Buenas. Aqui les traigo el capítulo de hoy. Muchas gracias por los reviews, me han hecho muy feliz. Espero que disfruten de la lectura.
Tweek miraba a Wendy con curiosidad, había oído hablar de ella, sabía quien era, la ex novia de Stan que traía loco a Cartman, y que había causado celos en Kyle desde niños. Era un chica guapa, tenía que admitirlo, y desprendía un aire de fuerza y compromiso que Tweek tuvo la sensación de que podía confiar en ella, y sobretodo de que ya la había visto antes en algún sitio.
Ahora se encontraban sentados frente a frente, con los padres de Tweek flanqueando a su hijo, y este podía notar unas cuantas miradas sobre su persona haciendo que se pusiera más nervioso todavía. Sabía que dos de ellas eran de Kyle y Stan, la mirada que le había echado el hippie al verle tomar la mano de su ex sería algo que no olvidaría en meses, parecía como si quisiera arrancarle la mano, quizás porque aunque estuviera con Kyle, Stan también quería a Wendy.
-¡Oh, dios mío!, ¡Me va a matar!-pensó mientras temblando se mordía el labio inferior y se tiraba de las mangas de su uniforme de preso.
-Tweek -le llamó Wendy y cuando este la miró a los ojos ella sonrió amablemente- tranquilo, no va a pasarte nada.
-Ngh eso ya, ¡Gah!, lo se- dijo tratando de localizar la última mirada, le ponía nervioso de sobremanera que alguien le mirase y no saber quién lo hacía.
-Entonces cálmate, tenemos cosas de que hablar. -dijo sacando un maletín negro de cuero de al lado de su banco, lo abrió y sacó unos papeles- tus padres han hecho bien en contactar conmigo para defender tu caso, la verdad, no se que le pasa a la justicia de este país que manda a la cárcel a chicos inocentes como tú
-Nosotros tampoco -dijo con pesar la señora Tweek abrazando a su hijo.
-he estado mirando tu caso, y la verdad, es que no ha pruebas de que tu hayas estado ahí, a excepción de algunas huellas antiguas, supongo de cuando visitabas su casa.
-Todos los jueves, para leer juntos la nueva entrega, ngh, de los cómics de Mysterion -reconoció con un poco de pena, ya no había jueves leyendo junto a Bebe entre tazas de café las aventuras de su héroe de infancia- ella decía que era para que le ayudara con los, ngh, deberes, pero en realidad era para leer los cómics. -Vio como Wendy sonreía con ternura y algo que podría ser nostalgia.
-Bebé murió un sábado, por lo que vuestro contacto en esos días no era probable, ¿verdad?
-Tenía terapia con el psicólogo los sábados para controlar mis ngh, temblores, y ella ngh, ella estaba con su familia-Vio como Wendy sacaba un bolígrafo y un cuaderno y empezaba a apuntar cosas en él con rapidez.
-Ya veo, ¿y que hiciste el sábado por la noche?-revisó unos papeles que traía- Aquí dice que estabas luchando contra...-alzó una ceja- ¿hadas de los calzonzillos?
-No son hadas, ngh, son gnomos, ellos vienen a las tres de la mañana cuando todo el mundo duerme y te roban la ropa interior, nadie los ve porque todos están durmiendo, pero yo si los veo porque no duermo...casi nunca-explicó
-Ya veo -susurró Wendy pensando que quien llevó el caso debió alegar por estas cosas alguna enfermedad mental, aunque no sabía si un psiquiátrico sería el mejor lugar para el rubio.-¿y esos gnomos los sigues viendo?
-¡Jesucristo no! -gritó- una vez vinieron, pero Craig los asustó, así que me dejan tranquilo, y ya no roban mi ropa interior.
Entonces fue como si una lucecita se encendiera en su cabeza y giró bruscamente la cabeza, tanto que hasta sus huesos crujieron, en dirección a donde Craig estaba sentado, y bingo, la tercera mirada que estaba sobre él era la de su amante, una mirada fría y carente de vida para cualquiera que no le conociera, pero él sabía que había algo más detrás de eso, un brillo preocupado y protector que lucía con una tenue fuerza. Tweek se sonrojó y apartó la mirada, ya no estaba nervioso.
-Entiendo, supongo que ese Craig, es Craig Tucker -afirmó Wendy y Tweek asintió- ¿es tu compañero de celda?
-¿es eso malo?-inquirió la señora Tweek con un tono de voz lastimero, sabía que la cárcel era peligrosa, pero no quería que su niño estuviera durmiendo con un delincuente peligroso.
