Buenas. Aquí os dejo el capítulo de hoy. Espero que os guste.
Estaban tumbados en la litera baja, escuchando música del Ipod que habían traído al menor de los dos y en la que la voz de Sharon den Adel hacía surgir un aura íntima y algo depresiva que iba a corde con los sentimientos del propietario del reproductor. Firkle acariciaba los negros cabellos de Ike con tranquilidad al ritmo de " Fire and Ice" una de las canciones favoritas de ambos de ese grupo, la primera que escucharon juntos cuando se conocieron en el reformatorio, era una música evocadora de tiempos en los que no se habían llevado del todo bien, Ike era un niño dulce, inteligente y muy vivaracho, Firkle por su parte era callado, maleducado y con una actitud pesimista en relación al mundo que alejaba a medio mundo, la otra mitad del mundo era alejada por su navaja, pero bueno, esa es otra historia.
-estas muy callado -apunto Firkle como quien hablaba del tiempo, sobresaltando a su pareja.
-Creí que te gustaba el silencio.
- Y me gusta -suspiró llevando su mano al brazo de Ike- pero también me gusta oírte y hoy has estado muy callado. ¿que te pasa?
-No es nada -se removió un poco incómodo buscando una posición más cómoda en el pecho de su novio- solo que hoy no me siento muy parlanchín
-¿es por lo de Kyle? -Ike se tensó- lo sabía.
-Es solo que...me siento mal por él, ha estado enamorado toda su vida de Stan -suspiró- y ahora que él le salga con estas.
-Stan es un conformista idiota, -sentenció el gótico- aunque quiere mucho a tu hermano.
-¿entonces porque le daña?
-Yo también te hice daño -admitió Firkle -te rechacé todos los días hasta que me di cuenta de que te quería solo para mi.
-¿crees que Stan se de cuenta de que solo necesita a Kyle?
-Si tiene dos dedos de frente, lo hará. -dijo quitándose el auricular del oído y echando a Kyle sobre la cama poniéndose encima de él.
-Eso espero, no quiero ver a Kyle triste. -fue lo último que dijo antes de que sus labios fueran sellados por los de Firkle.
Mientras en el patio Tweek estaba con su grupo escuchando a Clyde hablar sobre una nueva película que sus padres le habían traído vio venir a Scott Ternoman hacia su dirección, y por la mirada que se cargaba, supo que algo no iba bien.
-Tweek Tweak, ven conmigo -ordenó el pelirrojo con voz autoritaria. Tweek le miró con pánico, no había hecho nada malo para que Scott quisiera hablar con él.
-¿que pasa? -inquirió Craig interponiéndose entre Tweek y Scott con una mirada heladora.
-Esto no tiene nada que ver contigo Tucker, apartate.
-No hasta que me digas qué demonios quieres de Tweekers
-No es nada que tenga que hablar contigo, y no discutas Tucker, sabes que no tengo reparos en darte una paliza.
-Pues ade...
-¡No!-gritó Tweek saliendo de detrás de Craig- ya, ngh, voy contigo Scott
-Así me gusta. -dijo empezando a caminar hacia el bloque de celdas. Tweek iba a seguirle, pero la mano de Craig le tomó del brazo reteniéndole.
-Craig, ngh, suelta
-No voy a dear que vayas con él.
-Ni yo que te ngh pegue de nuevo -dijo tirando de su brazo para soltarse- ¡Jesucristo Craig, sueltame!, no voy a dejar que te pegue, la última vez volviste, pero ¿y si se le va la mano? ¿y si te manda al hospital de la paliza? O peor, ¿ y si te mata?, no quiero que mueras Craig, y ngh, menos si yo puedo evitarlo.
-Tweekers...
-Gha, no te preocupes por mi Craig, se cuidarme -dijo no muy seguro, Craig le dio un beso antes de dejarle ir.
-Manten la calma y todo irá bien Tweekers, te estaré esperando.
El rubio asintió antes de salir corriendo tras el pelirrojo que le esperaba. Entraron en el pabeyón, muchos presos se les quedaron mirando, incluso Vampir, que estaba leyendo con Pete dejó el libro a un lado al verlos pasar, eso no le daba buena espina a ninguno, normalmente Scott no solía ir a por presos porque sí, Cartman solía estar detrás, ¿que querría el gordo de mierda de Tweek?. Salieron del bloque de celdas y Scott le dirigió por unas escaleras a lo que parecían los sótanos, ahí era donde estaban las salas de reforma de conducta, más comúnmente conocidas como "La sala de tortura del pelirrojo loco". Era un largo pasillo blanco, con puertas a los lados, habitaciones de aislamiento como en los psiquiátricos, Tweek se sintió nervioso de pronto, no quería estar ahí.
Scott se detuvo ante una puerta y la abrió, dejando ver una sala blanca con una cama a modo de banco colgante e indicó con la cabeza al rubio que pasara, Tweek tragó duro y entró, sin saber lo que le esperaba.
Mientras en otro lado uno de los presos llamaba por teléfono desde el lado más oculto de la prisión.
-Si, eso es lo que tengo para ti -decía a quien estaba al otro lado de la línea- tenías razón, el gordo está metido en algo muy extraño. -esperó unos momentos mientras se pasaba la mano por el pelo- si, tranquila, nos pondremos con ello. -se apoyó en la pared- no te preocupes, haremos todo lo posible. Si, esta bien, tú también cuidate, vete donde no pueda encontrarte en un tiempo. Nos vemos
La figura colgó el móvil, se agachó y alzó una baldosa del suelo que estaba suelta, metiendo el móvil bajo esta y luego poniéndola de nuevo en su sitio. Las cosas se ponían interesantes en ese lugar, solo esperaba que todo aquello saliera bien, si la pifiaban habría más gente involucrada.
-Creo que vamos a necesitar aliados. -suspiró antes de salir de esa habitación en dirección al patio.
Bueno, hasta aquí por hoy. Espero que les haya gustado. En dos días la charla de Tweek y Scott y mucho más. Nos vemos.
