Hola a todos, sobre la hora límite pero lo he logrado, dios mio, que presión, creí que no me daba tiempo. Muchas gracias a todos por leer, y espero que os guste.
Eric Cartman, el alcaide fuertecito
Eric Cartman es una persona de la que hay que guardarse, Craig me lo advirtió la misma noche en la que entré a la prisión, entre los gemidos de los presos que solo lograban alterarme, haciendo que Craig bajara de su litera y se sentara a mi lado, acariciando mi cabeza como si fuera un pequeño animal, triste e indefenso, hasta que me dormí. Sin embargo, por mucho que lo intenté, no logré pasar desapercibido para el ser perverso que tenemos como alcaide...¡oh dios mio, debería borrar esto!, ¡Si Eric lo lee me matará y entonces mis amigos empezarán un motín y moriran! ¡y yo no quiero que mueran!¡No quiero ver morir ni a Token, ni a Clyde, ni a Jason! ¡Y sobretodo no quiero ver morir a Craig!¡él cuida de mi y huele muy bien! ¡Jesucristo! ¡no es que me pase el día oliéndole es solo que vivimos juntos y y, oh, Dios, yo no soy ningún pervertido!, ¡el pervertido de la prisión es Kenny, no yo!
Oh, dios, espero que Craig no lea esto jamás.
Como iba diciendo Eric Cartman es alguien de quien cuidarse. Habiendo nacido en South Park, fue criado únicamente por su madre, una puta que tras acostarse con el señor Ternoman, se quedó embarazada de ese engendro del mal, mal imitador de Lady Gaga. Eric, según me contó Kenny, amigo suyo de la infancia, fue criado solo por su madre, una madre amorosa que ponía la mano en el fuego por su hijo, a pesar de que este no le agradecía los esfuerzos que ella hacía, Eric era en realidad un niño mimado, con ideas nazis y muy manipulador, además de tener cierto sobrepeso que, del que según me dijeron, había logrado librarse con los años.
Cuando el gobierno de Colorado decidió destruir el pueblo, Cartman ayudó a encerrar a muchos de los que hoy en día son presos haciéndose guardia de la prisión. Antes de que él se volviera alcaide, la prisión estaba dirigida por una mujer llamada Victoria, a la que los presos adoraba, era buena con ellos, les ofrecía la posibilidad de reintegrarse en la sociedad, sin embargo la relacionaron con varios casos de asesinatos y fue mandada a prisión donde murió de una manera un tanto extraña, al día siguiente de su expulsión, Eric Cartman era el nuevo alcaide, se hizo con un ejercito de pelirrojos para controlar la prisión alegando su origen pelirrojo, teniendo como prueba a su medio-hermano Scott Ternoman, al que nombró mano derecha. Encerró a muchos de los antiguos ciudadanos de South Park ya fuera por motivos racistas, como con Token, clasistas, como con Kenny o nazis, como con Ike Broflovsky, el hermanito de Kyle, o simplemente porque en algún momento de su vida le llamaron "Gordo de mierda".
La primera vez que vi a Cartman fue al mes de llegar a la prisión, aprovechado que hacía sol y la nieve se había derretido, decidimos jugar al fútbol, en un equipo Craig junto con Token, Clyde, Jason, Chris, Stan Marsh y Greg, en el otro Damien, Michael, Pete, Firkle, Kenny y Mike, mientras sentados en unos bancos Ike Broflovsky, Pip, Butters y yo mirábamos, me hubiera gustado jugar, pero era tanta la presión de poder hacerlo mal que prefería mirar junto a los llamados "novias". El partido fue entretenido, ambos equipos estaban muy parejos, aunque no había ningún pique real, todos jugaban con lo que tenían. Fue justo cuando Token paró el disparo de Michael, que unas palmadas resonaron en el patio, llenándolo todo de silencio.
-Vaya, vaya, me sorprendes Token, no sabía que los malditos esclavos supieran como atrapar un balón- dijo una voz algo gangosa y dura, aún recuerdo el sonido de las botas resonando en la gravilla del patio y el sonido de los nudillos de Butters frotándose entre sí con nerviosismo, ¡dios, que presión!- los malditos negros deberían estar fregando este puto lugar, no jugando.