-No, para nada, Craig Tucker es uno de los mejores compañeros que le podían haber tocado a su hijo, nadie le toserá mientras ande cerca.
-¿Puede decirnos que hizo?-inquirió el señor Tweek buscando con la mirada a Craig, sin encontrarlo al no saber quien era.
-Eso es confidencial.-defendió la chica.
-Tengo derecho a saber con quien está mi hijo.
-Y él tiene derecho a que su caso no sea divulgado-terció Wendy firme- lo que les tiene que importar ahora es que su hijo está en buenas manos, tanto fuera como dentro de aquí.
-Mamá, papá, no os preocupéis por mi, Craig me cuida-dijo Tweek a sus padres que no lucían para nada tranquilos.- él se ha portado muy bien conmigo, me protege de los gnomos y de quien quiera sobrepasarse conmigo. -No muy convencidos los señores Tweek asintieron.
-Bien, entonces es hora de que yo me vaya-dijo Wendy recogiendo sus cosas- vendré más a menudo a verte y a hablar contigo, haré que vuelvan a revisar tu caso una y mil veces si es necesario.
-Esta bien, muchas gracias Wendy -dijo Tweek levantándose y tendiendole la mano a la chica que la aceptó.
-No las des, es mi trabajo Tweek, te sacaré de aquí cueste lo que cueste.
-Pero tampoco tengas prisa-se dijo internamente Tweek, él no quería irse de ahí, dentro de lo malo era feliz con sus amigos y con Craig.
Estuvo todo el tiempo con sus padres, contándoles a cerca de sus compañeros, hablándole de Craig para que no se preocuparan por él. La señora Tweek sonreía, sobretodo cada vez que su hijo mencionaba a Craig, pues sus ojos brillaban contentos aunque si tenían un poco de pena en ellos.
Mientras tanto Wendy Testaburguer caminaba por los grandes pasillos de metal de la prisión, el sonido de sus pisadas resonaba por las paredes y eso sumado a la precaria iluminación del pasillo hacía que el lugar pareciera sacado de una película de terror.
-Así que ahora tienes el caso del vibrador-dijo una voz desde uno de los laterales del pasillo, Wendy suspiró al ver a esa persona ahí delante.
-El caso que yo lleve o deje de llevar no te incumbe Cartman -respondió la chica- y será mejor que no me dirijas la palabra o volveré a darte una paliza como cuando éramos niños.
-Que violencia Wendy, que violencia. -respondió divertido negando con la cabeza.
Wendy solo supiró y continuó andando, lo mejor era ignorar al alcaide, o acabaría pegándole una paliza.
-Será mejor que alejes tus narices de este caso o acabarás mal Wendy-susurró Cartman haciéndola girarse.
-¿Que quieres dec...ir? -cuando Wendy se giró Cartman ya se había ido de allí, ella chasqueó la lengua, volviendo a girarse para irse de allí. Sin duda el caso de Tweek iba a ser algo interesante.
-Volveremos el año que viene-dijo la mujer abrazándole con fuerza- cuídate mucho Tweek
-Si mamá, hasta el año que viene.-se despidió.
Tweek vio con pena como sus padres se retiraban, habían sido de los últimos en irse junto con Karen MacCormik que no quería separarse de su hermano. Unos brazos le rodearon por detrás apegándole a un pecho caliente y una barbilla se apoyó en su cabeza, sonrió.
-¿Qué tal tu ngh, familia?
-Como siempre, Ruby me estaba contando que ganó un concurso de cuentos en el colegio, me ha enseñado la foto sosteniendo el premio.
-Hay muchas cosas que te pierdes por estar aquí dentro-echó la cabeza hacia atrás clavando su mirada verde en la azul de Craig-¿te arrepientes de estar aquí?
-La verdad es que no, le quité al mundo una carga muy grande al matar a esos tipos -dijo estóico, y entonces giró a Tweek- además si no estuviera aquí no habría podido conocerte.
Tweek sintió sus mejillas arder por aquellas palabras, sonriendo como un niño al que le acaban de dar el mejor regalo.
-Yo también me alegro de conocerte Craig -susurró sin temblar justo antes de que Craig le besara con ternura.
Ojalá, ojalá Wendy tardara en resolver su caso, ahora mismo, Tweek, no quería su libertad.
Bueno, hasta aquí por hoy. A punto de sufrir una hipotermia por culpa de que en mi facultad hace más frío que en el Polo Norte, pero he logrado subirlo. Espero que os haya gustado. Nos vemos en dos días.
