¡Lamoco13 está viva! *Comienza a escribir antes de que la maten*.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Fairy Tail es propiedad del grandísimo Troll Hiro Mashima que me está matando lenta y dolorosamente.


Fairy Valentine. Parte IV

Eran más allá de las nueve de la mañana cuando Gajeel despertó. Un minuto más tarde recordó los sueños que tuvo durante la noche. Todos relacionados con la misma persona de cabello azulado y ojos avellana. Gruñó. ¿Cómo era posible que el rudo Dragon Slayer de Hierro hubiera llegado a esos extremos? Se levantó con pesadez y se frotó los ojos con el antebrazo. Dirigió su mirada hacia el libro que había comprado ayer.

Éste va a ser un largo día —pensó mientras se ponía de pie en busca de algo de ropa.

Se estaba poniendo una camisa mientras bajaba las escaleras con dirección a la cocina cuando sus pies se toparon con algo. Terminó de vestirse al momento en que se detuvo para ver el susodicho objeto. Una caja en forma de corazón. Abierta y vacía. Sintió que le daba un tic en el ojo derecho. Sólo había un culpable ante aquello. Permaneció en silencio unos segundos antes de que todo explotara.

—¡¿Qué mierda, Lily?!

Un instante después el Exceed salió de una habitación a toda velocidad.

—¿Qué sucede? —preguntó flotando a lado del pelinegro.

Hizo desaparecer su magia de Aera y aterrizó en el suelo con un salto. Volteó hacia arriba, viendo la caja que Gajeel sostenía en sus manos. Y después la mirada iracunda que le estaba dirigiendo su compañero.

—¡Eran para le enana, gato!

—¡¿Qué?! ¡Dijiste que no se los querías dar a Levy! —reclamó el Exceed—. ¡Hasta te quejaste de la cursi y homosexual caja de chocolates!

—¡Arghh! ¡Ese no era el punto! —sintió que un calor extraño le subía a las orejas—. ¡Iba a dárselos de todas maneras!

—¡Entonces te recomiendo que la próxima vez no hables tan mal de un regalo que aún tienes pensado dar!

Gajeel bufó. Cruzándose de brazos, se tiró sobre uno de los sillones de la sala. Decir que estaba molesto era poco. ¡Ese estúpido remedo de gato con alas se había comido los chocolates que planeaba darle a la enana! Sí. La caja era tremendamente cursi y homosexual, aunque eso no significaba que no le gustaría a Levy. Pero ahora esos chocolates estaban en el estómago de su desgraciado Exceed.

—Lo lamento —dijo Lily apareciendo a lado del Dragon Slayer de Hierro—. Dime dónde los compraste y te conseguiré otros iguales.

—Ya no importa —suspiró el pelinegro—. Tengo el libro. Pero, ¿qué más podría darle?

Se quedaron en silencio unos minutos hasta que Pantherlily tuvo una idea.

—¿Por qué no creas algo con tu magia?

—¿Mi magia? —repitió Gajeel—. ¿Y qué demonios podría...? —dejó su frase al aire al momento que sus ojos se posaban sobre algo que tenía en la mesa de enfrente. Sonrió—. Creo que ya sé qué puede ser.

Le llevaría un tiempo pero estaría a listo para el festival.


Miró hacia el reloj de su habitación. Las manecillas marcaban las seis en punto. Levy había pasado la mayor parte del día consiguiendo pequeños obsequios para los magos del gremio y eligiendo un atuendo para ella misma. Se miró al espejo con recelo. Había optado por usar un vestido rosa con volantes que se ajustaba en la cintura con un cinturón negro y una bandana a juego. Suspiró. A pesar de que le había prometido a la Primera Maestra el asistir al festival, ahora comenzaba a dudar. Pero al final estaba en lo cierto. Era ridículo no asistir a una gran celebración en la ciudad solo por un muchacho. Un muchacho muy idiota, si se lo preguntaban. Se estaba dando los últimos detalles ignorando el par de ojos que la veían de cerca.

Mavis observaba desde el árbol más próximo cómo la McGarden tomaba un bolso repleto de paletas de chocolate con forma de corazón y salía de Fairy Hills. Para suerte de la pequeña rubia, la maga de Solid Script no llegó a notar lo que hacía falta en el pequeño buró que se hallaba a lado de su cama. La Maestra sonrió. Todo saldría de acuerdo al plan. Mirando el corazón de metal que sostenía en sus manos, bajó del árbol y se encaminó hacia el centro de Magnolia.


