. Sé que trabajaste duro para poder preparar ese regalo sólo para mañana. Y es una decepción que Gajeel tal vez no esté. Pero el día de San Valentín también es para pasarla con los amigos. Eres una maga de Fairy Tail. Celebra en compañía de todos los miembros del gremio y de la ciudad. Los demás estarán tristes si no vas. Haz que Gajeel se arrepienta de no ir al festival y dale su regalo otro día.

La peli azul sonrió un poco.

—Sí, Lu-chan me dijo algo similar.

—Entonces prométeme que te veré mañana por la noche.

Levy levantó la mirada y asintió con una sonrisa radiante. Mavis le devolvió el gesto y se puso de pie. Despidiéndose con una mano, salió por la ventana de la habitación. Se escabulló sin ser notada hasta que estuvo de nuevo en la calle principal que dirigía a Fairy Tail. Miró hacia ambos lados y sonrió. Claro. Le había dicho a Levy que le llevara el regalo a Gajeel otro día. Pero eso no sucedería. La pequeña rubia había tomado el objeto metálico sin que la McGarden se diera cuenta. Ese regalo estaría en manos de Gajeel mañana en el festival. Mavis se encargaría personalmente de ello. Cuando vio que no había nadie conocido en las inmediaciones, sacó el objeto que había escondido debajo de su vestido. Era un corazón metálico rodeado con un listón rojo y un moño del mismo color en la parte superior. Tenía un mensaje en la parte frontal, pero cuando se dispuso a leerlo, una voz la sorprendió por un lado.

—¿Qué es lo que tiene ahí, Primera?


Gajeel caminaba con pesadez a pocas cuadras de distancia de su casa. Lily salió alegando que había dejado unos asuntos pendientes en el gremio y que no tardaría en volver. Antes de irse, le aconsejó a Gajeel que pensara en comprarle algo que le agradara a Levy y que se lo diera mañana. El mago estuvo renuente al principio, pero después de la plática que había tenido con su Exceed, tuvo que resignarse. Le gustaba Levy. Y le gustaba mucho. Es lo que admitiría antes de decir que estaba ena-... Enamo-... ¡esa endemoniada palabra que no diría en voz alta!

Aún no se creía que estuviera haciendo eso. Lanzó un gruñido que espantó a más de uno pero sólo los ignoró. Había demasiados puestos y tiendas con adornos de San Valentín, así que supuso que no sería difícil encontrarle algo a la enana. Se detuvo primero ante una florería. Supuso que sería bueno recuperar las que había echado a perder. El dueño de la tienda era un hombre rechoncho y calvo casi por completo. Gajeel se acercó y le pidió simplemente un ramo.

—¿Qué tipo de flores quiera que tenga el arreglo? ¿Rosas rojas, tal vez? —inquirió el hombre sonriendo con calidez—. Estoy seguro de que a su novia le encantarán.

—¡¿A quién le dices que es mi novia?! —soltó de repente el Dragon Slayer de Hierro. Era la segunda vez que se lo decían en el mismo día—. ¡Ella no es mi novia!

El hombre se quedó estático, temeroso y otras personas se le quedaron viendo con la misma actitud.

—Bah, olvídelo —dijo Gajeel una vez que logró calmarse y salió de la tienda.

Se topó con una chocolatería a tres cuadras de distancia. Sabía que a Levy le gustaban los alimentos dulces así que pensó que conseguir unos chocolates sería buena idea. Esta vez fue una mujer la que lo atendió. A pesar de la horrorosa caja en forma de corazón, el pelinegro pidió unos chocolates blancos bañados con frutos secos. Cuando la dama estaba colocando un moño dorado alrededor, le preguntó a Gajeel:

—¿Quiere que lleve algún mensaje para su novia, joven?

—¡Con un demonio, que ella no es mi-...! —se detuvo. Suspiró—. Olvídelo, sólo deme los malditos chocolates.

Gajeel salió con el regalo en mano farfullando cosas inteligibles. Decidió regresar a casa. Haber conseguido los chocolates ya había sido suficiente. Continuó caminando hasta que algo que vio por el rabillo del ojo lo detuvo. Dirigió su mirada hacia un puesto en la esquina de una calle. Parecía ser una vieja tienda de magia. Se acercó, observando varios frascos de algo que aparentaban ser pócimas, unos cuantos objetos metálicos y luego eso. Un grueso libro. Lucía muy antiguo, pero se encontraba en buen estado. Lo hojeó con rapidez, descubriendo que no entendía ni una sola palabra. Sonrió de lado. Eso sería mejor que la cursi caja de chocolates.


Mavis observó por un segundo a la figura que se hallaba flotando sobre ella. Con un rápido ademán, ocultó el regalo de Levy por detrás, sosteniéndolo entre las dos manos. Le sonrió al recién llegado.