Pasó por nuestro lado en el banco, vestía el uniforme de guardia de prisión, un hombre más alto que yo y con el doble de masa muscular, aunque yo no es que sea musculoso. Tenía el pelo castaño bien peinado, y ojos castaños que mostraban una maldad, puede que mayor a la de Damien, a unos metros estaba Scott Ternoman junto con otros guardias pelirrojos, ni rastro de Kyle. Trague con miedo cuando me miró, porque pude ver en ellos un brillo que no me gustó nada.
Damien se acercó a Pip de manera disimulada y lo puso detrás de él, Butters casi corrió al lado de Kenny que lo recibió en sus brazos de una manera protectora, Firkle fue al lado de Ike y lo puso a su espalda mirando de una manera matadora a Eric, no sabéis en verdad cuanto odio puede caber en el cuerpo de ese pequeño gótico.
-Veo que os lo estáis pasando bien a pesar de todos, presos.-silencio- vamos, podéis hablar, fuímos amigos hace tiempo, ¿no es así Butters?-miró al pobre rubio que solo tembló de arriba a abajo haciendo que Kenny le apretara más entre sus brazos- te he hecho una pregunta.
-S si Eric -susurró Butters.
Fue entonces cuando sentí que alguien se había acercado a mi, me tocó el brazo y di un pequeño gritito, Carman se giró a mirarme y me vio siendo cogido por el brazo por Craig, seguramente para alejarme de él, se relamió.
-Vaya, vaya, sabía que teníamos un nuevo, pero no sabía que era un puto vibrador -solo Scott se rió mientras que a mi se me subían los colores a la cara por la ira y la vergüenza- tu nombre. -no respondí y el se acercó más a mi- he dicho que me digas tu nombre, ¿además de vibrador eres sordo?
-Tweek-dije
-¿Tweek?, ¿cómo los adictos a la cocaína? Vaya, no serás también tú un puto adicto -no contesté, apretando los puños para no soltarle un guantazo- responde vibrador- se acercó más a mi y alzó la mano en dirección a mi cabello- ¡Contesta bicho raro!
Entonces sonó, un golpe, habían golpeado a Eric en la mano, pero no había sido yo, cuando mire aquella mano supe que se había liado, ¡Dios estabamos perdidos!, Craig, Craig había sido quien había golpeado la mano de Cartman para que no me tocara.
-No le toques- dijo con un tono amenazador, que hasta a mi me hizo temblar.
-No eres nadie para decirme que debo hacer o no -dijo y entonces Craig tuvo sobre si a Scott Ternoman y a mi me alejaron de él unos pelirrojos. -encargate de esto Scott.
-Lo que tú digas-sonrió Scott antes de esposar a Craig y llevárselo entre forcejos.
-Llevadme a Tweek a mi despacho-ordenó a los otros- vamos a enseñarle a ese estúpido de Tucker que yo hago lo que me da la gana.
Fui arrastrado mientras me revolvía gritando presa del pánico, vi a Pip querer acercarse pero Damien se lo impidió tomándole del brazo, mis amigos también lo intentaron, pero les salió al paso uno grupo de pelirrojos.
El despacho de Cartman era aterrador, una colección de posters nazis mezclados con algunos de Lady Gaga, una gran mesa de madera tras la cual había una silla reclinable, también tenía un armarito con muchos licores y copas. Fui tirado en el suelo sin piedad alguna, esposado como estaba no pude hacer nada, con un movimiento de cabeza Cartman hizo salir a los pelirrojos. Sentí un miedo atroz, ¿Que iba a hacerme Cartman?, ¿estaría bien Craig?, ¡Dios mio, todo esto era mi culpa, Craig solo me estaba defendiendo del gordo de mierda!.
-Verás Tweek -empezó a hablar Cartman tras servirse una vaso de whiski -en esta prisión imperaba el desorden antes de que yo llegara- ¿quieres tomar algo?-me ofreció con sospechosa amabilidad, yo solo negué, lo que quería era ver a Craig- ¿seguro?, bueno, está bien. Como iba diciendo, en esta prisión imperaba el desorden, esa puta de Victoria no era lo suficientemente dura, creía que los presos podían reintegrarse -rió con amargura- algo muy noble por su parte, pero que no es real, esas bestias con las que tratas son incapaces de vivir en sociedad, y si queremos mantenerlos quitecitos hay que usar la mano dura, ¿entiendes?-no dije nada- yo no soy malo porque quiera, sino porque tengo que serlo-dijo de una manera tan convincente que hasta podría haberle creído- tienen que respetar mi autoridad, como tu amigo Craig, no ha debido golpearme.