Llevaban caminando diez minutos cuando Lily se dio cuenta de que su compañero no lo seguía. Se giró hacia Gajeel, que estaba de pie a mitad del camino, mirando hacia el suelo. Llevaba puestos un pantalón negro ajustado y una camisa gris remangada hasta los codos que el Exceed había considerado decentes. Aun así, Gajeel se negó a llevar otros zapatos que no fueran sus botas. El regalo de Levy yacía bajo su brazo derecho. Lily se imaginó lo peor.

—¿Qué sucede? —preguntó—. No me digas que acabas de arrepentirte -si eso era así, el Exceed se encargaría de arrastrar a Gajeel hasta el festival si era necesario.

—No es eso —respondió—. Es sólo que... —abrió la boca y la cerró al instante.

Lily se volteó por completo y se sorprendió al ver la expresión que pintaba el rostro del Dragon Slayer. Estaba haciendo un puchero. Tras un momento, el pelinegro decidió continuar.

—Le dije a Levy que estaríamos en una misión y que por eso no iríamos al festival. ¿Qué debería de decirle cuando nos vea ahí?

Pantherlily se quedó callado un momento antes de darse media vuelta y responder:

—Inventa una excusa. Eres bueno para ello.

—Sí —respondió Gajeel y reanudó su marcha—. ¡Un momento! ¡¿Qué demonios quieres decir con eso?!

—Gihi.


La McGarden mostró una gran sonrisa al llegar al camino central de la ciudad. Las calles estaban iluminadas por lámparas de luces amarillas y rojas que mezcladas inspiraban un ambiente de calidez y tranquilidad. Los adornos y globos con forma de corazón tampoco se hicieron esperar. Los carros alegóricos comenzaban a circular por toda Magnolia, llenando de música y colores todo el lugar. A lo lejos, distinguió el gremio de Fairy Tail igual de centellante. Agradeció internamente a sus amigos de haberla convencido de ir.

—¡Levy-chan!

Se giró hacia la voz que la llamaba, topándose con su mejor amiga. Su cabello rubio estaba recogido en una sola coleta y llevaba una falta corta de color oscuro con una blusa a juego.

—¡Lu-chan!

La Heartfilia llegó hasta ella, entregándole un muffin de chocolate con un glaseado de corazones.

—¡Te ves muy bonita, Levy-chan! Me alegra que al final hayas decidido venir.

—Gracias. Tú igual —sonrió mientras buscaba una de las paletas de corazón de su bolso y se la entregaba.

Continuaron platicando mientras repartían los regalos entre los miembros del gremio con los que se encontraban en el camino.

—¡Levy-chan! —los miembros masculinos del Shadow Gear aparecieron por un lado, profesándole su amor a la peliazul y entregándole sus obsequios.

—Gracias chicos, yo también tengo algo para ustedes —contestó mientras buscaba entre las demás golosinas que llevaba con ella.

—¡Eres la mejor Levy-chan! —exclamaron al mismo tiempo mientras abrazaban a la maga con fuerza.


Mavis había llegado al centro del espectáculo hacía un par de minutos. Buscaba a dos personas en específico mientras veía a los demás magos de Fairy Tail celebrar a su manera.

—Gray-sama —murmuraba una peliazul en el suelo con pequeños corazones dando vueltas alrededor de su cabeza a la vez que sostenía un corazón café entre sus manos.

—¿Qué le pasó a Juvia? —preguntaron las hermanas Strauss al unísono cuando se acercaron.

—Yo qué sé, sólo le di un chocolate y se desmayó —respondió Gray, que no vestía más que un par de calzoncillos.

—¡Ponte algo de ropa pervertido! —le gritó una pelirroja.

La pequeña rubia viró hacia otro lado, topándose con una castaña que se tambaleaba mientras bebía cerveza de un gran barril de madera.

—¿C-Cana-san? -preguntó con timidez la Dragon Slayer del Cielo al sentir que la maga de las cartas caería en cualquier momento.

—¡Alcohol, alcohol! —dijo para después recuperar el equilibrio y seguir bebiendo.

