Bueno, aquí está el capítulo más esperado por todos creo desde que empecé el fic. Si ya os traigo a Craig Tucker y su historia. Tengo la sensación de que me vaís a matar por lo que voy a escribir, pero bueno- hace las maletas- me voy a pedir asilo político a alguna embajada caritativa.

Disfrutad de la lectura.

EL AMOR ES UN SENTIMIENTO TAN FUERTE Y TAN VISCERAL MAS CERCANO A LA MUERTE Y PROXIMO A LA LOCURA. PERO ¿QUIEN NO HA CORRIDO EL RIESGO? AUNQUE SEA PARA APOSTAR Y PERDERLO TODO.

Craig Tucker. Ese es el nombre de la persona a la que más menciono en mi diario, o cuaderno de notas, Craig Tucker, no hay ni una sola hoja que no contenga su nombre, y ahora que esto llega a su fin, creo que es bueno dejar su historia para el final, no solo por el dolor que me causa contarla, sino porque como decía mi padre, lo mejor siempre se deja para el final, de ahí que siempre tomásemos el café después de comer.

La vez que le pregunté a Craig sobre su historia fue una noche de lluvia, fuera de la prisión la lluvia caía con fuerza, golpeando las rejas, haciéndolas sonar junto con el viento en un ambiente que a mi me dio demasiado miedo, los truenos resonaban por las galerías como los ecos de los fantasmas de los que los góticos y el niño vampiro solían contar historias, y los rayos iluminaban la celda a cada momento. Tenía miedo y temblaba tanto que Craig bajó de su cama y vino a la mía.

-¿Estás bien Tweekers? -me llamó por ese apodo cariñoso que él me había puesto al mes de estar a su lado y por el que solo él tenía permitido llamarme, creo que con él siempre he sido muy concesivo. Gemí.

-Lo ngh, estaré, no te preocupes- no quería molestarle, aunque me moría de miedo, ¿ y si en realidad no eran los truenos y el viento y eran fantasmas de verdad que venían a por nosotros? ¡Jesucristo!, ¡No quería ver fantasmas!. -vuelve a la cama.

Solo suspiró y me hizo a un lado y yo me sentí muy nervioso, se que de un tiempo a esta parte estoy diciendo que Craig no me gusta pero...¡Lo siento, dios mio, no me maten!, ¡les he mentido!, la verdad es que Craig me gusta, me gusta mucho, me gusta como me trata, como huele, como se ve, su calma casi estóica. ¡Por favor, perdónenme, pero tengo mis motivos para escribir que no me gusta Craig!, quizás si lo escribo muchas veces estos sentimientos se vayan junto con las mariposas carnívoras que me quieren comer el estómago cada vez que está conmigo. En fin, que se metió en mi cama conmigo y me abrazó, acariciándome la cabeza.

-Craig-le llamé mientras me acurrucaba más contra él haciendo que mi rostro le hiciera competencia al pelo de los guardias de prisión de lo rojo que estaba.

-No voy a poder dormir contigo en modo vibración -me dijo y empezó a acariciarme la cabeza como solía hacer cada vez que estaba alterado. -relájate, ¿de que tienes miedo? Todos están encerrados ahora.

-Pete contó una historia que...

-Te asustó -terminó y yo asentí, él solo suspiró- no hay fantasmas aquí Tweekers, y si los hubiera yo los ahuyentaría.

-¿Los ngh, echarías? -el asintió- gracias Craig.

-De nada.

Me sentía especial entre sus brazos, sabía que no trataba a nadie más que a mi así, yo era especial, y eso me ponía muy feliz, nunca había sido especial para nadie en el buen sentido, siempre siendo el especial por mis rarezas, siempre siendo especial para que me trataran mal, pero Craig no era así, tras su faceta de chico duro y pasota, había un hombre protector y bueno. Quizás fue por eso que me armé de valor para preguntarle el porqué había ingresado en prisión. Cuando le pregunté pude notar como se tensaba y paraba de acariciarme la cabeza, se giró y se puso a mirar el techo y yo me sentí irremediablemente mal.

-Lo ngh, lo siento, si no quieres contarme no tienes porque. -dije incorporándome en la cama-no quería molestar...