-Craig creyó que ngh, ¡Jesucristo! Ibas a hacerme daño -defendí a mi amigo.
-¿por que iba a dañarte, yo, Tweek?-inquirió- no me has hecho nada, aunque seas un asqueroso asesino.
-Yo, ngh, no soy un asesino-dije molesto.
-Eso díselo a Bebe, espera, que no puedes, porque está muerta-rió de manera desagradable, quería partirle la cara, pero sabía que si lo hacía algo peor me pasaría. -¿como fue apuñalarla?, ¿te gustó, maldito sádico?-se acercó a mi dejando de lado el whiski- ¿ te excitaste?, pero espera, ¿las putas como tú tienen pene?, estoy seguro de que no, marica -y entonces empezó a tocarme, y puedo jurar que fue la experiencia más asquerosa de toda mi vida, mucho peor que cuando me tocó Garrison. Cartman metió sus manos por entre mis pantalones mientras que yo cerraba las piernas y me revolvía para evitar que me tocara
-¡Déjame!-grité dándole un rodillazo en la cara logrando que se apartara de mi, él retrocedió con una mano cubriendo su nariz de la cual brotaba sangre.
-¡Hijo de puta!-gritó antes de lanzarse contra mi.
Aún tengo pesadillas con ese momento, con sus manos recorriendo mi cuerpo por debajo de la ropa, grité y me revolví lo más que pude, pero poco podía hacer esposado, ¡Iba a violarme! ¡Yo no quería perder mi virginidad así! gracias a lo que fuera, alguien entró a la habitación para librarme del pelirrojo.
-Vaya, gordo, ¿tan poco sexo te da Scott que tienes que tratar de violar a los presos?-dijo la voz de la sabiduría, Kyle Broflovsky.
-Cierra la boca, judío de mierda- dijo sin quitarse de encima mía.
-¿Debería llamar a Scott y decirle lo que estabas haciendo?-inquirió y vi como Cartman se tensaba sobre mi- eso creía, quítate de encima culón.
-¿que coño quieres?-dijo quitándose de encima mía.
-Mackey te estaba buscando para no se del papeleo, parece urgente.
-Tsk, ese puto cabezón es un jodido inútil, encargate de llevar a Tweek a su celda y -le miró amenazadoramente antes de salir- ni una palabra a Scott.
-Si si, tranquilo gordo
-¡Que no me llames gordo, judío de mierda!
-¿estas bien Tweek?-me preguntó Kyle acercándose a mi y poniéndome bien la ropa, asentí- ven voy a llevarte a tu celda.
-¿donde está Craig?
-Sigue con Scott -me tiré del pelo y Kyle sonrió un poco- no te preocupes, Tucker es un tio duro.
Asentí y me llevó de nuevo a la celda, una vez allí, esperé, solo, mi grupo estaba en el comedor por el almuerzo, y aunque Kyle se ofreció a llevarme allí, me negué, solo quería esperar a Craig y ver que estaba bien. Me senté a esperarlo en mi cama, abrazado a mis rodillas, temblando, ¡¿porque tardaba tanto?! ¡Jesucristo! ¡¿y si Scott se había pasado y le había matado?! ¡¿y si ahora mismo estaba siendo troceado para que nos lo sirvieran en la cena?! ¡Dios dios dios, no quería pensarlo! ¡Craig tenía que volver!, ¡Tenía que poder pedirle perdón!.
-Hey Tweekers -esa fue su voz, alcé la cabeza y le vi, tenía el ojo medio cerrado, el labio tenía sangre seca por haberselo partido y se agarraba el costado, sin duda Scott le había dado una buena paliza.
-Gah, Craig -sin pensarlo me lancé a sus brazos y le abracé.
-¿te ha hecho algo Cartman? -me preguntó mientras me acariciaba el pelo para calmarme
-lo intentó, Kyle lo evitó
-Bueno, es que en el fondo el judio le tiene bien cogido por los huevos.
Aquella noche fue la primera que Craig durmió conmigo, abrazándome mientras los recuerdos del manoseo de Cartman inundaban mis sueños, llegando a la conclusión de que en realidad, Kyle Broflovsky es a quien no debes hacer enfadar.
Muchas gracias por leer. Nos vemos