—Déjala que sea feliz con su pareja de San Valentín, Wendy —comentó Alzack, que estaba acompañado por su esposa y su hija.

Mavis siguió caminando, sin localizar a Gajeel ni a Levy por ningún lado. Se topó con cientos de personas desconocidas que habían venido a Magnolia sólo por el festival, y de vez en cuando con otros integrantes del gremio.

—¿Qué te pareció mi regalo Laxus? —cuestionó un esperanzado Freed, que le había dado una caja de chocolates al rubio.

—Estoy seguro que una chica quedaría encantada con esto —habló el Dreyar que intentaba alejarse con discreción.

—¡Esto es una buena fiesta, babies! —exclamó Bixlow mientras comía de un plato con avidez.

La Vermillion vio cómo Elfman y Evergreen se daban un abrazo rápido y discreto cuando sintieron que nadie los observaba. Poco después distinguió a un pequeño Exceed azul que le entregaba un pescado con un moño rojo a su compañera de pelaje blanco. La rubia reconoció al tercer gato que se encontraba con ellos.

—¡Lily! —saludó con alegría—. Es bueno verte aquí —miró a sus alrededores, viendo que faltaba alguien—. ¿Y Gajeel? —inquirió sin más preámbulos.

Pantherlily sólo sonrió a la vez que se cruzaba de brazos y apuntaba con la cabeza hacia el lado opuesto de donde se encontraban. Mavis se emocionó. Por fin era hora.


Gajeel había divisado a Levy desde hacía ya un buen rato. Estaba a punto de acercarse a ella cuando Lucy llegó a su lado y ambas comenzaron a caminar. Decidió que esperaría a que la Heartfilia se fuera pero cuando Jet y Droy aparecieron, su paciencia se fue directamente a la mierda. Y sintió que le hirvió la sangre cuando ambos la abrazaron. No se lo pensó dos veces y se acercó con largos pasos hasta donde la maga de Solid Script se encontraba dándole la espalda.

Levy sintió como sus amigos alzaban la cabeza sin saber por qué. Levantó el rostro y vio cómo Lucy echaba un vistazo por encima de su hombro con la boca semiabierta. Un segundo después, Jet y Droy se separaron de ella como si su contacto los hubiera quemado.

—¿Chicos? ¿Están bien?

Vio que la mirada de los tres se dirigía hacia un punto por detrás de ella y giró la cabeza, sólo para que sus ojos se toparan con una figura que había sido el centro de plática en los últimos días.

—¿G-Gajeel?

—Yo, enana —saludó.

Levy sintió que el calor le subía a las mejillas. Tuvo mil preguntas que se agruparon en su mente en un segundo pero todas se esfumaron de la misma manera en que llegaron al ver al pelinegro iluminado bajo las lámparas del camino. Lo escaneó con rapidez con la vista y pensó que no podría estar más roja en aquel momento. A pesar de que su ropa se veía sencilla, la peliazul lo encontró en ese momento demasiado atractivo. Intentó hablar pero creyó que su voz le fallaría.

—Creo que yo los dejaré solos —dijo Lucy con discreción mientras se alejaba poco a poco—. ¡Hey Natsu! ¡No te comas todos mis chocolates!

—También nosotros —hablaron Jet y Droy con incomodidad mientras caminaban hacia otro lado.

La pareja se quedó en silencio un momento más antes de que Levy creyera haber recuperado su habla.

—¿Gajeel? —preguntó con inseguridad—. ¿Qué haces aquí? Pensé que hoy no estarías en Magnolia.

—Eh sí, así era... —se rascó la nuca desviando la mirada hacia otro lado—. Es que Lily quería venir, así que pospusimos la misión para otro día—. Si serás idiota —se reprochó a sí mismo—. ¿Qué clase de excusa es esa?

—O-Oh... P-Pues, me alegro por Lily, fue algo lindo de tu parte —dijo con timidez.

—Claro, lo que tú digas.

Se quedaron en un silencio incómodo. Levy no se atrevía a moverse mientras sentía que el corazón le latía con fuerza en el pecho. El hecho de que el Redfox estuviera ahí en ese momento era algo que no se esperada del todo.

—Gajeel...