-Fue hace mucho tiempo. Yo vivía en Los Ángeles, y se puede decir que era un chico problemático, en el colegio me pasaba la mayor parte del tiempo en la consejería de alumnos por mal comportamiento, principalmente por sacarle el dedo a los profesores. -rió un poco y yo reí con él, eso de sacar el dedo era su seña personal- no tenía amigos, nadie quería juntarse con un chico como yo, aunque para ligar no estaba mal, las mujeres se pierden por los chicos malos. -asentí, en mi colegio era lo mismo- pero yo estaba bien con eso, tenía una vida calmada y aburrida, como a mi me gusta...pero entonces vino él y revolvió mi mundo por completo.

-¿él?

-Thomas Phillips, el chico nuevo del colegio- tuve un mal presentimiento- Thomas era un chico de mi edad que tenía un problema, una enfermedad llamada Sindrome de Tourette, lo cual te hace tener ticks que no puedes controlar, el suyo era que insultaba a todo el mundo -rió con nostalgia y su risa pude jurar, que en vez de alegrarme, me mató- de verdad, cuando le vi, creí que era el chico más genial del mundo, hasta le dije de hacerle la colada y quedar, algo que jamás había hecho, pero es que sería tan feliz si pudiera ser como él. Creo que eso fue lo que le cambió un poco, todos lo veían con pena o como un freak, yo en cambio lo veía como un ángel bajado del cielo para iluminarme el camino.- aún todavía recuerdo estas palabras, una por una, y duelen tanto como la primera vez que las pronunció- nos hicimos amigos.

-¿Cómo de amigos? -pregunté tratando de disimular el dolor en mi voz.

-El fue mi primera pareja formal.

Y jamás creí en las descripciones que daban las historias de amor que Bebe solía leer de que cuando la persona que te gustaba sacaba a relucir algunas cosas, tu corazón se rompía, pero ¡es verdad!, ¡pude notarlo!, ¡hasta pude oírlo! Y si no me puse a llorar en ese momento fue porque Craig continuó.

-Pero ya no tiene importancia-se mordió el labio.

-¿por que?-pregunté-¿por que tú estás aquí y él afuera?-fue lo más lógico

-Ojalá Tweekers, ojalá, es más complejo.

-Cuentamelo.

-Es porque, como bien has dicho, yo estoy aquí, pero él no está ahí fuera, él simplemente ya no está. -y cuando él me miró pude ver un gran dolor en sus ojos. -murió hace cinco años y yo no pude hacer nada para evitarlo.

No pude sentir alivio por esas palabras al saber que no tenía a nadie esperandole fuera, sino que sentí un gran dolor, pude sentir el propio dolor de Craig en mis propias carnes, me puse encima suya y le abracé, un abrazo para consolarle como él hacía conmigo, para calmarle, pues, aunque no lloraba, sabía que lo estaba pasando mal.

-Fue un día de colegio, él iba a mi clase y siempre estaba conmigo, yo le protegía de los otros niños que se metían con él, le cuidaba y procuraba que no le hicieran nada, aunque eso me llevó a pegarme hasta con chicos mayores que yo -rió amargo- una vez hasta me saltaron un diente, pero merecía la pena, creo que por él hasta me hubiera tirado a la vía del tren. -tragó duro- yo había estado jugando al baloncesto hasta tarde en el parque y enfermé, y los estúpidos de mi clase usaron los días que falté por la gripe para meterse con él. Thomas no tenía muy buena autoestima, sus padres se habían divorciado por su culpa y él se creía una carga para su madre, ellos atacaron este punto, le atacaron tanto mental como físicamente y él no lo aguantó. -le abracé más fuerte sabiendo lo que venía- preocupado porque no me había llamado en toda la semana, el viernes fui a verle, me encontré con su madre que volvía de compras y los dos fuimos a su casa, cuando llegamos todo estaba oscuro, como si no hubiera nadie, le llamamos y no contestó, supe entonces que algo iba mal, sus cosas estaban en la casa y él no contestaba. Subí al piso de arriba mientras su madre le buscaba por el piso principal, solo estaba la luz del baño encendida. Corrí y cuando abrí la puerta ahí estaba él, ahogado en una bañera de sangre y un bote de pastillas tirado a un lado junto con una nota de suicidio.