—Hola —saludó como si nada hubiera pasado—. Pantherlily, ¿verdad? —nunca había tenido la oportunidad de hablar con él directamente.

El Exceed asintió. Hizo desaparecer sus alas y aterrizó frente a la rubia. Había dejado a Gajeel hacía una media hora y estaba dispuesto a encontrar a Mavis para buscar respuestas. Tardó poco más de lo esperado en localizarla, pero la distinguió cuando salía de Fairy Hills con algo brillante entre las manos.

—Primera —dijo con seriedad—. Sé que usted tiene que ver con lo que le está pasando a Gajeel. Y quiero saber qué le ha hecho.

—N-No, no sé de qué estás hablando —respondió ella con los ojos muy abiertos.

—Oh yo creo que sí. Me parece una muy extraña coincidencia que Gajeel llegue desesperado porque no puede dejar de pensar en Levy diciéndome que acababa de olerla a usted hace poco. Además, Laxus nos comentó que la vio en el parque con un disfraz de Cupido. Y... —desvió un poco la mirada hacia lo que Mavis ocultaba a sus espaldas—. Parece que lo que tiene ahí no es del todo suyo.

Rayos, pensó la Vermillion con pesar. La habían descubierto. Incapaz de resistirlo, empujó su tembloroso labio inferior hacia afuera, haciendo un puchero. Las lágrimas se acumularon en sus ojos y al no poder contenerlas, resbalaron en grandes surcos por sus mejillas a la vez que los sollozos inundaban el ambiente. Lily, paralizado, sólo pudo observar cómo la Primera Maestra comenzaba a llorar y se tiraba de rodillas al suelo. Moviendo ambas patas en el aire, intentó tranquilizarla.

—Maestra, por favor cálmese.

—Tienes razón Lily —lo llamó por su nombre diminutivo—. Todo es culpa mía. Lo de Gajeel, lo de Levy. ¡Yo sólo quería que ellos dos estuvieran juntos mañana! ¡Así que después de que los vi pelear esta mañana, ideé lo imposible para que Gajeel cambiara de opinión con respecto al festival y con Levy! ¡Y por eso le di un flechazo en el trasero para hacerlo recapacitar! —dejó el corazón metálico por un lado mientras se cubría el rostro con ambas manos—. ¡Mis intenciones siempre fueron buenas, lo juro!

—Tranquilícese Primera —le dijo el Exceed—. Yo sé que así fue. Sólo quiero saber lo que le hizo a Gajeel.

—Creé una pócima que funciona como si fuera un suero de la verdad. Hace que los sentimientos no se puedan guardar ni negar, por más que la persona lo desee —contestó sorbiéndose la nariz—. Sabía que Gajeel ya sentía algo por Levy pero era muy terco o muy idiota para querer aceptarlo. Así que sólo le di un empujoncito.

El Exceed soltó una leve risa y cuando Mavis volteó a verlo, él estaba sonriendo.

—¿No estás molesto conmigo?

—¿Por qué debería de estarlo? Me ha ahorrado toda la molestia de hacer entrar en razón a Gajeel. Pero puedo preguntar, ¿por qué tomó eso de la habitación de Levy? —señaló hacia el objeto que descansaba sobre el suelo.

—Ella no quería ir a la fiesta de mañana porque Gajeel no estaría. Logré convencerla de que fuera, pero no podía asegurarle que Gajeel también se presentaría. Hubiera sido demasiado sospechoso. Así que tomé el regalo para llevarlo yo cuando los dos se encontraran.

Pantherlily asintió con la cabeza y le extendió una pata a la Vermillion para que se pusiera de pie. Ella la aceptó y volvió a guardar el regalo de Levy debajo de su vestido.

—Lily, necesito que me hagas un favor —dijo limpiándose las últimas lágrimas del rostro con el dorso de la mano—. Haz que Gajeel vaya mañana al festival.

—Oh, no se preocupe por eso —sonrió con malicia—. Algo me dice que él estará ahí.


*No hay día más perdido que aquel en el que no hemos reído. Frase de Charles Chaplin.

No. ¡No con un carajo! Esta historia debería terminar aquí. *Se da un tiro*. En fin, habrá cuarta parte. ¡No me maten!

Myrchalyn. Ah mira. Ya vamos en el capítulo 371. Qué curioso…

DerpBoy RedFox. No lo descubrirás si nunca lo intentas. Ojalá Gajeel de verdad la quiera QwQ

Ile-chan. Ojalá TwT. Sí, él todavía me ayuda. Pero ¡no! ¡No permito que te lo ligues!

Karo-chan. ¿Un palito? La verdad nunca se me ocurrió. Es gracioso xD.

Guest. Ya tengo muchas amenazas de muerte, gracias.

Shigure. ¡Continuada!

Prometo no tardar mucho para el siguiente. ¡Lo prometo!