¡Hora de la acción! —Mavis comenzó a moverse. Con una velocidad increíble, se acercó al Dragon Slayer y dejó el objeto metálico que había tomado prestado en el bolsillo de su pantalón. En cuando lo hizo, desapareció un segundo después. El mago parpadeó, sintiendo un pequeño peso diferente entre su ropa. Miró hacia abajo, topándose con algo brilloso que sobresalía por el lado derecho. Cuando lo sacó, se dio cuenta de que era un corazón de metal que tenía casi el tamaño de su mano. Parpadeó con confusión, preguntándose cómo y en qué momento había llegado allí. Tenía un lazo rojo alrededor sujetado con un moño. Gajeel lo retiró, descubriendo una inscripción que estaba en la superficie. Leyó con lentitud, sintiendo que el corazón le palpitaba más deprisa.

Para un dragón muy especial. Te quiero.

Levy.

A la maga se le ensancharon los ojos al reconocer lo que Gajeel tenía entre sus manos.

—¿Levy? —habló Gajeel después de procesar lo que sus ojos veían—. ¿Qué es esto?

Levantó la mirada hacia la McGarden, que parecía crispada por alguna razón. Levy cerró las manos en dos firmes puños que le temblaban frenéticamente a los costados. Tartamudeó varias cosas ininteligibles cuando por fin pudo decir una frase coherente.

—Es un corazón hecho de hierro —habló lo más rápido que pudo—. Para ti. Bon appétit!

Dicho esto, se dio media vuelta y salió corriendo a toda prisa, dejando a un Gajeel confundido por detrás.

Oh por Mavis, oh por Mavis —Levy se movía lo más rápido que podía entre la multitud—. ¡Pero qué vergüenza! ¿No se te ocurrió decirle algo más inteligente Levy? Sin embargo... —se detuvo, contemplando el suelo—. ¡¿Cómo diablos lo consiguió?! ¡Estoy segura que lo dejé en mi habitación! —levantó la mirada con lentitud—. A menos que...

—¡Levy!

El monólogo interior de la peliazul fue interrumpido por la voz del Dragon Slayer que se aproximaba a ella con grandes zancadas. No había tardado mucho en alcanzalra. La chica dio un respingo cuando la mano del pelinegro se cerró alrededor de su muñeca derecha. Antes de que Levy pudiera preguntar qué hacía, sintió cómo era jalada hacia adelante a la vez que los labios del Redfox se posaban sobre los suyos. Se paralizó, ruborizándose y abriendo los ojos con desmesura y se relajó un momento después, aferrándose a lo que parecía ser uno de sus sueños. Antes de cerrar los ojos y entregarse al beso distinguió con claridad a Mavis, que se encontraba detrás de Gajeel y que le sonreía ampliamente. Y entonces comprendió todo lo que había pasado. Pero en ese momento no le dio importancia pues sus sentidos estaban enfocados por completo al hombre que tenía delante. Cerró los párpados y se dejó llevar, parándose sobre las puntas de sus pies y aferrándose al cuello de Gajeel con ambos brazos.

El mago la rodeó con fuerza por la cintura, besando a Levy con pasión y frenesí, sintiendo que todo le daba vueltas cuando la McGarden le correspondió. Acarició sus labios sutilmente con su lengua, deleitándose poco a poco con el sabor de su boca y el aroma de su piel. Ahora que estaba con ella, le importaba un reverendo pepino por todo lo que había pasado el día anterior. Y con eso descubrió que no valía la pena ocultar lo que en realidad sentía.

Se separó de Levy cuando sintió que les faltaba el aire. Se contemplaron en silencio a la vez que se daban cuenta que la música se había detenido. El silencio reinaba el lugar y al levantar la cabeza se toparon con un círculo de personas que se había aglomerado a su alrededor. Gajeel y Levy observaron con incredulidad y no osaron moverse hasta que una voz quebró el hielo.

—¡Lo sabía! —era Mirajane, que daba un chillido de alegría—. ¡Sabía que terminarían juntos! Bien ahora, a todos los que hayan hecho apuestas conmigo, los espero mañana en el gremio.

De inmediato, toda la gente que los rodeaba comenzó a aplaudir y a dar gritos eufóricos con felicitaciones para la nueva pareja. Gajeel sólo frunció el ceño mientras una pequeña risa de Levy inundaba sus oídos. Miró hacia ella y se dio cuenta que aún tenía su regalo bajo el brazo.