-Yo...entiendo a Thomas-dije y el me miró- yo también quise hacerlo algunas veces, pero no lo hice, no porque quisiera seguir viviendo, sino porque ¡era demasiada presión! ¿y si salía mal y quedaba peor que antes?-el rió.

-Siempre sabes sacarme una sonrisa Tweekers, aun en estos momentos-me revolvió el pelo y yo sonreí, porque aun dentro de aquella tristeza que le nublaba los ojos vi un ápice de alegría- no pudimos hacer nada por Thomas, llevaba muerto una hora cuando le encontramos. La madre llevó a juicio a los compañeros de clase, pero por tecnicismos no fueron juzgados, me sentí furioso, y juré que me las pagarían.

-¿estas aquí por venganza?-asintió.

-Una semana después del juicio, cuando las cosas se calmaron tomé un machete que tenía mi padre en casa y lo metí en mi mochila, esperé a la última clase y lancé una ristra de petardos que hizo que nos castigaran a todos, cerré la puerta con seguro y uno a uno los fui matando, a todos mis compañeros de clase, hasta al profesor que nunca había hecho nada por para la situación, por lo que había pasado con Thomas. Me tomé la justicia por mi mano y acabé con esos bastardos. Salí de clase tras haberlos matado, ya era tarde, nadie había oído nada porque eramos los últimos en salir. Me dirigí a la comisaría y me entregué, eso me redujo un poco la condena, pero no me importaba, ya había hecho lo que tenía que hacer.

No supe que decir, dolía tanto, no solo todo lo que había sufrido Craig, lo que había sufrido Thomas, sino por la cantidad de amor que había tras las palabras de Craig cada vez que mencionaba el nombre de Thomas, habían pasado cinco años y aún lo tenía fresco en su mente. Eso me dolió mucho, porque yo amaba, y aún amo a Craig.

-Tú me recuerdas a él Tweekers -me dijo y me acarició la mejilla- por tus ticks, aunque eres más tierno y más lindo.

Pensé entonces que Craig, si me protegía era por mi parecido con Thomas, por que ambos éramos personas a las que nos hacía falta amor, a las que nos hacía falta protección, dos personas que habíamos tenido mala suerte en la vida. Sentí celos y los celos de los muertos son los peores, porque siempre están ahí.

-Me gustaría tanto poder olvidarlo algún día-susurró con pesar y entonces me incorporé sobre él.

-Entonces intentalo-le dije mirándole a los ojos antes de agacharme y besarle, fue apenas un roce, pero a mí me supo a gloria, al separarnos, él me miró confuso- úsame a mí para hacerlo.

-Tweekers eso no sería justo.

-Tú has cuidado de mí todo este tiempo, déjame ayudarte -"déjame estar a tu lado" quise decirle "déjame quererte" pero no me atreví

-Tweekers, no sabes lo que dices -tomé su mano y la puse en mi pecho.

-Estoy ngh, seguro de esto Craig.

-No me parece justo para ti-me dijo

-No me importa, ¡Jesucristo Craig!, quiero ayudarte

Él al final terminó por aceptar y sentí en mi interior una nueva alegría cuando me besó. ¡lamento tanto haberles mentido, pero quizás si me convenzo de que no tengo sentimientos, si no lo logro, dolerá menos!.

Esta será la última nota de cuaderno para mí, porque hoy he recibido algo que cambiará mi destino. Me llamo Tweek Tweak y tengo veinte años, soy el amante de Craig Tucker, el asesino de los Ángeles, y hoy me ha llegado la carta de que han reabierto mi caso para la investigación y tienen pistas de quien podría ser el verdadero culpable.

Bueno, espero que les haya gustado, si es un final algo agridulce, ahora Tweek tiene dos frentes abiertos, el amor por Craig, que se tiene que ganar, aunque siendo su amante, lo puede tener algo más fácil y el frente de que están revisando su caso. Tan tan tan. ¿que pasará?

Nos vemos en dos días. Ya neee