—Por cierto. Esto es para ti enana.

—¿Para mí?

Levy lo tomó. Era rectangular, envuelto sin mucho cuidado en un papel brilloso de color rojo. Lo abrió con cautela, topándose con un antiguo libro escrito en una lengua arcaica de Fiore. Al abrirlo, encontró una rosa tallada en metal que tenía su nombre grabado a lo largo del tallo. Los detalles eran increíbles. Era un separador. Un separador hecho especialmente para ella.

—Es perfecto… —murmuró.

—No es la gran cosa —respondió Gajeel—. Sólo lo hice con un poco de metal que ten-…

Levy no dejó que terminara de hablar pues se lanzó hacia él, abrazándolo por la cintura y hundiendo su cabeza en su amplio pecho. El Redfox se tensó antes de relajarse y rodear a la pequeña maga con sus brazos.

—Feliz día de San Valentín Gajeel.

—Sí. Feliz día... Levy.


Bonus

Ya era tarde cuando la gente comenzaba a retirarse a sus casas. Mavis estaba complacido de que todo hubiera salido bien. Dando un último vistazo a su alrededor, decidió que también era hora de irse. Se puso de pie sacudiéndose el vestido cuando una figura conocida se posó delante de ella.

—Así que, ¿un traje de Cupido y una flecha, Maestra?

Mavis dio un respingo virando hacia Levy, que estaba cruzada de brazos y esperando una respuesta. La observó unos segundos con los ojos abiertos como platos. Suspiró. No tenía sentido negar lo que ya sabía. Pero sí le importaba saber una cosa.

—¿Te diste cuenta? —preguntó la rubia.

—No fue muy difícil. Y Lily también me contó lo que sucedió.

—¡Gato chismoso! —miró alrededor intentando encontrar al Exceed, en vano—. Debes entender esto Levy, yo sólo quería que tú y Gajeel estuvie-…

La Vermillion se detuvo cuando sintió los brazos de Levy rodeándola en un abrazo.

—Muchas gracias Maestra.

Dicho esto se despidió y se dirigió hacia donde Gajeel la estaba esperando. Vio a la pareja alejarse hasta que se perdió en la oscuridad de la noche. Sonrió para sí. El plan no había salido tan mal. Empezó a caminar bajo la luz de la luna, pensando en quienes podrían ser sus próximas víctimas.


¡Miren quién está viva! Con una historia que no había actualizado desde hace un año. Oh, siempre tan graciosa yo, ¿verdad?

Bueno, tenía planeado publicar el final de este fic el 14 de Febrero pero estuve haciendo un dibujo y no había tenido oportunidad de terminarlo hasta hoy. Pero bueno. Siempre se puede celebrar esta cursilería de San Valentín, ¿no?

Ok. Ya en otras cosas. Si no quieren no lo lean, esto puede ponerse algo largo. Para los que quieran saber. ¿Por qué no había escrito nada en quien sabe cuánto tiempo? Tengo mis razones. Durante la primera parte del año pasado no tuve el suficiente tiempo como para continuar varios de los fics inconclusos que tengo aquí. Y luego —curiosamente la bandera del país se actualizó solita en mi página del perfil de Fanfiction, lo que me hace pensar si fue el GPS o es algún tipo de brujería—, me mudé temporalmente a Francia. Pero ya estoy de vuelta *suspiro*.

Y perdonen a todos los que estuvieron esperando, de verdad lo lamento.

¡Y estoy tan jodida con el manga! ¡No había escrito nada y vengo muriéndome desde el beso, ay dio la respiración boca a boca Gajevy, y el gremio dispersado! ¡Y ME DUELE MI POBRE CORAZÓN! Y luego para colmo empecé otro manga y me gustó otra pareja para sufrirle aún más (a quién le guste Nanatsu no Taizai, se lo imploro, ¡dígamelo! ;A;)

Y ya no me amenacen de muerte en los reviews. Terminaré todos mis fics. Aunque me lleve años... (?).

En fin, espero que los que hayan comenzado a leer esta historia y todas las demás que tengo sigan por aquí y sepan la continuación.

¿Por qué la bandera del país sigue sin cambiar? ¡Brujería! *Es una indirecta para que me regrese*. No pues qwq